LINCES Y CURAS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 26-03-2009 en General. Comentarios (20)
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Desde hace más de un siglo, siempre que un gobierno Español  ha emprendido alguna reforma que colindase con algunos de los supuestos cimientos morales de la religión católica, tal como es entendida por su cúpula eclesiástica y por el estado vaticano, se ha creado una situación de alboroto intenso dirigida por la Iglesia española. Durante las leyes seculares del gobierno Canalejas en 1912, durante la transformación laica de la II república, durante los debates por el divorcio y el aborto de finales de los 70 y principios de los 80, así como durante el debate sobre la aprobación del matrimonio homosexual auspiciada por el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero se han creado exacerbados estados de alteración que clamaban contra la destrucción de la Familia, la moral, la vida o de España misma.

Ante el anuncio de reforma de la desfasada ley del aborto vigente en España era de esperar una reacción enérgica por parte de la cúpula de la Iglesia católica, así como el interesado apoyo del PP. Como sabe el lector, la Iglesia católica es una institución cuya especialidad es hablar de lo que no sabe. Igual que Vírgenes de 60 años que no han conocido mujer enseñan a parejas de novios como debe ser su vida matrimonial, igual que religiosos metidos a profesores que no saben como es una célula se empeñan en explicar el misterio de la vida, igual que personajes vestidos con sotanas son capaces de decidir cuales son las mejores maneras de evitar enfermedades de transmisión sexual aunque no sepan nada ni de sexo ni de enfermedades; ahora la iglesia católica conoce en qué momento de la venida al mundo de una nueva persona se genera en “don” de ser humano. En el momento de la concepción, se sobreentiende que en el momento en el que el espermatozoide alcanza en núcleo del óvulo, se genera la vida humana. Aunque no conozcan que es un embrión, los gametos, la mórula, como se desarrolla el sistema nervioso, el pensamiento, etc. Estos señores poseen una verdad incuestionable que se basa en el indiscutible argumento del “porque lo digo yo” (que soy la representación de dios en la tierra).

Además de la idea en sí, basada en el oscurantismo del pensamiento religioso más cerrado, a la que se podría no hacer caso por no tener argumento científico ninguno, la iglesia acompaña esta campaña con ese típico estilo clerical a la hora de hacer su propaganda. Este estilo propagandístico, con menos puntos que el de Goebbels aunque más antiguo y experimentado, se basa en la insinuación maliciosa y en el ocultamiento. El típico tirar la piedra y esconder la mano. El famoso cartel del Lince con el niño, que de por sí no dice nada más que “defiende la vida”, está lleno de insinuaciones casi delictivas. Cualquiera diría que el Gobierno de Zapatero se dedica a matar niños (de más de un año y con ese pijamita tan mono del cartel) cual Herodes. Igual que del cartel podríamos hablar de ese video que han visto en clase de EPC unos chavales de 4º de ESO de un instituto de la Rioja. En el video se mezclan impunemente imágenes de embriones con las de bebés totalmente formados que se supone que nacieron muertos, dando a entender a los chavales que el aborto mata a niños casi recién nacidos. Junto con esas durísimas imágenes, aparecen el presidente del gobierno y la ministra de igualdad sonriendo, dejando claro que son unos carniceros que disfrutan matando niños, como discípulos avanzados del Dr. Menguele.

Los métodos de los que creen hablar en nombre de dios no son siempre tan vomitivos. Desde que se inició en debate se ha aplicado otro método mucho más actual, este sí de la propaganda Goebbeliana, el principio de orquestación (Si una mentira se repite mil veces se convierte en verdad) aunque en combinación con el anterior. Este se basa en asegurar que el embrión es un ser humano. Evidentemente, y basándose en cualquier definición de ser humano conocida, un embrión no es un ser humano, al igual que un huevo no es una gallina, ni un melocotón un melocotonero. Por eso, estos señores están usando la fórmula de que el embrión es un “ser vivo”, intentando que el imaginario popular asocie la palabra “ser vivo” a “ser humano”, y así se convierte en un hecho indiscutible, porque obviamente el embrión es un ser vivo, al igual que son el óvulo o los 100 millones de espermatozoides que se generan por eyaculación (debe ser por eso que la masturbación es pecado).

Al final, en todo este debate se ha perdido el origen del debate, que es si se debe reformar la actual ley del aborto, fuente de numerosas ilegalidades, por otra ley más moderna y clara. Para eso se convocó un comité de expertos que han concluido las líneas generales de la nueva ley.

Se puede discutir si debería ser 12, 14 o 16 semanas, si algún supuesto debería variar la regla general, etc. Creo que ese debate sería interesante y enriquecedor. Pero una cosa tengo clara. Entre un comité de médico expertos y un comité de analfabetos científicos con sotanas, me alineo totalmente con el primero por lógica y sentido común. Quien quiera seguir al segundo, que piense como estaba el mundo cuando los antepasados de esos señores marcaban la vida en occidente y quemaban a los primeros en la hoguera.