LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

BIPARTIDISMO,

CONTRA EL BIPARTIDISMO: NICK CLEGG Y ANTANAS MOCKUS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 03-05-2010 en General. Comentarios (7)

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Nick Clegg

 

Quizá es la crisis económica internacional la que ha hecho que se genere una gran ola de desafección a los partidos tradicionales en todos los países, o quizá es que esos partidos han decepcionado tanto a la sociedad, les han mentido tanto, les han contado tantas cosas que no eran ciertas, han usado el slogan y el show durante tanto tiempo, que al final la sociedad ha dicho basta.

No lo sé, pero la cuestión es que en otros países se observa un crecimiento de simpatías, aunque no tanto en votos, de terceras opciones políticas que hasta ahora no eran consideradas con posibilidades.

 

El caso más conocido es Nick Clegg, el líder del partido liberal-demócrata del Reino Unido. Los liberal-demócratas no son ningunos desconocidos en el Reino Unido, donde tienen unos 60 escaños en la cámara de los comunes (de 646), algo que es una proeza teniendo en cuenta como es el sistema electoral del Reino Unido, donde las circunscripciones electorales eligen a un solo candidato, que es el más votado de todos los candidatos, no habiendo proporcionalidad ninguna.

Pero ahora Nick Clegg se ha revelado como una “estrella” política en los debates a tres bandas que se hicieron en la televisión británica. Ante un Brown en franca caída, y un Cameron que provoca muchos recelos en mucha gente (no él mismo, que es un hombre joven, educado y moderado, si no el partido conservador), Clegg se ha revelado como un líder alternativo para el reino unido.

 

El partido liberal-demócrata es un partido liberal-progresista de carácter centrista. Favorable a la entrada del R.U en el Euro y a una mayor implicación en la política europea, en contra de la invasión de Irak, favorables a las energías alternativas, las libertades públicas, y no excesivamente hostil al estado del bienestar; el partido liberal-demócrata está situado entre el partido laborista y el conservador, aunque desde la implantación del nuevo laborismo de Tony Blair entiendo que está más cerca de los laboristas que de los conservadores.

Parece que Clegg es algo más conservador que la media de su partido, y ha escorado el mismo un poquito más a la derecha quizá en la búsqueda de la equidistancia. De hecho, Clegg ha dicho que no apoyará a Brown si los laboristas pierden las elecciones, dejando claro por una parte que puede pactar con cualquiera de los dos, y por otra parte dejando claro que si pacta con los laboristas es para ser él primer ministro.

 

Aunque Cameron parece favorito, una reacción anticonservadora (que vendría de las bases laboristas) podría dar a Clegg la victoria. En mi opinión, hay dos puntos peligrosos en la política de Clegg que evitan que realmente sea el favorito: La primera es su política excesivamente tolerante con la inmigración (algo poco popular en estos momentos de crisis), y segunda su excesivo europeísmo en un país donde mucha gente, cuando se va de vacaciones a Francia o España, dice que se van de vacaciones “A Europa”, como si su isla estuviese en África o en Asia.

Pero Clegg ha sido bastante honesto con estos dos impopulares puntos y esto es de agradecer. Decir lo que piensas antes de lo que te interesa es una práctica política que siempre defenderé. Porque Clegg tampoco oculta cual es el principal objetivo de su formación: La reforma del sistema electoral para hacerlo proporcional. Si Clegg consigue esto, el mapa político del reino unido cambiará por muchos años.

 

También hay otro político del que quería hablar, que es Antanas Mockus, candidato a la presidencia de la república de Colombia por el partido verde. Mockus es un personaje extraño: Niño superdotado, matemático y hombre excéntrico, ha sido alcalde de Bogotá en un par de ocasiones.

Su principal idea política es aplicar la pedagogía en la política, y desarrollar un poder público ético para Colombia, país profundamente corrupto, como casi todos los latinoamericanos, y situándose así en la oposición al Uribismo.

El partido verde es una refundación de un minoritario partido llamado partido verde opción centro, con lo que ya os podréis imaginar que es un partido centrista. En cierta manera es un partido muy parecido al de Clegg, pero con objetivos prioritarios diferentes: En Colombia este centrismo se orienta fundamentalmente a la lucha contra la corrupción y a poder crear una democracia fuerte, y a reducir la pobreza, verdadera lacra de Colombia que alcanza a casi el 50% de la población.

 

Las encuestas indican que Mockus le saca más de 10 puntos al delfín de Uribe, y eso representa una proeza viniendo de donde viene Mockus, de la nada. Sin embargo Colombia no es el reino unido, y preveo que la campaña se endurecerá contra Mockus hasta límites vomitivos. Ya han comenzado a relacionar a Mockus con Chávez o Castro, haciendo creer que el superdotado de familia Lituana sería un perrito faldero del populista venezolano.

El candidato Uribista es defendido por los grandes intereses económicos del país y eso va a hacer la campaña muy difícil para Mockus, por mucho que hoy pueda parecer el favorito.

 

Mientras tanto que nuestra querida España el voto se va concentrando elección tras elección en los dos partidos mayoritarios. Cuanto más los criticamos, cuanto más perjura la gente que no va a votar a ninguno de los dos, más votos sacan ambos.

Ni en nuestras más optimistas previsiones podemos pensar que IU o UPyD puedan pasar del 6% de los votos. Aunque también tenemos que ser realistas, ni Rosa Díez ni mucho menos Cayo Lara son Nick Clegg o Antanas Mockus. No son personas carismáticas, ni proponen un proyecto político creíble o bien sustancialmente distinto al de los dos partidos mayoritarios.

Yo creo que este país necesita algo así, pero ¿Cómo creamos un Clegg o un Mockus? La verdad, no tengo ni la más remota idea.

 

ENFERMIZO BIPARTIDISMO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 16-11-2009 en General. Comentarios (6)

 

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En un antiguo capítulo de los Simpsons los candidatos republicano y demócrata a la presidencia de EE.UU son sustituidos por extraterrestres disfrazados de estos mismos candidatos. Los extraterrestres creen que esta es la mejor manera para conquistar la tierra, puesto que conocen que siempre gana uno de los dos candidatos.

En cierto momento del capítulo los extraterrestres se descubren ante la opinión pública, y expresan claramente sus verdaderas intenciones esclavizadoras, y dicen que no necesitan esconderse puesto que saben que uno u otro ganará. En ese momento, ante la desesperación de los presentes al ver su futuro como esclavos, Lisa dice “No tenemos porque votar a estos, tenemos al candidato del partido reformista que es humano”.

La última escena del capítulo se ve a la humanidad esclavizada por los extraterrestres, dejando claro que el bipartidismo se impuso a la lógica, y a Homer siendo golpeado con un látigo por uno de ellos. Ante un comentario de Marge, Homer dice: “A mi no me digas nada, yo voté al otro extraterrestre”.

 

Esta es una de las críticas más feroces que he visto al Bipartidismo de una sociedad democrática gracias a las posibilidades infinitas en el uso del sarcasmo que te permite la creación de un mundo de ficción. El bipartidismo, como sabéis, esta anclado de una manera extrema en los EE.UU, de forma mucho más acusada que en resto de países occidentales.

Sin embargo, cada día parece más claro que España se acerca peligrosamente, si es que no se ha acercado ya,  a ese modelo. Nuestro bipartidismo imperfecto, con la presencia de partidos nacionalistas salida de la propia esencia del pacto constitucional, es algo que cada vez se arraiga más, incompresiblemente en paralelo con otro fenómeno totalmente contrario y opuesto, que es el desprestigio de la política.

 

En una encuesta del domingo pasado en el diario EL PAÍS se observa como el PP ha perdido toda su ventaja electoral debido a la corrupción de la Gürtel y a las guerras internas de poder.

Pero lo interesante del caso es que el 83% de ciudadanos dice que Rajoy no le inspira ninguna confianza. Pero en el lado contrario los números no son mucho mejores: El 67% de ciudadanos desconfía de que Zapatero y su gobierno puedan sacar a España de la crisis.

 

A pesar de esto, la encuesta de estimación de voto le da alrededor del 40% de los votos tanto a PP como a PSOE, algo inconcebible y contradictorio con lo anterior. Básicamente lo que la encuesta deja entrever es que sobre la mitad de votantes de cada uno de los partidos no le gusta el partido al que votan, pero sin embargo lo votan.

Volvemos a lo que se ha comentado muchas veces. En este país no se vota a favor, se vota a la contra. Quien vota al PP o al PSOE lo hace para que no gane el otro, porque considera al otro como la representación de la peor de la sociedad.

 

Cualquiera diría que no hay más partidos en España, pero si los hay. En España, a parte de los nacionalistas, hay más partidos nacionales y hay dos con representación parlamentaria, IU y UPyD.

Estoy convencido que para alrededor de un tercio de votantes del PSOE, y para muchos abstencionistas, IU puede ser una opción válida de voto. Sin embargo el voto anti-PP concentra el voto en el PSOE (aunque la realidad de IU tampoco ayuda).

Respecto a UPyD estoy seguro que podría atraer a un tercio de los votantes tanto de PP como de PSOE. Este partido, con muy buena prensa, quizá más de la que realmente merece, y con su líder como político más valorado, es el que parece crecer más, pero aún así no hay encuesta que le de más del 5% de los votos.

Pero ni IU ni UPyD parece que vayan a sacar más de un 5-6% de los votos cada una. Con el sistema electoral imperante, eso les puede dar 8 diputados a lo sumo.

 

En Alemania, con partidos mayoritarios incluso menos desprestigiados que en España, el Partido liberal saca un 13% de los votos, el verde un 10% y la Izquierda excomunista un 12%. Un 35% de votos concentrados en tres partidos ajenos al bipartidismo clásico, con características políticas muy variadas. Los alemanes si que parecen votar en función de lo que realmente piensan, no por filias y fobias. Pero en España esta oposición no parece pasar del 10%.

 

Como a los americanos, parece que nos hayan impuesto una obligación de votar a una de las dos opciones clásicas. Parece que votar fuera de eso fuese un pecado o algo propio de un antisistema.

El otro día un político del PP hablaba de los casos de corrupción (en concreto de la corrupción en Cataluña). Decía que no era bueno que los partidos mayoritarios se echasen los trastos  a la cabeza con la corrupción, porque ante la presencia de casos de corrupción en todos los partidos se podría potenciar así la presencia y crecimiento de partidos extremistas que podrían ser antidemocráticos. El diputado del PSOE presente en la tertulia, por supuesto, le parecía fantástico al argumento.

 

Pues a mi, más que fantástico, me pareció obsceno. O sea, que nosotros (los partidos mayoritarios) representamos la democracia, así que aunque haya corrupción ustedes nos deben de votar a nosotros, porque lo contrario puede ser malo y desestabilizador de la democracia. O sea caballeros, que no les queda otra que esto.

Pues no señores, afortunadamente hay muchas más opciones, y yo no le tengo que votar a usted ni a su vecino porque sí, faltaría más. Hay más opciones, pero quizá lo que pasa es que tienen el mercado muy bien repartido entre ustedes y hay que recurrir al miedo para no perder la clientela ¿No es así?

 

Lamentablemente, nos falta algo para ser capaces de coger una papeleta que no tenga gaviota o el puño y la rosa. Y quizá mientras no lo hagamos estemos sometidos a este imperio de la obscenidad política, por un lado, y la falta de valor e ideas por el otro.

 

¿BIPARTIDISMO O VOTO DE CASTIGO?

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-04-2009 en General. Comentarios (1)

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Esta mañana he leído la enésima encuesta sobre las elecciones europeas de Junio. En ella, el PP popular superaba al PSOE por unos 2 puntos, algo normal dadas las circunstancias. Sin embargo eso no ha sido lo que me ha llamado la atención. Lo que me ha sorprendido es que, a pesar de la naturaleza de estas elecciones, tanto el PP como el PSOE tenían una tendencia alcista respecto a la encuesta anterior, y que IU e UPyD se estancaban en el 3,5% de intención de voto.

El bipartidismo que existe en España está sustentado fundamentalmente en la naturaleza del sistema electoral, como ya comenté en otro artículo. Pero las elecciones europeas no están condicionadas por este sistema, ya que en ellas existe una única circunscripción nacional, siendo la representación electa directamente proporcional al número de votos.

Debido a esto sería lógico pensar que es una excelente ocasión para no votar pensando en el voto útil. Además, el resultado no va llevar a la formación de un gobierno u otro, si no que sólo elegimos una pequeña parte de un poder legislativo minimizado e ignorado en las políticas fundamentales de la unión.

Todos sabemos que ni el PP ni el PSOE son partidos con muy buena opinión entre los ciudadanos, fuera de sus militantes y sus votantes fieles. Entonces, ¿Cómo es posible que se repita el mismo bipartidismo que en las elecciones generales? Parece lógico pensar que este resultado es gracias a la máxima que rige nuestra política: Que no gane “el otro”.

Los españoles votamos más por rechazo a un partido que por adhesión a otro. Pero esto, que puede tener algún sentido en elecciones generales o autonómicas, no lo tiene en estas. Independientemente de quien gane, un porcentaje de votos cercano al 40% para ambos partidos llevará básicamente a la repetición de estrategias, ideas y actitudes que estos partidos han llevado hasta ahora, con la única diferencia de un pequeño cambio cosmético en el partido que quede en segundo puesto, o el incremento de su maquinaria propagandística.

Quien crea firmemente en las políticas de cada uno de estos partidos, ya sabe a quien tiene que votar. Pero quien piense que ambos no se están comportando como deberían hacerlo que sepa que el voto a la contra no cambiará nada sustancialmente. ¿Cómo cambiar esta situación de la política española? La única manera, a mi entender, es el voto a otras opciones distintas.

El resultado de estas elecciones realmente no importa mucho. Seamos atrevidos pues. Un voto de castigo contra la bipartitocracia imperante será lo único que despertará a estos dos partidos que dedican sus esfuerzos a la satanización del rival,  a la propaganda simple y facilona, y a sus rencillas personales.

Un resultado que diese a IU y a UPyD unos resultados importantísimos, imaginemos un 15% de votos cada uno, produciría un terremoto político de dimensiones enormes. Entonces el PP y el PSOE comenzarían un proceso de autocrítica interna, generando nuevas ideas y modos de comportamiento más propios de la política con P mayúscula (que decía Adolfo Suárez) que del politiqueo de programa del corazón al que nos tienen acostumbrados.

Los partidos políticos mayoritarios han llegado a pensar que son los dueños de España, y que la voluntad de los ciudadanos se limita a la elección entre ellos. Los partidos se acomodan y pierden su función, la generación de ideas y la mejora  de la vida del país. Básicamente se convierten en Oligopolios. Sólo la ruptura de este Oligopolio llevará a que despierten y espabilen.