LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

LA DEGRADACIÓN

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-04-2010 en General. Comentarios (7)

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Este fin de semana he estado de viaje en Tortosa, pueblo (o ciudad) de unos 35.000 habitantes del Sur de Tarragona.

La vista desde el parador de Tortosa, antiguo castillo de la época del califato de Córdoba reconvertido en parador que preside la ciudad desde las alturas, es espectacular. Las vistas del Ebro, de la impresionante Catedral, de la vegetación tan típicamente mediterránea de la zona, de los edificios históricos; la visión de que Tortosa es una ciudad llena de historia, preciosa y con un potencial turístico impresionante debe ser común a cualquiera de los que se alojen en el parador, como yo, y miren la ciudad desde las alturas por primera vez.

 

Pero al bajar del parador la realidad fue otra. La catedral se encuentra muy cerca del parador, por lo que lo más cómodo es ir a pie. En el trayecto desde el parador hacia la catedral (que no sería más de un cuarto de hora) me encontré el casco histórico más degradado que he visto en mi vida.

Edificios en auténtico estado de ruina cayéndose literalmente, fachadas terriblemente degradadas, solares vacíos llenos de escombros; la estampa era casi como si hubieses retrocedido en el tiempo y estuvieses en los días posteriores al fin de la Guerra Civil. Eso es lo que vi de camino a la catedral. Alguna actuación de rehabilitación se había dado, pero era algo muy aislado.

El barrio, además, era mayoritariamente de población gitana en un porcentaje parecía que muy alto. También había bastante “moro”, y algún que otro Africano. Fuera de ahí, apenas vi algún anciano que debía vivir en ese barrio de toda la vida.

Aquello me pareció un gueto en toda regla. De hecho los barrios periféricos de Tortosa eran bastante nuevos, y parecía como si la población autóctona no gitana se hubiese marchado en masa del centro histórico quedándose los gitanos y llegando los inmigrantes, que suelen recurrir siempre a las casas más baratas.

 

Los centros históricos de las ciudades han sido bastante degradados en las últimas décadas. En algunos casos la primera degradación es seguida de unos esfuerzos para la recuperación de la zona, la creación de comercios, las ayudas para la rehabilitación, la vivienda joven, etc. Quedando así una zona muy recuperada. En otros, la degradación persiste, pero nunca hasta el límite que vi en Tortosa (seguramente será un caso común a otras ciudades, pero nunca lo he visto personalmente).

 

No creo que a nadie se le escape que mi visión sobre aquel barrio no fue precisamente positiva. Me dio muchísima lástima pensar que barrios así se degradan de esta manera, y no me sentía nada cómodo en un entorno como ese.

Yo jamás viviría, si puedo evitarlo, en un barrio así. Como turista, no me gustó lo que vi, y la verdad no tengo ninguna gana de volver a pasar por ahí ahora mismo.

Sin embargo en ningún momento tuve alguna idea arquitectónica loca, como argumentar “¿Por qué no derruyen todo esto y construyen edificios nuevos?”. No me gustó lo que vi, pero entiendo que es un problema de otro tipo: De degradación, de permisividad con los guetos, de pobreza, quizá de falta de recursos públicos, de una herencia histórica de la ciudad, de la realidad demográfica del lugar, etc. Pero eso es una cosa, y otro es caer en el absurdo axioma de que un barrio viejo es pobre por el mero hecho de ser viejo.

La cultura de esta época, el urbanismo de finales del siglo XX y principios del XXI se basa en la rehabilitación de los cascos históricos de las ciudades, en la regeneración y en el mantenimiento del patrimonio histórico. Derruir lo viejo para edificar alguna monstruosidad era algo propio del desarrollismo Franquista, no de la época actual. Y así creo que lo entendemos todos, tanto los habitantes de Tortosa como los turistas.

 

Mientras tanto en mi querida Valencia las huestes del ayuntamiento y de la Generalitat han comenzado una campaña de derribos en el barrio del Cabañal al día siguiente de la entrada de en vigor de una ley-arma de las cortes Valencianas contra la decisión del ministerio de cultura.

El día después del levantamiento del sumario del caso Gürtel, y las cada vez más fundadas sospechas de financiación ilegal del PPCV, los derribos del Cabañal comienzan estúpidamente, pues el plan urbanístico que los ejecuta está en suspenso a causa de la última decisión judicial. Ganas de amedrentar, de mostrar músculo, de presionar lascivamente, cuando no directamente de desviar la atención, parecen ser las “musas” de la idea.

Y lo peor de todo es que tengo la sensación de que la mayoría de los valencianos apoyan los derribos. La gente quiere que se elimine un barrio en el estado de degradación que se encuentra el Cabañal y hagan alguna avenida propia de una capital del sureste asiático.

 

Muchos no saben que el ayuntamiento de Valencia no concede licencias de rehabilitación en el Cabañal desde hace casi 20 años. Tampoco saben que el ayuntamiento ha “alquilado” muchas de las viviendas casi ruinosas que compró a personas de pocos recursos y mala vida a precio casi 0. Todas estas cosas no tienen otra motivación que degradar más aún lo que ya estaba degradado. O quizá si lo saben, pero no les importa.

En las “batallas” diarias en el Cabañal hay una mezcla de gente de todo tipo. Activistas, vecinos de toda la vida, okupas de las casas degradadas, militantes de partidos de la oposición, etc. La composición de los “defensores” del Cabañal sirve a los medios de manipulación del PPCV para mostrar la realidad que ellos quieren, mostrando subliminalmente que los altercados del Cabañal son provocados por violentos y okupas, que por si no era suficiente también se dice que son “de otras partes de la ciudad” (Es lo que tienen los okupas, que no se empadronan). Pero la última ya es para nota: El PP valenciano ha dicho que Zapatero quiere conculcar “a los valencianos su derecho a llegar al mar”…

 

Mucho hablaremos del Cabañal todavía. Está claro que hay que hacer algo, y que un barrio no se puede dejar morir de esta manera. Pero hay que ser concientes de la realidad, y no es aceptable que una ciudad sea replanteada urbanísticamente por los impulsos Neronianos de la Alcaldesa de Valencia y de los presuntos corruptos que pueblan el Consell.

En un país donde la voluntad de los caciques metidos a alcaldes y presidentes aplasta siempre a los derechos de los ciudadanos sobre sus propiedades más básicas, en un país donde los ayuntamientos expropian sin pestañear las casas y terrenos por simples caprichos urbanísticos, por encabezonamiento de los funcionarios de turno o porque vale más, dentro de sus retorcidas mentes, un pequeño ahorro de costes que el respeto a la propiedad de sus vecinos; En un país así, no creo que se pueda defender otra posición que el respeto a la idiosincrasia del Cabañal, el derecho de los propietarios y unos planteamientos urbanísticos modernos y rehabilitadores.

Y habrá dificultades, habrá que tener descontenta a mucha gente, y habrá que pasar sobre la voluntad de algunas personas, las mínimas posibles, pero siempre de alguien. Pero ahí es donde se ven los políticos capaces, la capacidad de consenso, de pacto, de negociación, la imaginación de un consistorio y unos políticos.

Sólo los mediocres son incapaces de hacer otra cosa que la política de “quemar Roma”.

 

LA ESPAÑA DUAL

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 09-04-2010 en General. Comentarios (7)

 

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Supongo que alguien habrá teorizado alguna vez sobre las enormes ventajas que tiene la dualidad cara al control social. Plantear a los ciudadanos una dicotomía entre dos opciones cualquiera, identificadas como opuestas e irreconciliables, siempre me ha parecido un método estupendo de aislar la creación de ideas y los análisis complejos.

Los miembros de la masa se situarán en alguna de estas dos opciones, que aceptarán como definitorias de su propia personalidad, de su propio grupo, que los definirán como persona. Creará en el individuo el sentimiento de pertenencia, de lo “mío”, de los “míos”. Y los miembros se irán fidelizando a una de las dos ideas conforme el debate sobre la conveniencia de una de las dos se vaya generando, siendo más fieles a las mismas conforme más se radicalice éste. Estoy seguro que debe haber un mecanismo psicológico para explicar esto.

 

En nuestro país que muchos quieren definir como plural, esta pluralidad es un espejismo absolutamente falso. Nuestra España no es plural, nuestra España es profunda y ardientemente dual.

Todos conocemos como se entiende la política en este país. Los “rojos” y los “azules”, conceptos que van más allá de la ideología, que entroncan directamente con la historia familiar. En los pueblos aún se dice que tal o cual familia es de “rojos” o de “azules”, sin tener en cuenta que los individuos de la misma pueden tener pensamientos diferentes a sus progenitores.

En la España actual de la partitocracia acaparadora y transversal esta dualidad entre rojos y azules se da con el PP y el PSOE. El “rojo” es del PSOE y el “azul” del PP. Si el “rojo” llega a considerar que el PSOE no está haciendo una buena política podría tener la tentación de cambiarse de opción política, pero las fuerzas de la dualidad, los debates identitarios falsos, y el miedo a “los otros” siempre le hace replegarse sobre sus orígenes. El PSOE le puede decepcionar, decepcionar muchísimo, puede llegar a considerarlo casi un partido traidor, pero la inercia de nuestra sociedad hará que acabe de nuevo votándole para que no gane la derecha, para que no ganen los otros.

Eso es absolutamente aplicable a los “azules” votantes del PP. Los votantes del PP suelen ser menos críticos que los socialistas, pero también los hay desencantados. Pero al final será lo mismo, para que no ganen “los rojos” se acabará apoyando a demagogos impresentables. Todo sea para mantener las buenas tradiciones familiares.

 

Pero no es sólo la política señores, es también, por ejemplo, el fútbol. En vísperas de uno de esos partidos del siglo, como se repite ridículamente en boca de los “periodistas” deportivos, la dualidad se ve en su máxima expresión.

En quienes crean la opinión deportiva de este país sólo caben dos opciones: Ser del Real Madrid o ser del Barça. He oído muchas veces entrevistas a personas famosas en las que se le preguntan por su equipo favorito. “Yo soy del Racing de Santander” puede responder cualquiera de estos famosos. Si lo hace, automáticamente será preguntado “Pero bueno, entre el ¿R.Madrid y el Barça de cual eres?”… En España, no es aceptable, no es concebible no ser de alguna de las dos únicas opciones posibles en este mundo, el Madrid y el Barcelona, siempre hay que ser de uno de los dos, o pertenecer a uno de los dos bandos irreconciliables aunque sea por un odio mayor al otro.

El otro día escuchaba a un periodista deportivo decir “¡Qué bonita está la liga!”. Perdone, ¿Bonita dice? Exactamente igual que cuando nos jactamos siempre del enorme nivel de nuestra liga… Son verdaderamente increíbles estas opiniones, ¿¡Pero cómo va a ser “bonita” o “fuerte” nuestra liga si el primero y el segundo le sacan más de 20 puntos al tercero!? Una liga fuerte y bonita es una liga como la inglesa, donde siempre hay 4 ó 5 equipos con posibilidades de ganarla. Una liga fuerte era la liga Española hace una década, cuando había más equipos candidatos, cuando los equipos más flojos ganaban más asiduamente a los equipos fuertes.

Pero una liga de dos colores, de dos opciones y en donde hace falta un milagro para que un equipo pequeño le empate a uno grande, es una liga floja y poco interesante. Sin embargo, los adalides de la dualidad parecen tener orgasmos deportivos en estas circunstancias.

 

Lo existente en la política y en el deporte es extrapolable a otros debates. Muchos son de ideas, de principios, y podrían entroncar con la política, pero también hay multitud de debates frívolos en los que podemos aplicar la dualidad.

¿Eres de Belén Esteban o de María José Campanario? Preguntaba el ínclito Jorge Javier Vázquez a su audiencia. Parece ser que los españoles que visionan ese tipo de basura televisiva deben situarse con alguna de las dos damiselas, y por la tanto odiar a la otra como si fuese la representación del diablo en la tierra.

No entro mucho en este tema porque tengo en mente hacer un post específico sobre Belén Esteban y su desaforado éxito televisivo que parece no tener fin. Empiezo a pensar que la homínido esa es casi una representación mística de la Españolidad, ya lo desarrollaré.

 

La dualidad, damas y caballeros, está totalmente anclada en la idiosincrasia nacional. Dos políticas casi iguales convertidas en enemigas extremas por matices, dos equipos iguales enemigos a muerte por el color de una camiseta y la ciudad que representan. Dos vividoras enemigas a muerte para alimentar los instintos más morbosos del Voyeur hispano.

Ese es el país en el que vivimos. Saber alejarte de esas dualidades, de esas líneas de debate falsas, de esos polos sentimentales engañosos, no es fácil. Quien lo haga será tratado, en el mejor de los casos, como un tipo raro o un Friki, si no algo peor, por la masa que ha marcado las casillas que la sociedad dual ha puesto delante de sus ojos.

Posiblemente es obligación del ciudadano comprometido y responsable alejarse de esto en aras de un análisis intelectual adecuado, convirtiéndose en un heterodoxo. Pero no olvidéis nunca que los heterodoxos, estimados lectores, han sido siempre el tipo de personas más interesantes que ha dado nuestra historia.

REFLEXIONES GÜRTELIANAS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 07-04-2010 en General. Comentarios (4)

 

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Gota a gota el depósito que contiene los vertidos del caso Gürtel está llegando al máximo de su capacidad. Igual que las presas abren las compuertas para evitar roturas de las mismas en los momentos en que se llenan, los partidos políticos también dejan salir pequeñas cantidades de vergüenza e invitaciones de dimisión para evitar que el partido al que sirven, o del que se sirven, colapse.

El problema aparece cuando el caudal de entrada supera al de salida, y entonces el partido deberá tomar medidas radicales para no verse desbordado. En ello está su futuro, es decir, el futuro de todos los que quieren hacer carrera de la mano del partido.

 

¿En que momento un partido colapsa? Es difícil de decir. Los partidos políticos se alimentan de los votos de los ciudadanos, y del poder que estos votos permitan obtener. Dentro de un partido hay una serie de señores que aspiran a un cargo público, más o menos importante o relevante en función de sus aspiraciones y personalidad. Muchos se conforman con un carguito en la diputación provincial de turno, donde se gana dinero y no se hace nada ni parece haber una responsabilidad importante. Otros quieren ser primeras espadas, ocupar cargos de relevancia política y mediática, que las señoras les abracen por la calle, sentirse poderosos.

Esas personas con aspiraciones presionan, y el partido necesita obtener un número de cargos casi igual al de estas personas para que su cúpula y su líder se sientan estables y seguros. Si tenemos a la mitad del partido sin posibilidad de cargo, esas personas empezarán a conspirar contra la dirección, y apoyarán a cualquiera que les priorice a ellos respecto a los que ya están. Claro, si el líder es fuerte nadie se moverá, porque declararse como opuesto al “líder” le inhabilitará para que le elijan para un puestecito, a no ser que el opositor interno sea realmente importante y molesto, pues entonces le mandarán al cementerio de Bruselas.

Como se puede concluir fácilmente cada partido tendrá una necesidad de cargos distinta. Un partido que ha sido mayoritario o dominante, tendrá una necesidad imperiosa de cargos para tener estabilidad, mientras que un partido pequeño no la tendrá tal.

 

Al final, los votos se traducen en puestos, y los puestos calman a las fieras más que la música. Y como los votos sólo son contables una vez cada 4 años se tiene que vivir de expectativas.

Volvamos a la pregunta, ¿Cuándo un partido colapsa? Quizá ya podemos responder algo. Cuando la expectativa de votos, es decir de cargos, disminuye respecto al estándar aceptado como normal o mínimo. Ahí empezará la guerra.

El colapso no vendrá pues por factores morales, por factores ideológicos, por factores “políticos” en el mejor sentido de la palabra. El partido puede ser un “blandí blue” sin principios ni ideología ninguna, el partido puede estar sucio, ser corrupto, el partido puede incluso tener a altos cargos en la cárcel, pero mientras nada de esto afecte a los resultados electorales la macroestructura partidil se mantendrá sólida.

 

Todas estas reflexiones las hago para enlazar con la situación del caso Gürtel y de la corrupción en España, concretamente en el PP. Después del levantamiento del secreto de sumario no sabemos nada nuevo que no supiésemos ya, tan sólo lo sabemos con más intensidad, con más convicción.

Mucha suciedad, mucha porquería en las alcantarillas de la partitocracia hispánica, donde los chorizos metidos a empresarios, los empresarios disfrazados de chorizos, se insertan en el corazón del poder público para vivir del enchufe y la corrupción de las almas que deberían guardar del dinero de todos. Regalos, peloteo, dinerito para los partidos, buen conocimiento de los instintos más básicos del político chupóptero, de quienes sólo se miran en el ombligo de su megalomanía.

Oiga, es que nada de eso está demostrado”, “Son inocentes hasta que un juez diga lo contrario”, “¿Es que no conoce la regla más básica del estado de derecho, la presunción de inocencia”?, “¡Cómo se atreve a acusar sin pruebas!”. Muchos de los lectores más escrupulosos me podrán decir esto, y tendrán parte de razón, porque somos gente civilizada, porque hay que ser respetuosos con la ley y no dejarse llevar por los instintos, por las aversiones….¿O no?

 

Oiga, ¿es usted idiota?, ¿O es sencillamente es ciego?” Porque ver lo que hemos visto, saber lo que sabemos, y notar el ambiente que notamos y ponerse de esas escrupulosidades es verdaderamente patético. En Marbella se sabía que había cantidades ingentes de corrupción, lo sabía hasta la señora de la limpieza. Pero los afines se ponían una venda en los ojos, mientras los que no lo eran fueron tratados como traidores y vengativos. Hoy, todos estaban en contra de aquello, o fueron engañados, que casualidad. La basura huele, excepto si la bolsa está llena de billetes, y obviamente hay cosas que no pueden ser normales, y el ciudadano lo nota, si quiere notarlo.

Yo conozco muchas realidades de mi querida comunidad Valenciana. Los habitantes de los pueblos me cuentan cosas, me las cuentan incluso personas afines. Algunas de las empresas con las que trato se comportan como sanguijuelas cuando tocan la administración, se jactan de su convencimiento de que van a ganar el concurso que efectivamente acaban ganando. Nuestros políticos usan nuestras instituciones como si fuese su empresa privada: Hacen y deshacen a su antojo, enchufan y marginan personas, quieren pleitesía, vulneran hasta los más básicos principios de convivencia.

Usted no tiene pruebas” me dirán. “¿Usted es imbécil?” responderé, porque hay que ser imbécil o ciego, o estar metido en un agujero todo el día para no ver cosas raras, para no oler la basura. O quizá lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a que eso sea lo normal.

 

Yo no soy juez, ni fiscal, ni abogado, ni me voy a poner a especular qué pena debe tener un corrupto con la ley en la mano. Al César lo que es del César. Yo hablo de moral, de ética, de qué se hace con mi dinero, con mi confianza, y de todo eso sale el veredicto de mi conciencia, que guiará que hacer con mi responsabilidad ciudadana.

Yo no acepto esto, seguramente tú tampoco. Pero intentarán asustarte, “¿Es que vas a votar al hombre del paro?” ¡Maldita España dual, que en su unineuronalidad no puede ver más allá del código binario! “No, no desprestigies el sistema, si lo haces es abrir la puerta a alternativas radicales y peligrosas”, ¿Entonces qué hacemos señores? ¿Hacemos el “trágala” una vez más?

 

Sólo tú,  parte alícuota de esta sociedad, puedes cambiar cosas como estas. Ser ciudadano no es fácil, en absoluto. Estamos condenados al error, al engaño, a que nos manipulen. Nadie está libre de esto, y el error y el fracaso es parte consustancial de nuestras vidas. Lo que no es consustancial es ser una veleta, ser miembro de una masa narcotizada y manejada por simplezas.

En la vida nos tenemos que callar muchas cosas. Si tu jefe es un auténtico estúpido, seguramente te callas si lo que puedes perder es muy importante para ti. Con las amistades puede pasar lo mismo, valoras si es mejor contemporizar para evitar un conflicto o ser honesto. Pasa con la familia, con los vecinos, cuando te para la guardia civil. Pero no en el voto amigo, para algo el voto es secreto, para que nadie te presione, te castigue o te señale por ello.

¿Estás dispuesto a permitir esto? ¿Estás dispuesto a que te cuenten que son “campeones contra la corrupción” y creértelo? ¿Estás dispuesto, por el otro lado, a ser una víctima de la dualidad? Yo, que he sido víctima de la dualidad en algún momento de mi vida, estoy dispuesto a no serlo más. Creeré o no creeré, confiaré o no, pero no me guiaré por el “guía burros” que nos marcan en el suelo.

 

Qué post más extraño, ya no sé ni lo que pretendía contar hoy…quizá ya lo he contado.

 

JESÚS NEIRA, DE HÉROE A VILLANO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-04-2010 en General. Comentarios (8)

 

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A los seres humanos nos gusta crear mitos, crear ídolos. Cuando el ser humano, además, es Español, esta tendencia se ve potenciada por el españolísimo gusto por la dualidad y el maniqueísmo.

 

El profesor Jesús Neira, profesor de derecho constitucional y teoría del estado en la universidad Rey Juan Carlos de Madrid, era una persona desconocida para casi todo el mundo, excepto para quienes fueron alumnos suyos, hasta el año 2009. En ese momento, Neira saltó a la fama por un hecho para él desgraciado, pero quizá para la sociedad fuese un reflejo de valores que creíamos perdidos.

Al presenciar una agresión de un hombre joven a la que parecía su novia, el profesor Neira se interpuso, exigiendo al agresor que la dejase en paz. Eso le costó una vil agresión por la espalda que, acompañada de errores médicos, dio con el profesor en coma inducido durante un tiempo.

Durante su coma y sus primeros días después de superar el mismo, tanto el profesor Neira como Violeta Santander (la mujer agredida) fueron carnaza de la prensa rosa y de los patéticos programas que abundan en nuestras televisiones. Me hierve la sangre el dinero que ganaría la tal Violeta defendiendo a su agresor mientras el profesor estaba en coma.

 

Una vez Neira despertó los políticos se lo rifaron. Aguirre, más lista que el hambre en lo de hacer propaganda, le concedió un cargo hecho a su medida, Presidente del consejo asesor contra la violencia de género de la comunidad de Madrid.

A partir de entonces Jesús Neira ha pasado a ser un personaje público. La prensa ha seguido su declaración ante el juez por su denuncia de negligencia médica contra la sanidad Madrileña. En esos días, además, el profesor declaró que estaba en trámite para conseguir una licencia de armas, algo que puede ser comprensible después de lo que le ha pasado aunque, francamente, no es muy lógico si se analizan los hechos.

Sin embargo la polémica se ha desatado por la publicación de un libro, España sin Democracia, en el que el profesor Neira hace unas curiosas declaraciones sobre la transición, sobre la que dijo que fue una “anormalidad democrática” y un “apaño entre las partes”. “Cualquier persona que sepa algo de Teoría Política, Teoría del Derecho o Derecho Constitucional sabe que para haber una Constitución tiene que haber un poder constituyente y ésta se hizo sin tenerlo” ha afirmado el profesor posteriormente.

 

Esta publicación y las ideas expresadas en la misma han provocado una guerra entre el PSM, con su secretario general Tomás Gómez a la cabeza, y el profesor Neira. Gómez dijo el otro día: “Yo creo que o se está de acuerdo con la Constitución o se está en contra. El señor Neira no está de acuerdo con la Constitución y mi pregunta es ¿es que Esperanza Aguirre tampoco está de acuerdo con la Constitución?” y también aseguró que “No me gusta la gente que lleva pistola”. Además, la secretaria de políticas de igualdad del PSM pidió la destitución de Neira.

Ante estas palabras, la respuesta Jesús Neira no se hizo esperar: “Tengo que felicitar por una cosa a este partido, y es porque se hayan atrevido a pedir la destitución de alguien. Hubiese sido un ejemplo mejor que el Partido Socialista hubiera pedido la dimisión del señor González o pedir la dimisión de grandes criminales como Barrionuevo y Vera. Es una lástima que no tengan capacidad para hacerlo”, y calificó a las socialistas de ignorantes.

La tercera parte en liza, Esperanza Aguirre, ha defendido al profesor: “Cuestionar algunos aspectos de la Constitución no es anticonstitucional. Hay mucha gente que lo puede cuestionar, por lo tanto, libertad de expresión y de opinión” “No he leído el libro del profesor Neira, pero por algunas de las cosas que he leído en la prensa, tengo que decir que no las comparto como no comparto muchísimas cosas que se dicen en otros libros que publican otros profesores”.

 

Pues bien, ya está la guerra montada. Un libro que critica la transición y la constitución, intereses políticos, envidias, ganas de popularidad y una personalidad un tanto “especial”. Digo esto último porque, basándome en lo que he leído del profesor Neira, parece que es un hombre de un carácter especial, duro y con un punto de soberbia, y con una especie de espíritu caballeresco propio de otra época.

Ahora los españoles nos situaremos a favor o en contra del profesor Neira en función de nuestras afinidades políticas. Para unos, los más afines al PP, será un héroe que salvó valientemente a una desvalida doncella, un hombre íntegro, que está siendo acosado por la guerra sucia de los socialistas contra Aguirre. Para los más próximos al PSOE, Neira es un hombre soberbio y maleducado, que se ha vendido al poder, un hombre con talante poco democrático, etc.

 

Lo mejor de todo es que el profesor va a vender libros como churros. Pero no me resisto a decir mi opinión, puesto que no voy a ser sospechoso de afinidad a Aguirre.

Yo no conozco cual es el trabajo de Neira en ese puesto si es que ha hecho algo, pero las palabras de Tomás Gómez son totalmente desafortunadas, y no parecen responder a nada más que ha disparar contra la presidenta Aguirre como sea. Lo peor que puede hacer un político es convertir cualquier hecho en artillería contra sus enemigos, eso te convierte en un político manipulador y poco moral. No parece que Gómez esté actuando con mucho más tacto de lo que actúa Rajoy. Las palabras de Aguirre, en cambio, aunque son huidizas y ambiguas como suele hacer siempre, son adecuadas.

Por otro lado estás tres o cuatro ideas descontextualizadas que hemos conocido del libro de Neira no parecen ninguna barbaridad, es más, expresadas aisladamente me parecen correctas. Que la transición no fue un proceso constituyente perfecto y que la promulgación de esta constitución no se hizo bajo un proceso muy democrático es cierto. Por mucho que la constitución la ratificasen unas cortes electas (faltaría más, ni que esto fuese Chile), la gestación de la misma se hizo mediante un pacto entre los reformistas del Franquismo y la oposición, y entre las cúpulas de los partidos. La constitución fue aprobada como un “paquete”, sin que los ciudadanos tuviesen posibilidad de elegir forma de estado, sistema electoral, símbolos, estructura de estado, etc.

 

Por mi parte no voy a elevar al profesor ni a la categoría de santo, ni reducirlo a la de un malvado antidemócrata. Las personas somos esencialmente diferentes, con nuestras contradicciones y defectos. Neira me parece una de esas personas con una potente personalidad que debe chocar con mucha gente, unos de esos caracteres ariscos, que les gusta ser polémicos, ávidos de popularidad. Pero eso no inhabilita a una persona para ser un hombre decente.