XAVI CASTILLO EN XÀTIVA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-09-2009 en General. Comentarios (3)

 

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Este fin de semana estuve en el teatro de Xàtiva viendo la obra “històries de reis i bufons” del humorista Xavi Castillo y su compañía, “Pot de plom”.

 

El acto era especial, porque representaba la vuelta de Xavi Castillo a Xàtiva, donde fue vetado por el Alcalde Alfonso Rus debido, supuestamente, a la parodia que hizo sobre el Papa Benedicto XVI hace unos años. Eso se notaba en las caras de la gente que acudía al teatro. Una mezcla de morbo y de auto reivindicación se observaba entre los asistentes. En cierta manera, estar allí significaba un acto de rebeldía contra el todopoderoso alcalde Rus y el omnipresente PP Valenciano.

Los asistentes, generalmente de la propia Xàtiva y de los pueblos cercanos se conocían entre ellos. Muchos iban con camisetas identificativos de sus ideas (en frente de mi un chico llevaba una camiseta negra con la leyenda “Rita, ¿El Papa sabe lo tuyo?”). Muchas personas se conocían los gags de memoria, demostrando que no era ni la primera ni la segunda vez que veían ese espectáculo, pero aún así estaban allí. Eso da muestra de hasta que punto la obra de Xavi Castillo en Xátiva no era tanto un divertimento como un acto de reivindicación ideológica.

 

Xavi Castillo es un humorista con un estilo extravagante, hiperactivo e histriónico.  Él solo es capaz de hacer el espectáculo durante más de dos horas sin parar un segundo para descansar. Sus gags están plagados de imitaciones de sus personajes estrella: El capità Moro d’Alcoi, el Rey de España, el Papa y, sobre todo, políticos del PP valenciano, fundamentalmente la alcaldesa de Valencia Rita Barberá.

Castillo hace sus espectáculos en un valenciano muy auténtico y llano, alejado del valenciano normalizado en el que se enmarcan algunos espectáculos más, digamos, culturales. De todos modos, en la comunidad valenciana (y sobre todo en Valencia capital) es bastante difícil encontrar espectáculos en valenciano, y eso ya es un punto a favor de Castillo.

 

No obstante, no me gustó mucho lo que vi ayer. El humor de Castillo es facilón y poco inteligente. Es gracioso el uso de las típicas frases valencianas en un espectáculo de este tipo, pero fuera de esto no le veo nada especial.

El humor de Castillo se basa, fundamentalmente, el una crítica sin cuartel al PP, al que ridiculiza sin tregua. Sin embargo, Xavi Castillo supera límites que no debería superar para que su espectáculo sea adecuado para todo el mundo. Continuamente cruza la línea que separa la crítica del insulto, llegando a veces a hacer comentarios de mal gusto.

Recuerdo, por ejemplo, como llegó a calificar a los asistentes a la visita del Papa de Valencia de 2006 de “Toda esa mierda”, o su historia sobre Rita Barberá rodeada de falleras en la que finalmente Rita, ante la gran cantidad de falleras bellas que la rodean, comenta “Me corro”, en clara referencia a su lesbianismo. También hizo comentarios a los pocos niños presentes en la obra; les dijo que si veían un cura o un arzobíspo: “corred rápido y no miréis atrás”, no fuesen a ser víctimas de un abuso sexual por parte de estos miembros del clero.

 

En un contexto de humor, en ese valenciano popular que usa Castillo, estos comentarios no suenan tan duros como pueden parecer cuando se leen escritos. Sin embargo, Xavi Castillo sabe perfectamente lo que está diciendo, y es obvio que estos excesos verbales son premeditados.

En mi opinión, cuando se quiere realizar una crítica política humorística, ésta debe ser inteligente, debe tener argumentos y debe ser relativamente educada. El humor escatológico, la burla por una estatura o la tendencia sexual, es algo muy flojo si tu intención es realizar una crítica social sobre lo que ves. Quizá este espectáculo le guste a los incondicionales, pero con este tipo de humor no vas a conseguir convencer a nadie que no esté previamente convencido, o cuya inteligencia sea cercana a la media.

Una persona católica, conservadora o afín al PP se hubiese sentido muy ofendida por muchos de los comentarios de Xavi Castillo. Si realmente quiere hacer llegar algún mensaje trascendente a la sociedad, es obvio que Castillo no lo va a conseguir.

 

De todos modos tengo que reconocer que me lo pasé bien. Excepto media hora que Xavi Castillo extendió innecesariamente la función, el resto fue divertido, aunque bien es cierto que fue un poco repetitivo, mostrando Castillo que, o bien improvisa, o bien su repertorio de chistes es bastante limitado.

A la salida casi todo el mundo estaba encantado. Tenían la sensación de haber visto algo transgresor, de haberse opuesto al “régimen” imperante en su pueblo y en toda Valencia. La sensación de satisfacción general era curiosa, y creo que deja claro hasta que punto aquí en Valencia se vive un sentimiento de que el PP parece no tener crítica posible por parte de los medios de comunicación y los espectáculos públicos.

La gente está tan necesitada de parodia y crítica a estos políticos valencianos y de esta política valenciana que padecemos, que incluso los excesos y las barbaridades de Castillo les parecen “transgresores”.

 

Cuando salía del teatro me preguntaba, ¿Qué hará este hombre cuando el PP pierda en la comunidad Valenciana? Seguramente se le acabará el chiringuito, porque Xavi Castillo está tan marcado como cómico anti-PP que no sabrá hacer otra cosa.

Afortunadamente para Castillo, da la sensación que se podrá jubilar antes de que tan excepcional suceso ocurra.