LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

EL AMIGO AMERICANO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 14-02-2010 en General. Comentarios (11)

 

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Muy bonito el desayuno de Oración este que montan los americanos. Dicen que Zapatero eligió (vamos, sus asesores) un buen pasaje de la biblia y hasta el portavoz de exteriores del PP, Gustavo de Arístegui, lo ha aplaudido. Cosas del deslumbramiento que invade a los políticos de este país cuando están en los Estados Unidos.

Pero a mi me daba la impresión de que esta escena ya la había vivido, o por lo menos alguna muy parecida. Creo que conforme crezco me voy dando cuenta de lo cíclica que es la vida, y que los ciclos que observamos en el estudio de la historia también se producen a un nivel más pequeño dentro de nuestra propia existencia.

 

Desde el año 2001 más o menos el anterior presidente del gobierno, José María Aznar, pareció entrar en un estado de endiosamiento permanente. Las peores esencias de su personalidad fueron potenciadas, y las mejores desaparecieron sin dejar rastro.

En esa época el presidente Aznar estaba más dedicado a la política internacional que a la nacional, que prácticamente dejó de lado en manos de sus ministros. Y como política internacional Aznar entendía crear un eje Hispano-Norteamericano, una “special relationship” parecida a la que tienen los británicos, pero con una potenciación más fuerte del verdadero punto clave de esa relación, que es la sumisión del país pequeño a la voluntad de los EE.UU.

Cuando Aznar aterrizaba en los EE.UU, cuando se reunía con Bush, se debía creer ser uno de los grandes personajes de la historia que deciden con sus actos el destino del mundo. La personalidad de Aznar, totalmente soberbia para entonces, le hacía rozar el ridículo permanentemente, aunque bien es cierto que su anfitrión tampoco era lo más digno del mundo y ese entorno debía ayudar a estas cosas.

Podríamos hablar de la nefasta Ana Palacio, del acento tejano, los pies sobre la mesa, la reunión de las Azores. En fin, hubo muchas situaciones que a mí, como español, me parecieron vergonzosas, pues no correspondían a decisiones meditadas con criterio, con visión de política internacional o con la esperanza de construir un mundo determinado. Correspondían sencillamente a la voluntad magalomaniaca de un hombre que quería ser un actor protagonista por encima de cualquier cosa, la primera su país.

 

Cuando Zapatero ganó las elecciones y retiró ipso facto las tropas de Irak, creí ver la dignidad de mi país recuperada. España, mi país, no se sometería a la voluntad de otros países, no sería un estado satélite, tendría una personalidad propia, unas opiniones propias, una política propia. Ya no seriamos más el felpudo de los EE.UU ni de ningún otro país.

El acercamiento al eje Franco-Alemán parecía lógico y creo que era la postura correcta, además de que la relación con ellos no sería tan sumisa como la anterior. Potenciar la UE y la independencia europea en contra del atlantismo sumiso era algo coherente para un país como España y un gobierno teóricamente socialista. La aventura no fue excesivamente bien, no por la apuesta en sí, si no por esta patética tendencia de este presidente a caer simpático y a tener contento a todo el mundo.

Cayó Schröder, se jubiló Chirac, pero la llegada de Obama nos situó de nuevo en el mismo sitio de donde habíamos salido entusiastamente. Entre Brown y, sobre todo, Obama pensaba Zapatero que se sentiría más cómodo, aunque no podemos negar que la relación con Francia sigue siendo muy intensa y debemos a Sarkozy la presencia en las reuniones del G-20.

 

Y en esas estamos. Zapatero, que no sabemos si se jubilará o no, forzosamente o no, parece sentirse mucho más cómodo en el terreno internacional que en el nacional (lógico por otra parte), y se pasa las semanas viendo cómo puede coincidir con Obama, cómo puede hacerse fotos con él, cómo puede hacerse amiguito del poderoso emperador.

Si hay que mandar más tropas a Afganistán, pues se mandan. Todo sea para convertirse en uno de los favoritos del presidente en jefe.

Obviamente hay diferencias de carácter abismales entre Zapatero y Aznar. Aznar peca de soberbia e impertinencia, lo que le hacía caer en el ridículo constantemente; Zapatero peca de tonto y de bueno, de intentar hacerse el simpático, lo que también tiene un punto bastante ridículo. Parece aquel típico niño que no tiene amigos y que intenta con voluntad caerle bien a los demás, provocando con eso que los niños más “pillos” se aprovechen de él.

Pero básicamente estamos en la misma situación de antes. El amigo americano nos seduce y nos enamora, y nuestros presidentes se tiran a los brazos de apuesto príncipe, prometiéndole fidelidad eterna. Doña Inés muriendo de amor cíclicamente, una y otra vez, como una maldición eterna.

 

Desde los tiempos de “OTAN, de entrada NO” que se convirtieron en “En interés de España, SÍ” hasta hoy, parece que todos los gobiernos caen en la misma dinámica en su relación con los Estados Unidos de América.

Igual debe ser así, pero como Español no puedo dejar de reivindicar una dignidad nacional en política internacional y unos principios sólidos que no cambien. Querría, en definitiva, un afrancesamiento de nuestra política exterior. No creo que sea pedir demasiado.

 

EL ESPÍRITU DE KENNEDY

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 10-02-2010 en General. Comentarios (9)

 

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Una frase de John. F Kennedy ha pasado a la historia por encima de las demás: “No pienses que puede hacer tu país por ti sino que puedes hacer tú por tu país”.

Llevo varios meses haciendo referencia a esta frase como método de denuncia de esta realidad tan Española de pensarnos que todos los problemas son solucionables por un gobierno, que el gobierno debe solucionárnoslos y que tan sólo el gobierno es responsable de la situación económica, mientras que las personas no lo somos.

 

No, eso no es así. La economía de un país, la política de un país, no es responsabilidad sólo de un gobierno, es responsabilidad fundamental de la sociedad civil y del conjunto de las personas que vivimos en un país. Las personas tenemos responsabilidad en parte alícuota sobre la realidad social, pero la tenemos, y debemos ser conscientes de eso.

Escuchaba el otro día al periodista Carlos Carnicero convertir la frase de Kennedy en “No pensemos que puede hacer España por nosotros, sino nosotros por España”. Me alegró mucho ciertamente, porque veo que esta idea no representa una locura mia sino que hay un sector de la sociedad que comparte esta idea.

 

En medio de este debate, y como parte fundamental, están dos preguntas: ¿Quién es el responsable de la crisis?, y más importante aún ¿Quién es el responsable de superar la crisis?

Bien, voy a seguir un típico método que usan los historiadores para explicar que hay básicamente tres tipos de causas de la actual realidad Española.

 

1/ Causas estructurales y fuertemente arraigadas a la realidad del país:

 Estas son causas como la mentalidad típica latina, la herencia de nuestra antigua economía preindustrial, la mentalidad localista Española, la cuantía y naturaleza de nuestros recursos naturales, las herencias de nuestra historia a medio plazo, etc.

Estas causas son consustanciales a la realidad Española y tienen un origen lejano, que poco tiene que ver con las personas que actualmente vivimos en España pero que irremediablemente hemos heredado por la historia. Hay que ser conscientes de que existen, pues no podemos plantearnos seriamente que podemos convertirnos en medio plazo en un país como Suiza o como Finlandia, pero para ser positivos tampoco nos vamos a convertir en Mali, en Honduras o en Laos.

 

2/ Causas propias del modelo económico:

España ha seguido un modelo económico parecido desde los años 60, pero contando un ciclo económico más corto podemos decir que el modelo económico español ha sido el mismo desde el año 92 ó 93. Ante la “resaca” del 92, el gobierno de entonces empezó a importar recetas típicas del nuevo neoliberalismo como fueron las privatizaciones de empresas públicas, el control del déficit y la inflación, reformas laborales, etc.

Esencialmente las políticas de Solbes (1993-1996), de Rato (1996-2004) y de nuevo de Solbes (2004-2008) han sido las mismas, con diferencias de profundidad e intensidad.

Y como no puede ser de otra manera dentro de una economía de libre mercado la forma como las empresas y los trabajadores se han manejado dentro de este marco económico es una causa esencial.

Y ojo, la adopción del euro es una pieza clave de este punto.

 

3/ Causas coyunturales.

Son aquellas producidas por las decisiones inmediatas de los gobiernos que tenemos actualmente en España, tanto el central como los autonómicos (Sí, los gobiernos autonómicos también tienen responsabilidad en el funcionamiento de la economía aunque los Españoles pensemos que no).

Las decisiones de las personas y de las empresas en este momento económico también es una causa coyuntural.

 

 

Bien, ante esta realidad tenemos que tener claro que los orígenes de la crisis que vivimos son tan multifactoriales que cualquier simplificación, además de ser una tontería, es un planteamiento peligrosísimo para nuestro futuro.

Me produce verdadero hartazgo escuchar a los políticos del PP y del PSOE hablar de la crisis. Como el PP le echa la culpa de la crisis al gobierno cara a la opinión pública es patético y produce repulsión y desconfianza a cualquier persona que tenga una mirada crítica y un mínimo conocimiento económico. Como el PSOE se excusa en que la crisis es internacional y como le echa la culpa al PP de la herencia económica burbujista que les dejaron también lo es, ¿Es que ustedes no han gobernado 5 años? ¿No han tenido tiempo de reformar nada en ese tiempo? ¿Han hecho algo para deshinchar la burbuja? El argumento es absurdo, ambos argumentos lo son.

Pero esta política y estos políticos, como digo siempre, son un reflejo del país. Si el PP usa está estrategia es porque sabe que los ciudadanos quieren oír esto y que se lo van a creer gracias a su desconocimiento casi total de economía. Si el PSOE hace lo que hace también es por pensamientos similares.

 

Pero ni los ciudadanos ni las empresas asumen responsabilidad alguna en el problema español. La culpa es de ZP o de Aznar, de Rato o de Solbes, de los rojos o de los azules, pero nadie asume una responsabilidad. Nadie entona un mea culpa desde la patronal, desde los sindicatos, desde las asociaciones de consumidores, ni siquiera desde los bancos por increíble que parezca. Todos le echamos la culpa a “otros”, como ya dije en un post de hace unos meses (http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/1256470554/).

Y en este contexto en el que todos piensan que la culpa no es suya, que nada tienen que hacer y que a ellos les deben de ayudar no podemos sacar algo positivo. No hay voluntad de sacrificio y mucho menos voluntad para colaborar con el futuro del país, y los que menos son curiosamente aquellos a los que se le llena la boca hablado de España.

 

Me viene a la memoria un comentario que le hacía el ex presidente republicano Juan Negrín a un miembro militar de la embajada francesa en referencia a la implicación extranjera de alemanes e italianos en la guerra civil, allá por finales de 1937: “A los Italianos no les temo, pero los Alemanes son otra cosa. Yo he vivido en Alemania y sé como son los alemanes, sé que cuando todo ese pueblo tiene un objetivo común y se mueven como un colectivo son terribles. Y eso es muy peligroso para nosotros porque nosotros no tenemos fuerzas colectivas”.

Esta frase se producía en un entorno de agresión expansionista alemana, pero creo que es extrapolable a la economía de esta época. Los países del centro y norte de Europa tienen una visión de compromiso con su país mucho mayor que la nuestra, tanto empresarios como trabajadores. Nosotros, como decía Negrín, no tenemos ese tipo de fuerza colectiva que nos podría hacer crear un proyecto común que exigiese esfuerzos por parte de todos.

 No, aquí que apechuguen los demás y a mi que me ayuden. Esa parece la consigna, que el gobierno “me ayude”. Pues no señor, esto no es así, las relaciones sociales se basan en recibir, pero también en dar. Y hoy, para quien pueda, toda dar y comprometerse como parte de la responsabilidad que asumimos como ciudadanos, porque de lo contrario nos arriesgamos a no tener nada que recibir y de destruir el futuro del país que nos ha visto nacer.

Como dijo otro presidente Español en circunstancias mucho más terribles que las actuales: entonces se comprobará, una vez más, lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo río”.

LA REFORMA EMPRESARIAL

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 08-02-2010 en General. Comentarios (17)

 

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Dice Gaspar Llamazares que en España no hace fata una reforma laboral, que lo que hace falta en España es una reforma empresarial.

"Las empresas españolas no compiten con innovación, sino con el empleo precario. Todos sabemos que más del 50% el empleo precario es fraudulento: se tiene en régimen de temporalidad a trabajadores que en realidad ocupan un puesto que deberá ser fijo", ha dicho Llamazares, además de “"En este país nos dedicamos a permitir el empleo a la carta en la legalidad y luego intentar con subvenciones inútiles fomentar el empleo estable. Ese sistema ha fracasado y hay que legislar las condiciones de calidad en el empleo".

 

Estoy de acuerdo con Llamazares. Mi experiencia profesional me demuestra que las empresas Españolas (las valencianas, que son las que conozco) suelen ser bastante cutres, fundamentalmente las Pymes. El fraude, la cutreria, el desprecio a la ley y a la innovación, el desprecio por el capital humano…Hay decenas de problemas que nos impiden ser un país competitivo.

Con otro modelo productivo y con otra cultura empresarial este país no estaría en la situación en la que está. Los mismos trabajadores que hoy se dice que son vagos y casi maleantes serían trabajadores muy productivos con unas condiciones empresariales adecuadas y con empresas modernas. Si el trabajador que se dedica a poner piezas en una cadena de montaje, que envasa productos o que encaja piezas es menos productivo en España que en Alemania no es porque se vaya a almorzar o porque tenga “pachorra”, es fundamentalmente porque la máquina empresarial de la que forma parte es menos eficiente, porque la tecnología que usa es más anticuada, porque los diseños son menos atractivos o por cosas de ese estilo.

 

Respecto a lo de los contratos Llamazares tiene razón. Desde que Felipe González comenzó con aquello de los contratos temporales para jóvenes como mecanismo para favorecer el empleo la temporalidad ha subido de forma espectacular, estando muy por encima de la media europea. El fraude en contratos es masivo, se enlazan contratos temporales más allá de la legalidad con ligeros cambios en las definiciones del puesto para que parezca que se está desempeñando otro puesto cuando es el mismo, se tienen autónomos en plantilla cuando están trabajando a jornada completa y en exclusividad, cuando es un mecanismo pensado para freelance y gente que trabaja para varias empresas.

Cada una de las medidas que se han tomado para favorecer el empleo y reducir la temporalidad han llevado siempre a más temporalidad, y muchas veces a peor calidad de empleo. Las subvenciones sobre las que ha hablado Llamazares no han mejorado especialmente la situación.

 

El análisis de Gaspar es, esencialmente, correcto. Ahí estamos de acuerdo. Es injusto que los trabajadores paguen lo que es mayoritariamente una falta del empresariado español. Los empresarios han invertido en ladrillo en vez de en mejoras productivas, y ahora lo pagamos todos.

Pero claro, ahora viene la madre del cordero, ¿Cómo demonios se hace una reforma empresarial? Porque hacer una reforma laboral es fácil, abaratas el despido, bajas las cotizaciones de los empresarios a la S.S, reduces el salario mínimo…Cosas sencillas, para políticos que les gusta pensar poco y seguir ciertos mitos económicos.

Pero cambiar un modelo empresarial eso sí que es complicado, eso es cosa para políticos valientes, capaces e inteligentes. Francamente, entrar a intentar reformar la empresa española es un trabajo de largo alcance que necesita políticas que superen, de mucho, el tiempo de una legislatura.

Muchos puntos hay que tocar: Reforma de la mentalidad del empresario Español, orientación de las actividades económicas a la industria, reconversión tecnológica de las empresas, valoración de los recursos humanos, políticas de implicación de los trabajadores en el futuro y los resultados de la empresa, limitación de las primas ejecutivas, búsqueda de un sistema que evite la toma de riesgos excesivos por parte de los ejecutivos, búsqueda y potenciación de ciertos sectores económicos en los que el país pueda ser pionero, etc.

Desgraciadamente la típica fórmula de la subvención para conseguir objetivos determinados ha demostrado ser un fraude en este país. Una formula de sanción quizá no sería lo más adecuado en este momento, pues podría tener un efecto negativo. La implicación del estado en empresas y la iniciativa pública está limitada por las propias instituciones europeas. Necesitamos, pues, fórmulas originales.

 

Quizá necesitemos una reforma laboral. Puedo aceptar el contrato Alemán, puedo aceptar un intercambio entre una reducción de las indemnizaciones por despido por algún otro derecho social o buscar una fórmula diferente para éste, quizá haya que subir algo la cotización a la S.S del propio trabajador, acepto la subida de la edad de jubilación.

Pero si hacemos todo esto es de justicia y, sobre todo, de necesidad urgente en este país una reforma empresarial como pide Llamazares. Los empresarios van a tener que acostumbrarse a ganar menos, y los ejecutivos también. Se tiene que acabar la actividad especulativa y la cultura del pelotazo. La empresa va a tener que aceptar su parte de responsabilidad social y no autoconvencerse de que es una entidad angelical que da trabajo a los pobres e ignorantes trabajadores.

En un país en el que nos piden, y con razón, que nos apretemos el cinturón, TODOS han de apretarse el cinturón. Sería inadmisible que la disminución de las ventajas de las que gozan los trabajadores fuese la semilla de millonarios beneficios de algunos empresarios en el futuro.

DINERO EN LA POLÍTICA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-02-2010 en General. Comentarios (20)

 

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Hace unos días el tribunal supremo de los EE.UU consideró ilegal el límite impuesto a las empresas para hacer donaciones políticas. Ante esto el presidente estadounidense, Barack Obama, hizo una dura intervención acusando al tribunal de abrir un camino peligrosísimo para la democracia americana.

Según Obama las empresas podrían "gastar millones de dólares en propaganda para persuadir a que los funcionarios electos voten como ellos quieren o para castigar a los que no lo hagan", y "no necesitamos dar más voz a los poderosos intereses que ya han ahogado la voz de los estadounidenses".

 

La indignación de Obama proviene en parte de la ética, pero también en parte del interés. Porque bien sabe Obama que esta decisión beneficia fundamentalmente a su contrincante partido republicano, representante de los intereses económicos más poderosos del país.

La verdad es que Obama tiene más razón que un santo. En una democracia como las actuales, en las que cada vez prima más el show, la imagen y el slogan, y cada vez menos el debate sereno, los proyectos serios y las reflexiones profundas, esta decisión otorga al partido que más dinero recaude una ventaja esencial.

Los políticos tendrán que someterse a los dictados de los intereses empresariales si quieren tener dinero para su campaña y que su contrincante no la tenga. Quien se oponga a este estado de las cosas tendrá muy difícil salir electo. La democracia puede ser comprada.

 

Afortunadamente en España y en Europa (no sé si en todos los países) la financiación de los partidos políticos está mucho más regulada. Los partidos políticos tienen financiación pública, además de la que tienen por las cuotas de sus afiliados. Pero fuera de ahí no hay mucho más, dentro de la ley me refiero.

Porque financiación ilegal de los partidos políticos hay. Ha habido casos conocidos, algunos han llegado a los tribunales y otros no. Pero no hay que ser zahorí para saber que hay muchísimos casos no conocidos, quizá sobre todo en las elecciones municipales y autonómicas. Porque la empresa Española no suele perforar pozos petrolíferos, crear tanques de combate o cosas así. De lo que ha estado ávido el empresario español ha sido de suelo y de licencias urbanísticas, actividad básica de nuestra economía hasta hace poco, y que depende fundamentalmente de los ayuntamientos.

 

Si en España se autorizase algo así creo que se generaría una situación escandalosa. Primero porque se generaría una diferencia abismal de ingresos entre partidos, con toda seguridad a favor del PP. Y segundo porque los políticos de este país se venderían como alfombras en un mercado persa. Quizá los primeras espadas no (aunque yo veo a Rajoy capaz de vender su alma al diablo si éste le hace presidente del gobierno), pero los alcaldes, diputados autonómicos, políticos de las diputaciones provinciales, etc. podrían prostituirse políticamente de una manera que a los políticos anglosajones ni se les ocurriría.

Afortunadamente en Europa creo que esto no estaría muy bien visto. No me imagino a los franceses, alemanes o ciudadanos de países nórdicos aceptando que las grandes corporaciones dominasen su política. Y aunque en la Europa latina posiblemente habría menos resistencia, creo que la ética de los países centrales de Europa sentaría doctrina en este aspecto.

 

Me gustaría acabar con un apunte Friki. Cuando era adolescente había un videojuego que me gustaba mucho. Se llamaba Final Fantasy VII, y era un juego de rol basado en un universo imaginario.

En este universo el mundo estaba controlado por una empresa, creo que se llamaba Shinra Inc. Shinra era una empresa energética que tenía a su servicio a los alcaldes y políticos de ese mundo, tenía policía militar a sus órdenes, dirigía las leyes, etc.

No era esta la primera historia de un mundo dominado por una gran empresa, pues ya muchos autores de ciencia ficción han teorizado sobre esto, pero la verdad es que a mis 15 años me daba bastante miedo que el mundo se convirtiese en algo así.

Desgraciadamente, el tribunal supremo americano ha dado un pequeño paso en la dirección de ese futuro tan aterrador.

 

ÁNGEL OSSORIO Y GALLARDO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 03-02-2010 en General. Comentarios (7)

 

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¿Quién es Ángel Ossorio? Estoy seguro que más del 99% de los Españoles no sabrían responder. Quizá la mayoría de los lectores tampoco sepan responder. Es lógico, Ángel Ossorio no es un personaje histórico conocido ya que estuvo siempre en segunda fila política. Pero Ángel Ossorio es de esos personajes históricos que creo que habría que recuperar para romper los mitos de nuestro pasado más oscuro.

 

Ossorio se definía como “Cristiano, abogado y conservador” y esto es realmente lo que era, pero me gustaría añadir dos definiciones más: Republicano y patriota. Sí, así es.

Ángel Ossorio nació en 1873 en el Madrid de la primera república. Llegó a ser un abogado prestigioso a principios del siglo XX, lo que le llevó a interesarse por la política. Se afilió al partido liberal conservador fundado por Cánovas del Castillo en el que hizo carrera siendo diputado en el congreso hasta la llegada de la dictadura de Primo de Rivera.

Pronto Ossorio se destapó como un político moderado y opuesto a la violencia cuando en 1909, siendo gobernador civil de Barcelona, se opuso a la declaración de estado de guerra que hizo el gobierno maurista para sofocar la semana trágica de Barcelona y presentó su dimisión.

Ocupó varios cargos políticos durante los distintos gobiernos de Alfonso XIII hasta que Primo de Rivera fue proclamado dictador por el Rey. Ossorio se opuso, como buen liberal, a la dictadura de Primo de Rivera, lo que le llevó a acercarse a la oposición a la dictadura representada por los republicanos y, finalmente, también a los socialistas.

Ya en 1930 era de aquel grupo de ilustres intelectuales que se denominaban “monárquicos sin Rey”, colaborando con la llegada de la República a la que sirvió entusiastamente.

 

Ossorio era de estos políticos de derechas republicanos tan escasos en la España de la época. Totalmente legalista, le llegó a decir a su buen amigo Manuel Azaña que prefería ver a un insurrecto legalmente fusilado que arbitrariamente deportado. “Pero yo no quiero matar a nadie” le respondería Azaña. Ossorio no cedía, para él la ley y los procedimientos judiciales estaban por encima de cualquier cosa.

Ossorio era un social-cristiano, algo así como una especia de avanzadilla de lo que serían los demócratas cristianos más sociales después de la II guerra mundial. Sin embargo en la época que le tocó vivir era una postura condenada al fracaso. En la España de aquella época lo “cristiano” (católico en ese contexto) era profundamente conservador y defensor de los poderosos y privilegiados, y lo “social” era, por oposición, anticatólico.

Esa contradicción la vivieron también políticos como Miguel Maura y Niceto Alcalá Zamora, que a pesar de su presidencia no podía ocultar que su posición política era muy minoritaria. Esa derecha, católica y conservadora, pero a la vez demócrata y republicana vivía en una posición política muy precaria y con escasa influencia.

 

Al estallar la guerra civil Ossorio tomo la posición lógica como republicano y legalista, que era apoyar al gobierno legítimo de España, sea cual fuere este. Por eso se puso al servicio del gobierno del Frente popular desde un primer momento.

En las primeras horas de la rebelión Ossorio, por petición del primer ministro Giral, hizo un llamamiento por radio a favor del gobieno legalmente constituido, algo muy relevante por tratarse de una personalidad tan conservadora.

Después de esto se le nombró embajador en Bélgica, donde intentó hacer la máxima propaganda a favor del régimen republicano. La verdad es que esta experiencia le debió ser bastante dolorosa, pues Ossorio, persona recordemos muy católica, se dedicaba a perseguir a la jerarquía de la iglesia Belga que obviamente simpatizaba con Franco y que le ignoraba en el mejor de los casos, pues para ellos no era mas que un “rojo”. También el gobierno Belga era, según Ossorio, bastante Germanófilo lo cual hizo su tarea allí imposible.

Posteriormente el gobierno le nombró embajador en Francia y finalmente en Argentina, donde tuvo que abandonar la embajada en 1939 ante el reconocimiento de la República Argentina al gobierno de Franco, quedándose en el país hasta su muerte.

Su compromiso con la república derrotada sobrevivió a la capitulación de ésta, e incluso formó parte del gobierno de la república en el exilio como ministro sin cartera, aunque de forma más nominal que real pues el gobierno republicano estaba en Francia y Ossorio en Argentina.

Murió en 1946, año en el que aún se creía que las potencias aliadas desalojarían a Franco del poder, algo que él seguramente también pensaría.

 

Ángel Ossorio fue el mejor ejemplo de lo que era un  liberal conservador digno de antes de la guerra civil. Su liberalismo, respeto a la ley y la legalidad, su cristianismo enfocado de manera social y su lealtad a la democracia le llevaron a oponerse a la rebelión militar del 36 y a ponerse del lado de la legalidad, por muy opuesto que fuese ese gobierno a sus planteamientos.

No fue el único conservador que se posicionó de esta manera. Luís Lucía, Portela, Irujo y otros muchos también lo hicieron. Tildados de “rojos” por la propaganda oficial del régimen victorioso es deber de la época actual rehabilitar la memoria de esa derecha republicana que jamás cedió ante el franquismo ni lo justificó.