LA REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 30-03-2009 en General. Comentarios (1)

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Hace escasas horas el consejo de estado ha puesto al servicio del gobierno de la nación un informe en el que propone una reforma del sistema electoral para mejorar la proporcionalidad en la elección de diputados. El consejo propone básicamente subir la cantidad de escaños de 350 a 400, y cambiar la ley d’hondt por el método Hare-Niemeyer. Esto parece que aumentaría las posibilidades de partidos como IU y UPyD, quizá a costa de los partidos nacionalistas mayoritarios.

Mucho se ha hablado del sistema electoral español. Los grupos nacionales de carácter minoritario, fundamentalmente IU, se han quejado mucho de un sistema que les hace sudar sangre para obtener un diputado. Pero fuera de ahí las quejas han sido escasas, porque tanto PSOE como PP y los partidos nacionalistas mayoritarios están conformes con la actual ley, que les beneficia, y al beneficiarles tienen en sus manos la gobernación del estado y la potestad de cambiar la ley, que por supuesto no realizan. Es la pescadilla que se muerde la cola.

En mi opinión antes de plantearse una reforma electoral tendríamos que pensar que tipo de sistema parlamentario queremos, uno bipartidista o uno pluripartidista. Ambos tienen ventajas e inconvenientes. El sistema bipartidista mejora la gobernación del estado y hace que los partidos tiendan al centro, evitando excesos. Sin embargo limita la pluralidad en el parlamento y condena a la marginalidad a pequeños partidos, que poco a poco pierden cuota electoral por el “voto útil”. En el caso español el bipartidismo actual tiene una peculiaridad, que es sus mayorías relativas que conceden a partidos nacionalistas la llave de la gobernación del estado, con los problemas que esto causa.

Un sistema pluripartidista sería más representativo, pero más ingobernable. Para tener un sistema de muchos partidos estos deben ser muy responsables para no romper alianzas por egoísmos. Un sistema así podría llevar a la situación de la república Italiana, donde hasta hace poco se cambiaba antes de gobierno que de corbata. Sin embargo, en el caso español este sistema tendría una ventaja: Se podrían formar coaliciones de gobierno sin contar con los partidos nacionalistas, cosa que hoy es casi imposible. Los partidos quizá no tenderían tanto al centro, sin embargo las coaliciones gobernantes tendrían que recoger varias sensibilidades y nunca tenderían a extremos, además de evitar los “rodillos” de las mayorías absolutas.

Mi preferencia personal es de un sistema parecido al alemán, con 4 ó 5 partidos importantes de alcance nacional. Bien es cierto que deberíamos tener la responsabilidad de los partidos alemanes, pero creo que se debería intentar. En un supuesto de 4 partidos (PP, PSOE, IU y UPyD) se podrían dar 3 posibilidades para el gobierno: Un gobierno PP-UPyD de centro-derecha; un gobierno centrista UPyD-PSOE; o un gobierno de Izquierdas PSOE-IU. Esto sería el planteamiento general, aunque siempre se podrían dar caso de gran coalición o de participación de partidos nacionalistas. Esto permitiría una mayor posibilidad de elección para los electores, que no verían limitadas sus opciones a dos grandes partidos a los que muchos votan para evitar que gane el otro.

Para poder llegar a este punto se necesita un cambio en la ley electoral. Generalmente, se le ha echado la culpa a la ley d’hondt, aunque personalmente no creo que esa ley sea la responsable de la poca variedad de nuestro parlamento. En mi opinión, el problema que evita la aparición de otros partidos nacionales es la enorme cantidad de circunscripciones que tenemos, 52.

La mayoría de circunscripciones no dan más de 6 o 7 diputados a cortes, por lo que un partido tiene que sacar más de un 15% de los votos para tener representación. Eso lleva a que la gente tienda al voto útil y finalmente sólo salen elegidos diputados del PP y el PSOE. Esta situación lleva a partidos como IU o UPyD a obtener escaños sólo en las provincias más grandes: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y poco más.

Como solución a esto se ha propuesto (creo que UPyD) una circunscripción única nacional combinada con otra provincial, como se hace en Alemania. A mí se me ocurre otra: Eliminar las circunscripciones provinciales y cambiarlas por circunscripciones autonómicas, que realmente es la división territorial “real” de España. Quedando sólo 17 circunscripciones la representación de los grupos minoritarios cambiaria radicalmente. Ley d`Hondt o sistema Hare aparte, ahí radica el problema de representatividad de nuestro sistema electoral.