¿A DÓNDE VA AMÉRICA LATINA?

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 01-07-2009 en General. Comentarios (2)

 

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El reciente golpe militar en Honduras ha sacado a relucir muchas de las contradicciones en las que viven los países latinoamericanos.

Aunque, la verdad, el presidente Zelaya es un caso bastante especial. Él era un gobernante de derechas, que ganó las elecciones en una candidatura derechista. Sin embargo, Zelaya ha dicho que se dio cuenta, ya en el poder, de que con el neoliberalismo no se podía sacar de la miseria a las clases más bajas, por la “avaricia” de los ricos, que según él no eran capaces de ceder ni una pizca de sus privilegios, y que por eso viró su política hacia el modelo Chavista.

 

No voy a entrar en las vicisitudes del golpe. La condena internacional unánime lo dice todo. Países democráticos y dictaduras, gobiernos de Izquierda, de centro y de derechas, sistemas comunistas y teocracias; todos ellos han condenado el golpe prácticamente sin matices.

A pesar del fanatismo que se observa en algunos foros de Internet apoyando el golpe (en la que vemos la peligrosidad de cierta derecha social en este país), creo que el debate está claro. Independientemente de los matices constitucionales de honduras, el golpe de estado es una aberración ante la que no cabe más que la condena.

 

Sin embargo ¿Por qué ha llegado Honduras a esta situación? ¿Cómo es posible que sin el apoyo de los EEUU se haya producido el golpe militar? ¿Cómo los golpistas no se rinden ante la condena internacional?

En el fondo, lo que pasa en honduras es extrapolable a otros países de la región. Esto mismo ya pasó en Venezuela, y puede pasar en Bolivia o en Ecuador en cualquier momento.

La realidad es que en estos países existen dos fuerzas contrapuestas muy radicalizadas. Unas fuerzas que defienden el modelo Liberal económico (o neoliberal, como prefiráis), y otras que defienden con más o menos claridad eso que se ha dado por llamar, equivocadamente en mi opinión, el Socialismo del S.XXI *.

Estos dos modelos y las fuerzas que los apoyan están terriblemente polarizados. Recuerda un poco a aquellas tensiones sociales que se daban en la Europa de principios del siglo XX, donde existía un proletariado muy pobre y unas clases altas muy ricas y con muchos privilegios.

En los países señalados, las políticas liberales de las últimas décadas han propiciado una brecha mayor entre ricos y pobres y unas diferencias sociales que cada vez se hacían más aberrantes. Como reacción a eso, han aparecido estas fuerzas “Bolivarianas”, que pretenden realizar una fuerte estatalización de una parte de la economía como método para alcanzar una mayor igualdad social. Y eso ha provocado una reacción por parte de esas clases altas que se ven perjudicadas por esas políticas.

 

Si oyes a un “Bolivariano”, te hablará pestes de la “oligarquía” de su país. Dirá que esta oligarquía ha mantenido interesadamente en la pobreza a la mayoría de la población. Comentará que en sus países hay gran parte de la población sumida en la pobreza, que no han ido a la escuela más allá de la educación básica ni visto un médico en su vida. A la oposición les llamará gusanos, oligarcas y vendidos al imperialismo.

Si hablas con un opositor a un gobierno Bolivariano, te dirá que esos gobiernos llevan a los países a la ruina. Dirá que quieren convertir el país en cuestión en una dictadura como la cubana. Les acusará de silenciar a la oposición e intentar mantenerse indefinidamente en el poder, y llamará a los bolivarianos fanáticos, estómagos agradecidos, vendidos, etc.

 

La verdad, como casi siempre, está en una situación intermedia, aunque no equidistante. Es cierto que estos gobernantes Bolivarianos no muestran unos métodos democráticos exquisitos como los que existen en Europa, que intentan crear una maquinaria propagandista poderosa y que pretenden mantenerse indefinidamente en el poder. Pero también es cierto que el liberalismo ha traído una desigualdad terrible a América latina, que estos gobiernos bolivarianos son los primeros en muchos años que se están ocupando de los pobres y que, por ello, gozan del respaldo popular mayoritario.

 

El hecho de que hubiese un golpe contar Chávez era entendible teniendo en cuenta la administración que existía en EEUU y el apoyo que les prestó. Pero que haya un golpe en un momento en que el gobierno americano no interfiere en la región, es más, intenta una clara aproximación a estos países, incluso a Cuba, es mucho más preocupante.

La polarización social tan marcada nunca es buena. No trae más que dificultades, y no conlleva ninguna ventaja. Tanto bolivarianos como neoliberales deberían intentar templar ánimos y, sobre todo, respetarse mutuamente, obviamente manteniendo la esencia de sus diferencias. Actuar irresponsable y traicioneramente como oposición, o actuar con prepotencia pensando que vas a gobernar toda la vida es el mejor camino para no avanzar jamás.

 

 

* Para mi, el Socialismo del Siglo XXI son las ideas originarias de Heinz Dieterich Steffan, la rosa de Peters, y otros principios, muchos ellos provenientes de movimientos antiglobalización. Lo que existe en Venezuela y en estos países es, en mi opinión, una recuperación de los principios de economía mixta que aplicó el PRM (antecesor del PRI) en el México de los años 30 y 40, aunque con ciertos toques de Socialismo del Siglo XXI.