Cascos y Camps

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 03-01-2011 en General. Comentarios (8)

 

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Francisco Álvarez-Cascos, uno de los hombres fuertes del Aznarato, ha pasado a la historia en el PP. ¿La razón? El PP de Asturias le ha vetado como candidato a las elecciones autonómicas en esa comunidad y, sintiéndose despreciado, ha decidido dimitir aduciendo insultos y falta de respeto de sus excompañeros de partido.

Pero lo interesante aquí es que parece que Álvarez-Cascos tiene la intención de presentarse a la presidencia de la comunidad autónoma bajo las siglas de otro partido, probablemente uno de nueva formación porque parece imposible que algún partido de los establecidos que no sea marginal sea capaz de aceptar a Cascos entre sus filas.

 

La presumible jugada de Cascos y el nuevo partido que quiere formar no es más que el síntoma de la clara ambición de gran parte de la clase política de nuestro país. Cascos no ha aceptado que su tiempo pasó, que no es hombre para esta época y para este momento, y que es difícil que una persona de su perfil gane en Asturias. A favor de las encuestas en todo el territorio, el PP necesita candidatos de perfil bajo, que no “ensucien” y que repitan como cotorras el discurso de la crisis, y no personas que representan a la derecha dura como Cascos.

Mariano Rajoy, cuando vio que la mayoría del PP asturiano no quería a Cascos, no podía más que hacer lo que ha hecho. Los votos del partido y la lógica indicaban, ambas, cual era la decisión a tomar. Supongo que Cascos habría hecho llegar a Rajoy la amenaza de crear un nuevo partido, pero aún así no cabía tomar otra decisión. Me imagino que Rajoy habrá hecho las cosas acojonado, como lo hace siempre todo, y deseando que la amenaza de Cascos no sea real, pues en ese caso podría tener aún más difícil ganar Asturias, aunque no imposible.

 

Esta situación me recuerda mucho a la de Camps hace unos meses. Conforme las informaciones sobre la trama Gürtel salían a la luz y se veía que lo de los trajes no era más que la punta el iceberg de una trama de corrupción mayúscula, parece que algunas personas en Génova consideraron que Camps no se debía presentar a las elecciones de 2011, no sé si Rajoy estuvo entre ellas. Sin embargo parece que Camps amenazó con montarse un nuevo partido de corte regionalista si no se le aceptaba como cabeza de lista del PP Valenciano, y eso unido a la fidelidad que tiene Camps del PP en las provincias de Valencia y Castellón (¿Quizá porque están todos en el mismo ajo? ¿Quizá saben demasiado los unos de los otros?) llevó a Rajoy, contra toda lógica y decencia, a apoyar a Camps públicamente.

Hace algo así como una semana al presidente de la diputación de Castellón, el corrupto Carlos Fabra, le fueron sobreseídos 4 delitos fiscales por estar éstos preescritos. Fabra aún tiene un delito fiscal en los tribunales, además de otros delitos por cohecho y fraude electoral, junto con el recurso de la fiscalía anticorrupción contra este archivo, pero aún así otros dirigentes del PP expresaron públicamente su alegría por este archivo, que no es ni mucho menos una exoneración de culpabilidad. Estos dirigentes no eran sólo valencianos, eran dirigentes nacionales como Aguirre o Esteban González Pons, algo verdaderamente increíble cuando estamos hablando de un individuo de esa catadura moral y que probablemente va a acabar condenado por alguno de los innumerables procesos que tiene abiertos. Pues bien, tengo la sensación de que todo este apoyo a Fabra y a los acusados por corrupción del PP valenciano tiene mucho que ver con esa amenaza de Camps de montar otro partido político, que ha llevado a que aquí en Valencia estos dirigentes puedan actual con patente de corso.

 

¿Por qué Rajoy no ha cedido al chantaje de Cascos y sí cedió al de Camps? Es muy sencillo. Álvarez-Cascos no podrá hacer una fuerza política poderosa en Asturias por mucho que lo intente. Igual consigue algún diputado, pero es imposible que le quite la supremacía de la derecha al PP. Las siglas PP y la capitalización del descontento con el gobierno socialista son la verdadera fuerza electoral de la derecha en Asturias, y la gente va a seguir votando a las siglas por encima del candidato. La presencia de Cascos con otro partido puede llevarles a no ganar las elecciones, pues las cosas en Asturias están bastante ajustadas, pero también es cierto que la personalidad de Cascos podía ahuyentar a mucha gente moderada.

Sin embargo el caso de Camps es totalmente diferente. El PP valenciano se ha convertido, de facto, en una fuerza regionalista y blavera*, características que ha ido agrandando desde la fagotización tácita de Unió Valenciana y la aceptación de sus más disparatadas consignas y conceptos. Camps es, en el fondo, un regionalista que defiende a los valencianos de los infinitos enemigos que nos acechan allende nuestras fronteras, bien estén en Madrid, bien en Cataluña, bien en Bruselas.

Si Camps fundase un nuevo partido y se llevase con él a gran parte de los dirigentes del PP valenciano que reinan estas tierras como caciques de otros tiempos, el PP se vería no sólo dañadísimo, sino incluso llevado a la marginalidad política. El victimismo y el chovinismo Campsista podría incluso ser más extremo en un partido regionalista, enardeciendo aún más a las idiotizadas masas que les apoyan ciegamente. Camps y sus acólitos tienen margen de pérdida, pues le sacan una veintena de puntos en las encuestas a los socialistas, así que la aventura les saldría bien. Podrían crear una nueva Unió Valenciana y salir victoriosos. Esa es la razón por la que Rajoy no tiene poder ninguno en esta tierra y los dirigentes valencianos son semidioses a los que no se les exige responsabilidad. Rajoy se podría jugar incluso su asalto a la Moncloa.

 

Si Cascos funda un partido me temo que fracasará, y ojo no sé si me gustaría que lo hiciese. A mi no me gusta nada Cascos, pero si una personalidad política sale de un partido grande y puede sobrevivir fuera de él pienso que quizá podría ser un empujón para muchos dirigentes socialistas o de IU que, descontentos con la situación de sus partidos, no se atreven a salir del partido que los cobija.

Por otro lado no sé si me gustaría que Camps montase otro partido. En cierta manera creo que se convertiría en un loco de grado aún mayor. De todos modos, ¿realmente podría empeorar en algo la comunidad Valenciana? Lo veo físicamente imposible, aunque nunca digas nunca…

 

 

* Se una el término Blavero de forma despectiva para hacer referencia a esa derecha regionalista y anticatalanista Valenciana que defiende que la lengua valenciana y la catalana no tienen nada que ver, que no hay relaciones históricas entre Valencia y Cataluña, el odio contra todo lo catalán y disparates similares. Se articuló en torno al partido Unió Valenciana, que fue relativamente fuerte a principios de los 90. Unió pactó con el PP y le dio el poder entre los años 91 y 99, y desde ese momento estas barbaridades fueron absorbidas por el ideario pepero valenciano, llevando a Unió a ser hoy en día un partido marginal.