LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Politica,

El contenido político

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 28-11-2010 en General. Comentarios (1)

 

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Nicolae Ceaucescu

 

Contaba Santiago Carrillo que, en uno de sus viajes a la Rumania de Ceaucescu y al entrevistarse con el dictador, intuyó que aquel hombre, al que había respetado antaño, había degenerado mentalmente hasta crearse una fantasía propia inconexa con la realidad de su país.

Concretamente parece ser que Ceaucescu le dijo a Carrillo que la Rumania de finales de los 70 tenía ciertas características de sistema socialista avanzado, casi comunista (Para los Socialistas Marxistas el comunismo es el grado máximo que se alcanza después de muchas décadas de socialismo), y puso como ejemplo la calidad de educación y la sanidad en Rumanía. Carrillo le replicó: “Francia tiene una educación y una sanidad públicas mejores que las de Rumania, ¿Me quieres decir que Francia es un país “socialista avanzado”, casi comunista?”. Ante la réplica, Ceaucescu se defendió hablando del “contenido político” del estado, para justificar el por qué Rumania era socialista avanzada y Francia no, aún siendo mejor en Francia las áreas sobre las que el presidente rumano justificaba su opinión.

 

Esto del “contenido político” me viene a la cabeza cuando leo opiniones y escucho personas hablando sobre la política de España (y del mundo), y se justifica o se critica exactamente la misma política en función si el gobierno que la toma es nominalmente progresista o conservador.

El caso más obvio es la política del gobierno Español, que en su vertiente económica está dirigida de facto por Bruselas, Berlín y el FMI. La política económica de estos últimos meses se corresponde perfectamente con una política neoliberal, independientemente de que su origen esté en una convicción intelectual o haya sido impuesto. Sin embargo veo muchos izquierdistas defendiendo al gobierno por sus medidas “valientes” y “serias” para sacar a España de la crisis, y sobre todo veo derechistas de todas clases atacando al gobierno Español por su “nefasta” política económica.

Claro, cuando se mira al Reino Unido, por ejemplo, las opiniones viran totalmente. Los mismos izquierdistas que defienden la política de Zapatero se escandalizan del aumento del precio de las matrículas en las universidades del reino unido, del recorte del gasto social o del aumento de los impuestos indirectos. Y los derechistas, en cambio, dicen que hay que tener en mismo coraje e iniciativa en las reformas que el primer ministro Cameron, siendo Rajoy el primero que se apunta al disparate de criticar y defender las mismas líneas políticas en función de qué gobierno lo haga.

 

Hay casos todavía más flagrantes que estos. Hay quienes defienden la política de la semiesclavista China simplemente porque la envuelve el adjetivo de comunista, al igual que hay quienes vomitan su ignorancia defendiendo a la maravillosa Corea del Norte. También hay izquierdistas muy caracterizados que defienden como modelo el Brasil de Lula como ideal, pensando que allí hay algún tipo de revolución socialista, cuando el gobierno de Brasil no pasa de ser un gobierno progresista-centrista ligeramente escorado a la izquierda en sus preocupaciones sociales.

También pasa lo mismo al analizar países como Venezuela o Colombia. Las mismas políticas corporativistas, policiales o militares serán defendidas o rechazadas en función de quien las realice, y siempre encontraremos una justificación para defender la corrupción o la violación de derechos de las personas si la cometen los que consideramos como los “nuestros”.  Si hay un golpe de estado en honduras contra el presidente Zelaya se justifica, al igual que contra Chávez. Pero si fuese contra Santos o Piñera esos mismos se clamarían contra los “comunistas” que quieren subvertir América latina.

 

Este es el esquema general que sigue la mayoría de la población en España. Lo siento, es la verdad y no podemos obviarla: Los Españoles ni sabemos ni queremos saber de política, y mucho menos de economía. Lo nuestro son las afinidades ideológicas, el seguimiento entusiasta a las siglas, la cerrazón mental y el dejarnos dirigir por las palabras de políticos interesados y cínicos.

El contenido político” sirve para justificar y criticar las mismas cosas según su autor. Franklin D. Roosvelt lo tenía más claro “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Por lo menos había un criterio detrás, quizá poco honrado, un tanto cínico, siempre interesado, pero se sabía que se defendía al otro en contra de los ideales propios por un simple interés nacional. Aquí no, aquí no hay criterio ninguno, es un simple arribismo irracional contra el que va pintado de tu mismo color, es pura competición deportiva, hooliganismo político inserto en el corazón de la nación, que es la voluntad y las ideas de sus ciudadanos.

Y entendamos bien la magnitud del problema, porque es ese "corazón" de la nación el que le daría a este país un verdadero valor añadido para salir de esta situación y fabricar su propio futuro. Sin eso, no estaremos más que al merced de las voluntades ajenas a nuestras fronteras.

 

Populismo político, integrismo ciudadano

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 18-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Las declaraciones del candidato de ERC a la presidencia de la generalitat de Cataluña, Joan Puigcercos,  sobre que en Andalucía “no paga impuestos ni dios” han levantado ampollas. Los Andaluces se han indignado y con razón, aunque el gobierno andaluz ha sido bastante más elegante que Puigcercos.

Este comentario de Puigcercos es puro populismo destinado a fomentar el victimismo de los votantes catalanes, que convenientemente orientado se convierte en un voto cautivo e irracional. Yo soy Valenciano, sé cómo de enfermizamente victimista puede ser un político y esto me lo conozco perfectamente. Lo que hace Puigcercos es exactamente lo mismo que hace Camps, lo que pasa es que uno lo orienta hacia el independentismo y el otro hacia el antisocialismo. Pero lo mismo es, opio para el pueblo, vísceras para la piara.

 

No creo que haga falta reseñar la absurdez de la frase de Puigcercos. Deducciones aparte, un trabajador en Andalucía paga prácticamente lo mismo de impuestos que en otras partes de España en función de la renta que tenga por sus cotizaciones al IRPF y la S.S, el impuesto de sociedades lo pagan las empresas Andaluzas al igual que las del resto de España, etc. Si, en términos generales, en Andalucía se pagan menos impuestos que en Cataluña, como realmente se pagan, es porque su renta y beneficios son menores.

Otra cosa es que Cataluña sienta que no se la financia correctamente, pero eso es un tema aparte. Si se quiere entrar en eso lo que se debe hacer es plantear los temas seriamente, descubrir deficiencias y buscar alternativas, no cargar como un bárbaro contra otras comunidades tachándolas de aprovechadas y ladronas. El señor Puigcercos merecería, en un país serio, una dura amonestación y un desprecio de sus votantes, a los que trata como una masa enardecida e ilógicamente visceral.

No sabéis como lamento ver estas cosas en Cataluña, donde hasta hace unos años el debate político parecía propio de una democracia europea avanzada.

 

Estas palabras necias generalmente no afectan al político, que al final no se cree lo que dice y no hace más que actuar y tomar por imbécil al público, pero sí que genera un efecto pernicioso en la ciudadanía. Los ciudadanos que menos conocimiento político tienen son progresivamente fanatizados hacia el interés de un grupo político, perdiendo la necesaria razonabilidad política para poder ejercer una acción auditora ciudadana adecuada y generando odios absurdos.

Y cuidado, que esto no es algo sólo propio de ERC, es algo casi general. Os voy a contar una anécdota.

 

Estuve el otro día visitando a un cliente con el que tenía que negociar una operación económica bastante importante. Tengo bastante confianza con este cliente y un trato muy afable, así que nos tratamos casi como conocidos de toda la vida. Estuvimos hablando de la evolución de la vivienda, de su hermana que era funcionaria, etc.

Hubo un momento en que el cliente, creo que hablando de la bajada de sueldo de su hermana, me dijo: “La verdad, a quien vuelva a votar al PSOE habría que meterlo en un barco y mandarlo a Venezuela, ya que tanto les gusta eso, o a Cuba, o no, mejor, a Corea del Norte”.

El cliente me dijo esto sin saber mis orientaciones políticas, lo cual me dejó verdaderamente sorprendido. El hombre debió suponer por alguna razón que yo era de derechas e iba a compartir su criterio, lo cual de primeras ya es un absurdo porque cualquier derechista sensato jamás aprobaría un despropósito así, pero además me sorprendió mucho como se puede decir esto cuando existe la posibilidad de que tu interlocutor pueda ser uno de los que quieres meter en el barco. Y no penséis que mi cliente es algún empresario bárbaro y semianalfabeto, nada de eso. Es un jefe de compras de un grupo empresarial relativamente importante, licenciado en económicas y que gestiona muchos millones de euros anualmente. Es un hombre verdaderamente meticuloso en sus estudios y en su toma de decisiones, quizá de los más analíticos que conozco. Era increíble, pues, que pudiese estar en una posición tan integrista y tan obviamente disparatada.

Creo que este cliente es un buen ejemplo de a dónde lleva la fanatización ciudadana y cómo incluso personas de un nivel intelectual alto se pueden ver envueltas en estas cosas.

 

Un par de días después el cliente me mandó un email con unas declaraciones de Rodrigo Rato sobre el precio de la vivienda, que según el exministro tiene que bajar como mínimo un 30% más, comentándome que el comentario Rato era “como tú decías”. Le respondí con los datos que yo creía que eran relevantes para ver que, efectivamente, el precio de la vivienda tiene que caer de forma muy importante y durante muchos años, y se los listé a modo de resumen.

Su respuesta fue graciosa: “No dudo que lo harías mucho mejor que la famosa exministra de la vivienda Trujillo. Debes entrar en política y poner un poco de orden de una vez” (¿De verdad le gustaría a este cliente que yo entrase en política? Lo dudo…).

Le comenté a mis compañeros la respuesta del cliente, y con ésta como base comenzamos a discutir sobre la deducción de vivienda habitual. Ellos sostenían que el PP la restablecerá en 2012 y yo decía que no.  La conversación evolucionó y ellos defendieron que la deducción por vivienda daba más beneficio al estado por el incremento de la actividad que suponía esta ayuda a la compra (al recaudarse más impuestos), mientras yo sostenía que ésta había sido un error, que esa presunción era demasiado osada en un entorno depresivo, que no era demostrable para el contexto actual y que en una situación de déficit como la presente hace que eso sea implanteable.

Mis interlocutores no cedían y hacían argumentos macroeconómicos simplistas, llegando a argumentar que cualquier subvención a la compra era beneficiosa para las arcas del estado (argumento absurdo que no hace falta rebatir, pero si tenéis duda pensad, simplemente, una subvención en los artículos de alimentación).

Uno de mis compañeros comenzó a deslizar la conversación hacia argumentos contra el gasto social, los funcionarios, etc. Él es muy capitalista y la cabra tira al monte. Como tampoco era el debate intenté hacerle ver la complejidad de la gobernación del estado, cómo hay miles de partidas, cómo hay que analizar más consecuencias que la propia balanza de ingresos y gastos del estado, cómo hay muchas fuerzas en liza y cada acción tiene una consecuencia sobre la economía y la sociedad.

Pues nada, mi colega, inserto en el calor del debate, no aceptaba nada y se empeñaba en arreglar el país con argumentos de frutería que parece que los centenares de expertos del ministerio de economía, idotas ellos,  no sabían ver. Y mi colega no es ningún tonto, es doctor ingeniero y una persona con muchísima experiencia empresarial y conocimiento de la industria española. ¿Fue simplemente el calor del debate? Creo que en parte sí, porque luego aceptó que teníamos “visiones diferentes de ver el mundo”, pero en parte creo que se le podía haber dicho lo contrario que le dijo Felipe González a Fraga hace más de 30 años, eso de que “le cabe el estado en la cabeza”. A casi nadie le cabe el estado en la cabeza, como es normal, pero creo que en este país casi nadie quiere, tampoco, intentar entender la complejidad del mismo y de la propia sociedad. Los esquemas simples parecen más atractivos.

 

Irresponsabilidad política y poco análisis ciudadano, combinación terrible. Un país que quiere gestionarse bien a si mismo y ser capaz de maximizar sus posibilidades debe tener ética y responsabilidad política, por un lado, y conocimiento político y capacidad de análisis ciudadano por otro. Sin eso estamos condenados a caer en las garras del populismo, el victimismo, la demagogia y los odios absurdos.

Tan sólo me pregunto sí la falta de análisis político ciudadano es causa de la irresponsabilidad política o al revés. ¿Qué fue primero, el huevo o la Gallina?

DINERO EN LA POLÍTICA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-02-2010 en General. Comentarios (20)

 

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Hace unos días el tribunal supremo de los EE.UU consideró ilegal el límite impuesto a las empresas para hacer donaciones políticas. Ante esto el presidente estadounidense, Barack Obama, hizo una dura intervención acusando al tribunal de abrir un camino peligrosísimo para la democracia americana.

Según Obama las empresas podrían "gastar millones de dólares en propaganda para persuadir a que los funcionarios electos voten como ellos quieren o para castigar a los que no lo hagan", y "no necesitamos dar más voz a los poderosos intereses que ya han ahogado la voz de los estadounidenses".

 

La indignación de Obama proviene en parte de la ética, pero también en parte del interés. Porque bien sabe Obama que esta decisión beneficia fundamentalmente a su contrincante partido republicano, representante de los intereses económicos más poderosos del país.

La verdad es que Obama tiene más razón que un santo. En una democracia como las actuales, en las que cada vez prima más el show, la imagen y el slogan, y cada vez menos el debate sereno, los proyectos serios y las reflexiones profundas, esta decisión otorga al partido que más dinero recaude una ventaja esencial.

Los políticos tendrán que someterse a los dictados de los intereses empresariales si quieren tener dinero para su campaña y que su contrincante no la tenga. Quien se oponga a este estado de las cosas tendrá muy difícil salir electo. La democracia puede ser comprada.

 

Afortunadamente en España y en Europa (no sé si en todos los países) la financiación de los partidos políticos está mucho más regulada. Los partidos políticos tienen financiación pública, además de la que tienen por las cuotas de sus afiliados. Pero fuera de ahí no hay mucho más, dentro de la ley me refiero.

Porque financiación ilegal de los partidos políticos hay. Ha habido casos conocidos, algunos han llegado a los tribunales y otros no. Pero no hay que ser zahorí para saber que hay muchísimos casos no conocidos, quizá sobre todo en las elecciones municipales y autonómicas. Porque la empresa Española no suele perforar pozos petrolíferos, crear tanques de combate o cosas así. De lo que ha estado ávido el empresario español ha sido de suelo y de licencias urbanísticas, actividad básica de nuestra economía hasta hace poco, y que depende fundamentalmente de los ayuntamientos.

 

Si en España se autorizase algo así creo que se generaría una situación escandalosa. Primero porque se generaría una diferencia abismal de ingresos entre partidos, con toda seguridad a favor del PP. Y segundo porque los políticos de este país se venderían como alfombras en un mercado persa. Quizá los primeras espadas no (aunque yo veo a Rajoy capaz de vender su alma al diablo si éste le hace presidente del gobierno), pero los alcaldes, diputados autonómicos, políticos de las diputaciones provinciales, etc. podrían prostituirse políticamente de una manera que a los políticos anglosajones ni se les ocurriría.

Afortunadamente en Europa creo que esto no estaría muy bien visto. No me imagino a los franceses, alemanes o ciudadanos de países nórdicos aceptando que las grandes corporaciones dominasen su política. Y aunque en la Europa latina posiblemente habría menos resistencia, creo que la ética de los países centrales de Europa sentaría doctrina en este aspecto.

 

Me gustaría acabar con un apunte Friki. Cuando era adolescente había un videojuego que me gustaba mucho. Se llamaba Final Fantasy VII, y era un juego de rol basado en un universo imaginario.

En este universo el mundo estaba controlado por una empresa, creo que se llamaba Shinra Inc. Shinra era una empresa energética que tenía a su servicio a los alcaldes y políticos de ese mundo, tenía policía militar a sus órdenes, dirigía las leyes, etc.

No era esta la primera historia de un mundo dominado por una gran empresa, pues ya muchos autores de ciencia ficción han teorizado sobre esto, pero la verdad es que a mis 15 años me daba bastante miedo que el mundo se convirtiese en algo así.

Desgraciadamente, el tribunal supremo americano ha dado un pequeño paso en la dirección de ese futuro tan aterrador.

 

LAS PREBENDAS DE LOS POLÍTICOS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 23-11-2009 en General. Comentarios (5)

 

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¿Seguro que es un político?

 

Una de las quejas que comparten las personas de todas las ideologías es que los políticos cobran mucho. El ciudadano medio se escandaliza, no ya de los sueldos, si no de todos los beneficios de los políticos: Coches oficiales, dietas, viajes, pensiones muy altas una vez jubilados, salarios de transición, etc.

La población suele ver el trabajo de político como un chollo. Los políticos son vividores y gentes que no quieren trabajar y que viven del erario público. Si preguntas a la gente, te dirá que los políticos no tienen que cobrar (algo que sería peligrosísimo, pero bueno) o deberían ser mileuristas, que nada de beneficios y que son unos corruptos.

 

¿Son los políticos realmente aprovechados? En muchos casos sí. ¿Tiene la población el derecho, entiéndase, la razón moral para criticar estas actitudes como sociedad? La tendencia de todos es decir que sí, que es un deber del ciudadano criticar este aprovechamiento de la política. Pero yo no lo tengo tan claro. Criticar a los políticos está bien, pero ¿Es justo que lo hagamos selectivamente? Yo creo que no, creo que somos excesivamente demagogos y populistas haciendo estas críticas y, una vez más, tenemos una miopía brutal que hace que no miremos a nuestro alrededor.

 

Los políticos usan coches oficiales, bien del estado bien del partido. De acuerdo, pero cualquier cargo medio o alto de cualquier empresa usa coches de empresa. El director de ventas, o el jefe de planta de cualquier empresa tienen un coche de empresa. La mayoría lo usan para su vida cotidiana: Viajan con él, ponen gasolina con la tarjeta de la empresa… Y no lo hacen por un mal uso, lo hacen porque la propia empresa les dice que pueden hacerlo y se lo permite. Y se lo permite porque el coche de empresa es un “extra” adicional al salario que permite a la empresa beneficios fiscales, desgravaciones, y se usa como un complemento al salario para pagar menos, con lo que también se paga menos cotización a la seguridad social, o menos costes de despido si se tercia el caso.

 

Lo que se dice los coches se puede decir de las tarjetas de gastos de la empresa. Muchísimos directivos las usan para los gastos más variopintos, que muchas veces tienen poco que ver con la empresa. Y no me refiero a los cargos medios, quienes tienen los gastos controladísimos, si no a gerentes y directores.

Recuerdo en una empresa en la que trabajaba que un gerente entró por la puerta dando gritos diciendo: “Tengo 7.000 euros que tengo que justificar, así que conseguidme tickets de comida o lo que sea para que los pase”. Este caso es real, y no es una excepción, es la regla.

 

Otro caso que me llamó mucho la atención fue ver en las cuentas de gastos de las empresas, junto con las maquinarias y reformas, conceptos tales como “Apartamento en Torreblanca”. Esta es otro de las actividades habituales, el uso de las empresas familiares o unipersonales para evitar pagar el IVA, ya que a la empresa le devuelven el IVA gastado.

Podríamos hablar también de cómo se falsean ciertas cuentas de resultados para que los directivos cobren sus enormes primas y variables. La captación de clientes al precio que sea, la realización de operaciones perdiendo dinero o de alto riesgo. En la banca, uno de los principales problemas que hemos tenido ha sido que los directivos han hecho peligrosísimas operaciones para ganar sus primas y variables, provocando un riesgo altísimo en el sistema bancario que ha acabado por explotar.

¿Y si hablamos de los blindajes? Porque eso es otro clásico. Blindajes de cientos de miles o millones de euros que protegen a los altos directivos de cualquier eventualidad.

 

Muchos me diréis: “La empresa privada puede hacer lo que quiera, pero los políticos cobran del dinero de todos y es a quien hay que mirar”.

¡Cuidado!, este argumento es peligrosísimo por dos razones fundamentales. Primero, porque el pensamiento segregador entre una empresa privada y el ciudadano como algo independiente el uno del otro es un error: La economía está interconectada, y las actitudes generales de los grandes ejecutivos de la banca, las empresas eléctricas, las constructoras y otros sectores claves tienen consecuencias directas sobre la vida de la población. La ambición y los errores estratégicos acaban por afectarnos a todos de forma indirecta pero muy intensa. Eludir a las personas que trabajan en empresas privadas de responsabilidad más allá de su propio negocio nos ha traído enormes problemas, sólo hay que mirar a la banca.

 

Pero fundamentalmente este argumento es peligroso porque no se puede segregar a los políticos de la población en general. Los políticos son parte de la sociedad y son un reflejo de ella.

Seamos crudos. Si los políticos son corruptos es porque la sociedad es corrupta. Si los políticos solo quieren medrar y aprovecharse es porque la mayoría de la sociedad medra y se aprovecha en cuanto puede. Si los políticos mienten, es porque la sociedad tolera la mentira y probablemente también la use de forma general en su vida.

En una sociedad honesta, que respeta la legalidad, que es ética y moral, los políticos serán honestos y honrados. Pero en una sociedad deshonesta y aprovechada, los políticos serán iguales.

 

En este país la mayoría de personas solo piensan en si mismas, se aprovecha la mínima oportunidad para defraudar impuestos, los funcionarios públicos aprovechan sus cargos para obtener beneficios de las empresas con las que tienen trato, se intenta hacer la trampa en cuanto se puede bien sea a tu jefe, a tu empleado o a tu cliente.

En un país así, ¿De verdad esperamos tener políticos honestos, desinteresados y desprendidos? No seamos ilusos. Y no le pidamos a los representantes públicos que no hagan lo que nosotros hacemos, o lo que le aplaudimos al vecino cuando lo hace.

 

Berlusconi dijo que, en el fondo, los italianos querían ser como él, y realmente tenía razón. La mayoría de italianos querrían ser súper empresarios inmunes a la ley, millonarios excéntricos y perdonavidas y organizadores de orgías. Y por eso le votan.

Berlusconi no es más que el reflejo de los peores instintos de su sociedad, y nuestros políticos no son más que el reflejo de la nuestra.

No lo olvidemos: Cada país tiene al gobierno (y los políticos) que se merece. Y si no nos gustan, si queremos cambiarlos, quizá lo primero que debemos hacer es cambiar nosotros mismos como sociedad, poniendo cada uno nuestra alícuota parte para conseguir cambiar la mentalidad colectiva.

 

CUESTIÓN DE PRIORIDADES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 07-07-2009 en General. Comentarios (7)

 

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Ayer en el campo Santiago Bernabeu se reunieron 80000 personas, y dicen que unas 5000 se quedaron fuera. Es más, desde primeras horas de la tarde unos cuantos miles de personas ya estaban merodeando el Bernabeu, ansiosos de ver lo que allí estaba a punto de pasar, y cogiendo sitio para estar bien colocado para tan magno evento.

No era la final de la Champions, la final de la copa del Rey o algún partido en el que el Real Madrid se jugase la liga. Nada de eso, era a una persona a quien esas personas buscaban, a un ídolo.

Pero no era el Dalai Lama ni ningún líder religioso del mundo quien iba a hablar allí sobre la paz, la fraternidad entre los hombres y la salvación. Tampoco era ningún político carismático, moderno e idealista quien iba a explicarle a las masas su proyecto de regeneración del país, de igualdad social, de modernización. Tampoco era ninguna superestrella del Pop a la que quinceañeras (y quinceañeros) ávidos de modelos sociales a los que seguir y en los que reflejarse querían fotografiar y tocar.

No, nada de eso, quien actuaba allí era Cristiano Ronaldo, el hombre que gana en un año lo que 700 trabajadores juntos, el hombre que ha costado lo que cuestan casi un centenar de obras del Plan E. El hombre omnipresente en los medios de comunicación por encima de los científicos, políticos e intelectuales más prestigiosos del mundo.

Y la verdad es que, el señor Ronaldo no hizo nada, cuatro juegos de luces cutres, dos minutitos con el balón, un video y el “Hala Madrid” de rigor. Y todos para casa, tan felices, como quien ha visto una revelación, después de perder toda la tarde. El señor Ronaldo ya tuvo su baño de masas para saciar su megalomanía, o mejor dicho, la megalomanía del señor Florentino Pérez, verdadero dios en carne presente del evento.

 

Las portadas de hoy de la prensa nacional recogen en primera página las hazañas de Cristiano Ronaldo, que es la noticia principal del día. Poco importa que al señor Camps le falte el canto de un duro para sentarse delante de un banquillo como acusado, poco importa la matanza de más de 200 personas en la china capitalista, antes comunista, y siempre dictadura. Ni la situación de excepcionalidad de Honduras, donde el “Establishment” golpista intenta evitar por todos los medios el retorno del presidente legítimo, entre toques de queda, represión, censura y tráfico aéreo cortado.

 

Muchas veces divago sobre la realidad política del país y hasta que punto la prensa es culpable de estos extraños comportamientos políticos de la población o al revés, si realmente la prensa es un reflejo de la realidad del país. Como siempre, la verdad estará situada en algún punto intermedio entre estos dos posicionamientos absolutos, aunque pocas veces estará equidistante.

En este caso concreto creo que la prensa refleja la realidad del país, sin entrar a analizar si en algún momento de nuestro pasado estos “fanatismos” por el fútbol han sido potenciados, como opio para un pueblo que no tenía que pensar en cosas más profundas. Y me voy a basar en un caso.

 

Sábado 12 de Junio. Unas 1000 personas se reúnen, después de una convocatoria en Facebook, enfrente del Palau de la generalitat en Valencia para pedir la dimisión del imputado President Camps.

Lunes 15 de Junio. Unas 40000 personas se dan cita en las calles de Sevilla para pedir la venta de acciones del Betis de su propietario, Manuel Ruiz de Lopera.

 

Esta es la realidad y las verdaderas preocupaciones del país. Y luego nos parece raro que los políticos incumplan sus programas electorales y sean corruptos…