LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Una vorágine demasiado hostil

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 26-10-2010 en General. Comentarios (5)

 

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Si analizásemos el mundo contemporáneo como un observador externo que tuviese el privilegio de comparar distintas épocas creo que si tuviésemos que definir esta época en una palabra, ésta sería vorágine. Vorágine en el modo de vida de la gente, rápido e hiperactivo, pero vorágine también por los cambios sociológicos que estamos viviendo, muy relacionados con el avance de la tecnología.

 

Muchas veces observo a las personas que se acercan a la tercera edad, aquellos que están bien entrados en la cincuentena o han pasado los 60 años, y veo que son personas que sienten, prácticamente, que están viviendo en una época que no es la suya. No pasa con todos, por supuesto, siempre hay gente que se adapta mejor que otras a los avances, pero sí que pueden tener esta sensación la mayoría.

Cuando digo que sienten que no es su época me refiero a que encuentran crecientes dificultades para las exigencias técnicas del mundo contemporáneo. El uso de ordenadores, por ejemplo, es realmente complicado para estas personas, así como cualquier trámite por Internet, bien por desconfianza bien por falta de habilidades ofimáticas.

Y si hablamos de personas algo más mayores, o incluso del segmento de edad que he comentado, podemos extrapolar estas dificultades al uso de teléfonos móviles, aparatos de reproducción de DVD’s e incluso televisores o reproductores de música. Aquí, además, se une una situación más: Los problemas de vista cansada hace especialmente difícil el manejo de aparatos con letras pequeñas.

 

¿A dónde quiero llegar con todo esto? La idea básica que quiero compartir, y que creo que todos hemos observado muchas veces, es la creciente dificultad que tienen estas personas para ejercer de forma, llamémosle, productiva en el mercado laboral.

En casi todas las empresas, por no decir en todas, todo el trabajo administrativo, comercial y de control está informatizado, por no hablar de investigación, proyectos tácticos, etc. El uso de ordenadores de forma relativamente ágil es casi una obligación para acceder a cualquier trabajo que no sea manual, y los trabajadores más mayores sufren con la informática. Quizá puedan llegar a dominar los programas de uso habitual perfectamente, pero casi seguro que ante un problema informática pedirán ayuda a alguien más joven, a no ser que sean especialistas en informática o personas bastante preparadas en campos próximos.

Esta realidad lleva a que los trabajadores más mayores se vean desplazados del mercado laboral. Si una persona de edad avanzada ya tenía de por sí difícil encontrar un trabajo, esta realidad no hace más que aumentar las dificultades. Cualquier chica o chico joven podrá hacer un trabajo administrativo mejor, a ojos de la empresa, que una persona de mediana edad, simplemente por su control en la informática. Juntemos esto con el hecho de que un jovencito suele aspirar a cobrar bastante menos, y al cobrarlo se siente más motivado que una persona más mayor que puede considerar ese sueldo como algo miserable.

 

Cuando llegaba a casa conduciendo me he quedado mirando el autobús. Miré al típico conductor de autobuses estresado del tráfico y con malas formas después de tantas horas de trabajo y pensé: “¿Realmente tiene hoy futuro hacer una “carrera” de conductor?”

No tengo la respuesta, pero impulsando mi imaginación hacia el futuro no me pareció tan extraño que en 25 ó 30 años, por ejemplo, los autobuses no requiriesen conductor. Y si hablamos de los autobuses, ¿no podría pasar lo mismo con los Taxis? No sería tan extraño, pues ya algunos expertos dicen que los coches serán prácticamente autopilotados en pocas décadas.

Es verdad, para hacernos una correcta componente de lugar, que toda la vida ha habido oficios perecederos. Los avances de la sociedad llevan a antiguos oficios en el baúl de la historia. Pero lo que estoy hablando no es eso, es algo más. Hablo del un cambio rapidísimo en la tecnología y, por lo tanto, en las formas de trabajar, que nos deja a todos con el pie cambiado. Cada generación nueva parece controlar más la tecnología punta que la anterior, algo lógico pero muy agresivo para nuestro mercado laboral.

 

La tecnología es parte importante de la economía, pues aumenta la productividad. Es necesario que nuestras empresas se modernicen, absorban los últimos avances, apliquen los sistemas más modernos. Pero no es menos cierto que estos cambios producen una ruptura generacional evidente y deja a muchos trabajadores fuera del mercado. Si la tecnología avanza a un ritmo mayor en el futuro, nos podemos encontrar en una vorágine de cambio constante que no es de fácil asunción para el ser humano, que tiende, a partir de cierta edad, a acomodarse a sus estructuras mentales prefijadas, tanto a nivel tecnológico como en cualquier otra faceta de la vida.

Las fuerzas de este cambio tecnológico son realmente las mismas que nos obligan a trabajar más, a cobrar menos, a reducir nuestro estado del bienestar, etc. Es la productividad, la competitividad, la globalización. La vorágine del cambio tecnológico es parte de esta realidad, menos mala que las anteriores, por supuesto, pero que también tiene efectos negativos sobre un sector social importante.

 

Temo que estemos creando un mundo demasiado hostil. Decía Orwel en Homenaje a Cataluña, después de ver la Barcelona revolucionaria de 1936 (recito de memoria): “En todo esto había cosas que no me gustaban, pero comprendí que existía un estado de las cosas por el que valía la pena luchar. Por lo menos los seres humanos intentaban comportarse como eso, seres humanos, y no engranajes de la maquinaria capitalista”.

En muchos aspectos, hoy somos más “engranajes de la maquinaria capitalista” que los trabajadores de esa época. Buscar más productividad es bueno, pero todo tiene un límite. Y buscar cual es ese límite, qué barreras no puedes traspasar, dónde ese aumento de la productividad se convierte en un ataque al Ser Humano, es, o debería ser, materia de la política y los políticos.

¿Creéis realmente que hay políticos que se hayan hecho esta composición de lugar y la hayan insertado dentro de su mente y acción política? Fuera de políticos reactivos y caducados, la respuesta es No. El virus de la hiperproductividad y la obligada competitividad es lo único que ven. Necesitamos, como digo siempre, esa nueva visión y esa nueva política que nos saque de esta peligrosa espiral.

 

Barajas, los controladores aéreos y Carmen Alborch

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 23-10-2010 en General. Comentarios (5)

 

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Pasar por el aeropuerto de Barajas para hacer un trasbordo puede ser una auténtica odisea. La T4 es una verdadera monstruosidad, quizá necesaria para ese volumen de tráfico aéreo, pero incómoda y estresante para el viajero. Si, además, nos toca viajar un día de huelga encubierta de controladores, la cosa se convierte en inaguantable.

 

El lunes pasado para mi viaje a Oviedo hice escala en Barajas, pues el vuelo directo desde Valencia, uno diario, no se ajustaba bien a mis necesidades. Viajar con escala es muy incómodo y muy costoso en tiempo si tienes una alternativa directa y por eso siempre intento evitarlo.

Al llegar al aeropuerto de Manises vi que había retraso en mi avión. En principio no me puse nervioso, pues tenía casi dos horas de diferencia entre la hora prevista de llegada a Madrid y la salida del avión hacia Asturias. Pero pasaban los minutos y la información no llegaba, hasta que alrededor de una hora después de la teórica hora de embarque nos llaman a embarcar. Parecía que el embarque iba bien hasta que parece ser que se recibió otra orden. “El embarque se suspende, la torre no nos da permiso y posiblemente no podamos volar hasta las 11 de la noche” nos avisó una azafata, ante la desesperación general. Para mi era un problema, pues el avión hacia Asturias despegaba de Barajas a las 9, dos horas antes.

Quejas, rabia, impotencia, vamos lo que ya muchos conoceréis. Cuando la gente se iba a reclamar a las ventanillas de la compañía, hubo otro cambio. Ahora había que embarcar sin demora porque el avión iba a salir ya. “Qué suerte” pensé, cuando ya me veía en tierra al final iba a poder viajar.

Pero cuando subimos al avión y nos preparábamos para despegar el piloto avisó de un nuevo cambio. Hasta 40 minutos después el avión no podría despegar. Eso me rompía los esquemas, si el avión de Oviedo era puntual tendría que hacer noche en Madrid y no llegaría a mis compromisos en Oviedo.

 

Todos estos follones en mi vuelo y en otros (un compañero que viajaba desde Alicante tuvo el mismo problema que yo) se producen, en palabras de la compañía, por “congestión del tráfico aéreo”. La verdad es que lo que está congestionado normalmente son las torres de control, debido a las bajas simultáneas y sospechosas de los controladores aéreos.

Ya hemos hablado de los controladores alguna vez y creo que es opinión general de casi todo el mundo que es impresentable su actitud de “coacción” y el uso de su poder de paralización. Cuando un trabajador que cobra 1.000 euros al mes usa su poder para paralizar una ciudad puede ser comprensible, o puedes intentar ser relativamente empático (también, por supuesto, puede no parecerte adecuados los métodos). Pero cuando hablamos de profesionales que cobran más de 20.000 euros al mes esto se convierte en una coacción inaceptable.

 

Nada más aterrizar en Barajas llamé a un compañero que también cogía el vuelo de Asturias. Me dijo que el vuelo también se había retrasado y que, por lo tanto, estaban embarcando. “¿Dónde estás?” “Ni “puta” idea macho” “Bueno, creo que te dará tiempo, pero corre”.

Y eso hice, como Forrest Gump, correr sin saber a donde. Miré los letreros que indican las puertas de embarque y corrí hacia la K. Claro, el susto vino cuando vi que las puertas K estaban a 18 minutos de distancia. Empecé a correr con dos maletas como un loco por el aeropuerto, cosa que afortunadamente para mi y desgraciadamente para todos hacía mucha más gente que yo. Y corrí hasta que llegué a un tren lanzadera, en el que tuve que subir.

 

En el tren ya no podía correr, así que aproveché para echar una mirada a lo que había en mi alrededor. 5 personas estábamos en el vagón. A parte de mí había dos señores hablando en inglés, y dos personajes conocidos: José Luís Olivas, ex president de la Generalitat Valenciana anterior a Camps y actualmente presidente de Bancaja, y Carmen Alborch, exministra de cultura y portavoz del PSPV en el ayuntamiento de Valencia.

Como yo soy un tipo sociable, y con Olivas ni quería ni sabía de qué hablar, me puse a hablar con Carmen Alborch. En los 3 ó 4 minutos de viaje hablamos de algunas cosas triviales y, también, de los controladores. La verdad es que Carmen estaba casi más caliente que yo, y estuvimos hablando de la actitud de los controladores y del gran servicio que iba a hacer el AVE a todos los que viajan a Madrid asiduamente desde Valencia. Dijo que no volvería a coger un avión para ir a Madrid cuando esté el AVE, algo que creo era producto de la evidente mala leche en la que nos encontrábamos todos.

Aproveché el momento para preguntarle si realmente era cierto que no se presentaba a la alcaldía de Valencia por propia voluntad, o bien si fue una exigencia de partido. Aseguró que lo hizo voluntariamente, que no se sentía con fuerzas porque “El candidato que se presente debe estar pensando a 12 años vista” y ella no tiene cuerda para tanto. La frase es, realmente, reveladora. Carmen sabe perfectamente que Rita Barberá es imbatible hoy, y que será dificilísimo que lo sea de aquí a 4 años. Luego intentó bajar la cifra a 8 años pero el efecto ya estaba hecho. Esta es la desgracia que vivimos en la Comunidad Valenciana.

 

Cuando paró el tren salí corriendo hacia cualquier sitio donde viese la letra K. Creo que me despedí poco cortésmente de Carmen Alborch, así que si improbablemente lees esto, Carmen, te pido disculpas.

El siguiente obstáculo fue un control. Como llevaba portátil y equipaje de mano tuve que perder mucho tiempo en el control. Iba con tanta prisa qué, después de volver a guardar el portátil, coger la Blackberry, etc. Consideré que no tenía tiempo ni para ponerme el cinturón de nuevo, así que lo llevé en la mano mientras seguí corriendo.

La imagen debió ser graciosa, un tipo con dos maletas y un cinturón en la mano corriendo por un aeropuerto sin saber exactamente cuando acaba su trayecto. Finalmente llegué a la puerta de embarque a tiempo, gracias a los mismos retrasos que provocaron todo este trajín.

 

Qué queréis que os diga, la próxima vez que viaje a Oviedo no se me ocurrirá pasar por Barajas. Y si voy a Madrid y puedo haré como dijo Carmen Alborch. Donde esté el AVE que se quiten los aeropuertos.

 

La república popular

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-10-2010 en General. Comentarios (2)

 

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República popular fue el nombre que se le ha dado a la mayoría de países comunistas, desde la finalización de la II guerra mundial. La república popular (people’s republic, en inglés), como concepto, se supone que representaba al “pueblo”, en oposición a las repúblicas “burguesas”, que estaban hechas a la medida de la burguesía. El concepto, en sí, tiene ese punto cínico que se le daban a las cosas en el mundo soviético, igual que se usó el concepto república democrática para referirse a otras repúblicas soviéticas que fueron de todo menos democráticas.

Sin embargo, el concepto de república popular es anterior a la segunda guerra mundial, y originariamente representaba algo que no era exactamente lo que sucedió después.

 

La primera referencia que tengo del uso del término es de José Díaz, secretario general del PCE durante la guerra civil Española, que en un congreso del PCE en 1937 (creo recordar) acuñó el término para referirse a la futura voluntad del PCE una vez acabase la guerra civil.

Para introducirnos en contexto, recordemos que la postura del PCE en la guerra civil era una postura Antirrevolucionaria, es decir, el PCE defendía que no había que hacer una revolución (en contraposición con los anarquistas), que había que defender la propiedad privada y mantener una colaboración con la burguesía liberal. Por lo tanto, los comunistas decían no querer una revolución como la soviética, ni implantar el comunismo en España.

En este contexto,  Díaz hizo unas declaraciones parecidas a estas (recito de memoria):

“Nosotros no queremos implantar el comunismo, pero tampoco volver a la república burguesa anterior al 18 de Julio. Lo que nosotros queremos es una república de nuevo cuño, donde esté extirpado del sistema el germen del fascismo,  para que éste no pueda renacer nunca, y en el que estén presentes todas las fuerzas antifascistas, esto es, una república popular”.

Lo que parecía proponer José Díaz en aquel momento era una especie de república democrática en la que sólo hubiese partidos liberales e izquierdistas, y los partidos conservadores y derechistas estuviesen prohibidos ó “extirpados”.

 

Después de la segunda guerra mundial, en el terreno ocupado por el ejército soviético, se implantaron gobiernos de coaliciones populares, es decir, de partidos que se habían opuesto a la ocupación nazi. Estos gobiernos estuvieron controlados, de facto, por los comunistas, excepto en el caso de Checoslovaquia, en el que el presidente democrático Benes fue restituido.

Como sabemos, todos estos países acabaron implantando sistemas comunistas, incluso Checoslovaquia, teniendo que partir el presidente Benes al exilio. Sin embargo, ¿Era esto un plan premeditado del dictador ruso Stalin? ¿O fue producto de las circunstancias de la guerra fría?

Posiblemente la primera idea del dictador ruso fue el crear allí repúblicas populares al estilo de las que hablaba Díaz, aunque posiblemente con escasa “limpieza” democrática en sus elecciones (para controlar la situación). Esto es: Gobiernos izquierdistas, políticas exteriores aliadas con la URRS, cierta socialización de la economía, pero mantenimiento de la propiedad privada y de ciertas libertades democráticas.

La idea no es absurda. Recordemos que los acuerdos de Yalta permitía a la URSS a tener vecinos limpios de “elementos fascistas” para su seguridad, y eso se cumplía con estas repúblicas populares, con un régimen intermedio entre sovietismo y capitalismo. Claro, el problema era que el que decidía quien era un “elemento fascista” era Stalin.

Pero pudo pasar que la confrontación con los EEUU llevase a Stalin a radicalizar su plan original, y a crear verdaderas dictaduras soviéticas, aunque se mantuvo el apelativo de república popular a los engendros.

 

La otra opción es que el plan de Stalin fuese crear sistemas soviéticos desde un principio, y el concepto república popular no fuese más que el maquillaje que se le aplicó a la RDA, y que posteriormente también aplicó China en los años previos a la revolución cultural (de hecho, China se denomina como república popular).

Ese maquillaje consiste en que el poder teórico lo ejerce un “frente popular” (En la RDA, por ejemplo, dentro de este frente estaba la CDU o el partido liberal, eso sí, dirigidos por políticos pro soviéticos), aunque en la realidad el quien lo ejercía de facto era el PC y su secretario general. Eso sí, el sistema reservaba cierto número de cargos para estos partidos colaboradores, seguramente para “comprar” su adhesión.

 

En todo caso, y dentro de la esfera de la URSS, esas repúblicas populares originales también hubiesen sido estados satélites que hubiesen acabado haciendo lo que la URSS ordenase. Las invasiones de Hungría y Checoslovaquia por parte de la URSS cuando estos países intentaron reformar sus sistemas para hacerlos más democráticos demuestra que la URSS, como todo imperio que se precie, no hizo más que actuar con una sola idea: Aumentar su poder e influencia.

 

Hacia lo inevitable

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 12-10-2010 en General. Comentarios (3)

 

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Licencia Friki....

 

Las últimas encuestas sobre unas posibles elecciones generales en tiempo presente indican que el PP sacaría mayoría absoluta. Más de 13 puntos de diferencia se convierten en una distancia escandalosa, que viene por el hundimiento del PSOE y no tanto por el aumento de la intención de voto del PP, que ha aumentado escasamente.

Más clarividente aún es la valoración del presidente del gobierno, político bien valorado hasta hace unos meses y que actualmente es el peor valorado, incluso por debajo del presidente de ERC. Creo que todo se puede resumir en una frase: El absoluto hundimiento del PSOE y su presidente.

 

No son extraños estos resultados. Además del lógico desgaste del presidente y el PSOE, y del cambio de voto de aquellos que necesitan tonificarse con la ilusión de que un cambio de gobierno puede cambiar las cosas, la razón fundamental de este hundimiento es que la política del PSOE se ha convertido en lo opuesto a lo que su base electoral quiere. Cuando tienes perdido el voto de los que no te han votado y, además, te dedicas a hacer políticas que desagradan a los que te han votado, no hay más resultado que este.

Claro que si el resultado de las encuestas fuese el contrario podríamos hacer el argumento al revés. Es decir, imaginemos que el PSOE le saca 10 puntos al PP, ¿Qué estaríamos diciendo? Diríamos que el PSOE se ha convertido en el partido único de España, porque tiene la fidelidad de los votantes de izquierda por su fachada progresista y que, además, se ha convertido en la derecha real del país, pues las políticas que está haciendo son esencialmente conservadoras, y que por eso ha acabado ocupando el espacio político de la derecha. Algo así como cuando Manuel Azaña le dijo en tono de broma a los ministros de centro-derecha que le cedían el gobierno “Ustedes tienen que entender que la derecha de la república soy yo, y ustedes son unos aprendices extraviados”.

Porque realmente el PSOE es ahora mismo la izquierda nominal y la derecha real, es decir, igual que se ha convertido en el foco de todas las desafecciones se podía haber convertido en el foco de todas las adhesiones. Quizá en una época de bonanza lo hubiese sido, como le pasó a los laboristas británicos.

 

Este es un proceso lógico en todos los países de nuestro entorno. Los gobiernos se están desgastando y perdiendo elecciones, y los gobiernos de izquierda más porque están realizando políticas contrarias a su idiosincrasia. Pero lo que me preocupa especialmente del caso Español es que existe un sujeto pasivo que sin merecerlo, o siendo claros mereciendo lo contrario, se va a encontrar con una mayoría, posiblemente absoluta, en sus manos.

En otros países las opciones menores están creciendo bastante, si no es en representación real sí por lo menos en votos. Pero aquí en España las dos fuerzas menores a nivel nacional, IU y UPyD no despegan. La encuesta del diario público, por ejemplo, les da poco más del 12% entre las dos formaciones, con lo que no pasarán de 15 escaños entre los dos.

La verdad es que la encuesta de Público, concretamente, tiene datos bastante raros. Que la estimación de voto de CiU se haya multiplicado por más de dos respecto a la encuesta pasada indica que la encuesta no está muy bien hecha y que las encuestas en Cataluña han sido pocas. Ciertamente si el PSOE va a bajar 15 puntos su estimación de voto y el PP sube muy poco, ¿Dónde demonios está ese voto?

 

En cualquier caso me preocupa sobremanera el resultado y me hace replantearme, una vez más, hasta que punto los ciudadanos españoles estamos ejerciendo convenientemente el sufragio universal. La democracia se supone que debe dar al ciudadano la capacidad de elección sobre distintas opciones políticas, distintos programas, distintas ideas, etc. El ciudadano debe analizar las opciones y decidir, de forma consciente, qué es lo mejor para su país.

¿Realmente estamos haciendo esto? Yo creo que no. Los españoles no estamos analizando a los partidos y los programas, las ideas y las soluciones que nos plantean. Estamos votando bien reactivamente, bien por desconocimiento profundo de la cruda realidad, bien atrapados por la telaraña bipartidista que nos han tejido durante los últimos 30 años. Rajoy no es el presiente elegido por este país, no, es un señor al que le cae el poder en las manos por rotación, sin que haya hecho nada para merecérselo.

Personalmente no puedo entender ni soportar que un partido que no ha propuesto nada y que, si hacemos caso a sus palabras, parece no tener ideología (recordemos que se presenta como el partido de los trabajadores), pueda llevarse una victoria electoral. Cualquier persona mínimamente enterada sabe que el PP hubiese hecho lo mismo que ha hecho el PSOE, y que cuando llegue al poder va a ser un puro continuismo del gobierno anterior. ¿Por qué votamos así? Es pura rabia, desesperanza, tonificarnos en una ilusión que sabemos que no es real, castigo, incapacidad para pensar más allá de las opciones preconcebidas.

 

El PSOE merece una derrota en las urnas. Un duro golpe le llevará al rincón de pensar donde están otras ex socialdemocracias europeas, que es el sitio donde deben de estar para replantearse hacia donde tienen que ir una vez la tercera vía se ha hundido en la nada.

Pero que el PP gane por puro rebote es algo que creo que este país no se merece. Y no es que el PP sea peligroso ni que su líder lo sea, el problema es el método, es cómo estamos haciendo uso de nuestro derecho al sufragio, es cómo no tenemos la más mínima exigencia para entregarle a un señor las llaves de la gobernabilidad del reino.

Rajoy no es peligroso, pero no puedo de dejar de pensar qué pasaría si a la cabeza del PP hubiese un loco, un fanático o un iluminado. ¿Ganaría igual las elecciones? Todos sabemos la respuesta, y esa respuesta es tan peligrosa que creo que hay que intentar dar soluciones antes de que esto pueda suceder.

 

 

Segundo aniversario de La suerte sonríe a los audaces

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 07-10-2010 en General. Comentarios (11)

 

El 8 de octubre se cumple el segundo aniversario de este blog. Realmente me parece una proeza la cantidad de entradas que he podido escribir en estos dos años, alrededor de 230. La cantidad de horas dedicadas a escribirlos  han sido muchas, y todavía muchas más las dedicadas a los debates y discusiones en el apartado de los comentarios. A veces pienso que un amplísimo libro de ensayos se podría hacer con parte de lo escrito aquí.

 

Mi mayor orgullo en este año ha sido el crecimiento que ha tenido esta página. Si el año pasado en la entrada dedicada al primer aniversario comentaba que tenía unos 30 lectores diarios, ahora mismo la página está sobre los 300 lectores diarios.

Este crecimiento de lectores parece espectacular, aunque siempre me gusta relativizar las cosas. Yo sé que 300 IP’s diferentes, 300 personas diferentes, entran en esta página diariamente, pero ¿realmente han leído lo que está escrito? Supongo que muchos de los que entran lo hacen por error, a través de una imagen, quizá buscando algo diferente. Por eso creo que es importante relativizar las cifras y entender que no me leen las 300 ó 400 personas que veo muchos días en las estadísticas, si no que los verdaderos lectores son bastantes menos.

 

Un día me dijo un lector que mis entradas tenían relativamente pocos comentarios respecto a la gente que los leía porque mis escritos eran demasiado técnicos. Probablemente el lector tenga razón, pues cuando toco algún tema que está en el candelero de la actualidad o es realmente polémico la cantidad de comentarios se multiplica espectacularmente. En cambio los artículos sobre economía, realidades sociológicas o reflexiones sociales, que son la mayoría y con los que más disfruto, suelen tener una cantidad de comentarios bastante escasa.

¿Realmente interesan más los artículos sobre temas polémicos? Francamente no lo creo. Artículos exagerados y con ganas de polemizar hay en todas partes, y no hay más que teclear un par de palabras clave en Google para encontrar decenas de ellos de autores anónimos; sin embargo creo que escritos más reflexivos, serenos, basados en la experiencia personal o “técnicos”, como dijo el lector, escasean en la red, o por lo menos no son fáciles de encontrar.

Y creo que ese es el valor principal de este blog. Lo que escribo aquí puede parecer tópico y habitual si se lee por encima, pero quien haya leído una decena de escritos verá que hay más “chicha” de lo que parece. Aquí no hay fidelidades partidistas, no hay ideologías que se siguen irracionalmente, no es un apéndice de intereses o voluntades mayores. Hay unos principios, un método y unas preocupaciones que serán acertadas o equivocadas, tontas o brillantes, pero son una guía firme que muestran un estilo particular.

 

Durante este último año me he movido, en el ámbito de los blogs, entre dos aguas muy diferentes. Por un lado he mantenido mucha relación con bastantes blogs del agregador “Socialistas en Red”. Ciudadano público, Ulises 3000Pasión por la dialéctica ó La promesa de los lagos de Pokara son blogs que visito y en los que comento habitualmente. Con la gente de socialistas en red comparto muchas cosas, aunque me diferencian de ellos otras como es lógico. Digamos que soy “uno de ellos” si se me permite la expresión, alguien con ideas parecidas, con preocupaciones parecidas. Podría estar perfectamente agregado, creo, en Socialistas en Red.

Por otro lado también he mantenido una actividad muy intensa en la bitácora Liberalismo Democrático, administrada por Alfredo Coll. En liberalismo democrático mi papel, mi posición, es totalmente distinta a la que tengo en las bitácoras de socialistas en red. Allí soy “la oposición”, una oposición moderada pero firme, y creo que mayoritariamente respetada y valorada por los lectores de Liberalismo democrático. Allí no encuentro posiciones compartidas (generalmente), más bien encuentro posicionamientos contrarios a los míos, y tengo que decir que es un ejercicio excitante ejercer de oposición a una mayoría amplia de comentaristas.

 

La mayoría de los lectores de La suerte sonríe a los audaces provienen de uno de estos dos lugares, y eso ha generado una mezcla muy interesante de personas. De socialistas en red suelen venir progresistas, socialistas e izquierdistas de distintos matices, mientras que de Liberalismo democrático provienen conservadores, anarco-capitalistas y liberales varios.

Me voy a atrever a decir que he conseguido atraer a lo mejor de cada casa. Ha habido roces entre lectores por esta diferenciación ideológica, algunos lamentables, y creo que perfectamente evitables, pero fuera de esos lamentables sucesos tengo que decir que estoy bastante contento con los lectores que tengo.

Podrá parecer que ambos grupos son esencialmente contrarios entre sí, pero sin embargo yo creo encontrar similitudes entre ellos. Sí, si, no me he vuelto loco, he dicho bien, similitudes. “¡¿Qué similitud puede tener un socialista con un liberal-conservador!?” pensarán muchos. Pues una muy sencilla: Todos ellos se sienten alejados al sistema de partidos que hay en España, a los partidos mayoritarios que hoy dominan la escena nacional y sienten que este país debe cambiar y no puede mantenerse en las ideas y medidas que lo han llevado a la situación actual.

No es baladí la coincidencia. Realmente cualquiera que analice la actual situación del país podrá experimentar una desafección hacia la política y los políticos, pero la mayoría de gente lo hace simplemente por decepción e instinto, por sentir que como las cosas van mal los políticos deben ser los culpables. Pero las personas que comentan aquí, mayoritariamente, no han llegado a esa conclusión por instinto, si no por estudio, pensamiento y convicción.

Y ese es un punto en común mucho más importante de lo que pueda parecer. Yo tengo que reconocer que leo algunos análisis de personas conservadoras y los podría firmar aún no siendo conservador. Lo mismo me pasa leyendo algunos análisis de personas cercanas al marxismo, y no soy marxista. Luego las soluciones planteadas son casi radicalmente opuestas, es verdad, pero ¿realmente son irreconciliables las posturas de personas que comparten un análisis de los errores del pasado? No puedo pensar que no haya un mínimo campo de acuerdo y de ideas comunes. Creo que los prejuicios ideológicos, muchas veces, no nos dejan ver puntos de acuerdo evidentes. Uno de mis principales objetivos es hacerlos visibles.

 

Últimamente he disminuido el número de entradas del blog. La causa es el menor tiempo que tengo para ello, por un lado, y la ausencia de noticias que realmente me interesen por el otro. Me gusta escribir por lo menos un par de entradas a la semana, aunque noto que algunos de los últimos escritos están un poco forzados por esta obligación que me he autoimpuesto.

Quizá deba evolucionar este blog hacia una bitácora de menos escritos pero de más calidad. Estoy reflexionando sobre ello, y espero poder darme a mi mismo una respuesta en breve.

 

No me queda más que agradecer a los lectores habituales su tiempo y su participación. Sabéis todos que sois bienvenidos independientemente de la ideología que tengáis. Espero que sigamos, todos juntos, analizando los importantes acontecimientos que nos depara la época que nos ha tocado vivir. Porque de una cosa estoy convencido: Esta época es el germen de una revolución profunda en el mundo occidental. Nuestros países van a cambiar mucho, ya lo están haciendo aunque casi no nos demos cuenta de los acontecimientos. La crisis bancaria de 2008 y la crisis de la deuda externa de 2010 son sólo los dos primeros pasos de una época de cambios. El futuro de nuestra economía, el nuevo modelo productivo, la nueva izquierda que tiene que nacer, la derecha que va a prevalecer, la incertidumbre sobre el estado del bienestar, la xenofobia creciente en nuestras sociedades, un posible imperio del capital que subyugue a los estados…Estas incertidumbres se van a presentar en los próximos años y su resolución en uno u otro sentido marcará nuestro futuro en décadas.

Participar, aunque sea desde el ámbito de la opinión en red, en esta época de cambios es una tarea excitante para todos los que leemos este blog y otros de temáticas similares. Os invito a seguir haciéndolo.