El otro día estuve hablando con un amigo sobre nuestros respectivos trabajos. La conversación, que empezó siendo un análisis superficial de qué nos aportaban nuestros trabajos y qué proyección de futuro veíamos en ellos, acabó versando en una figura empresarial que tienen casi todas las empresas de cierto tamaño: El ejecutivo.
Lo voy a llamar ejecutivo, pero me estoy refiriendo a algo mucho más amplio. Me refiero a todos aquellos que ocupan en empresas responsabilidades elevadas y que eso les obliga prácticamente a vivir por la empresa, a estar siempre disponibles, a no tener horarios, etc.
Esos ejecutivos no pueden nunca desconectar el móvil. Trabajan muchas más horas de lo que marca una jornada laboral normal. Están activos sábados y domingos. Prácticamente nunca cogen vacaciones.
La vida del ejecutivo generalmente implica muchos viajes y estar mucho tiempo fuera de casa. Aeropuertos fríos a altas horas de la madrugada, habituales noches de hotel en ciudades desconocidas, reuniones maratonianas, etc.
Bien, todos sabemos a lo que me refiero. Yo he visto muchas veces a este tipo de personas, tanto en relaciones profesionales como fuera de ellas, y siempre me han parecido personas que sacrifican su vida personal por ocupar un puesto importante en una empresa y, por supuesto, por la remuneración que eso conlleva.
¿Realmente este es el modo de vida a la que esta gente aspira? ¿Les gusta vivir así? ¿Es su vida familiar satisfactoria? No sé, mi impresión generalmente ha sido que no se les ve “felices”.
Supongo que, como en todo, las generalizaciones no valen para nada. De todas maneras me pregunto qué piensa una persona cuando acepta un puesto así. Cada persona es un mundo y habrá tenido una motivación. Quizá cuando eres joven y no tienes responsabilidades, y te ofrecen un puesto de este tipo, piensas que es el momento de aceptarlo, de ganar experiencia, de sacrificar tiempo y vida para labrarte un futuro mejor y, porque no decirlo, de poder ganar un buen dinero. Y posiblemente con el tiempo te ves atrapado es un puesto de este tipo, y ya no puedes salir. O quizá te gusta ¡Yo qué sé!
A lo mejor es que las personas tenemos interiorizado que “eso” es triunfar en la vida. Ganar mucho dinero, comprar un gran chalet, un coche carísimo; aunque no estés nunca en ese chalet y no puedas usar ese carísimo coche, ya que viajas con el de la empresa.
También me gustaría saber qué piensan los cónyuges de estos ejecutivos, ¿Les parece bien cambiar el poder estar con su pareja por dinero? ¿Es más importante poder llevar a tu hijo a un elitista colegio privado que poder estar encima de su educación? Me asaltan las dudas.
¿Qué haría yo si me ofreciesen un puesto así? Puede ser que lo rechazase, pero ¿no estoy dejando pasar un tren que sólo pasa una vez en la vida? No, no, mejor lo aceptaría…pero ¿Es esa la vida que quiero? Estoy confundido, parece como una guerra entre lo que la sociedad te dice que hagas enfrente de un sentimiento más “conformista”. Un amigo psicólogo me comentaba un día que la felicidad estribaba en minimizar la distancia entre el “Yo” real y el “Yo” ideal. Y, en esta explicación, apareció un nuevo “Yo”, el “Yo debería”. ¿Es esto un “yo debería”? Seguro que alguno de nuestros ilustres lectores nos puede ayudar.
La ambición por el dinero, el sentirte triunfador, las necesidades económicas, el querer tener un estatus de vida que requiere altos ingresos, el que otras personas se sientan orgullosos de ti, el camino que te marca la vida y que no siempre decides tú…Habrá un poco de todo, supongo, en estas personas. Cada uno es producto de sus circunstancias.
De todos modos creo que para que el sistema funcione (el capitalista de libre mercado) debe haber un cierto porcentaje de la población capaz de aceptar este tipo de trabajos. Si no hubiese nadie que quisiese esto, si todo el mundo priorizase el tiempo libre y la vida personal y familiar, este sistema sería inviable.
Esto me hace pensar hasta que punto los sistemas económicos, su éxito o fracaso, se debe exclusivamente al tipo de sociedad sobre el que los aplicas. Pero claro, aquí podemos entrar en qué era antes, el huevo o la gallina, ¿Somos los seres humanos los que realmente tenemos una preferencia por un estilo de vida? ¿O es la sociedad la que nos inculca una manera de ser y una aspiraciones en nuestro modo de vida?
…Me parece que como siga voy a caer en el relativismo más absoluto. Lo dejo aquí, antes de que empiece a degenerar.
Comentarios
La satisfacción que se siente en la realización de un trabajo depende de múltiples factores. Los motivos que conducen a la selección de un trabajo son también múltiples. Los determinantes que obligan a una persona a escoger un trabajo, también son variados y amplios.
En función de la orientación teórica del psícólogo, la explicación y respuesta a las preguntas que planteas serán diferentes. Y no es porque el pscólogo todo lo relativiza; es que para un mismo hecho hay múltiples explicaciones, y todas ellas, seguramente, razonables en gran medida (al igual que un hecho puede interpretarse de diferentes formas en funicón de la orientación política de quien las interpreta).
Verás: la conducta de un ser humano tiene, al menos, los siguientes determinantes:
1. su personalidad (parte determinanda genéticamente, parte determinanda por los aprendizajes a lo largo de su vida, y parte determinada por su propia identidad o yo)
2. las características del medio ambiente en el que vive (aspectos físicos, económicos, políticos, ideológicos, sanitarios, nutricionales...)
3. la idiosincrasia de la cultura a la que pertenece
4. las interconexiones entre los diferentes contextos en los que se desenvuelve
5. las influencias e interconexiones de todos los factores anteriores (a modo de globalización)
Todo esto significa que la causa de que una persona decida aceptar un trabajo de ejecutivo no es solo motivación económica, ni influencia del mundo capitalista, ni el resutlado de las presiones de la publicidad, ni las necesidades a las que debe hacer frente....
Es excesivamente reduccionista adjudicar la responsabilidad a la sociedad capitalista que un individuo escoja un trabajo que, tal y como lo pones, le aliena.
Hay individuos que deciden arriesgar su vida por los demás (y son bomberos o médicos sin fronteras), otros individuos arriesgan su vida para experimentar placer con el deporte (alpinistas, espeleólogos, paracaidistas, pilotos de motos...) y otros individuos que arriesgan su vida poniendola en peligro por el hecho de experimentar placer con el abuso de drogas. Todos ellos son catalogados como "buscadores de sensaciones" y sin embargo, los motivos que conducen a cada uno de ellos a realizar conductas peligrosas para sus vidas son distintos. Y cada uno de ellos satisface su necesidad de sensaciones con conductas distintas, y el resutlado también es distinto. Y son todos los factores que he comentado antes los implicados (en unas ocasiones unos y en otras otros).
Algunos factores de la personalidad inducen a escoger determinandos contextos de vida, otros factores impulsan al individuo a crear sus propios contextos. Las características de personalidad influyen en cómo se reacciona en unos y otros contextos, en cómo se aprende de unos y se rechazan otros. Y estos contextos dependen de las ideologías de la cultura o subcultura a la que se pertenece, de las normas de funcionamiento social, de las demandas específicas para sobrevivir.
Esto no es relativismo. Es entender la complejidad del funcionamiento psicológico del ser humano y contextualizarlo temporal, cultural e históricamente.
Un saludo
(No sé si he metido la pata y esto sale repetido, si es así, perdón)
Decía tu amigo psicólogo la felicidad consiste en minimizar la distancia entre el “Yo” real y el “Yo” ideal. Bien. Lo que no acabo de entender muy bien es el nuevo “Yo debería”. ¿No es Yo ideal = Yo debería? Imagino que va implícito en la definción de tu amigo, pero el ideal es que el que piensas que deberías ser tú. Aunque igual el yo ideal es uno impuesto, lo que explico a continuación.
Pero, me gustaría que explicases que es eso de "¿...es la sociedad la que nos inculca una manera de ser y una aspiraciones en nuestro modo de vida?".
Es que el término "sociedad" me ataca un poco los nervios según como se use. Yo no acabo de entender la existencia de "esa sociedad" que educa, inclulca valores, está en crisis... me parece un modo fácil de "escaquearse" de la responsablidad individual, y achacarlo todo a yo's ideales que, ejem, "nos obligan" a adoptar.
Saludos
Catedrática.
Primero de todo darte las gracias por tu explicación. La verdad es que esperaba una aportación importante tuya en este artículo, y así ha sido. Solamente puntualizar que no pretendía achacarle en exclusiva a la sociedad la elección del trabajo de una persona, pero entiendo que en este tipo de trabajos, que nunca son vocacionales (a diferencia de un profesor o un médico), el factor sociedad es el que esencialmente marca la decisión, por supuesto siempre y cuando haya otro tipo de "tendencias" que ayuden al individuo a tomar esa decisión.
Insisto una vez más, mil gracias por tua potación.
Julio.
Te digo lo que interpreté aquel día (bueno, aquella noche más bien). El "Yo debería" parecía referirse a las imposiciones que te impones a ti mismo. Debería ser el mejor, debería tener un buen trabajo, debería estar casado, debería, debería. Digamos que es una obligación social, un deber.
El "yo Ideal" lo interpreté más bien como la persona desearía ser, como supone que debería ser para ser feliz. Este concepto parace más ajeno al concepto "obligación", si no parece más una idealización de un modo de vida.
Sobre el tema de que se usa a la sociedad para quitarse responsabilidad de encima, pues hombre, en muchos casos es verdad. Pero no nos equivoquemos, nosotros somos lo que somos porque hemos sido educados y hemos crecido en un entorno determinado. Si hubiesemos nacido en una tribu del amazonas prácticamente ninguna de tus ideas y preferencias vitales serían las mismas, por no decir ninguna.
Creo que en el caso que comentamos, este tipo de trabajo, sería algo impensable para una pesona de esas tribus. Porque la dicotomía entre éxito profesional y dinero vs vida personal y tiempo libre sólo es entendible dentro de nuestra sociedad occidental del siglos XX o XXI. Si esto se lo cuentas a un fenicio del siglo V antes de cristo, o a un aborigen de alguna isla perdida de Oceania, no entenderían nada de lo que hablamos y se posicionarían posiblemente en función de los "valores" de sus sociedades.
Podríamos abrir un interesante debate filosófico sobre la "responsabilidad individual", sobre hasta que punto tenemos un criterio individual. Pero nos podriamos tirar semanas y no llegariamos a ninguna conclusión.
Un saludo.
Vale, captada la diferencia entre el "debería" y el "ideal". Aunque mantengo la duda de si no idealizamos lo que pensamos que deberíamos ser.
Pedro, dices: "lo que somos porque hemos sido educados y hemos crecido en un entorno determinado". A mi entender eso explica muchas cosas que somos o queremos ser, pero no las cosas que no somos ni queremos ser. Sobre todo si hablamos del entorno más cercano y de individuos, porque me repatea que se justifique en la sociedad ciertas cosas. Llo entiendo como algo más amplio, la sociedad española, la sociedad occidental, la sociedad consumista, igual es error mío.
Por ejemplo, entiendo que la sociedad capitalista (igual es más correcto llamarlo sistema) necesita de ejecutivos, pero entiendo también que el que tiene la vocación de ser un ejecutivo es porque es su voluntad, y la asume como responsabilidad suya (para consigo mismo). Siempre tenemos la posibilidad de elegir.
Si me dan a elegir entre tener (mucho) dinero y no tenerlo, elegiría tenerlo. Pero no estaría dispuesto a hacer cualquier cosa. Y eso, en el mismo entorno y sociedad que los ejecutivos.
Dependiendo del teórico hay distintos conceptos del yo. Y efetivamente los yo deberia se han propuesto como perfiles que indican al individuo qué hacer. La primera que habló de ellos fue Karen Horney, neopsicoanalista. Los "debo" son parte del YO VERDADERO. Por ejemplo "debo gustar a todo el mundo", "debo entender cualquier cosa"... Los DEBO son un conjunto de demandas demasiado difíciles y demasiado rígidos para ser cumplidos.
Una versión mucho más contemporánea y exenta de contenido psicoanalista, es la proporcionada por T. Higgins en su teoría de la autodiscrepancia. El yo real tiene dos tipos de guías (estándares o ideales que un individuo posee en su funcionamiento persona, materializadas en metas y objetivos): YO IDEAL (¿qué me gustaría ser?) y YO DEBIDO (¿qué debería ser?).. Estos dos yoes además tienen una versión individual y una versión social (lo que cada individuo piensa sobre sí mismo, y lo que los demás piensan sobre ese individuo, respectivamente).
En resumen, ya veis que es complejo el funcionamiento del ser humano, y eso que solo he hablado de la orientación del yo, y de dos autores solo.... Pero hay muchas más explicaciones teóricas, de diferentes orientaciones.
Espero haber aportado un poco más y ayudar a comprender que no se pueden ni DEBEN hacer explicaciones simplistas y reduccionistas (ni biologicistas, ni sociales, ni culturales, ni individuales...) del funcionamiento psicológico del serhumano.