VALENCIA, LA NUEVA MARBELLA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 22-05-2009 en General. Comentarios (5)

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Esta semana ha sido muy movida en cuanto al caso Gürtel se refiere. Por primera vez en la historia, un honorable president de la Generalitat Valenciana ha traspasado el umbral de los juzgados en calidad de imputado. La vergüenza que siento, como valenciano, de ver a mi honorable president imputado es importante. Pero todavía por encima de ese sentimiento, existe una perplejidad absoluta hacia la actitud que ha tenido una parte de la sociedad valenciana durante estos días, que me ha resultado bochornosa.

Creo que fue el lunes cuando el president hacia su último acto público antes de declarar ante el juez. Ese acto fue ante la comunidad Romaní de la comunidad Valenciana, que inauguraba las jornadas “Pueblo Gitano y Educación”. En este acto, los gitanos de la comunidad valenciana otorgaron al president el título de “tío Paco”, vitoreando al presidente como una especie de superhéroe.

La imagen era muy curiosa. Un día antes de declarar (que luego fueron dos), el president imputado por corrupción se da un baño de masas entre los gitanos, que todos sabemos que no generan demasiada simpatía entre la mayoría de los “payos” y tienen esa imagen, real o no, de no ser demasiado respetuosos con la ley. No era seguramente la imagen más “televisiva” para el honorable en ese momento.

(Curiosidad: Frase de Camps: “Aprendí de los gitanos que haciendo las cosas bien, se logran grandes frutos”. No es más que una frase hecha cara a la galería, pero me ha resultado llamativa).

Pero lo mejor llegó el miércoles. El día de declaración como imputado, el día de la vergüenza para la democracia valenciana, el president llegó a la puerta de los juzgados como si fuese una estrella de Hollywood.

Le acompañaba todo su séquito, desde la visible Rita Barberá (visible por su vestimenta colorida, no por su sobrepeso), hasta la mayoría de consellers. Sólo faltaba Rajoy. Los políticos del PP, en vez de tener la vergüenza e inteligencia política de separarse de esta situación, acudieron como si fueran la guardia personal de amazonas vírgenes de Gadafi, convirtiéndose en cómplices morales de esta indignidad.

Pero además de eso, en la puerta de los juzgados había una manifestación “espontánea”, convocada por el PP, en defensa del presidente Camps. Banderitas Valencianas, “Yes, we Camps”, etc. Imagino que estaban allí previendo la presencia de otro grupo, ataviado con camisetas de “trajes para todos” y con pancartas con forma de bigote, con la intención de contrarrestarlo.

Las manifestaciones cruzadas acabaron como el rosario de la aurora, con la polícía interviniendo para impedir que el alcalde de Rocafort, del PP, entre otros exaltados, agrediese al un político lizondista, que llevaba una señera con crespón negro.

La verdad es que toda esta situación me parece haberla vivido ya. Tenía estos días una especie de deja-vu, e intentaba recordar donde había visto yo situaciones parecidas. Y al final, recordé el lugar y el momento en dónde hubo esta actitud de apoyo político y popular a la corrupción, a pesar de que ésta fuera evidente.

Y este lugar es la Marbella de Gilismo. Recuerdo manifestaciones de apoyo a Gil, concentraciones de apoyo a Julián Muñoz  cuando éste fue encarcelado, etc. Los políticos del GIL aducían persecución política. Muchos habitantes de Marbella les creían, pensaban que eran los dirigentes que habían creado una “gran Marbella”, que habían sacado a Marbella de la “miseria” y la habían puesto “en el mapa”. Unos negaban la corrupción; otros, más honestos y sensatos, aunque quizá más inmorales, decían que no les importaba la corrupción si sus políticas para Marbella eran buenas (obsérvese la similitud con algunos de los que defienden al PP y no condenan su corrupción).

Finalmente la operación Malaya se llevó por delante el reinado del GIL. Y los que les apoyaban ahora lo niegan, o en el mejor de los casos aducen que les engañaron, lo cual es cierto. Pero la connivencia con la corrupción de una parte de la población Marbellí es evidente. Que ningún marbellí se lo tome a mal, la intención de este comentario es demostrar como se parecen las corrupciones políticas en todas partes.

Yo no sé si esta corrupción generalizada en el PP valenciano (Camps, Costa, Fabra, etc.) se llevará el reinado del PP en Valencia. Los precedentes no son alentadores francamente. Pero más allá de esto creo que los Valencianos, como pueblo, región, nacionalidad o lo que quiera que seamos, debemos tener un comportamiento ético, recto e implacablemente exigente con la honradez de nuestros políticos. Algunos quieren convertir la Comunitat en una segunda Marbella, en donde reine la impunidad. Y eso no podemos permitirlo. Por encima de preferencias políticas, está la comunidad. No lo olvidemos.