LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

El contenido político

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 28-11-2010 en General. Comentarios (1)

 

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Nicolae Ceaucescu

 

Contaba Santiago Carrillo que, en uno de sus viajes a la Rumania de Ceaucescu y al entrevistarse con el dictador, intuyó que aquel hombre, al que había respetado antaño, había degenerado mentalmente hasta crearse una fantasía propia inconexa con la realidad de su país.

Concretamente parece ser que Ceaucescu le dijo a Carrillo que la Rumania de finales de los 70 tenía ciertas características de sistema socialista avanzado, casi comunista (Para los Socialistas Marxistas el comunismo es el grado máximo que se alcanza después de muchas décadas de socialismo), y puso como ejemplo la calidad de educación y la sanidad en Rumanía. Carrillo le replicó: “Francia tiene una educación y una sanidad públicas mejores que las de Rumania, ¿Me quieres decir que Francia es un país “socialista avanzado”, casi comunista?”. Ante la réplica, Ceaucescu se defendió hablando del “contenido político” del estado, para justificar el por qué Rumania era socialista avanzada y Francia no, aún siendo mejor en Francia las áreas sobre las que el presidente rumano justificaba su opinión.

 

Esto del “contenido político” me viene a la cabeza cuando leo opiniones y escucho personas hablando sobre la política de España (y del mundo), y se justifica o se critica exactamente la misma política en función si el gobierno que la toma es nominalmente progresista o conservador.

El caso más obvio es la política del gobierno Español, que en su vertiente económica está dirigida de facto por Bruselas, Berlín y el FMI. La política económica de estos últimos meses se corresponde perfectamente con una política neoliberal, independientemente de que su origen esté en una convicción intelectual o haya sido impuesto. Sin embargo veo muchos izquierdistas defendiendo al gobierno por sus medidas “valientes” y “serias” para sacar a España de la crisis, y sobre todo veo derechistas de todas clases atacando al gobierno Español por su “nefasta” política económica.

Claro, cuando se mira al Reino Unido, por ejemplo, las opiniones viran totalmente. Los mismos izquierdistas que defienden la política de Zapatero se escandalizan del aumento del precio de las matrículas en las universidades del reino unido, del recorte del gasto social o del aumento de los impuestos indirectos. Y los derechistas, en cambio, dicen que hay que tener en mismo coraje e iniciativa en las reformas que el primer ministro Cameron, siendo Rajoy el primero que se apunta al disparate de criticar y defender las mismas líneas políticas en función de qué gobierno lo haga.

 

Hay casos todavía más flagrantes que estos. Hay quienes defienden la política de la semiesclavista China simplemente porque la envuelve el adjetivo de comunista, al igual que hay quienes vomitan su ignorancia defendiendo a la maravillosa Corea del Norte. También hay izquierdistas muy caracterizados que defienden como modelo el Brasil de Lula como ideal, pensando que allí hay algún tipo de revolución socialista, cuando el gobierno de Brasil no pasa de ser un gobierno progresista-centrista ligeramente escorado a la izquierda en sus preocupaciones sociales.

También pasa lo mismo al analizar países como Venezuela o Colombia. Las mismas políticas corporativistas, policiales o militares serán defendidas o rechazadas en función de quien las realice, y siempre encontraremos una justificación para defender la corrupción o la violación de derechos de las personas si la cometen los que consideramos como los “nuestros”.  Si hay un golpe de estado en honduras contra el presidente Zelaya se justifica, al igual que contra Chávez. Pero si fuese contra Santos o Piñera esos mismos se clamarían contra los “comunistas” que quieren subvertir América latina.

 

Este es el esquema general que sigue la mayoría de la población en España. Lo siento, es la verdad y no podemos obviarla: Los Españoles ni sabemos ni queremos saber de política, y mucho menos de economía. Lo nuestro son las afinidades ideológicas, el seguimiento entusiasta a las siglas, la cerrazón mental y el dejarnos dirigir por las palabras de políticos interesados y cínicos.

El contenido político” sirve para justificar y criticar las mismas cosas según su autor. Franklin D. Roosvelt lo tenía más claro “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Por lo menos había un criterio detrás, quizá poco honrado, un tanto cínico, siempre interesado, pero se sabía que se defendía al otro en contra de los ideales propios por un simple interés nacional. Aquí no, aquí no hay criterio ninguno, es un simple arribismo irracional contra el que va pintado de tu mismo color, es pura competición deportiva, hooliganismo político inserto en el corazón de la nación, que es la voluntad y las ideas de sus ciudadanos.

Y entendamos bien la magnitud del problema, porque es ese "corazón" de la nación el que le daría a este país un verdadero valor añadido para salir de esta situación y fabricar su propio futuro. Sin eso, no estaremos más que al merced de las voluntades ajenas a nuestras fronteras.

 

Irlanda en quiebra; el fin del mito liberal

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 23-11-2010 en General. Comentarios (8)

 

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El gobierno Irlandés ha aceptado finalmente su rescate financiero por parte de la UE y el FMI. Irlanda, quizá el país que más ha pagado la crisis económica (por encima incluso, en mi opinión, de países como Grecia) no podía aguantar sin ser intervenida.

 

La quiebra Irlandesa es profunda. Un desreguladísimo sector financiero fue el catalizador de una terrible burbuja inmobiliaria que ha llevado al país, una vez su economía se ha visto afectada por la crisis internacional, a un estado de quiebra profundo. Suena a España, sí, pero es bastante peor. El valor de los pisos ya ha bajado casi un 40%, las hipotecas valen más que lo pisos, el estado tiene un déficit pavoroso del 32% del PIB.

Y lo que es más grave aún, Irlanda está así después de haber hecho el paquete de recortes más duro de los países europeos. El sueldo de los funcionarios fue reducido un 15%, se subieron los impuestos, se redujo el gasto social, se eliminaron proyectos de infraestructuras…pero nada ha valido más que para congelar la crisis unos meses. El estado, que garantizó el 100% de los depósitos bancarios y eso le valió para solventar la tormenta de hace dos años, ha acabado quebrando junto con sus bancos.

 

Irlanda fue siempre un país de desarrollo medio en comparación con el resto de la Europa occidental, que estaba más desarrollada. En los 70 era el país más pobre de Europa entre los países democráticos, estando a un nivel similar a las dictaduras Española, Portuguesa y Griega.

Pero el pequeño país de 4 millones de habitantes decidió apuntarse, entrados los 80, al neoliberalismo de corte Thatcherista. Una rebaja de impuestos enorme y una desregulación del sistema bancario fueron la guía a seguir. Irlanda fue mucho más allá que otros países más grandes en la reducción de impuestos, precisamente porque su tamaño se lo permitió sin tambalear completamente la escena internacional.

Quizá lo más destacable de las reformas liberales en Irlanda es su impuesto de sociedades, situado en un escandalosamente bajo 12,5%. Este impuesto ha sido considerado algo así como competencia desleal por el resto de países europeos; España tiene un impuesto de sociedades del 30% después de haberlo bajado 5 puntos en los últimos años, el Reino Unido lo tiene también sobre el 28%, por poner dos ejemplos claros.

Una vez Irlanda entró en la zona euro la muchísimas multinacionales se asentaron allí atraídas por las enormes ventajas fiscales. Esto llevó a un crecimiento del PIB espectacular, llevando a Irlanda a tener la renta per cápita más alta de Europa detrás del microestado de Luxemburgo.

 

Cuando veo por la televisión o leo en alguna prensa especializada que hay empresas o instituciones que garantizan rentabilidades por inversión económica del triple de lo que garantiza cualquier banco en un plazo fijo, me vuelvo desconfiado. Una empresa que otorga algo a un precio sustancialmente más beneficioso para el comprador que la media del mercado sólo puede hacerlo porque hay trampa detrás, y lo mismo pasa si hablamos de la rentabilidad de una inversión. La única justificación para hacer eso es o una necesidad urgentísima de recaudar dinero, lo que indica que la empresa está al borde de la quiebra, o bien un fraude, sea de tipo piramidal o no.

Por un sentido común parecido cuando un país pasa de ser el más pobre de Europa a ser el más rico en una generación, es obvio que ha habido un crecimiento desmesurado que, por esta misma razón, no puede ser sólido. Un país que tiene crecimientos del 8 y el 9% al año o es causa de una hiperproductividad producida por una apertura de fronteras a las exportaciones y unos costes laborales bajísimos, lo que no fue el caso de Irlanda, o es pura burbuja.

 

Todavía se puede ver por Internet multitud de artículos en medios liberales económicos que hacían hace no mucho odas a las virtudes de Irlanda, a su crecimiento producto de la bajada de impuestos y la desregulación, y mostraban este país como el ejemplo a seguir para España, como el ejemplo perfecto de el éxito de las políticas liberales. Pues bien el paraíso de las políticas neoliberales promovidas en los 80 ha quebrado escandalosamente. ¿Qué dirán ahora las Libertad Digital, El Mundo y compañía? Tengo que hacer un repaso por estos medios, a ver si la culpa es de Obama, o quizá de Zapatero.

Grecia, Islandia, Letonia, Irlanda…Si fuésemos parciales e interesados podríamos decir que todos los países intervenidos y salvados han gestado sus crisis con gobiernos de centro-derecha y con partidos liberales en el poder. Pero no, esto sería usar la misma falacia que usan otros contra los partidos izquierdistas, eso no sería verdad, o no sería verdad del todo. Hay temores justificados de que Portugal puede ser la siguiente economía en caer, y allí los socialistas gobiernan desde 2005, y aunque no parece tan probable como en el caso Portugués, España e Italia están los siguientes en la línea de fuego.

Las políticas que nos han llevado aquí han sido compartidas por gobiernos de centro-derecha y centro-izquierda en todo el mundo. La burbuja económica, los desequilibrios fiscales (producidos tanto por un aumento del gasto público como por una reducción injustificada de impuestos) y la desregulación del sector financiero ha sido común. Al final ha sido una forma de entender la economía, generalmente aceptada y originaria de las políticas liberales de los 80, la que nos ha llevado a esta situación.

 

Un rescate no es una cosa agradable, ni por orgullo nacional ni sobre todo por la factura que te van a pasar después. A Irlanda le van a exigir que elimine ese déficit enorme que tiene en poco tiempo, y va a tener que hacer recortes enormes.

El gobierno Irlandés ya ha dicho que no piensa aumentar su impuesto de sociedades, y que no va a aceptar que le impongan aumentarlo. Aunque Merkel ha dicho que no le va a exigir a Irlanda eso, obviamente va a tener que hacerlo. La alternativa es generar un aumento generalizado de la presión fiscal sobre el ciudadano medio y además un recorte de sueldos, costes laborales y servicios sociales de tal magnitud que el país difícilmente va a poder soportar. Eso generaría una depresión en la economía Irlandesa terrible y prolongada.

La alternativa a todo esto es salir del euro. Dicen que un país que sale del euro lo pasaría muy mal los primeros años, y seguramente Irlanda sería el país que peor lo pasaría por su economía muy dependiente de multinacionales. Pero al final alguien va a tener que abrir la caja de Pandora, porque el no salir del euro se justifica con previsiones de un crecimiento y recuperación en un breve espacio de tiempo, previsiones que por lo que parece son producto más bien del deseo y de cierto optimismo conservador que de una situación real.

Ya veremos en qué acaba todo.

 

Populismo político, integrismo ciudadano

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 18-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Las declaraciones del candidato de ERC a la presidencia de la generalitat de Cataluña, Joan Puigcercos,  sobre que en Andalucía “no paga impuestos ni dios” han levantado ampollas. Los Andaluces se han indignado y con razón, aunque el gobierno andaluz ha sido bastante más elegante que Puigcercos.

Este comentario de Puigcercos es puro populismo destinado a fomentar el victimismo de los votantes catalanes, que convenientemente orientado se convierte en un voto cautivo e irracional. Yo soy Valenciano, sé cómo de enfermizamente victimista puede ser un político y esto me lo conozco perfectamente. Lo que hace Puigcercos es exactamente lo mismo que hace Camps, lo que pasa es que uno lo orienta hacia el independentismo y el otro hacia el antisocialismo. Pero lo mismo es, opio para el pueblo, vísceras para la piara.

 

No creo que haga falta reseñar la absurdez de la frase de Puigcercos. Deducciones aparte, un trabajador en Andalucía paga prácticamente lo mismo de impuestos que en otras partes de España en función de la renta que tenga por sus cotizaciones al IRPF y la S.S, el impuesto de sociedades lo pagan las empresas Andaluzas al igual que las del resto de España, etc. Si, en términos generales, en Andalucía se pagan menos impuestos que en Cataluña, como realmente se pagan, es porque su renta y beneficios son menores.

Otra cosa es que Cataluña sienta que no se la financia correctamente, pero eso es un tema aparte. Si se quiere entrar en eso lo que se debe hacer es plantear los temas seriamente, descubrir deficiencias y buscar alternativas, no cargar como un bárbaro contra otras comunidades tachándolas de aprovechadas y ladronas. El señor Puigcercos merecería, en un país serio, una dura amonestación y un desprecio de sus votantes, a los que trata como una masa enardecida e ilógicamente visceral.

No sabéis como lamento ver estas cosas en Cataluña, donde hasta hace unos años el debate político parecía propio de una democracia europea avanzada.

 

Estas palabras necias generalmente no afectan al político, que al final no se cree lo que dice y no hace más que actuar y tomar por imbécil al público, pero sí que genera un efecto pernicioso en la ciudadanía. Los ciudadanos que menos conocimiento político tienen son progresivamente fanatizados hacia el interés de un grupo político, perdiendo la necesaria razonabilidad política para poder ejercer una acción auditora ciudadana adecuada y generando odios absurdos.

Y cuidado, que esto no es algo sólo propio de ERC, es algo casi general. Os voy a contar una anécdota.

 

Estuve el otro día visitando a un cliente con el que tenía que negociar una operación económica bastante importante. Tengo bastante confianza con este cliente y un trato muy afable, así que nos tratamos casi como conocidos de toda la vida. Estuvimos hablando de la evolución de la vivienda, de su hermana que era funcionaria, etc.

Hubo un momento en que el cliente, creo que hablando de la bajada de sueldo de su hermana, me dijo: “La verdad, a quien vuelva a votar al PSOE habría que meterlo en un barco y mandarlo a Venezuela, ya que tanto les gusta eso, o a Cuba, o no, mejor, a Corea del Norte”.

El cliente me dijo esto sin saber mis orientaciones políticas, lo cual me dejó verdaderamente sorprendido. El hombre debió suponer por alguna razón que yo era de derechas e iba a compartir su criterio, lo cual de primeras ya es un absurdo porque cualquier derechista sensato jamás aprobaría un despropósito así, pero además me sorprendió mucho como se puede decir esto cuando existe la posibilidad de que tu interlocutor pueda ser uno de los que quieres meter en el barco. Y no penséis que mi cliente es algún empresario bárbaro y semianalfabeto, nada de eso. Es un jefe de compras de un grupo empresarial relativamente importante, licenciado en económicas y que gestiona muchos millones de euros anualmente. Es un hombre verdaderamente meticuloso en sus estudios y en su toma de decisiones, quizá de los más analíticos que conozco. Era increíble, pues, que pudiese estar en una posición tan integrista y tan obviamente disparatada.

Creo que este cliente es un buen ejemplo de a dónde lleva la fanatización ciudadana y cómo incluso personas de un nivel intelectual alto se pueden ver envueltas en estas cosas.

 

Un par de días después el cliente me mandó un email con unas declaraciones de Rodrigo Rato sobre el precio de la vivienda, que según el exministro tiene que bajar como mínimo un 30% más, comentándome que el comentario Rato era “como tú decías”. Le respondí con los datos que yo creía que eran relevantes para ver que, efectivamente, el precio de la vivienda tiene que caer de forma muy importante y durante muchos años, y se los listé a modo de resumen.

Su respuesta fue graciosa: “No dudo que lo harías mucho mejor que la famosa exministra de la vivienda Trujillo. Debes entrar en política y poner un poco de orden de una vez” (¿De verdad le gustaría a este cliente que yo entrase en política? Lo dudo…).

Le comenté a mis compañeros la respuesta del cliente, y con ésta como base comenzamos a discutir sobre la deducción de vivienda habitual. Ellos sostenían que el PP la restablecerá en 2012 y yo decía que no.  La conversación evolucionó y ellos defendieron que la deducción por vivienda daba más beneficio al estado por el incremento de la actividad que suponía esta ayuda a la compra (al recaudarse más impuestos), mientras yo sostenía que ésta había sido un error, que esa presunción era demasiado osada en un entorno depresivo, que no era demostrable para el contexto actual y que en una situación de déficit como la presente hace que eso sea implanteable.

Mis interlocutores no cedían y hacían argumentos macroeconómicos simplistas, llegando a argumentar que cualquier subvención a la compra era beneficiosa para las arcas del estado (argumento absurdo que no hace falta rebatir, pero si tenéis duda pensad, simplemente, una subvención en los artículos de alimentación).

Uno de mis compañeros comenzó a deslizar la conversación hacia argumentos contra el gasto social, los funcionarios, etc. Él es muy capitalista y la cabra tira al monte. Como tampoco era el debate intenté hacerle ver la complejidad de la gobernación del estado, cómo hay miles de partidas, cómo hay que analizar más consecuencias que la propia balanza de ingresos y gastos del estado, cómo hay muchas fuerzas en liza y cada acción tiene una consecuencia sobre la economía y la sociedad.

Pues nada, mi colega, inserto en el calor del debate, no aceptaba nada y se empeñaba en arreglar el país con argumentos de frutería que parece que los centenares de expertos del ministerio de economía, idotas ellos,  no sabían ver. Y mi colega no es ningún tonto, es doctor ingeniero y una persona con muchísima experiencia empresarial y conocimiento de la industria española. ¿Fue simplemente el calor del debate? Creo que en parte sí, porque luego aceptó que teníamos “visiones diferentes de ver el mundo”, pero en parte creo que se le podía haber dicho lo contrario que le dijo Felipe González a Fraga hace más de 30 años, eso de que “le cabe el estado en la cabeza”. A casi nadie le cabe el estado en la cabeza, como es normal, pero creo que en este país casi nadie quiere, tampoco, intentar entender la complejidad del mismo y de la propia sociedad. Los esquemas simples parecen más atractivos.

 

Irresponsabilidad política y poco análisis ciudadano, combinación terrible. Un país que quiere gestionarse bien a si mismo y ser capaz de maximizar sus posibilidades debe tener ética y responsabilidad política, por un lado, y conocimiento político y capacidad de análisis ciudadano por otro. Sin eso estamos condenados a caer en las garras del populismo, el victimismo, la demagogia y los odios absurdos.

Tan sólo me pregunto sí la falta de análisis político ciudadano es causa de la irresponsabilidad política o al revés. ¿Qué fue primero, el huevo o la Gallina?

El sistema hipotecario Español

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Entrando en el año III de la era de la crisis inmobiliaria seguramente todo el mundo ya sabe algo sobre el sistema hipotecario español y las diferencias con los sistemas hipotecarios de otros países.

Básicamente la situación en España es que la deuda hipotecaria no desaparece con el embargo del bien hipotecado, si no que la deuda permanece si este bien no ha sido vendido por el coste de la deuda, teniendo que pagar el deudor el diferencial más enormes intereses por impago. Esto contrasta con lo que pasa en países como EE.UU en donde, una vez embargado el bien inmobiliario, la deuda se da por saldada.

 

No es desconocido para nadie los problemas que ha acarreado esta ley hipotecaria en España. Viviendas sobrevaloradas que han sido compradas en los años anteriores a precios muy por encima de lo que el mercado está dispuesto a pagar por ellas, propietarios que no pueden pagar las hipotecas por estar en paro, bancos que embargan las viviendas y, finalmente, expropietarios que siguen siendo deudores al banco y a los que se les sigue reclamando deuda y aplicando procedimientos de embargo de cualquier otro bien embargable que tengan.

Esta situación, además, suele arrastrar también a las familias, bien porque son avalistas y, por lo tanto, se deben de hacer cargo obligatoriamente de un porcentaje de la deuda para no perder el bien con el que han avalado, bien porque tienen que ayudar a sus familiares económicamente para que estos no entren en la espiral que hemos comentado antes. Yo conozco gente muy cercana que, por avalar una vivienda a un hijo y habiendo el banco embargado ya la vivienda hipotecada, han estado a punto de perder su piso por esta cadena de responsabilidades si no hubiese sido porque otro familiar, uno más, les ha ayudado.

 

Muchas son las voces que, ahora y ante la terrible situación de sobreendeudamiento y paro que tenemos, claman por cambiar nuestro sistema hipotecario por un sistema más parecido al estadounidense. Esto puede parecer justo y razonable, y fuera de los bancos no parece que nadie debiera estar en contra de esto. Sin embargo el otro día me sorprendí, escuchando una tertulia de catedráticos de economía, cuando escuché que estos señores eran absolutamente contrarios a la aplicación del sistema americano en España y defendiendo al sistema Español por su “seguridad”.

Estas ideas tienen un sentido, fijaos. La tasa de morosidad en España es extremadamente baja si se tiene en cuenta la situación de desempleo y el grado de endeudamiento privado del país. Esto está quitando muchísimos problemas a los bancos, que en función del riesgo hipotecario que hubiesen asumido se podrían ver en terribles dificultades con una tasa de morosidad coherente con el estado del país.

Que no haya morosidad es resultado, precisamente, de este sistema de responsabilidad única del deudor. Si se pudiesen entregar las llaves del piso y resolver la deuda hipotecaria como se hace en EEUU, centenares de miles de personas entregarían su vivienda al banco ante las dificultades económicas. Incluso todo aquel que compró vivienda en los años 2006 ó 2007, que no ha amortizado una parte relevante del crédito y que no se haya “encariñado” con la vivienda, podría perfectamente entregar la casa, pues esa casa no vale hoy ni probablemente valdrá nunca lo que les queda de hipoteca por pagar.

Si en España se pudiese hacer lo que se hace en EE.UU muchos de nuestros bancos podrían quebrar y, en cualquier caso, se generaría un crack económico en el sector de la vivienda terrible para el país.

 

Pero esta visión macroeconómica es muy cortoplacista y bastante miope. Bien, sigamos con el sistema hipotecario que tenemos, ¿Qué va a pasar? Pues que permaneceremos en unos grados de deuda privada altísimos e insostenibles.

La situación se está solventando bastante bien porque el euribor está bajísimo, pero en los próximos meses este indicador va a sufrir una subida progresiva e importante. Las hipotecas volverán a valores muy altos y millones de familias tendrán gran parte de su deuda “secuestrada” por la hipoteca que firmaron entonces. Sin renta disponible baja el consumo y por lo tanto la demanda agregada, generando un efecto depresivo en la economía. Y he usado la palabra depresivo porque esta no es una situación que vaya a durar uno o dos años. Las hipotecas son larguísimas y su efecto secuestrador de renta va a perdurar en el tiempo. Los factores que podrían variar estas previsiones negativas a largo plazo, como la inflación, están fuertemente controlados por una política monetarista que no pertenece al gobierno español, que tampoco tendría la posibilidad, por ejemplo, de devaluar la moneda.

 

¿Cuál es mejor de los dos sistemas? En las circunstancias actuales los dos son malos. Uno nos podría llevar a un peligroso Crack económico, y otro nos podría llevar a una depresión económica permanente. El gobierno, como hacen todos los gobiernos del mundo, ha optado por la segunda opción.

Tampoco idealicemos al sistema americano. Ese sistema ha fracasado al igual que el nuestro. En su sistema la racionalidad del crédito era responsabilidad casi exclusiva de las entidades bancarias, que se han demostrados irracionales y han llevado al país a la situación en la que está. Pero en el nuestro, que la responsabilidad del crédito es mayoritariamente del comprador, hemos caído exactamente en el mismo error de sobreendeudamiento.

Ninguno de los dos agentes de este mercado, ni el banco ni el demandante de crédito, han actuado responsablemente en la época anterior. Valga el ejemplo para entender a donde llevan las desregulaciones económicas y qué pasa cuando se deja la economía en manos exclusivas de los agentes privados.

 

Hay temores bastante ciertos de que toda la “fiesta” de la generación anterior la va a tener que pagar la generación que ahora se incorpora al mercado de trabajo. Anclados en esta política económica conservadora no vamos a ver más que un progresivo descenso de nuestra calidad de vida por muchos años como castigo a los excesos anteriores.

Esto no es justo, y como no lo es alguien tendrá que proponer otro camino y otra manera de hacer las cosas, y que si hay que pagar los excesos del pasado que estos se paguen de forma justa.

Y resulta que Bush no quería...

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 11-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Los políticos suelen escribir libros de memorias cuando se jubilan. Creo que en los últimos tiempos todos los políticos lo han hecho, algunos incluso por partida doble. Recuerdo leer el libro de memorias de José María Aznar después de que unos amigos me lo regalaran para mi 25 cumpleaños a modo de cachondeo. El libro era autocomplaciente, muy del estilo soberbio de Aznar, aunque no pondría la mano en el fuego a que lo hubiese escrito él.

 

George W.Bush también ha entrado en el grupo de políticos que pretenden ganar un buen pellizco con sus memorias, probablemente escritas por un negro o un Ghost Writer como dicen ellos. Sus memorias se llaman “decision points”, y como es habitual se ha dedicado los días previos a su publicación a conceder entrevistas.

La última entrevista de Bush ha sido en la NBC, donde ha declarado que él no quería atacar Irak y que siempre quiso agotar la vía diplomática, dando a entender que él era uno de los más “pacifistas” dentro de la administración americana en esos momentos.

Por si quedaban dudas, después de hablar de las armas de destrucción masiva y de su no existencia, Bush dijo “No podría afirmar que sí iría a la guerra con Irak otra vez”. De todas maneras Bush sigue defendiendo su decisión en base a argumentos extraños como que con la información de la que disponía en ese momento (y que ahora considera no fiable) había que hacer eso, o que el mundo es mejor son Sadam Husein.

 

Bush nunca me ha parecido un hombre excesivamente inteligente, por no decir exactamente lo contrario. Entiendo que era muy manipulable, y seguramente se dejó guiar de todos los asesores, políticos y militares que tenía alrededor.

Me viene a la cabeza la crisis de los misiles y la actitud de John F. Kennedy para llevar aquella situación. Ante ciertos miembros de la administración y altos funcionarios del estado que querían aplicar una política contundente y agresiva contra los movimientos de la URSS, Kennedy tuvo que hacer muchas concesiones, más en la forma que en el fondo, a estas personas para no crear una división que no se podía permitir. Si un político muy capaz como Kennedy tuvo que ceder en su política, que presiones no habrá tenido que sufrir un hombre presumiblemente poco capaz como Bush.

 

De todos modos estas entrevistas y lo que se presume en las memorias muestra cierto grado de arrepentimiento muy interesante. Decir que no podía asegurar si volvería a atacar Irak viene a decir que probablemente aquello fue un error, y eso es algo muy relevante.

Derrocar a un dictador de tendencias más parecidas al panarabismo que al islamismo en plena guerra contra el terrorismo islamista pareció siempre un contrasentido, y la existencia de armas de destrucción masiva en un país que todavía vivía bajo las consecuencias de la derrota de la guerra del golfo una excusa poco elaborada. Los hechos han demostrado que ambas percepciones eran adecuadas.

Desde un punto de vista izquierdista, liberal (en un sentido americano de la palabra) o simplemente europeísta la idea de que la guerra de Irak fue un error está asumida, pero desde el punto de vista de una derecha atlantista y neocon esta declaración puede ser un punto de inflexión.

De todos modos quedan muchas personas que acogiéndose a la relativa calma del Irak de 2010 y a la retirada última de tropas todavía justifican y consideran positiva aquella intervención. Parece como si las decenas de miles de muertos de la posguerra no hubiesen existido, el auge del terrorismo islamista en el país tampoco ni enorme gasto de recursos militares.  7 años de desastre desaparecidos ante un presente un poco más esperanzador no parece una posición muy aceptable que digamos. Espero que ahora, después de estas ambiguas pero relevante declaraciones estas personas comiencen a desarrollar posiciones más ecuánimes.

 

Por último una curiosidad de la entrevista. Bush dice que José María Aznar era un  “líder visionario”… ¿Qué quiere decir Bush con visionario? Porque tiene connotaciones tanto positivas como negativas….

No obstante no creo que tenga especial relevancia y que sea algo más que un gesto de deferencia y amistad a alguien que le apoyó incondicionalmente. Aznar no tenía visión de nada más que de su propia megalomanía, y esa fue la causa primera de su alineamiento casi fanático con cualquiera de las posiciones de los EE.UU, siendo “más papista que el Papa”.

La verdad es que, volviendo a las memorias de Aznar, me hubiese gustado ver la más mínima autocrítica en ellas como sí ha hecho Bush en las suyas. Pero está visto que era pedir demasiado.