LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

nacionalismo

LOS TOROS COMO EXCUSA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-03-2010 en General. Comentarios (20)

 

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A estas alturas de la película van quedando pocas dudas de que la política, no la política con P mayúscula y de verdad sino el show político al que juegan los partidos políticos de este país, es un gran fraude.

Cuando el gobierno se dedica a hacer leyes determinadas sobre libertades públicas y moral (Aborto, igualdad, etc.) se le acusa desde la oposición de crear cortinas de humo para ocultar los problemas económicos. Estos argumentos pueden tener algo de verdad, pues el gobierno tiende a sobredimensionarlos para dar una imagen de gobierno activo y progresista, aunque también tienen una parte de frivolidad pues estas cuestiones sí son importantes para las personas que han tenido problemas por ciertas realidades y restricciones, aunque este punto es ininteligible para muchas de las personas que no se han visto nunca en esta circunstancias (ya hablaré algún día sobre la falta de empatía social).

 

Resulta que ahora los mismos que se dedican a acusar a otros de crear cortinas de humo han creado una fantasía política en base a algo absolutamente absurdo como son los toros.

Realmente no es una fantasía política, es algo peor. Es el uso de ciertas costumbres, gustos y preferencias populares para ponerse al frente de la pancarta de la Españolidad y a esencia de la misma, convirtiendo los debates en debates de su interés político y para su interés político. ¡Somos los defensores de las tradiciones Españolas! Qué bonito, qué profundidad intelectual, que altura de miras para este país.

 

En todo este tema hay mucho que rascar. Los que han empezado son los nacionalistas Catalanes, que han sido los primeros en asociar los toros con la idea de España (será porque no debe haber toros en Portugal o en Latinoamérica). Los nacionalistas de todas clases son potencialmente peligrosos y convierten la vida de las personas en un contenedor de esencias nacionales eternas extirpando a las personas parte de su libertad cultural. Te pueden llegar a tratar de traidor por no hacer lo que hacen los demás y no defender a tu “pueblo”, aunque más que por eso el calificativo de traidor está reservado a los que se oponen a sus paranoias subnormalizadoras. Es el poder lo que importa, básicamente, lo demás es parte de paranoia pero parte del vestido que se usa para conseguir el poder.

Pero en los países como el nuestro donde hay nacionalismos periféricos opuestos a otros nacionalismos o centralismos entra un segundo actor en juego, que es el “enemigo” de estos y el defensor de las ideas opuestas. Este segundo actor suele entrar en un juego de retroalimentaciones con esos nacionalistas, creando conflictos, tensiones, y alzando banderas de defensa de las esencias X sobre las que se hable.

En el caso de España se ve claramente. El PP y ERC, fuerzas opuestas políticamente, entran siempre en un juego que favorece a ambos. ERC exabrupta provincianamente contra algo “español”, el PP se indigna, saca la demagogia y la chabacanería a pasear y moviliza a sus bases más, digamos, poco ilustradas.  Empieza una guerra donde unos y otros acusan al otro o bien de intentar romper España o bien de intentar oprimir Cataluña.

¿Resultado? Ambas fuerzas políticas suben en votos al haber movilizado a personas bastantes primarias y susceptibles de su respectivo electorado potencial. Esta realidad no debería ser desconocida por nadie.

 

Esta realidad ha provocado una guerra estúpida. Una vez se ha provocado una alianza entre nacionalistas y antitaurinos en Cataluña para prohibir las corridas (unos por interés, otros por un convencimiento moral, opción muchísimo más respetable), la señora Aguirre, la Agustina de Aragón del siglo XXI, no ha perdido un minuto para echar fuego a la caldera de retroalimentación. Si los catalanes hacen A yo hago B, aunque no se me hubiese ni pasado por la Cabeza hacerlo antes de ver lo que ha pasado. Puro politiqueo cutre para pasar el rato y exaltar a las personas potencialmente exaltables.

En la comunidad Valenciana esto tiene más guasa aún. Porque el Consell además de defender este concepto cutre de la Españolidad y de seguir, a la vez, las orientaciones del partido, tiene un tercer motivo aún más poderoso: Oponerse radicalmente a las acciones del enemigo invasor Catalán. Y esto por aquí también vale mucho para exaltar al cateto local. Hay algo más, pues en esto del BIC subyace la guerra del Cabanyal, pero bueno no voy a entrar en detalles.

También Murcia se ha agregado a esto y Extremadura ha dicho algo. No sólo el PP se sube al carro como veis, pues el Sr. Fernández Vara no ha perdido un segundo para ganar simpatías y unos votitos entre los taurinos. El interés político y la propaganda basada en sentimientos primarios no tienen un solo color político.

 

Aquí en Valencia se ha hablado también de los “Bous al Carrer” (Toros en la calle), con una variante terrible y lamentable, el Bou embolat (Aquel toro al que le ponen fuego en las astas para que se vuelva loco). Salvajadas varias para entretener al incauto Español de a pie.

 

A mi este debate me da mucha rabia por el trasfondo que os he comentado, por esta explosión de medidas y declaraciones de políticos cutres ávidos de apoyo, que muestran hasta que punto las democracias modernas se han convertido en un Show ajeno a criterios morales, intelectuales y técnicos.

Obviamente también tengo una opinión sobre el fondo de la cuestión. A mi no me gustan los Toros, y me parece patético que la gente se divierta viendo como un Toro es herido, pasa a moribundo hasta que finalmente se derrumba definitivamente, ante el gozo popular. Ya no es el hecho de matar un animal. El clamor popular, los aplausos entusiastas, para mi son reflejo de una sociedad narcotizada y algo salvaje.

Pero también soy pragmático. No voy a exigir sin alternativa que los toros sean abolidos. A mi me gustaría, creo que sería reflejo de una sociedad más sana, más civilizada y menos primaria, pero entiendo que un tijeretazo de una tradición centenaria no es fácil.

Pero creo que hay que avanzar en este camino. Me parecería un buen inicio, por ejemplo, hacer lo que hacen los portugueses, que es la prohibición de matar al Toro. El Bou embolat, por ejemplo, lo suprimiría, pero entiendo que el caso dels Bous al carrer es diferente y se podría mantener.

 

Pero francamente, este no es el debate. Lo fue el primer día, quizá el segundo, pero ahora no. Ahora no se ha convertido más que en estas perversas costumbres de los políticos Españoles de generar follón en donde pueden y por lo que pueden. Es, una vez más, iniciar un conflicto para que las fuerzas extremas se favorezcan del mismo.

Son estas Españoladas tan típicas de nuestra política, y que al final todos validamos con nuestro voto, cautivo… o incauto.

 

UNA ESPAÑOLADA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-09-2009 en General. Comentarios (6)

 

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Mucho se ha hablado estos días del referéndum independentista del municipio barcelonés de Arenys de Munt. De hecho, se ha hablado demasiado, gracias a esta prensa sensacionalista y ávida de polémicas tan vacuas como morbosas para los posibles lectores.

 

Arenys de Munt es un pequeño municipio de 8.000 habitantes que está gobernado por una coalición de un grupo local, AM2000, y ERC, lo que le da al consistorio un claro color nacionalista.

De hecho, ya no es que los dos principales partidos sean nacionalistas, si no que la tercera fuerza política del municipio es CiU, lo que da una idea del fuerte sentimiento nacionalista del municipio. Eso ha llevado a que, seguramente por presión de ERC, se haya realizado un simulacro de referéndum en el que se le preguntaba a la población si estaba de acuerdo con una Cataluña independiente dentro de la unión europea.

 

Los nacionalistas quizá pensarán que Arenys de Munt es un claro hecho diferencial muy catalán, pero a mi me parece que Arenys es el perfecto ejemplo de la política española. Me explico:

Para mí, este referéndum esta pensado, compuesto y ejecutado con actitudes típicamente españolas, que voy a analizar a continuación.

 

-          Victimismo: El nacionalismo en España, tanto el catalán como cualquier otro, tiene un componente profundamente victimista. El nacionalismo catalán tiene un discurso diferencial multifactorial. En él, las razones y sentimientos nacionales cuentan mucho. La cultura y la lengua es una parte de su sostén ideológico. Pero lo que realmente da fuerza a esta nacionalismo, como a cualquier otro, es esa fantástica teoría de que “España nos quita lo que es nuestro”. La independencia ya no es una cuestión nacional, es una cuestión económica. Por eso, el país vasco y Cataluña tienen más nacionalismo que, por ejemplo, Galicia y Canarias. Por sentido común debería ser al revés, ya que Euskadi y Cataluña son más cosmopolitas, pero el factor económico hace que el nacionalismo sea mucho más fuerte en estas regiones.

-          Electoralismo: ERC tiene un futuro bastante poco alentador. Las encuestas dicen que va a ver reducida su representación en el parlamento catalán a la mitad. Por eso mismo ERC se dedica a ponerse en primera línea de fuego política, para así adquirir más visibilidad, y lo hace con el discurso independentista. Está montando follón con el estatut que no quería, y ahora usa al municipio de Arenys como un clínex que sirva a sus intereses de partido.

-          Manipulación política: El que un pequeño municipio de 8.000 habitantes vote sí a la independencia, en términos objetivos, no tiene la más mínima importancia. Sin embargo, esto va a ser utilizado por ERC para decir: “El único municipio donde se realiza un referéndum sale sí a la independencia, esto quiere decir que Cataluña quiere la independencia”. El argumento es un nivel tan obsceno que no creo que ni al PP se le ocurriese hacer algo parecido. Obviamente este referéndum sólo se puede convocar en un pueblo con un ayuntamiento independentista, o sea, con una población independentista; ¿A que no lo hacen en Badalona o en Cornellà?

-          Engaño legal: El simulacro de referéndum preguntaba si la población quería una Cataluña independiente dentro de la unión europea. La pregunta se hacía como si esta posibilidad, la independencia, viniese asociada al ingreso en la unión europea. Si Cataluña se escindiese del resto de España tendría que pedir a la UE la entrada. Y para poder entrar debería contar con los votos afirmativos de los 27 miembros. Es decir, que si España no aceptase la entrada de Cataluña en la UE, Cataluña no entraría en la UE en la vida. Esto, obviamente, se silencia interesadamente.

-          El Fútbol como centro de la vida pública: El presidente del Barça, Joan Laporta, siempre está metido en medio de estos “fregaos”. Su apuesta por la independencia de Cataluña es clara y transparente, algo increíble cuando la mayoría de aficionados de su club son de fuera de Cataluña. Pero los independentistas parecen encantados con que la “estrella” de la lucha por la independencia sea un presidente de fútbol, ¿Os imagináis a Jesús Gil como estrella de un movimiento político? Por supuesto, porque lo fue. ¿Os imagináis a Florentino Pérez en política? Todos nos lo imaginamos ¿verdad? Esto de los presidentes de futbol metidos en política es algo muy Español.

-          Chapuza: El hecho diferencial de la verdadera Españolidad es la chapuza. El simulacro se realizó en el centro moral de Arenys de Munt, un centro dedicado a actividades culturales, no en el Ayuntamiento ni en ningún colegio electoral al ser ilegal. Ya puestos podían haberlo hecho por sms, algo más moderno, o quizá por teléfono, para no perjudicar a los mayores que no se lleven bien con las nuevas tecnologías. Además, los extranjeros también votaban, seguramente por la gran implicación sentimental que tenía para ellos la consulta. La rigurosidad, como se ve, no importaba. La cuestión era hacer el paripé y que saliese el resultado que debía de salir.

-          “Hemos ganado las elecciones”: Igual que todos los políticos ganan las elecciones siempre, los independentistas también ganan. Celebraciones por la victoria, banderas esteladas, políticos independentistas desfilando a ver si pescaban algo, etc. Esto es lo mejor de hacer estas cosas. Montas una cosa que sabes que sólo van a ir a votar los tuyos, y luego lo celebras como si hubiese existido alguna vez la posibilidad de no haberlo ganado. Jugar cuando sabes que vas a ganar, ¡Qué cosa tan española!

-          Recuerdos del pasado: Estos referéndums ganados con un 97% recuerdan a los referéndums que montaba Franco. Eso sí, Franco los ganaba con un 99%. Estos independentistas, más demócratas, sólo consiguen el 97%...de todos modos, alguien debería de tener un poquito de sentido del ridículo antes de convocar algo que se sabe de antemano que se va a ganar casi por el 100%, al no ir a votar nadie que no sea adicto. La imagen que se habrá dado a la prensa extranjera de Cataluña debe haber sido lamentable.

 

Lo de Arenys de Munt es, en el fondo, una Españolada. A mi estos independentistas, con su demagogia barata, sus intentos de manipulación política con argumentos absurdos propios de niños y su victimismo me recuerdan muchísimo a los políticos más cutres del PP. Es más, tienen algo más casposo todavía, algo de Gilismo populista, algo de película de Esteso y Pajares.

No sé, es mi sensación. Si en la comunidad Valenciana se montase un show de este tipo a mi se me caería el alma a los pies como Valenciano. Lamentaría lo que algunos hacen con mi tierra, como la usan como arma interesada, como se la ridiculiza internacionalmente con payasadas de este tipo.

Supongo que los catalanes pensarán lo mismo. Por lo menos alrededor del 75% de ellos.

EL NACIONALISMO Y LA IZQUIERDA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 18-05-2009 en General. Comentarios (8)

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Siguiendo en parte los pensamientos del último post, me gustaría comentar esta extraña relación de amor-odio entre el nacionalismo periférico y la izquierda española.

Desde la reinstauración de la democracia en el año 1977, los nacionalismos han tenido una relación mucho más estrecha con el PSOE que con el PP. Independientemente de que el partido nacionalista en cuestión es conservador o progresista, parece como si estos partidos tuviesen una preferencia clara (y correspondida) por pactar con los socialistas, lo que a priori no parece muy lógico.

Exceptuando un par de situaciones que podríamos llamar puntuales (Pacto PP-CiU-PNV en el 96, pacto CiU-PP en Cataluña 1999-2003), el resto de pactos de gobierno o apoyos parlamentarios de los nacionalistas han sido con el PSOE.

En mi opinión, esta situación se corresponde con esa dualidad salida de la guerra civil que parece que aún no hemos superado: Derecha/ catolicismo/ centralismo vs Izquierda/ laicismo/ “descentralización”.

Este rígido esquema nos sitúa en una bipolaridad permanente que consideramos normal, y que provoca que haya una enorme dificultad para el nacimiento y crecimiento de fuerzas políticas que sean ajenas a este esquema. De hecho, esto nos lleva incluso a confundir las tendencias políticas de ciertos partidos nacionalistas. Por ejemplo, el PNV, partido muy derechista, estoy seguro que sería incluido en la izquierda por mucha gente (que no sea del País Vasco) si hiciésemos una encuesta.

Esta situación se retroalimenta a sí misma. Es decir, si el PSOE pacta con los nacionalistas, automáticamente la derecha dice que el PSOE le quiere regalar competencias a la comunidad autónoma del partido en cuestión y romper España. Esto es simplemente una posición propagandística, pero eso enardece a las masas que siguen al partido conservador, creando una polaridad que hace que el partido nacionalista vea con malos ojos al conservador, por lo que tenderá  a pactar con la izquierda pensando que el otro partido es “antinacionalista”.

Todos sabemos que los partidos nacionalistas se mueven básicamente por interés. Los más conservadores por un interés pragmático de conseguir más competencias y dinero. Los más izquierdistas por posiciones un poco más fanáticas (patria, nación, etc.), pero también es cierto que más honestas.

Sin embargo ¿Por qué la Izquierda mantiene ese cordón umbilical con el nacionalismo? Obviamente es por interés electoral. Poder recibir su apoyo parlamentario y poder ser más tolerable para las masas nacionalistas (que las convierten en posibles votantes circunstanciales) es tentador. Pero la izquierda comete una contradicción haciendo esto, porque teóricamente, el nacionalismo es lo contrario a las ideas izquierdistas, que en origen son internacionalistas.

Un partido de izquierdas puede ser federalista perfectamente. Puede querer más descentralización, o querer lo contrario. Eso depende del país y de la época y no creo que produzca una contradicción.  Pero lo que no puede querer es entrar en cuestiones “nacionales”, o ser nacionalista. En mi opinión es incompatible.

Por definición, un nacionalista es una persona que defiende que la “esencia” de una nación es algún principio que está por encima de los ciudadanos, algo impuesto por la historia. Dependiendo del tipo de nacionalismo, este “algo” puede ser la raza, la religión, la lengua, la cultura o algún otro hecho característico.

Lo opuesto al nacionalismo, es el “republicanismo”. Entiéndase que no se trata de un republicanismo sobre la forma de estado, si no más bien referido al origen de la palabra Res-Pública. Este republicanismo considera que la esencia de la nación es fundamentalmente la voluntad de los individuos que pueblan esta nación. La voluntad popular sería la razón superior, en contraste al nacionalismo que defendería esencias superiores a la voluntad popular.

Por lógica, el nacionalismo debería estar más próximo a la derecha que a la izquierda. Pero la realidad en España es la contraria. Que partidos como el PNV o CiU estén más próximos al PSOE que al PP no es lógico.

Sin embargo los últimos acontecimientos podrían hacer que esto cambiase. La decisión del PSE de no gobernar con el PNV, la constatación en Galicia de que el pacto PSG-BNG ha llevado a Touriño a la oposición, la situación en Baleares o en Navarra, etc. Parece que este cordón umbilical empieza a resquebrajarse. ¿Será realmente así?¿O se impondrá finalmente el esquema en el que vivimos desde hace 75 años?

LA QÜESTIÓ DE LA IDENTITAT VALENCIANA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 11-10-2008 en General. Comentarios (4)

Un dels conflictes que mai passen de moda a València és la qüestió nacional valenciana.

Des que sóc xicotet he viscut la polèmica entre els catalanistes i els “blaveros”, si el valencià i el català és la mateixa llengua o són diferents, si som nació, regió o Länder Alemany. Estos son debats que generalment es tenen amb el cor, amb les tripes o amb coses pitjors, però mai amb el cap, donat que qualsevol desviació respecte a la línea que el teu interlocutor considere correcta  et comportarà qualificatius de feixista o de catalanista venut i traïdor.

No vaig a entrar al debat lingüístic, donat que considere evident que Valencià i Català són evolucions lleugerament diferents de una mateixa llengua originaria, la llengua que es parlava a Catalunya fa 700 anys. I com els lingüistes diuen que, pel seu grau de diferencia, es tenen que considerar dialectes, doncs dialectes són. Altre debat seria si les normes que s’han escollit per a normalitzar la llengua són les adequades o no, però per arribar a eixe debat hi ha que tindre clar el primer suposat i sembla que encara no hem arribat.

La qüestió identitària està dominada per dos forces contraries que sembla no van a acceptar mai cap idea del contrari. Els catalanistes pensen que el País Valencià es part d’una cosa que es diu “Països Catalans”, es a dir, part d’una nació en la que cap qualsevol territori on es parle o s’haja parlat català antic, encara que els seus habitants no sàpien ni on està Catalunya. Evidentment açí es parla Català, i qualsevol altra nomenclatura és secessionisme. En Catalunya la Gent es sàvia, intel·ligent i tots els valencians deuríem ser com ells, aspirant a formar part d’eixa rasa superior.

Els “Blaveros” creuen que Catalunya es algun tipus de III Reich que vol annexionar-se València, que es la millor terreta del món i així tindre les nostres riqueses i eixida al mar (Encara que tres províncies catalanes tinguen costa). Els Catalans ens volen fer una lobotomia per que creguem que som catalans, fent-nos oblidar la evident realitat. Una realitat com que el Valencià ja es parlava a València abans que el rei Jaume I la conquerira, lo que converteix al valencià en una llengua àrab, però sense ser uns “putos moros”, per suposat. Els Valencians i els catalans no tenen res a vore, i els tortosins i els habitants de Vinaròs, encara que visquen a deu kilòmetres,  parlen llengües totalment diferents. La bandera de València i de la Catalunya es pareixen per una casualitat i la mare de Carod Rovira és una senyora que fuma.

Dins d’esta situació es comprensible que qualsevol idea raonable es perda en mig de la bogeria. Crec que els Valencians tenim que esforçar-nos i no tindre por en dir les coses com la lògica diu que són.  Dir que València té una relació evident amb Catalunya, però que això no vol dir que forme part d’ella (mai ha format part). Dir que la nostra relació cultural no pot esdevindre en una relació política per a construir coses que mai han existit. Ací lo únic que ha existit es la corona d’Aragó, i si algú vol defendre ressuscitar un estat medieval, que ho faça, però que no invente coses rares. Dir que els Catalans no són les hordes de Genghis Khan, que a la immensa majoria no els interessa lo més mínim annexionar-se res. Desmitificar Catalunya, on existeixen problemes i complexos pareguts, encara que no iguals, que els de la Comunitat Valenciana (o País Valencià, que mes dòna). I dir que ací parlem Valencià, que es com els nostres avantpassats li han dit a la llengua que parlem, i que forma part de la mateixa branca lingüística que el Català, que es altre dialecte de la mateixa llengua.

Al lector no Valencià li sorprendrà el que està llegint, però és la pura realitat. Encara que no s’ho crega. País de “Locos” dirà... Bé, no va mal encaminat.