LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

laboral

ESOS CHICOS BRILLANTES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-06-2010 en General. Comentarios (8)

 

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Leo en la edición del diario EL PAÍS de este Domingo esta noticia que habla sobre 4 alumnos brillantes que sacaron notas altísimas en la selectividad hace unos años, en el que se analiza cual ha sido su porvenir laboral después de ser reconocidos en su momento.

El artículo está teñido de cierto optimismo e intenta demostrar como, a pesar de las enormes dificultades económicas del momento, las personas brillantes y con estudios consiguen triunfar en el mundo laboral…

 

De los 4 alumnos brillantes hay uno que aún no ha acabado su carrera (ingeniería de caminos), así que este lo vamos a dejar de lado por no estar aún en el mercado laboral.

Los otros 3 son los siguientes: Josep María, con 29 años es maestro en un colegio público según el periódico, aunque parece que estudió la licenciatura superior en historia. Comenta el artículo que será el director a partir del año que viene, y que trabajó en distintos trabajos temporales antes de conseguir la plaza. Cobra unos 29.000 euros brutos anuales.

Roger trabaja como periodista en RNE, teniendo un contrato fijo, y cobra unos 30.000 euros anuales. Y por último Rosa, que estudió derecho y ahora mismo es doctoranda en una universidad Alemana, ganaría en términos Españoles algo más de 20.000 euros brutos anuales (el artículo dice 19.000, pero creo que no está bien calculado).

 

Oye, pues no está nada mal. Hay que tener en cuenta que no son carreras que lleven a salarios especialmente altos, por lo menos en la juventud. Un maestro de un colegio público, un periodista y una doctoranda. Rosa tiene un sueldo normal para un doctorando (aunque siempre pensé que en Alemania sería algo mayor), y los otros dos cobran casi 30.000 euros, ¡Ya querrían los millones de mileuristas titulados cobrar eso! Y mucho más en estos tiempos terribles, con una masa de parados enorme. Parece que está muy bien….¿o no?

Porque debemos recordar que estos chicos no fueron estudiantes normales, fueron chicos que aparecieron en prensa por sus logros académicos, fueron los mejores entre decenas de miles de chicos de su edad. Después puede haber pasado muchas cosas; pueden haber elegido una profesión que les fuese muy grata en su realización personal pero que no estuviese especialmente bien pagada, quizá acabaron despendolados en las fiestas universitarias y bajaron su excelente rendimiento (conozco más de un caso) o cualquier otra situación. Pero en principio vamos a suponer que mantienen su enorme capacidad y su destacamento intelectual.

Estos sueldos no son malos (incluso teniendo en cuenta que son todos ellos de Cataluña, donde de media se cobra algo más que la media española) pero, ¿Son realmente adecuados para los mejores?

 

Vamos a dar más datos. Yo fui un buen estudiante, pero no tuve unas notas especialmente destacadas como estas personas. Y yo, actualmente, tengo un sueldo mayor que cualquiera de ellos.

Y no soy sólo yo, tengo algunos amigos más o menos en la misma situación, que fueron buenos estudiantes pero no especialmente destacados y que están cobrando salarios mayores que estos chicos, incluso alguno con una diferencia sustancial.

También es cierto que hablo de personas que han estudiado química, carreras económicas o ingenierías, carreras que quizá están algo más orientadas hacia el mundo laboral y hacia trabajos bien remunerados.

 

Hacer este tipo de análisis es siempre difícil. Ser el mejor estudiante no implica ser el mejor trabajador, ni mucho menos. Es incluso bastante habitual que personas que capacidades intelectuales muy elevadas no se adapten bien a trabajos con cierto monotonismo en los que no desarrollen sus capacidades al máximo.

La capacidad intelectual, por otra parte, no se corresponde siempre con la capacidad de trabajo y de esfuerzo. Además, la elección de determinadas profesiones limita muchísimo el salario que se puede llegar a obtener.

De todo esto soy consciente, y debemos tenerlo muy presente para cualquier análisis, pero aún así me pregunto si realmente este país, este mercado, está aprovechando bien las capacidades de sus recursos humanos más válidos.

 

Ya no es el caso de estos chicos, son otros muchos que conozco. Personas muy capaces atrapadas en un ciclo de trabajo precario, temporal y mal pagado, gentes preparadísimas realizando trabajos poco acordes con su capacidad. Esto es habitual y general, y sinceramente pienso que hay multitud de personas así sencillamente por mala suerte, y porque el mercado laboral no está capacitado para absorber estas capacidades adecuadamente.

España, uno de los países del mundo donde la tasa de titulados superiores es mayor, incapaz de salir de una economía de segundo nivel. Reconozcamos que hay algo que falla. Y como todo en la vida habrá multitud de factores: Una educación universitaria no adaptada al mercado laboral, una mentalidad miedosa heredada de un país que ha sido pobre, un estado que no ayuda a eliminar esta sensación de inseguridad y que no ejerce políticas activas para el desarrollo de las capacidades laborales de los jóvenes y, fundamentalmente, una economía y un mercado que no valora el talento.

 

Y en este último punto es donde tenemos el problema principal: Una economía y un mercado que no valora la capacidad ni el talento. Empresas cortoplacistas, miopes, con nulos planes de desarrollo; empresas gestionadas como hace tres generaciones, sin preocupación por la mejora y la innovación; empresarios preocupados exclusivamente en buscar la rentabilidad en base a la bajada de costes y no en el aumento de la productividad; horarios laborales ilógicos que minimizan la productividad, etc, etc.

Este es el principal problema de nuestra economía, por mucho que nuestros políticos manipuladores y nuestros mercados voraces nos indiquen que el problema está en el elevado coste salarial de nuestro mercado. Pero este problema no se arregla con decretos y con leyes, ni se arregla en medio año. Necesitamos muchísimos años de políticas activas, progresivas y constantes para cambiar esto, necesitamos la llegada a los puestos directivos de las empresas de una nueva generación que realmente sea capaz de gestionar las empresas de una forma diferente a como hicieron sus antecesores.

Este es el verdadero reto para conseguir lo que estos chicos hubiesen podido conseguir en otras latitudes: Que la capacidad, el esfuerzo y el talento sean reconocidos como se merecen.

 

P.D: No quiero dejar de nombrar las terribles dificultades que tiene los titulados en humanidades para entrar en el mercado laboral. No he encontrado el lugar donde “encajar” este idea en el texto, además de porque es algo que me afecta muy de cerca. Que personas de la brillantez de los ejemplos del artículo de EL PAÍS se vean con un futuro incierto y difícil después del doctorado es verdaderamente desolador. En el fondo, aquí hay una responsabilidad colectiva: Este es un mundo que mayoritariamente desprecia la cultura y eso es algo que también debemos corregir.

LA INMINENTE REFORMA LABORAL

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 01-06-2010 en General. Comentarios (11)

 

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Parece que el gobierno va a dejar dos semanas más para que patronal y sindicatos lleguen a un acuerdo sobre la reforma laboral. Es inútil. Los empresarios navegan demasiado a favor de corriente, y los sindicatos están en un entorno lo suficientemente perjudicial para sus afiliados como para que se llegue a ningún acuerdo. Desearía equivocarme, pero me temo que no me equivocaré.

 

La reforma laboral va a tener varios componentes, pero una medida estrella: La reducción de las indemnizaciones por despido a 33 días por año trabajado en lugar de los 45 días actuales.

Yo ya expresé mi opinión sobre esto hace meses: Reducción de las indemnizaciones por despido sí, pero compensando con otros derechos adicionales. Esta visión mia, que hace un año podía haber tenido éxito hoy no tendría, porque los empresarios no van a aceptar que ningún derecho adicional salga de su bolsillo cuando están a punto de llegar a su objetivo.

Y en eso vamos a tener que ser muy críticos con el gobierno y con los sindicatos, pues tanta aversión a hablar de la reducción de las indemnizaciones por despido nos ha llevado a una situación, a un tiempo económico, en el que vamos a tener que ceder esto en bandeja sin recibir nada a cambio. Han aguantado el farol hasta el final, y ahora están con una pareja de cuatros sin posibilidad de ganar la partida.

 

El modelo mediterráneo de estado del bienestar difiere mucho del modelo nórdico. Los países mediterráneos han concentrado su protección en las jubilaciones y en un mercado laboral rígido, con una presión fiscal no demasiado alta. Los países nórdicos, en cambio, basaron su estado del bienestar en un estado muy protector con una política social muy intensa, mientras el mercado laboral y la economía eran más flexibles, todo ello gracias a una presión fiscal relativamente alta.

Como ya no estamos a mediados del siglo XX construir un estado del bienestar a la nórdica en base a una presión fiscal alta no es posible, pues provocaríamos el descenso de la inversión extranjera y ahuyentaríamos a ciertas empresas del país. Demos las gracias aquí a tanto tratado de libre comercio, a tanto descenso de aranceles y a tanta trampa que nos han ido endosando desde los años 80. Han convertido al estado-nación con un potente estado del bienestar en algo inviable.

Ante la realidad de los hechos yo llevo algún tiempo proponiendo que el ámbito de actuación para revertir esta situación debe ser supranacional. Un movimiento europeo de una izquierda nueva urge, pero que tenga una parte sustancial de su proyecto concentrado en la UE y sus instituciones, que son hoy los verdaderos gobernantes en temas económicos. Bueno los verdaderos gobernantes son los mercados, pero son las instituciones europeas las que aceptan que esto así sea.

En fin, esto es tema para otro artículo.

 

Por lo que respecta nuestra reforma laboral dicen los mercados, los bancos supranacionales y demás instituciones que cortan el bacalao que es absolutamente esencial flexibilizar el mercado laboral para que se cree empleo, lo que quiere decir que hay que abaratar el despido y disminuir los costes laborales.

La verdad es que esta idea, aunque pueda tener algo cierto, no parece demasiado coherente. Quiero decir, la idea básica es que con los costes laborales y las indemnizaciones por despido tan altas los empresarios no se atreven ni a invertir ni a contratar. Pero el análisis de las realidades del mercado Español niega que una reforma laboral en el sentido que apuntan las noticias vaya a ser especialmente relevante.

 

Quienes hoy producen una verdadera rigidez en el mercado laboral son los trabajadores de mediana edad que llevan más de 15 o 20 años en una empresa. A un trabajador de ese perfil habría que pagarle entre 2 y 3 anualidades para despedirle de forma improcedente. Vamos, una barbaridad. En muchas empresas hay algunos trabajadores de este tipo que, conociendo la situación, han ido bajando su rendimiento con los años. Esa es una realidad que existe y no podemos negar.

Sin embargo el cambio del contrato de 45 días por el de 33 días no sería retroactivo, es decir, se mantendrían las indemnizaciones de 45 días en los contratos vigentes. Ahí pues, a medio plazo, no hay mucho que flexibilizar.

¿Y qué pasa con los trabajadores que se han incorporado recientemente al mercado laboral? Ahí la flexibilidad si podría tener efecto si no fuera porque la inmensa mayoría de los trabajadores jóvenes que llevan poco tiempo en el mercado laboral tienen contratos temporales, cuya indemnización por despido es de 8 días por año trabajado si no recuerdo mal.

La excusa de que no se contratan trabajadores porque es muy caro echarlos es absurda. Los trabajadores empiezan con contratos temporales de 6 meses, que luego son renovados con otro de 6 meses más. Cuando acaban los 2 contratos temporales que legalmente puedes enlazar, entonces se hace la trampa de cambiar la descripción del puesto de trabajo para poder hacer dos contratos temporales más.

 

Hay millones de personas trabajando en estas condiciones. ¿En que les va a flexibilizar la reforma a estas personas? En nada. Se ha hablado de crear un contrato único, declarando que el objetivo sería equiparar la seguridad de los contratos temporales con los indefinidos. Pero, ¿De verdad pensáis que va a aceptar la patronal un aumento de las indemnizaciones por despido de los contratos temporales? No. Aún si se aplica el contrato de 33 días, seguirá habiendo millones de contratos temporales y de trampas para mantenerlos.

Por lo tanto, ¿Dónde está el verdadero objetivo del contrato de 33 días? Si lo hay es a medio plazo, pues a corto plazo nada cambiaría. Así que nada de reactivación mágica de la economía a causa de la reforma laboral.

Donde sí podría haber un cambio inmediato es en la ampliación de casos en los que el despido es procedente, caso en el cual la indemnización por despido baja a aproximadamente a la mitad. Ahí sí que hay un efecto inmediato, pero si analizamos esta medida observaremos que no es una medida destinada a corto plazo a crear empleo, pues lo único que podría hacer a corto plazo es destruirlo.

Enlazando con el argumento de la dualidad del mercado laboral por culpa del empleo fijo y el temporal, no se nos puede escapar que esta reforma crearía una nueva dualidad: Los que tienen contratos antiguos de 45 días respecto a los que tienen contratos nuevos de 33 días. Esa dualidad, parece, no preocupa tanto.

 

Y después está el descenso de costes salariales, en parte por el declarado objetivo de la reducción de cuotas de la S.S para las empresas, y en parte por el no declarado de reducir los sueldos de los trabajadores mediante el reciclaje de las plantillas. Este es otro punto que me deja frío, ¿Cómo que reducir los costes laborales con un salario mínimo de 640 euros? Aunque miremos los convenios colectivos, los salarios mínimos para un trabajador no cualificado rondan los 800- 900 euros.

Y si hablamos de cualificados volvemos a las trampas, ¿Cuánta gente titulada está trabajando con contrato de prácticas? Muchísima.

 

Parece que lo único decente que va a salir de la reforma laboral es el contrato Alemán, aunque habrá que tener mucho cuidado pues no sabemos en qué lo puede convertir la picaresca hispana. Lo demás no parece, en principio, que tenga un potencial dinamizador relevante.

Y ojo, yo son de los que creo que el mercado laboral Español debe ser reformado. Creo que las indemnizaciones por despido deben correr mayoritariamente a cargo del estado y deben ser acumulables aunque haya un cambio de empresa, pero para pagar eso hay que crear un nuevo impuesto empresarial, o incluso a medias entre trabajadores y empresarios. Creo que esto es fundamental porque el inmovilismo por parte de los trabajadores los lleva a desperdiciar las oportunidades de mejora, y para potenciar la movilidad el modelo austriaco es lo mejor que he encontrado.

Por otro lado creo que habría que potenciar el trabajo a tiempo parcial. Hay que ser muy escrupuloso con este punto para no evitar fraudes, pero para ciertos tipos de trabajo creo que sería importante y productivo para el país.

Creo, también, que los horarios laborales deberían ser lo más intensivos posibles, ya que en España, sobre todo en zonas rurales, hay verdaderas aberraciones.

Pero esta reforma laboral no crea nada nuevo y no es más que darle facilidades a los empresarios quitando beneficios a los trabajadores. Y mientras hacemos esto no atacamos los problemas de productividad terribles que tiene nuestro país y que obviamente no se arreglan con dos decretos.

 

Decía Keynes que el motor más importante del crecimiento económico son las “expectativas económicas” positivas de los agentes económicos. A lo mejor se trata de eso, de autosugestionarnos de que esta reforma laboral va a hacer despegar la economía, y así ponernos todos a invertir, contratar y consumir.

Si no es así nos situamos en una vuelta de tuerca más contra la seguridad de los trabajadores asalariados. Y fijaos, yo aceptaría estos sacrificios por parte de los asalariados en tiempos de crisis, si después en época de bonanza se hiciesen leyes en sentido contrario. Pero como hemos visto en épocas de bonanza no se hace nada de esto, si no más bien no se hace nada. Y si en bonanza empatamos y en crisis perdemos, señores, blanco y en botella; A buscar el movimiento político que nos saque de este circulo vicioso.

 

REFLEXIONES SOBRE LAS RELACIONES LABORALES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 29-10-2009 en General. Comentarios (6)

 

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Venía del trabajo en coche mientras escuchaba el programa la ventana de la cadena SER. En la sección de hoy, dos catedráticos de economía cuyos nombres no recuerdo divagaban sobre el futuro de las relaciones laborales en España y sobre el cambio del mercado laboral que se ha producido en los años anteriores y que se seguirá produciendo.

 

Varias ideas básicas han comentado: Primera, el mercado laboral tiende hacia el trabajo temporal irremediablemente. El permanecer en el mismo trabajo toda la vida es algo que se ha acabado. Las empresas demandan trabajadores para trabajos concretos de tiempo determinado, y así será el empleo en el futuro y debemos adaptarnos a él.

Segunda, la economía española produce unos servicios y productos de bajo precio y poco valor añadido. Esto lleva a que la única manera de los empresarios para aumentar sus beneficios sea el “esquilmar” (palabra textual que ha evitado decir el catedrático cuando ya la había dicho) a sus trabajadores.

Tercera, se necesita un nuevo marco de relaciones laborales (uno de los catedráticos había sido uno de los creadores de aquella propuesta del contrato laboral único con costes de despido progresivos).

Cuarta, en España se ha abusado de los contratos temporales convirtiéndolos en una lacra en vez de ser una oportunidad para los jóvenes como se había previsto.

Quinta, en el mundo actual la clase media acomodada y con trabajo seguro tiende a desaparecer.

 

Viendo en análisis de estos señores mi sensación es que éste es globalmente correcto (Estos señores entienden muchísimo más que yo de economía y no me voy a atrever a decir lo contrario). Sin embargo, estas conclusiones están basadas en la perspectiva de evolución de nuestra economía y mercado laboral y no suponen ninguna propuesta atrevida ni significativa, si no un análisis dinámico de un cuerpo en movimiento.

Es decir, estos señores han estudiado la economía como un ente con inercias propias y han hecho propuestas de adaptación en base a lo que este ente va a hacer.

Para mí, esto representa algo muy típico entre economistas. Parece que se ha olvidado que la economía es algo creado por los seres humanos, y que a los seres humanos tiene que servir. Se deja que las inercias económicas del libre mercado ocurran, y se buscan adaptaciones a estas. No hay propuestas transformadores, nuevos planteamientos económicos, ni cortapisas a las inercias que perjudican al ser humano.

 

Yo tengo el convencimiento de que una economía totalmente libre en que las fuerzas del mercado se puedan desatar lleva inexorablemente a concentrar el poder económico en pocas manos. La oferta y la demanda pura nos llevarían a que el dinero acumule más dinero y el trabajo se pague cada vez peor para conseguir lo anterior. Por eso, me parece que desde el mundo de la economía de deben plantear nuevas maneras de hacer las cosas, nuevos modelos económicos y nuevas propuestas de acción política para garantizar unos principios éticos y sociales: Protección social y cierta igualdad.

La manera, la técnica, las medidas oportunas para tal fin son opinables, discutibles y variadas, pero el fin debe estar claro. Construimos una economía al servicio de las personas, no personas al servicio de una economía. Tengo la sensación de que esta visión es marginal en el mundo de la economía, dominada por filosofías de adaptación.

 

De todos modos creo que ambos catedráticos a pesar de tener grandes conocimientos de economía tenían alguna carencia en lo que a la realidad del mercado se refiere. Una señora que llamó le preguntó a un catedrático si pensaba que ocultar formación podía ser positivo para una entrevista de trabajo o para realizar un curriculum, aduciendo que la sobre preparación podía ser un problema a la hora de optar a trabajos que requieran menor formación de la que uno tiene.

El catedrático opinó que es mejor decir siempre la formación que tienes, y que eso no es malo. La respuesta me hace ver que este señor no conoce el mundo de la búsqueda de empleo, porque la realidad es que la sobre cualificación es casi peor a la hora de buscar un trabajo que la ausencia de ésta. Tiene sentido: Una empresa no quiere contratar a una persona que tiene unas condiciones para aspirar a más, porque este trabajador ni tendrá motivación, ni se sentirá a gusto con su trabajo y a la mínima se cambiará de empresa.

 

Otra cosa interesante del programa fue la llamada de un pequeño empresario con 5 trabajadores asalariados. Se quejaba de que eran vistos como los malos, y que todo el mundo le echaba la culpa al empresario.

Hubo unas cuantas palabras cordiales entre este empresario y los catedráticos hasta que, sintiéndose cómodo, dijo uno de sus pensamientos: “Se habla mucho de que queremos el despido libre, y yo digo: Despido libre, ¿Por qué no?” Para justificarlo, también hizo un comentario del estilo “Oiga, es que nosotros somos los que damos trabajo a la gente, ya está bien de que nos traten como a los malos”

Hubiese sido interesante que alguien le hubiese dicho a este señor que, a no ser que su empresa fuese una ONG, él tiene trabajadores porque los necesita, y que estos trabajadores le hacen ganar dinero, porque de lo contrario no los contrataría. Pretender poder despedir a la gente que tiene que alimentar a sus hijos y pagar su casa cuando le venga bien es algo inadmisible en un país con un 18% de paro.

Obsérvese como este pequeño empresario, al igual que otros muchos, asume las reivindicaciones de la gran empresa, sin observar en ningún momento diferencia alguna entre él y la mayor multinacional. Si cabe, es aún más radical en las reivindicaciones.

Alguien le debería explicar a este señor que esa ventaja que pretende aplicar en su empresa también sería aplicable a la empresa de la competencia que le multiplica por cien en tamaño, con lo que esta ventaja haría a su competencia más solvente y, por lo tanto, más feroz, haciéndole bajar los precios para acabar en poco tiempo con las mismas apreturas.

 

Pero finalmente he escuchado algo muy interesante. Un catedrático ha comentado que en Austria la indemnización por despido es acumulable de una empresa a otra, y ésta la paga el estado (entiendo que mediante algún impuesto más por parte de las empresas para hacer frente a esta eventualidad). Esto llevaba a una mayor movilidad laboral, a que no haya miedo a cambiar de empresa y a que el trabajador pueda moverse para mejorar.

Asumo completamente esta idea y creo que sería excelente aplicarla en España. Facilitaría la movilidad laboral positiva, esa que se hace para mejorar laboralmente, y esto llevaría a una tendencia de aumento de salarios. En cambio no se perdería ningún derecho social. Los empresarios en mala situación no tendrían que hacer ese desembolso tan  grande para despedir un trabajador, aunque sí tendrían que pagar algún impuesto adicional. De todos modos esto se podría plantear como una especie de “seguro” para las empresas, que se asegurarían no tener costes de despido excesivos.

 

Al final, las modelos laborales de los países más avanzados y sociales de Europa deben ser el modelo para nuestra reforma del mercado laboral, ya que parece carecemos de la imaginación e iniciativa política para plantear alternativas originales y propias.

 

 

CAPITALISMO HISPANO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 12-08-2009 en General. Comentarios (1)

 

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Las noticias sobre el diálogo social y el conflicto sindicatos-patronal se suceden prácticamente todos los días. Los unos y los otros se acusan mutuamente de boicotear el diálogo social, de querer cosas imposibles, de imponer, etc.

Mi opinión ya la dejé clara en otro post. Por muchos defectos que tengan los sindicatos y por mucho que sus miras sean cortas, lo que propone la patronal es una auténtica aberración inaceptable.

 

Muchos “liberales” criticarán este punto de vista, aduciendo que el despido en España es de los más caros de Europa, que el mercado laboral es inflexible, y que las diferencia entre las cuotas de la Seguridad social que paga el empresario y la que paga el trabajador es mucho mayor que en otros países de Europa.

Estos puntos de vista son parcialmente correctos si se exponen así, descontextualizados. Porque claro, lo que no dicen estos “liberales” es que el impuesto de sociedades Español, por ejemplo, es el más bajo de Europa, y que la presión fiscal en España es de las menores de la Europa Occidental.

 

Es posible que el mercado laboral en España tenga rigidez, pero lo que se pretende no es cambiar esta rigidez por otros derechos y ayudas sociales, ni cambiar el método recaudatorio de las empresas. Lo que se pretende es una flexibilización sin contraprestación, y eso es inadmisible.

España tiene un modelo de estado de bienestar de estilo “mediterráneo”, con algunos toques que provienen de la herencia social del Franquismo. La rigidez del mercado es la que es porque en 1975 se partía de una base en la que el despido estaba prohibido. Como esta herencia social “franquista” era diferente a los estados de bienestar europeos (Más impuestos y más servicios sociales en Europa, más seguridad laboral en España), la evolución del sistema ha generado una realidad diferente a la europea en algunos aspectos, como el del despido.

Pero insisto, lo caro que es el despido es casi la única ventaja que nos queda a los asalariados Españoles, y su eliminación sin contraprestación nos llevaría a una situación casi tercermundista en lo que a estado social se refiere, ya que no tememos las prestaciones, sueldos, ayudas de vivienda y a la maternidad y seguridad que los estados europeos otorgan a sus trabajadores.

 

No obstante, me hace mucha gracia que estos “liberales” quieran parecerse a Europa. No ya por la manipulación interesada de las realidades legales, demandando sólo las que les interesan y omitiendo las que no; si no por la realidad laboral europea.

¿Cuál es la realidad laboral Europea? Vamos a ver unos casos.

 

En Alemania, por ejemplo, las horas de más que se trabajan son compensadas por vacaciones. Si se trabajan más horas de la jornada laboral, estas horas se convierten en Vacaciones, y la propia empresa obliga al trabajador a coger las vacaciones, puesto que es lo que marca la ley.

En Francia, como sabéis, la jornada laboral obligatoria es 35 horas semanales. Muchos franceses trabajan 40 horas semanales, pero esas horas de más se convierten en Vacaciones, o bien se pagan. Si se convierten en Vacaciones el trabajador puede llegara  tener casi 2 meses de Vacaciones.

 

¿Qué pasa en España en un caso así? En empresas con sindicatos fuertes, y en trabajos de “operario”, estas horas se pagan generalmente. Pero en el resto de empresas, en despachos, oficios técnicos, oficinas, cargos intermedios, etc. Estas horas de más se realizan casi por obligación. Nadie exige después sus horas, y normalmente se realizan fácilmente uno o dos centenares de horas más cada año, si no más. Si se te ocurre exigirlas, o que te las den de vacaciones, te mirarían mal y serías señalado por tus jefes (Hablo de la mayoría de empresas, no todas).

 

Yo tengo una vivencia particular en este sentido. Una empresa en la que trabajé (una oficina técnica) nos pasó un calendario laboral con 20 días de Vacaciones (lo que indica el estatuto de los trabajadores y el convenio son 22). Cuando nos quejamos de esto, nos dijeron que ese año las horas laborables MÁXIMAS del convenio no llegaban a cumplirse, por lo que nos quitaban dos días de vacaciones para hacerlas.

El argumento era de risa. En trabajos técnicos se hacen bastante más de las 40 horas a la semana, sin que nadie te las cuente. Que te digan que te quitan 2 días de vacaciones porque no llegan las horas es un atentado laboral.

Ese día llamé a dos sindicatos y a un asesor laboral, y los tres me dijeron que era totalmente ilegal. Pues bien, la empresa no quiso rectificar, y nadie se quejó (Yo ya no trabajaba allí).

 

Este es el estándar de empresa Española (Esta empresa tenía unos 30 trabajadores). Sueldos bajos, categorías salariales no correspondientes con el trabajo realizado, concatenación de contratos temporales con pequeñas trampas para bordear la ley, jornadas de trabajo maratonianas no remuneradas, etc.

En otros países se es escrupuloso con las horas de trabajo, se hacen contratos conforme a la ley, se tienen sueldos decentes. En fin, son legales y legalistas. Aquí en España la mayoría de empresas vulneran la ley laboral constantemente. Pero claro, ni el señor Díaz Ferrán, ni la CEOE ni los “liberales” contarán esto nunca.

 

¿Reforma laboral? Bien, pero con una amplísima reforma social asociada. Den a los Asalariados Españoles la protección social que tienen en otros países y aceptarán de muy buen gusto abaratar el despido y aumentar sus cuotas a una seguridad social que les proteja fuertemente.

Pero esto no les interesará, ¿Verdad Sr. Ferrán? Claro que no, porque no podrían forrarse como se han forrado en las épocas de vacas gordas.

 

CUENTO DEL FUTURO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-07-2009 en General. Comentarios (2)

 

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En el año 2010 la candidata del PP, Esperanza Aguirre, ganó las elecciones generales anticipadas. Tal y como prometió en campaña, la presidenta se dedicó a realizar una profunda reforma laboral en España, con el objetivo nunca oculto de flexibilizar el mercado laboral Español.

Se bajaron las cuotas de la S.S más de 5 puntos porcentuales. Se abarató el despido para los nuevos contratos a 20 días por año trabajado, en contraste con los 40 que existían hasta ese momento. Se permitió una encadenación de contratos temporales mayor que hasta entonces, aún cuando era claro que muchas empresas se saltaban estas limitaciones con pequeñas trampas, etc.

Durante los primeros meses estas medidas parecieron no tener un efecto real en la creación de empleo, aunque casi un año después de la adopción de estas medidas se comenzó a crear empelo rápidamente. A pesar de no saber muy bien si fueron estas medidas las que impulsaron la creación de empleo, o si fue la finalización de la crisis internacional de 2008, quedó en el imaginario colectivo de los Españoles que estas medidas fueron las impulsoras de la creación de empleo.

Aunque económicamente tampoco fue la panacea. Fuera de la inversión inmobiliaria, que parecía no recuperarse, los nuevos trabajadores, al no sentirse seguros en sus puestos de trabajo, ni tener una protección social que lo compensase, primaban el ahorro respecto al consumo, por lo que nunca se volvió a los niveles económicos previos al 2008.

 

Algunos años después, en el 2019, el presidente del gobierno era el socialista Pedro Zerolo. Una nueva crisis asomaba la cabeza, como es lógico y cíclico en un sistema de economía de mercado.

En ese momento la patronal CEOE, presidida por Florentino Pérez, pidió una reforma laboral en profundidad. El mercado laboral, dijeron, era muy rígido aún después de las reformas de Aguirre de la década anterior. Para competir con China o con los EEUU se necesitaba contención salarial, despido más barato y menos impuestos.

Para ese momento los sindicatos tenían una fuerza mínima en la sociedad. Después de aceptar, durante el gobierno Aguirre, los 20 días por año trabajado para el despido, los nuevos trabajadores que se incorporaron al mercado laboral vieron a los sindicatos como unos traidores que sólo defendían a sus antiguos afiliados, y no a los trabajadores en general. Eso llevó a convertir a los sindicatos en viejas fuerzas sin sangre nueva, que ya tenían muy poca fuerza.

 

En ese contexto el gobierno Zerolo (que dependía, además, del nacionalismo conservador para gobernar) decidió apostar por una nueva reforma laboral, vendiendo a la sociedad que representaba la modernidad.

La posición de Zerolo no era fácil. La reforma de Aguirre llevó a un déficit enorme en la S.S. El estado preveía que no iba a poder pagar las pensiones a partir del 2023, pero estaba atado de pies y manos, ya que si subía las cotizaciones iba a aumentar el preocupante paro. Siguiendo el mito de la curva de Laffer, y hechizado con las palabras de Pérez de que iba a lograr el pleno empleo con esa reforma laboral y así, en base a las cotizaciones, aumentar los ingresos de la débil S.S, Zerolo se lo jugó todo a una carta: Implantar el despido libre, sin tocar las cotizaciones.

 

La reforma no dio de si lo esperado, aunque el repunte del empleo consiguió contener durante un tiempo el déficit de la seguridad social y salvar las pensiones. El gobierno Zerolo consideró que había superado un trance muy difícil.

 

Hay teorías económicas que dicen que existen ciclos macroeconómicos de casi 50 años de crecimiento o de estancamiento, con pequeños subciclos dentro del ciclo mayor.

Por lo que parece, desde 2008 debe haber un ciclo negativo, puesto que a partir del año 2030 apareció una crisis económica más virulenta que la del 2019.

Los despidos fueron masivos (eran gratuitos), el paro subió de una forma que no se había visto hasta entonces. El consumo se paralizó (la gente, sin seguridad laboral, primaba el ahorro por encima de cualquier otra cosa), y una parte importante de los autónomos tuvieron que cerrar por esta causa.

A principios de 2031 el gobierno realizó una bajada de pensiones generalizada, puesto que no podía mantenerlas, al igual que las prestaciones por desempleo, ya muy precarias puesto que en las reformas anteriores se le dijo a la sociedad que “quien no trabaja es porque no quiere”, algo que fue aceptado en general. La gente, sin recursos, inundó el mercado de bienes, provocando una bajada de precios muy marcada.

Esto llevó a una gran inestabilidad social, y a un aumento espectacular de los sindicatos anarcosindicalistas CGT y CNT, únicos que parecían defender a los asalariados. Los empresarios denunciaron coacción y métodos violentos por parte de estos sindicatos, amenazando al gobierno de que si no los ilegalizaba realizarían un cierre patronal. Paralelamente a esto, las fuerzas de extrema izquierda y de extrema derecha subieron como la espuma, poniendo en jaque al sistema bipartidista.

 

A final de 2031 se formó una gran coalición PP-PSOE. El objetivo de este gobierno no fue una reforma laboral (ya no había nada que abaratar, ni lugar donde recortar), si no evitar el derrumbe de la Nación.