LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

A LA IZQUIERDA DEL PSOE, A LA DERECHA DE IU

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 29-03-2010 en General. Comentarios (10)

 

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El exsecretario General del PCE, Santiago Carrillo, comentó en una entrevista que en España hay espacio para un partido a la izquierda del PSOE, pero que ese no puede ser ni IU ni el PCE.

 

El PCE es un tipo de partido que ya no corresponde a esta época” “Hace falta una nueva izquierda, pero adecuado a esta época. Un partido que critique al capitalismo de hoy, no al de hace 90 ó 100 años”. Esta ha sido la crítica de Santiago Carrillo a su ex partido, el PCE (ó IU, a estas alturas ya es lo mismo), y en mi opinión es totalmente acertada. Se nota que Santiago Carrillo sabe lo que se cuece en esa santa casa.

Obviamente Carrillo también habla desde la subjetividad. El Eurocomunismo responsable que el dirigía fue purgado del PCE, con él a la cabeza, por un grupo de integristas que se pensaban que estaban en la época de Lenin. En el fondo lo que está proponiendo Carrillo es un reflejo de ese eurocomunismo que él creó, pero 40 años después.

 

Yo soy de los que opina que hace falta este tipo de partido en España, pero no sólo este, hacen falta bastantes más partidos para que nos saquen de este bipartidismo servil y narcotizado. Pero centrémonos en esta opción.

Desde la marginalización de los partidos Excomunistas y la derechización de los socialdemócratas, no ha aparecido a nivel internacional un nuevo movimiento de izquierdas que se inserte en medio de esas opciones. El espectro político que han dejado es cada vez más amplio, y la base social a la que podrían representar también es más grande. Sin embargo, parece que existen terribles dificultades para que cuaje un movimiento de estas características.

El socialismo del siglo XXI, convenientemente deformado por Chávez, no es más que otro refrito de los populismos suramericanos, a caballo entre Castro y Perón, que tanto daño ha hecho a muchos países del cono sur. Los partidos ecologistas o eco socialistas no han sido capaces de generar una alternativa política coherente fuera de un buenismo respecto al medio ambiente, acaso ni lo han intentado. Otros movimientos de “fusión”, como Die Linke, parecen demasiado lastrados por sus miembros más radicales para crecer más allá de su representación actual, estando siempre en el peligro, por el lado contrario, en convertirse en partido “amigo” y complementario al socialdemócrata, perdiendo su propia identidad.

 

Nos encontramos, pues, en un terreno vacío sin perspectivas demasiado claras. La izquierda, esta izquierda en germinación, no tiene siquiera un referente filosófico como lo tenía en épocas pasadas. ¿En qué se deba basar? ¿Hacia dónde debe ir? ¿Debe rescatar ideas del pasado o crear unas nuevas?

Hace unos años tenía la sensación de que sería el movimiento eco socialista quien cogería el relevo de una izquierda, digamos, bien definida. Sin embargo hoy no tiene esto ninguna pinta, ¡Incluso de está hablando de que los Verdes gobiernen con la CDU en Alemania! Donde no son marginales, los eco socialistas se han convertido en un partido para complementar mayorías.

Como bien dice Carrillo los partidos excomunistas, comunistas, o lo que sea aquello, hoy no son más que unas cuantas personas que confunden el siglo en el que están, creyendo en revoluciones proletarias cuando los proletarios están pensando en revoluciones en la tecnología del plasma. Se han convertido casi en un folclorismo.

 

Aún estando así las cosas creo que este movimiento va a terminar germinando. No sé cuando ni cómo (¿Quizá un gran líder? ¿Quizá una filosofía nueva? ¿Quizá un eco socialismo con sensatez?), pero los ciclos históricos existen, las ideas y las necesidades son cambiantes, y es obvio que hay un amplio sector social a la espera de una alternativa a las realidades políticas que hemos comentado.

En el mundo actual ni filósofo ni un libro pueden generar un movimiento de masas. Un gran líder tendría siempre un ámbito parcial tanto espacial como temporalmente, y podría no generar un movimiento del tamaño necesario si otros hombres excepcionales no le secundan. Quizá los viejos modelos de extensión de unas ideas ya no sirvan, y nos encontremos una realidad imprevisible.

 

Es posible que necesitemos primero una extensión de ciertas ideas y ciertos valores fundamentales antes de crear un movimiento político encima de ellos. Quizá generando primero un rechazo a la cultura de la falsa apariencia y la ostentación, regenerando un respeto por la cultura y el conocimiento en contra de la frivolidad social e intelectual en la que vivimos, recuperando el principio de que el mercado y sus leyes no pueden ser los que condenen a las personas a la ostentación o a la miseria, creando un sentido de responsabilidad social que parece perdido; Quizá sólo así, con una base intelectual y ética sólida, pueda esta sociedad crear una alternativa política en esta era de la muerte de las ideologías y el abandono de las aspiraciones por crear una sociedad mejor.

 

REDUCCIÓN DE COSTES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-03-2010 en General. Comentarios (18)

 

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Uno de los pilares básicos de las empresas modernas es la reducción de costes. Reducción de costes como método para poder dar al mercado un producto o servicio más barato y, por tanto, ser más competitivo, tener una ventaja sobre los demás competidores, y poder competir ,en el caso de los productos, con productos fabricados en países con mano de obra muy barata.

 

Todas las empresas dicen intentar la reducción de costes. Hay incluso modelos teóricos como la filosofía LEAN que aplican muchas consultoras. Pero llega un momento en que esta reducción de costes toca “hueso”, y entra directamente a plantearse los costes laborales, y ahí en donde empiezan los problemas porque se generan problemas sociales.

Reducción de las cotizaciones empresariales a la S.S, abaratamiento del despido y salarios más baratos suelen ser la reivindicaciones del empresariado, defendidas comúnmente por personas ajenas a él pero que entienden que la reducción de costes es necesaria para fortalecer nuestra economía, visión que responde a una ecuación lógica pero que es también totalmente miope y muestra un gran desconocimiento de la realidad de la empresa en España.

 

Dentro de las medidas que está planteando el gobierno para afrontar la crisis hay una que destaca mucho: Los planes de eficiencia energética. Al ciudadano medio esto le suena como si fuese un canto al sol, una propaganda gubernamental vacía de contenido real. Pero no, os puedo asegurar que este es un campo muy importante para nuestra economía.

No sólo la cuestión energética es importante, hay otros muchos gastos de las empresas que están totalmente disparados y que son innecesarios, producto la mayoría de veces de una mala gestión empresarial, y todo este sobrecoste es más dañino para la empresa y representaría más ahorro en caso de gestionarse bien que todas las reivindicaciones de reducción de costes sociales. Os voy a poner un ejemplo.

 

Este es un caso real de una mediana empresa Valenciana de la que no voy a decir su actividad, tan sólo os diré que es proveedora de una de las multinacionales más famosas del mundo.

Conocí esta empresa hace un par de años en una visita. Hablando me contó que gastaba mucho dinero en electricidad, debido a que tenía un problema medioambiental que le obligaba a ello. Yo le ofrecí una serie de propuestas para reducir ese sobrecoste que tenía por problemática medioambiental, pero no llegamos a ningún acuerdo y el caballero no hizo nada, por lo que sé ni conmigo ni con ninguna otra empresa. Hablo de una empresa que fácilmente podía tener un gasto de unos 300.000-400.000 euros anuales en electricidad.

Bien, esta empresa y su director técnico eran conscientes de que tenían un alto coste en la electricidad. Han pasado dos años, y hoy esta empresa tiene un contrato eléctrico que está sobredimensionado un 15-20% sobre el precio que actualmente tiene el mercado eléctrico. Es decir, le están regalando a la compañía eléctrica más de 35.000 euros anuales por el mero hecho de no estar pendientes de su contrato eléctrico y de la realidad de ese mercado. Ya no hablo de eficiencia energética, hablo simplemente de una labor de un departamento de compras que no exige más que preocuparse un poco.

 

Más ejemplos. En el mundo de la gestión de residuos industriales es muy frecuente ver verdaderas aberraciones. Los residuos industriales pueden ser valorizables (reciclables) o no, y en cualquier caso si están mezclados se convierte esa mezcla en algo no valorizable, al igual que mezclar dos residuos no valorizables puede generar uno nuevo más caro que los dos por separado.

En empresas que generan muchas toneladas de estos residuos mensualmente este coste es importante. Una gestión adecuada, una separación de los residuos entre sí, o un destino más barato para los mismos pueden suponer muchos miles de euros de ahorro al año para estas empresas. Sin embargo cuando una empresa de gestión de residuos puede, “engaña” a su cliente y le hacen gestionar incorrectamente con la finalidad de aumentar la facturación de este cliente y, por lo tanto, sus beneficios. Un mayor conocimiento de este tema, o una prospección de mercado haría que muchas empresas se ahorrasen mucho dinero, pero no lo hacen.

 

He hablado de dos casos que conozco, pero hay muchos más. Lo aplicable a la electricidad es aplicable al gas natural. Lo aplicable a la gestión de residuos lo será a otros muchos costes y proveedores.

Esto no es baladí señores. El sobrecoste eléctrico del ejemplo anterior representa, para una empresa de eses trabajadores, bastante más que ese famoso 3 ó 4% de reducción de las cuotas de la S.S que pedía la CEOE. Pero la empresa de este país pide que el estado le reduzca los costes que ellos son incapaces de reducir por su incapacidad.

¿Vamos a abaratar el despido, los salarios y las cuotas mientras mantenemos un sobrecoste artificial producido por una mala gestión? Es una aberración que no tiene ningún sentido, pues hacer esto provoca la famosa teoría de la manta, que si estiras por arriba para taparte la cabeza dejas al aire los pies. Estas reducciones de sueldos o de indemnizaciones beneficiarían a la competitividad de la empresa, pero contraería el consumo personal por el otro lado. ¿No será infinitamente más lógico la reducción de estos costes por mala gestión que cometen la mayoría de empresas?

 

En este punto es fundamental la formación de los trabajadores. Las empresas dicen dar mucha formación porque les sale gratis, y mandan a sus trabajadores a cursos estúpidos que no les sirven para nada. La formación de un director técnico, de un jefe de compras o de un responsable de medio ambiente para conocer el mercado al que se enfrentan sería mucho más interesante para las empresas. Pero el empresariado de este país, con su visión miope y de beneficio rápido, generalmente prefiere formación inútil gratis que válida pagando.

Al final el problema principal, aunque no único, de nuestras empresas es esa anticuada mentalidad chapucera que pervive en la mayoría de PYMES y, aunque parezca sorprendente, también en algunas empresas grandes. Eso es lo que hay que arreglar y esa mentalidad es la que hay que combatir para que podamos salir de esta situación.

 

LA CALIDAD DE VIDA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 24-03-2010 en General. Comentarios (13)

 

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Esta semana he estado viajando bastante, primero a Bilbao y después a Oviedo. No es que me haga especial gracia tantos viajes por trabajo, pero siempre es interesante viajar para desarrollar nuevos pensamientos. Francamente observo bastante cuando viajo, desde las personas que me acompañan en los aviones, hasta los viandantes de las ciudades por las que paseo, su idiosincrasia local, su modo de vida, etc.

 

A Oviedo no es la primera vez que iba, pues voy bastante a menudo por trabajo. Es una ciudad que me gusta mucho, con su casco antiguo perfectamente cuidado y limpio. Los ovetenses siempre me han parecido bastante amables, lejos de ciertos estereotipos que tienen los asturianos y gallegos de ser personas cerradas. Son gente bastante llana (aunque muchos opinan que son bastante pijos comparados con otros asturianos) y se nota que tienen una vida relativamente cómoda. Disfrutan del tiempo libre y los placeres gastronómicos, y me parece muy interesante esa cultura de la sidra como base de ciertas relaciones sociales.

Permitidme no hablar demasiado sobre los vascos pues no he estado más veces en el país vasco y no opinaría con propiedad. Siempre me ha dado la sensación de ser gente bastante arisca en el trato y poco abierta, pero admiro mucho su seriedad y honestidad. Los vascos me han parecido siempre gente de la que te puedes fiar.

 

Mi intención con esta entrada no era desarrollar las personalidades e idiosincrasias locales si no hablar de los tipos de vida, y sobre todo de la de Oviedo. Mi sensación cada vez que visito esa ciudad es que allí se debe vivir muy bien, y que los ovetenses en general tienen una calidad de vida muy alta.

Cuidado, yo soy mediterráneo y a mi me gusta el sol y el calor. En Asturias llueve mucho y su clima es algo más frío que el mediterráneo. En eso Oviedo no me gusta, como también me incomoda un poco tanta cuesta, acostumbrado a una ciudad llana. Pero por el resto me parece que la calidad de vida en Oviedo debe ser de las mejores de España.

Dí varias vueltas en coche por Oviedo y todas las zonas que vi me parecieron relativamente pudientes. Tanto el casco antiguo como las zonas nuevas tienen su encanto y están cuidadas a la perfección. Mi jefe, ovetense, me dijo el otro día en Bilbao “Me vas a matar, pero a mi no me ha gustado Valencia, la veo muy sucia y descuidada”. No me extrañó nada. En Valencia paseas por el centro y abundan edificios viejos poco cuidados, algunos al borde de la ruina, solares en medio de la nada, etc. Supongo que es algo típico de las grandes ciudades, que no se pueden cuidar como las pequeñas, aunque aquí en Valencia las prioridades es construir cosas grandes y nuevas mientras se deja morir lo viejo. En cierta manera parece que no hayamos salido del desarrollismo cutre de los 60 ó 70.

 

La verdad es que las ciudades pequeñas o medianas tienen mucha mejor calidad de vida que las grandes ciudades. La mayoría de mis compañeros de trabajo de Oviedo viven a menos de 10 minutos caminando de sus casas, algo que puede parecer poco relevante hasta que haces un cómputo de las horas de tu vida que pierdes viajando hacia el trabajo, cálculo verdaderamente escalofriante. Podríamos desarrollar aquí muchas ideas sobre la productividad, pero no vienen al caso.

Pero no es sólo eso. Es tenerlo todo a mano, menos atascos, una vida algo más relajada lejos del frenesí de las grandes ciudades. Una ciudad mediana te ofrece casi todos los servicios de una grande.

Una de las cosas más curiosas que he visto es que mis compañeros asturianos que trabajan fuera de Asturias (hay muchos), vuelven casi siempre a Asturias en cuanto tienen la oportunidad. Da igual que vivan en Madrid, en Barcelona, Sevilla o Valencia, si sale una plaza a la que se ajustan bien se vuelven sin pensarlo. Quizá haya algo de morriña por la tierra, o de ese orgullo asturiano de ser ellos la verdadera España “y lo demás terreno conquistado” como dicen ellos, pero creo que la calidad de vida influye de forma importante.

 

Las especies Urbanita y Ruralita siempre han existido. Hay gente que quiere vivir en una gran capital, y gente que prefiere el pueblo por encima de cualquier otra cosa. Hay personas que tienen una de las dos tendencias muy marcadas.

Yo no la tengo, aunque reconozco que soy mucho más urbanita que ruralita (no me gustaría vivir en un pueblo donde todo el mundo te conozca y sepa lo que haces, con esos típicos rumores maliciosos y cotilleos que se estilan en los pueblos), me gusta poder vivir de forma relativamente anónima, y sobre todo que mis vecinos no tengan prejuicios de mentes cerradas. Pero reconozco que creo que nos estamos pasando con urbes tan grandes. Ciudades como Madrid y Barcelona son grandes en exceso, por no hablar de grandes ciudades de otras partes del mundo. Al final nos convertimos en los esclavos de la cuidad, de su frenesí, de su ritmo de vida esquizofrénico.

Incluso Valencia me empieza a parecer demasiado grande y demasiado estresante. Todo el mundo corriendo a todos lados con prisas, con nervios, con estrés, yo el primero no os creáis que no (soy de puntualidad británica). No tenemos tiempo para observar, para pensar, para reflexionar. Absorbidos por un mundo que nos ha convertido en un engranaje de su sociedad estamos perdiendo la base de lo que nos ha convertido, precisamente, en una sociedad moderna y avanzada. La técnica, el conocimiento, la tecnología, las libertades, la democracia; todo ha salido gracias al pensamiento y a la reflexión de personalidades históricas excepcionales.

Aunque fuesen solo unas élites o unos privilegiados, estas élites tenían tiempo, y ese tiempo lo convirtieron en las ideas que rigen hoy en mundo tanto en la faceta tecnológica como en la de las relaciones humanas.

 

¿Habría sido Newton un genio si hubiese tenido que levantarse a las 6 de la mañana para coger un coche de Toledo a Madrid, trabajar 8 horas, y volver a casa con una hora y media más de viaje? ¿Habría desarrollado su filosofía Platón con una vida en la que todo está programado? Seguramente no.

La calidad de vida no es tener un gran chalet y tener que vivir en hoteles y aeropuertos, no es un piso domótico en una planta 50 de una zona de rascacielos colapsada por el tráfico. La calidad de vida no es sólo hedonismo, es también necesaria para cultivarte intelectualmente y poder ejercer conscientemente tus deberes como ciudadano.

 

No me hagáis demasiado caso hoy, no son más que las reflexiones de un viajero.

 

SALVAJISMO FALLERO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 20-03-2010 en General. Comentarios (8)

 

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Hoy estoy muy contento. Por fin ha acabado esta fiesta terrible, invasiva e incivilizada de las fallas.

Mis palabras serían tachadas de antivalencianidad por nuestras queridas autoridades, que han convertido en obligatoria la afección a cualquier costumbre valenciana, por bárbara que sea, so pena de caer en la lista de enemigos de la patria. Vamos, a veces parece que le vayan a la zaga a Batasuna.

 

Sí amigos, una fiesta salvaje. La mayoría de los valencianos que pueden huyen de la capital en fallas hacia cualquier destino en el que puedan tener la libertad que Valencia no te permite. Otros muchos valencianos se quedan porque no tienen más remedio, como es mi caso, pues en fallas no hay vacaciones y las personas que vivimos en la capital tenemos que ir a trabajar, aunque no podamos dormir o coger el coche.

Quien haya vivido unas fallas como vecino lo conoce. Calles cortadas, muchas pues aquí hay fallas en casi todas las calles, carpas ocupando la vía pública sin compasión, verbenas callejeras hasta altas horas de la madrugada, tracas y petardos 24 horas diarias, etc.

 

Lo de los petardos es una cosa terrible. Fijaos, el día 18 por la noche fui a ver el castillo de fuegos artificiales final de las fallas, la “nit del foc”. Para ello debes acudir cerca del antiguo cauce del río Turia, que es donde se dispara el castillo.

Como obviamente no puedes ir en coche ni en transporte público (o porque no circula, o porque es imposible entrar en los vagones), debes ir caminando. Para ir hacia el castillo desde dos horas antes hay verdaderas aglomeraciones, muy cercanas a la concentración que puede haber en una manifestación, con lo que te cuesta más de 1 hora lo que te costaría 15 minutos en cualquier otra ocasión.

Pero el problema del camino no es la aglomeración, que más o menos es llevable. Lo peor es que hay montones de “terroristas urbanos” que lanzan hacia las masas los famosos petardos “borrachos”. Estos petardos, bastante peligrosos, son petardos que antes de explosionar se mueven a velocidades altas locamente de un lugar a otro, muchas veces persiguiendo a la gente. Los petardos borrachos persiguen a la gente porque en su movimiento se guían por las bolsas de aire que existen a su alrededor. Las personas, al correr para evitar los petardos, generan una corriente de aire que hace que el petardo los persiga.

Veréis que el altamente peligroso el uso de estos petardos, y mucho más lanzarlos contra la multitud. Pues bien esto es una costumbre general en cualquier aglomeración fallera, sin que nadie haga nada por evitarlo. Por mucho que la policía diga que perseguirá a los que lancen estos petardos, la verdad es que no hacen nada, fundamentalmente porque es imposible controlar nada cuando hay más de 1 millón de personas en la calle en un espacio muy reducido e intransitable.

 

Bien, como decía la otra noche, en el castillo, se tiraban también petardos. Pero me ví envuelto en una situación de barbarismo extrema. En una famosa calle de valencia con multitud de locales de ocio, dos grupos de subnormales situados en ambos extremos de la calle se tiraban “borrachos” los unos a los otros. Claro, la calle estaba siendo transitada por verdaderas columnas de personas, que una vez de daban cuenta de esto corrían para que no les afectase la guerra de borrachos, provocando esas corrientes de aire que he explicado antes.

Yo pasé por esa calle. Cuando me dí cuenta que había dos grupos haciendo esto ya estaba en medio de la calle, y me apresuré a salir. Uno de estos “borrachos” me golpeó en la espalda en uno de sus movimientos, aunque afortunadamente ni me quemó (en el movimiento desprenden chispas por uno de sus orificios), ni explotó en ese momento, cosa que podía haber hecho perfectamente causándome heridas.

 

Accidentes por culpa de los borrachos u otros petardos potentes hay multitud todas las fallas. La mayoría son de los propios usuarios, pero hay muchos que son de víctimas que inocentemente pasaban por la calle. Estos últimos suelen ser accidentes leves, pero existen (a pesar del curioso silencio de casi todos los medios de comunicación), y no hay ningún derecho a que estas cosas puedan pasar.

Quizá os preguntaréis como se permite esto. Y no es que se permita esto, es que se tolera para ser más exactos. Teóricamente está prohibido tirar cualquier petardo fuera de las zonas habilitadas para ello (valladas y cerradas), pero la realidad es que se tiran en todas partes, quizá sea en las zonas habilitadas donde menos se tiran.

Además, existe una directiva europea sobre uso de materiales pirotécnicos y seguridad, que es de 2007. Una parte de esa directiva dice “los artículos pirotécnicos no se moverán de manera errática e imprevisible”, lo que prohibiría estos petardos, además de otras muchas limitaciones contempladas en esta directiva. Pero tanto el ayuntamiento como la generalitat están pidiendo una moratoria, para que se sigan haciendo desmanes en aras de la valencianidad.

 

También hay mucho que hablar sobre la destrucción de mobiliario urbano y la suciedad generada. Me ha hecho mucha gracia una noticia que he visto en una televisión hace un rato sobre la cantidad de residuos que se ha generado en un macrobotellón en no sé que lugar de Andalucía la noche pasada, ¡Estoy seguro que los residuos generados en Valencia multiplican por más de 500 veces aquellos! Pero parece que los residuos del macrobotellón son un problema y estos no.

Porque la ciudad, damas y caballeros, da verdadero asco. Basura, destrozo de mobiliario urbano (más de 200.000 euros de destrozos según calcula el ayuntamiento), orines por todas partes. Recuerdo en 18 por la noche como todos los chavales que se emborrachaban en las verbenas meaban en la entrada de un garaje que tenía, como es obvio, pendiente descendente. Los chavales caminaban por un lago de orín para mear allí, algo verdaderamente asqueroso. El ayuntamiento ha dicho que había urinarios públicos, pero yo no los vi, y mira que sobraron cantidad de la visita del papa. Por las cifras que dio el ayuntamiento creo que la cifra de esta vez (en el caso de que existiesen) era infinitamente menor que el día de la visita del papa. Se ve que los peregrinos católicos mean más que los borrachos de verbena por algún extraño proceso fisiológico que no llego a comprender.

 

Esta comunidad ha sido convertida en una especie de parque temático para turistas. Los ciudadanos no pintamos un carajo. Nos pueden alterar la vida de la manera que les de la gana para que los dirigentes políticos vean cumplidos sus baños de multitudes y su pan y circo que regalan a las masas. Una ciudad de 800.000 habitantes llevada al estado de sitio durante 5 días. Luego esto sienta precedente y se extiende, ¿Por qué no vamos a cortar la cuidad varios días para hacer un circuito urbano de F-1? Que se joda el ciudadano. Aquí parece que no tenemos derechos.

Como he dicho al principio mi discurso podría ser tildado de anti-valenciano por muchos de mis paisanos, primeramente por los propios políticos que usan estas tradiciones para hacer un pupurri de tradición, localismo exacerbado y sus propios intereses electorales. Como dije muchas veces, aquí en PP valenciano ha buscado y encontrado una fusión mística entre la valencianidad como ellos la entienden y el PP.

 

Sólo hay que ver como se mueve Rita Barberá por la fallas. Parece la musa de las fiestas, la reina madre de las fallas. El otro día fue la vicepresidente de la Vega y la pitaron. Me hicieron mucha gracia los comentarios de los periodistas, pues se extrañaban de que había sido la única política silbada en el palco de autoridades, pues ni el presidente del senado Javier Rojo ni el secretario general del PSPV Jorge Alarte, socialistas ambos, fueron pitados.

La verdad es que el comentario es estúpido. Los que pitaron a la vicepresidenta probablemente serían algunos cazurros con el cerebro lavado con las ideas de que los socialistas son enemigos de Valencia. Si no pitaron a Rojo o Alarte es, simplemente, porque no sabían quienes eran. Es lo que tiene la cultura.

 

En fin, estos son mis sentimientos sobre nuestra querida fiesta. Ya los expresé en DICTADURA FALLERA (http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/1237040460/), pero conviene recordarlos cada año, porque esta opinión amigos míos, es bastante más general de lo que vosotros pensáis. Eso sí, no la veréis en ningún medio de comunicación ni en boca de ningún político. Hay cosas que parece que no se pueden decir, y defender el derecho del ciudadano a poder vivir de forma normal y tranquila sobre las patentes de corso de ciertas tradiciones es una de ellas.

ARTURO PÉREZ REVERTE

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 18-03-2010 en General. Comentarios (13)

 

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Aprovechando la presentación del último libro de Pérez Reverte, El asedio, ambientado en el Cádiz liberal de la guerra de la independencia, me gustaría hablar un poco de este escritor.

Pérez Reverte es un escritor que gusta mucho, más todavía que por sus novelas y libros por sus columnas de opinión en prensa, que lleva publicando hace muchos en el suplemento dominical “el semanal”.

Ojo no estoy diciendo que sea un mal novelista, al contrario. Reverte tiene novelas muy conocidas y muy buenas, como el maestro de esgrima y el club de Dumas. También es el creador de Alatriste. Creo que es un autor muy prolífico y, como veis,  un autor muy volcado en la novela histórica. Y, personalmente, considero que sus juicios sobre los XVII, XVIII y XIX Españoles son bastante acertados.

 

Pérez Reverte fue también corresponsal de guerra durante muchos años, algo que es posible que le haya endurecido el carácter. Presentaba hace muchos años un programa en TVE sobre crímenes y tal, del que dimitió diciendo, directamente, que era “basura”.

En este tipo de situaciones nunca sabes lo que ha pasado, pero a mi las personas que no se casan con el poder, ni se aferran a un puesto y son capaces de pegar un portazo me producen mucho respeto.

Pero, como he dicho antes, querría destacar su faceta de “opinólogo”, sus artículos de opinión y sus juicios sobre la actualidad.

 

Conozco gente que es entusiasta de Pérez Reverte y de sus opiniones políticas. Recuerdo incluso que nuestra ilustre lectora Adelia, la catedrática, una vez reprodujo aquí un texto de Reverte con admiración. Creo que era un texto sobre educación que era muy crítico tanto con la derecha política como con la izquierda política, como es habitual en él.

Sin embargo a mi no me gustan nada las opiniones políticas de Pérez Reverte, voy a explicar por qué.

 

Realmente la característica que definen los textos políticos y de opinión de Reverte es la crítica, no la crítica como algo positivo, si no la crítica destructiva. Reverte es destructivo, arrea a derecha e izquierda sin contemplación ni favoritismo alguno.

Arturo parece ese tipo de personas que están contra el mundo, contra toda la política, deprimidos por el país en que viven, con sus compatriotas, con las esencias españolas. Desde ese planteamiento se sitúa en una posición superior, culturalmente superior, desde donde critica sin cuartel a todos, lo que sin duda para él será el reflejo de una posición independiente y políticamente incorrecta de la que se jacta.

 

Pérez Reverte destila soberbia en sus textos. Quizá desde la posición de un intelectual es difícil evitar cierto grado de soberbia, pero parece que Reverte no hace el más mínimo esfuerzo para contenerla, es más, creo que la potencia especialmente para hacerse “polémico”.

Pero la principal crítica que tengo hacia Reverte no es su soberbia, que al fin y al cabo es algo personal que no empaña la calidad de sus textos, si no su tendencia a la negatividad y la destrucción.

Reverte se comporta como un nihilista desencantado, una persona que no cree en nada positivo, en ninguna idea constructiva, en ninguna alternativa política; sin embargo si tiene muy claro quienes son los “malos” a los que hay que atacar, que la verdad parece que son la mayoría de los que pululan por la centralidad mediática.

 

Vivimos en un país que vive una dualidad muy curiosa. En parte no es crítico, sobre todo aplicado a la política y a ciertas realidades sociales (mucha gente es totalmente pasiva y se aferra a “su” partido y a su líder político como si fuese un Gurú). Pero por otro lado es profundamente criticón y egoísta. Los mismos que depositan una papeleta en la urna de forma acrítica luego exigen a los políticos que resuelvan todos sus problemas sin excepción.

Oír en un típico bar Español una conversación de política es verdaderamente revelador (y tristísimo), pues a la vez oirás la defensa a ultranza de “los tuyos”, la satanización de “los otros”, el volcado de la responsabilidad de muchos de tus problemas a “otros” y todo esto sazonado con grandes dosis de desconocimiento e ignorancia política y económica.

 

En un país totalmente acrítico se necesitan periodistas como Reverte. En un país totalmente criticón y egoísta se necesita otro perfil de periodistas, gentes que hagan a las personas comprometerse por una idea, un proyecto, una causa o cualquier cosa que genere un proyecto colectivo.

¿Qué tipo de periodista necesita España? En mi opinión, sobre todo desde hace un par de años, el factor “criticón” está más potenciado en los españoles que el acrítico. Obviamente esto es una cuestión de equilibrio. Tan malo es una cosa como la otra, y como los españoles oscilamos entre un extremo y el otro creo que eso habla bastante mal de nosotros y de nuestra cultura política como sociedad.

En este contexto, creo que no es el “estilo Reverte” el tipo de periodismo, el tipo de opinólogo generador de opinión, que necesitamos. La lectura de un artículo de Pérez Reverte lo que consigue es que la gente salga a la calle con su sentido de que la culpa es de los otros, de una casta de políticos, economistas y agentes sociales; potenciado y que tiene motivos para sentirse la víctima de una sociedad podrida.

 

Creo que es mucho más difícil ser ecuánime, ser capaz de proponer ideas, alternativas, comprometerte con nuevas ideas y causas; que ser la nueva “daga florentina”, como llamaban a Francisco Silvela.

Sin negar la integridad de Arturo Pérez Reverte y su innegable calidad como escritor, creo que no es un ejemplo a seguir como opinólogo. Si se multiplican los columnistas de este estilo le haremos un flaco servicio al país.