ENTRE LA ABERTZALIZACIÓN Y LA FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 07-08-2009 en General. Comentarios (20)

 

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Nunca he sabido si esta foto era un montaje.

 

Hay lectores que piensan que soy especialmente agresivo con el PP de la comunidad Valenciana, y de hecho lo soy. Pero no lo soy por un capricho ni por una militancia oculta en ninguna cosa. Lo soy porque me parece que diariamente este partido sobrepasa los límites de la decencia política, moral y de la necesaria seriedad institucional.

 

Lo último, Gürtel mediante, ha sido la propuesta del PP valenciano de someter a la señora Leire Pajín a un examen de “Valencianidad”. Literalmente, a un examen para ver si defiende “los intereses de la comunidad valenciana”.

Pajín es una política que no me gusta. Me parece una copia femenina y joven de Pepe Blanco, con poca capacidad de comunicación y que no aportan nada productivo a un partido político. De hecho, Pajín y Blanco tienen un perfil muy “de partido”, es decir, de personas que parecen pensar y hablar conectados a la CPU del partido, y sus razonamientos no son más que puros eslóganes corporativos.

A mi estos dos políticos me recuerdan mucho al típico político (y militante) del PP, incapaz de ver más allá de los machacones mensajes que les meten en la cabeza en las reuniones a las que asisten en la sede del partido. Tan sólo son capaces de salir del eslogan con dos copas de por medio, cuando te reconocen que lo dicen porque lo tienen que decir, pero que no se lo creen.

 

Independientemente de mis preferencias personales y lo poco que me guste Pajín, lo que no se puede permitir bajo ninguna circunstancia es que el PP se crea con el derecho de definir que es la valencianidad y de decidir quien defiende los intereses de la comunidad valenciana y quien no. ¿Quién demonios se han creído que son?

 

Esto no es muy distinto a lo que hace Batasuna y el entorno de ETA. Los vascos de verdad son los independentistas. Los demás son vendidos, inmigrantes de tercera generación que no debían ser vascos, o cobardes pactistas. Ellos son los vascos puros, los que defienden la esencia de la vasquidad, los que tienen la llave y la herencia de una tradición milenaria.

Aquí el PP se cree lo mismo. Ellos son los verdaderos valencianos y los que defienden los intereses de la comunidad valenciana. Los demás, catalanistas traidores o sucursalistas del gobierno Zapatero que quieren esquilmar la comunidad.

 

Si queremos mirar más ejemplos los tenemos. El Franquismo hacía exactamente lo mismo. El régimen representaba la verdadera España, con sus valores superiores: La religión, la patria, el orden, un ejército protector y salvador.

La oposición en cambio era la Anti-España. Traidores que trabajaban al servicio de Moscú o de la Masonería internacional, ateos enemigos de las más hondas tradiciones Españolas, o nacionalistas Anti-Españoles.

Podemos buscar más ejemplos y los encontraremos. Todo totalitarismo actúa de la misma manera. Se hace representante de la esencia de la nación, convirtiendo a los demás en enemigos, traidores y vendidos a una potencia extranjera. Hitler, Stalin, Pinochet, Ahmadineyad, Kim Jon Il…

 

Insisto, no es una cuestión de ideología, es una cuestión de decencia. No voy a tolerar al PP valenciano que se adueñe de la valencianidad, como no le permitiría a Zapatero que lo hiciese de la Españolidad. La utilización, en política, de los instintos más básicos y primarios de la población, y su dogmatización con ideas estúpidas llevan a sociedades retrasadas y bananeras.