LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

LA MANIFA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 18-10-2009 en General. Comentarios (12)

 

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Aunque vayan de rojo, no son del partido comunista. Cosas de modernos.

 

Se había anunciado mucho la manifestación del aborto de ayer sábado. Le llamo la manifestación “del aborto” porque no sé muy bien si era contra la reforma de la ley del aborto o contra el aborto en sí, así que la voy a llamar del aborto a secas.

Los organizadores, viejos especialistas en este tipo de actos puesto que ya convocaron alguna antaño contra el matrimonio homosexual y alguna otra más, venían avisando que iba a ser la manifestación más grande de la historia de la democracia.

 

Como este país se ha convertido en una absoluta caricatura de sí mismo, y las personas que pululan por las primeras de los periódicos y televisiones han perdido la vergüenza y el sentido de la honestidad hace bastante tiempo, cuando oyes estás cosas ya adivinas como te van a contar las cosas.

Cuando alguien dice que va a convocar la manifestación más grande de la historia de la democracia, ya sabes que, como mínimo, te van a decir que han acudido 2 millones de personas, independientemente del número que realmente acuda.

En la legislatura pasada las ganas de figurar, de manipular, la sensación de unos cuantos de creerse más listos que los demás, el convencimiento de que la población es imbécil, la falta de respeto por la verdad, el aprovechamiento político, etc. Llevaron a la curiosa práctica de ir aumentando en cada manifestación convocada los asistentes en medio millón. En la primera manifestación convocada contra el gobierno dijeron que había medio millón de personas, en la segunda un millón, en la tercera millón y medio, en la cuarta dos millones, y a partir de esa se plantaron porque alguna persona con un mínimo de vergüenza les debió decir que no podían hinchar más la cifra para no ser tomados por perturbados.

 

Por supuesto, los organizadores dijeron que 2 millones de personas desfilaron por las calles de Madrid, como todos sabíamos desde anteayer. La comunidad de Madrid, con su presidenta metida en el “fregao”, otorgó sin ningún problema millón y pico de manifestantes. La policía nacional dio 250.000 asistentes, cifra que parece más lógica y que es similar a la de las manifestaciones de la legislatura pasada.

Pero lo gracioso del caso es que el único estudio independiente, el de la empresa LYNCE, que ya bajó hace tres meses la presencia de personas en el desfile del orgullo gay del ridículo millón y medio que dieron los asistentes a unas 60.000, otorgó a esta manifestación una presencia de 55.000 personas.

Obsérvese como la práctica de multiplicar por 20 ó 30 cualquier manifestación se ha convertido en algo habitual en todos los sitios. La desvergüenza de este país ha llegado a límite tal que quien no convoque millón y medio de personas parece un mindundi. Da igual que sea el foro de la familia, o la asociación de gays y lesbianas, aquí todos convocan a millones de personas con cualquier cosa.

Esta ridícula forma de intentar tener fuerza política lo único que hace es que la fuerza de la calle, de las manifestaciones, de las personas que luchan para cambiar algo quede totalmente desprestigiada. Hoy una manifestación ya no vale para nada. La fuerza de la calle no es tal, y el caso que va a hacer un gobierno a una manifestación es nulo. Y todo, gracias a estos manipuladores de todas las tendencias que han convertido la reivindicación callejera en una herramienta de engaño ¡Qué gran servicio habéis prestado al país! Enhorabuena.

 

 

Hay una segunda cosa que me llamó enormemente la atención. Como ya sabíamos Mariano Rajoy no iba a acudir a la manifestación, al igual que se suponía que no iba a acudir ningún miembro de su equipo dirigente. Sin embargo, la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, sí que iba a acudir.

La verdad es que tiene cierto punto de rocambolesco. Aguirre (teóricamente liberal) acuda a una manifestación con gente que lo que quiere es convertir cualquier aborto en un delito; y en cambió Rajoy, que se le supone conservador aunque nadie sabe realmente lo que es, no acude por considerar excesivamente dogmática la convocatoria. Es el mundo al revés.

 

Pues bien, como Aguirre iba el señor Rajoy se debió asustar y mandó allí a su número dos, María Dolores de Cospedal, quien seguramente debía ser proclive a ir antes de que Rajoy dijese que no iba a ir nadie de la dirección del PP hace un tiempo.

Esperpéntico PP: Aguirre va para “captar” apoyos en un entorno donde no está Rajoy, y Rajoy, asustado, manda a su segunda para no permitírselo. En medio de una manifestación que se supone se debe acudir o no en función de tus ideas no de tus intereses.

 

Así pasamos el rato en la política Española. Luego queremos no tener crisis.

ÁGORA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 17-10-2009 en General. Comentarios (5)

 

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Hay infinitas formas de rechazar a un hombre, pero esta de Hipatia creo que se lleva la palma

 

Estoy viendo películas muy interesantes últimamente. La última ha sido Ágora, de nuestro mejor director, Alejandro Amenábar.

Ágora está ambientada en la Alejandría de finales del siglo III, en un momento donde el cristianismo comenzaba su auge, desplazando a las creencias paganas poco a poco. La película nos relata esa época de guerra de religiones, mostrando como el cristianismo intentaba implantarse como religión única desplazando, por regla general violentamente, tanto a los paganos como a los judíos.

 

Ágora es una superproducción, tan atípicas en el cine Español. Tanto el argumento, como los escenarios y la banda sonora son, en mi opinión, excelentes. La película es terriblemente crítica con ese primer cristianismo y con las religiones en general, por lo que me imagino que provocará rechazo en el público más conservador y dogmático.

Supongo que la reflexión general que habrá producido la película en el espectador es hasta que punto el fanatismo religioso es nocivo, pero yo, para variar, he tenido pensamientos adicionales al ver Ágora.

 

Las personas que tenemos una educación y cultura considerada, según los cánones, progresista tenemos algunos clichés bastante marcados.

Uno de ellos se puede resumir en esta frase que le leí hace poco al Héroe de la unificación Italiana Guiseppe Garibaldi sobre Roma: “Entre sus ruinas brotaba la memoria de la grandeza. Contemplé a Roma como la cuna del cristianismo, la religión que ennobleció a la humanidad. Tan diferente de esta lacra que se presenta hoy como sucesora de los apóstoles”.

Este es uno de los pensamientos que han sostenido muchos progresistas e izquierdistas durante los dos últimos siglos. El cristianismo es, en origen, una ética y pensamiento honesto y humanista, sin embargo la iglesia católica es un mecanismo de poder, una superestructura que usa esta noble idea original y la manipula para mantener su poder e influencia, además de haberla convertido en fuente de prohibiciones y de una moral obscena.

 

Tengo que reconocer que yo, en esencia, comparto ese pensamiento. Sin embargo Ágora me ha traído una nueva visión.

En la época en la que se desarrolla la película se comienza a forjar esa estructura piramidal, de poder y jerarquía, que existe en la iglesia actual. Cirilo, el obispo de Alejandría, es un personaje que quiere arrodillar ante sí a todo el mundo, incluido al poder civil.

Sin embargo, al principio de la película, se muestra un cristianismo más joven que a pesar de tener a un líder al que seguir, se podría asimilar más a ese cristianismo antiguo y humano al que se suele hacer referencia.

Pues bien, ese cristianismo no me pareció, en absoluto, un cristianismo humanista. Sí es cierto que la película muestra como los cristianos comparten su pan con los desfavorecidos, y tienen un concepto de caridad muy acusado. Sin embargo, estas gentes se convierten en una turba salvaje para defender lo que ellos creen la verdad absoluta y la palabra del dios verdadero, dejando ese humanismo para los que comparten su credo y aplicando una violencia extrema contra el que no lo comparte.

 

La violencia cristiana de la segunda parte de la película si que viene impuesta por los sermones y manipulaciones de Cirilo, pero la primera es intrínseca a la religión tal y como se entendía en esa época, y como algunos en el mundo la entienden todavía.

De hecho, la violencia es generada por dos características comunes a las religiones occidentales: La necesitar de convertir al prójimo y la convicción de tener la verdad absoluta. Ambas son las fuentes de todas las guerras y conflictos religiosos que hemos vivido en el mundo de estos últimos 2000 años, y son características que se mantienen en todas las religiones que echan raíces en el judaísmo (paradójicamente, el judaísmo es el que menos comparte la necesidad de convertir al otro).

Las religiones orientales son en esencia diferentes, debido a que no tienen como obligación predicar. En mi opinión eso las convierte en potencialmente menos violentas que las religiones occidentales, por mucho que alguna de ellas (el hinduismo) sea bastante restrictiva para sus propios adeptos.

 

Al ver a los cristianos primitivos parece que estés viendo a los talibanes de hoy (La destrucción de imágenes de dioses paganos recuerda mucho a la destrucción de las estatuas de Buda por parte de los talibanes). La quema de la biblioteca recuerda mucho a las quemas de libros que se han dado durante la historia, recientemente en el III Reich. La actitud de los cristianos, terriblemente caritativa y violenta a la vez, recuerda a los radicalismos revolucionarios de los siglos XVIII, XIX y XX.

Todas estas similitudes quizá hayan sido buscadas adrede por Amenábar o quizá no. No obstante te hace reflexionar sobre los errores en los que caen los humanos generación tras generación, y te hace preguntarte si realmente hay algo intrínsecamente violento en el ser humano que le hace comportarse así.

LA LARGA MARCHA DE DAVID CAMERON

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-10-2009 en General. Comentarios (5)

 

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El partido conservador británico se sabe ganador. La semana pasada tuvieron su último congreso de partido antes de las elecciones de 2010 y en él el portavoz de economía del gobierno en la sombra, George Osborne, comentó las líneas maestras de su partido en materia económica.

 

El partido conservador británico es de lo más derechista que te puedes concentrar en el mundo occidental, empatado con el partido republicano de los EE.UU. Sin duda es el más conservador y derechista de Europa por encima de cualquier partido de la Europa continental, con la parcial excepción de las derechas vigentes en España e Italia, a las que su carácter latino y populista las sitúa en un eje de difícil definición.

El “Conservative Party” es tradicionalmente el partido de la aristocracia y la gran burguesía británica. Grandes hombres de negocios, aristócratas, altos mandos al servicio de la corona y gentes muy orgullosas del modo de vida otorgado por su graciosa majestad han sido siempre su columna vertebral de militantes y votantes. Esta realidad social interna ha llevado a que opciones como el partido liberal demócrata le haya causado una sangría de votos en las últimas dos décadas, ya que representan una esencia bastante más moderna que los oxidados Tories.

 

Sin embargo el gobierno laborista está acabado. El nuevo laborismo de Blair, el social-liberalismo convertido en la cara amable del liberalismo económico, la guerra de Irak…todo está acabado. Los laboristas jugaron, como tantos otros partidos de izquierda en el mundo, a ser de centro, algo que les sirvió mientras la economía era boyante pero que ha perecido en medio de sus propias contradicciones cuando el edificio se hunde y no sabes que puerta escoger para salir.

Esta realidad lleva a que los conservadores van a volver al poder inevitablemente, más por deméritos de sus rivales que por méritos propios, algo parecido a lo que le ha pasado a Merkel en Alemania.

De todos modos la cara de su nuevo líder, David Cameron, da cierta idea de renovación. Cameron es un hombre joven, que dentro del partido en que se encuentra da imagen de centrista, aunque bien es cierto que proviene de la más alta aristocracia inglesa como sus antecesores.

 

La vuelta de los conservadores no me produce ningún agrado. Son los corresponsables del enorme desastre que vivimos actualmente y del colapso parcial de nuestro sistema económico, ya que fueron los que originalmente aplicaron en Europa eso que se llama neoliberalismo. Sus doctrinas, su política de la era Thatcher, ha sido el germen de la actual situación.

Sin embargo los conservadores se quitaron a Thatcher de en medio hace tiempo. Su programa económico actual, a pesar de tener ideas provinentes de esa época, parece más pragmático y moderado de lo que cabría pensar.

Osborne habló el otro día de las medidas que iba  a llevar a cabo su gobierno: Aumento de la edad de jubilación de 65 a 66 años en 2016 y austeridad de las administraciones públicas. Congelación de los sueldos de funcionarios públicos que cobren más de 18.000 libras anuales, pero no así de los que cobren menos de esta cantidad, y eliminación de deducciones fiscales para familias con rentas superiores a 50.000 libras anuales.

Por otro lado, los conservadores no van a cambiar el tipo de IRPF máximo impuesto el año pasado por los laboristas del 50% (En España es el 43%), ni van a tocar, en principio, el impuesto de sucesiones.

 

Analizando las medidas de los conservadores británicos vemos que no son excesivamente derechistas. Se podrá estar o no de acuerdo con ellas, pero no suponen una destrucción social como la de la era Thatcher.

Y ahí me gustaría hacer una comparación con España. Si Zapatero hubiese subido el IRPF máximo no ya al 50% si no simplemente al 45%, el PP hubiese montado la de San Quintín, y hubiese prometido bajarlo al llegar al poder. Los conservadores, en cambio, aceptan mantener el 50% de retención máxima, algo impensable en España.

En España se habla de congelar sueldos de funcionarios, y los conservadores, por lo menos, hacen una diferenciación entre rentas altas y bajas. También podríamos hablar de las deducciones fiscales, ya que los conservadores las quitan y el PP quería mantener, por ejemplo, las de la vivienda para todas las rentas.

 

Y todo esto me lleva a la manoseada conclusión a la que he llegado muchas veces: En este país, tenemos en eje derecha-izquierda desviado. Las políticas de la derecha europea son más izquierdistas que la de nuestro gobierno socialista. Hasta los conservadores británicos, ultraconservadores donde los haya, se atreven con cosas que aquí no se atreve nuestro gobierno.

Cada vez veo más vigente aquellos que decía Anguita sobre que en España había dos partidos de derechas. Nuestro socialismo se pierde en batallitas dialectales y en fabulosos principios que no tienen una conversión real en políticas concretas, mientras nuestro conservadurismo, ahogado en una ciénaga de corrupción, no es capaz de proponer absolutamente nada, oculta sus verdaderas intenciones y cuando, de refilón, dan a conocer alguna de sus pretensiones parece que estén a la derecha de Gengis Khan.

 

Que los astros nos ayuden.

GÜRTEL EN LA GUERRA FRÍA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-10-2009 en General. Comentarios (7)

 

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La foto fue cortada a la altura del pecho para que no se viesen los cuchillos que llevaban en las manos

 

Creo que si quisiésemos podríamos hacer post diarios del caso Gürtel durante muchísimo tiempo. La trama Gürtel parece que es un agujero negro que poco a poco va a ir atrayendo a políticos, comunidades y administraciones del PP a su centro de gravedad. Con sólo un tercio del sumario conocido, hay cuatro comunidades salpicadas, decenas de imputados, jueces que han arriesgado su carrera para proteger a imputados, etc.

Sin embargo, y fuera de las implicaciones penales del proceso que no me cansaré de repetir que no deben confundirse con las políticas, el tema Gürtel parece que va a hacer saltar por los aires esa aparente unidad de ideas y acción de la que presume el PP.

 

Los partidos políticos tienen unidad cuando las cosas van bien, pero se convierten en fuentes de conflicto cuando no es así. Tengamos en cuenta que en un partido político pululan muchísimas personas que lo único que desean es un cargo político. La gestión interna de un partido consiste muchas veces en saber colocar a todo el mundo en un puesto donde no levanten la voz, y así obtener la tranquilidad interna.

Esta realidad común a todos los partidos políticos es muy acusada en el PP, al ser este un partido menos “ideologizado”. En un partido más a la izquierda, o en una derecha situada en un eje distinto, hay mucha más gente que milita en él por una convicción intelectual y por ideología política. En los grandes partidos, en esos que se autodenominan como realistas, prácticos y técnicos es mucho más frecuente ver gente que se toma el partido como un trabajo, cuando no como un negocio directamente.

 

En este contexto da la sensación de que ante el miedo de perder los cargos públicos para siempre si se es salpicado por la corrupción las costuras internas del PP están empezando a ceder.

Camps tiene una muy gorda montada en Valencia. Los escondidos Zaplanistas están a puntito de salir de las trincheras. El honorable Camps, que hasta hace unos meses parecía un inamovible señor feudal con poderes infinitos, tiene ya la fecha de caducidad escrita en la frente. Los que le rodean lo saben, y tardarán en apuñalarle lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio.

 

Pero la realidad del PP a nivel nacional se mueve en otros parámetros. Las decisiones, las acciones políticas, las exigencias de dimisiones y la estrategia política obedecen a la estrategia militar que marcan los asesores del señor Rajoy para ganar esa guerra fría que todos sabemos que existe pero que permanece aparentemente soterrada hasta el momento adecuado, que parece que ya ha llegado. Es la guerra entre Esperanza y Mariano.

Aguirre también toma decisiones políticas pensando en esta guerra. Aguirre, más inteligente que sus compañeros, ha visualizado bastante bien que esto de Gürtel puede ser el entierro de la dirección general del partido y de su líder. Por eso se ha dado prisa en tomar medidas contundentes y quitarse a los corruptos de en medio.

Observando a Aguirre nos damos cuenta que su principal objetivo es parecer un político contundente contra la corrupción, y lo está consiguiendo increíblemente por mucho que su comunidad sea una de las mas afectadas por el caso Gürtel. Estoy convencido que Aguirre saldrá victoriosa y fortalecida de todo esto.

 

El cese de Costa está enmarcado en esta guerra. Rajoy no tenía demasiado claro esto de tomar decisiones, sobre todo porque exige algo que don Mariano no tiene: Valor y capacidad de tomar decisiones que pueden no salirte bien. En la entrevista con Camps, ante la negativa de éste de hacer dimitir a Costa el señor Rajoy no debió insistir mucho. Al día siguiente estaba hablando de indiferencia ante las informaciones (Patético, con todas las letras). Pero claro, Aguirre movió ficha y Rajoy no se podía quedar atrás pareciendo un tibio, por lo que debió mandar órdenes contundentes a Valencia.

 

Que en los próximos meses el PP tome decisiones o se enroque detrás de alguna conspiración judeo-masónica dependerá, fundamentalmente, de cómo actúe Aguirre y como reaccione Rajoy ante esto. Ya puede seguir canal 9 con su asquerosa e insultante manipulación informativa, ya pueden Cospedal y Soraya intentar desviar la atención con la primera mosca que se cruce que el tren de la realidad no se detiene ni tiene socavones en la vía como el AVE. El futuro de la actual cúpula del PP está en que entiendan esto.

 

El PSOE y Zapatero deben estar encantados. Con el PP enfrascado en una guerra fría evidente y salpicado por la corrupción, a poco que mejore algo la economía volverán a ganar las elecciones.

Si Felipe González hubiese tenido esta oposición estaría gobernando todavía.

AUDACES FORTUNA IUVAT

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 11-10-2009 en General. Comentarios (5)

 

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Hoy os voy a contar una historia personal que tenía pensado hace tiempo relatar aquí. La orientación original que quería darle a este post era optimista, y tenía mucho que ver con la frase que compone el nombre de este blog. Sin embargo, una vez hemos entrado en el debate de las prestaciones de desempleo y se saca a colación la hipotética vagancia de los españoles, creo que mi historia personal puede traer un nuevo punto de vista.

 

Hasta febrero pasado yo estaba trabajando en una pequeña empresa que se acababa de instalar hacía menos de un año en la comunidad Valenciana. Era un proyecto nuevo que trabajaba en el entorno industrial, así que como comprenderéis la situación económica de esta actividad en el contexto de crisis no era precisamente boyante.

Yo acabé un viernes mi jornada laboral, después de entregar en correos un proyecto urgentísimo que estuve toda la semana haciendo. Pasé el fin de semana como cualquier otro y llegué el lunes a primera hora a trabajar. Cuando llegué, tenía el finiquito sobre la mesa, sin previo aviso. Me dijeron aquello de que la empresa iba mal, que mantener mi nómina en entorno de crisis no era posible, etc. A las 10 de la mañana me encontré en mi casa, despedido, sin llegar a interiorizar bien lo que estaba sucediendo. Nadie me avisó, nadie me dijo nada. Estuve la semana anterior echándole muchísimas horas más allá de la jornada para acabar un proyecto urgente, cuando mi jefe sabía perfectamente que estaba de facto despedido.

 

Afortunadamente nuestro sistema social nos concede un derecho al desempleo que hace que no te quedes en la reverenda calle. El primer día arreglé los papeles del paro, y eso siempre te concede una mínima tranquilidad para encarar la búsqueda de empleo.

La verdad es que tuve suerte y conseguí entrevistas de empleo bastante rápido. Hice dos paralelamente, una en una importante multinacional y otra en una empresa local del mismo sector del que provenía. En la empresa multinacional el proceso selectivo era uno de estos procesos larguísimos con sucesión de entrevistas, dinámicas de grupo, etc. A veces parece una especie de competición en la que vas pasando cortes y quitando rivales de en medio. Finalmente no fui seleccionado en esta entrevista, aunque quede en la última terna, algo que siendo un proceso tan competitivo me hizo recuperar la autoestima que otros me quitaron.

 

En la pequeña empresa tuve más suerte, porque me ofrecieron en puesto en la misma entrevista. No estaba excesivamente convencido porque la empresa parecía bastante cutre y me dio poca sensación de seriedad. Acabé de decidirme en mi rechazo cuando me ofrecieron el salario, que venía a ser lo mismo que cuando empecé a trabajar sin experiencia ninguna años antes.

Le dije a mi interlocutor que no pensaba aceptar ese salario, que me parecía insultante y qué quizá lo que estaba buscando era un becario con el salario que ofrecían, ¡Me ofrecían lo mismo que cobraba en el paro! Obviamente no buscaban un becario, lo que buscaban era pagar lo menos posible ya que sabían que muchas personas aceptarían esas condiciones, como así debió ser. Yo, reciente parado, tuve la tentación de aceptar, pero también tuve la sensación de que debía ser más exigente por muy mal que estuviese la situación económica, y esa fue la decisión que tomé: Ser más exigente, no conformarme con lo primero que viniese y con las primeras migajas que me ofreciesen, ser Audaz.

 

Esa decisión la pude tomar gracias a que tenía una prestación de desempleo que estaba cobrando. Si no la hubiese tenido, hubiese tenido que aceptar cualquier cosa que me hubiesen ofrecido. Y cuando estás trabajando, por mucho que creas que no, no puedes llevar una búsqueda de empleo activamente ni presentarme a tantas entrevistas (obviamente a procesos de selección largos no hubiese podido presentarme). Rechazar ese puesto era la adecuado y coherente con el plan que tenía en mi cabeza, y ahora veréis como mi decisión fue la correcta.

 

Esta empresa me volvió a llamar en pocos días, para ver si estaba interesado en el puesto de director de la delegación de Valencia (o sea, el puesto del que hubiese sido mi jefe si hubiese aceptado el primer puesto). Es curioso como una empresa que opina que puedes servir como jefe de su delegación es capaz de ofrecerte un sueldo miserable y no renegociarlo para un puesto menor. Así va la empresa española, priorizan los bajos salarios a la capacidad de sus trabajadores. Luego nos quejamos de la falta de iniciativa de los españoles, de las ganas de ser funcionario, de que no tenemos innovación, cuando son las empresas españolas las primeras que han instaurado una política de precarización, sueldos bajos y desprecio a la capacidad, ¿Cómo vamos a tener una economía avanzada con esta mentalidad?

Finalmente tampoco fui seleccionado para este puesto.

 

Al final conseguí un puesto de trabajo en una gran empresa. La verdad es que accedí a él gracias a mi situación de parado, ya que entré cubriendo una baja de maternidad. Si hubiese estado trabajando en otro sitio no hubiese aceptado un cambio para cubrir una baja maternal, pero gracias a mi situación lo pude hacer. Finalmente ese paso me sirvió para acceder a otra plaza idéntica que la empresa sacó.

La verdad es que la diferencia entre el puesto que me ofrecieron que os he contado antes y el actual es abismal en todos los aspectos, desde vacaciones hasta condiciones económicas, ¡Cobro prácticamente el doble de lo que me ofrecieron en la otra empresa! Por no hablar de la seriedad que desprende esta empresa en comparación al tufillo pirata de aquella.

 

Cuando cuento esta historia reciente sobre mis vivencias quiero transmitir una idea muy clara, que es que nunca se sabe como va a ser un cambio, y que una aparente desgracia se puede convertir en una oportunidad fantástica de conseguir algo mejor. Ser despedido me sirvió para encontrar una buena oportunidad, y lo que fue una desgracia y un trauma en su momento lo contemplo hoy prácticamente como un hecho afortunado. Por otro lado, tal y como dice la frase “La suerte sonríe a los audaces”, esa actitud osada de no conformarme con lo primero, de valorarme como profesional y ser relativamente exigente a la hora de elegir me ha traído suerte. Los romanos parece que tenían razón.

 

Pero también hay otra moraleja en esta historia. Cuando me ofrecieron aquel trabajo ¿Qué se supone que tenía que haber hecho? ¿Aceptarlo aunque fuese aprovecharse de mi situación? Muchos de aquellos que se quejan de los parados y de sus prestaciones podrían pensar que yo, al rechazar este puesto de trabajo, no merecía cobrar el paro. En el fondo no estaba trabajando porque no quería.

Pero si eso fuese así, si no existiesen las prestaciones de desempleo, o si fuesen tan estrictas que las quitasen a la mínima que rechazas algo, yo estaría trabajando ahora en una empresa que se estaría aprovechando de mi situación personal y de la del país, que me estaría pagando lo que le diese la gana en las condiciones que le diese la gana.  

Estas prestaciones, esta protección social, es la que nos permite no estar como en el siglo XIX, cuando los trabajadores tenían que trabajar de lo que sea y en las condiciones que fuese porque si no lo hacían no comían. Creo que no debemos olvidarlo, para no entrar en aventuras peligrosas que nos pueden llevar a una situación muy difícil a todos los que vivimos de nuestro trabajo.