LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

FRANCO,

LAS ESTATUAS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 21-06-2009 en General. Comentarios (6)

 

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Con la aplicación de la ley de memoria histórica continuamente aparecen noticias en la prensa referentes a la retirada de símbolos del franquismo. Cada vez que se decide quitar alguno de estos símbolos, se vuele a generar una discusión entre los que son partidarios de esta retirada y los que no.

 

Las argumentaciones de ambos “bandos” están ya muy dichas. La argumentación de los que están en contra de la retirada es que no se puede borrar la historia. Los monumentos  a los caídos por dios y por España, las estatuas del dictador Franco y las calles a los generales sublevados forman parte de la historia de España y eliminarlos no responde si no a una pretensión simulada de reabrir las heridas del pasado. Quitar una estatua de Franco, y no una de Felipe II, o de Fernando VII es una incoherencia.

Por otro lado, los que están a favor de su desaparición argumentan que unos generales golpistas que causaron una guerra civil que provocó la muerte a cientos de miles de españoles no pueden tener honores en la España democrática del siglo XXI. Ni en Italia ni en Alemania existe ninguna estatua de Mussolini ni de Hitler, siendo impensable que pudiesen haber, por lo que es incomprensible que en España estas se mantengan.

 

Ambas argumentaciones se basan en ideas lógicas, es decir, ideas que “a priori” y sobre el papel, tienen sentido. Lo que pasa es que este sentido aparente no se sostiene (en el caso de los que defienden la permanencia de los símbolos) a poco que se rasque un poquito, a poco que se conozca la historia, y finalmente se convierte en un argumento capcioso.

 

En principio, considero que la argumentación que he reflejado a favor de eliminar los símbolos no presenta discusión, por eso me concentraré en por qué no son adecuadas las otras argumentaciones.

Se habla de que no se puede eliminar el pasado. Bien, ¿Qué pasado se elimina quitando una estatua de una calle? ¿Dejará de estar eso en los libros de historia acaso? ¿Qué se quiere quitar eso de los museos? El argumento no tiene ninguna aplicación en este caso. Una estatua representa una exaltación a una personalidad o situación determinada. Las estatuas sobreviven como parte de la “personalidad” de un país, como representación de su pasado, como una muestra de orgullo hacia un pasado determinado. Las estatuas están íntegramente asociadas a la “esencia” nacional de un país, a lo que un país determinado quiere mostrar como herencia cultural.

 

¿Debe un país tener exaltaciones de un pasado “incomodo”? Pues depende de varios factores. El primero de ellos es la mayor o menor sensibilidad de la población hacia ese pasado, pero también hay que tener en cuenta hasta que punto ese pasado es contrario a los valores actuales y, sobre todo, hasta que punto esos valores pueden tener una relación directa sobre esa situación actual. Me voy a explicar con un ejemplo.

Se argumenta porqué no se eliminan las estatuas de Felipe II al igual que se hace con las de Franco. Bien, en principio las ideas de Felipe II pueden ser tan contrarias a la moral y legalidad actual como las de Franco.

Sin embargo, hay diferencias bien claras. La primera, que no hay Español sobre la piel de toro que pueda sentirse “agraviado” o que tenga algún familiar muerto por las acciones del Rey Felipe II. Por otro lado, y más importante si cabe, es que Felipe II era un hombre relativamente coherente con su época. Su violencia y su poco respeto a la vida era lo normal de un gobernante del siglo XVI, al igual que lo era su apoyo a la inquisición.

 

Sin embargo el caso de Franco y los generales golpistas no es ese. Muchísima gente en España ha tenido familiares represaliados por el régimen militar. Abuelos, Padres o incluso ellos mismos han podido sufrir cárcel, tortura, exilio o muerte. La presencia de estatuas en las calles de estos militares no debe ser lo más agradable alguien que su abuelo fue fusilado.

Pero lo fundamental es que los militares, con su golpe de estado, derrocaron al gobierno y eliminaron la constitución. En una época donde sí existían los derechos humanos, donde sí existía la preponderancia del poder civil sobre el militar, estos señores, al igual que Hitler en Alemania o Mussolini en Italia, subyugaron estos principios.

 

El estado Español, democrático, respetuoso con los derechos humanos, no puede permitir que personalidades que no respetaron ninguno de estos principios tengan estatuas y otras reverencias en sus calles. Las mismas acciones de estos señores hoy en día supondría la derogación de todos los valores sobre los que se sustenta la actual democracia, los poderes civiles y la convivencia.

Pedirle al estado que mantenga las estatuas de militares golpistas en sus calles es como pedirle a una víctima de ETA que mantenga un cuadro de algún miembro de un grupo terrorista en su casa. No tiene ningún sentido ni ninguna justificación.

 

SIMBOLOS PATRIOS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-05-2009 en General. Comentarios (20)

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La pitada al himno español en la pasada final de la copa del rey ha provocado un revuelo mediático importante. Ciertamente el debate ha sido amplificado gracias al cese disfrazado de dimisión del director de deportes de televisión española, que parece que censuró la pitada del himno antes de comenzar la final y lo emitió con “arreglos” en el intermedio. Sin embargo, el debate sobre la posible pitada ya se había producido en algunos medios de comunicación con anterioridad.

Muchos asociarán este rechazo puntual al himno Español y al Rey como producto de una exaltación nacionalista, y posiblemente es verdad. No obstante, la característica “nacional” del público silbante en esta ocasión no puede esconder una realidad que todos conocemos, que es que incluso en zonas sin nacionalismo alguno el himno y la bandera española son símbolos que gozan, quizá no del rechazo claro, pero sí de la “frialdad” de parte importante de la población.

Esa frialdad se debe a que muchas personas perciben que el himno y bandera actuales tienen ciertas connotaciones políticas, generalmente asociadas a la dictadura y a la derecha. Al que lleva pegatinas de España en el coche, o lleva símbolos claramente visibles se le sojuzga directamente como “facha”, por lo que muchas personas los evitan, e incluso se encuentran pensando en esos términos involuntariamente a poco que se den cuenta.

Evidentemente los símbolos sólo representan lo que se haya querido representar en ellos. Muchos símbolos han cambiado de significado a lo largo de la historia, cosa normal y habitual. El himno y la bandera Española realmente tienen un significado oficial “nacional”, sin embargo esta situación de identificación con los “fachas” pervive en el subconsciente colectivo por varias razones.

Cuando la sublevación militar del año 36 triunfó, los sublevados cambiaron el himno y la bandera que usaba la república. Realmente lo que hicieron fue reinstaurar los símbolos monárquicos anteriores (con cambio en el escudo), pero ese cambio en ese entorno de brutal enfrentamiento concedió a la bandera bicolor y a la marcha real significado de símbolos “franquistas” dentro del imaginario colectivo. Además, Franco y su régimen hablaban propagandísticamente de que la “esencia” de España era lo que representaba su régimen (catolicismo, militarismo, autoridad, centralismo), mientras que la república y la oposición al régimen (liberalismo, democracia, izquierdismo, nacionalismo periférico) representaba la “anti-españa”.

Cuando llegó la transición, el gobierno Suárez ni se planteó cambiar los símbolos nacionales. En aquel momento donde primaba el acuerdo, nadie entró en esos temas, ocupándose más de cambiar la realidad política y social, que realmente era lo prioritario.

A pesar de que la propaganda del franquismo había condicionado el subconsciente colectivo en lo que respecta al patriotismo y los símbolos, supongo que aquellos políticos pensaron que el paso del tiempo y el uso continuado de estos símbolos de estado con la izquierda en el poder y los nacionalistas en el sistema acabaría eliminándole las connotaciones “franquistas” a éstos. La idea es lógica. Algo parecido ha pasado en la comunidad Valenciana, donde la señera coronada, símbolo del blaverismo durante las transición, ha acabado considerándose como bandera normal para la inmensa mayoría de valencianos gracias a su uso oficial prolongado. Pocos de acuerdan ya de la bandera preautonómica y muy pocos la reclaman.

Sin embargo esta situación no se ha dado con los símbolos de España. ¿Por qué? En mi opinión se ha debido a la combinación de dos factores. Primero la omisión lógica del uso social de la bandera de España durante los primeros años de democracia por parte de la Izquierda y el nacionalismo, pero fundamentalmente creo que la situación que hace perdurar esto es el uso partidista por parte de la derecha de los símbolos patrios.

Todos hemos visto las manifestaciones del la derecha en la pasada legislatura en las calles. Banderas de España por doquier, referencias patrióticas a España, etc. Cuando hablan los dirigentes del PP se les llena la boca de hablar de España, como si España fuese sólo lo que ellos defienden.  Las continuas acusaciones a la izquierda de querer romper España, manifestaciones de la extrema derecha con banderas de España como pancarta, etc. La derecha se autoproclama como la esencia de España (discurso vacío por otra parte, que sería inaceptable en otros países de Europa) contra los “otros”, que son todos los demás y que parece que no quieren a España.

En ese caldo de cultivo los grupos nacionalistas se mueven en su salsa porque en cierta manera producen confusión cuando luchan contra España. En otro momento hablaré sobre el cordón umbilical que parece que une a la izquierda y al nacionalismo desde hace casi un siglo y que, en mi opinión, hay que romper.

Hace unos años un alto cargo de la judicatura, Jiménez de Parga, que no sé que cargo ocupa ahora y que fue ministro de trabajo con Suárez, propuso que se cambiase el himno y la bandera de España por otras nuevas, ya que los actuales símbolos provocan rechazo. Quizá tenga razón pero ¿Seriamos los españoles capaces de no utilizar los nuevos símbolos de forma partidista?