Vente a China, Pepe

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 14-12-2010 en General. Comentarios (20)

 

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Los artículos que más me gusta escribir son aquellos que hacen referencia a vivencias personales y a realidades cercanas a mí.

Hoy os quiero hablar hoy de mi amigo Dani, un chico de mi misma edad (29 años) que trabaja de diseñador gráfico. He dicho trabaja pero no sé muy bien si debería haber usado el verbo en pasado y haber dicho trabajaba, me explico. Dani trabajaba hasta hace un par de meses a media jornada, cobrando un sueldo que rondaba los 500 euros al mes. A veces trabajaba para su misma empresa más horas de las que tenía por contrato a modo de freelance, cobrando a parte las horas trabajadas de más, algo que no debe ser muy legal.

Bien, hace unas semanas la empresa que lo tenía contratado le dijo que no podía hacerse cargo de su seguridad social, así que le ofrecieron hacer un cómputo de horas similar al que hace ahora como freelance, algo que a la empresa le sale más barato. Dani está trabajando, pues, sin contrato y con unas perspectivas de futuro bastante poco halagüeñas.

 

Mi amigo lleva muchos años trabajando como diseñador gráfico pero a pesar de eso ha llegado al convencimiento de que en España, tal y como están las cosas, no tiene futuro en su sector. Con lo que está cobrando evidentemente no está emancipado e incluso la letra del coche le supone una carga económica importante (y no tiene un Ferrari, tiene el mismo coche que yo, un C4), y obviamente ni siquiera puede ahorrar una cantidad mínima de dinero.

En estas circunstancias a Dani le ha salido una oportunidad laboral en el extranjero, pero no la típica en el Reino Unido o Francia. Él tiene una amiga que lleva un tiempo trabajando en China, en la ciudad de Shenzhen, cuidad muy cercana a Hong Kong que fue declarada zona económica especial después de las reformas de Deng Xiaoping de finales de los 70 y en la que, por lo tanto, están establecidas muchas empresas multinacionales. Su amiga trabaja en una multinacional del mueble que fabrica, como tantas, en China y está establecida allí, y llevaban tiempo buscando un diseñador gráfico preferiblemente occidental (según me dicen, los chinos tienen una capacidad asombrosa para la copia pero no para la creatividad).

Le han ofrecido el puesto y él ha aceptado, así que empezará su aventura china el próximo 8 de Enero, en principio para un año.

 

Cuando un profesional emigra a otro país generalmente lo hace a países más ricos que el suyo. Muchas personas han encontrado oportunidades de trabajo muy buenas en países como Alemania, Inglaterra y el Reino Unido. Cuando emigras a un país más pobre y con menos calidad de vida que el tuyo, en cambio, sueles hacerlo para ocupar puestos de responsabilidad en empresas multinacionales. Es muy típico el caso de ingenieros, por ejemplo, trabajando en petroleras en los países árabes o latinoamericanos, o directivos en delegaciones a lo largo del mundo.

Si un ingeniero acepta irse, por ejemplo, a una refinería en Libia, no lo hace en unas condiciones cualquiera. Se les paga sueldos altísimos para hacer atractivas esas plazas, y las personas aceptan con la perspectiva de trabajar allí un par de años, conseguir una experiencia profesional importante y poder ahorrar mucho dinero. Generalmente es gente joven o soltera la que acepta este tipo de trabajos. Casi todos vuelven a su país en poco tiempo (muchos ni siquiera aguantan más de un par de meses), excepto si se casan con un nativo. Una cosa es irte a vivir a un país europeo, y otra muy distinta es ir a un país árabe o a cualquiera del tercer mundo, donde no puedes llevar una vida ni siquiera parecida a la que llevamos en nuestro país, tanto por una cuestión idiomática, como cultural como de propia seguridad.

Pero no creáis que ese es el caso de mi amigo. Un sueldo de 1.400 euros al mes y alquiler pagado. No está nada mal para China, donde los sueldos son la octava parte de eso, ni está mal para un puesto de trabajo en España; pero estamos hablando de irse a China, de ir a un país culturalmente muy distinto, donde la comunicación es dificilísima, donde tu vida se convierte casi exclusivamente en el trabajo. Mi amigo lo ve como una oportunidad, y la verdad es que admiro su optimismo y sus ganas de aventura, más dejando aquí a su novia.

 

Salir al extranjero para un trabajar es una cosa que va a ser cada vez más habitual, y no es algo negativo. Es una oportunidad para aprender idiomas, ganar una experiencia laboral destacada y también experiencia personal. Mucha gente joven lo está haciendo, pero lo está haciendo buscando la potente industria alemana o las empresas de inversión ubicadas en la city Londinense, lo está haciendo para buscar fuera lo que no tenemos en nuestro país.

Pero irse a China para trabajar en el diseño de muebles es, señores, una verdadera broma de mal gusto. En España siempre ha habido una industria de mueble potente, y sobre todo en la Comunidad Valenciana. Las zonas sur de Valencia y norte de Castellón (también sur de Tarragona) están llenas de empresas del mueble, que fueron muy potentes en su momento y dieron trabajo a muchísimas personas. De hecho en Valencia no hay todavía un IKEA porque la industria del mueble hizo muchísimas presiones para impedirlo, aunque finalmente parece ser que se abrirá una tienda de la multinacional sueca en un par de años.

Pero llegó la globalización, la apertura de fronteras a las manufacturas asiáticas, y las empresas Valencianas y Españolas decidieron que era más barato fabricar en China e importar después. Muchas fábricas Valencianas se han convertido, en el mejor de los casos, en empresas de acabado del producto importado, cuando no directamente en almacenes dedicados a la venta del producto ya acabado. Igual que el textil, igual que el juguete, la industria del mueble valenciana entró en una decadencia progresiva hace años, mientras nuestras administraciones la han dejado de lado preocupadas únicamente en su modelo de sol y playa.

 

Que un Español, que un Valenciano tenga que irse a China a diseñar muebles me parece un crimen. Este es el mundo que hemos creado estos años, con la eliminación del proteccionismo, de los aranceles, con el mercado global, con una moneda tan fuerte, con el desprecio a nuestra industria y a su innovación.

¿Este es el progreso de Europa? Si tener que irse a un país con 3.500 dólares de Renta per cápita para trabajar es progreso, yo esto no lo quiero. Llamadme trasnochado.