LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

RELIGIÓN Y BUDISMO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-04-2010 en General. Comentarios (16)

 

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El otro día me comentaba mi profesor de Inglés anéctodas sobre las “British School” a las que siempre ha llevado a sus hijos. Me contó que una vez uno de sus hijos le llevó la lista de asignaturas que tenían que dar ese año, y entre ellas había una que rezaba algo así como “pensamiento religioso”. Mi profesor se escandalizó, pues no quería que sus hijos diesen religión de ningún tipo, pero cuando vio el temario se tranquilizó.

La asignatura consistía, básicamente, en la presentación de determinados temas de actualidad (Aborto, homosexualidad) o de otro tipo (creación del mundo), para explicar después cual era la visión de cada una de las religiones (y también de los no creyentes) sobre estos hechos. El alumno veía una visión general de todas las religiones, aunque sea muy por encima, y también las alternativas científicas, agnósticas o ateas.

No recuerdo si esta asignatura se daba en una “British School” de Bélgica o de algún país del sureste asiático, pero para el caso es el mismo. En este tipo de escuelas hay británicos, australianos, indios, africanos, etc. Gentes con tradiciones y religiones familiares muy diversas, y no era lógico enseñar ninguna religión allí.

Hablando de religión mi profesor hizo un repaso sobre los distintos conflictos religiosos que hay en el mundo (Palestina, Irlanda, etc), concluyendo lo peligrosa que puede ser una religión cuando se toma de forma radical. Al final, hablando entre nosotros, ambos dijimos que si tuviésemos que elegir una religión elegiríamos sin ningún tipo de dudas el Budismo.

 

Escribiendo el post “Conversaciones con un Nihilista” me ha entrado ganas, no sé por qué, de hablar un poco del Budismo. El Budismo es una religión muy “simpática” para los occidentales, sin embargo la desconocemos totalmente. Hay multitud de prejuicios y suposiciones sobre ella  que no son ciertos, en parte porque para una mentalidad occidental como la nuestra es terriblemente difícil entender el Budismo.

A mi me ha interesado siempre leer un poco sobre las diversas religiones que existen. Ninguna me ha producido ningún interés especial, hasta que empecé a leer sobre el Budismo. Cuando empecé a leer sobre esta religión (o filosofía) tengo que reconocer que me fue muy impactante, pues mucho de sus análisis son muy parecidos a ciertos pensamientos trascendentales que he tenido de forma individual y autónoma. Cuando leí los principios Budistas, tuve la sensación de que esas cosas ya las había pensado yo antes, sintiendo algún tipo de conexión especial.

 

Para empezar querría comentar que hay discrepancias sobre que el Budismo sea una religión. Desde el punto de vista occidental se prefiere decir que es una filosofía, y esto se dice porque el Budismo tiene una peculiaridad que no tiene ninguna otra religión: El Budismo nunca habla de dios, dejando en cuestión su propia existencia.

Para un occidental que una religión no hable de dios nos descuadra completamente. En cambio el budismo si habla de otra vida, aunque también hay cierto debate sobre este punto.

El Budismo es una religión que nace como “variable” del Hinduismo, por lo menos nace en un entorno hinduista. Por eso está religión asume mucho de sus puntos clave entre ellos el de la reencarnación. Sin embargo el Budismo Oriental y el Occidental discrepan en cual es el significado de “renacimiento” del que habla el budismo. Los Orientales suelen aceptar que renacimiento significa reencarnación en un sentido hinduista, pero los occidentales dudan y tienden a pensar que renacimiento es un concepto más abstracto, que no representa una reencarnación del alma en sí, pues el alma realmente no existe.

 

Quizá pierda al lector, así voy a dar cuatro pinceladas de los principios de Budismo. El Budismo tiene una base principal que se llaman “las cuatro nobles verdades”, que son: 1º/ El sufrimiento existe; 2º/ El sufrimiento es ocasionado por el deseo; 3º/ El deseo puede cesar; 4º/ El método para que cese el sufrimiento es el Óctuple sendero.

Estas cuatro nobles verdades se pueden reducir a una, la segunda: El sufrimiento es ocasionado por el deseo. En deseo se englobarían multitud de deseos: El deseo de poseer lo que no tienes, el deseo de no morir, el deseo de no perder a tus seres queridos, el deseo de no perder lo que tienes, etc. Por deseo se entiende prácticamente cualquier implicación mínimamente egoísta o de insatisfacción.

Siendo así el Budismo lo que propone el eliminar el deseo del ser humano para vencer su insatisfacción y su miedo, y poder así dejar de sufrir.

 

Otro principio Budista es el No-yo, o la negación del propio yo. Para el budismo el “yo” como concepto trascendental no existe. Existe un yo temporal, un yo aplicado a nuestras vidas, pero que realmente es una especie de engaño de los sentidos. Nosotros vemos, oímos, sentimos, actuamos como una entidad independiente que es la que el mundo nos ha otorgado, y por eso pensamos que somos una individualidad perdurable, pero trascendentalmente no somos una individualidad, si no que somos una parte del todo, una parte del universo.

El No-Yo es algo que el Budismo dice que debemos entender, que debemos ser capaces de comprender nuestra “insustancialidad”. Fijaos que relación tan fascinante tiene esta idea con la percepción de un ateo que no cree que haya algo después de la muerte. Para un ateo cuando te mueres realmente desapareces, dejas de existir, y tu cuerpo pasa a ser una parte más del ciclo de la naturaleza, y la materia de la que estás compuesto pasa a formar parte de los ciclos naturales de la tierra y de la vida. En No-Yo tiene un sorprendente parecido con este pensamiento.

 

En No-Yo es algo muy complicado de entender, sobre todo para los occidentales que somos, por cultura, muy individualistas. Sin embargo el No-Yo es plenamente coherente con otro principio del Budismo, que es que todo es perecedero y que nada es perdurable. Nada es eterno, todo cambia, y por lo tanto la propia individualidad, la propia “alma” de ser eterna como se concibe en el mundo occidental incumpliría este principio.

Fijaos aquí porque el Budismo es una religión “agnóstica” o mejor directamente atea. Si nada es eterno, si todo cambia, no puede existir un Dios “eterno”. De existir dios, este sería perecedero, y en todo caso sería una entidad inferior a la propia esencia del universo. De hecho, para el Budismo sólo hay una cosa perdurable, que es el “Nirvana”, que no es un grupo de música.

 

El último concepto que quería comentar es precisamente el Nirvana. El Budismo, sobre todo los monjes budistas, se dedican a buscar el Nirvana. El Nirvana es un estado de elevación máxima, de comprensión del universo, de conocimiento absoluto. Para el Budismo el nirvana es un estado inexplicable, donde no hay nada, ningún tipo de sentimiento, ni de materia, ni tiempo, ni espacio, nada. La traducción para la mentalidad occidental podía ser “la nada”, pero tiene una connotación mucho más positiva que la percepción occidental sobre la nada. En esa “nada” es donde la persona consigue ver la realidad del universo, donde consigue librarse de todo sufrimiento, donde puede librarse de su falsa individualidad a la que le someten sus sentidos; Esa nada es la esencia del universo, y el objetivo a alcanzar por cualquier budista.

 

Para los occidentales todo esto es muy difícil de entender, sin embargo el budismo ha tenido una gran penetración en occidente en el último siglo. Quizá por el contraste con nuestra sociedad cada vez más individualista, más egoísta, más preocupada por la acumulación de riquezas materiales que vemos que no nos hacen ser más felices, al contrario, hace que cada vez tengamos más ambición y más miedo.

Quizá ya Schopenhauer en siglo XIX tuvo estos mismos pensamientos, quien sabe. La cuestión es que este interés en occidente por el Budismo existe y cada vez es mayor, y que desde una aplicación social quizá nos deberíamos preguntar si realmente esto es un “Frikismo” de una minoría, o si hay razones objetivas para este interés, como por ejemplo que nuestra sociedad esté dominada por la cultura de la ostentación y la apariencia. Quizá debamos preguntarnos qué es lo que está sociedad consumista está generando realmente.

CONVERSACIONES CON UN NIHILISTA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 25-04-2010 en General. Comentarios (16)

 

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Hace un par de semanas en una noche de sábado estuve, entre otros, con un amigo que se autodefine como nihilista.

Mi amigo ha entrado desde hace algún tiempo, de forma no lineal pero sí progresiva, en un proceso de convicción metafísica sobre su propio nihilismo. Y hablo de convicción porque él no es ningún estúpido que se deja llevar irreflexivamente por la inercia del mundo de la frivolidad y los placeres, si no que es una persona inteligente que ha llegado a esa posición en función de cierta evolución personal y seguramente como consecuencia de determinadas situaciones personales, muchas de las cuales desconozco.

 

Aquel sábado el beefeater con limón,  bebida que ambos bebemos, comenzaba a hacer su efecto. La realidad, la rigidez de nuestras estructuras mentales, dejaba ya de ser tan sólida. Imbuidos por una sensación de despreocupación, nuestros análisis y la expresión de nuestros pensamientos se volvían más sinceros, quizá incluso podían parecer llenos de cierto dramatismo existencial que contrasta con la desinhibición interna que comienzas a sentir. Era, en definitiva, un momento donde la careta de lo políticamente correcto y el miedo al “qué pensarán de mi” comenzaba a desvanecerse.

 

Y mi amigo entró en materia. “Yo soy un Nihilista cada vez mas convencido, y hace tiempo que no busco otra cosa que el placer inmediato”, dijo mi amigo, mientras me tachaba, amistosamente, de “idealista”. Lo de idealista lo dijo, fundamentalmente, porque él es lector asiduo y comentarista ocasional del blog en el que os encontráis.

Yo contraataqué hablando de la obligación social de los individuos a intentar mejorar el entorno que les rodea, a aportar algo a la “sociedad” de la que forman parte, son juzgar si ese aporte debería ser constructivo o destructivo, si no basándome en una especie de obligación “de pertenencia” y bidireccional con el entorno.

“Pedro no te equivoques, el ser humano nunca va ser perfecto”; “No pretendo eso, pretendo sencillamente que sea mejor de lo que es ahora” respondí. Pero mi amigo se sacó un As bajo la manga: “Mira a tu alrededor, todo esto que es obra de la sociedad, del ser humano. De aquí a miles de años nada de esto existirá” “Es más, de aquí a millones probablemente el ser humano tampoco exista. No somos más que un accidente universal, un microsegundo en la basta vida del universo” “¿Crees que al universo le importa que estemos aquí? ¿Crees que nuestra vida es trascendente?” “No somos nada, y como consecuencia de eso todas tus acciones de mejora, todo tu compromiso con ciertos principios es irrelevante y una pérdida de tiempo. Nuestra vida, incluso la vida de nuestra raza es intrascendente universalmente hablando”.

 

Tengo que reconocer que me gustan estas conversaciones y hablar sobre semejantes cosas trascendentes y sobre el sentido de la vida, pero en ese momento me sentí un poco atrapado. El argumento parecía científicamente impecable, aunque creo recordar que opuse que esos pensamientos estaban hechos a una escala no humana, y que el ser humano debe tener como ámbito de actuación su pequeña y breve realidad, y que perderte en pensamientos de esa trascendentalidad era una trampa para huir de la realidad.

Sin embargo se me ocurrió una idea muy adecuada para oponerme a ese pensamiento: Hablar de los seres vivos y la entropía*. Mi argumento fue que los seres vivos realmente representan una anomalía dentro del universo, que son seres que luchan contra el principio termodinámico fundamental de que la entropía tiende al máximo, y que su propio mecanismo de reproducción hace que perdure esa excepcionalidad.

 

*Hago un inciso sobre la entropía para quien no sepa que es. Entropía es un concepto termodinámico un poco abstracto que mide el grado de desorden que tiene algo. Se puede hablar de la entropía de un material determinado, de un entorno o del universo mismo. Por ejemplo, un trozo de hielo está más ordenado que ese mismo hielo convertido en agua, y el agua está más ordenada que esa agua convertida en vapor.

Bien, las leyes de la termodinámica dicen que la entropía del universo tiende a aumentar, es decir, que la tendencia natural del universo es hacia un mayor desorden.

 

Mi amigo no veía nada claro que los seres vivos hiciesen disminuir la entropía del universo, y lo negaba en base al principio general de que la entropía del universo siempre tiende a aumentar.

Realmente existe una discrepancia filosófica sobre si los seres vivos aumentan o disminuyen la entropía del universo. Los seres vivos son fundamentalmente ordenados, y en todo momento tienen más orden que si estuviesen muertos, es decir, si estuviesen descompuestos en materia orgánica como lo estaremos todos cuando nos muramos. Sin embargo ahí entran complejos mecanismos, ya que para sobrevivir los mamíferos, por ejemplo, debemos degradar y por lo tanto desordenar materia orgánica para así ordenarnos nosotros mismos.

Sin embargo si ves la vida como un todo, esa degradación que hacemos nosotros que compensa nuestro orden no es así en organismos fotosintéticos como las plantas. Las plantas (y algunos otros organismos) con la fotosíntesis se dedican a transformar el dióxido de Carbono en moléculas orgánicas complejas, es decir, ordenan la materia a través de la energía del sol, y este factor tiene más peso en la ecuación global que los organismos degradadores de materia (las plantas también degradan para conseguir energía, pero menos de lo que generan por fotosíntesis).

 

La conversación se quedó en este punto, pues no llegábamos a ningún consenso sobre el efecto de los seres vivos en la entropía del universo.

Sin embargo este concepto entrópico me sirvió para oponerlo a los principios de trascendentalidad de mi interlocutor. Los seres vivos somos, bajo esta visión, un grupo de entidades con un objetivo común: Vencer las fuerzas termodinámicas que nos degradan. Para vencer estas fuerzas hemos generado los mecanismos de reproducción, que hace que nuestra vida se sustituya por la de otros seres más jóvenes que aguantarán más tiempo en este mundo.

Es una visión muy ecologista ciertamente, muy de pertenencia al entorno, de considerar a cualquier ser vivo de este mundo como un compañero de viaje al que no hacer daño gratuitamente. Esta visión enlaza mucho con la visión que ya conocemos, que es que como seres humanos somos totalmente dependientes de la salud de nuestro ecosistema. Lo que respiramos, lo que comemos, todo depende de estos otros seres que nos permiten que sigamos avanzando como raza.

Y como raza debemos tener claro también que el individuo que está al lado no es algo ajeno. Él está en el mundo con el mismo objetivo que tú: Vivir y hacer perdurar su especie. Quizá no tenga hijos nunca, pero podrá ser una ayuda a los demás, a la sociedad en la que viva, haciendo que otros humanos vivan plenamente sus vidas, ayudándoles a que así sea, y generando un mundo viable para las próximas generaciones.

Y si nos concentramos en estos principios, deduciremos fácilmente cuan importante es, como seres vivos, como seres humanos, la existencia de una sanidad universal que asista a todos los individuos que lo necesiten, que permita sobrevivir a todas las personas, que en el fondo es permitir sobrevivir a nuestra raza. Ya veis, de la entropía he conseguido obtener un principio social: La sanidad universal.

 

Como os imaginaréis, a mi amigo Nihilista y a mi nadie nos quitó la resaca del día siguiente…

 

EL TALENTO POLÍTICO DE BELÉN ESTEBAN

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 21-04-2010 en General. Comentarios (14)

 

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Si eres menor de edad o especialmente sensible, te recomiendo que no te fijes mucho en la foto

 

Señores, tengo que reconocer que he tenido un ataque de ansiedad hace un instante. La causa ha sido un pequeño corte de televisión que he visto hace unos minutos en el que la ministra de cultura, Ángeles González Sinde, ha sido preguntada por Belén Esteban.

La señora que representa el máximo cargo de la cultura de este país era preguntada por uno de los principales iconos de la incultura. La respuesta era complicada, pues Sinde se debería haber visto en dificultades para no cargar contra la Esteban. Pero no, la ministra ha respondido, ante la pregunta de si le parecería interesante que se hiciese una película de Belén Esteban, que Belén Esteban es una persona que ha tenido una vida muy interesante, que había pasado por muchas cosas difíciles, y que le tenía mucho cariño, diciendo estas palabras con tono de admiración.

Lo primero que he pensado cuando he oído esto era en coger el primer avión al país de habla hispana más lejano que pueda encontrar.

 

Es una broma, pero realmente ha sido esta respuesta la que me ha impulsado a escribir. Sé que eso era una pregunta trampa para la ministra, y que ella habrá respondido como mejor pudo o supo. Pero no ministra, alabar a esa persona usted, principal cabeza de la cultura hispana, es un despropósito.

 

Belén Esteban es uno de esos personajes del mundo del telebasura española que aparecen de tanto en tanto. Se convierten en estrellas omnipresentes en todos los terrenos: Televisión, anuncios, politonos de móvil, merchandising, etc. Pero después de unos meses desaparecen de escena, y nunca más se sabe de ellos.

El verdadero auge de Belén Esteban, aunque ya llevaba unos años pululando por los programas basuriles, fue hace ya bastantes meses. Teóricamente no debía haber llegado a nochevieja, sin embargo el “fenómeno” (disculpad la herejía) Esteban no se va ni con agua caliente.

La destrucción física y neuronal de esta señora parece que va en paralelo con su fama, que se acrecenta conforme disminuye su dignidad. La Esteban ha sido llamada la “princesa del pueblo”, algo así como si fuese la pasionaria de la frivolidad y el cutrerio, título que hubiese matado de un infarto a aquellos hombres del pasado, como Pablo Iglesias, que consideraban el concepto “pueblo” como algo positivo.

 

¿Por qué Belén Esteban perdura? He pensado mucho sobre eso. Al final los fenómenos mediáticos perduran porque hacen gracia, o porque la gente se siente identificada con ellos. En el caso de Esteban es lo segundo, porque la mujer gracia la verdad es que no tiene, y su imagen tampoco es graciosa, pues si produce algo es miedo y desconcierto. A veces no llego a entender como permiten esa estampa en horario infantil.

Es, pues, una cuestión de identificación. Las señoras (y señores) que ven a la Esteban se sienten identificadas con ella, no sé si por ese histrionismo que muestra cuando habla de su hija o por cosas peores, como puede ser sus comportamientos soeces y su cutrería. Pero el hecho es que se identifican. Lo que diga la Esteban es aplaudido de forma entusiasta, da igual que sea la imbecilidad más profunda del mundo.

Lo mismo pasa en ese programa de Bailes, que creo que ya no se llama Mira quien Baila. La capacidad de baile de esa señora es nula, y así lo acredita cada vez que baila. Sin embargo el público le vota, no digo que le “bote” del programa como indicaría el sentido común, si no que le vota por su “talento” bailarín. Esas votaciones representan, directamente, el anti-mérito, la valoración del peor, la elección de lo que objetivamente es un despropósito. Reconozcamos que es impactante.

 

Este “talento” para la afección de las masas es una característica muy interesante, y un valor importantísimo. De hecho, es el principal valor que debe tener un político que aspire al éxtito.

Si, ya sé que me vais a decir que un político debe tener principios, honestidad, ideas, inteligencia, capacidad de gestión…si está claro, yo también creo eso, pero eso no es lo que creen los que eligen a los políticos. En política, para el partido quiero decir, lo importante es salir elegido, conseguir votos, y en eso Belén Esteban es una experta.

 

Por lo tanto Belén Esteban debería abandonar la farándula para ingresar inmediatamente en la política. Si Cicciolina (Chicholina para los castizos) es una importante política en Italia, ¿Por qué no Belén Esteban?

Porque Cicciolina estaba dispuesta a ayudar a la humanidad. De hecho la ex pornostar propuso uno de los métodos más coherentes que se han planteado para acabar con el enemigo de occidente, Osama Bin Landen. Propuso directamente al terrorista que la “tuviera” a cambio de “terminar con su tiranía”; “Si Sadam hubiera aceptado, quien sabe que hubiera pasado” concluyó la diputada recordando además que sus pechos “ayudaron a mucha gente”.

Quizá Belén Esteban también pueda ayudar a la humanidad desde la política. No con sus pechos, ni con su atractivo, ni con su horrorosa cara destruida por las operaciones, si no con algún otro encanto. No sé, ¿Quizá de ministra de cultura?

 

Yo insto desde aquí al PP que no pierda esta excelente oportunidad de fichar a una promesa de la política como Belén Esteban. Y digo el PP y no el PSOE porque considero que el PP ya tiene ese perfil de político en sus filas.

Me estoy refiriendo al Sr.Camps, al señor Alfonso Rus, a la señora Barberá…¿Qué no? Si hombre si, si son clavados.

El Sr.Camps es aplaudido por las masas Valencianas independientemente del tamaño del disparate que diga. Vive de su victimismo, como la Esteban, y al igual que ella es votado de forma masiva por mucho que este acreditada su incapacidad para ejercer el trabajo que realiza.

El Sr. Rus también tiene un parecido con la Esteban que llega a parecer hasta genético. Señor analfabeto funcional, soez, inculto y, lo peor, que se jacta de su incultura. Cualquiera diría que han ido al mismo colegio.

Y qué decir de la señora Barberá. Señora no especialmente dotada intelectualmente, gana las elecciones por castigo con su voz de carajillera en base a ser una especie de “Alcaldesa folclórica”. Se presenta a las elecciones contra una exministra de cultura como rival (de esa época cuando para ser ministro de cultura era necesario un mínimo, no como ahora), y le saca 20 puntos. Como en aquel debate de la Esteban contra Jaime Peñafiel, donde el borbónico periodista veía su cultura superada por el leguaje soez y las formas histriónicas de la farandulera, Rita también le gana a Alborch los debates basándose en el exceso, la gesticulación y las formas poco refinadas.

 

Señor Rajoy, no pierda un minuto, fiche a esa señora ahora mismo. Ya que no va poder presentar al presunto corrupto a las elecciones, presente a doña Belén Esteban al puesto de honorable presidenta de la generalitat. Total, en Valencia van a ganar aunque presenten al Vaquilla…

 

P.D: Si no me cae una demanda en un par de días colgaré otro post.

 

PERSECUCIONES, POLITIZACIÓN, CIERRE EN FALSO Y FANTASMAS DEL PASADO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 19-04-2010 en General. Comentarios (16)

 

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La imputación del juez Baltasar Garzón por el Tribunal Supremo ha levantado la bonita alfombra que cubre la realidad política de este país, mostrando claramente que hay escondido debajo de la apariencia de democracia avanzada que tiene nuestro país.

 

La verdad es que el tema amplísimo y no sé por donde empezar. Quizá lo primero que deba hacer es mostrar mi apoyo más absoluto al juez Baltasar Garzón, y la condena a la actitud que el Tribunal Supremo de España está teniendo con él.

Se habla de que el juez ha prevaricado en el caso del juicio fallido al Franquismo. Han hablado muchos juristas, y yo, que no lo soy, tengo la sensación de que hay tantos argumentos para acusar a Garzón de prevaricación como argumentos para desmentir esta acusación. Se habla de que Garzón omitió la ley de amnistía, aunque hay una jurisdicción internacional de justicia universal que dice que los crímenes contra la humanidad no prescriben ni se pueden anular. Se dice también que no actuó igual cuando archivó la denuncia contra Santiago Carrillo por los crímenes de Paracuellos, pero a parte de que no hay ninguna prueba de la participación de Carrillo en estos hechos la realidad de esos crímenes es esencialmente distinta a la represión organizada Franquista y se argumenta que no podría ser considerado genocidio, por lo que la ley de amnistía sí sería vigente en este caso.

Cuando se dan estas respuestas se indica entonces que no se puede acoger a la jurisdicción universal para perseguir crímenes en los que los responsables están muertos y que no hay precedente de eso. Pero, ¿Están todos los posibles imputados muertos realmente? ¿Seguro que no se puede abrir un proceso de genocidio si los principales genocidas están muertos?

 

Todo esto es muy farragoso para los que no somos juristas, pero el resumen es que, si bien Garzón bordea las leyes y las interpreta para que se ajusten a sus deseos justicieros, hay suficiente sustento para las acciones que ha tomado. Llevarán o no a algún sitio, se podrá aplicar o no, pero la acusación de prevaricación parece absolutamente desproporcionada.

¿Por qué lo han imputado entonces? Muchos han hablado de una persecución judicial, y la verdad es que si analizamos los hechos no es nada descartable esta hipótesis. Garzón ha sido imputado en tres casos distintos en muy poco tiempo, y obviamente esto es sospechoso. Además Garzón es un hombre con muchos más enemigos que amigos, tanto en la judicatura como en la política. Muchos desean verle humillado y castigado por su osadía justiciera que ha perjudicado a muchos de los “suyos”. Garzón tiene el problema de que ha atacado a todos por igual. El PP le odia, los restos del Felipismo del PSOE también, al igual que los nacionalistas vascos, los Franquistas, los corruptos de todos tipos…demasiado para una sola persona.

 

Pero lo más peligroso de este caso no es ya lo que se le puede hacer a este juez, estrella y justiciero sí, pero honrado, ético y luchador por causas justas también. Lo peligroso es todo lo que se ha destapado.

Los odios contra Garzón son profundos. Vomitivos editoriales de prensa como el ABC o la Razón, que demuestran hasta qué punto estas prensas se sienten herederas del Franquismo sociológico. Actitud bochornosa del PP, que pretende que se le tolere su porquería atacando al juez que ha iniciado su destape. Pero no sólo eso, en la actitud del PP hay mucho de intención de desviar la atención sobre Gürtel atacando al juez, y, en algunos miembros del partido, se observa también una actitud de Franquismo sociológico.

Ya lo hemos hablado muchas veces, en España las afecciones políticas familiares se heredan. Los Ansón y los Luca de Tena, los Mayor Oreja y los Álvarez Cascos, se sienten herederos de la España Franquista, y aunque nieguen la aplicación de esos principios e ideas en la sociedad moderna, no pueden aceptar ni permitir que “su” pasado familiar y su herencia ideológica sean atacadas ni puestas en cuestión. Ese es el fondo de la cuestión, y por tanto la pregunta es, ¿Cuántos jueces del TS tienen este mismo sentimiento? No me parece muy osado decir que posiblemente más de uno.

 

Pero Garzón también tiene defensores, ardientes defensores. Toda una población que se siente o bien heredera del bando perdedor de la guerra civil, o bien que tiene unos sentimientos marcadamente izquierdistas, defienden al juez a muerte. Para ellos Garzón es una especie de Héroe, de justiciero íntegro que se opone a un “statu quo” que permite corrupciones e injusticias históricas.

Igual que se han defendido antaño pequeños excesos judiciales para perseguir a ETA, con el argumento aceptado mayoritariamente de que no se puede permitir que los que quieren conculcar el estado de derecho se aprovechen de él, los defensores de Garzón argumentan que estos excesos también son justificables para luchar contra la corrupción y las injusticias históricas.

Quizá este argumento sea horrible para una persona escrupulosamente legalista, pero los que ahora tienen orgasmos pensando en un Garzón expulsado de la AN son los mismos que han defendido esto cuando se ha aplicado para perseguir a la ETA o lo hubiesen hecho si se hubiese aplicado para destapar el caso FILESA. Las cosas como son.

 

Internacionalmente la imputación de Garzón ha sido escandalosa. Tan sólo algún diario norteamericano próximo al partido republicano lo ha defendido, y lo ha hecho simplemente por el interés de aplacar la justicia universal, y defender así a los ex gobernantes republicanos de cualquier posible responsabilidad de sus actos en Irak, Afganistán, Guantánamo... El resto de prensa internacional ha considerado increíble la imputación.

Recordemos que Garzón es una de los españoles más importantes de la época actual. Garzón es una de las imágenes de España, igual que lo puede ser Fernando Alonso o Antonio Banderas en unos ámbitos algo menos serios. Garzón ha sido un referente muy importante en Suramérica, donde mucha gente lucha contra la impunidad de las leyes del punto final. También es admirado por europeos progresistas de todo el continente. Su imputación hace bastante daño a un país como este, que no va sobrado de figuras internacionalmente relevantes.

 

Porque el mensaje que se trasmite con esto, la imagen que finalmente queda tanto en el extranjero como en España, es que en la España democrática un partido fascista, la Falange, y un corrupto, Francisco Correa, han llevado a un juez luchador contra la corrupción y la impunidad de los crímenes contra la humanidad al banquillo de los acusados.

Es como una ironía del destino. La democracia permite que los que la quieren conculcar destruyan a los que la defienden. Que los jueces del tribunal supremo hayan permitido esto es absolutamente bochornoso. Como Español, yo me siento triste y humillado.

Algunos hablarán de escrupulosidades, que si hay indicios de prevaricación lo legal es que se investigue. Eso es muy bonito y debería ser así en una situación ideal, pero este no es un país escrupuloso ni ideal. En este país se han cometido excesos judiciales en la lucha contra ETA y no ha pasado nada. En este país un juez absuelve de cohecho pasivo a un amigo convirtiendo este delito en papel mojado por simple servilismo político y no pasa nada. Pero un juez abre nuestro oscuro pasado y le sientan en el banquillo de los acusados.

 

Dentro de esta teórica escrupulosidad se dice que los defensores de Garzón hicieron un acto guerracivilista con la intención de coaccionar al tribunal supremo, algo inaceptable. Lo dicen los mismos que han hecho eso mismo en varias ocasiones, para que no se soltase a de Juana Chaos por ejemplo.

Independencia judicial dicen, ¡Pero si ustedes son puestos en esos cargos indirectamente por los partidos políticos! La justicia en este país no es que esté politizada, es que es parte integrante de la política. Ante cualquier conflicto los jueces progresistas votan una cosa y los conservadores otra casi en bloque. Normal, sus cargos dependen indirectamente unos del PP y otros del PSOE, ¿Cómo no van a defender, siempre que estemos en un terreno interpretable, los intereses del partido?

 

Y finalmente todo esto lleva a que las nuevas generaciones, y las antiguas, se pregunten si la transición fue realmente un proceso ejemplar, o si bien fue algo que se cerró en falso. Otro debate que escandaliza a muchos puristas, aquí tanto de derechas como de izquierdas (es el caso de Carlos Carnicero, por ejemplo), que no permiten que se ponga ni una sola coma a la sacrosanta transición. ¡¿Cómo se atreven a cuestionar la ley de Amnistía?! ¡Eso es abrir un terreno peligroso!

Analicemos con detalle los argumentos, son los mismos de los que defienden que no se abran las heridas de la guerra civil. No se puede hablar de la guerra civil, no se puede hablar de la transición…Se ve que en este país tenemos que hablar del Mira quien Baila.

 

En España se abre una fosa y no sale un muerto, sale de todo: Odios, calumnias, polarización, fascismo sociológico, ignorancia histórica, politización de la justicia, irresponsabilidad pública, intención de sacar provecho, heridas del pasado que no cierran jamás…

¿Cómo se debe situar una persona ante este conflicto? ¿Defendemos escrupulosamente la ley aunque otros no lo hagan? ¿Tomamos partido por convicciones políticas? Yo no lo sé, lo único que sé es que yo defiendo a Garzón, que me parece que tiene mucha más categoría moral e histórica que todos los aprovechados, serviles y rencorosos que pululan como Buitres sobre lo que esperan que sea su cadáver.

 

EL CONTRATO ALEMÁN, EL MODELO AUSTRIACO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-04-2010 en General. Comentarios (19)

 

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En genio hispano se ha puesto a trabajar rápidamente después de los años que se ha pasado hibernando, todos los de la bonanza económica y los dos primeros de la crisis. Una decena de años en la parra sirven mucho para pensar, para reflexionar, para haber generado una tormenta de ideas, un modelo de sociedad al que aspirar.

Finalmente el gobierno del reino se ha decidido a actual, y toda la sabiduría acumulada por el largo proceso reflexivo ocurrido en las tierras ibéricas ha llevado a lo que nos ha llevado siempre: A copiarnos de los demás.

 

Disculpadme por el chiste, porque realmente copiarse de los demás no es nada malo, si copias cosas positivas claro. La creación es muy difícil y muy complicada, es algo que te lleva a deslizarte por un terreno desconocido. Quizá no esté el país para innovar en exceso.

Las dos ideas principales que parece haber copiado nuestro gobierno a nuestros vecinos centroeuropeos son dos: El llamado contrato alemán, y el modelo austriaco.

 

¿Qué es el contrato Alemán? Este contrato consiste básicamente en la conversión del ERE temporal en algo habitual y no en algo excepcional. Las empresas que sufren un proceso de caída de la demanda pueden recurrir a disminuir las horas de trabajo de sus trabajadores, siendo estas horas reducidas contabilizadas como tiempo de “paro”, y pagando el estado estas horas, se habla, al 70% de su coste.

¿Y el modelo austriaco? El modelo austriaco es un modelo de indemnizaciones por despido que, como indica su nombre, se aplica en Austria. Allí estas indemnizaciones no las paga la empresa directamente, si no que las paga el estado con un dinero que pagan las empresas a modo de “impuesto preventivo”. Obviamente este coste adicional es mucho menor que el coste de un despido, pero lo pagan todas las empresas aunque no despidan a los trabajadores.

 

Ambas ideas pueden parecer adecuadas, y de hecho nuestro gobierno cree que lo son. Desde la oposición se ha dicho que estas medidas son “vagas” e “incompletas”, al igual que se dijo de la medida de aumentar la edad de jubilación. La verdad es que el PP se desacredita a si mismo, y o bien el desconocimiento económico de su equipo de gobierno es absoluto y lo inhabilita para gobernar, o bien su intención de manipular es tan transparente que lo convierte en un partido que ejerce una política irresponsable y lamentable (no os preocupéis, es lo segundo); porque las tres medidas, si son aplicadas con la contundencia que podrían ser aplicadas, representarían un cambio radical en las relaciones laborales y en el modelo social Español, cada una por distintas circunstancias.

 

El contrato alemán parece una buena idea. Se mantendrían los puestos de trabajo, suponiendo esto un menor coste para la empresa y una pérdida mínima de salario para el trabajador. Un trabajador que tenga una reducción de horas del 30%, por ejemplo, cobraría aún así más del 90% de su salario.

Pero hay un grave problema para la aplicación de este contrato en España. El empresariado Español es en un porcentaje importante fraudulento, pícaro y pillo. Usan las leyes hechas con un espíritu determinado en su beneficio, bordeando siempre la legalidad. Por ejemplo, habría una tentación muy grande de reducir la jornada laboral de los trabajadores para pagar menos y, en cambio, mantener objetivos de producción parecidos. También se podría usar esta ley, que en principio se hace para empresas con bajones de producción temporales pero que son viables, para extender situaciones se inviabilidad empresarial acogiéndose a la ley. Se me ocurren estas dos posibilidades de fraude, pero seguramente habrá otras.

Para que esto funcione debería haber un uso adecuado de la ley. Si desconfiamos de la ética empresarial de este país como desconfío yo, debería haber sistemas claros de control de fraude.

 

Más favorable soy al modelo Austriaco. Cambias las indemnizaciones por despido que paga la empresa por unas indemnizaciones pagadas por algún fondo del estado creo que aportaría ventajas. Por un lado la empresa con necesidad real de despedir lo haría con menos coste. El coste se repartiría entre todas las empresas en función de sus trabajadores. Un pequeño aumento de la presión fiscal sobre la empresa facilitaría la supervivencia de las empresas que tengan dificultades, por un lado, y sería como un “seguro” para las empresas, pues en el futuro se podrían ver afectadas por esa situación.

Por otro lado el trabajador no se vería perjudicado en cuanto a su indemnización por despido, y en cambio tendría una ventaja muy importante: Facilitaría la movilidad del trabajador en búsqueda de un trabajo mejor.

Muchos trabajadores no se mueven de empresa para no perder la “antigüedad” y la seguridad que les garantiza una indemnización por despido. Un trabajador que lleve 6 años en una empresa puede dejar perder oportunidades de mejora muy buenas por un miedo lógico: ¿Y si la empresa finalmente es un fraude? ¿Y si me despiden a los 6 meses? ¿Y si la nueva empresa va mal? Creo que esa visión de asegurar lo que se tiene es lógica, pero hace perder buenas oportunidades de promoción laboral.

Si la indemnización es acumulable, se favorecerá la movilidad. Y esa movilidad llevará a mejores trabajos, a mejores condiciones y a más cotizaciones sociales y más consumo.

Sólo hay un pero, ¿Aumentarían los despidos y por lo tanto el paro con esta medida? Yo no tengo claro este punto, creo que en términos netos a medio plazo no, pero si temo que los empresarios tengan “gatillo fácil” desestructurado muchas vidas y creando cierta inseguridad laboral. Al final volvemos a lo de siempre, a un empresariado poco capaz que juega con los trabajadores como si fuesen piezas de un engranaje desconociendo las ventajas y valores de una gestión de recursos humanos moderna y motivadora.

 

Estas dos medidas son, desde mi punto de vista, positivas. Parece, no obstante, que el gobierno quiere mezclarlas con un abaratamiento del despido, algo que parece que el gobierno, patéticamente, quiere esconder. Ahí ya no puedo estar de acuerdo, pues el problema de este país no son las indemnizaciones por despido, si no la cultura empresarial que tenemos. Las indemnizaciones por despido deberían ser lo último a tocar, sobre todo si conseguimos aplicar un modelo austriaco de una manera bastante firme.

¿Saldrá esto adelante? No tengo muchas dudas de que el contrato alemán si, pero el modelo austriaco me temo que va a levantar ampollas por ambos lados. Los sindicatos lo temerán, con sus trabajadores afiliados acostumbrados a trabajar muchísimos años en la misma empresa. La patronal lo rechazará pues implica, de facto, un aumento de la presión fiscal.

Sin embargo el gobierno debería ser firme en el camino de la flexiseguridad, y no estaría de más alguna medida de ayuda a vivienda, guardería, etc. Que genere la sensación que este modelo fexiseguritario no es una concesión a la patronal, si no que es un modelo social.