LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Economia,

El contenido político

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 28-11-2010 en General. Comentarios (1)

 

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Nicolae Ceaucescu

 

Contaba Santiago Carrillo que, en uno de sus viajes a la Rumania de Ceaucescu y al entrevistarse con el dictador, intuyó que aquel hombre, al que había respetado antaño, había degenerado mentalmente hasta crearse una fantasía propia inconexa con la realidad de su país.

Concretamente parece ser que Ceaucescu le dijo a Carrillo que la Rumania de finales de los 70 tenía ciertas características de sistema socialista avanzado, casi comunista (Para los Socialistas Marxistas el comunismo es el grado máximo que se alcanza después de muchas décadas de socialismo), y puso como ejemplo la calidad de educación y la sanidad en Rumanía. Carrillo le replicó: “Francia tiene una educación y una sanidad públicas mejores que las de Rumania, ¿Me quieres decir que Francia es un país “socialista avanzado”, casi comunista?”. Ante la réplica, Ceaucescu se defendió hablando del “contenido político” del estado, para justificar el por qué Rumania era socialista avanzada y Francia no, aún siendo mejor en Francia las áreas sobre las que el presidente rumano justificaba su opinión.

 

Esto del “contenido político” me viene a la cabeza cuando leo opiniones y escucho personas hablando sobre la política de España (y del mundo), y se justifica o se critica exactamente la misma política en función si el gobierno que la toma es nominalmente progresista o conservador.

El caso más obvio es la política del gobierno Español, que en su vertiente económica está dirigida de facto por Bruselas, Berlín y el FMI. La política económica de estos últimos meses se corresponde perfectamente con una política neoliberal, independientemente de que su origen esté en una convicción intelectual o haya sido impuesto. Sin embargo veo muchos izquierdistas defendiendo al gobierno por sus medidas “valientes” y “serias” para sacar a España de la crisis, y sobre todo veo derechistas de todas clases atacando al gobierno Español por su “nefasta” política económica.

Claro, cuando se mira al Reino Unido, por ejemplo, las opiniones viran totalmente. Los mismos izquierdistas que defienden la política de Zapatero se escandalizan del aumento del precio de las matrículas en las universidades del reino unido, del recorte del gasto social o del aumento de los impuestos indirectos. Y los derechistas, en cambio, dicen que hay que tener en mismo coraje e iniciativa en las reformas que el primer ministro Cameron, siendo Rajoy el primero que se apunta al disparate de criticar y defender las mismas líneas políticas en función de qué gobierno lo haga.

 

Hay casos todavía más flagrantes que estos. Hay quienes defienden la política de la semiesclavista China simplemente porque la envuelve el adjetivo de comunista, al igual que hay quienes vomitan su ignorancia defendiendo a la maravillosa Corea del Norte. También hay izquierdistas muy caracterizados que defienden como modelo el Brasil de Lula como ideal, pensando que allí hay algún tipo de revolución socialista, cuando el gobierno de Brasil no pasa de ser un gobierno progresista-centrista ligeramente escorado a la izquierda en sus preocupaciones sociales.

También pasa lo mismo al analizar países como Venezuela o Colombia. Las mismas políticas corporativistas, policiales o militares serán defendidas o rechazadas en función de quien las realice, y siempre encontraremos una justificación para defender la corrupción o la violación de derechos de las personas si la cometen los que consideramos como los “nuestros”.  Si hay un golpe de estado en honduras contra el presidente Zelaya se justifica, al igual que contra Chávez. Pero si fuese contra Santos o Piñera esos mismos se clamarían contra los “comunistas” que quieren subvertir América latina.

 

Este es el esquema general que sigue la mayoría de la población en España. Lo siento, es la verdad y no podemos obviarla: Los Españoles ni sabemos ni queremos saber de política, y mucho menos de economía. Lo nuestro son las afinidades ideológicas, el seguimiento entusiasta a las siglas, la cerrazón mental y el dejarnos dirigir por las palabras de políticos interesados y cínicos.

El contenido político” sirve para justificar y criticar las mismas cosas según su autor. Franklin D. Roosvelt lo tenía más claro “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Por lo menos había un criterio detrás, quizá poco honrado, un tanto cínico, siempre interesado, pero se sabía que se defendía al otro en contra de los ideales propios por un simple interés nacional. Aquí no, aquí no hay criterio ninguno, es un simple arribismo irracional contra el que va pintado de tu mismo color, es pura competición deportiva, hooliganismo político inserto en el corazón de la nación, que es la voluntad y las ideas de sus ciudadanos.

Y entendamos bien la magnitud del problema, porque es ese "corazón" de la nación el que le daría a este país un verdadero valor añadido para salir de esta situación y fabricar su propio futuro. Sin eso, no estaremos más que al merced de las voluntades ajenas a nuestras fronteras.

 

Un futuro socio-económico peligroso (III)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 16-09-2010 en General. Comentarios (5)

 

CONCLUSIONES

 

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En los dos escritos anteriores hemos analizado dos percepciones de cómo puede ser el futuro en los próximos años. He escogido dos libros con más de 20 años de diferencia en parte para poder analizar parte de las proyecciones del libro de Beck, que como ya dije se han cumplido de forma escalofriantemente certera, y así darle especial verosimilitud al relato de Attali, que en otra circunstancia podría ser tomado por algunos escépticos como ciencia-ficción.

 

En ambos relatos se observa una característica sociológica común: El futuro asoma una continua profundización en el individualismo. Attali comenta en su obra que la historia de los últimos 200 años ha evolucionado en el sentido de una mayor libertad individual, y que ese también será el sentido de la evolución social y política del futuro.

Sin embargo he utilizado la palabra individualismo y no libertad individual a propósito. Libertad individual tiene connotaciones positivas y es, en sí, un valor positivo. Pero tanto en el libro de Beck como en el de Atalli lo que se trata es la libertad individual interpretada como individualismo extremo, el concepto de ampliación de libertad ganada gracias al terreno comido a las obligaciones sociales y a la interacción con otros seres humanos.

Y tanto Attali como Beck interpretan que esa ganancia de libertad individual a costa de un individualismo extremo va a traer asociados más problemas que ventajas. Podríamos decir que pasado un punto de equilibrio adecuado la libertad individual degenera en destrucción de las interacciones sociales y por ende de la sociedad, lo que lleva a una sociedad donde priman los fuertes sobre los débiles. Beck no entra demasiado en posibilidades futuristas concretas, pero para Attali esta sociedad de pocos fuertes y muchos débiles llevará a los últimos a caer en una nueva forma de opresión y a perder realmente muchas de las parcelas positivas de la libertad individual.

 

La historia de la humanidad ha sido muy densa en el terreno ideológico en los últimos 2 siglos. Las personas nos aferramos a las ideologías de una manera parecida a como lo hacemos con las religiones, y muchos seres humanos adquieren unas ideas políticas concretas en la juventud y no las abandonan hasta la muerte. Sin embargo el mundo cambia muy deprisa y lo que era adecuado hace unas décadas no lo es ahora. Lamentablemente la mayoría de gente no suele ser capaz de aceptar que los métodos que su ideología propone ya no son adecuados ante una realidad social tan dinámica.

Muchas personas siguen pensando en que la “opresión” es cosa exclusiva del estado. En nombre de la libertad individual y de la democracia consideran que el estado es la principal amenaza para la libertad humana y por eso insten en que el estado debe ser debilitado, minimizado y reducido a la mínima expresión posible.

Esta realidad que podía ser adecuada para la primera mitad del siglo XIX pero que es aberrante hoy sigue siendo repetida por personas de buenas intenciones, incuso cercanas a utopismo, que actúan como “vehículos” de comunicación de estas ideas en el mundo contemporáneo. Estas personas creen que gracias a la “libertad individual”, la “competencia perfecta” y la eficiencia del libre mercado se generaría un mundo de oportunidades para todos donde se cumpliría la máxima de que cada uno gane en función de su talento y productividad, y donde cualquier persona que tenga voluntad de trabajar podrá tener una vida digna.

Sin embargo las cabezas de estos movimientos, los que los subvencionan y promocionan, los verdaderos ideólogos, son personas con intereses económicos claros y que se sitúan en contra del “estado recaudador” por una cuestión de interés propio. Los que los siguen no son más que soldados arengados en una guerra que no es la suya.

 

Porque ciertamente el mundo desarrollado por Attali correspondería a una evolución del mundo de la globalización y a la aplicación progresiva del libertarianismo y el anarco-capitalismo. La minimización del estado, la privatización de los servicios públicos, el individualismo extremo…Todo en breve historia del futuro responde a esos principios que de manera increíble se están extendiendo en el mundo actual, fundamentalmente en Internet.

Pero la realidad de las aplicaciones de estas ideas no lleva, según Attali, a un mundo de oportunidades y crecimiento económico, si no a un mundo de egoísmo, coacción empresarial, inseguridad económica y física y desigualdades sociales. La destrucción del estado no lleva a la liberación del ser humano, si no al nacimiento de una nueva fuerza coaccionadora representada por un capitalismo global inmoral y ávido de ganancias, que acaba limitando la libertad del ser humano de forma mucho más intensa de lo que lo hacía cualquier estado. La pesadilla Orwelliana ya no es totalitaria y estatalista, se convierte en ultracapitalista.

 

Respecto a la Hiper-Democracia me parece, como ya dije, una cuestión utópica. En un mundo como el que Attali describe la dictadura o la revolución que tome “el poder” sería la opción más probable. Aunque no podemos negar la lógica de la idea, si realmente el hiper-imperio ha destruido a los estados de forma casi total, ¿Qué sentido tiene una revolución que tome el poder sobre un estado que casi no existe? Esta revolución tendría que volver a crear un estado, labor muy difícil, por lo que sólo sería planteable en una situación extrema. La deslocalización del poder en forma de capital es adicionalmente una seguridad de mantenimiento del estado de las cosas.

Observando esta lógica creo que podemos extrapolarla a nuestra realidad. Hoy en día nuestros estados no están desarticulados, pero están vacíos de poder en muchos sentidos. Nuestra política económica no la marca nuestro gobierno, se marca desde los mercados y desde instituciones superiores. Esta es la realidad, así pues, ¿Podríamos hoy desde el gobierno de un país de forma independiente marcar cambios profundos en la política económica de un país? La respuesta es No. Un país no puede, por ejemplo, aumentar de forma importante los impuestos porque provocaría una fuga de capitales y una paralización de la inversión. Al final las medidas que tomásemos para beneficiar a nuestra población acabaría perjudicándola, y eso sería una política suicida.

Ante esta realidad sólo caben dos opciones. O encaramos nuestra acción política en un entorno supranacional, o al igual que Attali propone desarrollamos algún tipo de “Economía relacional” ajena a la esfera del mercado y que conviva con el mismo, y que sirva para mantener la esfera de protección social que el mercado nos resta.

 

Sin embargo para crear una economía relacional desde el estado tenemos un problema. Las exigencias del mercado es reducir el estado, la presión fiscal y los servicios sociales. Si nos encontramos en un entorno de debilitamiento de poder y escasez de recursos, ¿Cómo se crea una economía relacional? Es francamente difícil y vemos que, si los estados siguen siendo desmontados, es imposible crear una economía relacional con el tutelaje de las administraciones públicas.

Así que realmente nuestra principal opción es actuar políticamente en el ámbito supranacional, y en nuestro caso concreto al nivel donde debemos empezar a trabajar es al nivel europeo. Ya lo dije hace unos meses: El estado-nación como principio y fin de la política ha muerto, y la política con P mayúscula se debe hacer en el campo europeo. Quien no entienda esta realidad, está condenado al fracaso.

 

Pero cuidado. Cometeríamos un error terrible si pensamos que podemos llegar a evitar las peores consecuencias de esta futuro mediante ideas reactivas. La reactividad, es decir, el reaccionar contra cualquier cambio que no nos parece adecuado simplemente yendo en la dirección contraria, sería un error monumental. Ni las reacciones conservadoras que defiende buena parte de la izquierda nos valen (Si la alternativa que tenemos a los cambios es quedarnos como estamos ahora, estamos literalmente convirtiendo en conservador al progresista, es decir, estamos traicionando la esencia propia de las ideas que defendemos), ni por supuesto cayendo en la reactividad, síntoma claro de desconcierto político.

Para poder poner freno a este desarrollo previsible de las cosas es necesario que se cree una nueva idea política que proponga un mundo alternativo a esta post-modernidad ultracapitalista. La democracia y la libertad individual deben ser valores asumidos, pero deben poder coexistir con los derechos humanos, la protección de los más débiles y de las personas con problemas y la promoción de una economía al servicio de los ciudadanos en lugar de la conversión del ciudadano en consumidor para insertarlo en un sistema consumista.

Y estas ideas deben tener, también, una base moral nueva o por lo menos diferente. El estilo de vida consumista y la democracia publicitaria y mediática deben dejar paso a un estilo de vida más austero y social y medioambientalmente responsable y a una democracia de fundamentos e ideas. Esta es la primera batalla que hay que ganar, porque si no hay un cambio de mentalidad y valores cualquier nuevo movimiento político que le hable a la gente de responsabilidades sociales acabará siendo como una prédica en el desierto.

Finalmente debemos tener claro que este movimiento debe ser reformista, no revolucionario. Realmente debemos volver a buscar el equilibrio perdido de la sociedad moderna, aunque no de la misma manera porque ya no estamos en la sociedad moderna. La iniciativa privada y la libre empresa tienen cosas positivas que debemos saber mantener, a la vez que controlamos y contrarrestamos las negativas. El rechazo a ciertas características de algo no debe implicar la búsqueda de la destrucción de ese algo, pues acabaremos destruyendo cosas positivas y esa no es una acción política inteligente.

 

A nivel filosófico simplemente me gustaría hacer una puntualización. Un movimiento o unas ideas de esta índole podrán ser demagógicamente tachadas de contrarias a la libertad individual por quienes se opongan a ellas.

Hay que tener claro que la libertad individual es algo a valorar, es algo a fomentar en su terreno crítico e inventivo. Lo que se debe criticar realmente es la libertad individual degenerada en individualismo, la percepción de ser una isla independiente y sin ningún tipo de conexión ni responsabilidad con otros seres humanos.

Los seres humanos son por naturaleza animales gregarios. Nuestra sociedad y civilización se ha creado gracias al gregarismo y eso es una evidencia. El gregarismo nos hace fuerte, el gregarismo nos hace progresar. Pero el gregarismo implica la responsabilidad de vivir en sociedad, de cumplir obligaciones para poder mantener el beneficio de vivir en manada, en colonia. Representa deberes que se convierten en ventajas y en derechos. El individualismo extremo, pues, es absurdo.

Lo importante para una sociedad es eliminar el acaparamiento de poder, que se convierte en coacción, por parte de individuos y estructuras. Si el acaparamiento de poder por parte de un estado es malo, no es mejor el acaparamiento de poder por parte de personas o compañías de negocios. Ambos deben ser combatidos y ambos son peligrosos. Esta lucha contra el acaparamiento de poder será la que conceda al ser humano una verdadera libertad, no una libertad-ficción como la que nos quieren vencer los anarco-capitalistas y similares.

 

Creo que se abre ante nosotros una época de replanteamiento casi total de las cosas. Es el momento de crear, de inventar, de salir de los prejuicios ideológicos para poder generar una nueva vía. Hoy el “Capital” no está en la fábrica, está en el paraíso fiscal. El “opresor” no actúa con policías y militares, lo hace con inversiones en bolsa y acciones especulativas. Hoy no hay “burgueses” y “proletarios”, hay privilegiados por el sistema, muchos de los cuales son trabajadores por cuenta ajena, y perjudicados por el mismo, muchos de los cuales son empresarios.

Entendamos la realidad en su complejidad, entendamos “el flujo de esta era” y articulemos alternativas políticas válidas. No nos empeñemos en convertirnos en piezas de museo.

 

Un futuro socio-económico peligroso (II)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-09-2010 en General. Comentarios (5)

 

BREVE HISTORIA DEL FUTURO

 

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Jacques Attali es un economista e intelectual Argelino-Francés. Fue asesor del expresidente Francés François Mitterrand durante algún tiempo y últimamente fue presidente de una comisión que adoptó su nombre dedicada a dar propuestas para revitalizar el crecimiento económico Francés.

Seguramente la obra más conocida de Attali es “Breve historia del futuro”, un ensayo político-económico futurista en el que el autor explica como podría evolucionar la economía y la política en el siglo actual.

 

El ensayo de Attali es muy amplio así que intentaré focalizarme en lo importante. La previsión de futuro de Attali se inicia en el colapso del imperio estadounidense y la creación de un mundo policéntrico y capitalista.

En este mundo habrá un gran mercado global en el que se potenciará el beneficio inmediato, la precariedad de los trabajadores y las migraciones económicas. Una de las ideas de Attali es que se impondrá el nomadismo entre las clases más ricas y preparadas, además de las propias migraciones económicas de los trabajadores pobres.

Este nomadismo será reflejo de la propia realidad del mundo policéntrico. Ya no habrá un solo centro económico, ya no habrá un solo país que sea el “imperio”. El mercado estará en todas partes y se superpondrá a los estados, y los más ricos se convertirán en hipernómadas en busca de los lugares donde haya menor presión fiscal y más posibilidades de ganancias rápidas.

 

En este punto Attali expresa una idea: El hiper-imperio. El hiper-imperio será el imperio del mercado, del capital. Los estados dejarán de ser relevantes, y se descompondrán progresivamente en todos los sentidos. Los servicios sociales serán desmantelados en casi todas partes y sustituidos por los mismos servicios que proveerán empresas privadas, las clases más ricas se sentirán apátridas y sólo les interesará donde pueden hacer más dinero, por lo que se moverán de país en país. Las migraciones cambiarán las poblaciones de los países y las afecciones nacionales de los ciudadanos de los distintos estados disminuirán por esta causa.

En este hiper-imperio los servicios básicos, desde sanidad o pensiones, pero también servicios como la seguridad ciudadana, serán provistos por empresas privadas. Tal será el poder de estas empresas privadas que Attali recoge una idea de George Orwell que se ha popularizado gracias a un frívolo y patético programa de televisión: El gran hermano.

Pero este gran hermano no será controlado por el estado, si no que estará controlado por las empresas privadas. Por ejemplo las compañías sanitarias controlarán qué comen sus asegurados, si fuman, si beben, si hacen prácticas de riesgo, etc. Mediante dispositivos electrónicos o de cualquier otra manera.

Attali ha llamado a esto la Hiper-vigilancia, donde las empresas de servicios básicos controlarán a sus clientes como el gran hermano Orwelliano. Attali no lo indica, pero es obvio que la competencia no funcionará en este caso bien (como no funciona en estos casos normalmente) y todas las empresas que ofrezcan estos servicios actuarán de la misma manera, creando una dictadura tácita. Quien quiera seguridad en cualquiera de los sentidos tendrá que someterse a los dictados de las compañías de servicios.

 

El hiper-imperio es la “primera ola del futuro” como dice Attali, que será sucedida por la segunda ola, que el autor ha llamado el Hiper-conflicto. El hiper-conflicto nacerá a causa de la descomposición tácita de los estados, que ya no tendrán poder ni controlarán nada ni de forma interna ni a nivel internacional. Este hiper-conflicto será el resultante de la suma de multitud de conflictos más pequeños que se darán en distintos ámbitos del mundo policéntrico, donde no habrá una potencia dominante y sí muchos focos de poder local.

El autor habla de cuatro tipos de conflictos que se superpondrán los unos a los otros: Guerras por la escasez, debido a la presión sobre los recursos naturales, Guerras de fronteras, causadas por las aspiraciones territoriales de los distintos centros de poder, Guerras de influencia y finalmente guerras entre piratas y sedentarios.

Estas últimas guerras serán uno de los ejemplos de la realidad a la que nos llevará el hiper-imperio. Ante la desaparición de estados sólidos los piratas camparán por doquier, sobre todo en los estados que nunca fueron fuertes, como ya pasa por ejemplo en Somalia. La población sedentaria será la principal víctima de estos piratas, pues los nómadas se desplazarán si ven algún conflicto.

De hecho la criminalidad será algo muy habitual en este hiper-imperio. Sin estados fuertes que tengan control habrá una explosión de empresas “piratas” que no cumplan las leyes en primer término, y posteriormente también de estados “pirata” controlados por señores de la guerra. También es probable que las mafias económicas acaben controlando amplias regiones y que se erijan en la autoridad real a todos los niveles, fuera del control de nadie.

 

Ante esta realidad de conflicto global aparecerá una gran ola de descontento y frustración, semilla de futuros conflictos “revolucionarios”. La inseguridad se extenderá por todo el hiper-imperio, tanto física como económica, llevando a amplias capas de la población a sentir que este imperio capitalista sólo trajo inseguridad, pobreza, opresión, inmoralidad, destrucción de las identidades nacionales, del medio ambiente. Etc.

Cuando el descontento sea imparable los estados podrán caer en dictaduras de diverso tipo, bien teocráticas, bien nacionalistas identitaria y económicamente o bien de otro tipo. Entendamos que este hiper-imperio estará fundado bajo teóricas democracias capitalistas, aunque vacías de poder en frente al imperio económico. Las revoluciones se volcarán contra la idea de democracia misma, que se considerará la responsable de traer estos males.

 

La tercera ola del futuro será la Hiper-democracia. En mi opinión este es el capítulo menos realista del libro, pero creo que el autor no quiso mostrar un futuro tan sombrío.

Básicamente esta hiper-democracia nacerá desde la base del propio hiper-imperio. Amplias capas de ciudadanos, ya conscientes de que este imperio sólo es una fuente de problemas y conflictos y que la humanidad no puede pervivir así, comenzará un tipo de revolución “desde abajo” en la que se creará un sistema paralelo al imperio económico.

Attali habla de la creación de empresas “relacionales”, de economía relacional, esto es iniciativas sin ánimo de lucro que prestarán servicios a la comunidad de forma paralela y separada al sistema. Serán como ONG’s o sindicatos que actúen en beneficio de la comunidad de manera local en todos los campos: Entretenimiento, educación, sanidad, higiene, gestión de las ciudades, microcréditos, etc.

El mercado se verá poco a poco desplazado por esta economía relacional. La gente no querrá al imperio capitalista, querrá formar parte de la economía relacional. En este punto las empresas “capitalistas” tendrán dos opciones, o desaparecer desplazadas por la hiper-democracia, o bien adaptarse a la economía relacional haciendo como una de sus bases la “responsabilidad social” de la empresa.

Obsérvese que no estamos hablando de una democracia mundial, si no de un nuevo tipo de mundo conectado “en red”, en un tipo de mundo que se gestiona y se gobierna desde la base, y en el que el capitalismo, en su faceta multinacional y de acumulación de capital por pocas manos, será rechazado.

Al final esta hiper-democracia se parecerá a los socialismos utópicos, al federalismo “desde abajo” de Pi i Margall y a ciertas ideas autogestionarias del anarquismo colectivista.

 

Personalmente no veo a esta tercera ola del futuro muy probable, lamentablemente veo bastante más probables las otras dos. Que la humanidad, o grupos humanos localmente llegasen a generar un sistema paralelo al hiper-imperio por mutuo acuerdo me parece una proeza tan sólo posible si se ha llegado a un grado de inseguridad, miedo y desasosiego tal que se haya alcanzado un clima revolucionario total.

Y en caso tal me parece mucho más probable la creación de dictaduras anti-mercado, bien de estirpe soviética, bien nacionalista económica o bien de cualquier otra manera que rechacen el hiper-imperio, o bien la explosión de revoluciones estatalitas y colectivistas, aunque podrían ser democráticas muchas de ellas.

 

 

Como veis el ensayo de Attali nos lleva a un futuro muy conflictivo y terrible, al puro estilo de las novelas y películas sobre un futuro decadente. Pero las ideas de Attali no salen de la nada, ni de la imaginación de un novelista de ficción.

La precarización en la globalización económica, la decadencia estadounidense, los estados “pirata”, la privatización de los servicios básicos, el auge de la violencia y el terrorismo, el nomadismo ahora entendido como migraciones económicas, el debilitamiento de los estados e, incluso, la economía relacional. Todo ello existe ya en el mundo actual, y las tendencias que estamos viendo no son muy distintas a las que Attali describe.

Dijimos en la entrada anterior que Ulrich Beck intuyó perfectamente en 1986 como iba a ser el mundo en 2010, 24 años después. ¿Habrá intuido Attali en 2008 (fecha del ensayo) como va a ser el mundo en 2032?

 

En la tercera parte analizaremos las tendencias compartidas de ambos autores y qué podemos hacer para revertir estas tendencias.

 

EL PP TIENE MEDIDAS, !ALELUYA!

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-07-2010 en General. Comentarios (11)

 

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Hemos tenido que esperar a las enmiendas de la reforma laboral para ver alguna de las famosas “reformas” que el PP lleva pidiendo año y medio pero que no se atrevía a decir, por las razones que todos sabemos.

¿Qué ha propuesto el PP en las enmiendas? Hagamos un breve análisis para intuir algo de los objetivos de este partido en cuanto llegue al poder.

 

  1. Limitar el derecho a Huelga cuando se negocie un convenio colectivo:

Esta propuesta del PP parece hecha un poco a favor de los vientos que corren. La idea es simple, intentar evitar la “coacción” de los trabajadores en forma de huelga cuando se negocien los convenios colectivos. Claro lo que no aparece por ninguna parte es como se evita la “coacción” de la empresa cuando se negocia un convenio colectivo, ¿Se prohibirá a la empresa despedir a trabajadores cuando haya una negociación colectiva? Eso no está por ninguna parte, y las reglas de no coacción deberían ser para todos, digo yo.

 

  1. Rechazo a que FOGASA pague una parte del despido del trabajador:

No sé muy bien que pretende el PP con esto, porque es bastante amplio. FOGASA no paga parte de la indemnización, bien, pero ¿Quién la paga? Porque no lo es mismo que la pague la empresa a que la pretensión real sea reducir también la indemnización que paga FOGASA.

 

  1. Oposición a que la edad de Jubilación se amplíe a los 67 años obligatoriamente:

El PP quiere que la ampliación de la jubilación a los 67 años sea voluntaria, no obligatoria. En principio me parece bien, aunque creo que es una propuesta hecha cara a la galería y a petición popular.

 

  1. Permitir a las administración del estado contratar personal por ETT:

Actualmente está prohibido. La consecuencia técnica de esto sería la reducción de funcionarios y el abaratamiento del sector público. Y otro adicional: Beneficiar a las empresas de trabajo temporal.

 

  1. “Flexibilización de la contratación”:

Varias ideas: Ampliar el tiempo máximo de los contratos por obra y servicio (a 5 años), que los contratos en prácticas se puedan extender a todos los puestos y profesiones (ahora limitado por los convenios), y permitir las horas extras en empresas que hayan rescindido contratos o hayan hecho reducciones de jornada por condiciones económicas (ahora prohibido para evitar fraudes). Todas estas ideas son demandas claramente empresariales y hechas para satisfacción de la patronal.

 

  1. Aumento de las bonificaciones a las cotizaciones empresariales:

Las empresas tienen bonificaciones por formación, contratación, conversión de contratos por indefinidos, etc. El PP pide bonificaciones mayores.

 

Bien, estas son las 6 ideas básicas del PP.

Si analizamos las líneas generales de las reformas, creo que excepto la tercera, que creo que se hace con cierto afán de populismo, las demás comparten un objetivo muy claro: Favorecer los intereses de la empresa privada. Yo creo que esta es la idea general, la idea que es constante en todas las propuestas del PP. Todas estas propuestas favorecen los intereses de las empresas en primer término, bien por aumento de bonificaciones, bien por “flexibilización” de la contratación y el despido, bien por privatización encubierta (ETT), bien por facilitar que los convenios sean más favorables a la empresa. Fácilmente, estas propuestas, excepto la de la edad de jubilación, las podía haber escrito Díaz Ferrán.

 

Podría haber otra idea lógica en un partido de derechas como el PP, que es la reducción del gasto público. Pero si esta medida se observa en el punto 4 y, dependiendo de la naturaleza de la propuesta y el objetivo, en el 2, es claramente contraria en los puntos 3 y 6.

Tanto no aumentar la edad de jubilación obligatoriamente como el aumento de las bonificaciones van en contra del objetivo de la reducción del gasto público, a no ser que se teorice con la Curva de Laffer para justificar el punto 6, algo que me temo que ya no “cuela” mucho.

La propuesta de las pensiones me parece buena, aunque viniendo del PP creo que es la concesión demagógica y propagandística cara a la galería y a la captación de votos. Definitivamente, la reducción del gesto público no se persigue en este paquete de enmiendas.

 

Es interesante empezar a ver cosas para saber de qué palo va cada uno en esta política manipuladora y de show. El PP ha tenido año y medio para proponer algo y esto es lo primero que ha salido, así que lo primero enhorabuena a los rápidos y productivísimos ideólogos del PP.

Pero lo que observamos es simplemente que las propuestas del PP persiguen el único objetivo de la flexibilización del mercado laboral y del interés empresarial. No hay más que sea relevante.

Si el PSOE ha hecho propuestas flexibilizadoras y cercanas a las tesis patronales, las del PP son aún más flexibilizadoras y más cercanas a las tesis de la patronal. Derecha y derecha, o sea, derecha y más derecha. Esto es lo que hay señores.

 

 

EL MUNDIAL Y LA ECONOMÍA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 24-06-2010 en General. Comentarios (3)

 

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No sé muy bien si es por afición al fútbol o por sentimiento patriótico, pero la verdad es que el desbarajuste nacional que provoca un mundial es importante.

 

Os voy a contar una anécdota del día del partido España-Suiza. El sector masculino de mi empresa estuvo desde finales de la semana anterior preparando la manera de poder ver el partido a pesar de que éste era en horario laboral. Se intentó primero convertir la pantalla de la sala de videoconferencias en un improvisado televisor para ver el mundial, aunque parece que fue imposible.

Como no se pudo, al final se decidió ver el mundial en la única televisión con señal de TV que tenemos en las instalaciones de Valencia, que está en el comedor. Para no perder horas de trabajo mis compañeros decidieron comer a las 4 de la tarde en vez de a las 2, y aprovechar el tiempo de la comida para ver el partido.

 

Yo tenía clase de inglés hasta las 3, así que no pude comer a las 2 con mis compañeras que no estaban interesadas en el fútbol, por lo que me esperé también hasta las 4. A la hora del partido, en el comedor había fiesta montada: Papas, ganchitos, olivas, galletitas, patatas fritas, frutos secos, embutidos, cerveza…y alguna hamburguesa del Burger King que se había comprado algún compañero.

Se palpaba la emoción en el ambiente, y cierta sensación de extrañeza por hacer eso en el comedor de la empresa. A las compañeras que seguían trabajando no cabe decir que no les gustó nada la que se montó, pues replicaban que si a ellas también les iban a dejar no trabajar de 4 a 5.45 por un estreno de cine en esas horas, por ejemplo (Hay que decir que los jefes asumían o aceptaban que a esa hora mucha gente iba a ver el partido). Siendo sinceros, no les faltaba razón.

Yo vi la primera parte mientras comía, y ante el soporífero espectáculo y como tenía que acabar una cosa urgente me fui al despacho al finalizar ésta, pero mis compañeros se quedaron para contemplar la segunda parte de la decepción.

 

He pensado bastante hasta qué punto esto habrá sido general en todas las empresas de España, pues sí me dí cuenta que no llamó NADIE durante las horas del partido, cosa bastante rara a esas horas. Mentira, llamó un compañero de Barcelona que tenía un problema informático con el programa de gestión que usamos preferentemente, ante la indignación de mis compañeros forofos y españolistas cuando preguntó que qué partido se estaba jugando. Mi compañero Catalán es bastante nacionalista, como intuiréis.

Y lo más gracioso del caso es que se acepta que la fuerza laboral del país puede estar viendo el partido sin ningún tipo de rubor. Tanto los empresarios que exprimen las horas de sus trabajadores y que les quitan días de vacaciones así como los que no lo hacen, estoy seguro que aceparán de buen grado que sus trabajadores están viendo “A España”. Porque nosotros tenemos jornada flexible, pero quien no la tenga está objetivamente perdiendo horas de trabajo (Sí, ya sé que en España se trabajan más horas de las que se debiera, pero ya me entendéis)

 

¿Qué efecto tendrá un partido de este tipo sobre la economía Española? Porque parar dos horas de trabajo en un alto porcentaje de empresas es mucho dinero.

He oído algunas especulaciones sobre el efecto económico de este tipo de acontecimientos, enfocado al incremento del consumo provocado por el mundial (asistencia a locales de hostelería, compra de merchandising, etc.) y a un posible efecto dinamizador de la compra debido a la euforia provocada en el caso de ganar el mundial. Os parecerá mentira, pero se hablaba de muchísimos millones de Euros.

Sin embargo también está la otra parte, las horas que se pierden de trabajo por este tipo de acontecimientos, que ya contribuyen negativamente a la productividad…¿o no? Porque eso tampoco está muy claro, ¿Aumentará la productividad de los trabajadores ante un buen resultado? ¿Disminuirá en caso contrario? Me temo que esto es de imposible estudio cuantitativo, porque no podemos estudiar cual habría sido la productividad en dos situaciones que no se pueden dar simultáneamente. Pero sí que veo bastante claro que un efecto de euforia y de alegría en el trabajador le hace rendir mucho más, por lo menos en un periodo corto de tiempo.

Dicen que el fútbol es el opio del pueblo. Lamentablemente esta frase tiene bastante de verdad.

 

Yo me quedo con la portada de Xornal de Galicia del día siguiente, que bajo una foto de unos aficionados de la selección disgustados con la derrota, por un lado, y otra de María Teresa Fernández de la Vega y Celestino Corbacho por otro, titularon: MENOS ROJOS.

Aunque el titular es, para mi gusto, demasiado optimista. Debajo de la de los miembros del gobierno debieron escribir NADA ROJOS.