EL BOTELLÓN

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 09-09-2009 en General. Comentarios (9)

 

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La reciente Batalla campal entre policías y jóvenes en un botellón en el municipio de Pozuelo ha reabierto la polémica sobre este fenómeno que se ha popularizado entre la juventud durante la última década.

Como creo que no se debe ser juez y parte y si lo eres debes reconocerlo, tengo que decir lo primero de todo que yo he hecho botellón numerosas veces en mi vida. De hecho, y a pesar de que estoy abandonando su práctica con la edad, todavía lo hago en algunas ocasiones, fundamentalmente en el verano valenciano que parece muy propicio para estas cosas.

 

Como sabéis, yo no soy precisamente un joven sin valores que se echa a las manos del alcohol para ahogar su frustración. Tengo formación universitaria, una familia relativamente estructurada, principios y valores en los que creo, un trabajo decente, etc.

Por lo tanto, no cumplo ese perfil del que hablan los medios de comunicación sin mucho conocimiento de causa. Ni la sociedad que no me da oportunidades me ha convertido en un adicto al botellón, ni la frivolidad social y la falta de valores del relativismo imperante me han llevado a arruinar mi vida entregado a la espirituosidad.

Como yo hay mucha otra gente, personas que vidas productivas y estructuradas, en estos botellones, seguramente mucha más de lo que la gente cree.

 

¿Qué busca la gente en la práctica del botellón? Es complicado de decir, porque cada persona busca una cosa diferente en este tipo de actividades.

Por una parte hay mucha gente que hace botellón con el sencillo objetivo de emborracharse. Emborracharse como método de desinhibición, quizá para tener el valor y el descaro de poder acercarse a otra persona para ligar, sin las limitaciones de tu propia vergüenza y personalidad.

Hay otras personas que buscan emborracharse quizá con el fin de olvidarse de su vida monótona de entre semana, para tener una experiencia diferente. De todos modos creo que estas personas representan un grupo menor que el anterior, aunque ambos objetivos pueden ser compatibles, y lo son en muchos casos.

Hay un tercer grupo de “botelloneros” que no buscan nada en particular, simplemente están allí porque eso es lo que se lleva. El botellón es el inicio de la mayoría de fiestas de la juventud, es un rito social, un icono de esta época. Las puertas de las discotecas están repletas de personas haciendo botellón, y la juventud lo considera (lo consideramos) algo normal.

 

Este último grupo creo que representa a la mayoría de las personas que realizan botellón. Se podría pensar que la gente va al botellón de manera autómata, como quien sigue inconscientemente una moda, y aunque sea así en muchos casos seguramente no lo es en la mayoría, porque el botellón si que tiene algo especial, algo atractivo, y eso atractivo es lo más simple del mundo: Hablar con tus amigos, escuchar música, ligar con las chicas de al lado; es decir, lo que aporta el botellón como reunión social  independientemente de que allí se esté bebiendo alcohol o comiendo paella.

 

Yo tenía un amigo que decía que cuando acababa el botellón se acababa la fiesta. La posterior entrada a un pub o una discoteca le sobraba. En las mayorías de discotecas la música está tan alta que difícilmente se puede hablar y mucha gente parece comportarse como un autómata. Incluso considero bastante más probable verte envuelto en un episodio de violencia en una discoteca que en un botellón, por mucho que las noticias de los últimos días puedan hacer pensar lo contrario.

Hay mucha gente que va al botellón como acto social y luego se va a su casa. Quizá se beban sólo una copa, o quizá simplemente una coca-cola, porque ese no es su objetivo en el botellón. Van para ver a sus amigos, para hablar con ellos, para ver como les ha ido la semana. Y hacen todo esto sin tener que entrar en cualquier lugar en que les obliguen a consumir, al aire libre. Creo que es importante de entender y conocer, para no juzgar el fenómeno del botellón con clichés, ni satanizar a las personas que lo practican.

 

El problema fundamental del botellón es que se realiza en áreas residenciales, lo que provoca una situación invivible a los vecinos, suciedad, ruido, etc. Creo que es importante focalizar bien el problema para buscar la solución adecuada, y esa solución pasa más por alejar el botellón de las zonas en las que pueda molestar que por entrar a buscar estrambóticas soluciones de eliminación mágica y súbita del fenómeno, cosa que no se va a conseguir.

¿O es que el problema es que los jóvenes beban alcohol? Bien, ese es otro problema diferente, sobre todo si hablamos de chicos muy jóvenes. Pero convendría no ser cínico es este tema. Toda la vida los jóvenes (y no tan jóvenes) han bebido alcohol, bien en casa, en la taberna o en cualquier otro sitio. Desde las civilizaciones antiguas hasta en moderno botellón la ingesta de alcohol ha sido algo habitual. Si se quiere reducir esto me parece bien, pero debería ser esto un debate diferenciado, porque hay muchísimos componentes tan importantes o más que el botellón que deberían ser atendidos y que no gozan de ninguna atención mediática, ¿Habla alguien de la frecuente ingesta de alcohol en horario laboral por parte de muchos trabajadores manuales? Porque este es uno de los componentes que hacen de España uno de los países con más accidente laborales (además de otros).

 

He leído esta mañana a Esperanza Aguirre y al consejero Granados hablar de la falta de valores de la juventud relacionándola con el botellón. Cuando oyes a políticos como estos hablar de valores da pánico, porque suelen querer decir que “valores” son los suyos y los que ellos promueven, no los de los demás.

Aguirre y Granados parecen seguros de que sus hijos no hacen botellón. Quizá no se equivocan, porque los hijos de estos señores no necesitan beber en la calle. Ellos y sus amigos siempre tendrán un chalet en una urbanización o un pisito vacío para montar sus fiestas. No obstante, recordemos que Pozuelo es el municipio con la renta per cápita más alta de España, ¿Cuántos de los hijos de los altos cargos de la comunidad de Madrid y el gobierno de España estarían en el botellón de Pozuelo? Seguro que más de uno.

Además, estos señores deberían saber que en ese tipo de jóvenes, de decir, los hijos de personas acomodadas, que viven en urbanizaciones de postín y van a los colegios más caros, son los que más suelen consumir todo tipo de sustancias más allá del simple alcohol. Lo gracioso aquí es que estos Padres nunca se suelen dar cuenta de esto, mientras critican los botellones que ven en la televisión. Será cosa de los valores.

 

Se habla mucho de que es el precio abusivo de las copas y las entradas a las discotecas lo que ha provocado el botellón. Yo creo que es posible que ese haya sido su origen, pero creo que aunque las copas valiesen 3 euros en todas las discotecas este fenómeno ya no se eliminaría, aunque quizá si se reduciría.

El botellón ha adquirido un estatus de costumbre social, y ya va a ser muy difícil de erradicar. Seamos realistas, y orientemos las soluciones a defender a los vecinos perjudicados por el botellón. El análisis sociológico del fenómeno debe ser enmarcado en un análisis más global de la sociedad actual, y no caer en el simplismo de siempre de echarle la culpa a lo primero que se te cruce por delante.