LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Camino del fracaso

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-09-2010 en General. Comentarios (4)

 

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En un par de días tendremos una huelga general en España contra la reforma del mercado laboral que ha legislado, que no ideado, el socialista gobierno de España. Las dos centrales sindicales mayoritarias, UGT y CC.OO, son las principales promotoras de la huelga, que han llegado a definir como la más importante de la democracia….

 

Francamente si no fuese por lo que dicen los medios de comunicación y por algún que otro cartel que veo en mi empresa, no diría que hay huelga pasado mañana. Casi nadie de las personas que conozco va a hacer huelga, independientemente de si se consideran de derechas o de izquierdas, afines al gobierno o no.

Esta no es una percepción personal que contraste con la realidad, pues estas sensaciones las he comentado con otras muchas personas, y todos han aceptado mi visión. Fuera de las personas que están sindicadas a una de estas dos centrales sindicales, no parece que vaya a haber un seguimiento relevante.

 

Escuchaba en la cadena SER esta tarde a Santiago Carrillo, a Antonio Gutiérrez y a algún otro comentarista hablar sobre la huelga. Carrillo decía que iba a ser un éxito (¿?) y Gutiérrez comentaba cuales fueron las consecuencias de otras huelgas y cómo éstas habían conseguido rectificaciones gubernamentales y mejoras para la sociedad en general.

Me sabe muy mal decir esto, pero creo que a don Santiago le traicionan sus sentimientos y que Antonio Gutiérrez ha confundido la época en la que está. Comparar esta movilización con la de 1988 me parece disparatado en todos los sentidos. Ni la potencia de las centrales sindicales es la misma, ni la voluntad de seguimiento de la población lo es, ni el gobierno tiene tanta capacidad de maniobra…En fin, es comparar dos acontecimientos históricos diferentes con el mismo rasero.

 

Dice el diccionario de la real academia que huelga es “Interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta”. El objetivo fundamental de una huelga es realizar una presión sobre el gobierno o las empresas para conseguir ciertas mejoras o evitar ciertos daños. Esa es la razón fundamental para la huelga, atacar de raíz los intereses de quienes te pueden conceder algo para que te lo concedan o por lo menos no te lo quiten.

Sin embargo esta huelga no ataca a los responsables de esta situación. Me diréis que el gobierno es responsable, pues es el que ha impulsado la reforma, pero eso es una verdad parcial. En esta batalla el gobierno de España es como todos los gobiernos de los países que han hecho reformas laborales, un mero títere, o si preferís una entidad reactiva que se dedica a ejecutar las órdenes de instancias superiores por un servilismo interesado o por una sensación de inevitabilidad. Son los mercados internacionales, los bancos centrales, los que compran la deuda Española, los que “obligan” a nuestro gobierno a realizar estas reformas.

Así pues no existe la posibilidad real (que no legal) de que se revierta esta ley. El gobierno de España aguantará las huelgas que hagan falta sin mover una sola coma del texto, pues no puede hacerlo. Esta es la triste realidad en la que se encuentra nuestro país ahora; es una mera marioneta de fuerzas económicas internacionales.

 

¿Vale la pena hacer una huelga en estas circunstancias? Porque esta huelga sólo tiene un fin, la protesta. Y la mayoría de la población no quiere perder un día de sueldo para ejercer una protesta, y esto es una realidad palpable.

Y siendo esta la situación hoy, que era fácilmente previsible hace tres meses, no parece inteligente haber hecho una huelga general. Porque ganar no van a ganar nada, pero en cambio los sindicatos pueden perder algo importantísimo para todas las batallas que se planteen a partir del jueves: La relevancia social.

Porque la semana que viene habrá conflictos, habrá negociaciones en las empresas, habrá diálogo social. Y unos sindicatos debilitados salidos de una huelga fracasada van a tener menos capacidad negociadora que antes.

Pero, ¿Es que había alternativa a convocar la Huelga ante esta agresión? Es cierto que los sindicatos, de no convocar la huelga, hubiesen sido tachados de serviles al gobierno y de ser un apéndice del partido socialista, pero si cedes a esto, si actúas por lavar tu imagen, lo que consigues es lanzarte a algo en lo que puedes salir fracasado y debilitado. Lo que han hecho los sindicatos es jugárselo todo a una carta, y esa carta me temo que no va a salir.

 

En la realidad laboral del mundo presente, por lo menos en países como el nuestro, la huelga general es una herramienta obsoleta. Los cambios son difíciles y la aceptación de que la herramienta por excelencia del sindicalismo del último siglo y medio ya no funciona es un golpe muy duro, pero esa es la realidad y hay que aceptarla para no acabar convirtiéndote en algo marginal.

Ya durante la huelga del metro de Madrid critiqué a los sindicatos por no ser inteligentes y perder la batalla de la opinión pública. Propuse, como medida alternativa, hacer huelga de brazos caídos y dejar pasar a la gente sin pagar. A mucha gente le pareció una chorrada, pero aunque la idea puede tener dificultades representa un nuevo camino, la búsqueda de alternativas que se adapten a este mundo donde la opinión pública es muy importante y donde el poder está deslocalizado. Insisto, necesitamos métodos nuevos.

Para este caso hay que pensar bien qué se podría hacer porque el principal elemento a atacar son a los especuladores que actúan en las bolsas y mercados del mundo. ¿Cómo se presiona a esta gente? Yo no tengo la respuesta, pero esa es la pregunta que debemos hacernos y debemos responder para buscar los nuevos mecanismos de protesta que deben primar en el futuro.

 

Me temo que fuera de los transportes y de determinados sectores donde el sindicalismo es poderoso, la huelga va a ser un sonoro fracaso. El gobierno no hará sangre del sindicalismo, y eso quizá ayude a las centrales a no aparecer como fracasados, pero el daño que se van a hacer a sí mismos va a ser evidente. El Jueves UGT y CC.OO serán menos fuertes que hoy.

Yo no deseo esto, yo no deseo que las centrales sindicales acaben debilitadas en tal extremo, pero hay que saber adaptarse al flujo de esta era, y los sindicatos no lo han hecho. ¿Sabrán hacerlo en el futuro? ¿O serán sustituidos por otras entidades? Espero que por lo menos sea alguna de estas dos opciones, porque la tercera opción sería terrible.

 

La tenencia de armas

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 23-09-2010 en General. Comentarios (12)

 

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Esta foto que veis es de un nuevo comercio que han abierto en mi barrio. Se llama ARMERIA XXXX y como indica su nombre venden armas. Las armas que venden, por lo que he visto, no son de fuego, o por lo menos no las tienen en el escaparate aunque fuera de eso tienen todo tipo de cuchillos, puñales, y demás armas tradicionales. También hay uniformes militares, de policía y demás merchandising para gente que disfruta de la violencia y de la fuerza.

Pero lo mejor es lo que veis en el primer plano, esa bandera de España con el Águila de San Juan, vamos la bandera que se usaba en España durante el Franquismo y que simboliza ese régimen.

 

Creo que sobran las palabras. Este es el tipo de gente que disfruta de las armas en España, seguramente de un pensamiento e ideas “intelectuales” parecidas a los ciudadanos de otros países que también disfrutan de las armas.

Cuando pasé por la puerta de esta armería y vi la bandera lo primero que me vino a la cabeza son todas esas personas que dicen que llevar un arma es “un derecho”, y que se debe permitir la tenencia de armas de una manera general como sucede en los EE.UU.

Que haya personas que quieran llevar armas es algo normal; el auge de la delincuencia y el miedo hace que muchas personas crean que un arma les protegería contra la inseguridad del mundo actual. Eso no me extraña, y creo que corresponde a un sentimiento normal. Pero lo que de verdad no puedo entender son los que claman a favor de la tenencia de armas en nombre de la libertad.

 

Que nadie se equivoque. Si en España se permitiese la tenencia de armas como en EE.UU los que comprarían las armas serían exactamente los mismos que tienen orgasmos al ver esta bandera. Y no creo que haga falta que explique qué clase de personas suelen tener estas sensaciones y qué ideas defienden.

Bueno hay otro grupo que también acabaría armado hasta los dientes, los delincuentes, aumentando aún más los delitos con armas de fuego. Quien hoy roba un supermercado con un cuchillo lo haría con una pistola, no creo que haya excesivas dudas sobre eso.

La experiencia americana demuestra que un país no se vuelve más seguro con la tenencia de armas, si no más inseguro. 80 personas al día mueren por disparos con armas de fuego en EE.UU. Haciendo una comparación con España por población, esto es como si en España hubiese 11 muertos diarios, ¿Os imagináis el estado de miedo si tuviésemos en la televisión todos los días 11 muertos por disparos (la mayoría homicidios)?

Yo no quiero eso para mi país.

 

P.D: Cuando estaba haciendo la foto al escaparate ha salido el dependiente en ese momento. “¿Te importa que haga una foto al escaparate?”, “No, no” me ha dicho dubitativo y con cara de circunstancias. La verdad es que no tenía pinta de ser excesivamente “bestia”, aunque tampoco es que tuviese pinta de intelectual.

Francamente, cuando he visto a alguien salir me he asustado un poco. Pensaba que igual me había visto hacer fotos, no le gustaba, y salía con el bate de béisbol o con alguna otra cosa más peligrosa aún para arrearme. Con la banderita y la temática acojonaba un poco la situación…

 

Aguirre y los liberados sindicales

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 20-09-2010 en General. Comentarios (4)

 

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La presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha anunciado que piensa reducir el número de liberados sindicales en la comunidad de Madrid, que según ella alcanza la imposible cifra de más de 2.000 sólo en la administración autonómica.

Ante la desproporcionada cifra Aguirre ha sido criticada por no saber qué es un liberado sindical, algo que no sé si realmente sabe pero que quizá llevada por la demagogia ha aparentado no saber o ha querido confundir interesadamente.

 

Se habla mucho de los liberados sindicales pero, ¿Qué es realmente un liberado sindical? Básicamente hay que tener claro el concepto de Delegado sindical para así poder contrastarlo con liberado sindical. Un delegado sindical es una persona electa en las elecciones de una empresa para poder ejercer la representación de los trabajadores. La ley dice que un delegado sindical tiene una serie de horas laborales, que dependen del tamaño de la empresa y de cuantos trabajadores representen, que se convierten en horas “sindicales”, y por lo tanto el representante de los trabajadores no tiene que trabajar para la empresa si no que debe dedicarlas a trabajar para el interés de los trabajadores de la empresa. El delegado, por supuesto, cobra su sueldo de la misma manera y puede pasar “dietas” si su función de representación lo justifica.

Un liberado es básicamente lo mismo pero extendido hasta el extremo. Un liberado sindical llega a acumular sobre sí tal cantidad de horas sindicales (generalmente por cesión de estas horas por parte de otros delegados sindicales) que abarcan toda su jornada laboral, por lo que directamente no trabaja en la empresa, aunque cobra de ella. Se supone que el liberado sindical tiene que gastar toda su jornada laboral en tareas de representación de los trabajadores, ayudándoles en sus problemas, trabajando para el sindicato, etc. Cuando haya nuevas elecciones sindicales, el liberado (que también es un delegado) podrá volver a ser electo o no, y podrá volver a acumular las horas sindicales máximas en su persona o no. Si no lo hace volverá a su puesto de trabajo.

 

Esta es la teoría, ¿Cuál es la realidad? La realidad es que en función de la ética de la persona que ejerza de liberado sindical, éste puesto se convierte en algo útil en la empresa o simplemente en un método de abuso por parte del liberado.

Hay liberados que se dedican con esfuerzo a solventarle problemas a sus compañeros, que están trabajando siempre en propuestas, que están siempre disponibles si tienes un problema, etc. En cambio hay otros que están “desaparecidos” frecuentemente no encontrándolos ni en el puesto de trabajo ni en el sindicato, que abusan de las dietas sindicales para viajes y reuniones innecesarias, que no ayudan nada a sus compañeros, y que cuando llegan las nuevas elecciones sólo se dedican a “conspirar” con todos los sindicatos en liza para ver quien le ofrece repetir en el puesto y así no tener que ejercer su trabajo.

Al final el problema es un problema de ética, en lo afecta al terreno personal, y de control sindical en lo que afecta a los sindicatos. Si un liberado sindical es poco ético lo que debe ser es fulminado para las siguientes elecciones y expulsado del sindicato, pero la realidad es que los sindicatos no hacen eso. A veces sí que el sindicato no quiere volver a presentar a ese sujeto en sus listas, y entonces el liberado caradura generalmente buscará otro sindicato que le “acoja” para volver a hacer lo mismo. El proselitismo entre los sindicatos lleva a qué el sindicato receptor suela acoger a esta persona, en vez de alejarlo de las funciones sindicales para siempre. Obsérvese como tiene esto mucho parecido con los partidos políticos y los políticos sinvergüenzas.

 

Los liberados e incluso los delegados suelen ser muy criticados en los centros de trabajo, algunos justamente y otros injustamente. En momento de huelga como este se les critica porque algunos de ellos no pierden el día de salario. Algunos delegados convierten el día de huelga en horas sindicales y lo cobran igual, mientras que los trabajadores que hacen huelga pierden dinero por hacerla. Otra crítica muy típica es que cuando hay despidos en una empresa casi nunca se suele despedir al delegado sindical, algo que es cierto. En momentos como éste, donde el paro es muy alto y los despidos son frecuentes, parece que se vuelca el miedo y la rabia del trabajador sobre ciertas realidades que, pese a no ser justas, representan simplemente un detalle en medio del enorme esquema de dificultad e injusticia en el que nos movemos.

Sin embargo ser delegado sindical también tiene problemas. Los delegados sindicales prácticamente nunca ascienden en la empresa, pues la empresa no quiere sindicalistas en puesto de mando. Esto lleva a que los que han sido delegados sindicales se anclen en su posición laboral. No se les despide, sí, pero no se les asciende. En este momento prima lo primero pero en épocas mejores y en empresas con expectativas de ascenso casi nadie quiere ser delegado sindical.

 

Personalmente siempre me ha parecido que esto de los liberados es algo a eliminar. Me parece que se ha creado una casta de sindicalistas liberados que no es buena. Creo que la figura del delegado sindical sí es necesaria, y las horas sindicales también, pero que estar “liberado” es un error y un problema para el sindicalismo, que con esto sólo fortalece su mala imagen.

Sin embargo lo que intenta hacer Aguirre es puro populismo en un momento en que sabe que la sociedad lo va a aceptar bien. Que haya liberados sindicales no cuesta dinero a la administración porque de los que estamos hablando es del cómputo de horas sindicales, que están establecidas por ley, y qué tienen el mismo coste “En trabajo” estén repartidas por los distintos delegados o generando liberados sindicales.

Además, la confusión entre delegados y liberados (esos más de 2000 que dijo Aguirre deben ser delegados) lleva a pensar que lo que quizá quiere hacer Aguirre es reducir las horas sindicales pero vendiendo a la sociedad de forma sibilina que lo que está atacando es la figura del liberado sindical. En este caso abriríamos otro debate, en el que habría que ver sí realmente sobran horas sindicales en el sector público (téngase en cuenta que muchos de estos trabajadores son funcionarios con plaza fija y que eso disminuye los problemas a nivel laboral respecto a una empresa privada), y qué extensión tendría esto sobre el sector privado.

 

Un futuro socio-económico peligroso (III)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 16-09-2010 en General. Comentarios (5)

 

CONCLUSIONES

 

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En los dos escritos anteriores hemos analizado dos percepciones de cómo puede ser el futuro en los próximos años. He escogido dos libros con más de 20 años de diferencia en parte para poder analizar parte de las proyecciones del libro de Beck, que como ya dije se han cumplido de forma escalofriantemente certera, y así darle especial verosimilitud al relato de Attali, que en otra circunstancia podría ser tomado por algunos escépticos como ciencia-ficción.

 

En ambos relatos se observa una característica sociológica común: El futuro asoma una continua profundización en el individualismo. Attali comenta en su obra que la historia de los últimos 200 años ha evolucionado en el sentido de una mayor libertad individual, y que ese también será el sentido de la evolución social y política del futuro.

Sin embargo he utilizado la palabra individualismo y no libertad individual a propósito. Libertad individual tiene connotaciones positivas y es, en sí, un valor positivo. Pero tanto en el libro de Beck como en el de Atalli lo que se trata es la libertad individual interpretada como individualismo extremo, el concepto de ampliación de libertad ganada gracias al terreno comido a las obligaciones sociales y a la interacción con otros seres humanos.

Y tanto Attali como Beck interpretan que esa ganancia de libertad individual a costa de un individualismo extremo va a traer asociados más problemas que ventajas. Podríamos decir que pasado un punto de equilibrio adecuado la libertad individual degenera en destrucción de las interacciones sociales y por ende de la sociedad, lo que lleva a una sociedad donde priman los fuertes sobre los débiles. Beck no entra demasiado en posibilidades futuristas concretas, pero para Attali esta sociedad de pocos fuertes y muchos débiles llevará a los últimos a caer en una nueva forma de opresión y a perder realmente muchas de las parcelas positivas de la libertad individual.

 

La historia de la humanidad ha sido muy densa en el terreno ideológico en los últimos 2 siglos. Las personas nos aferramos a las ideologías de una manera parecida a como lo hacemos con las religiones, y muchos seres humanos adquieren unas ideas políticas concretas en la juventud y no las abandonan hasta la muerte. Sin embargo el mundo cambia muy deprisa y lo que era adecuado hace unas décadas no lo es ahora. Lamentablemente la mayoría de gente no suele ser capaz de aceptar que los métodos que su ideología propone ya no son adecuados ante una realidad social tan dinámica.

Muchas personas siguen pensando en que la “opresión” es cosa exclusiva del estado. En nombre de la libertad individual y de la democracia consideran que el estado es la principal amenaza para la libertad humana y por eso insten en que el estado debe ser debilitado, minimizado y reducido a la mínima expresión posible.

Esta realidad que podía ser adecuada para la primera mitad del siglo XIX pero que es aberrante hoy sigue siendo repetida por personas de buenas intenciones, incuso cercanas a utopismo, que actúan como “vehículos” de comunicación de estas ideas en el mundo contemporáneo. Estas personas creen que gracias a la “libertad individual”, la “competencia perfecta” y la eficiencia del libre mercado se generaría un mundo de oportunidades para todos donde se cumpliría la máxima de que cada uno gane en función de su talento y productividad, y donde cualquier persona que tenga voluntad de trabajar podrá tener una vida digna.

Sin embargo las cabezas de estos movimientos, los que los subvencionan y promocionan, los verdaderos ideólogos, son personas con intereses económicos claros y que se sitúan en contra del “estado recaudador” por una cuestión de interés propio. Los que los siguen no son más que soldados arengados en una guerra que no es la suya.

 

Porque ciertamente el mundo desarrollado por Attali correspondería a una evolución del mundo de la globalización y a la aplicación progresiva del libertarianismo y el anarco-capitalismo. La minimización del estado, la privatización de los servicios públicos, el individualismo extremo…Todo en breve historia del futuro responde a esos principios que de manera increíble se están extendiendo en el mundo actual, fundamentalmente en Internet.

Pero la realidad de las aplicaciones de estas ideas no lleva, según Attali, a un mundo de oportunidades y crecimiento económico, si no a un mundo de egoísmo, coacción empresarial, inseguridad económica y física y desigualdades sociales. La destrucción del estado no lleva a la liberación del ser humano, si no al nacimiento de una nueva fuerza coaccionadora representada por un capitalismo global inmoral y ávido de ganancias, que acaba limitando la libertad del ser humano de forma mucho más intensa de lo que lo hacía cualquier estado. La pesadilla Orwelliana ya no es totalitaria y estatalista, se convierte en ultracapitalista.

 

Respecto a la Hiper-Democracia me parece, como ya dije, una cuestión utópica. En un mundo como el que Attali describe la dictadura o la revolución que tome “el poder” sería la opción más probable. Aunque no podemos negar la lógica de la idea, si realmente el hiper-imperio ha destruido a los estados de forma casi total, ¿Qué sentido tiene una revolución que tome el poder sobre un estado que casi no existe? Esta revolución tendría que volver a crear un estado, labor muy difícil, por lo que sólo sería planteable en una situación extrema. La deslocalización del poder en forma de capital es adicionalmente una seguridad de mantenimiento del estado de las cosas.

Observando esta lógica creo que podemos extrapolarla a nuestra realidad. Hoy en día nuestros estados no están desarticulados, pero están vacíos de poder en muchos sentidos. Nuestra política económica no la marca nuestro gobierno, se marca desde los mercados y desde instituciones superiores. Esta es la realidad, así pues, ¿Podríamos hoy desde el gobierno de un país de forma independiente marcar cambios profundos en la política económica de un país? La respuesta es No. Un país no puede, por ejemplo, aumentar de forma importante los impuestos porque provocaría una fuga de capitales y una paralización de la inversión. Al final las medidas que tomásemos para beneficiar a nuestra población acabaría perjudicándola, y eso sería una política suicida.

Ante esta realidad sólo caben dos opciones. O encaramos nuestra acción política en un entorno supranacional, o al igual que Attali propone desarrollamos algún tipo de “Economía relacional” ajena a la esfera del mercado y que conviva con el mismo, y que sirva para mantener la esfera de protección social que el mercado nos resta.

 

Sin embargo para crear una economía relacional desde el estado tenemos un problema. Las exigencias del mercado es reducir el estado, la presión fiscal y los servicios sociales. Si nos encontramos en un entorno de debilitamiento de poder y escasez de recursos, ¿Cómo se crea una economía relacional? Es francamente difícil y vemos que, si los estados siguen siendo desmontados, es imposible crear una economía relacional con el tutelaje de las administraciones públicas.

Así que realmente nuestra principal opción es actuar políticamente en el ámbito supranacional, y en nuestro caso concreto al nivel donde debemos empezar a trabajar es al nivel europeo. Ya lo dije hace unos meses: El estado-nación como principio y fin de la política ha muerto, y la política con P mayúscula se debe hacer en el campo europeo. Quien no entienda esta realidad, está condenado al fracaso.

 

Pero cuidado. Cometeríamos un error terrible si pensamos que podemos llegar a evitar las peores consecuencias de esta futuro mediante ideas reactivas. La reactividad, es decir, el reaccionar contra cualquier cambio que no nos parece adecuado simplemente yendo en la dirección contraria, sería un error monumental. Ni las reacciones conservadoras que defiende buena parte de la izquierda nos valen (Si la alternativa que tenemos a los cambios es quedarnos como estamos ahora, estamos literalmente convirtiendo en conservador al progresista, es decir, estamos traicionando la esencia propia de las ideas que defendemos), ni por supuesto cayendo en la reactividad, síntoma claro de desconcierto político.

Para poder poner freno a este desarrollo previsible de las cosas es necesario que se cree una nueva idea política que proponga un mundo alternativo a esta post-modernidad ultracapitalista. La democracia y la libertad individual deben ser valores asumidos, pero deben poder coexistir con los derechos humanos, la protección de los más débiles y de las personas con problemas y la promoción de una economía al servicio de los ciudadanos en lugar de la conversión del ciudadano en consumidor para insertarlo en un sistema consumista.

Y estas ideas deben tener, también, una base moral nueva o por lo menos diferente. El estilo de vida consumista y la democracia publicitaria y mediática deben dejar paso a un estilo de vida más austero y social y medioambientalmente responsable y a una democracia de fundamentos e ideas. Esta es la primera batalla que hay que ganar, porque si no hay un cambio de mentalidad y valores cualquier nuevo movimiento político que le hable a la gente de responsabilidades sociales acabará siendo como una prédica en el desierto.

Finalmente debemos tener claro que este movimiento debe ser reformista, no revolucionario. Realmente debemos volver a buscar el equilibrio perdido de la sociedad moderna, aunque no de la misma manera porque ya no estamos en la sociedad moderna. La iniciativa privada y la libre empresa tienen cosas positivas que debemos saber mantener, a la vez que controlamos y contrarrestamos las negativas. El rechazo a ciertas características de algo no debe implicar la búsqueda de la destrucción de ese algo, pues acabaremos destruyendo cosas positivas y esa no es una acción política inteligente.

 

A nivel filosófico simplemente me gustaría hacer una puntualización. Un movimiento o unas ideas de esta índole podrán ser demagógicamente tachadas de contrarias a la libertad individual por quienes se opongan a ellas.

Hay que tener claro que la libertad individual es algo a valorar, es algo a fomentar en su terreno crítico e inventivo. Lo que se debe criticar realmente es la libertad individual degenerada en individualismo, la percepción de ser una isla independiente y sin ningún tipo de conexión ni responsabilidad con otros seres humanos.

Los seres humanos son por naturaleza animales gregarios. Nuestra sociedad y civilización se ha creado gracias al gregarismo y eso es una evidencia. El gregarismo nos hace fuerte, el gregarismo nos hace progresar. Pero el gregarismo implica la responsabilidad de vivir en sociedad, de cumplir obligaciones para poder mantener el beneficio de vivir en manada, en colonia. Representa deberes que se convierten en ventajas y en derechos. El individualismo extremo, pues, es absurdo.

Lo importante para una sociedad es eliminar el acaparamiento de poder, que se convierte en coacción, por parte de individuos y estructuras. Si el acaparamiento de poder por parte de un estado es malo, no es mejor el acaparamiento de poder por parte de personas o compañías de negocios. Ambos deben ser combatidos y ambos son peligrosos. Esta lucha contra el acaparamiento de poder será la que conceda al ser humano una verdadera libertad, no una libertad-ficción como la que nos quieren vencer los anarco-capitalistas y similares.

 

Creo que se abre ante nosotros una época de replanteamiento casi total de las cosas. Es el momento de crear, de inventar, de salir de los prejuicios ideológicos para poder generar una nueva vía. Hoy el “Capital” no está en la fábrica, está en el paraíso fiscal. El “opresor” no actúa con policías y militares, lo hace con inversiones en bolsa y acciones especulativas. Hoy no hay “burgueses” y “proletarios”, hay privilegiados por el sistema, muchos de los cuales son trabajadores por cuenta ajena, y perjudicados por el mismo, muchos de los cuales son empresarios.

Entendamos la realidad en su complejidad, entendamos “el flujo de esta era” y articulemos alternativas políticas válidas. No nos empeñemos en convertirnos en piezas de museo.

 

Un futuro socio-económico peligroso (II)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-09-2010 en General. Comentarios (4)

 

BREVE HISTORIA DEL FUTURO

 

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Jacques Attali es un economista e intelectual Argelino-Francés. Fue asesor del expresidente Francés François Mitterrand durante algún tiempo y últimamente fue presidente de una comisión que adoptó su nombre dedicada a dar propuestas para revitalizar el crecimiento económico Francés.

Seguramente la obra más conocida de Attali es “Breve historia del futuro”, un ensayo político-económico futurista en el que el autor explica como podría evolucionar la economía y la política en el siglo actual.

 

El ensayo de Attali es muy amplio así que intentaré focalizarme en lo importante. La previsión de futuro de Attali se inicia en el colapso del imperio estadounidense y la creación de un mundo policéntrico y capitalista.

En este mundo habrá un gran mercado global en el que se potenciará el beneficio inmediato, la precariedad de los trabajadores y las migraciones económicas. Una de las ideas de Attali es que se impondrá el nomadismo entre las clases más ricas y preparadas, además de las propias migraciones económicas de los trabajadores pobres.

Este nomadismo será reflejo de la propia realidad del mundo policéntrico. Ya no habrá un solo centro económico, ya no habrá un solo país que sea el “imperio”. El mercado estará en todas partes y se superpondrá a los estados, y los más ricos se convertirán en hipernómadas en busca de los lugares donde haya menor presión fiscal y más posibilidades de ganancias rápidas.

 

En este punto Attali expresa una idea: El hiper-imperio. El hiper-imperio será el imperio del mercado, del capital. Los estados dejarán de ser relevantes, y se descompondrán progresivamente en todos los sentidos. Los servicios sociales serán desmantelados en casi todas partes y sustituidos por los mismos servicios que proveerán empresas privadas, las clases más ricas se sentirán apátridas y sólo les interesará donde pueden hacer más dinero, por lo que se moverán de país en país. Las migraciones cambiarán las poblaciones de los países y las afecciones nacionales de los ciudadanos de los distintos estados disminuirán por esta causa.

En este hiper-imperio los servicios básicos, desde sanidad o pensiones, pero también servicios como la seguridad ciudadana, serán provistos por empresas privadas. Tal será el poder de estas empresas privadas que Attali recoge una idea de George Orwell que se ha popularizado gracias a un frívolo y patético programa de televisión: El gran hermano.

Pero este gran hermano no será controlado por el estado, si no que estará controlado por las empresas privadas. Por ejemplo las compañías sanitarias controlarán qué comen sus asegurados, si fuman, si beben, si hacen prácticas de riesgo, etc. Mediante dispositivos electrónicos o de cualquier otra manera.

Attali ha llamado a esto la Hiper-vigilancia, donde las empresas de servicios básicos controlarán a sus clientes como el gran hermano Orwelliano. Attali no lo indica, pero es obvio que la competencia no funcionará en este caso bien (como no funciona en estos casos normalmente) y todas las empresas que ofrezcan estos servicios actuarán de la misma manera, creando una dictadura tácita. Quien quiera seguridad en cualquiera de los sentidos tendrá que someterse a los dictados de las compañías de servicios.

 

El hiper-imperio es la “primera ola del futuro” como dice Attali, que será sucedida por la segunda ola, que el autor ha llamado el Hiper-conflicto. El hiper-conflicto nacerá a causa de la descomposición tácita de los estados, que ya no tendrán poder ni controlarán nada ni de forma interna ni a nivel internacional. Este hiper-conflicto será el resultante de la suma de multitud de conflictos más pequeños que se darán en distintos ámbitos del mundo policéntrico, donde no habrá una potencia dominante y sí muchos focos de poder local.

El autor habla de cuatro tipos de conflictos que se superpondrán los unos a los otros: Guerras por la escasez, debido a la presión sobre los recursos naturales, Guerras de fronteras, causadas por las aspiraciones territoriales de los distintos centros de poder, Guerras de influencia y finalmente guerras entre piratas y sedentarios.

Estas últimas guerras serán uno de los ejemplos de la realidad a la que nos llevará el hiper-imperio. Ante la desaparición de estados sólidos los piratas camparán por doquier, sobre todo en los estados que nunca fueron fuertes, como ya pasa por ejemplo en Somalia. La población sedentaria será la principal víctima de estos piratas, pues los nómadas se desplazarán si ven algún conflicto.

De hecho la criminalidad será algo muy habitual en este hiper-imperio. Sin estados fuertes que tengan control habrá una explosión de empresas “piratas” que no cumplan las leyes en primer término, y posteriormente también de estados “pirata” controlados por señores de la guerra. También es probable que las mafias económicas acaben controlando amplias regiones y que se erijan en la autoridad real a todos los niveles, fuera del control de nadie.

 

Ante esta realidad de conflicto global aparecerá una gran ola de descontento y frustración, semilla de futuros conflictos “revolucionarios”. La inseguridad se extenderá por todo el hiper-imperio, tanto física como económica, llevando a amplias capas de la población a sentir que este imperio capitalista sólo trajo inseguridad, pobreza, opresión, inmoralidad, destrucción de las identidades nacionales, del medio ambiente. Etc.

Cuando el descontento sea imparable los estados podrán caer en dictaduras de diverso tipo, bien teocráticas, bien nacionalistas identitaria y económicamente o bien de otro tipo. Entendamos que este hiper-imperio estará fundado bajo teóricas democracias capitalistas, aunque vacías de poder en frente al imperio económico. Las revoluciones se volcarán contra la idea de democracia misma, que se considerará la responsable de traer estos males.

 

La tercera ola del futuro será la Hiper-democracia. En mi opinión este es el capítulo menos realista del libro, pero creo que el autor no quiso mostrar un futuro tan sombrío.

Básicamente esta hiper-democracia nacerá desde la base del propio hiper-imperio. Amplias capas de ciudadanos, ya conscientes de que este imperio sólo es una fuente de problemas y conflictos y que la humanidad no puede pervivir así, comenzará un tipo de revolución “desde abajo” en la que se creará un sistema paralelo al imperio económico.

Attali habla de la creación de empresas “relacionales”, de economía relacional, esto es iniciativas sin ánimo de lucro que prestarán servicios a la comunidad de forma paralela y separada al sistema. Serán como ONG’s o sindicatos que actúen en beneficio de la comunidad de manera local en todos los campos: Entretenimiento, educación, sanidad, higiene, gestión de las ciudades, microcréditos, etc.

El mercado se verá poco a poco desplazado por esta economía relacional. La gente no querrá al imperio capitalista, querrá formar parte de la economía relacional. En este punto las empresas “capitalistas” tendrán dos opciones, o desaparecer desplazadas por la hiper-democracia, o bien adaptarse a la economía relacional haciendo como una de sus bases la “responsabilidad social” de la empresa.

Obsérvese que no estamos hablando de una democracia mundial, si no de un nuevo tipo de mundo conectado “en red”, en un tipo de mundo que se gestiona y se gobierna desde la base, y en el que el capitalismo, en su faceta multinacional y de acumulación de capital por pocas manos, será rechazado.

Al final esta hiper-democracia se parecerá a los socialismos utópicos, al federalismo “desde abajo” de Pi i Margall y a ciertas ideas autogestionarias del anarquismo colectivista.

 

Personalmente no veo a esta tercera ola del futuro muy probable, lamentablemente veo bastante más probables las otras dos. Que la humanidad, o grupos humanos localmente llegasen a generar un sistema paralelo al hiper-imperio por mutuo acuerdo me parece una proeza tan sólo posible si se ha llegado a un grado de inseguridad, miedo y desasosiego tal que se haya alcanzado un clima revolucionario total.

Y en caso tal me parece mucho más probable la creación de dictaduras anti-mercado, bien de estirpe soviética, bien nacionalista económica o bien de cualquier otra manera que rechacen el hiper-imperio, o bien la explosión de revoluciones estatalitas y colectivistas, aunque podrían ser democráticas muchas de ellas.

 

 

Como veis el ensayo de Attali nos lleva a un futuro muy conflictivo y terrible, al puro estilo de las novelas y películas sobre un futuro decadente. Pero las ideas de Attali no salen de la nada, ni de la imaginación de un novelista de ficción.

La precarización en la globalización económica, la decadencia estadounidense, los estados “pirata”, la privatización de los servicios básicos, el auge de la violencia y el terrorismo, el nomadismo ahora entendido como migraciones económicas, el debilitamiento de los estados e, incluso, la economía relacional. Todo ello existe ya en el mundo actual, y las tendencias que estamos viendo no son muy distintas a las que Attali describe.

Dijimos en la entrada anterior que Ulrich Beck intuyó perfectamente en 1986 como iba a ser el mundo en 2010, 24 años después. ¿Habrá intuido Attali en 2008 (fecha del ensayo) como va a ser el mundo en 2032?

 

En la tercera parte analizaremos las tendencias compartidas de ambos autores y qué podemos hacer para revertir estas tendencias.