LA LARGA MARCHA DE DAVID CAMERON

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-10-2009 en General. Comentarios (8)

 

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El partido conservador británico se sabe ganador. La semana pasada tuvieron su último congreso de partido antes de las elecciones de 2010 y en él el portavoz de economía del gobierno en la sombra, George Osborne, comentó las líneas maestras de su partido en materia económica.

 

El partido conservador británico es de lo más derechista que te puedes concentrar en el mundo occidental, empatado con el partido republicano de los EE.UU. Sin duda es el más conservador y derechista de Europa por encima de cualquier partido de la Europa continental, con la parcial excepción de las derechas vigentes en España e Italia, a las que su carácter latino y populista las sitúa en un eje de difícil definición.

El “Conservative Party” es tradicionalmente el partido de la aristocracia y la gran burguesía británica. Grandes hombres de negocios, aristócratas, altos mandos al servicio de la corona y gentes muy orgullosas del modo de vida otorgado por su graciosa majestad han sido siempre su columna vertebral de militantes y votantes. Esta realidad social interna ha llevado a que opciones como el partido liberal demócrata le haya causado una sangría de votos en las últimas dos décadas, ya que representan una esencia bastante más moderna que los oxidados Tories.

 

Sin embargo el gobierno laborista está acabado. El nuevo laborismo de Blair, el social-liberalismo convertido en la cara amable del liberalismo económico, la guerra de Irak…todo está acabado. Los laboristas jugaron, como tantos otros partidos de izquierda en el mundo, a ser de centro, algo que les sirvió mientras la economía era boyante pero que ha perecido en medio de sus propias contradicciones cuando el edificio se hunde y no sabes que puerta escoger para salir.

Esta realidad lleva a que los conservadores van a volver al poder inevitablemente, más por deméritos de sus rivales que por méritos propios, algo parecido a lo que le ha pasado a Merkel en Alemania.

De todos modos la cara de su nuevo líder, David Cameron, da cierta idea de renovación. Cameron es un hombre joven, que dentro del partido en que se encuentra da imagen de centrista, aunque bien es cierto que proviene de la más alta aristocracia inglesa como sus antecesores.

 

La vuelta de los conservadores no me produce ningún agrado. Son los corresponsables del enorme desastre que vivimos actualmente y del colapso parcial de nuestro sistema económico, ya que fueron los que originalmente aplicaron en Europa eso que se llama neoliberalismo. Sus doctrinas, su política de la era Thatcher, ha sido el germen de la actual situación.

Sin embargo los conservadores se quitaron a Thatcher de en medio hace tiempo. Su programa económico actual, a pesar de tener ideas provinentes de esa época, parece más pragmático y moderado de lo que cabría pensar.

Osborne habló el otro día de las medidas que iba  a llevar a cabo su gobierno: Aumento de la edad de jubilación de 65 a 66 años en 2016 y austeridad de las administraciones públicas. Congelación de los sueldos de funcionarios públicos que cobren más de 18.000 libras anuales, pero no así de los que cobren menos de esta cantidad, y eliminación de deducciones fiscales para familias con rentas superiores a 50.000 libras anuales.

Por otro lado, los conservadores no van a cambiar el tipo de IRPF máximo impuesto el año pasado por los laboristas del 50% (En España es el 43%), ni van a tocar, en principio, el impuesto de sucesiones.

 

Analizando las medidas de los conservadores británicos vemos que no son excesivamente derechistas. Se podrá estar o no de acuerdo con ellas, pero no suponen una destrucción social como la de la era Thatcher.

Y ahí me gustaría hacer una comparación con España. Si Zapatero hubiese subido el IRPF máximo no ya al 50% si no simplemente al 45%, el PP hubiese montado la de San Quintín, y hubiese prometido bajarlo al llegar al poder. Los conservadores, en cambio, aceptan mantener el 50% de retención máxima, algo impensable en España.

En España se habla de congelar sueldos de funcionarios, y los conservadores, por lo menos, hacen una diferenciación entre rentas altas y bajas. También podríamos hablar de las deducciones fiscales, ya que los conservadores las quitan y el PP quería mantener, por ejemplo, las de la vivienda para todas las rentas.

 

Y todo esto me lleva a la manoseada conclusión a la que he llegado muchas veces: En este país, tenemos en eje derecha-izquierda desviado. Las políticas de la derecha europea son más izquierdistas que la de nuestro gobierno socialista. Hasta los conservadores británicos, ultraconservadores donde los haya, se atreven con cosas que aquí no se atreve nuestro gobierno.

Cada vez veo más vigente aquellos que decía Anguita sobre que en España había dos partidos de derechas. Nuestro socialismo se pierde en batallitas dialectales y en fabulosos principios que no tienen una conversión real en políticas concretas, mientras nuestro conservadurismo, ahogado en una ciénaga de corrupción, no es capaz de proponer absolutamente nada, oculta sus verdaderas intenciones y cuando, de refilón, dan a conocer alguna de sus pretensiones parece que estén a la derecha de Gengis Khan.

 

Que los astros nos ayuden.