LOS "PROGRES"

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 31-03-2009 en General. Comentarios (5)
 

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Una vez me dijo un amigo: “Tu no eres de izquierdas, tú eres lo peor que se puede ser, un progre”,” ¿Un progre? ¿Por?”, “Porque a ti te gusta vivir bien”. Mi amigo, conservador de derechas, quería decirme que yo no cumplía uno de los preceptos importantes para ser de izquierdas, que era tener una vida extremadamente austera, quizá vivir en una cueva.

La palabra “progre”, que tuvo otro significado hace décadas, ha sido usada por la derecha como parte de su “contraprogramación” ideológica. Acomplejada históricamente, autosugestionada por una supuesta inferioridad moral respecto a la izquierda, la nueva derecha ha querido darle la vuelta a todos los argumentos que se han usado siempre en su contra para lanzarlos contra la izquierda.

Uno de los conceptos a los que la derecha ha dado la vuelta es al de los apelativos. Desde hace décadas se ha usado mucho la palabra “facha” para hacer referencia a una persona ultraconservadora, casi fascista, pero la palabra tiene un punto jocoso. Cuando imaginamos un facha, además de imaginar sus supuestas ideas, imaginamos a una persona patéticamente cabreada por la nueva sociedad y las nuevas costumbres, una persona de modo de vida alcanforado, que quiere que todo vuelva a como era hace 50 años. La nueva derecha, en su contraataque, ha usado la palabra “progre” como réplica. Un “progre”, para ellos, el una persona que defiende verbalmente los punto de vistas izquierdistas, pero que en realidad no quieren que le sean aplicables. Sería algo así como un cínico que quiere vivir como un burgués pero habla como un obrero porque es “lo moderno”. El “progre” se dedica a decirles a los demás lo que tienen que hacer, pero él no lo hace.

La nueva derecha, dirigida por personajes como Losantos, ha popularizado este término en su actual significado. Muchas personas de derechas usan este término sin saber realmente el perverso transfondo que tiene oculto. Porque realmente, esta dicotomía entre el “progre” y el izquierdista de verdad tiene un transfondo profundamente Marxista. Su introducción en el imaginario popular de la derecha lo ha realizado conversos, que en su momento militaron en la extrema izquierda y ahora lo hacen en la extrema derecha, de ahí su origen marxista.

El mero hecho de considerar que alguien que quiere vivir bien no puede defender puntos de vista izquierdistas de forma auténtica no es más que una evolución del materialismo científico y la lucha de clases. El materialismo científico concluía que el pensamiento y la ideología de una persona venían condicionados por las influencias económicas que afectaban a su vida. Un obrero debía ser revolucionario, al igual que un Burgués debía ser conservador. Como la idea es una evolución interesada, la segunda conclusión, es decir, la absurdez de que un trabajador sea de derechas, no se contempla. En cambio si se acepta que una persona acomodada, con un tren de vida alto o simplemente con las aspiración a ciertas comodidades “burguesas” no puede ser izquierdista, y si lo es debe regalar todas sus pertenencias a una ONG. Quien no lo haga, es un cínico que adquiere la categoría de “progre”, que es lo peor que se puede ser por su falsedad intrínseca.

A mí, este determinismo materialista de Marx es una de las partes de su filosofía que menos me gusta. No acepto que las personas estén condicionadas en su pensamiento e ideas simplemente por factores económicos, aunque no niego que si que tiene una importancia determinada. No lo acepto como no acepto las teorías exclusivamente estructuralistas de muchos historiadores, marxistas o no. Yo no seré de aquellos que digan que alguien que gana 900 € debe ser izquierdista por fuerza, y el que tiene 3 empresas conservador. Son simplismos que convierten al ser humano en una máquina que sólo responde a estímulos, minimizando su ética, su capacidad inventiva y de pensamiento abstracto.

La derecha actual debería darse cuenta que, infectada por sujetos que han pasado por todas la ideologías extremistas existentes, su dialéctica está repleta de conceptos que han evolucionado desde aquellos ideólogos a los que desprecian e insultan. Las contradicciones muchas veces son propias del ser humano y son inevitables, pero cuando éstas suceden porque has permitido que tus nuevas incorporaciones, de dudosa procedencia, se hagan las dueñas de tu discurso, creo que merece una reflexión sobre si el camino que se sigue es el adecuado.