LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

EL FIN DE LA SOBERANÍA; EL HORIZONTE EUROPEO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-06-2010 en General. Comentarios (12)

 

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1812, cuando comenzaba a caminar la soberanía nacional

 

Hasta hace muy poco tiempo los ciudadanos de este país y de Europa entera se dividían entre Europeístas y Euro-escépticos, con todos los matices que había dentro de las dos tendencias, por supuesto. Los políticos más centristas del espectro político, los demócratas cristianos, liberal-progresistas y socialdemócratas, se declaraban europeístas, y querían una progresiva cesión de competencias a la UE con el objetivo lejano de crear una federación de estados.

Los Euro-escépticos, en cambio, se dividían en la causa de su escepticismo. Por una parte existía una derecha nacionalista e identitaria, que detestaba la UE por considerarla una cesión de la soberanía y un debilitamiento de la patria. Por otro lado estaban los Euro-escépticos izquierdistas, que se oponían a esta Europa de los “mercaderes”, a una Europa que no era más que un gran mercado y que impulsaba el liberalismo económico en detrimento del estado social.

 

Bien señores, pues esto se ha acabado ya, las discusiones ya no existen. La soberanía de los países ha muerto, por lo menos los de la zona euro, o especialmente los de la zona euro porque todos los demás tampoco tienen soberanía aunque no de una forma tan drástica.

Los gobiernos europeos han ido cayendo uno tras otro bajo los “consejos” que vienen directamente del BCE, la comisión europea y los mercados. Toca reducir déficit y todo el mundo a reducir déficit, y todos de unas maneras parecidas aunque con intensidades diferentes en función de la gravedad de la situación. Cuando aún posees una moneda propia se puede devaluar para evitar impactos gravísimos en la economía de los países a los que los mercados exigen “sacrificios”, pero ni siquiera estos estados lo hacen. Hay un pensamiento único monetarista que indica que hay que mantener el valor de la moneda a toda costa, por mucho que eso lleve a grandísimos problemas.

Nuestro pequeño (o mediano) país tiene su ministerio de economía y hacienda, su banco central, su política fiscal, sus impuestos…lo mismo da, no es más que un engranaje de la cadena que debe moverse al unísono con las otras piezas. Y la alternativa de no hacerlo, que técnicamente es posible, ni se plantea porque según dicen los expertos salir del Euro sería una auténtica catástrofe (…Como las cosas se agraven no sé qué será lo peor…).

 

Para los que pretendemos mejorar la sociedad nuestro país, nuestro estado, ya no es un interlocutor válido. Bueno sí lo es para aprobar leyes de derechos civiles, o para actuar sobre ciertas cosas, pero no para lo sustancial, no para lo que va a marcar nuestro porvenir que es, básicamente, la economía. Igual que el conflicto obrero-patrón como dualidad que marcaba las injusticias del mundo ha quedado eliminado, el conflicto ciudadano-estado como método de mejora democrática y colectiva de la sociedad también.

Algunos dicen que la democracia ha muerto. No sé si ser tan osado porque siempre hay cosas que hacer en los ámbitos de actuación más locales y regionales, pero sí que es posible que la Gran democracia, la de los cambios revolucionarios y trascendentales esté muerta, invadida por dos alas políticas que son los mismo y que obedecen a los mismos estímulos y órdenes.

 

Entendamos el tiempo presente y actuemos en consecuencia. Si queremos cambiar algo, si queremos salir de esta sensación de navegar a la deriva empujados por los vientos que soplan los mercados, entonces Europa es nuestro ámbito de actuación.

¿Pero cómo podemos actuar en Europa? ¿A través de las elecciones a un parlamento burocratizado y con un poder mínimo? Obviamente ahí no haremos nada. Porque Europa es nuestro ámbito, pero Europa se ha convertido en una entidad que se retroalimenta a sí misma casi independientemente de las voluntades populares. Los mecanismos de veto, los poderes paralelos entre los estados y la comisión, los intereses regionales, el parlamento fosilizado; todo eso ha creado un mecanismo inmovilista que hace que Europa no sea lo que sus ciudadanos quieren o deciden, si no que es gobernada por aquellos que se mueven por encima de la jurásica burocracia: Los poderes económicos de la unión.

 

Esta Europa necesita un cambio radical, como muchos llevamos diciendo mucho tiempo. Y para que pueda tenerlo hay que crear dos condiciones: Un parlamento con más poderes y, sobre todo, un presidente elegido por sufragio universal. Y necesitamos, además, que el gobierno de la unión sea portador de verdaderos poderes económicos, de verdadera autoridad legal para poder decidir una única política económica y fiscal.

No seamos miedosos, no temamos por nuestra soberanía. Nuestra soberanía ya no existe, no es ese el debate. El debate es si queremos que la economía de Europa esté dirigida por los mercados, el banco central y los tecnócratas económicos, o si realmente queremos que haya un poder democrático y de directa elección de los ciudadanos en las decisiones económicas.

 

Yo quiero que haya un poder democrático a la cabeza de la unión, porque esa es la única manera de poder hacer poderosas reformas sobre las que hoy nadie se atreve a actuar. Hoy un solo país de la unión no puede aumentar la tributación de las SICAV, no puede resistir la tentación de la bajada de impuestos y costes a las grandes empresas que quiere en su territorio, no puede establecer un impuesto a la banca, no puede marcar una tasa sobre las transacciones financieras, no puede hacer la guerra por su cuenta contra los paraísos fiscales. Si algún país lo hace autónomamente, provocará huida de capitales, de inversión y problemas económicos múltiples que superarán el posible beneficio de esas medidas.

Un gobierno de la Unión que dirija la política económica y fiscal de la misma sí tiene el poder para hacerlo. La UE es la economía más grande del mundo, y si tuviese una única voz, un verdadero poder centralizado, podría marcar el paso de la economía mundial. Un gobierno europeo puede establecer una tasa bancaria, puede imponer una tasa a las transacciones especulativas, puede aumentar la tributación de las SICAV. Con su enorme influencia puede presionar a los paraísos fiscales, fundamentalmente a los más cercanos, puede establecer políticas punitivas sobre la fuga de capitales a paraísos fiscales. En definitiva, puede plantearse hacer lo que hoy por hoy es imposible hacer al nivel del estado-nación.

 

Pero no es sólo eso señores. La huelga general que han presentado hoy los sindicatos españoles está, como sabemos todos, destinada al fracaso. No hay gobierno al que convencer, no hay posibilidad de cambiar nada sustancial. Como ya expresé anteriormente, su única consecuencia podría ser la evidencia del escaso poder de los sindicatos, algo que no interesa a nadie.

Esta huelga no vale para nada pero, ¿Serviría una huelga europea? Sé que suena utópico, pues las realidades económicas, fiscales y laborales de cada uno de los países de la unión son distintas, y obviamente un sindicalista Sueco no se iba a manifestar para que al trabajador español le mantuviesen sus 45 días por año de despido improcedente.

Pero ese es el camino, porque un sindicalismo europeo, unas acciones de presión a nivel europeo son la única posibilidad de conseguir algo mediante estos viejos mecanismos. Para ello, los sindicatos europeos deberían ponerse de acuerdo en que es lo que hay que defender a nivel global, que tipo de derechos no se puede permitir que se le quiten a ningún trabajador Europeo.

 

Como veis todo esto es complicadísimo, pero me temo que es la única opción que tenemos si realmente queremos mejorar la sociedad. Y para que esto sea posible hay que iniciar ya un movimiento en este sentido y fijar unas ideas claras de qué es lo que queremos.

¿Qué queremos para Europa? ¿Qué es lo que debemos defender? Yo lo tengo claro: Una sanidad y una educación pública, una política exterior basada en la diplomacia y en la paz, cierto igualitarismo social y un estado del bienestar fuerte.

Estas deben ser nuestras bases, y las políticas deben estar orientadas a este objetivo. Añado uno personal también ya que hablamos de economía; necesitamos que la UE ejerza cierto proteccionismo sobre nuestra economía, fundamentalmente para no caer en la espiral a la que nos empuja la China ultracapitalista y casi esclavista.

 

ESOS CHICOS BRILLANTES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-06-2010 en General. Comentarios (8)

 

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Leo en la edición del diario EL PAÍS de este Domingo esta noticia que habla sobre 4 alumnos brillantes que sacaron notas altísimas en la selectividad hace unos años, en el que se analiza cual ha sido su porvenir laboral después de ser reconocidos en su momento.

El artículo está teñido de cierto optimismo e intenta demostrar como, a pesar de las enormes dificultades económicas del momento, las personas brillantes y con estudios consiguen triunfar en el mundo laboral…

 

De los 4 alumnos brillantes hay uno que aún no ha acabado su carrera (ingeniería de caminos), así que este lo vamos a dejar de lado por no estar aún en el mercado laboral.

Los otros 3 son los siguientes: Josep María, con 29 años es maestro en un colegio público según el periódico, aunque parece que estudió la licenciatura superior en historia. Comenta el artículo que será el director a partir del año que viene, y que trabajó en distintos trabajos temporales antes de conseguir la plaza. Cobra unos 29.000 euros brutos anuales.

Roger trabaja como periodista en RNE, teniendo un contrato fijo, y cobra unos 30.000 euros anuales. Y por último Rosa, que estudió derecho y ahora mismo es doctoranda en una universidad Alemana, ganaría en términos Españoles algo más de 20.000 euros brutos anuales (el artículo dice 19.000, pero creo que no está bien calculado).

 

Oye, pues no está nada mal. Hay que tener en cuenta que no son carreras que lleven a salarios especialmente altos, por lo menos en la juventud. Un maestro de un colegio público, un periodista y una doctoranda. Rosa tiene un sueldo normal para un doctorando (aunque siempre pensé que en Alemania sería algo mayor), y los otros dos cobran casi 30.000 euros, ¡Ya querrían los millones de mileuristas titulados cobrar eso! Y mucho más en estos tiempos terribles, con una masa de parados enorme. Parece que está muy bien….¿o no?

Porque debemos recordar que estos chicos no fueron estudiantes normales, fueron chicos que aparecieron en prensa por sus logros académicos, fueron los mejores entre decenas de miles de chicos de su edad. Después puede haber pasado muchas cosas; pueden haber elegido una profesión que les fuese muy grata en su realización personal pero que no estuviese especialmente bien pagada, quizá acabaron despendolados en las fiestas universitarias y bajaron su excelente rendimiento (conozco más de un caso) o cualquier otra situación. Pero en principio vamos a suponer que mantienen su enorme capacidad y su destacamento intelectual.

Estos sueldos no son malos (incluso teniendo en cuenta que son todos ellos de Cataluña, donde de media se cobra algo más que la media española) pero, ¿Son realmente adecuados para los mejores?

 

Vamos a dar más datos. Yo fui un buen estudiante, pero no tuve unas notas especialmente destacadas como estas personas. Y yo, actualmente, tengo un sueldo mayor que cualquiera de ellos.

Y no soy sólo yo, tengo algunos amigos más o menos en la misma situación, que fueron buenos estudiantes pero no especialmente destacados y que están cobrando salarios mayores que estos chicos, incluso alguno con una diferencia sustancial.

También es cierto que hablo de personas que han estudiado química, carreras económicas o ingenierías, carreras que quizá están algo más orientadas hacia el mundo laboral y hacia trabajos bien remunerados.

 

Hacer este tipo de análisis es siempre difícil. Ser el mejor estudiante no implica ser el mejor trabajador, ni mucho menos. Es incluso bastante habitual que personas que capacidades intelectuales muy elevadas no se adapten bien a trabajos con cierto monotonismo en los que no desarrollen sus capacidades al máximo.

La capacidad intelectual, por otra parte, no se corresponde siempre con la capacidad de trabajo y de esfuerzo. Además, la elección de determinadas profesiones limita muchísimo el salario que se puede llegar a obtener.

De todo esto soy consciente, y debemos tenerlo muy presente para cualquier análisis, pero aún así me pregunto si realmente este país, este mercado, está aprovechando bien las capacidades de sus recursos humanos más válidos.

 

Ya no es el caso de estos chicos, son otros muchos que conozco. Personas muy capaces atrapadas en un ciclo de trabajo precario, temporal y mal pagado, gentes preparadísimas realizando trabajos poco acordes con su capacidad. Esto es habitual y general, y sinceramente pienso que hay multitud de personas así sencillamente por mala suerte, y porque el mercado laboral no está capacitado para absorber estas capacidades adecuadamente.

España, uno de los países del mundo donde la tasa de titulados superiores es mayor, incapaz de salir de una economía de segundo nivel. Reconozcamos que hay algo que falla. Y como todo en la vida habrá multitud de factores: Una educación universitaria no adaptada al mercado laboral, una mentalidad miedosa heredada de un país que ha sido pobre, un estado que no ayuda a eliminar esta sensación de inseguridad y que no ejerce políticas activas para el desarrollo de las capacidades laborales de los jóvenes y, fundamentalmente, una economía y un mercado que no valora el talento.

 

Y en este último punto es donde tenemos el problema principal: Una economía y un mercado que no valora la capacidad ni el talento. Empresas cortoplacistas, miopes, con nulos planes de desarrollo; empresas gestionadas como hace tres generaciones, sin preocupación por la mejora y la innovación; empresarios preocupados exclusivamente en buscar la rentabilidad en base a la bajada de costes y no en el aumento de la productividad; horarios laborales ilógicos que minimizan la productividad, etc, etc.

Este es el principal problema de nuestra economía, por mucho que nuestros políticos manipuladores y nuestros mercados voraces nos indiquen que el problema está en el elevado coste salarial de nuestro mercado. Pero este problema no se arregla con decretos y con leyes, ni se arregla en medio año. Necesitamos muchísimos años de políticas activas, progresivas y constantes para cambiar esto, necesitamos la llegada a los puestos directivos de las empresas de una nueva generación que realmente sea capaz de gestionar las empresas de una forma diferente a como hicieron sus antecesores.

Este es el verdadero reto para conseguir lo que estos chicos hubiesen podido conseguir en otras latitudes: Que la capacidad, el esfuerzo y el talento sean reconocidos como se merecen.

 

P.D: No quiero dejar de nombrar las terribles dificultades que tiene los titulados en humanidades para entrar en el mercado laboral. No he encontrado el lugar donde “encajar” este idea en el texto, además de porque es algo que me afecta muy de cerca. Que personas de la brillantez de los ejemplos del artículo de EL PAÍS se vean con un futuro incierto y difícil después del doctorado es verdaderamente desolador. En el fondo, aquí hay una responsabilidad colectiva: Este es un mundo que mayoritariamente desprecia la cultura y eso es algo que también debemos corregir.

EL FLUJO DE ESTA ERA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 09-06-2010 en General. Comentarios (8)

 

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No parece que la huelga de empleados públicos haya tenido excesivo éxito. No recordaba yo una discrepancia tal de cifras de huelguistas entre los sindicatos y el gobierno, que parecen propias de esas manifestaciones de los últimos tiempos en que los convocantes quedaban en ridículo por sus ganas de ser lo que no es posible que sean.

Quizá al gobierno le interese minimizar las cifras y a los manifestantes obviamente les interesa maximizar el seguimiento, pero sin entrar en la guerra de cifras vamos a convenir el amplísimo término de que la mayoría de los funcionarios no han hecho huelga.

 

Objetivamente los funcionarios son los trabajadores que tienen un potencial mayor de hacer huelga, en tanto en cuanto sus puestos son seguros. Aunque sean interinos o sustitutos, el seguimiento de una huelga no suele acarrear excesivos problemas.

Sin embargo en el actual mercado de trabajo privado la cosa cambia. Quizá no para el que lleve trabajando 20 años en la misma empresa y tenga una seguridad, pero hoy una masa enorme de gente precaria a la que pueden despedir cuando quieran, de inmigrantes temerosos de perder el trabajo, trabajadores de PYME al que el dueño tiene perfectamente identificados si hacen huelga, etc.

Seamos realistas, si una huelga en el sector público ha sido minoritaria en una situación en que a los trabajadores se les ha tocado el bolsillo, mucho más minoritaria será si se hace una huelga general. Lamentablemente, este país ya no tiene una realidad laboral que permita hacer una huelga, esto es algo que llevo diciendo mucho tiempo.

 

Los motivos de los funcionarios que no han hecho huelga son variados. Hombre hay uno evidente, que es no perder un día de salario. Pero también hay otros poderosos: ¿Para qué se hace una huelga? Teóricamente como mecanismo de presión, para intentar que un gobierno cambie una ley o una política determinada.

En este caso todos sabemos que el gobierno no va a cambiar esta medida, que además ya está aprobada. Quizá eso ha pesado en los funcionarios, pues realmente la huelga no era un mecanismo de presión, si no de protesta.

Y el gobierno no va a cambiar el decreto porque está impuesto “desde arriba”, desde la UE y los mercados. No es realmente el “poder” aquí (ojo, no quiero entrar en una discrepancia semántica, obviamente es el poder oficial y quien hace los decretos, pero no es el poder “real”), y por lo tanto, ¿Tiene algún sentido la lucha contra un poder que no es independiente y real? El gobierno Español no es más que el mensajero, el servidor de fuerzas mayores que él, tiene poco sentido intentar presionarlo si es que realmente tienes objetivos concretos.

 

Creo que convocar una huelga general en estas circunstancias, con esta realidad social y laboral, es un error. De hacerlo, más que mostrar músculo los sindicatos mostrarán su verdadera fuerza, que es poca. Que nadie imagine una huelga como la de 1988 que es imposible, ni siquiera la huelga parcial del 2002. Una huelga ahora afectaría a los pocos sectores donde los sindicatos son fuertes, pero sería casi irrelevante para los demás.

Y que quede de manifiesto la poca fuerza de las centrales sindicales sería un verdadero peligro para las futuras negociaciones de convenios. Si los sindicatos son malos, peor aún es que estos no tengan ninguna fuerza, pues esto nos sometería de forma permanente a los intereses empresariales.

Claro muchos dirán “¿Pero es que nos tenemos que quedar de brazos cruzados ante una reforma laboral lesiva?” La respuesta es difícil, y me temo que tanto hacer la huelga como no hacerla va a ser una mala opción.

 

Esta sociedad postmoderna en la que vivimos no es capaz de sostener los mecanismos de lucha tradicionales de los sindicatos. Esta sociedad ha perdido completamente lo que algunos llamaban conciencia “de clase”, solidaridad entre trabajadores o formas similares. Los trabajadores de “cuello blanco” han perdido en sentimiento de pertenencia a “la clase trabajadora”, los inmigrantes están agradecidos por estar en este país y su principal sentimiento es el miedo a perder el trabajo, los jóvenes precarios y mileuristas han pensado que los sindicatos son fuerzas que sólo defienden al trabajador manual afiliado y que a ellos los ignoran y no los defienden. Por supuesto ni hablamos de comerciantes y profesionales, totalmente divididos en su psicología sociopolítica entre los que aceptan las medidas neoliberales como positivas para ellos (gravísimo error, por cierto), y los que a pesar de no defender este punto de vista tienen también cierta desafección a los sindicatos.

Además de este componente social quería reflejar aquí algo que le oí a un periodista el otro día. Dijo algo así como que la sociedad actual había sustituido el sentimiento de lucha contra la injusticia por el de la envidia, y daba como ejemplo a uno de estos trabajadores privilegiados (pongamos un directivo de contrato blindado, o si queréis un controlador aéreo), que en vez de ser considerados unos privilegiados con un estatus que hay que cambiar, se les mira con envidia.

Creo que esta idea es muy interesante. Un sentimiento de fondo parecido, y una situación de injusticia (de privilegiados por el sistema vs precarizados) dan como consecuencia pensamientos totalmente distintos: O bien un sentimiento “positivo” de mejora, progreso, igualitarismo; o bien un sentimiento “negativo” de envidia, de intentar hundir al otro porque no tienes lo que él, de inmovilismo social.

 

Desde los años 80 hasta la actualidad el mundo ha cambiado muchísimo, pero los movimientos sociales y de izquierda muy poco. Algunos han intentado adaptarse al “triunfo del mercado” de 1989 (los socialistas), y han acabado siendo lo mismo que los que eran antaño sus rivales. Y como bien dice la frase, “Entre un derechista de verdad y uno de mentira, la sociedad siempre elegirá al de verdad”.

Los comunistas, que evolucionaron durante los 70 y 80 hacia posturas eurocomunistas, les dio por volver a 1917 cuando no tocaba. Después de esto algunos han intentado crear algo nuevo, siempre lastrados por los que siguen en 1917, creando algo mixto que no es más que una regresión hacia un pasado que creen era mejor.

Los sindicatos, como ya he comentado, siguen en unos mecanismos de lucha que no valen en la sociedad actual. Además, son víctimas de su inserción en la dinámica de estado, en su conversión en una fuerza más del estado.

Las huelgas no nos valen, las manifestaciones han acabado siendo unos pasatiempos para periodistas tendenciosos y políticos manipuladores. El poder no está donde debería estar, no está localizado, está perdido en “Matrix”. El gobierno no manda, obedece. La dicotomía entre “proletario” y “Burgués” parece ya propia de un cuento del medievo, pues poco tiene que ver con la realidad. La clase media ya no es la que sustenta la democracia, si no que se ha convertido en una palabra autocomplaciente con la que los pobres trabajadores, propietarios o no, se tonifican en sus ilusiones. Los estudios ya no valen para tener un buen sueldo, los dentistas son mileuristas y los fontaneros llevan coches de 60.000 euros. La derecha es más izquierda que la izquierda de otro sitio, y la izquierda es más derecha que la derecha de otra latitud; tanto monta monta tanto.

 

Alguien en la izquierda no ha sabido leer el flujo de esta época, y digo alguien por no decir todos. Una telaraña fue tejida alrededor de las viejas fuerzas progresistas y luchadoras durante 30 años, inhabilitándolas completamente. En plena crisis de la desregulación y el neoliberalismo, es el neoliberalismo quien es juez y parte, quien genera el problema y da la solución. Si en 2008 parecía que se acababa este capitalismo neoliberal y ahora resulta que lo que se ha acabado es la izquierda, es que los actores políticos y sociales de la izquierda son totalmente inservibles.

Esta es la realidad en la que vivimos, y más vale que alguien lo entienda porque si no lo llevamos muy jodido.

ZAPATERO FUE UN ERROR

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 07-06-2010 en General. Comentarios (5)

 

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El otro día me llegó al correo electrónico el siguiente video de Youtube, titulado “Zapatero fue un error”, una adaptación con montaje de video de la famosa canción de Coti destinada a la crítica del actual presidente del gobierno.

 

Todas estas cosas de humor me suelen gustar bastante y sobre todo me parecen muy interesantes, pues en el humor es donde se observa mejor los verdaderos pensamientos de muchas personas que no se atreven a expresarlos de una forma directa. De hecho, al principio de la época de Zapatero solía ver de vez en cuando una especie de serie de dibujos llamada “SuperZP”, bastante tonta y absurda si teníamos en cuenta su fondo, aunque también graciosa, en un momento en que Zapatero no era criticado más que por personas fuertemente ideologizadas o que ejercían un seguidísmo importante hacia el principal partido de la oposición.

Sin embargo este video en concreto no me ha gustado nada, no tanto por el vídeo en sí si no como por la aceptación general de la idea de fondo que trasmite el vídeo.

 

Cuando se critica hoy a Zapatero se hace desde dos puntos de vista, el independiente y razonado, o el partidista e impulsivo. Este video se sitúa en el segundo grupo a tenor de las imágenes de la T4 y las de Castro y Chávez, demostrando ser obra de aquellos mismos que desde hace 6 años hablan de la destrucción de la familia, la venta de Navarra al nacionalismo vasco, la rendición ante ETA, la sumisión a Chávez y a Castro, y demás disparates que no creo que valga la pena comentar.

Sin embargo, aunque el video haya sido hecho por alguna persona de estos atributos, lo que me preocupa es el mensaje: La culpa de todos los males es de Zapatero. De hecho observaba el otro día como algunos de mis compañeros de trabajo de reían a carcajadas viendo este video, y algunos de ellos no son especialmente personas próximas al PP. Pero el vídeo les gustaba, y no sólo por esa gracia que nos hace a todos los cambios en la letra de canciones famosas; les gustaba porque en el fondo asumían la letra de la canción “Zapatero fue un error”, cuya intención es que se entienda algo parecido en la forma pero muy distinto en el fondo, “El error es Zapatero”.

 

Intentar focalizar en Zapatero todos los males económicos del país es la estrategia del PP, que parece está consiguiendo. Esta estrategia, esta idea, desde el punto de vista de una persona culta, inteligente o simplemente que domine el terreno en cuestión es algo obsceno y patético, que desacredita a quien lo plantea. Sin embargo desde el punto de vista del ciudadano medio, del grueso de población que es realmente la que decide la victoria en unas elecciones, este argumento es válido.

Para analizar el por qué este argumento se acepta como verdadero deberíamos entrar en el terreno de la psicología. Obviamente hay una falta de cultura y conocimiento como base de esto, pero hay algo más. El ser humano necesita dar explicaciones sencillas a los asuntos complejos. Igual que muchas religiones pretenden solucionar las incertidumbres existenciales mediante una idea simple como es la de un dios creador y todopoderoso, en economía nos pasa un poco lo mismo. La economía es algo verdaderamente complejo, no es una ciencia exacta, es algo que depende de infinidad de iniciativas individuales, de expectativas, de miedos, de ambiciones, de variables que hacen a una economía impredecible en la mayoría de ocasiones.

Incluso los propios seguidores de una u otra doctrina económica, conocedores por lo tanto de la materia, no hacen más que simplificaciones de este estilo. Ser Marxista, Keynesiano o neoliberal de forma “pura” no es más que una simplificación teñida de parte dogmática. Esto también pasa en la política, si en economía creer que lo que diga un autor determinado sobre la ciencia económica de un país determinado, con una economía determinada y en una época determinada es extrapolable a cualquier sociedad, época y economía distinta es, realmente, un dogmatismo, el la política pasa exactamente lo mismo, pues una ley o un modelo de sociedad no es siempre adecuado por mucho que haya sido exitoso en otras circunstancias.

 

Si esto es así, si los propios conocedores de las materias caen en simplificaciones de este estilo, el ciudadano medio y desconocedor casi absoluto de economía o de política va a caer en una simplificación mucho mayor y mucho más peligrosa, que es la focalización sobre una persona, una ideología, una ley o cualquier otra cosa fácilmente identificable de todas las responsabilidades de una situación negativa.

Zapatero es aquí el responsable de la situación, y la gente patéticamente se empeñará en creer que si hubiese gobernado otro la situación no sería así, o lo que es más importante, que cuando cambie el gobierno la economía mágicamente va a empezar a repuntar gracias a la gestión de los nuevos gobernantes. En otros países la culpa será de Bush, de Brown o del anterior primer ministro Griego en base a los mismos mecanismos psicológicos, aunque sí es cierto que desde quienes controlan el debate político los argumentos no llegan a ser tan estúpidos y simples como los que hace aquí el PP, que están cargados de ese nefasto populismo latino que tanto daño hace a nuestras sociedades.

 

Hoy la política está dominada por la teoría de Goebbels, aquella que decía que el nivel intelectual de la propaganda debe adaptarse al menos inteligente de todos aquellos a quienes va dirigida. En el caso de una sociedad democrática moderna, el nivel de la propaganda es el del individuo más inculto de los que va a votar, y esta es la situación actual.

Y esto es lo que hay que combatir. Cualquier sociedad, cualquier mundo que se quiera construir ajeno a el statu quo imperante debe tener en este punto su máxima prioridad. Y sobre todo si lo que queremos es un mundo de responsabilidad ciudadana y colectiva este es el primer campo de batalla en el que debemos movernos.

Una sociedad democrática responsable, una sociedad igualitaria, socialista, de democracia directa o de cualquier tipo que implique responsabilidad  por parte del ciudadano no se construye con leyes y decretos. Se construye en primer término con la convicción, la persuasión, con un fuerte componente pedagógico e incitando a la gente a asumir sus responsabilidades. Una sociedad hostil a cualquiera de estas ideas las llevaría directamente al fracaso.

 

Quizá Zapatero fue un error, pero lo que no podemos aceptar es que se asuma que el error es Zapatero. Los errores de nuestra sociedad son muchos y muy profundos, y focalizarlos sobre una persona es la manera perfecta para no solucionar ninguno. Esas ideas que potencian los partidos políticos de la oposición para su propio beneficio es el billete para persistir en el desastre.

Es tu deber, ciudadano, escuchar, aprender, estudiar y analizar críticamente la información que hay delante de tus ojos, y construir ideas responsables a través de ese análisis. Tu voto no es baladí, y echar un voto en una urna sin saber lo que se está haciendo es una gran irresponsabilidad. Pero no votar y aceptar pasivamente las cosas también es una irresponsabilidad; recuerda siempre que no tomar decisiones es ya una decisión.

Cualquier decisión tomada bajo estas premisas será buena para nuestra sociedad. Podemos equivocarnos y tened claro que nos equivocaremos, de eso nadie está libre. Pero si el método es bueno llegará el momento en que acertaremos y en el que tomaremos las decisiones adecuadas. De la otra manera aún los aciertos puntuales se convertirán en un fracaso colectivo.

 

Lo peor de todo es que no consigo quitarme la puñetera cancioncita de la cabeza…Maldita sea.

 

EUROVISIÓN Y LOS IDIOMAS NACIONALES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 04-06-2010 en General. Comentarios (6)

 

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No es que sea un euro-fan ni nada parecido, más bien lo contrario. Esto de eurovisión me parece una cutrería que está fuera de todos los vehículos de definen el éxito musical en el mundo contemporáneo.

Quizá hace tres o cuatro décadas esto tuviese algún sentido, pero hasta hace nada no lo tenía. A nadie relevante del mundo de la música comercial le interesaba eurovisión. Y si lo enfocamos desde un punto de vista de “sentimiento nacional” pues se había convertido en algo absurdo. Con la cantidad de países que participaban, los resultados eran más producto de la vecindad que de la calidad musical.

Y para un país como en nuestro, en un extremo del continente, tan sólo contábamos con la adhesión inquebrantable de Portugal y Andorra, ya que ni siquiera los italianos y los franceses nos puntuaban especialmente bien. Así pues, no tenía especial sentido.

 

Sin embargo hace dos años un pequeño pero continuo proceso de “frikización” llegó a su máximo apogeo. En la piel de Toro, aprovechando el absoluto desapego que sentimos hacia ese concurso, el programa televisivo Buenafuente decidió aprovecharse de las peculiares normas de ese año de elección del candidato por internet y presentar a un personaje de ficción como potencial representante Español con una canción irreverente y un tanto cutre, aunque graciosa por lo que representaba.

También ese año el candidato Irlandés fue un Personaje de ficción, Dustin the Turkey, que representaba una canción dance que sibilinamente ridiculizaba las votaciones eurovisivas basadas en la vecindad y la amistad. Y además recuerdo al candidato Francés, Sebastian Tellier, conduciendo disfrazado un cochecito de juguete con su canción “Divine”, interpretada en Inglés, algo que causó mucha polémica en el país vecino.

Eso sí era un concurso, donde cada país exhibía su capacidad para ridiculizarse, su sentido del humor y su frikismo. Lamentablemente el nivel Friki ha comenzado a descender.

 

Y hablando del representante Francés de hace un par de años y su canción en Inglés quería concentrarme en el hecho de que prácticamente todos los cantantes interpretan sus canciones en inglés independientemente del país del que procedan. Excepto en los casos español y Francés, el resto suelen presentar prácticamente siempre canciones con letras en Inglés.

Este año creo que tan sólo los representantes de Israel y Serbia han cantado en el idioma autóctono. Y teniendo en cuenta que Israel es un país que se ha “colado” en este tipo de eventos europeos sin ser de la zona (entiendo que por imposibilidad de competir en competiciones similares con sus vecinos), podemos concluir que fuera de los dos países resistentes mencionados, toda Europa se ha lanzado a los brazos de la moda anglófona.

 

Dicen que los artistas de estos países cantan en inglés con el objetivo de que sus canciones tengan proyección internacional, y que tan sólo los Españoles no lo hacemos porque nuestra música está destinada al mercado americano (y los franceses no lo harán por Chovinismo). Bien, no sé si esto es verdad o no, pero no me gusta nada esta situación.

Recuerdo la canción Rusa de esta edición, por ejemplo. Una canción con un fondo instrumental muy “ruso”, que era absolutamente destrozada por la letra en Inglés, además de por el difícil acento del cantante. Una canción así hubiese sido excelente en idioma ruso. ¿La hubiesen votado los demás países? No lo sé, ni sé si hubiese tenido proyección alguna en este caso, pero estoy seguro que la calidad musical, la originalidad, y la estética hubiese ganado muchísimo.

 

Personalmente no me gustaría nada que un representante Español cantase en inglés en este tipo de acontecimientos. Si no me gustan los retoques artificiales destinados a poner unas cuantas palabras en el idioma de Shakespeare, mucho menos me gustaría una canción entera.

España debe participar con canciones en castellano, o bien en catalán, euskera o gallego; o en bable me da igual. Pero mientras Gibraltar no sea una ciudad autónoma del estado el inglés no representa para nada a nuestro país, fuera de las lógicas palabras introducidas a nuestra lengua.

No puedo entender, por la misma razón, como en Portugal, con un idioma precioso para la música, aceptan llevar representantes que canten en inglés, y lo mismo se puede decir de Italia. Países como Letonia, Azerbaiyán…En fin, puedo llegar a entenderlo, pero no en estos casos.

 

Me gustaría que Eurovisión requiriese a los países en competición que las letras de las canciones que los representen estuviesen en alguno de los idiomas oficiales del estado en cuestión. Eso sí sería un festival más representativo, más cultural, pues ya que eurovisión no es más que un concurso cutrecillo deberíamos por lo menos dotarlo de algo que lo hiciese realmente representativo o, por lo menos, curioso.

 Porque fuera de la rítmica canción francesa, me temo que el resto va a desaparecer de circulación en cuestión de días, incluida la que represento a España, “Algo chiquitito”, que no se sabía muy bien si era una copia de alguna canción de Enrique Bumbury representada por un tipo que se peinaba como él o qué era eso exactamente.