LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

¿ELEVAR LA EDAD DE JUBILACIÓN?

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 14-07-2010 en General. Comentarios (16)

 

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En el debate sobre el estado de la Nación, o el paripé ese que se monta todos los años llamadlo como queráis, el presidente del gobierno José Luís Rodríguez Zapatero ha insistido en que su próxima “reforma” va a ser el aumento de la edad de jubilación de 65 a 67 años. Suenan de nuevo campanas de guerra.

Esta medida, al igual que todas las que ha tomado, no es única ni exclusiva de España y se enmarca en la política europea general de recorte del déficit público. Sarkozy ha dicho que elevará la edad de jubilación de 60 a 62 años en Francia, al igual que Cameron en el Reino Unido o Berlusconi en Italia. No importa el color de los gobiernos, ya no hay gobiernos autónomos, son todos interdependientes.

 

De todas formas voy a exponer una afirmación polémica. Yo estoy parcialmente de acuerdo con el aumento de la edad de jubilación, y así lo expuse en el blog hace muchos meses antes de que estas medidas cristalizasen, incluso antes de que se empezase a hablar de ellas.

Los estados del bienestar en lo referente a materia de pensiones se construyeron en un momento histórico en que la esperanza de vida era unos 10 años inferior a la actual y la pirámide poblacional tenía una base mucho más amplia. En la actualidad, muchos jubilados disfrutan durante 20 ó 25 años la pensión de jubilación, cuando en el pasado la media no llegaba a 10 años. Además, la bajada de la natalidad en las últimas décadas hace que cada vez más el ratio entre población activa y población jubilada disminuya, habiendo menos cotizantes por pensionista.

Hace 40 años eran fáciles y sostenibles los sistemas de pensiones pues había muchos cotizantes por pensionista, pero las propias realidades demográficas y el aumento de la esperanza de vida ha hecho que cada vez este concepto absorba un porcentaje mayor de los presupuestos del estado.

Llegará un momento pues, en que o se aumentan mucho los ingresos, o el sistema se volverá insostenible, o bien la sostenibilidad llegará con una bajada general de la cuantía de las pensiones, algo que sería catastrófico.

 

Como vivimos en un mundo político miope la solución de los políticos durante los últimos 20 años ha sido la fácil, es decir, aumentar la cantidad de trabajadores del país mediante la importación de trabajadores jóvenes.

Para mi esta política es de una miopía brutal e inaceptable en un dirigente político, porque lo único que estás haciendo es trasladar el problema a la siguiente generación. Cuando estos trabajadores sean viejos tendrán derecho a una pensión, y todo el aumento de la base de la pirámide de población pasará a la punta, teniendo que importar a muchos más trabajadores aún de lo que hemos hecho antes, o en su defecto generar un caos aún mayor. Como no creo que a nadie le entre en la cabeza que la población de un país se puede multiplicar por 2 indefinidamente cada 50 años (pues sería lo necesario para mantener el sistema de pensiones tal y como está), pues colapsaríamos el territorio y por extensión la tierra, esta política no representa más que una cobarde huída hacia delante.

Aquí hay otro factor importante a considerar, que es que los trabajadores inmigrantes suelen cobrar bastante menos que el trabajador nacional debido a las condiciones laborales a las que están sometidos, con lo cual el aumento de cotizaciones no es todo lo importante que podría ser. Pero bueno no introduzco esta variable para no liar el tema.

 

Yo no voy a parar de exigir y luchar por un sistema de protección social fuerte, por una educación y sanidad públicas, por una protección para el desempleado y el débil, por una política de vivienda que permita un acceso digno a este bien básico a la población, por una política de ayuda a las familias con hijos y por una red de guarderías públicas gratuitas, etc. Ahí no deben haber concesiones excepto las lógicas que nos indique la prudencia y el pacto político, pero lo que yo no me siento con fuerzas de hacer es exigir un sistema donde trabajemos durante 35 años y cobremos la pensión 25 años. Creo que eso no es sostenible, por lo menos en las circunstancias actuales.

 

Sin embargo, a pesar de mi aceptación de que hay que replantearse el sistema de pensiones, no me parece una medida adecuada el aumento de la edad de jubilación a 67 años de la manera que parece se va a hacer, de aplicación general a todos los trabajadores y de forma total.

La cuestión general, el problema general es que se cotizan, de media, pocos años para la cantidad de años que la gente cobrará la pensión, y eso hay que equilibrarlo. Pero la ampliación a los 67 años se puede convertir en una injusticia que va a afectar, posiblemente, a quien menos debería.

 

El verdadero problema en España no es la edad de jubilación de 65 años, el problema son las prejubilaciones, por un lado, y la tardía incorporación de los jóvenes al mercado laboral por otro.

La práctica de las prejubilaciones ha sido algo habitual, y aún lo sigue siendo aunque menos. Hay muchos trabajadores que son prejubilados con poco más de 55 años, y a veces contra su voluntad. Esto supone un gasto mayor para en estado, por un lado, y un descenso de la pensión para los trabajadores por otro. Me parece que es algo que hay que limitar ha situaciones realmente excepcionales.

El tema de la incorporación en mercado laboral es todavía un problema mayor. Hay muchos jóvenes que se incorporan al mercado laboral de forma continua casi en la treintena, perdiendo por tanto muchos años de cotización. La realidad por la que pasa esto es múltiple: Puede ser por formación, por falta de oportunidades laborales, por “tolerancia” por parte de los padres de que sus hijos no trabajen, etc. Muchas veces la propia falta de oportunidades lleva a que el periodo de formación a tiempo completo no se acabe nunca, problemática que obviamente no es culpa del joven si no del mercado laboral que no es capaz de ofrecerle una oportunidad.

 

Analizando esta realidad podemos ver lo injusto de una medida como el retraso general de la edad de jubilación hasta los 67 años. Hay personas que están trabajando desde los 16 años, y otras que empiezan a los 30. Que una persona que trabaje desde los 16 años lo haga hasta los 67 (más de 50 años) es verdaderamente una putada, sobre todo teniendo en cuenta que estos trabajadores suelen realizar trabajos más bien físicos.

La cuestión del tipo de trabajo es también fundamental. Una persona no puede estar a los 66 años subida a un andamio ni cargando pesos elevados, y esto hay que tenerlo en cuenta para no aplicar indiscriminadamente medidas como esta.

 

Ya propuse en algunos textos sobre la flexiseguridad la necesidad de desarrollar el trabajo a tiempo parcial. Cuando se plantean estas cosas el primer pensamiento que te viene a la cabeza es: ¿Cómo aprovecharía el empresariado hispano unas medidas orientadas a esto para pervertir el espíritu de éstas? ¿Hasta donde la picaresca hispana convertiría esta medida en algo negativo? Pero a pesar de eso creo que es una realidad que existe en países con estados sociales más potentes que el nuestro y que aquí debemos importar.

Sería muy interesante poder generalizar el trabajo a tiempo parcial para las personas de más de 60 años, complementando el salario con una parte de la paga de jubilación. Extender este sistema para estos colectivos podría solucionar parte del problema del sistema de pensiones con medidas relativamente lógicas y humanas. No creo que debamos evitar este camino, todo lo contrario.

 

En el momento actual las exigencias de Europa son las que mueven las políticas de nuestro gobierno. El retraso de la edad de jubilación se hará mal, como casi todas las medidas de los últimos meses, y la causa de esto probablemente esté en todos los años de bonanza no se hizo absolutamente nada.

La crisis del sistema de pensiones estaba clara hace dos décadas, sin embargo durante toda la época de bonanza los gobiernos, por sus intereses electorales, se han dedicado a bajar impuestos en vez de usar los superávits para hacer reformas que cuestan dinero. Hacer las reformas en aras de la flexiseguridad hubiese sido posible entonces, destinando el superávit a la creación de una potente red de protección social que compensase las reformas de flexibilidad. Hoy las reformas nos llevan a lo que nos están llevando, a la destrucción del estado social sin contraprestación. Agradezcámoselo  a los dos partidos que han gobernado este país en los últimos 30 años.

¡VIVA EL PULPO!

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 12-07-2010 en General. Comentarios (16)

 

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Parecía como un guión de película de acción. Siempre el los últimos minutos, después de jugar mejor que el rival, de tener más ocasiones, de lamentar nuestra falta de puntería, siempre aparecía un jugador rojo para meter la bota y ganar, finalmente, 1-0.

No parecía probable que el guión se repitiese con una Holanda italianizada perdiendo tiempo y encerrada atrás, pero como suele pasar en la mitad de partidos que están en una prórroga (en la otra mitad ocurre todo lo contrario sin explicación aparente) los minutos jugados parecían hacer más mella en las defensas que en los atacantes, y en estas apareció Iniesta para darle el primer mundial a España.

 

España, la eterna decepción, la eterna aspirante derrotada, rompía su maldición. De no haber pasado en nuestra puñetera vida de cuartos de final a ser campeones de todo. Como una película de esas americanas donde la típica persona infeliz y con pocas ambiciones en la vida salta a ser un famoso deportista, hombre de negocios o actor de éxito.

Ya nos habíamos acostumbrado a que nuestro país fuese esencialmente un país de “clubes”, en contraposición a los países de selecciones. Nuestra liga era muy fuerte, con equipos triunfadores en Europa, de alto nivel, pero nuestra selección era una medianía.

Sin embargo en medio de una crisis económica que ha afectado fuertemente a nuestra liga convirtiéndola en una liga de segundo nivel, donde tan sólo dos equipos se han quedado en la parrilla de salida por la liga, donde los éxitos deportivos europeos han desaparecido (si exceptuamos al F.C. Barcelona), donde casi todos los equipos están inmersos en políticas de salvamento económico y los que no lo están lo estarán en poco tiempo; en este contexto ha sido la selección nacional la que ha cogido la bandera de representatividad del fútbol español.

El país de clubes se ha convertido, de la noche a la mañana crisis mediante, en un país de selecciones.

 

Desde el periodismo deportivo, seguramente la parcela del periodismo menos profesional, más parcial y más impulsiva, se están dando multitud de explicaciones al por qué nuestra mediocre selección se ha convertido en mítica.

Se habla de una generación que no siente los prejuicios contra la idea nacional de España heredados de la política del Franquismo y de la guerra civil, de un país que gracias a su crecimiento económico tiene instalaciones y equipamientos deportivos magníficos que ha dado esta generación de deportistas, de la cantera del Barça y su excepcionalidad, de la extirpación de ciertas inercias dentro de la selección y de jugadores bastante nocivos para el grupo como Raúl, etc.

Los seres humanos tendemos a querer dar explicaciones sencillas a hechos complicados. En cualquier momento con un poco de mala suerte España hubiese quedado eliminada en cualquiera de los partidos de la fase final, pero no fue así, y parece como si el factor suerte no tuviese importancia, cuando en competiciones de estas características es fundamental. Así pues cada uno da su parcial e incompleta versión de los hechos.

La verdad es que cualquiera de las razones expuestas, sobre todo la suerte, han tenido una importancia porcentual determinada. También querría añadir yo uno de mi propia cosecha: La presencia de jugadores Españoles que juegan en otras ligas, sobre todo la inglesa, ha dado ha estos jugadores y a la selección por extensión un extra de experiencia y competividad que ha sido muy importante, aunque quizá lo fue aún más en la Eurocopa.

 

11 jugadores por equipos, tres cambios por equipo, entrenadores, árbitro y árbitros auxiliares…todo esto lleva a centenares de millones de decisiones instantáneas, de procesos neuronales rapidísimos, que son los que marcan los hechos  y el camino para el desarrollo de los futuros hechos. En una realidad así, es una osadía inaceptable, muy humana pero inaceptable, intentar darle a un factor x la globalidad del mérito.

Pero bueno no es nada extraño porque el fútbol no es el único campo donde los seres humanos hacemos esto. En economía, por ejemplo, lo hacemos todos los días. En nuestro complejísimo sistema económico la “realidad económica” se basa en millones de decisiones, actividades, compras y ventas, ocurrencias, etc. Que se dan todos los días de forma continua. Una mezcla de expectativas, de tendencias, de decisiones individuales, de miedos y esperanzas, incluso de desastres naturales, es la que genera la economía real.

Los economistas y los políticos se empeñan a presentar como una ciencia exacta la economía, como si una ley aquí y una bajada de impuestos allá fuese capaz de revertir irremediablemente la situación, ¡Cuanta moral! Y los ciudadanos nos lo creemos, sin duda porque nos lo queremos creer, o no, en el caso de que algún prejuicio ideológico nos diga que no nos lo debemos de creer.

Ni los economistas de los países del socialismo real, con una economía planificada, eran capaces de predecir sus oscilaciones ni supieron como arreglarla en el momento empezó a decaer. En una economía libre y de infinitas interconexiones como la actual, con su complejidad enorme, es todavía muchísimo más complicado predecir nada (como está demostrado) ni acertar con las recetas.

En fin, me he desviado del tema, como siempre.

 

Y hablando de complejidades a mi lo que me fascina es el puñetero pulpo ese que acierta los partidos. He pensado muchísimo en los colores de las banderas para entender las decisiones del pulpo, aunque parece ser que estos animales ven en blanco y negro.

Si un pulpo es capaz de adivinar los resultados de los partidos quizá toda la explicación anterior de los procesos neuronales no es más que una patraña de un cientifista como yo, y el fútbol sea algo bastante más fácil de lo que yo creo. “Lo que hay que hacer para ganar es marcar un gol más que el contrario” dijo Di Estéfano hace muchísimos años, acabando con las preguntas de periodistas curiosos.

Quizá si un pulpo es capaz de adivinar los resultados de un mundial no es tan descabellado pensar que alguno de nuestros políticos sea capaz de tomar medidas que reactiven la economía…

Perdonad, pensé que acabar con un chiste era lo mejor, aunque así leído puede parecer de mal gusto. En el peor de los casos siempre podemos votar al pulpo Paul de presidente. Total, para lo que los candidatos que tenemos ahora…

 

BUSCANDO A LOS CATÓLICOS SOLIDARIOS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 08-07-2010 en General. Comentarios (4)

 

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Yo no soy muy dado (nada dado) a asistir a ningún oficio religioso como ya sabéis, lo que pasa es que muchos de estos actos forman parte del calendario de efemérides de las personas cercanas y eso hace que asistas independientemente de tus creencias y convicciones.

El otro día estuve, pues, en una boda religiosa. Generalmente en este tipo de actos, si la persona no es muy cercana, suelo sentarme en las últimas filas sin intervenir ni molestar. Sin embargo en este caso me encontraba en un entorno rural, donde la iglesia ocupa aún un carácter relativamente central que ya no ocupa en las ciudades, por lo que me senté en segunda o tercera fila, atendiendo bastante más al evento.

El asunto es que mientras decía misa el cura, un hombre joven de menos de 30 años, dijo una frase que me llamó la atención, era algo así: “Que los que tienen en poder económico lo usen para el beneficio de la mayoría”.

La frase me llamó la atención, en parte por cierta incoherencia histórica pues todos sabemos que la Iglesia católica en los países de mayoría de este credo (por lo menos en Europa, pues hay excepciones en Latinoamérica) ha apoyado de forma tradicional a quienes tenían el poder económico siempre que éstos fuesen nominalmente católicos, a pesar de que lo de “usar el poder económico para beneficio de la mayoría” no se viese por ninguna parte. Pero más que con eso me quedé con el hecho de que la doctrina católica, en teoría, sí entiende y defiende la ayuda al prójimo y la solidaridad, y eso me gusta.

 

Ya desarrolle en el post “Pizarro, Caritas in veritate y el pactismo” de Enero algunas de la ideas que quiero volver desarrollar aquí. El mundo vive hoy un ataque total de los mercados, que tiene como objetivo conseguir el máximo grado de desaparición de los derechos sociales en los distintos países del mundo. Si por quienes mueven los mercados dependiese, el estado del bienestar acabaría pulverizado, sanidad y educación incluidas.

Los que somos hijos de la “izquierda intelectual” (oí el otro día esta expresión y me gustó) siempre hemos visto a la iglesia católica como una fuerza ultraconservadora, quizá en parte por que la época que nos ha tocado vivir y también por la herencia del pasado en este país (guerra civil). Nosotros querríamos un estado totalmente laico, sin religión en las escuelas y con una iglesia autofinanciada, al más puro estilo Francés.

Sin embargo a veces pienso si no estamos concentrándonos en un ámbito demasiado pequeño. Esto es una cuestión de etiqueta, lo sé, pero a mi no me gustaría caer en exactamente lo mismo que le critico reiteradamente a la izquierda con marchamo nacionalista, eso de concentrarse en tu “nacioncita” y en sus comparativamente minúsculos problemas indentitarios cuando estás asistiendo una batalla global por la destrucción del estado social.

Estar levantando la bandera del laicismo de forma reiterada quizá nos hace perder la visión de conjunto, y estar atacando a quienes seguramente podrían ser nuestros aliados en el conflicto real de esta época.

 

Pocos meses después del inicio de la Guerra Civil y poco antes de morir, el líder anarquista Buenaventura Durruti sorprendió a sus seguidores con esta frase: “Estoy dispuesto a renunciar a todo excepto a la victoria”. Se refería Durruti a que el objetivo principal y único en ese momento era ganar la guerra civil contra los militares rebeldes, y que este objetivo era prioritario a cualquier revolución colectivista, que aceptaba prorrogar indefinidamente en aras de una alianza común y amplia.

Si quitamos de en medio este lenguaje bélico y violento, yo me siento como Durruti. Hoy en día, independientemente de los privilegios poco aceptables que pueda tener la iglesia católica, España es un país moralmente “libre”. Nadie nos impone una religión, un credo, un modo de vida, nadie nos discrimina por eso. De hecho España es un país poco religioso donde la libertad de costumbres está absolutamente consolidada, fuera de estrambóticas declaraciones de algún alto cargo de la Iglesia que más que una amenaza suena a persona que vive fuera de la realidad.

Y precisamente por eso creo que deberíamos buscar amplias zonas de acuerdo con aquellos que, siguiendo la palabra de cristo, predican y defienden la solidaridad entre los hombres. No nos dejemos cegar por una cúpula católica ultraconservadora, no me estoy refiriendo a eso. Me refiero a aquellos que realmente aceptan el mensaje de solidaridad y fraternidad desde un punto de vista católico, de aquellos miembros progresistas del clero, de aquellos teólogos que defienden al hombre por encima del mercado, de aquellos herederos de las antiguas democracias cristianas pactistas y defensoras del estado del bienestar.

 

Como comenté en mi post de enero el principal inconveniente para esto es, probablemente, la existencia de un papado y una cúpula católica ultraconservadora, que con sus discursos intentan hacer, una vez más, un giro hacia el conservadurismo social y la moral restrictiva, con la implicaciones políticas que tiene esto posteriormente.

Fijémonos en las elecciones presidenciales de Polonia. Todos estamos muy contentos de que el energúmeno de Jaroslaw Kaczynski y sus políticas moralistas y ultraconservadoras hayan sido derrotadas en Polonia a manos del liberal y moderno Komorowski. Ahora miramos a Polonia como si se hubiese quitado un lastre de encima, como si hubiese vuelto a la senda de la modernidad y de la sensatez.

Claro, pero luego hay que leer entre líneas. Porque entre las modernidades del Sr. Komorowski está la de reducir el déficit público, recortar el gasto público e incidir en las privatizaciones. Parece que no va a tomar medidas radicales en este sentido por pragmatismo político, pero ideológicamente Komorowski es un liberal económico derechista. En cambio Kaczynski, dentro de todo era opuesto a la reducción del gasto público y no se fiaba de los grandes grupos multinacionales, de los que Komorowski es, digamos, aliado.

¡Ojo!, no estoy diciendo que prefiera a Kaczynski frente a Komorowski, que no lo prefiero todo lo contrario, simplemente quiero evidenciar el problema que existe actualmente con estos políticos católicos. Jamás apoyaría a un individuo como Kaczynski, paranoico perseguidor de homosexuales y comunistas, y por eso mismo por mucho que el estado social esté amenazado es imposible aceptar alianzas con individuos así. Pero esta situación, esta división, lleva a que las medidas neoliberales se implementen por todas partes. Recordemos que la izquierda Polaca ha apoyado a Komorowski frente al último de los Kaczynski, como me parece lógico.

 

¿Serán capaces los católicos de base de priorizar el mensaje de la solidaridad cristiana antes que el mensaje moralista? ¿Somos capaces desde la izquierda a ser pragmáticos y ceder para generar una alianza lo más fuerte posible en defensa del estado del bienestar? Al final, como casi siempre en la historia de la política, si esta alianza de principios ha de generarse la harán los miembros más activos, moderados y menos prejuiciosos de ambos lados. Lo que yo no veo tan claro es si en esta sociedad dual, mediatizada constantemente con batallas estúpidas, de pasiones bajas y miedosa ante las posturas heterodoxas será capaz de darnos  miembros capaces y valientes que tengan esta altura de miras.

 

EL DERECHO A HUELGA Y EL ERROR SINDICAL

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-07-2010 en General. Comentarios (3)

 

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Mucho se está hablando sobre la huelga del metro de Madrid y, sobre todo, de la huelga total que hicieron los sindicatos durante un par de días.

La verdad es que los servicios mínimos exigidos por la comunidad de Madrid eran excesivos. Una huelga debe tener, por fundamento, una repercusión relativamente importante en el sector donde se produzca el paro. Si se sobredimensionan los servicios mínimos se puede llegar al absurdo de que la propia huelga no tenga repercusión, por lo que la estarías inactivando, por no usar la palabra prohibiendo, de facto esa huelga.

Dicen los expertos que esto se debe a que no tenemos una ley de huelga.

 

Sin embargo lo que han hecho los trabajadores del metro de Madrid ha ido demasiado lejos, y creo que es negativo, a la larga, tanto para estos propios trabajadores como sobre todo para los sindicatos.

Vivimos en una sociedad donde la huelga es un instrumento en desuso que está muriendo. En la empresa privada el cóctel de inmigrantes temerosos, trabajadores temporales y desapego sindical lleva a que la huelga sea poco útil. En la administración es diferente, aunque las propias realidades económicas dirigidas por los mercados llevan a que las huelgas en estas circunstancias sean, realmente, inútiles.

Donde realmente una huelga tiene una fuerza todavía excepcional hoy es en el campo de los servicios públicos de uso diario, como puede ser el transporte. Los trabajadores del metro o de la empresa metropolitana de transportes pueden paras una ciudad. Los controladores aéreos o trabajadores de Aeropuerto pueden, por la misma razón, crear gravísimos daños económicos y sociales. Hay ciertos sectores donde la fuerza coactiva de los trabajadores es aún muy poderosa, y difícilmente dejará de serlo.

 

No quiero entrar a valorar moralmente esto de la “fuerza coactiva”, porque es cierto que el estado o las empresas también tienen una fuerza coactiva incluso mayor, y también lo tendría cualquier grupo grande y relativamente homogéneo. La “fuerza”, al igual que hablábamos el otro día sobre la competencia y el mercado, es lo que marca las relaciones económicas, realidad obvia pero triste para mi, persona que cree en la “razón”.

Pero francamente lo que hicieron los sindicatos el otro día me pareció lamentable, por varias razones. Lo primero deberíamos juzgar a quien perjudica realmente esta huelga. La huelga se hace para, seamos claros, demostrar que puedes “hacer daño” a quien pretende imponerte o no darte cosas que crees adecuadas. Pero en un caso como este, ¿A quién estás haciendo daño? Porque a quien te quiere reducir los salarios, en este caso comunidad de Madrid, gobierno de España, unión europea y poderes económicos varios, no les haces especial daño.

 

A los poderes económicos puede que les perjudiques algo, pero no a los políticos. Sólo hay que ver la actitud de esperanza Aguirre. El primer día dijo que no iba a ceder al chantaje de los que tienen fuerza para parar una ciudad, haciendo una declaración que incluso a mi, que soy totalmente opuesto a Aguirre, me pareció coherente, igual de coherente que fue el alcalde Gallardón.

Pero claro, como dijo el periodista Carlos Carnicero Esperanza Aguirre es “La Belén Esteban de la política” y no pudo mantenerse en una posición moderada, así que empezó a rajar y a hablar de huelga política contra ella, tejiendo fantásticas conspiraciones entre la Moncloa y los huelguistas. Por querer figurar y sacar rédito político de todo, al final ha alejado muchas posibles simpatías que podía tener en este conflicto, y ha acabado siendo también puesta en entredicho su capacidad negociadora y, sobre todo, su gestión de los servicios mínimos. Pero no nos equivoquemos, si Aguirre se ha lanzado así a la piscina no es porque sea tonta ni una histriónica como Belén Esteban (Lo parece, pero no tiene un pelo de tonta), si no que sabía perfectamente que los ciudadanos de Madrid se sentirían víctimas de esta huelga total y que podría llevarlos a su terreno, aunque finalmente el exceso le hizo destruir lo que podía haber sido un baño de multitudes.

 

Y eso es precisamente lo que les falta a los Sindicatos, política de comunicación. Mucha gente me podrá decir que los sindicatos deben tener una única función, defender a sus trabajadores, y que la comunicación es algo propio de la política.

Puedo entender esta percepción pero creo que está totalmente errada. Los sindicatos ya no luchan contra una empresa, ni siquiera contra la patronal o el gobierno. Los sindicatos deben luchar contra una filosofía, una teoría económica que quiere llevarlos a la precarización absoluta y a ser mera mano de obra de usar y tirar. Y luchar contra eso no es un conflicto laboral, no es una negociación colectiva, es un objetivo político en sí mismo.

Para luchar contra esta inercia terrible los sindicatos tienen que ir de la mano con parte importante de la sociedad, y para que la sociedad te apoye y te siga debes convencer, debes no sólo ser honrado si no también parecerlo. Es importantísimo, pues, no perderte en batallas parciales y ser capaz de ver la realidad en toda su amplitud, y entender que es muy importante intentar ganarte el apoyo de la opinión pública, de los ciudadanos, hacer que estos entiendan que tus reivindicaciones son justas y que esto es algo que beneficia a todos.

Para conseguir eso, la peor manera posible es parar una ciudad totalmente y enfurecer a los ciudadanos. Me parece de una miopía política enorme.

 

Y sobre todo hay que tener en cuenta que has convocado una Huelga General a dos meses vista. ¿Qué efecto va a tener esta huelga en el proceso de pedagogía y comunicación que quieres emprender? No creo que haga falta decir que actos así empeoran la imagen de los sindicatos, y que van a tener un efecto negativo en la participación en la huelga general, que por otro lado ya tenía muchas papeletas de antemano para fracasar.

Las personas que defienden lo contrario de los sindicatos usan mucho mejor la comunicación que ellos, y si juntamos eso con el estilo de sindicalismo de los años 70 que todavía tienen algunos comités de empresa me temo que los sindicatos van de cabeza a un proceso de marginalización social. Alguien dentro de las grandes centrales sindicales tiene que entender esto.

Hubiese sido mucha mejor opción, y mucho más vendible a la opinión pública, haber rebajado los servicios mínimos a un porcentaje razonable. También, como propuse en un blog amigo, hacer una huelga de brazos caídos y no recaudar ni un céntimo esos días, como han hecho algunos policías locales. Eso hubiese sido ganar la batalla de la opinión pública, no perderla de antemano.

 

UN POST FRIKI Y ORIENTALISTA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 02-07-2010 en General. Comentarios (9)

 

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Discutía el otro día con mi novia sobre la película “Matrix”, o mejor dicho la trilogía Matrix.

La verdad es que empezamos hablando sobre la doble trilogía de Star Wars, y sobre la profunda huella oriental que imprimió George Lucas a estas películas. En el fondo los caballeros Jedi son una especie de monjes budistas guerreros, como demuestra tanto sus principios como todo lo que los envuelve.

 

Ya no es que el lado oscuro y el lado luminoso, los Sith y los Jedi, sean una especie de representación del Ying y el yang, es mucho más. Como los caballeros Jedi intentan eliminar cualquier sentimiento de posesión y de pertenencia para evitar caer en el lado oscuro (por aquello de que el miedo lleva a la ira, la ira al odio y el odio al lado oscuro) es muy parecido a las enseñanzas budistas sobre intentar eliminar el deseo.

Además, la “Fuerza”, que según la película es una especie de energía que envuelve a todos los seres vivos y a todo el universo, tiene clara relación con la cosmovisión oriental.

Ambos coincidíamos en esta percepción, como imagino que todo el mundo que haya visto un par de estas películas.

 

Sobre Matrix, en cambio, mi novia y yo teníamos diferentes opiniones. Ella defendía que tenía una impronta muy importante de conceptos judeo-cristianos y religiosos occidentales. El nombre de la ciudad humana, Sión, y la búsqueda del elegido que traería la liberación a los humanos (el mesías) son conceptos propios del judaísmo.

Ciertamente estos conceptos son judeo-cristianos, pero la película abarca otros mucho más orientales. Cuando Neo llega al centro de Matrix para hablar con el arquitecto, éste le cuenta que existe un ciclo en el sistema por el cual cada cierto tiempo aparece un elegido y que siempre acaba la historia de la misma manera. Ahí hay un claro concepto de ciclo, de nacimiento y muerte de la rebelión humana, muy del estilo oriental.

Incluso el final de la película, que demuestra que el ciclo acaba rompiéndose, responde a otro concepto oriental de que nada es eterno y que todo cambia.

 

Pero lo que me hace identificar a Matrix con el orientalismo y con el Budismo es otra cosa. En el fondo casi todos los seres humanos de Matrix están engañados por una ilusión irreal, por un programa informático que enajena todos sus sentidos y les hace creer que viven en un mundo que no existe. Hay una minoría de personas que no se adaptan, que entienden que algo no funciona bien en ese mundo, que hay algo que no está claro.

Bien, una de las bases del Budismo es el “No-Yo”, concepto abstracto y difícil que habla sobre el engaño de los sentidos y sobre la individualidad. La idea es que nuestros sentidos nos hacen creer que existimos, en un concepto trascendente de la palabra, como entes individuales cuando realmente esto es un engaño sensorial, pues realmente no somos entidades individuales transcendentes si no parte de un todo, de una gran entidad común que sería todo el universo, como la “Fuerza” de Star Wars.

Y en cierta manera los humanos que no se adaptaban a Matrix son como Budas, iluminados, personas que intuyen que el mundo no es realmente lo que captan sus sentidos y que debe haber una realidad detrás más allá de nuestra percepción sensorial, y que en cierta manera lo empiezan a descubrir de forma autónoma por propia iniciativa.

Observemos que Neo una vez acabada la primera película es capaz de ver matrix como realmente es, un conjunto de datos informáticos y no una realidad física. Realmente Neo es un Buda (Un buda del nivel de Buda Gautama, completamente iluminado) que ha llegado a un nivel de conocimiento trascendente absoluto, al nirvana.

 

A través de las películas podemos ver hasta qué punto la filosofía oriental ha penetrado en occidente. No estoy diciendo que Lucas o los hermanos Wachowski sean budistas u orientalistas, si no que en sus películas podemos ver como estas ideas, convenientemente adaptadas a nuestra percepción, son de uso común en occidente.

No es algo nuevo ni propio de la era de la globalización creo yo, pues ya se importaron ideas orientales hace siglos, quizá por la extensión de los imperios coloniales a Asia, o quizá incluso son ideas que están presentes hace milenios, desde los primeros contactos entre las civilizaciones clásicas con las civilizaciones China o India.  Pero sí es cierto que cada vez tienen más aceptación y relevancia en el subconsciente colectivo.

Ya expresé mi opinión sobre esto en el post del budismo. Creo que las filosofías orientales son más adecuadas para explicar la realidad del mundo una vez los conocimientos científicos nos han dado una percepción sobre la naturaleza de la que se carecía en otras épocas; creo que son mucho más fieles a la realidad que hemos ido conociendo en los últimos 200 años. Otros, en cambio, piensan que los occidentales nos estamos refugiando en oriente al ver como la postmodernidad, el nihilismo y la falta de valores se han hecho fuertes en el mundo occidental.

 

Me ha gustado este post Friki, creo que los haré más a menudo.