SANTIAGO CARRILLO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 01-06-2009 en General. Comentarios (2)

 

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Santiago Carrillo está, quizá, entre la veintena de políticos más importantes del siglo XX en España, fundamentalmente por su papel en la transición. Además de esto, fue uno de los promotores del “eurocomunismo”, teoría política que rechazaba de lleno las teorías del Leninismo, y que vio con clarividencia el futuro del mundo soviético.

 

Carrillo era hijo de un dirigente socialista, Wenceslao Carrillo, por lo que desde pequeño “mamó” las teorías socialistas. Eso unido a las dificultades económicas en las que vivió de niño le llevo a creer en la revolución como método de conseguir que las masas obreras saliesen de la pobreza.

Su primer cargo político relevante fue en las juventudes socialistas unificadas poco antes de la guerra civil, de las que fue secretario general. Poco después de empezar la guerra civil, decidió ingresar en el PCE, lo que finalmente le llevaría a romper con su padre, socialista anti-negrinista, con el que no se volvió a hablar.

En noviembre de 1936 fue designado consejero de orden público de la junta de defensa de Madrid, organismo creado para la defensa militar de la capital. Su primera decisión fue el traslado de los presos políticos desde Madrid hacia otras ciudades del territorio republicano. En ese trayecto, unas 2500 personas fueron asesinadas, sin que se sepa aún el responsable, aunque todo indica que fue idea de algunos militares soviéticos con connivencia de algunos militantes comunistas y anarquistas. Esa fue la famosa matanza de Paracuellos.

Muchos años después de los sucedido, cuando Carrillo fue nombrado secretario general del PCE en el exilio, el régimen franquista le acusó de ser el responsable de la matanza de Paracuellos, sin que antes de su nombramiento se le hubiese acusado de nada. Ciertamente no hay ninguna prueba de ello, y Carrillo siempre lo ha negado. La lógica indica que no es posible que organizase una matanza de tal calibre cuando sólo llevaba unas pocas horas en el puesto, y así lo acreditan la inmensa mayoría de historiadores. Lo que sí se le puede achacar es, seguramente, no haber tomado las precauciones necesarias para evitar este tipo de actos y no haber perseguido a los culpables, aunque quizá pueda ser entendible en aquellas circunstancias.

Durante la transición la matanza de Paracuellos fue utilizada por aquellos que querían parar los cambios democráticos en España, y hace pocos años también volvieron estas teorías de manos de los pseudo-historiadores Pío Moa y César Vidal. La culpabilidad de Santiago Carrillo es algún tipo de dogma de Fe en la extrema-derecha, y por mucho que se intente razonar, probar y argumentar siempre salen con teorías conspirativas fantásticas para persistir en su opinión.

 

En 1955 Santiago Carrillo fue elevado a Secretario General del PCE. Su secretaría llevó a un cambio de política por parte del PCE, donde propuso la “reconciliación nacional” entre Españoles para derribar al régimen Franquista. Este cambio fue revolucionario, puesto que la estrategia del PCE hasta ese momento era la guerrilla.

Sin embargo donde Carrillo alcanza una verdadera relevancia es en su ruptura de relaciones con la URSS en 1968, tras la invasión de Checoslovaquia. Carrillo, que ya estaba enfrentado al premier soviético Brezhnev, rompió relaciones con el PCUS y con la mayoría de “democracias populares”, excepto con Rumania y Yugoslavia (que no era aliado de la URSS).

En ese momento desarrolla la idea de Eurocomunismo. El eurocomunismo, en cierta manera, intenta rescatar los orígenes de la socialdemocracia, tal y como Eduard Bernstein la había definido. Es decir, la democracia ya no es un método para la revolución, si no un valor político importante.  La revolución ya no es posible, debidos a los cambios ocurridos en los países occidentales y a su nivel de desarrollo, así que lo que hay que hacer son cambios políticos progresivos para llegar al socialismo, sin revoluciones bruscas. Además, en Eurocomunismo se sitúa con los países no alineados, propugnando la eliminación de los bloques militares.

Los partidos comunistas Italiano, Francés y Español adoptaron el eurocomunismo de forma entusiasta, aunque eso no les llevó a mejorar sus resultados electorales ni a gobernar. Con la caída de la URSS, las teorías eurocomunistas desaparecieron, arrastradas por el aparente triunfo del capitalismo, cuando seguramente fueron las que vieron más certeramente la realidad del socialismo “real”, seguramente porque lo conocían desde dentro.

 

La actitud del PCE y de Carrillo durante la transición todos la conocemos. Fueron absolutamente constructivos y cedieron muchísimo con tal de ayudar al gobierno Suárez a consolidar la democracia. Aceptaron la monarquía, la bandera, el sistema electoral, el perdón de gente que no tenía perdón, etc. Y todo ello no les valió más que para acabar siendo un partido minoritario.

De hecho, después de la debacle del PCE en las elecciones de 1982, el partido se volvió contra Santiago Carrillo y acabó expulsándolo. Tras la creación de un nuevo partido, que fracasó, Carrillo abandonó la política a finales de los 80.

 

Hoy en día Carrillo colabora el la ventana de la cadena SER. Allí comparte tertulia con otros ex políticos veteranos, muy interesante de escuchar pues se observa claramente la diferencia entre aquella generación de políticos y la actual.

Sin embargo, a pesar de los “servicios prestados” a la democracia, Don Santiago tiene que encontrarse aún con extremistas que le llaman asesino y genocida, y con periodistas que exaltan el odio hacia su persona. Y si Don Santiago leyese los foros de Internet, todavía leería cosas mucho más fuertes.