LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

republica,

La suerte ha muerto, ¡Viva la república!

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 26-01-2011 en General. Comentarios (3)

 

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Dicen los americanos que hay que cambiar de trabajo cada 10 años. Este cambio responde a mantener un estímulo y un interés por el trabajo que se podría perder de mantenerse durante muchísimos años en los mismos puestos y responsabilidades. Yo no sé si esto es cierto, pues nunca he estado 10 años en la misma empresa, pero sí creo que los cambios son importantes. El mundo cambia a nuestro alrededor, nosotros cambiamos, todo cambia, pues no existe la eternidad. Muchas personas se aferran a la relativa eternidad de las cosas y de las situaciones, por seguridad o por cualquier otra razón. No a todas las personas les gustan los cambios, de hecho estoy seguro que a nadie le gustan los cambios en todos los sentidos de su vida, pero los cambios están ahí y suceden, nos demos cuenta o no, los hagamos voluntariamente o empujados por las circunstancias.

 

La suerte sonríe a los audaces ha llenado el inicio de mi vida como Blogger ó bloguero, si preferís el término en castellano. Empecé en el Otoño de 2008 sin saber muy bien como iba esto. Escribía para poder contar y expresar lo que oralmente y en otros ambientes no podía expresar. No había objetivo concreto, ni proyecto, era simplemente una expresión de mis sensaciones y sentimientos.

La suerte sonríe a los audaces ha sido un proyecto muy personal. No he querido nunca incluirla en ningún grupo o agregador, pues quería mantener su independencia y personalidad propia. Se me ha insinuado más de una vez la posibilidad, pero siempre he respondido que quería mantener la absoluta neutralidad de mi bitácora respecto a grupos determinados. La verdad es que ahora pienso que, quizá, fui excesivamente estricto en este punto. Aún así, esta bitácora ha sido un “verso libre” desde el principio, y me parece que así debe quedar.

 

Pero creo que entrado el 2011 toca hacer cosas nuevas. Desde 2008 hemos visto como esta sociedad de la prosperidad se hundía, como la base sobre la que estaba edificado nuestro desarrollo era de papel. De hablar de pleno empleo, subidas de pensiones, dependencia, riqueza para todos en forma de bienes inmobiliarios; hemos pasado a crisis, paro, recorte del estado del bienestar, miedos a la depresión económica…En menos de tres años.

En los años anteriores La suerte sonríe a los audaces se ha dedicado fundamentalmente al análisis antes que a las soluciones. Este desastre económico nos ha mostrado el claro desastre político que también tenemos, de falta de ideas, de alternativas. En 2008 vimos como cierto estilo de capitalismo que se había impuesto, el llamado capitalismo financiero, el Laissez Faire, el “todo vale” mientras lo diga el mercado; se había demostrado una falacia. Veíamos como no había más alternativa que coger el toro de la economía financiera por los cuernos y controlarla y regularla, veíamos como los mitos de la asignación de recursos adecuados que hacía el mercado financiero no era tal; pensábamos, en definitiva, que habría una refundación del capitalismo que lo alejase de eso.

Pero la realidad ha sido otra. La izquierda política, entidad que parecía destinada a hacer esta transformación como otras veces en la historia, ha abdicado de su papel, por falta de convencimiento, de capacidad o por lo que sea. El presidente Obama, figura que se antojaba histórica, no ha sido en estos dos años más que otro demócrata a lo Bill Clinton. La socialdemocracia entera se ha hundido en toda Europa víctima de sus coqueteos tercerviístas, que le ha llevado a ser tan responsable de este desastre como sus colegas conservadores.

 

Esta realidad, este inmovilismo político y económico me lleva a pensar que este mundo y este país necesitan cosas nuevas, cosas nuevas que deben ser obligatoriamente distintas a las que existen ahora pero, a su vez, tampoco deben ser destructivas con las mejores herencias y realidades que tenemos.

En este contexto pienso que como Blogger ha llegado el momento de pasar a la acción y no quedarse en la simple reflexión, que ha llegado el momento de comprometerse con movimientos, ideas y proyectos que estén trabajando dentro de sus posibilidades por cambiar las cosas.

Y para hacer este cambio creo que lo mejor es un cambio simbólico, un cambio de imagen, que en este caso será un cambio de bitácora. La suerte sonríe a los audaces cesa su actividad hoy, pero su espíritu será íntegramente migrado a la nueva bitácora.

 

Este cambio de ciclo está relacionado con el inicio de dos proyectos, que comento por orden exclusivamente cronológico.

El primero de ellos es mi inclusión, como articulista, en la futura revista “El interés español”, dirigida por Alfredo Coll, autor de la bitácora Liberalismo democrático y Clásico.

Mi relación con Alfredo Coll comenzó hace más de un año, cuando nos dábamos palos en todas las discusiones políticas en su blog y en el mio debido a nuestra evidente diferencia ideológica. Pero con el tiempo aprendimos a respetarnos y a valorarnos. Yo valoraba su cultura y admiraba como una persona tan derechista podía defender puntos de vista antifranquistas, federalistas y aconfesionales, algo opuesto a la derecha a la que estamos acostumbrados.

Un día Alfredo me dijo que iba a comenzar a publicar una revista y si me interesaba escribir en ella. Le dije que ya sabía cuales eran mis ideas y los temas sobre los que me gustaba escribir, y me respondió que no había ningún problema y que podía escribir sobre lo que quisiese. Me dijo, además, que no pretendía que fuese una revista “ideológica”, en la cual obviamente no tendría cabida, si no algo así como regeneracionista, cuyo sentido principal sería exponer las ideas de la nueva generación que estaba destinada a tomar las riendas del país en pocos años, y que en ese contexto yo tenía cabida perfectamente.

Esto me convenció, y no vi ningún problema para escribir en una revista en esas condiciones, pues son habituales los casos de articulistas que escriben en medios no afines a sus pensamientos. Además Alfredo me incluyo en el consejo editorial de la futura revista sin que yo se lo pidiese, gesto que le agradezco.

Aún no sé cuando empezará la revista a publicarse. Estas cosas llevan tiempo y el tener que hacer estas cosas en el tiempo libre retrasa las cosas.

 

El segundo proyecto que comienza ya con la entrada de la nueva bitácora es mi entrada en el agregador de bitácoras Socialistas en Red (SeR).

Socialistas en Red es un proyecto que no lleva demasiado tiempo, formado por personas que se definen como izquierdistas de todas las tendencias. Muchos de sus miembros han dejado de ser parte de la Red Progresista por clara disonancia con sus planteamientos, otros han dejado de ser militantes del PSOE por enfrentamiento con sus políticas y otros se han añadido a este proyecto por afinidad. En definitiva es un proyecto abierto, plural, donde no se censuran planteamientos ideológicos opuestos, es decir era perfecto para un “heterodoxo” como yo.

Muchos de los miembros de Socialistas en Red comentan habitualmente en La suerte sonríe a los audaces, y yo también lo hago en sus bitácoras, así que en cierta manera me he sentido estos meses como un miembro de SeR sin llegar a ser miembro. Nunca pedí la entrada en SeR por las razones que he comentado antes, hasta hace poco que decidí que valía la pena insertarse en un proyecto mayor, y creo que SeR es el que mejor se ajusta a mis ideas y formas.

SeR no es ni la red liberal ni la blogsfera progresista. Es un proyecto más pequeño, más íntimo, y lo que de verdad me preocupaba a mi, no está relacionado con ningún partido político, por mucho que algunos de sus miembros formen parte de distintos partidos. Tengo que agradecer desde aquí a todos los miembros de socialistas en red que me hayan aceptado como miembro de su selecto club.

 

A estas alturas ya habrá mucha gente confundida. ¿Por qué la entrada en dos proyectos tan distintos? Responderé fácilmente, ¿Por qué no? No concibo la política y la opinión como un campo para crear enemigos, para crear bloques irreconciliables. Y creo que hay una cosa que todo el mundo debe tener clara: Discutiendo con los que piensan lo mismo que tú nunca se saca nada ni se aprende nada.

Por otro lado siempre he tenido cierta tendencia a querer fusionar lo “liberal” y lo “socialista”. Uso la palabra liberal en este caso en el sentido habitualmente usado del mismo, pero para mi esta fusión no es tal. Como dijo el histórico socialista Indalecio Prieto “Soy socialista a fuer de liberal”, y yo soy de esa opinión, de los que creen que el socialismo es una extensión de las ideas del liberalismo, que el socialismo es la profundización en las mejores esencias del liberalismo, y que el liberalismo original no pretendía muchas de las realidades que ha generado su aplicación económica y que sus creadores no podían prever.

No pretendo que me entendáis, pues seguramente los más dogmáticos de vosotros estaréis pensando que intento mezclar el agua y el aceite. Los que ya me conocéis sabéis que me importa un bledo los puritanismo dialécticos y dogmáticos sobre los significados de las palabras, y que no acepto la expedición de carnets de ideología por parte de nadie. Serán los textos que escribo los que os explicarán los fundamentos de esta heterodoxa afirmación, si es que no la sabéis ya.

 

Vaya, todavía no he dicho cual es la nueva bitácora ni como se llama, ni que lo hubiese hecho adrede ;-)

La muerte que le he dado a la suerte (La suerte sonríe a los audaces, se entiende), y mi exaltación a la república no es casual, si no nominal. La república a la que he vitoreado es mi nueva república, que siendo mía no podía ser más que heterodoxa, y así es, La república heterodoxa, que será la nueva bitácora con un dominio Blogspot.com, y no .es como hasta ahora. Blogspot.com es bastante más versátil y tiene más opciones que el dominio anterior, razón por el que lo he escogido.

La suertes sonríe a los audaces quedará en red, para que la consulte quien quiera. Está feo que lo diga yo pero tiene escritos muy buenos, y seguramente referenciaré algunos en el futuro. Y no sé, quizá le de alguna utilidad al blog en el futuro…

 

Así pues os espero a todos, a partir de ahora, en La república heterodoxa, y a todos los que tenéis blog y me tenéis enlazado os agradecería que lo acuatizaseis y/o creaseis un link nuevo.

 

Un abrazo

 

P.D: Este escrito lo publico en la dos bitácoras, será el último en La suerte sonríe a los audaces y el primero en La república heterodoxa.

 

http://larepublicaheterodoxa.blogspot.com/

 

La república popular

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-10-2010 en General. Comentarios (2)

 

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República popular fue el nombre que se le ha dado a la mayoría de países comunistas, desde la finalización de la II guerra mundial. La república popular (people’s republic, en inglés), como concepto, se supone que representaba al “pueblo”, en oposición a las repúblicas “burguesas”, que estaban hechas a la medida de la burguesía. El concepto, en sí, tiene ese punto cínico que se le daban a las cosas en el mundo soviético, igual que se usó el concepto república democrática para referirse a otras repúblicas soviéticas que fueron de todo menos democráticas.

Sin embargo, el concepto de república popular es anterior a la segunda guerra mundial, y originariamente representaba algo que no era exactamente lo que sucedió después.

 

La primera referencia que tengo del uso del término es de José Díaz, secretario general del PCE durante la guerra civil Española, que en un congreso del PCE en 1937 (creo recordar) acuñó el término para referirse a la futura voluntad del PCE una vez acabase la guerra civil.

Para introducirnos en contexto, recordemos que la postura del PCE en la guerra civil era una postura Antirrevolucionaria, es decir, el PCE defendía que no había que hacer una revolución (en contraposición con los anarquistas), que había que defender la propiedad privada y mantener una colaboración con la burguesía liberal. Por lo tanto, los comunistas decían no querer una revolución como la soviética, ni implantar el comunismo en España.

En este contexto,  Díaz hizo unas declaraciones parecidas a estas (recito de memoria):

“Nosotros no queremos implantar el comunismo, pero tampoco volver a la república burguesa anterior al 18 de Julio. Lo que nosotros queremos es una república de nuevo cuño, donde esté extirpado del sistema el germen del fascismo,  para que éste no pueda renacer nunca, y en el que estén presentes todas las fuerzas antifascistas, esto es, una república popular”.

Lo que parecía proponer José Díaz en aquel momento era una especie de república democrática en la que sólo hubiese partidos liberales e izquierdistas, y los partidos conservadores y derechistas estuviesen prohibidos ó “extirpados”.

 

Después de la segunda guerra mundial, en el terreno ocupado por el ejército soviético, se implantaron gobiernos de coaliciones populares, es decir, de partidos que se habían opuesto a la ocupación nazi. Estos gobiernos estuvieron controlados, de facto, por los comunistas, excepto en el caso de Checoslovaquia, en el que el presidente democrático Benes fue restituido.

Como sabemos, todos estos países acabaron implantando sistemas comunistas, incluso Checoslovaquia, teniendo que partir el presidente Benes al exilio. Sin embargo, ¿Era esto un plan premeditado del dictador ruso Stalin? ¿O fue producto de las circunstancias de la guerra fría?

Posiblemente la primera idea del dictador ruso fue el crear allí repúblicas populares al estilo de las que hablaba Díaz, aunque posiblemente con escasa “limpieza” democrática en sus elecciones (para controlar la situación). Esto es: Gobiernos izquierdistas, políticas exteriores aliadas con la URRS, cierta socialización de la economía, pero mantenimiento de la propiedad privada y de ciertas libertades democráticas.

La idea no es absurda. Recordemos que los acuerdos de Yalta permitía a la URSS a tener vecinos limpios de “elementos fascistas” para su seguridad, y eso se cumplía con estas repúblicas populares, con un régimen intermedio entre sovietismo y capitalismo. Claro, el problema era que el que decidía quien era un “elemento fascista” era Stalin.

Pero pudo pasar que la confrontación con los EEUU llevase a Stalin a radicalizar su plan original, y a crear verdaderas dictaduras soviéticas, aunque se mantuvo el apelativo de república popular a los engendros.

 

La otra opción es que el plan de Stalin fuese crear sistemas soviéticos desde un principio, y el concepto república popular no fuese más que el maquillaje que se le aplicó a la RDA, y que posteriormente también aplicó China en los años previos a la revolución cultural (de hecho, China se denomina como república popular).

Ese maquillaje consiste en que el poder teórico lo ejerce un “frente popular” (En la RDA, por ejemplo, dentro de este frente estaba la CDU o el partido liberal, eso sí, dirigidos por políticos pro soviéticos), aunque en la realidad el quien lo ejercía de facto era el PC y su secretario general. Eso sí, el sistema reservaba cierto número de cargos para estos partidos colaboradores, seguramente para “comprar” su adhesión.

 

En todo caso, y dentro de la esfera de la URSS, esas repúblicas populares originales también hubiesen sido estados satélites que hubiesen acabado haciendo lo que la URSS ordenase. Las invasiones de Hungría y Checoslovaquia por parte de la URSS cuando estos países intentaron reformar sus sistemas para hacerlos más democráticos demuestra que la URSS, como todo imperio que se precie, no hizo más que actuar con una sola idea: Aumentar su poder e influencia.

 

¿SERÍA INESTABLE LA III REPÚBLICA?

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-04-2009 en General. Comentarios (2)

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Aprovechando el aniversario de la proclamación de la II república e inspirado por un comentario reciente en un post de hace un par de meses, quería hacer un par de reflexiones.

El comentario que me ha inspirado a escribir hablaba sobre una hipotética tercera república en España. El argumento era que esa república traería inestabilidad, puesto que al tener un jefe de estado “político”, esto llevaría a generar más crispación y más polarización política. También comentaba este compañero que no quería que la policía y el ejército estuviesen en mano de una persona con carnet de partido (realmente ya lo está, puesto que son los ministros y el presidente quienes tienen estas atribuciones, y el Rey constitucionalmente no puede rechazar sus decisiones).

He oído y leído en multitud de ocasiones que una república traería problemas a España. Hay gente que todavía piensa que si hubiese una república habría un golpe de estado militar, y que el Rey es el único garante de la democracia en España. Argumentos como “En España ya se ha demostrado que una república trae inestabilidad” u otros parecidos son frecuentes, como si el tiempo no pasase y siguiésemos viviendo en el siglo XIX o en los años 30. Otros, más moderados, aducen situaciones como la que he comentado antes, de polarización, crispación, etc.

La verdad es que estos argumentos no aparecen en la mente de la gente porque sí. Muchas han sido las personas que lo han repetido, seguramente para consolidar la monarquía y la figura del monarca en su momento, o son argumentos que se aplicaban a la lógica de los años 70, siendo extrapolados hasta el día de hoy. Quizá sean parte de una mitología interesada o tengan alguna otra motivación. Pero lo que es cierto es que hay mucha gente que cree eso.

Al final, y cuando posees un conocimiento de la historia de España relativamente amplio, te das cuenta que estas ideas no son nuevas. En el fondo, esto es la misma argumentación que intentaba usar el Franquismo para legitimar la dictadura. En aquel momento de usaba aquello de “O Franco u otra Guerra”.  La idea es que los Españoles eran de por sí un pueblo salvaje, que el odio entre ellos era inevitable, y que si no se les gobernaba con mano de hierro volverían a matarse entre ellos. Los Españoles, a diferencia del resto de Europa, estaban incapacitados para la democracia, y lo único que mantenía la paz era la “mano dura” (fijaos como Franco y el franquismo se exime de toda responsabilidad en la guerra civil, presentándose como pacificadores y no como sus iniciadores).

Cuando Franco murió en España se reinstauró la democracia, como era lógico por contexto cultural e internacional. Todo aquello de “o Franco u otra guerra” se demostró una mentira interesada. Sin embargo ese mito parece que se transmutó en uno nuevo, el del Rey garante de la democracia. El rey era la fuerza que contenía a los militares y a los golpistas, era la fuerza que estaba por encima de derechas e izquierdas y que garantizaba la lealtad de todos a la nueva democracia. Esta idea, que podría tener algún sentido en los momentos inciertos de la transición, ha llegado hasta nuestros días, cuando ya carece de sentido alguno.

A mi todo esto me produce verdadera lástima porque, en el fondo, la aceptación de esta idea revela un sentimiento de inseguridad de los españoles con nuestro propio país y nuestros propios compatriotas. Portugal, Irlanda, Francia, Italia, Alemania y muchísimos países más de nuestro entorno son repúblicas. En ellas, ni se mata nadie, ni se crea ninguna polarización especial por la realidad republicana. ¿Porqué en España no puede haber una república?. Es absurdo. Es propio de un sentimiento de inferioridad descorazonador. La crispación se crea por culpa de los políticos irresponsables, no por los regímenes. Es más, si hay una república parlamentaria, creo que incluso se evita la polarización.

¿Qué pasaría si José María Aznar fuese presidente de la república con Zapatero de primer ministro? A pesar de que muchos pensarán que correría a pedradas esa no es la realidad. Las obligaciones llevarían al José María Aznar, el mismo que hoy no desaprovecha momento ni ocasión para desprestigiar a España y a su gobierno allá a donde va, a tener una relación correcta con el primer ministro, a defender internacionalmente lo mismo, a hablar siempre moderadamente y de manera neutral. ¿Eso crearía más crispación? Al contrario. Cuando por fin viésemos a dos políticos de partidos distintos entenderse en España, aunque fuese por obligación, a estos que creen que el otro partido representa la maldad absoluta se les pasaría la alucinación.

Se puede argumentar a favor de la monarquía con argumentos válidos. Es perfectamente democrático querer un Rey, como lo es lo contrario. Pero las argumentaciones deben ser lógicas. Las fantasías de historia-ficción son tan insostenibles como defender que un monarca lo debe ser “por la gracia de dios”.

MONARQUÍA VS REPÚBLICA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 31-10-2008 en General. Comentarios (27)
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En los últimos dos años nuestra monarquía nos está dando bastante juego, y eso permite que se abran breves debates en los medios de comunicación respecto a las actuaciones de nuestros monarcas, que esporádicamente conducen a algunos debates sobre la institución monárquica y su futuro. Viendo como actúan los medios de comunicación españoles respecto a este tema, actuando como verdaderos guardianes de la institución monárquica y omitiendo cualquier crítica que razonablemente se puede hacer a la corona o a su portador, viendo cómo se lleva a juicio a la gente por dibujar caricaturas y quemar fotos y teniendo unas leyes protectoras de la corona que rayan lo antidemocrático (quizá el motivo que produce la ausencia de debates, llevando a los periodistas a la autocensura), la verdad es que estos debates generan gran interés, sobre todo por lo poco acostumbrados que estamos a ellos.

Muchas veces, posiblemente llevados por la autocensura de la que hablaba antes, opinólogos y politólogos de toda naturaleza insisten, cada vez que se abre el debate monarquía-república, en que no hay debate, puesto que los españoles votaron a favor de la monarquía en el referéndum de la constitución del 78 y eso legitima a la monarquía. Dijo un alto cargo del partido Nazi que cuando se repite una mentira mil veces se convierte en verdad. En este país seguramente la mayor mentira convertida en verdad para la mayoría de la población es la afirmación anterior. La monarquía no ha sido nunca llevada a referéndum, ni el pueblo español ha dado nunca opinión al respecto. En el 78 se votó un paquete con decenas de leyes y se le preguntó al país si estaba de acuerdo con la globalidad. Se planteaban dos opciones: Democracia con monarquía, o monarquía con una ley semidictatorial que regía entonces. ¿Dónde demonios está la elección de régimen? El argumento es tan absurdo que produce sonrojo escucharlo, y produce un sentimiento muy extraño refutarlo, porque parece que estés explicándole a alguien que el cielo es azul, que es tan obvio que no encuentras forma de argumentarlo elaboradamente, sintiéndote un idiota.

Decir que los españoles eligieron la monarquía es como decir que eligieron que  el Tribunal de Cuentas fuese el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica de Estado. Decir que el pueblo español apoyó la monarquía es como decir que en el 2002 el 82% de los franceses quería que gobernase Chicac, ya que este fue el porcentaje de votos que sacó frente a Le Pen. Es decir, un argumento para niños de 5 años.

Imagino y espero que con el tiempo aparezcan periodistas más “valientes” en este aspecto y se atrevan a decir que la monarquía es algo que nunca se ha sometido a la voluntad popular, y que seguramente habría que hacerlo. Es curioso ver como también los políticos pasan por encima del debate sobre la forma de estado haciendo esperpénticos regates. Si a un político repreguntas si le parecería bien un referéndum sobre la monarquía en España te responderá cualquier cosa menos lo que le estas preguntando. Dirá que el respeta el ordenamiento jurídico, o que el Rey lo ha hecho muy bien, o que el debate no importa a los Españoles, pero no responderá.

Quizá deberíamos los ciudadanos insistir en la pregunta, mediante los foros en los que podamos expresarnos. Y más que una pregunta haría dos.

1º/ ¿Usted piensa que debería haber una república en España si la mayoría de los españoles lo desease así?

2º/ ¿Cree que es democrático y aceptable que los cargos del estado se hereden por derecho de sangre?

Las respuestas de un demócrata, de derechas, centro o izquierda, deberían ser Sí y No respectivamente. Otras respuestas serían poco democráticas. Si esto se le plantea a los políticos, y las respuestas son las que deben ser, el debate estaría abierto, y, además, no debería crear ninguna fricción puesto que las posiciones coincidirían.

Y una vez abierto el debate, una vez interiorizadas estas ideas por la sociedad española, será cuando realmente los españoles sepamos que podemos decidir democráticamente cómo queremos que sea nuestro país en el futuro, y no nos sintamos atados por una herencia y una tradición que nadie de nosotros ha aprobado.

LAS TRES ESPAÑAS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 21-10-2008 en General. Comentarios (5)

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No podía ser de otra manera. Una parte de los políticos y de los medios de comunicación se han lanzado en tromba contra Garzón por su reciente auto referente a las responsabilidades en la represión franquista de la guerra y la posguerra. Esto era esperable, pero como la vida da sorpresas, un espontáneo, el fiscal de la audiencia nacional, Javier Zaragoza, he querido saltar al ruedo con un recurso en el que pone a caer de un burro a su amigo Garzón.

Quizá el juez Garzón tenga mucho afán de protagonismo, quizá su auto esté cogido con pinzas y quizá su afán de justiciero le haga asumir competencias que no tiene, pero lo que no podemos negar es que, en el terreno moral, en el terreno político, el juez Garzón esta intentando llevar a cabo una acción necesaria para este país.

Treinta y tres años después de la muerte de Franco, España ya debería estar en condiciones de poder conocer su pasado sin ocultaciones ni tabúes. Apelar a que esto abre viejas heridas o regenera un odio olvidado es un dislate. Quien tenga odio y rencor por cosas que pasaron 40 años antes de que él naciese, es que tiene un problema. Quien tenga antepasados represaliados debe hacer un esfuerzo para entender que, además de que el odio no debe ser hereditario,  ya no queda nadie vivo al que pedir cuentas, y que no se puede odiar a alguien por tener un abuelo que hizo tal o cual cosa. Como comenté en un escrito anterior, creo que el haber dejado esta cuestión abierta durante tanto tiempo sin una visión clara de la historia ha hecho que cada familia haya mantenido su propia versión de los hechos, pasándola generación tras generación, sin un conocimiento de la historia que haya hecho que nos replanteemos nuestras propias convicciones familiares.

En términos generales, creo que todo se basa en un hecho: Al final, en el orden histórico, político y “moral”, la república ha ganado de forma póstuma la guerra que perdió militarmente en 1939. Esto mismo ha sido reconocido hasta por un historiador conservador como Rafael Abella. A día de hoy, en España hay un régimen político y una constitución parecida a la de 1931. Los valores en los que se fundo el régimen republicano son los valores en los que se sustenta nuestra actual democracia, por lo menos teóricamente.

Se habla mucho del consenso de la transición, entre los vencedores y los vencidos. Pero en el fondo este consenso se basó en el hecho de que los vencedores (o mejor dicho, sus hijos) reconocieron que el país tenía que volver a la normalidad que abandonó el 18 de Julio de  1936, acabando con el periodo de excepcionalidad y anormalidad histórica en el que el país se encontraba. Es decir, reconocieron que los vencidos (o parte de ellos) tenían la razón. Es la historia de Europa Occidental. Los regímenes del periodo de entreguerras nacidos al calor del fascismo y del nazismo desaparecieron, volviendo al restablecimiento de los sistemas liberal-democráticos anteriores. Y las democracias reestablecidas honraron a los que lucharon por ellas, y condenaron (o en el mejor de los casos ignoraron) a los que las eliminaron. En España es lógico que se establezca una situación similar.

Pero para ello hay que huir de maniqueísmos. No todos los que lucharon en las filas republicanas eran demócratas (tampoco lo eran muchos de los que lucharon en la resistencia de otros países, pero bueno). Los de la FAI eran mayormente criminales. El PCE se comportó de forma muy oscura durante la guerra. Se cometieron crímenes, aunque hay que dejar claro que esos crímenes no fueron cometidos por el estado republicano, si no por fuerzas político-sociales que no respondían a sus órdenes ni leyes. Pero a pesar que no todos los republicanos eran demócratas, muchos sí lo eran. Los demócratas que había en España en aquella época apoyaron a la república, aunque también algunos, los más conservadores, se mantuvieron neutrales, generalmente fuera de España. Dónde no había demócratas era en el bando franquista (hablamos siempre de dirigentes, nunca de gentes llamadas a filas, que tuvieron que ir donde les mandaban). En aquel momento habían tres Españas: la democrática, la revolucionaria y la reaccionaria. La guerra civil supuso, simplificando, la lucha de la alianza entre la España revolucionaria y la España democrática contra la España reaccionaria. Y fue la reaccionaria la que ganó.

La España actual es la heredera de la España democrática de entonces. Esa España luchó en el bando que le correspondía, el republicano. Y ese es el pasado del que debemos sentirnos herencia, antes de que el revisionismo histórico llegue más lejos de lo que llegado y convierta al Franco en el asesor espiritual de Mahatma Gandhi.