EL ESTADO DE LAS AUTONOMIAS (II)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 21-07-2009 en General. Comentarios (20)

 

VICTIMISMO Y CACIQUISMO

 

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Dentro de los problemas que yo observo dentro del actual sistema autonómico Español hay uno que me preocupa gravemente. Este es, esa actitud generalizada de las autonomías a fomentar el victimismo en su territorio y, por otra parte, las consecuencias para la política que ha tenido esto.

 

Me gustaría comenzar con un dato curioso que observé en las anteriores elecciones generales del 2008. Como todos sabéis, la circunscripción oficial en España es la provincia. Sin embargo, la subdivisión real de España es la comunidad autónoma.

En las pasadas elecciones observé como todas las provincias pertenecientes a una misma comunidad autónoma votaban en la misma dirección política. Por ejemplo, todas las provincias de Galicia, Castilla y León y Valencia, por ejemplo, votaron PP. En cambio, todas las provincias de Andalucía, Cataluña, Aragón o el País Vasco votaban PSOE. Además, esa dirección del voto solía coincidir (excepto en el caso de Castilla la Mancha) con el color del partido del gobierno autónomo.

 

Tan sólo había dos excepciones: León, provincia oriunda del presidente del gobierno, que parece decantó su voto por el PSOE por esa razón; y Almería, provincia teóricamente perjudicada por la derogación del trasvase del Ebro, que votó mayoritariamente al PP.

Excepto en esos dos casos y el de Castilla la Mancha, podemos observar como la realidad autonómica es determinante para el sentido del voto.

 

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué el color del gobierno autonómico condiciona tanto el voto? En mi opinión, hay una razón fundamental. Todos los gobiernos autonómicos han intentado apropiarse de todas las acciones positivas que suceden en su comunidad, mientras que todas las deficiencias las achacan al gobierno central, o a su falta de financiación.

Como la mayoría de la población desconoce realmente cuales son las competencias de cada administración, y como también muchas veces las competencias no están claras, o dependen de la financiación del estado, esta incertidumbre es aprovechada por las autonomías para colgarse todas las medallas. Y este mensaje realmente ha calado en la población de modo muy fuerte.

Esta situación se convierte en algo invivible cuando el gobierno regional es de distinto color político que el del gobierno central. Es el caso de la comunidad Valenciana, donde el Consell sataniza al gobierno central, al que acusa de tener valencianofobia, de no darle dinero y de perseguir a los valencianos. En cambio, cualquier error del Consell será achacado al gobierno central de algún modo indirecto, mientras que cualquier infraestructura o nuevo servicio se lo apropian en exclusividad.

 

Hay otro hecho que también me parece especialmente preocupante, y es la pervivencia de los partidos políticos a la cabeza de las distintas autonomías. Los cambios de gobierno se dan muy poco, y se tiende a eternizar al partido en el poder. Los casos de Andalucía, Extremadura, Navarra y Castilla y León son claros, pero parece que comunidades como Madrid o Valencia no les van a la zaga.

La no alternancia en el gobierno suele ser mala, aunque tampoco es real pensar que es buena de por sí. Los gobiernos se acomodan, se creen los amos del cortijo, empiezan a tratar a los ciudadanos sin el respeto/ temor que les tenían antes; y sobre todo se empieza a generar un fenómeno tristemente habitual en España: La corrupción. Y esta corrupción tiene, en mi opinión, unos importantes toques caciquiles.

 

Yo sólo puedo hablar con conocimiento de causa de lo que pasa en la comunidad valenciana, pero por los comentarios de gente de Murcia, Madrid o Andalucía, parece que en aquellas comunidades pasan cosas parecidas.

En la comunidad Valenciana, la corrupción se palpa cuando tocas lo público. Ya no hablo del caso Gürtel, hablo de Zaplana y su caso Naseiro, de Fabra y sus continuas irregularidades, de la corrupción urbanística, de las subvenciones a dedo, los alcaldes caciques, etc.

He comentado más de una vez sobre estas situaciones, ya que he conocido algunas directamente. El porqué se da esta situación en la C.Valenciana tiene, para mí, una explicación que no es absoluta, pero sí creo que es fundamental para entender el fenómeno.

El PP de la comunidad Valenciana se cree que es el amo de un reino de taifas al que pueden gobernar a su antojo. Llevan tanto tiempo, han conseguido conectar tanto con los sentimientos más primarios y vicitimistas de los valencianos, que creo que piensan que son eternos. Además de esto, en el PP Valenciano hay ciertos personajes que parecen venidos de otro tiempo, actuando como verdaderos caciques.

Es el caso de Fabra (penúltimo de una larga estirpe de caciques) y Alfonso Rus (Cacique garrulo y chulesco con incontinencia verbal, que se jacta de enchufar a todos los que quiere en las distintas instituciones que domina, lo que paradójicamente le da fama de buena persona).

 

¿Es esto frecuente en otras comunidades? Estoy convencido que sí. En Murcia de quejan del mismo victimismo que en valencia, y que promueve el gobierno autonómico; en Andalucía se quejan de que la Junta tiene dominada a la población en base a subvenciones, al PER y al control que ejercen sobre el mundo rural. En Madrid, se quejan de los mismos tonos chulescos de Aguirre y de la increible manipulación a la que está sometida la televisión autonómica. En Cataluña, el victimismo se junta con el nacionalismo, dando una combinación peligrosa que genera eterna insatisfacción, y que permite a los gobiernos de la generalitat esconder sus deficiencias detrás de este manido debate, algo parecido a los que pasa en Valencia si le extirpas el asunto nacional.

 

Y esto, desgraciadamente, debe ser frecuente en muchas mas zonas, y posiblemente más habitual cuanto más tiempo lleve el gobierno de turno en el poder.