LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

MANUEL AZAÑA (II)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-05-2010 en General. Comentarios (4)

 

UN PATRIOTA EN LA GUERRA CIVIL

 

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Aquí sigo con la vida de Don Manuel Azaña:

 

Azaña se convirtió, pues, en la cabeza del Frente Popular. La coalición de Republicanos de centro, de centro izquierda, socialistas y comunistas tuvo un programa bastante moderado y su fundamento es que la izquierda “proletaria” daría su apoyo parlamentario a los burgueses progresistas para que estos gobernasen sin que los partidos proletarios entrasen en el gobierno, algo explicitado en el programa del Frente Popular Español. Obsérvese que el Frente Popular Francés era, en este sentido, más radical que el Español.

 

El 16 de Febrero de 1936 el Frente Popular ganó las elecciones con una mayoría bastante ajustada. El presidente del gobierno en ese momento, Portela Valladares, citó a Azaña para cederle inmediatamente una presidencia de la que huía. Azaña tuvo que formar su gobierno al día siguiente, que incluyó tan sólo a republicanos burgueses.

La amnistía de los presos políticos de la revolución de Asturias, y la reactivación de las políticas del primer bienio republicano fueron las primeras medidas del nuevo gobierno. Sin embargo, el gobierno se vio desbordado por una situación de desorden a nivel de calle. Los socialistas empezaron a hacer “desfiles de la victoria”, haciendo como si la victoria electoral hubiese sido una victoria proletaria, algo que asustaba a las grandes fortunas del país y a parte de la clase media. Azaña, al ver que no cesaban, exigió a Largo caballero que parasen los desfiles, cosa que consiguió del veterano socialista que en ese momento padecía lo que Lenin llamó “La enfermedad infantil del socialismo”.

Pero el problema principal a nivel de orden público eran los asesinatos. Falange Española inició una campaña de terror contra personalidades izquierdistas, lo que le llevó a ser ilegalizada. Generalmente ante los asesinatos distintos grupos izquierdistas actuaban de la misma manera, creando un clima de venganza y terror.

El gobierno Azaña tuvo que recurrir al estado de alarma para intentar controlar la situación, cosa que no consiguió. Hay que entender que ya existían avanzadísimos planes de golpe de estado, prácticamente desde el mismo momento en que el Frente Popular ganó las elecciones, y que esta violencia de Falange respondía exactamente a crear un clima que hiciese que los militares se sublevasen.

 

Al formarse el nuevo parlamento se discutió el futuro del presidente de la república, Niceto Alcalá Zamora. En un momento de estúpida venganza las cortes votaron la destitución del presidente de la república, al que casi nadie ni en la derecha ni en la izquierda defendió.

Sin Alcalá Zamora las cortes no podían ponerse de acuerdo en quien sería el nuevo presidente de la república. Martínez Barrio no acababa de gustar a los grupos proletarios, al igual que Felipe Sánchez Román que se retiró del Frente Popular cuando entraron en él los comunistas. La heterogeneidad del frente popular hacía difícil que un candidato fuese aceptado por todos sus grupos, así que finalmente se decidió que sería Azaña, único con el apoyo total del Frente Popular, aunque también de los radicales, los republicanos de derecha y el PNV; quien ocuparía la presidencia.

Azaña se vio, pues, oficialmente “ascendido”, aunque realmente este ascenso llevaba parejo una pérdida de poder real. Casares Quiroga, sustituto de Azaña, no tenía ni la autoridad ni la capacidad de Azaña, y por eso mismo sus decisiones durante la rebelión del 17 de Julio no fueron las más acertadas.

 

18 de Julio de 1936, fecha trágica en la historia de este país que perdurará en su memoria por generaciones, parte del ejército español secunda el alzamiento de Marruecos. Casares dimite y Azaña, desde su autoridad de Jefe del estado, hace un último intento para evitar la guerra civil. Encarga la formación de un gobierno de concentración nacional a Martínez Barrio, incidiendo en que ese gobierno debía contener a personalidades de la derecha republicana, y no debía incluir a comunistas.

Este gobierno hubiese representado la ruptura de facto del frente popular, justificado por la situación de emergencia. Sin embargo tanto personalidades de derecha como Miguel Maura, “Ya es tarde para todo” dijo, como los socialistas rechazaron entrar en el gobierno. El gobierno se formó con miembros de los dos partidos republicanos que ya lo componían y un miembro del partido nacional republicano.

Martínez Barrio llegó a hablar con algunos generales sublevados, a lo que intentó, sin éxito, convencer para que reconsiderasen su posición y así evitar una guerra. Las manifestaciones del partido comunista y los anarquistas contra este gobierno, al que consideraban “traidor”, dieron la puntilla al gobierno y derrumbaron el experimento. Martínez Barrio dimitió a las 24 horas de formar el gobierno, y Azaña le encargó a su íntimo José Giral la formación de un nuevo gobierno, de nuevo exclusivamente formado por republicanos Burgueses.

Muchos historiadores consideran que en intento de Azaña fue tardío. Nunca es tarde para intentar evitar una guerra civil.

 

Desde el inicio de la guerra la personalidad de Azaña cambia casi radicalmente. El político seguro y soberbio de la época de paz desaparece, y nos encontramos ante un político consternado con lo que está pasando su país y absolutamente preocupado por poner fin a la guerra, encontrándonos un Azaña mucho más humano y sentimental.

Al ver a la república convertida en una especie de estado mixto que combinaba una democracia parlamentaria formal con una situación revolucionaria de facto manejada por partidos proletarios y sindicatos, parece que Azaña pensó en dimitir, aunque su lealtad a España y a la república no se lo permitió.

Pero hay que entender a alguien como Azaña en ese momento. Asesinatos, milicias en las calles, violencia, odio, leguaje revolucionario, muerte…Para un Burgués, para un progresista con él este ambiente era deprimente. Él, que años antes discutiendo con su amigo Ángel Ossorio sobre las leyes y los castigos a los insurrectos decía “En este país alguien tiene que empezar a gobernar sin fusilar a troche y moche. Empezaré yo”, se veía envuelto en un ambiente de violencia fratricida. Él, defensor de la ley y de la reforma, veía como una revolución sin control, sin métodos, sin objetivos claros, sin coordinación ninguna se superponía a las leyes de la república. Él, que vio como su mentor político Melquíades Álvarez era fusilado por milicias descontroladas en la cárcel modelo de Madrid. Imaginad en impacto para una persona así.

 

El gobierno Giral dimitió para que Largo Caballero, el Lenin Español que le llamaban en esa época, formase un gobierno de concentración con todos aquellos que defendían a la república. Nacionalistas, comunistas y anarquistas entraban en el gobierno, ante la protesta de Azaña por la entrada de los dos últimos grupos.

La relación con Caballero fue siempre difícil. Leyendo los diarios de Azaña se observa como Largo Caballero era el único de sus ministros al que alababa en 1932 (Al resto los tenía por incompetentes, excepto a Carner). Sin embargo en 1936 Largo se había convertido el una especie de líder espiritual de la revolución Española, dejándose llevar por la corriente del momento, considerándole Azaña como un “cadáver”. Ni siquiera la rápida evolución de Caballero en el poder, que pasó en cuestión de meses de ser un revolucionario infantil a ser un hombre de estado fuertemente anticomunista, sirvió para que Azaña reconsiderase su opinión.

Las discrepancias entre ambos eran profundas. Largo aceptaba de buen grado la semi-revolución que se había dado en la zona republicana, mientras Azaña quería volver al orden republicano de antes de la guerra. Largo hablaba de ganar la guerra, Azaña quería convencer a Francia e Inglaterra para que iniciasen una mediación que trajese la paz manteniendo la democracia.

 

Los sucesos de Barcelona de 1937 provocan una especia de pacto entre socialistas anti-caballeristas, republicanos y comunistas para echar a Largo del poder y poner a Negrín. Con Negrín en el poder, mucho más moderado que Caballero, Azaña parece recuperar la esperanza. Con la revolución en retroceso, con los crímenes casi erradicados, el primer gobierno Negrín intenta recuperar cierta normalidad democrática, con la entusiasta adhesión de Azaña. Ambos comparten también un rechazo hacia como los nacionalismos Catalán y vasco están actuando.

Sin embargo con el tiempo Azaña y Negrín se distancian enormemente. Azaña quería que el gobierno forzase una mediación internacional para acabar con la guerra, pero Negrín se convence de que eso es imposible y se presta a seguir la guerra hasta el final. Cada vez más el presidente Azaña considera a Negrín un hombre irresponsable, un aventurero, una persona que no sabe analizar la realidad. Sobre todo desde la destitución de Prieto como ministro de defensa nacional (forzada por los comunistas) su relación se vuelve insoportable. Sus conversaciones en Pedralbes son durísimas, diciéndole Azaña que no le destituye porque el Frente Popular le apoya y no debe hacerlo pero que si por él fuese lo haría ipso facto, y respondiendo Negrín que le destituya si se atreve, que él en su situación usaría esa prerrogativa, pero que sabe que no lo puede hacer.

Negrín y Azaña, Azaña y Negrín. Dos grandes personalidades que ven la guerra desde puntos de vista radicalmente distintos, que sienten la responsabilidad sobre sus espaldas, y que eso les lleva a enemistarse fuertemente.

 

Desde el corte de la zona republicana en dos por Vinaroz, Azaña da la guerra por perdida. Espera los días que queden hasta que, o bien sea la república derrotada, o bien el gobierno pida abiertamente una mediación internacional.

Después de la batalla del Ebro, Cataluña comienza a ser ocupada. Gobierno y presidente son evacuados y se dirigen hacia Francia. Una vez cae Cataluña los gobiernos Francés e Inglés reconocen al gobierno de Burgos, lo cual provoca la dimisión del presidente Azaña (que se encontraba en Paris) y la negativa del presidente de la cortes, Diego Martínez Barrio, a ocupar el puesto tal y como indicaba la constitución. La república quedaba descabezada.

Aún así Negrín intentó continuar la resistencia en la zona centro-sur, hasta que el golpe militar del coronel Casado puso fin a las hostilidades y preparó la rendición.

 

Exiliado y retirado de toda actividad política las desgracias persiguieron a Azaña hasta el final de sus días. En España se le aplicó la ley de responsabilidades políticas, calificándolo como “enemigo del ejército, la religión y la patria, pervertido sexual, masón y marxista” y confiscándole todos sus bienes.

La guerra mundial y la invasión alemana de Francia provocó que Azaña, ya bastante enfermo, tuviese que cambiar de residencia ante el avance Alemán. Ya en ese momento una obsesión circulaba por su mente, que repetía constantemente: “Si Franco me captura, me paseará por Madrid con una soga al cuello”. Temía, más que la muerte, que le mostrasen como trofeo de guerra.

Estuvieron cerca de hacerlo. Perseguidos por la Gestapo, que llegó a asaltar la casa donde vivía cerca de Burdeos cuando afortunadamente ya se había ido de allí (y donde detuvieron a su cuñado Cipriano Rivas Cheriff quien fue deportado a España),  se trasladó a Montauban, donde encontró la desinteresada y valiente protección del embajador Mexicano, Luís Rodríguez, quien decide alquilar unas cuantas habitaciones del hotel Midi de esa localidad donde iza bandera mexicana para darle estatuto de extraterritorialidad y así proteger al presidente Azaña. Las precauciones del embajador no son casuales, pues es conocedor de que hay un comando de Falangistas enviado desde Madrid con el objetivo de secuestrar a Azaña. De hecho, la comitiva que llevaba a Azaña al hotel Midi es parada por la policía secreta de la Francia de Vichy, que se tiene que retirar forzosamente al ver las credenciales del embajador Mexicano.

 

Tanto el embajador como directamente el presidente mexicano General Cárdenas intentan mediar ante las autoridades de Vichy para que Azaña, muy enfermo, pueda salir del país y recibir atención médica adecuada, pero es inútil. Cercado por los Falangistas no podrá salir nunca del hotel Midi y allí morirá.

El embajador Mexicano intentará que se le entierre con honores de Jefe de estado, a lo que el gobierno colaboracionista se negará tajantemente. Tampoco permitió que se le enterrase cubierto por la bandera tricolor republicana, sugiriendo patéticamente que se usase la bandera rojigualda (entended que significado tenía en ese momento). Finalmente Luís Rodríguez decide que el presidente Azaña sea enterrado cubierto por la bandera Mexicana, “Para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza y para ustedes una dolorosa lección” le dijo Rodríguez al prefecto militar de la región.

 

Cuando analizas la vida de Azaña parece representar simbólicamente la vida de España reflejada en la vida de una persona. Plá dijo que Azaña se podría llegar a confundir con la república misma, pero yo creo que realmente se puede confundir con la época misma.

Intelectual, político idealista, decepción por la evolución de los acontecimientos y muerte trágica. Estos cuatro conceptos son los componentes de la tragedia Española de la primera mitad del siglo XX. Dos generaciones de asombrosos intelectuales, un país muy dinámico políticamente y ansioso de cambios; una radicalización de la sociedad, un país que decide arreglar sus problemas con la fuerza, un gusto obsceno por la sangre; y finalmente un terrible genocidio y una herida violentísima en la nación que la devuelve al oscurantismo de su pasado.

Azaña era la república, sí, pero sobre todo era España, era la representación de los conflictos y dilemas de la época, su vida es el reflejo de lo mejor y lo peor de este país. Por eso Azaña es el personaje, con mayúsculas, de la España del Siglo XX.

 

 

UN DESASTRE SIN PALIATIVOS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 12-05-2010 en General. Comentarios (9)

 

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Estaba ayer dudando si colgar la segunda parte del post de Manuel Azaña. Tenía miedo de que la noticia sobre mi querido presidente Camps me obligase a escribir urgentemente algo sobre el caso, y dejar los post que debían ser consecutivos con un pegote en medio. Con un caso de los trajes reabierto por el supremo era urgente pedir la dimisión de Camps. La verdad es que no anduve equivocado con mis pensamientos de ayer, porque ya no ha sido sólo lo de Camps si no que las noticias se han precipitado de forma terrible durante el día de hoy.

 

Porque resulta que nos hemos despertado con un Zapatero dispuesto a dar un tijeretazo al gasto público, pero no nos podíamos imaginar el alcance. En un momento de esta mañana, una compañera de trabajo ha exclamado “¡El gobierno recorta un 5% el sueldo de los funcionarios!”. Yo no me lo creía, y escéptico he buscado en un par de periódicos online para confirmarlo. Los titulares lo confirmaban, pero aún así mi escepticismo seguía, ¿Cómo iban a reducir el sueldo de los funcionarios un 5%? Era disparatado. Al final quedaría todo en una interpretación errónea del periodista, o en un mal uso del lenguaje por parte del presidente: Pero no, al final parece que las cosas son como parecían.

No comento el resto de medidas, pues quedan totalmente empequeñecidas por el tamaño de esta. Aún no salgo de mi asombro, yo, que siempre he estado divagando sobre el intocable colectivo de los funcionarios a los que ningún gobierno atacaba duramente por saber que forman un bloque muy grande de votos y tienen una capacidad enorme para la huelga y la movilización. Incluso congelar el sueldo de los funcionarios, medida que me parecía acertada, se me antojaba dificilísima de llevar a cabo.

Pero de congelación nada, 5% de descenso. Un funcionario que cobre 25.000 euros año, perderá 1.250. Y el aumento del IVA. Una pérdida de poder adquisitivo enorme en cuestión de días.

 

El desarrollo de los acontecimientos es espeluznante. Vaivenes insufribles en la bolsa, pánico en Bruselas y en la zona Euro, reuniones y acuerdos europeos, llamada del presidente Obama, y ya tenemos el sarao montado en cuestión de horas. Ahora los mercados lo agradecen y la bolsa sube (alguna vez habrá que hablar de las estúpidas teorías de interpretar los acontecimientos de la bolsa en base a lo que hacen los gobiernos), los inversores tranquilos. Mira que bien. Si mañana se ponen nerviosos otra vez, o somos víctima de los ataques de especuladores que no sé sabe muy bien donde están ni quien son, ¿Qué hacemos entonces señores políticos? ¿Nos bajamos los calzoncillos a los tobillos y corremos a pasitos cortos por las calles?

Y menos mal que tenemos un gobierno de izquierdas, porque analizando la bajada de sueldo de los funcionarios y la congelación de las pensiones, y si lo juntamos con la subida del IVA y el aumento de la jubilación hasta los 67 años, podríamos concluir perfectamente que estas medidas las ha tomado el neoliberal más sádico. Pero no, la han tomado socialistas.

¿En qué hubiese cambiado este paquete de medidas con un gobierno del PP? En nada. Bueno miento, seguramente la bajada del 5% hubiese sido uniforme para todas las rentas y no menor para las bajas como ha dicho este gobierno, y quizá también las pensiones mínimas hubiesen sido congeladas. Ya veis, en esto se resume que un gobierno sea de izquierdas. Y luego se llaman de todo en los debates.

Ya decía Julio Anguita que en España había dos derechas. A este hombre habría que hacerle una estatua más alta que el banderon de la plaza de Colón de Madrid, porque sólo con esa frase y con sus previsiones, únicas en ese momento, sobre que España no debía entrar en el Euro para mi ya está a la altura de mismísimo Nostradamus.

 

Ah! Y ya que estamos hablando de derechas y derechas podemos ver lo que le ha pasado a los amigos laboristas británicos. La “tercera vía”, el socioliberalismo de Tony Blair, esa modernización de los principios socialdemócratas. Recuerdo a Ricarlo Lagos, otro gran tercerviísta “Socialismo en el siglo XXI quiere decir que cualquiera pueda llegar a ser Bill Gates”. Sonaba bonito, pero se empieza renegando de la redistribución y se acaba redistribuyendo las pérdidas por partes iguales independientemente de que puedas asumirlas o no.

Cameron ya es primer ministro, afortunadamente con un gobierno menos derechista de lo que cabría pensar, y los laboristas se van a donde están todos sus compañeros de partido europeo: En la reverenda oposición. Y al menos tienen suerte, porque para estar donde está el PASOK griego y el PSOE Español más vale estar en la oposición.

Alguien debería establecer un proceso de reflexión revolucionaria en el socialismo europeo. Alemania, Reino Unido, Italia, Francia…No hay ni un grupo de centro-izquierda que esté bien situado. Algo falla, y es muy grave, y alguien tiene que corregirlo porque convertirse en la cara “guay” del sistema les ha llevado a donde están: Insertados en una desintegración sin fondo.

Y menos mal que tenemos derechas en el continente que, al desaparecer la izquierda, han ocupado todo el espectro político y tienen una pinta menos mala que otras. Si toda la derecha europea fuese como Berlusconi tendríamos que empezar a pensar en exiliarnos a los desiertos de Mongolia.

 

Y hablando de Berlusconi, no sé por qué me viene a la cabeza mi querido Camps. ¡Oh! President, que se va usted de juicios y se lo va a pasar pipa. Desgraciadamente se lleva detrás la dignidad de esta tierra que convenientemente ha moldeado a su antojo y ha convertido en una caricatura de sí misma retocada con fotoshop.

Ayer también se conoció el informe de la agencia tributaria sobre la financiación ilegal del PP valenciano. Y hoy lo del supremo. Un político normal de cualquier parte de cualquier país civilizado hubiese dimitido, pero nuestro president no, y es más, se ha atrevido a decir que va a “ser el candidato a las próximas elecciones”, y como creo que no se refería a las de Picassent debo entender que pretende presentarse a president de la generalitat nuevamente. Y además cuenta con el apoyo “sin fisuras” de Rus, un tío muy serio que da mucha credibilidad. Qué bien que se conoce la cobardía de Rajoy por las tierras de España.

Pueden ser divertidas las próximas elecciones, con un Camps como acusado en un juicio por la mañana, y en un mitin por la tarde. Con tanto estrés del bueno de Paco acabará mezclando los discursos sin saber muy bien donde está, y lo veo intentando convencer a los miembros del jurado de que voten al PP y al público de la plaza de toros de que es inocente.

 

Y los tres niveles de nuestra vida pública “enmerdados”. En Valencia, con una comunidad arruinada, plagada de corrupción y con una indignidad andante de presidente.

En España, camino de la ruina también con dos partidos miméticos patéticamente dedicados a intentar convencer al incauto Español que la culpa es del otro cuando ambos hacen lo mismo; y lo que es peor sin alternativa de voto (En Valencia si hay alternativa, por lo menos para mi, porque para que se marche la gentuza que tenemos gobernando sería capaz de votar al mismísimo demonio).

Y en Europa con una crisis de la socialdemocracia del copón, sin que haya un solo líder que sea capaz de salir de esta espiral autodestructiva en la que entraron a principios de los 90.

 

Un desastre sin paliativos señores, sin presente y sin futuro. Sin ideas ni esperanzas, deslizándonos por el siglo XXI como víctimas felices de una sociedad que no controlamos dirigida por unas fuerzas misteriosas que indican, sin posibilidad de objetar, que el camino único es el de la derecha.

Sin presente y sin futuro nos concentraremos en el pasado, y mañana colgaré el segundo post sobre Don Manuel Azaña que teóricamente tenía que colgar hoy, para recordar aquellos tiempos donde la política representaba una esperanza, donde los hombres se creían dueños de sus destinos y donde realmente se buscaba un mundo mejor.

 

MANUEL AZAÑA (I)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 09-05-2010 en General. Comentarios (8)

 

INTELECTUAL Y POLÍTICO

 

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¿Cuál es el personaje histórico más importante de la España del siglo XX? La pregunta es difícil. Si hablamos del personaje central del siglo este sería el General Franco, hombre que permaneció en el poder casi 40 años. Sin embargo Franco es un personaje de un nivel intelectual y político mediocre, rozando la indignidad. Militarmente posiblemente sí era un gran militar, aunque hay algún estudio que niega la mayor, y por supuesto si hablamos de moral y ética no se nos puede ni pasar por la cabeza destacar a Franco, ya que hablamos probablemente del mayor asesino de la historia de España.

Franco, pues, no nos vale como personaje más importante del siglo.

 

Si para elegir a este personaje nos centramos en el terreno político, yo daría 6 candidatos: Antonio Maura, José Canalejas, Manuel Azaña, Juan Negrín, Adolfo Suárez y Felipe González.

Si por importancia consideramos la prevalencia en la sociedad de sus decisiones o acción política, quizá deberíamos elegir a Adolfo Suárez o a Felipe González, pues el resto fracasaron en sus principales objetivos; pero si hacemos un análisis global, destacando la faceta intelectual, política, su visión de la sociedad, su altura de miras, etc. Yo me quedaría sin duda con uno de ellos: Don Manuel Azaña.

 

Azaña se definió a sí mismo como “Un intelectual, un liberal, un Burgués”, y era todas esas cosas. También era un patriota, un afrancesado, un progresista y un humanista.

Miembro de una familia relativamente pudiente, Azaña estudió derecho interno en el Escorial, estudios tutelados por una orden religiosa católica. Este hecho marcó, quizá, el resto de su vida, pues Azaña abandonó el centro parece ser que por una crisis religiosa y enfrentado con los religiosos, sacándose el título por libre.

En su juventud militó en el partido reformista de Melquíades Álvarez, que proponía una democratización de la monarquía de Alfonso XIII. Fracasó en su intento de ser diputado, lo cual posiblemente le favoreció al no mezclarse con ese régimen viciado y en franca disolución. Además de su carrera política en segunda fila, Azaña fue miembro del ateneo de Madrid desde muy joven, del que llegó a ser presidente.

 

Como veis el Azaña de antes de 1930 fue un personaje bastante irrelevante a nivel político y mediático. Esto representa los 50 primeros años de su vida, años en que la mayoría de políticos hacen carrera en los puestos bajos de la política, mientras Azaña no pasó de una frustrada presentación a las elecciones generales y una ruptura con su partido al inicio de la dictadura de Primo de Rivera.

Este perfil tan diferente al de cualquier político se debe a que Azaña, más que un político, era un intelectual. Él disfrutaba de la política en tanto en cuanto esta se refiere a la mejora de la sociedad, al desarrollo de una teoría política de progreso social y a la modernización de España; disfrutaba, realmente, de la “teoría” política.  Pero en cuanto la política dejaba la teoría y el idealismo de lado y pasaba a convertirse en un empleo, ésta dejaba de tener sentido para él.

De hecho Azaña no disfrutaba en absoluto con el ejercicio del poder, quizá sí con el reconocimiento público de la magistratura que representaba pero no con el poder en sí.

 

Tras la dimisión de Primo de Rivera y la perspectiva de vuelta a un sistema de partidos, Azaña fundó Acción republicana, pequeño partido compuesto básicamente por intelectuales y funcionarios de rango medio. Acción se diluyó en una alianza mayor, la alianza republicana, que formó con distintos grupos republicanos tanto de derechas como de izquierdas.

Y esta alianza se unió a los socialistas en las elecciones del 12 de Abril de 1931 que llevaron, dos días después, a la proclamación de la II república Española. Azaña pasó a formar parte del gobierno provisional de la República como ministro de guerra, y ahí se descubrió como el mayor valor del republicanismo Español en muy poco tiempo.

No era fácil destacar en un gobierno con personalidades como Alcalá Zamora, Lerroux, Miguel Maura, Fernando de los Rios, Marcelino Domingo…sin embargo Azaña destacó rápidamente en este ministerio quizá por una razón: Porque tenía un plan clarísimo de lo que quería hacer con el ejército Español desde hacía muchísimos años.

 

Estudioso de la historia militar, fundamentalmente del ejército francés, Azaña interpretó que el ejército Español era disfuncional, repleto de oficiales y de generales que lo eran por caprichos personales del rey y por reparto de ascensos a modo de regalos. Su proyecto en el ministerio de guerra fue la reestructuración entera del ejército, reduciendo el número de oficiales en gran proporción mediante un sistema de retiros forzados que solían orientarse a los oficiales que consideraba más comprometidos con la monarquía y la dictadura, consiguiendo así su segundo objetivo: Democratizarlo.

La reforma militar de Azaña fue muy respetada por la prensa de la época y ha sido alabada por historiadores de todas las tendencias. Sin embargo lo que fue un acierto en el fondo pudo ser bastante hiriente en la forma. Azaña, que creía en la supremacía del poder civil sobre el militar, no se cortaba en demostrar a los militares que quien mandaba era él, un civil. Sus formas, además, no eran precisamente suaves ni contemporizadoras. Medio siglo después, Felipe González repetía a su ministro de defensa: “No debemos cometer el mismo error que cometió Azaña” y por eso fueron cautos y respetuosos con sus reformas militares. Quizá historiadores de la siguiente generación estudien si esas cautelas pudieron tener algo que ver con el asunto de los GAL…

 

Pero el ascenso de Azaña al estrellato se produjo un día de octubre de 1931. En las cortes se estaba discutiendo qué hacer con las órdenes religiosas y con el estatus de la religión católica. Hubo un momento en que parecía que una moción del partido socialista y el partido radical-socialista sobre la expulsión de todas las órdenes religiosas de España saldría adelante, algo que el gobierno consideraba excesivamente radical. Sin embargo ningún ministro, por unas razones o por otras, se atrevió a hablar y a defender la posición del gobierno, hasta que Azaña dijo “Voy a hablar”.

El discurso de Azaña fue brillante. Defendió que expulsar a las órdenes religiosas era un error, y centró el debate en un punto: Que las órdenes religiosas no pudiesen ejercer la enseñanza. Él, que tenía una experiencia personal con la educación religiosa, consideró que esa era la clave de la cuestión sin entrar en radicalismos absurdos.

Al finalizar el discurso los propios diputados socialistas y radical-socialistas aplaudían a rabiar, lloraban o gritaban blasfemias como el bueno de Indalecio Prieto, cambiando mansa y entusiastamente el sentido de su voto para defender la postura de Azaña. Sin embargo el presidente del gobierno provisional, Niceto Alcalá Zamora, se veía profundamente consternado por el artículo aprobado (Era católico de misa y comunión diaria), lo que le llevó a dimitir.

Ante la dimisión del presidente y el enorme efecto mediático del discurso, Azaña fue convencido por sus compañeros de gobierno para que aceptase la presidencia. El 14 de Octubre de 1931 fue presidente del gobierno (del consejo de ministros se decía entonces) por primera vez.

 

Al aprobarse la constitución, dos meses después, el gobierno de Azaña sufrió una crisis. Los radicales se quejaron a Azaña de que habían sido marginados en una modificación del gobierno, quedándose sólo con dos carteras cuando eran un grupo parlamentario muy numeroso, y expresaron su voluntad de abandonar el gobierno. La jugada del líder de los Radicales, Alejandro Lerroux, era clara: Poner a Azaña en un compromiso. Un gobierno con radicales y socialistas era insostenible a la larga, por lo que Azaña debía elegir si gobernar con los socialistas o con los radicales. Si gobernaba con los radicales, Lerroux sabía que tarde o temprano la presidencia la iba a ocupar él, pues era el presidente del grupo parlamentario más numeroso a parte del socialista.

Azaña tuvo que elegir si hacer un gobierno izquierdista con los socialistas, o uno centrista con los radicales. Y eligió gobernar con los socialistas. Supongo que en esta decisión pesaría la sensación de que los socialistas eran absolutamente necesarios para las reformas que él quería efectuar, por un lado, y que no se fiaba nada de Lerroux por el otro, ya que conocía las tendencias corruptas de éste. Él sabía que gobernar con los radicales era más fácil cara a la opinión pública, aunque era más difícil para las votaciones parlamentarias, y quizá priorizó el tener una mayoría parlamentaria sólida.

 

Azaña, así, se convertía en la cabeza de una coalición izquierdista destinada a la reforma profunda de España.

El gran escritor en lengua Catalana Josep Pla, escribió entonces que Azaña era casi como la representación en persona de la república. Pla dijo que la república estaba sustentada por un trípode. La primera pata de este trípode era la reacción contra la dictadura y los militares, representando la prevalencia del poder civil sobre el militar. Azaña, personalmente, era el ministro de guerra que había hecho planes de profunda reforma del ejército para democratizarlo y evitar su intromisión en la política.

La segunda pata era la reacción contra la preponderancia de la Iglesia católica en la vida del país. Azaña, después del discurso que le llevó a ser presidente, se había convertido en la personificación de esta política secularizadora.

Y la tercera pata era la pata “social”, la república como esperanza de mejora de los más pobres de la población. Y al gobernar con los socialistas Azaña era también el referente de esta tercera pata.

Por esta razón se corre el riesgo de que Azaña sea confundido con la república misma” y “se está generando la sensación de que Azaña o hará la república o hundirá España”. Lamentablemente no le dejaron que pudiésemos comprobar si la percepción de Josep Pla era la correcta.

 

Hay otra faceta importante de la política de Azaña, y esta fue su empeño en otorgar un estatuto de autonomía a Cataluña. Azaña era profundamente patriota (patriota Español me refiero), pero entendía que el reconocimiento de la idiosincrasia especial de Cataluña y de cierto autogobierno haría que Cataluña y los catalanes se sintiesen más cómodos como españoles y que esto fortaleciese a la república.

En 1932 se aprobó el estatuto de Cataluña con especial implicación del presidente Azaña (obsérvese la similitud con Zapatero, ¿Coincidencia o imitación?). Este quizá fue el momento álgido del Alcalaíno, ya que a partir de ahí llegaron los problemas. Eternos conflictos para sacar una reforma agraria adelante, crisis internacional, y el asunto de Casas Viejas, con el que intentaron acabar con el presidente.

Cuando vio su gobierno quemado y sin fuerzas, Azaña decidió dimitir dejando paso a nuevas elecciones, que ganaría la derecha. En la oposición lo pasó mal, pues su pequeño partido fue casi fulminado, y sufrió otro intento de desprestigio, encarcelamiento por el levantamiento catalán (con el que no tuvo nada que ver), decepción por la polarización que estaba sufriendo el país., etc.

 

Sin embargo el intelectual sacó fuerzas de la decepción y vislumbró un nuevo reto: Una nueva conjunción republicano-socialista lo más amplia posible que devolviese al país a las reformas y acabase con la radicalización de parte de la izquierda. Esta idea coincidiría con un movimiento internacional de unión de las izquierdas, y desembocaría en la coalición más heterogenea e ingobernable que ha dado la política: Un frente popular.

 

Continuará…

 

XENOFOBIA, ANTIXENOFOBIA Y LO POLÍTICAMENTE CORRECTO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-05-2010 en General. Comentarios (13)

 

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La verdad es que estoy bastante cansado de algunos de los clichés que tiene parte de la izquierda oficial de este país. El otro día ví un rato ese patético programa llamado “La Noria” que emiten en Tele 5 los sábados por la noche, donde estaban entrevistando a Pedro Ruíz. Uno de los entrevistadores era María Antonia Iglesias, periodista que siempre me ha parecido bastante impresentable, y durante la entrevista afirmó que “Los que se dicen apolíticos y los que no votan son realmente de derechas”, llegando a llamar a los que no creen en el sistema de partidos políticos español “fascistas”.

Esa frase no es más que una tontería propia de una persona que ha quedado para el periodismo pseudo político chabacano, aunque no es una opinión sólo de María Antonia. Esta frase en un cliché de la izquierda, más bien de cierta izquierda vinculada al PSOE. ¿Qué estupidez es esa de qué quien no vota es de derechas? Quien no vota lo hace por multitud de factores, y hacer una simplificación tan absurda no proviene más que de ciertos intereses políticos de partido.

 

La izquierda oficial tiene también otros clichés, y uno de ellos es cierto “buenismo” y tolerancia que roza la irresponsabilidad a la hora de tratar ciertos temas inmigratorios y de delincuencia.

Ha habido mucha polémica en los últimos días por ese panfleto que el PP de Badalona ha repartido por esa localidad. En él aparecían las palabras Inseguridad, delincuencia, incivismo y suciedad junto a fotos de inmigrantes gitanos rumanos, buscando en el lector la fácil relación.

Los partidos de izquierda, fundamentalmente el PSOE (también ICV), han arremetido duramente contra el PP, tachando el panfleto de Xenófobo, a los políticos del PP de Badalona como tales y exigiendo dimisiones, y haciendo argumentos del estilo: “No se puede relacionar inmigración y delincuencia”, “Estas cosas incitan a la Xenofobia”, etc.

 

La verdad es que un partido político como el PP no puede hacer una campaña de este nivel, ni caer en la demagogia fácil. Un partido grande tiene que actuar con responsabilidad, hacer un discurso serio y alejado de las pasiones primarias, y no cogerse al carro de cualquier cosa que les pueda dar votos. Eso es cierto, y ahí las críticas de los partidos de izquierda me parecen fundadas.

Pero el enfoque que se le da me parece profundamente errado. Al final para combatir cierta demagogia, o quizá por la defensa de cierta visión de la sociedad basada en una multiculturalidad maravillosa, se tiende a decir cosas sin sentido, que personas que sufren las consecuencias de la inseguridad de ciertos barrios pueden ver directamente como una provocación.

No se puede aceptar que un partido agite a las masas diciendo que los inmigrantes generan delincuencia y genere así conflictos sociales, pero tampoco es aceptable ponerse una venda en los ojos y decir absurdeces porque sean bonitas. ¿No tiene nada que ver la inmigración con la delincuencia? Hombre, si el 12 ó 13% de la población total es inmigrante, pero el 35% de la población penitenciaria también lo es, pues algo tendrá que ver. Y no hay que rascarse las vestiduras con esto, y se puede decir esto y hablar de todos los condicionantes y realidades que llevan a esto; se debe decir que la tasa de delitos entre la población inmigrante legal es igual o más baja que la población autóctona, que la mayoría de inmigrantes han venido aquí simplemente a ganarse la vida, etc. Ambas cosas son verdad, y se deben poder expresar ambas siendo honestos, realistas y serios.

 

Respecto a los inmigrantes gitanos rumanos pues también toca ser honesto. Seamos realistas, los gitanos rumanos, unos 20.000 en España, se dedican mayoritariamente a la mendicidad, a la delincuencia, o a ser nómadas jornaleros en los campos Españoles. Esta realidad es innegable aunque no podamos contrastarla con las cifras, y todos nos hemos cruzado con gitanos rumanos alguna vez. Yo me los he cruzado varias, una de ellas en el portal de mi casa a punto de hacer un butrón para robar el local contiguo, y en otras como gorrillas, limpiadores de cristales en los semáforos, y las menos en los campos de naranjos por las mañanas.

Observemos que los propios rumanos dicen pestes de sus compatriotas Gitanos. Rumania ha tenido siempre un gran problema con su población rumana, mucho más conflictiva que la Española. Ni siquiera el dictador Ceaucescu y su dictadura comunista planificadora fue capaz de hacer entrar a estas personas en la sociedad. Los gitanos rumanos, esclavos en otras épocas de reyes y nobles, suelen ser nómadas y de imposible integración en una sociedad como la Rumana.

Observemos también como los propios gitanos Españoles no soportan a los gitanos Rumanos. Con todo lo difícil que es la integración de los gitanos en España (se han dedicado esfuerzos inmensos para ello y se ha obtenido comparativamente pocos resultados), ellos mismos ven a sus primos rumanos como seres insociables y potencialmente peligrosos.

No señores, la población rumana gitana que hay en España es un problema grave. Bandas de niños menores de 14 años dedicados al hurto, bandas de delincuentes profesionales, menudeo de drogas, chabolismo insalubre, infravivienda y pisos patea, mendicidad…esta realidad está ahí, y es obligación de los poderes públicos gestionarla, desde la ley, desde el respeto a los derechos de las personas, pero con una conciencia clara de un problema grave. Preguntadle a cualquier vecino que viva en un barrio donde abunden los gitanos rumanos y veréis cual es su opinión.

 

Uno de los clichés de la izquierda parlamentaria es que estas relaciones de inmigración y delincuencia, estos comentarios negativos sobre ciertos inmigrantes, es lo que provoca la xenofobia y el auge de partidos extremistas. Yo opino exactamente lo contrario.

Muchos ciudadanos, generalmente de clase “obrera” (clase media-baja la llaman ahora), sufren las consecuencias de este tipo de inmigración. Sus barrios se han convertido en inseguros, sus fincas se han convertido en nidos de pisos patera, sufren las consecuencias de la competencia con el inmigrante, a veces ilegal, por trabajos no cualificados, se quedan sin ayudas sociales porque otros las necesitan más... Si a esa gente le cuentas que no pasa nada, que no es verdad que la inmigración genere problemas, les hablas de multiculturalidad como algo que incluye sólo connotaciones positivas; esa gente sentirá que los políticos son unos mentirosos, que desprecian sus problemas, que lo único que defienden son los intereses de ciertos empresarios que quieren una mano de obra barata en el país, y eso les llevará a aproximarse a partidos antiinmigración, xenófobos y que suelen esconder verdaderos peligros no para los inmigrantes, si no para todos los ciudadanos de este país y para la democracia misma.

No ignoremos las señales que se ven en Europa: Hungría (Ojo, país con una población gitana de esencia muy parecida a rumana), Austria, Suiza, Francia, Holanda, R.Unido, Italia… Si en España no ha surgido un partido antiinmigración es porque esa bandera la han heredado los viejos nostálgicos del Franquismo, no unos partidos más modernos y actuales. Y los franquistas sociológicos suelen votar al PP como oposición al PSOE, y muchos de los que sufren las consecuencias de la inmigración no votarían jamás a gente del franquismo sociológico. Si en España no tuviésemos esa herencia del franquismo, no dudéis que ya habría un partido antiinmigración con representación en el congreso. Observemos que el partido antiinmigración más importante está en Cataluña, y sobre todo en las zonas “obreras”, eso es una señal evidente.

 

Siempre digo que mis ideas vienen definidas más que por una ideología determinada y heredada, por una observación cuidadosa de la sociedad que me rodea. Mi conocimiento de la empresa, de la economía Española, de la historia de España, de lo que hace el PP en mi tierra, me ha llevado a ser de izquierdas. Pero por la misma razón, por esa observación cuidadosa del mundo que me rodea, no puedo aceptar ciertas teorías Hippies de la multiculturalidad, de los “papeles para todos”, etc. Si quisiese militar en alguna utopía, me habría hecho anarquista.

En este punto mi visión es bastante conservadora. El otro día en el blog de Don Alfredo un lector suyo, un derechista bastante extremista, se sorprendió de que yo defendiese que los inmigrantes que lleven poco tiempo en España, no tengan arraigo y estén en paro deban volver a sus países; y que el estado deba establecer políticas activas (más activas) para ayudar a que esto suceda. El hombre, descolocado, me preguntó, “¿Acaso es usted Nacional-Bolchevique?” Yo no sabía que era eso, aunque me lo podía imaginar. “Ni soy nacional, ni soy Bolchevique” le respondí. Para ese señor, no era concebible nada fuera de sus clichés y su división sencilla y en bandos irreconciliables de la sociedad.

 

Necesitamos menos clichés y más honestidad, menos populismo y más racionalidad. Podemos y debemos ser realistas, ser honestos y ser consecuentes, y saber que cada una de nuestras acciones u omisiones tienen consecuencias. Como dijo el otro día el consejero delegado de mi empresa en un congreso “No tomar una decisión, ya es una decisión”

Y no sólo va en el interés de los ciudadanos Españoles. También lo es de todos los inmigrantes que llevan tiempo en España, a los que sus acentos o apariencia les delata, y que temen una verdadera ola xenófoba que les haga ser rechazados y despreciados en una tierra en la que están trabajando, viviendo y en la que pretenden dar un futuro a sus hijos.

No provoquemos el crecimiento de la xenofobia y el racismo con populismo, pero tampoco con bonitas falacias y poniéndonos una venda en los ojos. Seamos capaces de llamar a las cosas por su nombre, sin exaltación ni violencia ninguna, sin integrismo ni demagogia. Dejemos lo “políticamente correcto” a parte alguna vez en aras de la honestidad.

 

CONTRA EL BIPARTIDISMO: NICK CLEGG Y ANTANAS MOCKUS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 03-05-2010 en General. Comentarios (6)

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/clegg.jpg 

Nick Clegg

 

Quizá es la crisis económica internacional la que ha hecho que se genere una gran ola de desafección a los partidos tradicionales en todos los países, o quizá es que esos partidos han decepcionado tanto a la sociedad, les han mentido tanto, les han contado tantas cosas que no eran ciertas, han usado el slogan y el show durante tanto tiempo, que al final la sociedad ha dicho basta.

No lo sé, pero la cuestión es que en otros países se observa un crecimiento de simpatías, aunque no tanto en votos, de terceras opciones políticas que hasta ahora no eran consideradas con posibilidades.

 

El caso más conocido es Nick Clegg, el líder del partido liberal-demócrata del Reino Unido. Los liberal-demócratas no son ningunos desconocidos en el Reino Unido, donde tienen unos 60 escaños en la cámara de los comunes (de 646), algo que es una proeza teniendo en cuenta como es el sistema electoral del Reino Unido, donde las circunscripciones electorales eligen a un solo candidato, que es el más votado de todos los candidatos, no habiendo proporcionalidad ninguna.

Pero ahora Nick Clegg se ha revelado como una “estrella” política en los debates a tres bandas que se hicieron en la televisión británica. Ante un Brown en franca caída, y un Cameron que provoca muchos recelos en mucha gente (no él mismo, que es un hombre joven, educado y moderado, si no el partido conservador), Clegg se ha revelado como un líder alternativo para el reino unido.

 

El partido liberal-demócrata es un partido liberal-progresista de carácter centrista. Favorable a la entrada del R.U en el Euro y a una mayor implicación en la política europea, en contra de la invasión de Irak, favorables a las energías alternativas, las libertades públicas, y no excesivamente hostil al estado del bienestar; el partido liberal-demócrata está situado entre el partido laborista y el conservador, aunque desde la implantación del nuevo laborismo de Tony Blair entiendo que está más cerca de los laboristas que de los conservadores.

Parece que Clegg es algo más conservador que la media de su partido, y ha escorado el mismo un poquito más a la derecha quizá en la búsqueda de la equidistancia. De hecho, Clegg ha dicho que no apoyará a Brown si los laboristas pierden las elecciones, dejando claro por una parte que puede pactar con cualquiera de los dos, y por otra parte dejando claro que si pacta con los laboristas es para ser él primer ministro.

 

Aunque Cameron parece favorito, una reacción anticonservadora (que vendría de las bases laboristas) podría dar a Clegg la victoria. En mi opinión, hay dos puntos peligrosos en la política de Clegg que evitan que realmente sea el favorito: La primera es su política excesivamente tolerante con la inmigración (algo poco popular en estos momentos de crisis), y segunda su excesivo europeísmo en un país donde mucha gente, cuando se va de vacaciones a Francia o España, dice que se van de vacaciones “A Europa”, como si su isla estuviese en África o en Asia.

Pero Clegg ha sido bastante honesto con estos dos impopulares puntos y esto es de agradecer. Decir lo que piensas antes de lo que te interesa es una práctica política que siempre defenderé. Porque Clegg tampoco oculta cual es el principal objetivo de su formación: La reforma del sistema electoral para hacerlo proporcional. Si Clegg consigue esto, el mapa político del reino unido cambiará por muchos años.

 

También hay otro político del que quería hablar, que es Antanas Mockus, candidato a la presidencia de la república de Colombia por el partido verde. Mockus es un personaje extraño: Niño superdotado, matemático y hombre excéntrico, ha sido alcalde de Bogotá en un par de ocasiones.

Su principal idea política es aplicar la pedagogía en la política, y desarrollar un poder público ético para Colombia, país profundamente corrupto, como casi todos los latinoamericanos, y situándose así en la oposición al Uribismo.

El partido verde es una refundación de un minoritario partido llamado partido verde opción centro, con lo que ya os podréis imaginar que es un partido centrista. En cierta manera es un partido muy parecido al de Clegg, pero con objetivos prioritarios diferentes: En Colombia este centrismo se orienta fundamentalmente a la lucha contra la corrupción y a poder crear una democracia fuerte, y a reducir la pobreza, verdadera lacra de Colombia que alcanza a casi el 50% de la población.

 

Las encuestas indican que Mockus le saca más de 10 puntos al delfín de Uribe, y eso representa una proeza viniendo de donde viene Mockus, de la nada. Sin embargo Colombia no es el reino unido, y preveo que la campaña se endurecerá contra Mockus hasta límites vomitivos. Ya han comenzado a relacionar a Mockus con Chávez o Castro, haciendo creer que el superdotado de familia Lituana sería un perrito faldero del populista venezolano.

El candidato Uribista es defendido por los grandes intereses económicos del país y eso va a hacer la campaña muy difícil para Mockus, por mucho que hoy pueda parecer el favorito.

 

Mientras tanto que nuestra querida España el voto se va concentrando elección tras elección en los dos partidos mayoritarios. Cuanto más los criticamos, cuanto más perjura la gente que no va a votar a ninguno de los dos, más votos sacan ambos.

Ni en nuestras más optimistas previsiones podemos pensar que IU o UPyD puedan pasar del 6% de los votos. Aunque también tenemos que ser realistas, ni Rosa Díez ni mucho menos Cayo Lara son Nick Clegg o Antanas Mockus. No son personas carismáticas, ni proponen un proyecto político creíble o bien sustancialmente distinto al de los dos partidos mayoritarios.

Yo creo que este país necesita algo así, pero ¿Cómo creamos un Clegg o un Mockus? La verdad, no tengo ni la más remota idea.