Aquellos días de Marzo (II)

 

ZP, NO NOS FALLES...

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/Zapaterodiaelecciones.jpg 

 

El día 14 de Marzo de 2004, una vez conocidos los resultados electorales que daban la victoria al PSOE, hubo una pequeña y contenida celebración en las afueras de la sede del PSOE en el Madrid aún de luto por los ataques terroristas. Muchos jóvenes le gritaron al futuro presidente del gobierno “Zapatero, no nos falles”, a lo que él respondió “No os fallaré”…Nunca ha habido un mejor momento para decir, simplemente, lo intentaré.

 

En aquellos días yo tenía 22 años y estaba a punto de acabar mi carrera de químicas. En los años anteriores, y sobre todo desde la llegada del euro en España se había vivido un aumento del coste de la vida, que contrastaba muchísimo con los salarios bastante precarios que cobraban las personas que entraban al mercado laboral, con esa palabra que empezaba a hacerse famosa entonces: mileurismo.

Dentro del aumento del coste de la vida había una partida que era la que realmente hacía escandalosa la subida, esta era la vivienda. No recuerdo las cifras exactas pero casi podría asegurar que desde 1998 hasta 2004 el precio de la vivienda más o menos se duplicó, mientras los salarios crecían en torno al IPC, que acumulado no sería más de un 15%. Los alquileres subían a la par del precio de la vivienda en propiedad, gracias a este mercado de vivienda descompensado que tenemos, con 9 de cada 10 viviendas en propiedad. Los jóvenes veíamos como una compra de casa se nos volvía imposible con nuestros sueldos, y un alquiler se volvía un coste demasiado alto proporcionalmente a nuestros ingresos. La vivienda se había convertido en un artículo de lujo, mientras nuestros padres nos contaban que cuando ellos eran jóvenes se compraron su primera vivienda con los ahorros de dos o tres años, sin necesidad de préstamos.

Además de esto por mis estudios parecía que una salida laboral muy probable para nosotros era la investigación. Pero la investigación en España era algo sumamente precario, a base de becas miserables con las que ni siquiera cotizabas a la Seguridad social. Algunos de mis compañeros aspiraban a irse fuera de España, a la potentísima industria química alemana, o a Francia. Estoy seguro que muchos otros universitarios de carreras científicas y técnicas lo veían entonces como nosotros.

 

Los jóvenes observábamos al gobierno Aznar como un gobierno despreocupado por la juventud. La prosperidad de España se construía para la generación anterior a la nuestra y se daban síntomas claros de que nuestra vida sería peor que la de nuestros padres mientras a nadie en el gobierno parecía importarle.

Zapatero, en cambio, era un hombre de una generación más reciente. Cuando ganó las primarias recuerdo que no era de mis candidatos favoritos (prefería antes que a él a la guerrista Matilde Fernández, e incluso a Rosa Díez. Sólo le prefería sobre Bono), sin embargo cuando salió elegido recuerdo leer una amplia entrevista en EL PAÍS. Ahí Zapatero se mostró como un hombre de ideas muy republicanas, alejado del Felipismo y de los peores tiempos del PSOE, con una sensibilidad social que contrastaba con la del presidente del gobierno. Creí ver en esa entrevista, y en los años anteriores a su llegada a la presidencia, que Zapatero era un hombre verdaderamente izquierdista y no iba a caer en esa deriva conservadora en la que cayeron los últimos gobiernos de Felipe González. Un embajador de EE.UU dijo que el gobierno Zapatero era el más izquierdista que había tenido España desde la II república. Esa apreciación, que el embajador creía por sus prejuicios, era también lo que pensaba yo antes de que Zapatero formase gobierno, más que por mis prejuicios por cierta visión utópica y juvenil.

 

Recuerdo que el día siguiente a las elecciones, el 15 de Marzo, comenzaban las fallas en Valencia. En Fallas se trabaja hasta el día 18 ó 19, y recuerdo ir al centro de investigación ese día 15. Las caras eran de satisfacción general, sobre todo entre los jóvenes investigadores (recuerdo una chica llamada Ana que me contó que sacaron la botella de Champán para celebrarlo) pero también en los más veteranos. El jefe de departamento era amigo de Joan Ribó, presidente en ese momento de IU en la comunidad Valenciana, y la hija de Ribó, de hecho, hacía el doctorado allí. El ambiente era, pues, bastante izquierdista.

También casi todos mis amigos estaban contentos, pues éramos mayoritariamente de izquierdas. Recuerdo cantar y gritar “ZP,ZP” cuando veíamos a alguno de nuestros amigos que eran del PP (Recuerdo ahora a Jesús, comentarista habitual), ante sus indisimuladas caras de cabreo, sobre todo al sonar una canción muy famosa de Carlinhos Brown que daba juego para la rima.

Hoy en día, si viajase al pasado, me daría vergüenza verme cantando “ZP,ZP” y me pegaría una colleja a mi mismo por iluso, pero bueno cada momento tiene sus cosas y en aquel había esperanza por un futuro mejor para los jóvenes.

 

La primera medida del gobierno Zapatero fue la retirada fugaz de Irak, de la que dio orden en el primer consejo de ministros. Recuerdo enterarme de la noticia al comprar la prensa en el viaje de vuelta de Tenerife, que era el viaje fin de carrera que hice. En aquel momento me pareció una decisión acertada y muy valiente, y pensé que su rapidez era para evitar presiones posteriores de los EEUU. Por fin podíamos ver como la voluntad popular se cumplía, y eliminamos de golpe aquel patético servilismo ante la administración Bush, producto únicamente de la megalomanía del expresidente Aznar, que para adquirir relevancia internacional había convertido a su país casi en un estado satélite. Los presidentes que llegan a sus últimos años y saben que no van a repetir son muy extraños. Generalmente les da por intentar arreglar el mundo y se vuelcan exclusivamente en política exterior, sin embargo al nuestro le dio por la misma vía pero por intenciones egoístas y megalomaniacas.

Realmente esta soberanía nacional recobrada fue un espejismo. Con el paso de los años y, sobre todo, gracias a las filtraciones de wikileaks, sabemos como a partir de ese momento el valiente gobierno de España se convirtió en un pelota redomado cada vez que uno de sus miembros veía a un dirigente norteamericano. Desde 2004 hemos ido arrastrándonos patéticamente paga ganar la simpatía de los EEUU, cuya diplomacia vio un filón en nuestro indisimulado arrastre y se dio cuenta que con la estrategia del palo y la zanahoria convertía al gobierno Español en un juguete en sus manos. Cada acción mínimamente incómoda para los EEUU se convertía en un agravio, que generaba 5 bajadas de pantalones posteriores ante sus intereses.

Se ha sabido, por ejemplo, el conocimiento del gobierno Español sobre los vuelos de la CIA, como se ha querido compensar la retirada de Irak con una sobreactuación en la misión en Afganistán y como el gobierno Español ha maniobrado para que el caso del cámara de Tele 5 muerto en Irak, José Couso, no cayese en manos de Garzón y cómo intentó por todos los medios que se cerrase el caso. Todas estas actuaciones son lamentables e impropias de un gobierno serio, fuerte y con orgullo patriótico. No ha sido por megalomanía, pero estas acciones han sido igual de serviles que las del gobierno Aznar. Tanto hablar del eje Franco-Alemán para caer, otra vez, en lo mismo.

 

Las esperanzas depositadas en materia económica y social no han tenido mejores resultados que la política exterior. Los que esperábamos que el nuevo ministerio de la vivienda sirviese para algo no podemos tener mayor decepción hoy. Los precios de la vivienda siguieron subiendo de la misma manera durante el gobierno de Zapatero, sin que nadie hiciese nada por evitarlo. Sé que era difícil matar a la gallina de los huevos de oro mientras vivía, pero el sobredimensionamiento de los precios de los activos inmobiliarios y el sobreendeudamiento privado presagiaban una catástrofe. Y esa catástrofe ha sido común a otros muchos países, es verdad, y este gobierno no es culpable de su génesis, pero los jóvenes no votamos a Zapatero para que dejase campar a las fuerzas de la especulación inmobiliaria a sus anchas. El dejar hacer ha sido la política económica de este gobierno, puro seguidísimo de la del gobierno anterior.

El crecimiento económico de los años del boom tampoco se usó para nada productivo, ni para usos sociales. Quizá lo único destacable fue el aumento de las pensiones mínimas, que subieron bastante hasta la crisis presente. Pero comparado con el crecimiento económico estas subidas no son nada. El aumento de recursos del estado se usó en bajar los impuestos, como siempre, y en no actuar sobre despilfarros existentes sobre la administración del estado. Nada de política de desarrollo ni de investigación, nada de política industrial. Cuando la construcción acabó y el paro subió, el superávit se convirtió de la noche a la mañana en déficit, y es cuando hemos visto la parálisis de la década anterior y los errores de la política de los últimos 15 años.

 

En materia de relaciones iglesia-estado tampoco hemos visto nada relevante. La aprobación del matrimonio homosexual fue una apuesta valiente, producto del primer impulso reformista del gobierno. Pero a partir de ahí llegó la parálisis y el asustarse de todo. La reforma de la financiación de la iglesia se hizo con tanto cuidado que, al final, a lo único que llevó es a que la iglesia aumentase su recaudación. Lo último del gobierno es que paraliza la ley de libertad religiosa, que ya de por sí iba a ser otro pastel blandito, pero que por lo menos suponía un avance. Cuando un gobierno está destinado a perder las elecciones como lo está este es el momento de tomar medidas que pueden suponerte problemas. ZP nos vendió que era muy aconfesional y muy laico, y al final ha hecho lo mismo que el gobierno de González, es decir, que se apañe la generación posterior y a mi que no me den problemas.

 

Hoy ya nadie cree en Zapatero. La derecha que nunca ha creído en él le ataca a favor de viento, muchas veces con argumentos estrafalarios. La izquierda esperanzada en su momento se ha decepcionado con él, pues ha demostrado que no es más que la cara de la misma moneda que teníamos antes. Incluso los suyos le tienen por un presidente amortizado.

Yo pasé de la esperanza del 2004, la amable y comprensiva indiferencia de 2006 (cuando ya estaba claro que las esperanzas del primer momento no se iban a cumplir), la pena del 2008 hasta la franca frustración de 2010.

No me puedo conformar con tener la cara amable de una misma política como dirigente de nuestro país, y tener suficiente con una mera cosmética personal. La aceptación de este principio implica vaciar la democracia de contenido real, implica que no hay más que una política posible, que estamos condenados a unos determinados modos y contenidos políticos. La aceptación de esto implica que vivimos en una gran mentira, que realmente no hemos avanzado nada respecto al sistema turnista del siglo XIX.

En mi opinión el sistema político español está en metástasis. No lo está solo el sistema político español, lo está también la socialdemocracia establecida entera. Pero este es un tema para otros artículos.

 

Aquellos días de Marzo (I)

 

EL 11-M

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/11M.jpg 

  

Quería hacer un artículo contando mis sensaciones allá por marzo del 2004, cuando el señor Zapatero ganó las elecciones y se convirtió en presidente del gobierno. La intención del artículo era mostrar la relativa esperanza que teníamos jóvenes como yo en aquel momento y cómo la realidad posterior nos ha decepcionado y frustrado nuestras esperanzas. Sin embargo en cuanto me he puesto a recordar me ha parecido que mi artículo debía empezar un poco antes del día de las elecciones, para ser exacto tres días antes, en 11 de Marzo de 2004.

No quiero polemizar sobre el 11-M, del que creo que ya no hay polémica y que todos los intentos de crearla se han apagado con el tiempo por disparatados, mi única intención es contar una historia completa. Este primer artículo versará sobre el 11-M y los días posteriores, y en el siguiente hablaré más sobre Zapatero como esperanza frustrada.

 

El 11 de Marzo de 2004 me levanté sobre las 7.30 de la mañana. En aquel momento tenía 22 años y estaba haciendo prácticas de fin de carrera en un centro de investigaciones agronómicas, colaborando con una doctoranda en un proyecto de investigación.

No escuché la radio por la mañana ese día como es habitual en mí, debía llevar en el coche algún disco de música, pues me acababa de comprar un reproductor de MP3 de esos de marca desconocida que venden en las grandes cadenas de electrodomésticos. Cuando llegué al centro me dijo la chica a la que ayudaba, “¿Te has enterado de lo que ha pasado”?, “No, ¿Qué ha pasado?”, “Ha habido un gran atentado en Atocha, dicen que hay decenas de muertos, que parece Irak con los cuerpos descuartizados por ahí. Ha sido la ETA”.

Me quedé muy extrañado, la ETA haciendo un atentado con decenas de muertos. No era su estilo hacer algo tan masivo, y parecía rarísimo que hiciesen algo así a no ser que no hubiesen podido avisar a tiempo. Por lo que decían parecía que ETA no había reivindicado, ni había avisado. Todo muy raro, aunque era primera hora de la mañana y la información aún era confusa.

El ministro del interior, Ángel Acebes, salió rápidamente a hablar condenando a los “miserables” de ETA. Si lo dice Acebes, pensé, será porque tiene información relevante. Me parecía todo muy raro, pero en principio creí al ministro.

 

Me puse a hacer mi trabajo, que creo que era análisis de nitratos o amonio en unas 200 muestras que preparaba todos los meses con una máquina que parecía venida de la URSS. Sobre medio día salió un compañero de su despacho: “Otegui ha dicho que ETA no ha sido, que esto debe haber sido cosa del terrorismo islámico”. Esto cambiaba radicalmente las cosas. ETA no mata a alguien y después dice que no lo ha hecho, pues el objetivo de cualquier grupo terrorista es causar terror pero dejando claro que lo han hecho ellos. Otegui tenía información de primera mano, y si salía a decir eso parecía imposible que lo hiciese sin información. Además era coherente con la naturaleza del atentado.

El ministro Acebes seguía insistiendo en ETA, pero mi primera impresión de creerle cambió radicalmente. Para poder hacer este cambio de opinión me hice una pregunta muy simple: ¿Sería capaz el gobierno de mentir con 200 muertos en un atentado, simplemente porque beneficie a sus intereses electorales? Pensé un poco, y decidí que ese gobierno era capaz de eso. Así pues, acepté que el gobierno probablemente no decía la verdad.

Creo que es importante recordar qué significaba un ataque terrorista de uno u otro grupo. Un ataque de ETA era un golpe para Zapatero, pues durante toda la campaña electoral el PP había tejido una especie de relación de relaciones entre el PSOE y ETA, que estaban conectadas a través de ERC (que gobernaba con el PSOE en Cataluña) cuyo líder, Josep Lluís Carod Rovira (que no José Luís) se había entrevistado con ETA en la francesa y catalanoparlante localidad de Perpinyà. En cambio un ataque del terrorismo islámico podría parecer una represalia por la participación en la guerra de Irak y, además, dejaba en evidencia al gobierno ya que en un ataque terrorista a la casa de España de Marruecos en 2003 Aznar había dicho que eso no tenía nada que ver con España, que era una institución privada, y que no se debía de temer por la seguridad del país, y que nada tenía que ver con la participación en Irak.

 

Cuando llegué a casa le comenté a mi madre que estaba casi convencido que no había sido ETA y que el gobierno mentía. Mi madre reaccionó violentamente, teniendo una discusión de tono muy elevado debido al calor del momento, ya que ella veía como una herejía mis palabras. Esta sensación de ser un hereje y un mal Español si discrepabas de lo que decía el gobierno era muy típica en esos últimos años del gobierno Aznar, y lamentablemente inundaba en momentos de excitación incluso a personas nada afines a ese gobierno como mi madre. En cambio tengo que decir que mi padre me apoyó, el único ese jueves.

Por la tarde me llamó mi amigo David: “Te llamo para comentar la jugada”. La jugada era el atentado, como intuiréis. También discutí bastante fuertemente con David, por las mismas razones. Me pareció terrible como en aquel momento la lógica se sumergió bajo la doctrina oficial, y como incluso personas no afines al gobierno te veían como una especie de loco o de antipatriota por decir lo que pensabas, que por otro lado era lo que indicaba la razón.

Pero esa noche todo cambió. En mi casa escuchábamos la cadena SER, casi la única que ejercía entonces oposición franca al gobierno Aznar, y esos días estuvimos muy pegados a la radio en búsqueda de información alternativa a la del gobierno. Esta radio anunció un comunicado de un grupo islamista en Internet haciéndose responsable del atentado. Podía no ser auténtico, pero la noticia que cambió totalmente las cosas fue el descubrimiento de una furgoneta con unas cintas coránicas, en la que supuestamente iban los terroristas. Ahora sí que parecía estar claro, como entendió toda la prensa internacional de la que nos enteramos también a través de la radio, pues en las televisiones oficiales y cercanas al PP esa información no salía. Me fui a la cama con la convicción de que mis impresiones habían sido correctas, y con cierta satisfacción por esa misma razón, en contra del seguidísmo general de la población.

 

No recuerdo muy bien nada relevante del trabajo del viernes 12, aunque si recuerdo que las tres banderas oficiales que presidían el centro de investigación, la Valenciana, la Española y la de la UE, estaban izadas a media asta. Por la tarde me volvió a llamar David, que pretendía que fuésemos a la manifestación de repulsa de los atentados terroristas que estaba convocada en Valencia.

Le dije que no, que era absurdo manifestarse contra un grupo terrorista que le da igual lo que tu opines, que las manifestaciones contra atentados terroristas era algo absurdo producto del interés político de algunos por capitalizar el rechazo, que era una costumbre española que no tenía ningún sentido. Plantear esto en ese momento era también una osadía perversa, que te ponía de nuevo ante la acusación de antiespañol o amigo de los terroristas, pero después de acertar el día anterior me sentía con fuerzas para romper dogmas.

David, que ya en ese momento aceptaba que no había sido ETA y que tenía razón en jueves, me insistió mucho. Finalmente cedí, dejando claro que no me gustaban esas cosas, pero también la verdad tenía curiosidad por ver el ánimo de la gente, y también de ver a Jordi, un amigo de David que era hijo de un concejal del PP y, por tanto, afín a ese partido.

La manifestación fue un poco rara. Mucho respeto, pero se percibía en el ambiente dos ideas enfrentadas. Había quienes aún pensaban que era ETA, siguiendo lo que el gobierno quería que creyesen, y otros estaban convencidos de la autoría islamista. Se veía esto en las pancartas y en los comentarios de la gente con sus acompañantes, aunque no vi discusiones entre “grupos”. Jordi, por supuesto, todavía pensaba que había sido ETA, pero se le veía sin convicción e intentando evitar el problema de la autoría.

 

El sábado los acontecimientos se dispararon. Por la tarde la policía informó de la detención de 3 marroquíes y dos indios en relación con los atentados del jueves. Este hecho, y la cerrazón de los miembros del gobierno que intentaban negar las evidencias, provocaron una jornada de reflexión convulsa.

Hubo concentraciones en las sedes del PP para exigir al gobierno que dijese la verdad, hubo caceroladas cada hora, algo que mi padre y yo sí seguimos. La patética comparecencia de Rajoy, que le hizo más daño que beneficio, y la calculada de Rubalcaba, fueron anomalías dentro de una jornada de reflexión, jornada que tampoco parece que tenga mucho sentido mantener. La cadena SER y la TV3 catalana fueron las fuentes de información para mi en aquel momento.

Esa noche salí de fiesta con unos amigos. Al recoger a uno en su casa me dijo “Esto ha sido un escándalo. Va a ganar el PSOE”. En aquel momento le dije que lamentablemente no iba a ser así, que cualquier ataque terrorista produce dos reacciones fundamentales: La de apoyar al gobierno, por un lado, y la de virar las simpatías hacia el partido más “duro” del espectro político, normalmente el más derechista. En ambos casos el PP era el beneficiado, así que le dije a mi amigo que el PP iba a ganar. El insistió en la actitud del gobierno, pero yo desconfiaba de que realmente eso fuese a cambiar el voto. Quien quería estar informado lo estaba, pero incluso en aquel momento quien no quería estarlo podía perfectamente volcarse en medios que seguían hablando de ETA. Por mucho que las detenciones hubiesen evidenciado que el gobierno no decía la verdad, un voto no se cambia de la noche a la mañana.

 

Finalmente yo me equivoqué y mi amigo tuvo razón. Demasiado técnica y estudiada mi argumentación, y basada además en situaciones en otros países “normales”, pues en ninguno de ellos el gobierno había engañado a sus ciudadanos. Creo que lo que pasó en España fue una anomalía histórica, provocada por la actitud anormal de un gobierno de un país democrático. El PP perdió unas elecciones que tenía ganadas por su propia actitud. Con una actitud más honesta hubiesen ganado las elecciones, pero quisieron lanzar ETA a la cabeza del PSOE antes de tiempo, y cuando vieron que la habían “cagado” quisieron mantener la desinformación hasta el día de las elecciones, para que no se volviese contra ellos.

Una época del “conmigo o contra mi”, de un gobierno que tenía la verdad absoluta siempre, de un gobierno patéticamente servil con potencias extranjeras y extraordinariamente agresivo verbalmente contra quienes le criticasen algo internamente. El Aznarato, que le han llamado muchos autores, parecía víctima de sus excesos. La historia le había dado su merecido de forma casi mágica, y bastante cruel para ellos aunque justa en mi opinión.

 

Empezaba una nueva era, con el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, una persona radicalmente distinta al expresidente saliente. Pero esto lo cuento el próximo día.

 

EMPATE A CERO...O A MENOS UNO

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/zapajoy.jpg 

 

Ya ha acabado el debate sobre el estado de la nación, y si estos debates siempre me han parecido que no valían para nada creo que este se ha llevado el título a los debates inútiles y futboleros.

 

Empezó hablando el presidente del Gobierno. El discurso no fue técnicamente malo, como por otro lado era exigible después de estar encerrado preparándolo. Hizo un discurso relativamente sentimental, recordando a discursos históricos como algunos de Kennedy o de Churchill, aunque obviamente la categoría política del protagonista era mucho menor.

El discurso de Zapatero se basó en justificar el por qué ha tomado las medidas que ha tomado, es decir, en porque se ha convertido en un partido liberal económico y ha dejado de ser socialista. La idea de la necesidad extrema y la inevitabilidad, sin haberlo dicho así, fue la que inspiró su discurso.

Claro, como suele pasar en estos discursos es todo una mezcla de medias verdades y por lo tanto medias mentiras. Ni una sola autocrítica, ni una sola mención a sí había alguna alternativa, obvió absolutamente su responsabilidad al haber hecho una política liberal económica durante 6 años. No le tocaba a él hacer este discurso ciertamente, pero vamos como el PSOE se ha convertido en la izquierda nominal y la derecha real en el mismo partido, es decir, un partido que abarca la totalidad del espectro política en realidad o en ficción, pues podía haberse hecho la oposición a sí mismo.

El resumen del discurso era que se seguiría haciendo lo mismo y tomando las mismas medidas. Sangre, sudor y lágrimas. Las promesas: Anuncios de contactos y estatut de Cataluña. Así está el país, no da para más.

 

Después de este discurso le tocaba al líder de la oposición. Con este gobierno enfrente Rajoy subía a la tribuna con la victoria a un centímetro de sus dedos. Era fácil, lo único que había que hacer era presentarse como un candidato a futuro presidente del gobierno y explicar las medidas que se deberían de tomar en el gobierno y el por qué el PP era la mejor opción para España.

Que éste es el discurso que tocaba en una posición tan ventajosa lo sabe hasta el representante universitario más inexperto, y no hace falta decenas de asesores para que te lo digan. En una posición como esa no hay que ser excesivamente agresivo, toca ser claro y conciso, parecer responsable y la propia inercia te lleva a la victoria absoluta. Pero por alguna razón incomprensible para mí el discurso obvio y claro no se hizo, al contrario. Lo que se oyó de boca de Rajoy fue un ataque sin cuartel al presidente del gobierno, al que intentaba personificar como responsable de todos los males. Recuerdo una frase que decía algo así “España puede salir de la crisis, si, con este gobierno, no”…Y se hacen estas frases sin rubor, como si fuese un maestro de niños de tercero de primaria. Para acabar un váyase Sr. Zapatero. Esto es lo que hay, si es que hay algo.

 

Yo no puedo entender, no puedo concebir lo que hace Rajoy, lo que hace el PP. Si fuese votante del PP me sentiría ofendido, pues sólo hay simplismo, demagogia y hooliganismo. El discurso es insultante en sí mismo, parece dirigido para memos, hace al receptor tener la sensación de que le están insultando en su cara, de que le toman por tonto.

No decir ni una sola propuesta cuando es lo único que necesitas para convencer de que debes ser presidente del gobierno es absolutamente increíble, aunque la verdad todos sabemos el por qué. Las medidas que tienen el PP y Rajoy son exactamente las mismas que está haciendo el PSOE. Pero hombre, un poco de imaginación joder, un poco de fantasía pseudo económica: Expectativas, confianza, criticar algo de algún impuesto, alguna idea absurda. Algo, algo estúpido, increíble, castillos en el aire, pero dí algo hombre.

Lo que no se puede hacer es decirle a la gente que tienes que gobernar tú para que el país se recupere cuando no tienes nada que aportar. ¿Cómo se va a recuperar el país? ¿Por magia? Si no fuese simple propaganda y subnormalización colectiva, cualquiera diría que estos señores deben pensar que están elegidos por dios para gobernar.

 

Cuando analizamos los problemas sociales, políticos y económicos de España nos centramos mucho en las políticas, las ideas, las medidas, como se supone que debe ser correcto. Pero nuestro país tiene un problema de base que me parece que es el origen, el primer paso para comenzar a hablar de la resolución de problemas. El voto Español, el voto del ciudadano Español está cautivo, no cautivo por ninguna razón política especial si no cautivo por la propia personalidad política española, por la enorme falta de exigencia que tenemos.

Los españoles parece que no tenemos dignidad democrática. Entiéndase lo que quiero decir. Nuestro voto es un arma muy valiosa, y su ejercicio lleva asociado un ejercicio de responsabilidad colectiva y representa un convencimiento respecto a una política o unas personas concretas. Pero parece que los Españoles, muchos de nosotros, no nos respetamos a nosotros mismos. Somos capaces de ir a una urna a votar a un señor que es un corrupto, que es un mentiroso o que nos está tomando por idiotas.

Sabemos que el candidato x es demagogo, cínico y que es un cuatrero a la caza del voto, y en vez de rechazarlo y buscar otro candidato le votamos, bien porque representa nominalmente las siglas que nos gustan o bien para que no ganen “los otros”. Para mi, eso es no respetarse a sí mismo como ciudadano, tirar un voto a la urna como quien tira la quiniela es mancharse las manos democráticamente hablando.

Y ojo no hablo de equivocarse, todos nos hemos equivocado yo el primero. Hablo de votar conscientemente a un impresentable sabiendo positivamente que ese hombre es un impresentable. Eso no tiene nombre.

 

Los condicionantes para que el bipartidismo quede virtualmente barrido son cada día mayores, sin embargo nada apunta a que esto vaya a ser así. Y si estamos dispuestos a validar, una vez más, a los que no se merecen ser validados; si estamos dispuestos a entregar la gobernación a personas que transparentemente no se lo merecen, creo que estamos incumpliendo el primero de los condicionantes para poder mejorar las cosas a través de la política: Respetarnos a nosotros mismos como votantes y, por lo tanto, ser responsables con nuestro voto.

 

ZAPATERO FUE UN ERROR

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/zapaterofueunerror.jpg 

 

El otro día me llegó al correo electrónico el siguiente video de Youtube, titulado “Zapatero fue un error”, una adaptación con montaje de video de la famosa canción de Coti destinada a la crítica del actual presidente del gobierno.

 

Todas estas cosas de humor me suelen gustar bastante y sobre todo me parecen muy interesantes, pues en el humor es donde se observa mejor los verdaderos pensamientos de muchas personas que no se atreven a expresarlos de una forma directa. De hecho, al principio de la época de Zapatero solía ver de vez en cuando una especie de serie de dibujos llamada “SuperZP”, bastante tonta y absurda si teníamos en cuenta su fondo, aunque también graciosa, en un momento en que Zapatero no era criticado más que por personas fuertemente ideologizadas o que ejercían un seguidísmo importante hacia el principal partido de la oposición.

Sin embargo este video en concreto no me ha gustado nada, no tanto por el vídeo en sí si no como por la aceptación general de la idea de fondo que trasmite el vídeo.

 

Cuando se critica hoy a Zapatero se hace desde dos puntos de vista, el independiente y razonado, o el partidista e impulsivo. Este video se sitúa en el segundo grupo a tenor de las imágenes de la T4 y las de Castro y Chávez, demostrando ser obra de aquellos mismos que desde hace 6 años hablan de la destrucción de la familia, la venta de Navarra al nacionalismo vasco, la rendición ante ETA, la sumisión a Chávez y a Castro, y demás disparates que no creo que valga la pena comentar.

Sin embargo, aunque el video haya sido hecho por alguna persona de estos atributos, lo que me preocupa es el mensaje: La culpa de todos los males es de Zapatero. De hecho observaba el otro día como algunos de mis compañeros de trabajo de reían a carcajadas viendo este video, y algunos de ellos no son especialmente personas próximas al PP. Pero el vídeo les gustaba, y no sólo por esa gracia que nos hace a todos los cambios en la letra de canciones famosas; les gustaba porque en el fondo asumían la letra de la canción “Zapatero fue un error”, cuya intención es que se entienda algo parecido en la forma pero muy distinto en el fondo, “El error es Zapatero”.

 

Intentar focalizar en Zapatero todos los males económicos del país es la estrategia del PP, que parece está consiguiendo. Esta estrategia, esta idea, desde el punto de vista de una persona culta, inteligente o simplemente que domine el terreno en cuestión es algo obsceno y patético, que desacredita a quien lo plantea. Sin embargo desde el punto de vista del ciudadano medio, del grueso de población que es realmente la que decide la victoria en unas elecciones, este argumento es válido.

Para analizar el por qué este argumento se acepta como verdadero deberíamos entrar en el terreno de la psicología. Obviamente hay una falta de cultura y conocimiento como base de esto, pero hay algo más. El ser humano necesita dar explicaciones sencillas a los asuntos complejos. Igual que muchas religiones pretenden solucionar las incertidumbres existenciales mediante una idea simple como es la de un dios creador y todopoderoso, en economía nos pasa un poco lo mismo. La economía es algo verdaderamente complejo, no es una ciencia exacta, es algo que depende de infinidad de iniciativas individuales, de expectativas, de miedos, de ambiciones, de variables que hacen a una economía impredecible en la mayoría de ocasiones.

Incluso los propios seguidores de una u otra doctrina económica, conocedores por lo tanto de la materia, no hacen más que simplificaciones de este estilo. Ser Marxista, Keynesiano o neoliberal de forma “pura” no es más que una simplificación teñida de parte dogmática. Esto también pasa en la política, si en economía creer que lo que diga un autor determinado sobre la ciencia económica de un país determinado, con una economía determinada y en una época determinada es extrapolable a cualquier sociedad, época y economía distinta es, realmente, un dogmatismo, el la política pasa exactamente lo mismo, pues una ley o un modelo de sociedad no es siempre adecuado por mucho que haya sido exitoso en otras circunstancias.

 

Si esto es así, si los propios conocedores de las materias caen en simplificaciones de este estilo, el ciudadano medio y desconocedor casi absoluto de economía o de política va a caer en una simplificación mucho mayor y mucho más peligrosa, que es la focalización sobre una persona, una ideología, una ley o cualquier otra cosa fácilmente identificable de todas las responsabilidades de una situación negativa.

Zapatero es aquí el responsable de la situación, y la gente patéticamente se empeñará en creer que si hubiese gobernado otro la situación no sería así, o lo que es más importante, que cuando cambie el gobierno la economía mágicamente va a empezar a repuntar gracias a la gestión de los nuevos gobernantes. En otros países la culpa será de Bush, de Brown o del anterior primer ministro Griego en base a los mismos mecanismos psicológicos, aunque sí es cierto que desde quienes controlan el debate político los argumentos no llegan a ser tan estúpidos y simples como los que hace aquí el PP, que están cargados de ese nefasto populismo latino que tanto daño hace a nuestras sociedades.

 

Hoy la política está dominada por la teoría de Goebbels, aquella que decía que el nivel intelectual de la propaganda debe adaptarse al menos inteligente de todos aquellos a quienes va dirigida. En el caso de una sociedad democrática moderna, el nivel de la propaganda es el del individuo más inculto de los que va a votar, y esta es la situación actual.

Y esto es lo que hay que combatir. Cualquier sociedad, cualquier mundo que se quiera construir ajeno a el statu quo imperante debe tener en este punto su máxima prioridad. Y sobre todo si lo que queremos es un mundo de responsabilidad ciudadana y colectiva este es el primer campo de batalla en el que debemos movernos.

Una sociedad democrática responsable, una sociedad igualitaria, socialista, de democracia directa o de cualquier tipo que implique responsabilidad  por parte del ciudadano no se construye con leyes y decretos. Se construye en primer término con la convicción, la persuasión, con un fuerte componente pedagógico e incitando a la gente a asumir sus responsabilidades. Una sociedad hostil a cualquiera de estas ideas las llevaría directamente al fracaso.

 

Quizá Zapatero fue un error, pero lo que no podemos aceptar es que se asuma que el error es Zapatero. Los errores de nuestra sociedad son muchos y muy profundos, y focalizarlos sobre una persona es la manera perfecta para no solucionar ninguno. Esas ideas que potencian los partidos políticos de la oposición para su propio beneficio es el billete para persistir en el desastre.

Es tu deber, ciudadano, escuchar, aprender, estudiar y analizar críticamente la información que hay delante de tus ojos, y construir ideas responsables a través de ese análisis. Tu voto no es baladí, y echar un voto en una urna sin saber lo que se está haciendo es una gran irresponsabilidad. Pero no votar y aceptar pasivamente las cosas también es una irresponsabilidad; recuerda siempre que no tomar decisiones es ya una decisión.

Cualquier decisión tomada bajo estas premisas será buena para nuestra sociedad. Podemos equivocarnos y tened claro que nos equivocaremos, de eso nadie está libre. Pero si el método es bueno llegará el momento en que acertaremos y en el que tomaremos las decisiones adecuadas. De la otra manera aún los aciertos puntuales se convertirán en un fracaso colectivo.

 

Lo peor de todo es que no consigo quitarme la puñetera cancioncita de la cabeza…Maldita sea.

 

¿DEBE DIMITIR JOSÉ LUÍS RODRÍGUEZ ZAPATERO?

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/zapaterocrisis.jpg

 

Últimamente se está extendiendo la idea entre la izquierda Española de que Zapatero debería dimitir después de su programa de recortes, que algunos han llamado el “zapatazo”. Según estas opiniones Zapatero ha traicionado lo que llevaba diciendo durante dos años, eso de que la crisis no la pagarían los más débiles, además de traicionar la ideología o sensibilidad que debería defender.

Obviamente los afines al PP también piden su dimisión, pero no voy a centrarme en eso porque esta no es más que una opinión interesada, si no directamente lo mismo que estaban haciendo desde 2004. Recordemos que se está hablando de elecciones anticipadas desde que Zapatero llegó a la Moncloa, acogiéndose a cualquier idea absurda para justificar esto. De hecho la derecha debería estar encantada con él, pues no ha hecho más que lo que habría hecho cualquier gobierno del PP en estas circunstancias.

 

¿Cuándo debe dimitir un presidente del gobierno? Hay algunos condicionantes que siempre deberían llevar a la dimisión de un presidente, como puede ser la corrupción o algún acto claramente inmoral (en el sentido ético de la palabra, no en el moralista). En estos casos un presidente debe dimitir por limpieza democrática, como podría ser el caso de Camps.

Pero cuando entramos en el terreno de las políticas que se hacen desde el gobierno las cosas ya no son tan claras, y en todo caso la exigencia de la dimisión de un presidente es algo que entra en el terreno de la opinión. En función de a qué factor le otorguemos máxima importancia concluiremos una cosa u otra.

 

Para muchas personas la principal exigencia para un presidente del gobierno es cumplir el programa electoral con el que ganó las elecciones. El programa es algo sagrado, es la base de la política, y por tanto los políticos deben entender que su obligación principal es su cumplimiento.

Zapatero claramente ha roto su programa electoral y se ha dedicado a tomar medidas que ni de lejos estaban contempladas en él. Si consideramos el cumplimiento del programa electoral como obligación máxima de un cargo electo, podemos concluir que Zapatero debería dimitir.

 

A esta idea se le puede contraponer otra, que es que la principal obligación de un presidente del gobierno es actuar responsablemente y hacer lo conveniente por encima de sus promesas electorales.

Si aceptamos la idea de que este recorte de gasto era absolutamente necesario, si aceptamos que ante el pacto europeo la obligación de España era tomar medidas duras para contener el déficit, si aceptamos que este paquete de medidas era algo inevitable, entonces Zapatero no tiene por qué dimitir, pues habría hecho lo correcto y lo que se esperaría de un presidente responsable.

 

Podemos hablar también del factor ideológico. Para mucha gente votar a un partido nominalmente de izquierdas o de derechas (digo nominal porque a la vista de todos está que la diferencia es más nominal que real) representa un acto de convicción ideológica. Por encima de programas y conveniencias, votar izquierda es votar a los que defienden a los trabajadores y a los débiles.

Para estas personas, las políticas de Zapatero pueden ser consideradas casi como una traición a los principios de la izquierda. Y si es así, Zapatero debería dimitir por no ser coherente con las ideas y siglas que nominalmente defiende.

 

Desde un punto de vista más político, un presidente del gobierno debe dimitir cuando pierde el apoyo del parlamento. En nuestro país la iniciativa independiente y las convicciones personales de un diputado en cuestión están cercenadas por la poderosa fidelidad al partido. El partido puede con todo, es una máquina poderosa que subyuga mentes e ideologías, al que se obedece de forma absoluta.

Este hecho lamentable es en parte provocado por el sistema electoral que tenemos, pero no totalmente. La libertad y la convicción es algo también personal, y si los políticos no la ejercen tienen una parte de responsabilidad esencial sobre sus hombros.

En el Reino Unido, por ejemplo, el propio Tony Blair tenía una parte de los diputados laboristas enfrentados en muchas decisiones, pero aquí hay una unanimidad espeluznante en la defensa del presidente del gobierno (ojo, igual de espeluznante que la radical oposición de todos los diputados del PP, cuando posiblemente la mayoría de ellos estén, en el fondo, absolutamente de acuerdo con las medidas). Zapatero mantiene, por tanto, una mayoría suficiente para poder gobernar. Desde ese punto de vista y mientras no triunfe una moción de censura, Zapatero no debe dimitir.

 

Y finalmente tenemos el punto de vista más, llamémosle, “pragmático”. Es decir, si Zapatero dimite, ¿Qué pasará? En función de lo que pase estas personas pragmáticas decidirían la conveniencia o no de la dimisión del presidente.

Si esto sucediese, si Zapatero dimitiese, habría dos opciones: O bien que otro Socialista ocupase la presidencia del Gobierno, o bien que hubiese unas elecciones anticipadas que muy probablemente ganaría el PP.

¿Sería adecuado que ante un Zapatero dimisionario gobernase otro socialista? La verdad es que en un país tan presidencialista como este parecería extraño, aunque hay que tener en cuenta que objetivamente estamos en un sistema parlamentario y no presidencial. Los electores realmente eligen a los diputados no al presidente, y si la mayoría del legislativo, que recordemos hemos elegido para 4 años, decide que deben continuar los socialistas en el poder, están legitimados para que así sea. Precedente hay, como la presidencia de Calvo Sotelo después de la dimisión de Suárez.

 

La otra alternativa son las elecciones anticipadas que llevarían al persistente Rajoy a la Moncloa. Aquí cabría preguntarse, ¿Qué cambiaría si llegase Rajoy a la Moncloa? Lamento decepcionar a los afines al partido de la gaviota, pero todo apunta a que nada. Medidas económicas calcadas dirigidas desde Bruselas, y si acaso un pequeño cambio de barniz, este de un tono un poquito más apolillado.

No hay nada objetivamente que nos pueda hacer desear una llegada del PP al poder, más allá que cierto sentimiento de “castigo” hacia el PSOE. El PP es lo mismo y un poco más feo, aunque no peor. Como mucho provocaría una catarsis del PSOE en la oposición, aunque esto me parece bastante atrevido conociendo como está la política internacional.

 

 

Esta es, pues, la radiografía de la situación. En función de las prioridades de cada uno, de cómo entendemos la política y la función pública, opinaremos una cosa u otra. La verdad es que en estos momentos parece bastante más lógico pedir la dimisión de ZP desde los bancos de la izquierda que desde los de la derecha.

…Me diréis que no he opinado, que no he concluido nada, y que oculto mi opinión personal. No es mi intención evitar una opinión contundente, pero es que realmente no la tengo tan definida. En parte creo que Zapatero debería dimitir, y que sería una exigencia propia de una democracia seria y auditada por ciudadanos responsables: “Usted incumple su programa y sus principios y por tanto debe dimitir”. Bien, eso es muy bonito, pero en la realidad en la que vivimos, con una economía dirigida de facto  por “otros” que no son los políticos Españoles esta exigencia sea, quizá, un exceso propio de soñadores.

Por otro lado, ver lo que viene detrás me asusta. No, no es verdad, no me asusta en absoluto, lo que quiero decir es que me aborrece, me entristeces y me apena. Rajoy presidente, sin proponer una sola cosa, sin hacer una sola buena acción desde la oposición, impuesto por cansino a una población que lo rechaza de forma abrumadoramente mayoritaria. Eso tampoco está bien, que un partido así y una persona así puede llegar al poder. Tampoco me parece de democracia de calidad.

 

Por otro lado tampoco veo qué aportaría otro socialista de presidente (¿Rubalcaba? ¿Pepiño?) Al final ellos también apoyan lo que ha hecho Zapatero, así que no tiene demasiado sentido un cambio de esta naturaleza.

…En fin, qué queréis que os diga, no tengo ni puñetera idea sobre si debe dimitir Zapatero o no….

¿SE VOLVERÁ A PRESENTAR ZAPATERO EN 2012?

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/zapaterosaludando.jpg 

 

No sé muy bien quien ha sacado este debate, pero la realidad es que el futuro de Zapatero se ha convertido en objeto de controversia, más en los medios de comunicación que en la calle, no obstante es un debate importante.

 

Tengo que reconocer que me da un poco de repelús el debate. Al final es el PP quien mayoritariamente da fuerza a los rumores sobre la retirada de Zapatero del primer plano político, supongo que con la intención de dar a entender a la opinión pública que es un nefasto presidente que se va a ir con el rabo entre las piernas antes de que lo echen las urnas. Y entrar a jugar a esto me parece rebajarse un poco, sobre todo viendo quien hace el debate con una osadía indigna.

Yo me opongo a tener que volver a elegir entre Zapatero y Rajoy una vez más. Este país parece que vive en el día de la marmota. Ya tuvimos que elegir por tres veces consecutivas entre Aznar y Felipe González, y ahora parece que va a pasar lo mismo con estos dos.

Y al final viendo estas cosas te das cuenta que la política de este país no es seria. Que Zapatero se presente por tercera vez políticamente no es tan raro, pues en el fondo ha sido votado las dos anteriores, lo que es grave es que un señor que se ha presentado dos veces y ha perdido las dos contra el mismo candidato pretenda presentarse otra vez. Es como decir “Señores, yo no me voy de aquí ni con agua caliente, así que háganme presidente porque si no me estaré presentando hasta que lo consiga”. Aznar lo consiguió por cansino, y Rajoy va por el mismo camino.

Los Españoles están sometidos elección tras elección a los mismos políticos por mucho que pierdan. El partido que lo presenta no tiene voluntad, ni nuevas ideas, ni capacidad de reciclaje ninguna. Un partido servil que somete a la población a su voluntad en contra de lo que la democracia manda, que es que la población someta al partido a su voluntad democrática.

 

Bien, una vez dicho esto (que si no reviento), entro en materia. Este país, a pesar de ser nominalmente una democracia parlamentaria, de facto es una especie de régimen presidencialista. Los partidos parecen sometidos a los líderes, los grupos parlamentarios apoyan siempre sin reservas a los gobiernos de su presidente, los ministros son casi siempre figuras secundarias a la sombra del presidente del gobierno. Todo esto con un transfondo perverso, que es que el presidente no tiene la libertad de otros líderes presidencialistas, pues al final deben servir al partido a modo de “padre”.

Esta es la realidad de nuestra democracia. Suárez, Felipe, Aznar y ahora Zapatero han sido casi reyes electos sin que nadie les hiciese sombra. Con esta realidad política, parece muy difícil que Zapatero no se vuelva a presentar. Si él quiere se presentará seguro, y si no lo tiene muy claro seguramente le convencerán para que se presente también, pues no parece que haya nadie en su partido que pueda presentarse a la presidencia.

 

Otra cosa es que Zapatero se niegue, bien por temas familiares o porque la situación a finales de 2011 esté como ahora, pues en ese caso muy probablemente perderá y tiene lógica que prefiera irse por la puerta grande que someterse a una derrota casi segura.

No contemplo que Zapatero vaya a hacer lo de Aznar, poner una marioneta al mando del partido para seguir mandando en la sombra. No le veo a Zapatero ese maquiavelismo, y tampoco veo que los personajes secundarios del PSOE sean tan calzonazos y tengan tan poco orgullo como Rajoy para prestarse a ser marionetas, aunque si rasca un poco más abajo le saldrían candidatos a patadas.

 

Objetivamente pienso que el único candidato con carisma suficiente (si es que eso existe en la política española actual) para poder dar batalla es el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba. Rubalcaba es un político muy experimentado, que domina como nadie las declaraciones, los tiempos políticos, y sabe ser convincente. Muchas personas de derechas me han dicho que Rubalcaba es el único político del PSOE que les convence cuando habla, y realmente creo que es posible.

Pero Rubalcaba tiene un Handicap. Rubalcaba, una vez Solbes ya no está, es el único político que viene de la época del Felipismo. Presentarlo a él sería retroceder 15 años al pasado, algo que no tiene ningún sentido. Para eso mejor presentar a Alfonso Guerra, que no sé si ganaría pero tendríamos una campaña divertida, y a Rajoy le daría mil patadas en un debate.

 

De todos modos pienso que damos a Zapatero por muerto antes de tiempo. La política es imprevisible muchas veces, y sólo hay que recordar que nadie daba un duro por Zapatero en 2003, o lo que ha sucedido en Chile hace unas semanas por ejemplo. Rajoy es un candidato nefasto que tiene la desconfianza de casi todo el mundo, y con ese hándicap a poco que mejoren las cosas, aunque sea ficticiamente, las cosas pueden cambiar bastante.

Porque Zapatero tiene un arma poderosísima que no tienen sus rivales: Tiene suerte. Y como dijo Konrad Adenauer, la suerte es una flecha lanzada que hace blanco en quien menos lo espera.

 

EL HÉROE DE LA IZQUIERDA ITALIANA

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/Zapateroberlusconi.jpg 

 

Ayer se reunieron el presidente Zapatero y el primer ministro italiano Berlusconi. Como ya sabréis, el eje central de este encuentro de alta política internacional fueron los escarceos sexuales de Berlusconi y la batalla de éste con la prensa Italiana, en vez de centrarse de otras cosas más importantes de las que se supone tuvieron que hablar, o por lo menos era su obligación.

 

Esta mañana la prensa Italiana no dominada por Berlusconi ha despertado centrándose en este tema de las actividades sexuales del primer ministro. Sin embargo, uno de los periódicos dominados por Berlusconi ha titulado algo así como “El héroe de la izquierda Italiana entra por la puerta de Villa Certosa”, en referencia a la mansión donde este señor se dedica a montar orgías y donde ayer tomó café junto al presidente Zapatero.

 

Quizá llamará la atención aquello de “el héroe de la izquierda italiana”, pero este periódico no se equivoca en la definición, porque realmente Zapatero es un político increíblemente valorado por los ciudadanos de izquierda italianos.

¿Por qué? La razón tiene mucho que ver por la realidad social italiana, en la que la iglesia católica está muy presente.

Además de que la propia ciudad del vaticano reside en el corazón de Italia, durante largos años Italia vivió bajo el gobierno de la democracia cristiana, que obviamente daba prevendas a la Iglesia. En la oposición estaba el partido comunista Italiano, que también tenía una base fuertemente católica, y que nunca hizo del laicismo parte de su discurso principal.

El cambio de época no ha cambiado esta realidad. Hoy el bipartidismo se sitúa en otro eje, aunque en este caso parecido a este. La izquierda Italiana esta compuesta por el nuevo partido demócrata, que suma a los antiguos comunistas del PCI y a antiguos demócratas cristianos (es decir, es la suma de las fuerzas que dominaban el país antaño, aunque “refundadas”). Esta alianza que parece contranatura ha sucedido porque en la derecha ha nacido el “pueblo de la libertad”, conglomerado de partidos derechistas alrededor de la figura del estrambótico y corrupto primer ministro Berlusconi. Obsérvese como Italia, en su división de fuerzas, ha virado claramente a la derecha en las últimas décadas.

 

Tanto el partido demócrata como el pueblo de la libertad no contemplan ninguna limitación del enorme poder de la iglesia católica en Italia, por razones obvias. Por eso, la mayoría de los votantes de izquierda, que sí les gustaría una política más laicista, sienten que el partido demócrata no es leal a los principios de la izquierda en este punto.

Y ahí es donde es admirada la figura del presidente Zapatero. La ley del matrimonio homosexual en España, país que equivocadamente los Italianos consideran tan católico como Italia, y alguna otra ley más ha creado la sensación que Zapatero es un izquierdista valiente que se opone al poder de la iglesia.

Además, lo que no se le puede negar a Zapatero es que, personalmente, es un hombre sereno, educado, poco amigo que situaciones estrambóticas, honesto y poco pretencioso. Personalmente, en cuanto a carácter, es lo opuesto a Berlusconi, que es un prepotente, un chulo, un soberbio, amigo de ostentaciones hirientes y con ciertos toques de mafioso. Esto también es un ejemplo en Italia, donde una parte de la población no soporta la forma de ser de Berlusconi, aunque bien es cierto que otra parte, como dijo inconvenientemente el primer ministro a pesar de que es la verdad, le gustaría ser como él.

Por último, Italia es un país muy machista, en contraposición con Zapatero que es un hombre claramente “Feminista”.

 

Desde el punto de vista Español esto puede sorprender bastante, y desde mi visión personal también. Porque realmente el laicismo es un valor de la izquierda, pero no es el principal, ni mucho menos. En Francia la derecha es laicista, por ejemplo, y no deja de ser derecha.

Para ser de izquierda no basta con una política laicista. Es necesaria una política orientada a la disminución de los privilegios económicos y de redistribución de la riqueza, aunque esto último se puede realizar con métodos y matices distintos.

Zapatero no ha hecho nada de esto. En sus años de gobierno los ricos se han hecho más ricos, mientras que la población general se mantenía en los mismos niveles, o incluso se veía en más dificultades en algunos puntos, como el acceso a la vivienda. No es una idea originaria suya, puesto que lo que ha hecho Zapatero es seguir a pies juntillas la política económica del PP, que a su vez era una política económica “de moda” en la escena internacional, pero el hecho es que la ha mantenido.

Es cierto que la protección social se ha mantenido, o incluso se ha mejorado mínimamente, pero en un contexto de bonanza como el que había hasta el año pasado era exigible más.

 

Zapatero no pasa de ser un honesto centrista. Que sea el ídolo de la izquierda italiana creo que demuestra hasta que punto desconocemos las realidades de otros países, o nos dejamos guiar por mitos. O, quizá, es que la izquierda italiana es tan cutre, que hasta Zapatero parece un gigante a su lado.

 

LA INCREIBLE LEVEDAD

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/zapaterorajoyreproches.jpg 

 

Se hablaba mucho del debate de política económica que iba a tener lugar en el congreso de los diputados. El gobierno había hablado mucho de una pequeña subida de impuestos sin precisar y la oposición hablaba de reformas.

Finalmente llegó el debate, y parece que se volvió a repetir la maldición que cae sobre este país: El presidente del gobierno no propuso nada en claro, y el líder de la oposición no propuso nada directamente.

 

Sé que es fácil echarle la culpa al gobierno de la situación económica. Es lo sencillo, lo que responde a esa tendencia humana de simplificar en nuestra mente las cosas que no comprendemos y buscar un chivo expiatorio, y por eso no voy a hacerlo.

Zapatero no tiene culpa de esta crisis, bien, aceptado. Posiblemente no tenga las herramientas en sus manos para dar un vuelco a la situación, puesto que en las actuales economías de libre mercado entre las leyes europeas que prohíben inmiscuirse en la economía, la economía de mercado globalizada que te impide hacer una política fiscal agresiva y novedosa so pena de ahuyentar la inversión y el capital, y la práctica total privatización del sistema económico es muy difícil hacer algo más que medidas paliativas.

Pero a pesar de todo esto da tristeza ver como el gobierno actúa aparentemente sin rumbo, sin ideas claras, sin intención de generar una política a largo plazo para impulsar ciertos sectores productivos, sin un programa de acciones claras y sin un liderazgo necesario para llevar a cabo ciertas medidas aunque sean impopulares.

Ha hablado Zapatero de Plan de economía sostenible, pero ¿Qué es eso presidente? Es algo muy bueno y muy bonito, que va a arreglar las cosas rápidamente…Grandes palabras vacías de realidad me temo.

 

Pero cuando ves la alternativa y ves lo que hay enfrente, te dan ganas de coger un avión hacia el país de habla hispana más lejano.

Enfrente está la oposición del PP, que por supuesto critica todo. Ya sabemos que Zapatero no hace nada, que ha creado la crisis él solito con algún tipo de superpoder oculto, que no están de acuerdo con subir los impuestos, con los 420 euros y tampoco cuando los 420 euros no se dan a todos; No están de acuerdo con la deducción de 400 euros y tampoco con quitarla. En fin, la típica tarea de oposición mal entendida a la que el PP nos tiene acostumbrados.

El PP habla de “reformas”, palabra totémica que, en el fondo, o no implica nada o implica algo inconfesable que no conviene decir. Porque el PP critica las políticas del gobierno, pero no propone alternativas. Habla de reformas, pero no han dicho ni una sola reforma que se deba hacer. Han llegado incluso a proponer una reforma laboral sin abaratar el despido ni eliminar derechos sociales, algo mágico que seguramente debe tener alguna relación con el milagro de los panes y los peces porque si no no se entiende. En fin, el PP piensa que los ciudadanos son imbéciles y que pueden convencer sin proponer absolutamente nada.

 

Objetivamente el único que ha propuesto un plan es Cayo Lara, el secretario general de IU. Cayo Lara ha hablado de una banca pública que financie la economía y que las administraciones públicas paguen a 30 días. Ha hablado de subida del tipo máximo de IRPF y de salario mínimo de 1000 euros (creo que eran mil). En fin, ha propuesto las famosas “reformas” de las que otros hablan.

Su posición será conveniente o inconveniente, las medidas serán positivas o absolutos delirios, pero por lo menos proponen algo, no engañan y son claros. Dado lo que hay, lo lamentable que hay, creo que por lo menos merece reconocimiento.

 

La economía es una disciplina muy difícil. Es como una manta que cuando tiras para arriba para taparte la cabeza dejas descubiertos los pies y viceversa. No hay soluciones efectivas claramente, ni políticas que de antemano sepas que van a ser positiva, siendo cada medida compleja y, aunque beneficie a unos, suele perjudicar a otros. Algunos hablan de reformas económicas que seguro mejorarán la economía, pero mienten, porque no lo saben, nadie lo sabe, no hay más que ver como está la economía internacional para ver que estos gurús de la economía no son más que telepredicadores elegantes.

Pero eso no implica que te puedas quedar congelado y sin hacer nada. Está muy bien que se quiera proteger a los desfavorecidos y eso es exigible, pero la economía Española necesita cambios, y no precisamente las reformas que algunos predican.

Necesitamos subir sustancialmente el nivel de la empresa de este país. Hace falta un empresariado con mentalidad moderna, hace falta gente con ganas de innovar. Hace falta una cultura empresarial de generar economía real, y no pelotazos para forrarse. Necesitamos menos “picaresca” y menos pirata. Necesitamos una mentalidad menos consumista, más realista. Necesitamos que la población tenga unas nociones básicas de economía, y que no caiga otra vez es aquello de “esto sube siempre”, “esto es una inversión segura”, etc.

Necesitamos bancos vigilados y regulados que no dejen dinero a todo el mundo creando una burbuja especulativa terrible. Necesitamos tener los servicios básicos cubiertos por el estado, necesitamos sueldos más altos, una vivienda que sea considerada como un bien de primera necesidad y con un régimen que no permita especular con ella. Necesitamos muchas cosas que no tenemos.

 

Zapatero está siguiendo un principio liberal claro. El gobierno no interviene en la economía de libre mercado, por lo que hay que paliar la situación de los desfavorecidos hasta que la economía vuelva a reactivarse por ella sola. Los liberales, en el fondo, deberían de aplaudirle; los socialistas, en cambio y por mucho que levante el puño, no.

Los gobiernos alemán y Francés están tomando medidas bastante más intervencionistas que el gobierno Español. En el fondo, siendo ortodoxos, son políticas menos liberales y más izquierdistas que las de nuestro gobierno. Sin embargo, aquí se acusa a Zapatero de hacer medidas izquierdistas, algo que deja en evidencia al acusador.

 

Qué desazón estar sometido a una de estas dos alternativas. Qué San Obama nos ayude, que falta nos hace.

LOS 420 EUROS

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/zapateroceja.jpg 

 

La polémica de los últimos dos días sobre el subsidio de 420 euros ha sido intensa. La realidad ha demostrado que los requisitos para cobrar este subsidio son tan restrictivos que la mayoría de parados no han podido acceder. La gente clama contra lo que considera una medida propagandística, dice que el gobierno los ha engañado, que es una burla a los parados, que Zapatero es un inútil, e infinidad de cosas más que se pueden oír y leer en distintos medios y foros de Internet.

 

Bien, la verdad es que parece que esta medida, o es más propaganda que otra cosa, o la ha pensado un inútil, porque parece dejar sin subsidio a quien seguramente más lo necesita. De hecho iba a realizar un post criticando la medida. Pero después de leer tantas críticas bastante duras voy a cambiar de papel y voy a hacer de abogado del diablo, y si bien no voy a defender a Zapatero, voy a criticar la excesiva crítica por parte de los ciudadanos.

 

Creo que hay que dejar claro un punto. Esta medida no existía hace una semana. Quien agotaba el subsidio se encontraba en la reverenda calle. Esta medida es una mejora, quizá mínima y restrictiva a la situación anterior, pero una mejora.

Que una persona que haya acabado de percibir el subsidio en 20 de Julio no pueda acceder a esta prestación y una que lo hizo el 1 de Agosto sí parece una incongruencia, y habla bastante mal de la medida en sí. Pero si no fuese el 1 de Agosto habría sido a 1 de Enero, y estaríamos en la misma situación.

Siempre habría que escoger un día para el inicio, porque en el caso contrario lo que se habría aprobado sería, directamente, una renta universal por 6 meses. Quizá era lo lógico en esta situación, y es lo que yo defendería, pero imagino que la situación de la hacienda pública no será muy boyante, y esa medida habría cuadruplicado los costes de la actual.

¿Se puede permitir el gobierno crear una renta universal por 6 meses? No lo sé, y serán ellos quienes lo tengan que explicar. Pero en el caso de que no se pueda, convengamos que la alternativa a esta medida era cualquier otra fecha de inicio igual de polémica que ésta, puesto que se trata de una ley retroactiva (Es decir, si hubiésemos puesto como fecha 1 de Enero, lo lógico hubiese sido un pago único a quienes estuviesen en paro desde esa fecha, algo no muy lógico).

 

En esta situación lo fácil para el gobierno era no hacer nada. Sabiendo que cualquier ley iba a ser discriminatoria e iba a crear polémica, podían haber mirado hacia otro lado, o haberse gastado el dinero en alguna otra medida más indirecta. Pero entiendo que el gobierno no ha hecho esto simplemente por propaganda, supongo que habrá una idea real de ayudar, por lo que creo que por lo menos eso hay que reconocerle, sin menoscabar otro tipo de críticas.

 

Las críticas vertidas estos días han sido muy duras. Un amigo que trabaja en el SERVEF (Sección valenciana del INEM) me dijo el primer día que había sido una chapuza, que no sabían nada en la oficina, y que realmente la ley era muy restrictiva. Su crítica es justa como profesional de los servicios de empleo, sobre todo en su apartado legalista.

Los parados que han acudido a las colas del INEM para demandar la ayuda y no han podido conseguirla también tienen todo en derecho a quejarse, y también mi comprensión. Se les ha vendido una cosa que no era real, y su situación de necesidad no permite que jueguen con ellos.

Sin embargo creo que la crítica del resto de nosotros ha sido, por lo general, desmesurada. Desde puntos de vista liberal-económicos se apuntan ahora al carro de que la medida es discriminatoria y que se está dejando tirados a los parados, cuando hace una semana estaban criticando que esto era una medida subsidiaria que no solucionaba nada y creaba gasto público. Esta actitud es, por lo menos, incoherente, y es un aprovechamiento claro de la situación para ejercer la crítica por el lado que se pueda.

¿Y los que estamos trabajando? Hemos respondido duramente, tildando de propagandismo y chapuza la medida. En cierta manera las personas tendemos a pensar que el dinero del estado es infinito, y exigimos derechos y prestaciones, y a la vez queremos que nos bajen los impuestos.

Esta actitud tan Española me ha parecido siempre que tiene un punto de egoísmo. Nos quejamos de la sanidad, de la educación, del estado de las carreteras, de las pensiones de nuestros mayores (ahí sí con razón), etc. Pero no hay Español sobre la piel de toro que opine que hay que subir la carga fiscal y el IRPF. Si acaso, se lo querremos subir a “los otros”, nunca a nosotros mismos.

España tiene una de las cargas fiscales más bajas de la unión europea, y por eso nuestras prestaciones son más bajas que en otros países. Existen más circunstancias (Aprovechamiento y mal uso de los sistemas públicos, mentalidad empresarial tercermundista, picaresca latina que nos lleva a la evasión de impuestos siempre que podemos, etc.), pero esta es una de las fundamentales. No se puede pretender que nuestro estado de prestaciones excelentes sin ingresos amplios.

 

El gobierno ha dicho que volverá a estudiar la medida, y verá si puede introducir cambios. Por lo menos no se cierra en banda, y eso es positivo. Ya veremos en que queda este estudio que anuncia, aunque me temo que lo que salga de ahí va a ser tan polémico como la medida actual. Si general algún tipo de renta universal, dirán que por qué no lo hizo antes, y dirán que el estado se va a endeudar hasta límites insoportables. Si cambia la fecha de aplicación, simplemente correremos las críticas al mes que corresponda. Si no cambia nada, dirán que es un tacaño y en prepotente que no se quiere desdecir. La verdad es que la papeleta es complicada.

 

Zapatero me parece una buena persona de instintos nobles. Sin embargo empiezo a pensar que sus virtudes acaban ahí. Es muy blando, y tiene unas ganas patéticas de caer bien al prójimo. Creo que es fácil de manejar y convencer, y que no tiene ninguna habilidad especial para ejercer el gobierno (realmente pienso que no es necesaria ninguna habilidad especial para ser presidente), aunque no lo considero un hombre incapaz, ni mucho menos. Sin embargo, a pesar de los muchos errores técnicos, de génesis y de aplicación que tiene esta ley, creo que somos excesivamente críticos en este caso, en el que el creo que debemos saber contextualizar más de donde venimos y en que país estamos.

EL ADIÓS DE SOLBES

 http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/solbes.jpg

 

Parece que el presidente Zapatero ha decidido finalmente prescindir de Pedro Solbes. Se ha especulado mucho sobre esta solución, que parece estaba prevista hace tiempo, tanto por voluntad de Solbes como por la idea del presidente Zapatero de hacer un lavado de cara al gobierno.

El imaginario popular asociará al ministro de economía como principal responsable de la crisis económica, al igual que hace año y medio le asociaría como principal artífice del progreso económico, pero esto no es más que una ilusión popular sobre el verdadero poder que tiene un ministro, ya no por la cantidad de asesores y cargos técnicos del ministerio que limitan su voluntad, si no por el escaso poder sobre la economía que tiene un gobierno en la época de la globalización económica.

Pedro Solbes fue nombrado ministro de economía y hacienda en 1993, siendo conocidas sus tendencias económicas liberales. La política que aplicó en aquellos años fue de contención de gasto público y reducción del déficit, quizá lo contrario de los que se esperaba en aquella época de un ministro socialista. Eso produjo que recibiese críticas de gente de su propio partido.

Cuando el PP llegó al poder en el 96, y Rato fue nombrado ministro de economía, la política económica del PP no distó mucho de la de Solbes. Sus principales diferencias se basaron el la liberalización del mercado de trabajo, pero poco más. Incluso las privatizaciones indiscriminadas que llevó a cabo el PP no eran más que la continuación lógica de las iniciadas por el gobierno de González, tal y como la UE pedía, por otro lado.

En 2004 Pedro Solbes repitió en el cargo y recibió la herencia de Rato. Como es lógico, no hizo más que continuar con la política de superávit de las cuentas públicas y estabilidad presupuestaria. Solbes representó siempre el muro con el que chocaban los ministros cuando pretendían llevar a cabo cualquier medida que representara un gasto económico considerable. Un día Gaspar Llamazares le definió como el “Padre castrador”, representando así el antagonismo entre los izquierdistas “derrochones” y los tecnócratas tacaños que comparten techo en el gobierno.

Desde la explosión de la crisis, la suerte de Sobes estaba echada. El ministro de economía es la víctima perfecta para un gobierno que necesita proyectar una nueva imagen. Pero debemos ser justos en la crítica. La que hoy parece política fracasada es la misma exitosa política de los cuatro primeros años. De hecho, es la misma política del periodo 1995-2007, en el que nos contaron los distintos gobiernos como España estaba entrando en el selecto club de las naciones más prósperas de Europa. Aquellos faustos y estos lodos son la misma cosa y aquella solución es este problema.

Difícilmente Elena Salgado, ministra competente y muy bien formada, será capaz de cambiar algo de la política económica del gobierno. Los economistas parecen sacados de una máquina de clonación. Todos se han basado en los mismos conceptos y en las mismas prioridades mientras la máquina funcionaba, tanto aquí como en el resto del mundo. Ahora, que un virus se ha apoderado del sistema operativo, tampoco observamos propuestas diferentes. No queda más que seguir las proposiciones de Obama de volver una especie de Keynesianismo global, aumentando el gasto público con un fin de estímulo económico, sin que esto nos de ninguna garantía de nada al no representar otra cosa que la misma solución de hace 75 años pero aplicada a un mundo sustancialmente distinto de aquel.

Acerca de lasuertesonriealosaudaces

Para cualquier cosa: lasuertesonriealosaudaces@hotmail.com

Categorías


abaratamiento
aborto
aglomeraciones
agora
aguirre
alarte
alemania
amenabar
america
anchoas
antonio
aparcar
arenys
audacia
autonomias
aznar
bandera
barbera
barcenas
batasuna
berlusconi
bipartidismo
blavero
bolivariano
bolsos
botellon
caciquismo
cadena
cain
calvo
cambio
camps
canalejas
capitalismo
carrillo
castigo
castillo
catalanisme
catalanismo
catolica
chavez
civil
clase
colonia
comunismo
congreso
corea
corrpucion
corrupcion
cospeda
costa
crisis
cristiano
critica
cultura
curva
dalport
deportiva
derecha
desempleo
despido
dialogo
diaz
diez
dinero
ecnomia
ecomonia
economia
economica
educacion
einstein
ejecutivo
elecciones
empleo
empresarios
energia
escolar
espana
espanolada
esperanza
espiritu
esquerra
estatua
este
estres
europa
europeas
facha
fallas
fanatismo
ferran
financiacion
florentino
fraga
franco
franquismo
fria
funcionarios
futbol
g-20
garzon
gibraltar
gobierno
guerra
gürtel
himno
hispano
historia
historica
historico
hondt
humor
iglesia
imagen
infraestructuras
inglaterra
internet
iran
irpf
islam
izquierda
jorge
jose
juan
justicia
juventud
keynesianismo
krausismo
laboral
laffer
lafontaine
laicismo
latina
liberales
limpias
lince
linke
llamazares
losantos
madrid
manifestaciones
manos
manuel
marbella
marcha
mareaxenaterra
marxismo
media
mediapro
medioambiente
medios
memoria
meninfot
mercadona
merkel
monarquia
munt
nacionalismo
nacional
negrin
neoliberalismo
norte
obama
parlamento
paro
partidos
pedro
perez
periodismo
periodistas
personal
playas
politica
politizacion
prensa
prestaciones
primo
prisa
procesiones
progre
psoe
pspv
pujolismo
pujol
rajoy
real
recursos
reforma
regeneracion
reina
republicana
republica
restauracion
revisionismo
rita
rivera
ronaldo
rosa
santiago
sarkozy
senado
sindicatos
sobreseimiento
socialismo
social
sociedad
solbes
soler
soriano
sotelo
sovietica
suarez
sustitutos
tories
transicion
troll
tsjcv
uniforme
universidas
upyd
valencianidad
valenciano
valencia
valencià
valores
velo
verano
victimismo
vida
villa
voto
xàtiva
xavi
zapatero
zelaya

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Contador gratis contadorplus.com