LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Monarquia,

EL DIVORCIO DE SU ALTEZA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-11-2009 en General. Comentarios (13)

 

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Nunca me ha gustado hablar de la vida privada de la gente, me parece obsceno y propio de la prensa del corazón la cual me produce repulsión. No me gusta hablar de la vida personal de los políticos por la misma razón. Cuando alguien critica a un político por su estilo de vida o por con quien se acuesta me parece que esta persona carece de credibilidad.

Tampoco he querido nunca entrar en comentarios sobre la familia real Española, porque es algo que no me interesa en absoluto. Pero quiero hacer hoy una excepción y comentar el reciente divorcio (o trámite del mismo) de Elena de Borbón, Duquesa de Lugo y quinta persona en la línea sucesoria del trono de España.

 

En los últimos tiempos hemos visto como la monarquía se ha modernizado junto con la sociedad. Las infantas se casaron ambas con personas que no pertenecían a la nobleza ni a ninguna casa Real. Lo mismo hizo el príncipe de Asturias, quien además se casó con una divorciada, aunque el no reconocimiento del matrimonio civil por parte de la Iglesia le salvó de estar en una situación conflictiva. Ahora, los duques de Lugo se divorcian, con toda la naturalidad del mundo, como pasa en la sociedad actual.

El problema aparece porque esta familia, la familia real, no es una familia normal ni se rigen por conceptos normales. La tradición monárquica obliga (u obligaba) a matrimonios de “sangre azul”; además, la monarquía Española está íntimamente ligada a la iglesia católica Romana, institución que si bien acepta perfectamente matrimonios mixtos entre miembros de la realeza y plebeyos, no acepta esto del divorcio.

Recordemos que la monarquía Española mantiene el culto católico en sus actos como casa real, aunque objetivamente no tendría porque hacerlo en su calidad de familia que encabeza la jefatura del estado. En el fondo, es una institución profundamente ligada a la iglesia.

 

Y ahí es donde aparece el problema. Mucha gente opinaba que el Príncipe de Asturias no debería haberse casado con una “plebeya”. Algunos lo hacían por un convencimiento monárquico retrógrado y alcanforado, aunque la mayoría lo que defendían era que si el príncipe y tiene todos los privilegios por ser miembro de una familia determinada, por justicia también debería asumir las limitaciones que esto conlleva, y una de ellas sería casarse con una mujer de sangre azul. Si quería casarse con una plebeya, debía abdicar.

La verdad es que nunca me pareció esto una postura correcta. Estamos en el siglo XXI, y no entiendo por qué se debe abdicar por esta causa. A pesar de ser republicano, esto me parecía demasiado.

 

Sin embargo en el caso de los divorcios ya me parece excesivo. Una cosa es adaptarte a los tiempos, cosa que comparto, pero otra es estar a la vez en misa y replicando. La monarquía, si quiere seguir siendo católica, debería asumir las consecuencias y limitaciones que esto representa. Si no, que deje claramente de ser “católica”, entendiendo como católica al cordón umbilical que une iglesia y monarquía.

Nunca me ha parecido correcto que la institución que soporta la jefatura del estado sea católica, cuando el estado es aconfesional. Me parece una contradicción que va contra la propia constitución. Pero claro, la monarquía y su funcionamiento, objetivamente, van en contra de los propios principios de la constitución, reflejando la propia constitución esta excepción a la norma que debía ser para todos.

 

Entiéndase bien, no es que quiera que se construya un corsé, una burbuja del tiempo que alcance a la familia real y que la obligue a mantener formas de hace 2 o 3 siglos. Lo que querría es que la familia que ostenta la jefatura de este estado aconfesional mantuviese la aconfesionalidad como principio fundamental, independientemente del credo que sigan sus miembros en privado.

Podría parecer utópico, pero no es muy distinto a esta reforma que se iba a realizar sobre la equiparación de derechos al trono entre los descendientes varones y hembras, propuesta momentáneamente congelada por no tener el príncipe hijos varones. En el fondo, lo que se está haciendo es adaptar las reglas de la monarquía a la sociedad actual, a las sensibilidades actuales. Sus miembros, con su casi plena libertad a la hora de elegir cónyuge, también se están adaptando a ella, ¿Por qué no adaptamos el tema religioso? Parece que en este país, tanto en este terreno como en otros, el laicismo sigue siendo un tema que no se toca, quedándose para discursos demagógicos sin aplicación real.

 

Quizá pretendo adaptar a la sociedad actual cosas intrínsecamente contrarias a ella. La monarquía, como institución, no puede ser democrática, ni moderna ni igualitaria. Es, intrínsecamente, una institución anticuada, elitista y antidemocrática. Posiblemente es intentar hacer la cuadratura del círculo.

En fin, no sé que hace un republicano escribiendo estas cosas…

 

¿SERÍA INESTABLE LA III REPÚBLICA?

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-04-2009 en General. Comentarios (2)

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Aprovechando el aniversario de la proclamación de la II república e inspirado por un comentario reciente en un post de hace un par de meses, quería hacer un par de reflexiones.

El comentario que me ha inspirado a escribir hablaba sobre una hipotética tercera república en España. El argumento era que esa república traería inestabilidad, puesto que al tener un jefe de estado “político”, esto llevaría a generar más crispación y más polarización política. También comentaba este compañero que no quería que la policía y el ejército estuviesen en mano de una persona con carnet de partido (realmente ya lo está, puesto que son los ministros y el presidente quienes tienen estas atribuciones, y el Rey constitucionalmente no puede rechazar sus decisiones).

He oído y leído en multitud de ocasiones que una república traería problemas a España. Hay gente que todavía piensa que si hubiese una república habría un golpe de estado militar, y que el Rey es el único garante de la democracia en España. Argumentos como “En España ya se ha demostrado que una república trae inestabilidad” u otros parecidos son frecuentes, como si el tiempo no pasase y siguiésemos viviendo en el siglo XIX o en los años 30. Otros, más moderados, aducen situaciones como la que he comentado antes, de polarización, crispación, etc.

La verdad es que estos argumentos no aparecen en la mente de la gente porque sí. Muchas han sido las personas que lo han repetido, seguramente para consolidar la monarquía y la figura del monarca en su momento, o son argumentos que se aplicaban a la lógica de los años 70, siendo extrapolados hasta el día de hoy. Quizá sean parte de una mitología interesada o tengan alguna otra motivación. Pero lo que es cierto es que hay mucha gente que cree eso.

Al final, y cuando posees un conocimiento de la historia de España relativamente amplio, te das cuenta que estas ideas no son nuevas. En el fondo, esto es la misma argumentación que intentaba usar el Franquismo para legitimar la dictadura. En aquel momento de usaba aquello de “O Franco u otra Guerra”.  La idea es que los Españoles eran de por sí un pueblo salvaje, que el odio entre ellos era inevitable, y que si no se les gobernaba con mano de hierro volverían a matarse entre ellos. Los Españoles, a diferencia del resto de Europa, estaban incapacitados para la democracia, y lo único que mantenía la paz era la “mano dura” (fijaos como Franco y el franquismo se exime de toda responsabilidad en la guerra civil, presentándose como pacificadores y no como sus iniciadores).

Cuando Franco murió en España se reinstauró la democracia, como era lógico por contexto cultural e internacional. Todo aquello de “o Franco u otra guerra” se demostró una mentira interesada. Sin embargo ese mito parece que se transmutó en uno nuevo, el del Rey garante de la democracia. El rey era la fuerza que contenía a los militares y a los golpistas, era la fuerza que estaba por encima de derechas e izquierdas y que garantizaba la lealtad de todos a la nueva democracia. Esta idea, que podría tener algún sentido en los momentos inciertos de la transición, ha llegado hasta nuestros días, cuando ya carece de sentido alguno.

A mi todo esto me produce verdadera lástima porque, en el fondo, la aceptación de esta idea revela un sentimiento de inseguridad de los españoles con nuestro propio país y nuestros propios compatriotas. Portugal, Irlanda, Francia, Italia, Alemania y muchísimos países más de nuestro entorno son repúblicas. En ellas, ni se mata nadie, ni se crea ninguna polarización especial por la realidad republicana. ¿Porqué en España no puede haber una república?. Es absurdo. Es propio de un sentimiento de inferioridad descorazonador. La crispación se crea por culpa de los políticos irresponsables, no por los regímenes. Es más, si hay una república parlamentaria, creo que incluso se evita la polarización.

¿Qué pasaría si José María Aznar fuese presidente de la república con Zapatero de primer ministro? A pesar de que muchos pensarán que correría a pedradas esa no es la realidad. Las obligaciones llevarían al José María Aznar, el mismo que hoy no desaprovecha momento ni ocasión para desprestigiar a España y a su gobierno allá a donde va, a tener una relación correcta con el primer ministro, a defender internacionalmente lo mismo, a hablar siempre moderadamente y de manera neutral. ¿Eso crearía más crispación? Al contrario. Cuando por fin viésemos a dos políticos de partidos distintos entenderse en España, aunque fuese por obligación, a estos que creen que el otro partido representa la maldad absoluta se les pasaría la alucinación.

Se puede argumentar a favor de la monarquía con argumentos válidos. Es perfectamente democrático querer un Rey, como lo es lo contrario. Pero las argumentaciones deben ser lógicas. Las fantasías de historia-ficción son tan insostenibles como defender que un monarca lo debe ser “por la gracia de dios”.

MONARQUÍA VS REPÚBLICA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 31-10-2008 en General. Comentarios (28)
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En los últimos dos años nuestra monarquía nos está dando bastante juego, y eso permite que se abran breves debates en los medios de comunicación respecto a las actuaciones de nuestros monarcas, que esporádicamente conducen a algunos debates sobre la institución monárquica y su futuro. Viendo como actúan los medios de comunicación españoles respecto a este tema, actuando como verdaderos guardianes de la institución monárquica y omitiendo cualquier crítica que razonablemente se puede hacer a la corona o a su portador, viendo cómo se lleva a juicio a la gente por dibujar caricaturas y quemar fotos y teniendo unas leyes protectoras de la corona que rayan lo antidemocrático (quizá el motivo que produce la ausencia de debates, llevando a los periodistas a la autocensura), la verdad es que estos debates generan gran interés, sobre todo por lo poco acostumbrados que estamos a ellos.

Muchas veces, posiblemente llevados por la autocensura de la que hablaba antes, opinólogos y politólogos de toda naturaleza insisten, cada vez que se abre el debate monarquía-república, en que no hay debate, puesto que los españoles votaron a favor de la monarquía en el referéndum de la constitución del 78 y eso legitima a la monarquía. Dijo un alto cargo del partido Nazi que cuando se repite una mentira mil veces se convierte en verdad. En este país seguramente la mayor mentira convertida en verdad para la mayoría de la población es la afirmación anterior. La monarquía no ha sido nunca llevada a referéndum, ni el pueblo español ha dado nunca opinión al respecto. En el 78 se votó un paquete con decenas de leyes y se le preguntó al país si estaba de acuerdo con la globalidad. Se planteaban dos opciones: Democracia con monarquía, o monarquía con una ley semidictatorial que regía entonces. ¿Dónde demonios está la elección de régimen? El argumento es tan absurdo que produce sonrojo escucharlo, y produce un sentimiento muy extraño refutarlo, porque parece que estés explicándole a alguien que el cielo es azul, que es tan obvio que no encuentras forma de argumentarlo elaboradamente, sintiéndote un idiota.

Decir que los españoles eligieron la monarquía es como decir que eligieron que  el Tribunal de Cuentas fuese el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica de Estado. Decir que el pueblo español apoyó la monarquía es como decir que en el 2002 el 82% de los franceses quería que gobernase Chicac, ya que este fue el porcentaje de votos que sacó frente a Le Pen. Es decir, un argumento para niños de 5 años.

Imagino y espero que con el tiempo aparezcan periodistas más “valientes” en este aspecto y se atrevan a decir que la monarquía es algo que nunca se ha sometido a la voluntad popular, y que seguramente habría que hacerlo. Es curioso ver como también los políticos pasan por encima del debate sobre la forma de estado haciendo esperpénticos regates. Si a un político repreguntas si le parecería bien un referéndum sobre la monarquía en España te responderá cualquier cosa menos lo que le estas preguntando. Dirá que el respeta el ordenamiento jurídico, o que el Rey lo ha hecho muy bien, o que el debate no importa a los Españoles, pero no responderá.

Quizá deberíamos los ciudadanos insistir en la pregunta, mediante los foros en los que podamos expresarnos. Y más que una pregunta haría dos.

1º/ ¿Usted piensa que debería haber una república en España si la mayoría de los españoles lo desease así?

2º/ ¿Cree que es democrático y aceptable que los cargos del estado se hereden por derecho de sangre?

Las respuestas de un demócrata, de derechas, centro o izquierda, deberían ser Sí y No respectivamente. Otras respuestas serían poco democráticas. Si esto se le plantea a los políticos, y las respuestas son las que deben ser, el debate estaría abierto, y, además, no debería crear ninguna fricción puesto que las posiciones coincidirían.

Y una vez abierto el debate, una vez interiorizadas estas ideas por la sociedad española, será cuando realmente los españoles sepamos que podemos decidir democráticamente cómo queremos que sea nuestro país en el futuro, y no nos sintamos atados por una herencia y una tradición que nadie de nosotros ha aprobado.