LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

BANDERA

REFLEXIONES NACIONALES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 29-06-2010 en General. Comentarios (7)

 

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La tarde del partido España-Chile circulaba por Valencia capital camino a las afueras. En uno de los semáforos vi una gran bandera de España que colgaba del letrero luminoso de un bar, en el que presumiblemente iban a televisar el partido. Parecerá una tontería, pero comencé un proceso de contemplación místico-política de aquella tela roji-gualda que ondeaba alegremente al viento.

 

Mis sensaciones fueron positivas, no por ningún tipo de emoción futbolística si no por la completa normalidad con lo que la bandera de España ondeaba. Era lo normal con un partido de la selección a escasas horas, y seguramente miles de imágenes similares sucederán en la mayoría de países de nuestro entorno. Pero esta normalidad se convierte en especial debido a la realidad social en la que viven nuestros símbolos nacionales, que arrastran una convulsión histórica.

Igual la presencia de la bandera Española no está absolutamente normalizada en el ámbito social, pero sí me parece que está absolutamente normalizado su uso en eventos deportivos, igual que lo está hace años en el ámbito de la administración. Nadie piensa que la persona X es un “facha” cuando lleva una bandera de España en un partido de la selección, por lo menos no la inmensa mayoría de personas, aunque quizá esta realidad general no sea extrapolable a Cataluña y, sobre todo, al país vasco.

Pero que los símbolos nacionales ganen espacio de normalidad me parece positivo para quitar lastre de debates políticos estúpidos que absorben nuestras energías.

 

Para mi la bandera de España es algo totalmente aceptado que asumo sin problemas como el emblema de mi país. Y ojo, lo digo yo que, si me diesen a elegir, preferiría que se restableciesen los símbolos republicanos, sobre todo la bandera tricolor. Pero eso no me hace tener animadversión a la bandera bicolor ni mucho menos, aunque reconozco que mis prejuicios eran mayores cuando era más joven.

Tampoco veo ningún conflicto con mi identidad Valenciana; ambas identidades son complementarias totalmente, y no me supone ningún conflicto identitario absurdo, como es normal en una persona totalmente opuesta al nacionalismo como yo.

Pero esta realidad no es asumida por todos. La bandera de España tiene una pesada carga detrás, que compagina con la dificultad de establecerse en un país con varios nacionalismos distintos, lo que le hace tener todavía grandes problemas de aceptación que no parece que acaben solucionarse con los años.

 

Si observamos la línea histórica de las afecciones nacionales simbólicas podemos ver como es el Franquismo el que rompe la mayoritaria aceptación de los símbolos nacionales y de la españolidad misma. Desde la dictadura se machacó a la población con la idea de que el régimen franquista representaba las esencias de España, mientras que sus enemigos representaban la anti-España. El conservadurismo, el catolicismo, el militarismo y el cutrerio político-social fueron elevados a la categoría de esencias de la Españolidad, mientras que cualquier oposición ideológica (Liberalismo, laicismo, izquierdismo) eran ideas extranjerizantes ajenas a la realidad nacional.

Además del factor político-social también tenemos el factor simbólico. El franquismo eliminó los símbolos nacionales vigentes (los republicanos) para recuperar los antiguos monárquicos, y por lo tanto generó la sensación de que esa bandera y ese himno más que los del país eran los del régimen. La bandera y el himno se convertían en algo político, y esta sensación perduró en el subconsciente colectivo y se heredó de generación en generación, aunque posiblemente de formas diferentes. Si el Franquismo no hubiese cambiado los símbolos republicanos, o bien la república no hubiese cambiado los monárquicos anteriores, estoy seguro que parte de esta desafección simbólica no existiría.

 

Una vez acabado el Franquismo los herederos de este se declararon únicos portadores de la Españolidad auténtica. Aunque fueron marginales, estas sensaciones penetraron en la derecha Española (y en la izquierda por reflejo), que se ha sentido como la que verdaderamente siente una españolidad sin complejos, cayendo alguna vez en el terrible error de intentar instrumentalizar símbolos nacionales cuando lo único que provoca eso es que los fantasmas de nuestro pasado se reactiven.

Yo siempre he tenido una sensación que igual es equivocada, pero que me ha parecido siempre intuir. Cuando gobierna la izquierda (me refiero al PSOE, no confundir con Izquierda de verdad) la “tensión simbólica” es menor. Y no entro a valorar si la culpa es de unos o de otros, simplemente analizo un hecho que me parece observar.

 

Muchos Españoles se quejan de que en España no se pueda llevar una bandera o alguna simbología con los colores nacionales con total normalidad sin ser víctima de suspicacias maliciosas. Dicen que esto no pasa en ningún país del mundo, que somos el único país que se avergüenza de sus símbolos. Bien, esto no es verdad, no somos el único país en que pasa esto, ni mucho menos. Voy a dar un ejemplo: Japón.

En Japón existe un sentimiento respecto a sus símbolos nacionales muy parecido al que hay en España. Los conservadores los usan y aceptan sin problemas, pero los liberales y progresistas los consideran un símbolo de la época del imperialismo Japonés anterior a la derrota en la II guerra mundial.

Existe, por ejemplo, una gran polémica con la presencia de banderas en Japón y con la enseñanza del himno en las escuelas. Muchísimos profesores se han negado a enseñar la letra del himno en las escuelas (consideran que adula al emperador como a un ser divino) y han sido sancionados, incluso un maestro fue encarcelado por indicar a sus alumnos que permaneciesen sentados e indiferentes ante el himno nacional.

Este caso Japonés nos hace ver como no somos únicos en nuestros recelos, y ver donde está el problema principal que tenemos ambos países en común: Un pasado oscuro que muchos quieren olvidar, pero que otros muchos se niegan a condenar.

 

Mi famoso amigo Nihilista me decía el sábado pasado “Me da igual la selección, yo no me siento Español”, “El nacionalismo es siempre estúpido, y cuanto más pequeño más estúpido es” (lo decía por el catalán, él vive en Barcelona parte del año).

La verdad es que estoy bastante de acuerdo con la segunda frase, pero le repliqué a la primera: “Ahora no te sientes Español porque vives en España, pero si vivieses en el extranjero te darías cuenta hasta que punto lo Español está presente en tus actitudes y forma de pensar”. “Quizá tengas razón” me dijo, mientras seguía declarando, ya en otros ámbitos, su irreverente e interesante nihilismo.

Y así es, porque el “ser Español” no es realmente una bandera ni un himno. Es una forma de comportarse, de pensar, de entender la vida, son unos gustos determinados, unas costumbres, un modo de viva, etc. Y parcialmente es común a muchos otros países del mundo, pero parcialmente no. Esta es la verdadera esencia de una nación; cambiante, dinámica, receptora de costumbres y gustos extranjeros, pionera en vanguardias conductuales…El “ser Español” no es algo que se pueda definir en un libro, ni que puede listar nadie. Cada uno de nosotros lo crea y evoluciona a la par con él.

 

“Son Españoles quienes no pueden ser otra cosa” dijo Don Antonio Canovas del Castillo. En aquella época la desafección nacional venía más por el anarquismo y el internacionalismo obrero, el cantonalismo y en parte por el nacionalismo, que por nuestros conflictos actuales. Sin embargo parece que es un problema endógeno de este país.

Afortunadamente parece que el tiempo está suavizando estas posturas. E insisto en mi argumento inicial: No nos dejemos embaucar por conflictos artificiales y estúpidos que no aportan nada a la sociedad. Hay demasiadas cosas que arreglar, demasiadas incertidumbres mundiales y demasiados problemas políticos y económicos como para concentrarnos en banderas y en simbolismos.

 

LA SENYERA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 01-06-2009 en General. Comentarios (4)

 

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Seguramente muy poca gente conoce esta bandera. Pues bien, esta bandera estaba destinada a ser la bandera oficial del País Valenciano, tal y como se acordó por acuerdo de la UCD, el PSPV y el PCPV en 1981. Y he dicho País Valenciano porque ese era el nombre que se pactó para la actual comunidad valenciana en el Estatut de Benicàssim, proyecto de estatuto que debió convertirse en el estatuto oficial, pero que fue troceado y cambiado por el congreso de los diputados a instancias de la UCD, y con la aceptación a regañadientes del PSOE.

 

Durante la transición se vivió una gran tensión política en la comunidad Valenciana debido al enfrentamiento entre las dos concepciones de lo que debía ser la futura autonomía valenciana. Sin entrar demasiado en detalles políticos, me voy a centrar en los simbólicos. Había una opción, defendida por la derecha, que reclamaba que el nombre de la futura autonomía debía ser el tradicional “Reino de Valencia”, se debía institucionalizar como estandarte autonómico la señera coronada valenciana (que es la bandera de la ciudad de valencia) y usar la denominación de Valenciano, refiriéndose a la lengua, sin más detalle.

Por otro lado, la opción “izquierda”, defendía usar la denominación “País Valenciano”, denominación que se había puesto de moda desde los años 30, hacer alguna referencia a que el Valenciano pertenecía a la rama lingüística del catalán, y la institucionalización del estandarte de los reyes de Aragón como bandera del País Valenciano.

 

De hecho, al ganar la Izquierda las primeras elecciones municipales en la comunidad Valenciana, y al crearse los Consejos preautonómicos de lo que serían las futuras autonomías, fue la Izquierda quien pasó a dirigir el Consell preautonómic del país Valencià. Por eso, la bandera del consell preautonómic fue la que defendía la mayoría vencedora en esas elecciones, es decir, la cuatribarrada aragonesa.

 

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Sin embargo, en medio de la tendencia al acuerdo que existía en esa época, la derecha (dirigida por la UCD) y la Izquierda (dirigida por el PSPV y el PCPV) pactaron una simbología que pudiese ser aceptada por todo el mundo. Por un lado, la derecha aceptó la denominación de País Valencià. Por otro, la izquierda aceptó que en el estatut no figurase ninguna reseña respecto a la relación lingüística entre el valenciano y el catalán. Finalmente, se pactó una bandera “intermedia”, que llevaría franja azul, pero no sería la senyera coronada. Todo ello quedó expuesto en el estatut de Benicàssim, que fue el proyecto de estatuto para el País Valenciano.

Cuando el estatut de Benicàssim llegó al congreso de los diputados, la UCD decidió desdecirse de lo que había pactado su sección valenciana en el estatut de Benicàssim. El nombre fue cambiado por el de Comunidad Valenciana y la senyera coronada fue convertida en bandera oficial, quedando la simbología valenciana tal y como la conocemos hoy. Tampoco es justo echar toda la responsabilidad a UCD; el PSOE, con Alfonso Guerra por medio, aceptó las modificaciones en el congreso de los diputados, hecho que provocó un torrente de dimisiones en el PSPV de la época.

 

Parece que poco importa esto hoy, cosa que en parte es verdad, pero en parte no. La elección como bandera de la comunidad a la bandera de la ciudad de Valencia ha provocado que haya poca identificación con este símbolo. Fuera de la sección de la comunidad entre Sagunto y Gandia (Básicamente la provincia de Valencia), la bandera coronada no goza de aceptación popular, y es poco utilizada fuera de lo que son actos oficiales.

Por otro lado ha habido gente que ha continuado usando el término País Valencià y la bandera cuatribarrada como bandera valenciana reivindicativa. Mientras la generalitat fue gobernada por el PSPV digamos que no pasó nada, pero desde que llegó el PP el govern las personas que usan o prefieren esos símbolos han sido tildadas de catalanistas y traidores.

Muchos de los que persiguen con saña esos símbolos pertenecen a una generación que ni siquiera conoce su significado, su historia y el porqué hay gente que los sigue sintiendo como propios.

Esta es otra de las maravillas que ha traído el PP a esta tierra.

SIMBOLOS PATRIOS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-05-2009 en General. Comentarios (20)

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La pitada al himno español en la pasada final de la copa del rey ha provocado un revuelo mediático importante. Ciertamente el debate ha sido amplificado gracias al cese disfrazado de dimisión del director de deportes de televisión española, que parece que censuró la pitada del himno antes de comenzar la final y lo emitió con “arreglos” en el intermedio. Sin embargo, el debate sobre la posible pitada ya se había producido en algunos medios de comunicación con anterioridad.

Muchos asociarán este rechazo puntual al himno Español y al Rey como producto de una exaltación nacionalista, y posiblemente es verdad. No obstante, la característica “nacional” del público silbante en esta ocasión no puede esconder una realidad que todos conocemos, que es que incluso en zonas sin nacionalismo alguno el himno y la bandera española son símbolos que gozan, quizá no del rechazo claro, pero sí de la “frialdad” de parte importante de la población.

Esa frialdad se debe a que muchas personas perciben que el himno y bandera actuales tienen ciertas connotaciones políticas, generalmente asociadas a la dictadura y a la derecha. Al que lleva pegatinas de España en el coche, o lleva símbolos claramente visibles se le sojuzga directamente como “facha”, por lo que muchas personas los evitan, e incluso se encuentran pensando en esos términos involuntariamente a poco que se den cuenta.

Evidentemente los símbolos sólo representan lo que se haya querido representar en ellos. Muchos símbolos han cambiado de significado a lo largo de la historia, cosa normal y habitual. El himno y la bandera Española realmente tienen un significado oficial “nacional”, sin embargo esta situación de identificación con los “fachas” pervive en el subconsciente colectivo por varias razones.

Cuando la sublevación militar del año 36 triunfó, los sublevados cambiaron el himno y la bandera que usaba la república. Realmente lo que hicieron fue reinstaurar los símbolos monárquicos anteriores (con cambio en el escudo), pero ese cambio en ese entorno de brutal enfrentamiento concedió a la bandera bicolor y a la marcha real significado de símbolos “franquistas” dentro del imaginario colectivo. Además, Franco y su régimen hablaban propagandísticamente de que la “esencia” de España era lo que representaba su régimen (catolicismo, militarismo, autoridad, centralismo), mientras que la república y la oposición al régimen (liberalismo, democracia, izquierdismo, nacionalismo periférico) representaba la “anti-españa”.

Cuando llegó la transición, el gobierno Suárez ni se planteó cambiar los símbolos nacionales. En aquel momento donde primaba el acuerdo, nadie entró en esos temas, ocupándose más de cambiar la realidad política y social, que realmente era lo prioritario.

A pesar de que la propaganda del franquismo había condicionado el subconsciente colectivo en lo que respecta al patriotismo y los símbolos, supongo que aquellos políticos pensaron que el paso del tiempo y el uso continuado de estos símbolos de estado con la izquierda en el poder y los nacionalistas en el sistema acabaría eliminándole las connotaciones “franquistas” a éstos. La idea es lógica. Algo parecido ha pasado en la comunidad Valenciana, donde la señera coronada, símbolo del blaverismo durante las transición, ha acabado considerándose como bandera normal para la inmensa mayoría de valencianos gracias a su uso oficial prolongado. Pocos de acuerdan ya de la bandera preautonómica y muy pocos la reclaman.

Sin embargo esta situación no se ha dado con los símbolos de España. ¿Por qué? En mi opinión se ha debido a la combinación de dos factores. Primero la omisión lógica del uso social de la bandera de España durante los primeros años de democracia por parte de la Izquierda y el nacionalismo, pero fundamentalmente creo que la situación que hace perdurar esto es el uso partidista por parte de la derecha de los símbolos patrios.

Todos hemos visto las manifestaciones del la derecha en la pasada legislatura en las calles. Banderas de España por doquier, referencias patrióticas a España, etc. Cuando hablan los dirigentes del PP se les llena la boca de hablar de España, como si España fuese sólo lo que ellos defienden.  Las continuas acusaciones a la izquierda de querer romper España, manifestaciones de la extrema derecha con banderas de España como pancarta, etc. La derecha se autoproclama como la esencia de España (discurso vacío por otra parte, que sería inaceptable en otros países de Europa) contra los “otros”, que son todos los demás y que parece que no quieren a España.

En ese caldo de cultivo los grupos nacionalistas se mueven en su salsa porque en cierta manera producen confusión cuando luchan contra España. En otro momento hablaré sobre el cordón umbilical que parece que une a la izquierda y al nacionalismo desde hace casi un siglo y que, en mi opinión, hay que romper.

Hace unos años un alto cargo de la judicatura, Jiménez de Parga, que no sé que cargo ocupa ahora y que fue ministro de trabajo con Suárez, propuso que se cambiase el himno y la bandera de España por otras nuevas, ya que los actuales símbolos provocan rechazo. Quizá tenga razón pero ¿Seriamos los españoles capaces de no utilizar los nuevos símbolos de forma partidista?