LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

REFLEXIONES SOBRE LAS RELACIONES LABORALES

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 29-10-2009 en General. Comentarios (5)

 

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Venía del trabajo en coche mientras escuchaba el programa la ventana de la cadena SER. En la sección de hoy, dos catedráticos de economía cuyos nombres no recuerdo divagaban sobre el futuro de las relaciones laborales en España y sobre el cambio del mercado laboral que se ha producido en los años anteriores y que se seguirá produciendo.

 

Varias ideas básicas han comentado: Primera, el mercado laboral tiende hacia el trabajo temporal irremediablemente. El permanecer en el mismo trabajo toda la vida es algo que se ha acabado. Las empresas demandan trabajadores para trabajos concretos de tiempo determinado, y así será el empleo en el futuro y debemos adaptarnos a él.

Segunda, la economía española produce unos servicios y productos de bajo precio y poco valor añadido. Esto lleva a que la única manera de los empresarios para aumentar sus beneficios sea el “esquilmar” (palabra textual que ha evitado decir el catedrático cuando ya la había dicho) a sus trabajadores.

Tercera, se necesita un nuevo marco de relaciones laborales (uno de los catedráticos había sido uno de los creadores de aquella propuesta del contrato laboral único con costes de despido progresivos).

Cuarta, en España se ha abusado de los contratos temporales convirtiéndolos en una lacra en vez de ser una oportunidad para los jóvenes como se había previsto.

Quinta, en el mundo actual la clase media acomodada y con trabajo seguro tiende a desaparecer.

 

Viendo en análisis de estos señores mi sensación es que éste es globalmente correcto (Estos señores entienden muchísimo más que yo de economía y no me voy a atrever a decir lo contrario). Sin embargo, estas conclusiones están basadas en la perspectiva de evolución de nuestra economía y mercado laboral y no suponen ninguna propuesta atrevida ni significativa, si no un análisis dinámico de un cuerpo en movimiento.

Es decir, estos señores han estudiado la economía como un ente con inercias propias y han hecho propuestas de adaptación en base a lo que este ente va a hacer.

Para mí, esto representa algo muy típico entre economistas. Parece que se ha olvidado que la economía es algo creado por los seres humanos, y que a los seres humanos tiene que servir. Se deja que las inercias económicas del libre mercado ocurran, y se buscan adaptaciones a estas. No hay propuestas transformadores, nuevos planteamientos económicos, ni cortapisas a las inercias que perjudican al ser humano.

 

Yo tengo el convencimiento de que una economía totalmente libre en que las fuerzas del mercado se puedan desatar lleva inexorablemente a concentrar el poder económico en pocas manos. La oferta y la demanda pura nos llevarían a que el dinero acumule más dinero y el trabajo se pague cada vez peor para conseguir lo anterior. Por eso, me parece que desde el mundo de la economía de deben plantear nuevas maneras de hacer las cosas, nuevos modelos económicos y nuevas propuestas de acción política para garantizar unos principios éticos y sociales: Protección social y cierta igualdad.

La manera, la técnica, las medidas oportunas para tal fin son opinables, discutibles y variadas, pero el fin debe estar claro. Construimos una economía al servicio de las personas, no personas al servicio de una economía. Tengo la sensación de que esta visión es marginal en el mundo de la economía, dominada por filosofías de adaptación.

 

De todos modos creo que ambos catedráticos a pesar de tener grandes conocimientos de economía tenían alguna carencia en lo que a la realidad del mercado se refiere. Una señora que llamó le preguntó a un catedrático si pensaba que ocultar formación podía ser positivo para una entrevista de trabajo o para realizar un curriculum, aduciendo que la sobre preparación podía ser un problema a la hora de optar a trabajos que requieran menor formación de la que uno tiene.

El catedrático opinó que es mejor decir siempre la formación que tienes, y que eso no es malo. La respuesta me hace ver que este señor no conoce el mundo de la búsqueda de empleo, porque la realidad es que la sobre cualificación es casi peor a la hora de buscar un trabajo que la ausencia de ésta. Tiene sentido: Una empresa no quiere contratar a una persona que tiene unas condiciones para aspirar a más, porque este trabajador ni tendrá motivación, ni se sentirá a gusto con su trabajo y a la mínima se cambiará de empresa.

 

Otra cosa interesante del programa fue la llamada de un pequeño empresario con 5 trabajadores asalariados. Se quejaba de que eran vistos como los malos, y que todo el mundo le echaba la culpa al empresario.

Hubo unas cuantas palabras cordiales entre este empresario y los catedráticos hasta que, sintiéndose cómodo, dijo uno de sus pensamientos: “Se habla mucho de que queremos el despido libre, y yo digo: Despido libre, ¿Por qué no?” Para justificarlo, también hizo un comentario del estilo “Oiga, es que nosotros somos los que damos trabajo a la gente, ya está bien de que nos traten como a los malos”

Hubiese sido interesante que alguien le hubiese dicho a este señor que, a no ser que su empresa fuese una ONG, él tiene trabajadores porque los necesita, y que estos trabajadores le hacen ganar dinero, porque de lo contrario no los contrataría. Pretender poder despedir a la gente que tiene que alimentar a sus hijos y pagar su casa cuando le venga bien es algo inadmisible en un país con un 18% de paro.

Obsérvese como este pequeño empresario, al igual que otros muchos, asume las reivindicaciones de la gran empresa, sin observar en ningún momento diferencia alguna entre él y la mayor multinacional. Si cabe, es aún más radical en las reivindicaciones.

Alguien le debería explicar a este señor que esa ventaja que pretende aplicar en su empresa también sería aplicable a la empresa de la competencia que le multiplica por cien en tamaño, con lo que esta ventaja haría a su competencia más solvente y, por lo tanto, más feroz, haciéndole bajar los precios para acabar en poco tiempo con las mismas apreturas.

 

Pero finalmente he escuchado algo muy interesante. Un catedrático ha comentado que en Austria la indemnización por despido es acumulable de una empresa a otra, y ésta la paga el estado (entiendo que mediante algún impuesto más por parte de las empresas para hacer frente a esta eventualidad). Esto llevaba a una mayor movilidad laboral, a que no haya miedo a cambiar de empresa y a que el trabajador pueda moverse para mejorar.

Asumo completamente esta idea y creo que sería excelente aplicarla en España. Facilitaría la movilidad laboral positiva, esa que se hace para mejorar laboralmente, y esto llevaría a una tendencia de aumento de salarios. En cambio no se perdería ningún derecho social. Los empresarios en mala situación no tendrían que hacer ese desembolso tan  grande para despedir un trabajador, aunque sí tendrían que pagar algún impuesto adicional. De todos modos esto se podría plantear como una especie de “seguro” para las empresas, que se asegurarían no tener costes de despido excesivos.

 

Al final, las modelos laborales de los países más avanzados y sociales de Europa deben ser el modelo para nuestra reforma del mercado laboral, ya que parece carecemos de la imaginación e iniciativa política para plantear alternativas originales y propias.

 

 

EL CONSUMO Y LOS SALARIOS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 27-10-2009 en General. Comentarios (8)

 

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El otro día estuve discutiendo con una de estas personas que asumen las típicas recetas liberales. La discusión empezó hablando sobre la prestación de desempleo, que esta persona veía como un foco de vagancia y aprovechamiento (¡Que comentario más típico!). Yo le opuse mi experiencia personal, y cómo esta prestación me sirvió para no tener que aceptar el primer trabajo basura que encontrase.

A pesar de esto, él continuaba pensando que una persona que estuviese cobrando el paro debía aceptar el primer empleo que encontrase, independientemente de cual fuese, para no “parasitar” del estado. Propuso que a una persona que estuviese cobrando el paro y rechazase una oferta de trabajo se le retirase la prestación, algo bastante más agresivo y extremista que aquel decretazo que intentó Aznar y provocó una huelga general.

 

Escuchando esto, y sin entrar a discutir la brutalidad de la medida, opuse un criterio técnico: Si se hace eso se provocaría un descenso general de los sueldos ofertados, puesto que la gente se tendría que conformar con lo que fuese ya que la alternativa sería cero, provocando un descenso general del poder adquisitivo de los nuevos contratos.

Mi interlocutor no cedía: Mejor eso que parasitar del estado, y ya tendrías tiempo de mejorar después (¿existiendo gente dispuesta a trabajar por lo que fuese?). No analizaba el terrible efecto pernicioso sobre la economía que podría tener esta medida. Los cánones neoliberales no lo dicen ni lo contemplan, por lo que no existe. ¡Qué maravilla! Se siguen recetas económicas pero se es incapaz de pensar los posibles efectos.

 

Sin las prestaciones sociales, sin el sustento del estado a las personas que no tienen trabajo, se generaría una tendencia marcada por una norma básica de la economía: A más oferta baja el precio. O sea, los sueldos ofertados serían bajísimos. Si una empresa pudiese ir al INEM y pudiese tener al profesional X mejor preparado por un sueldo de 620 euros al mes, ya que si no el estado le dejaría sin prestación, la mayoría de empresas ofrecerían sueldos de este tipo.

 

¿Qué provocaría esta situación? ¿Ahorro en las cuentas públicas, y acabar con la gente que se aprovecha del desempleo? Si, esos efectos probablemente se conseguirían. Pero por lo explicado antes se generaría algo terriblemente más perjudicial que lo anterior: La contracción terrible del consumo.

En nuestro sistema económico el consumo es el pilar del sistema. La entrada de las clases bajas a los bienes de consumo es lo que ha provocado la explosión y el progreso industrial de los últimos 50 años.

Además de esto, concretamente en España la principal causa de la terrible crisis que vivimos es precisamente la contracción del consumo.

 

Si se hacen políticas de estado que provoquen un descenso de los salarios, lo que vas a conseguir es que las familias y las personas no tengan renta disponible para consumir, y, por lo tanto, vas a provocar una contracción del consumo.

Esa contracción generará más paro, y la gente que entre en ese ciclo tendrá que conformarse con salarios más bajos reduciendo el consumo nuevamente. Hablando claro, volveríamos a épocas pasadas donde el consumo de lo que no es básico para la supervivencia estaba destinado a las clases privilegiadas.

 

Los cánones neoliberales dicen que un descenso de salarios conllevaría mayores beneficios empresariales, y estos provocarían un aumento de las inversiones y de la creación de empleo. Por lo tanto, este efecto sería positivo, ya que crearía más puesto de trabajo y riqueza. Sin embargo, dentro de la miopía neoliberal, el efecto que he explicado antes parece no importar.

 

Si ponemos estos dos efectos en una balanza, ¿Qué es mejor para el país? ¿La inversión empresarial que crea empleo o el aumento del consumo? Un neoliberal dirá que la inversión, y mucha gente estará tentada a decir lo mismo.

Pero confiar en esta inversión empresarial puede ser un terrible error. Sí es verdad que un empresario con más beneficios, generalmente, va a reinvertir éstos y se va a generar más empleo, pero ¿Quién te dice que no los va a reinvertir en Letonia o en Paraguay? Porque muchos de los beneficios de las empresas españolas han ido a la generación de negocios y a la inversión en países terceros. ¿Y quien dice que este dinero no va a parar a una cuenta en Suiza o a una Sicav?

En cambio, la capacidad de consumo de la clase media y la clase trabajadores va a repercutir casi en su globalidad en el propio país. Una persona no va a comprar una empresa petrolera en los emiratos árabes cobrando 3.000 euros más al mes, ni los va a llevar a un paraíso fiscal. En este sentido, una economía basada en sueldos altos y en alto índice de consumo es más segura que una basada en los altos beneficios empresariales.

 

El Keynesianismo posterior a la segunda guerra mundial se basó en el consumo general de la sociedad. Fueron años de pleno empleo y una calidad mínima de vida para todo el mundo. El neoliberalismo, en cambio, siempre ha convivido con un paro estructural, aunque posiblemente no ha sido sólo por su causa.

No es que se deba volver al Keynesianismo ortodoxo, yo no lo creo. Pero a veces es conveniente rescatar a Keynes para intentar tumbar estos mitos neoliberales que se nos presentan como un texto sagrado infalible, peligrosísimo pensamiento el de la infalibilidad que ha llevado a la humanidad a continuas desgracias a lo largo de la historia.

EGOÍSMO Y CRISIS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 25-10-2009 en General. Comentarios (5)

 

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Llevo analizando las actitudes de la sociedad española desde hace un año y pico, desde que se proclamó oficialmente la crisis. Observo que se opinamos mucho, a veces quizá sin el conocimiento apropiado para hacerlo, que estamos asustados, temerosos, que buscamos chivos expiatorios en los políticos o en las instituciones y, fundamentalmente, que hacemos algo que es terriblemente pernicioso para poder salir de esta crisis o para aprender algo de ella: Le echamos siempre la culpa a los demás.

 

 

Los empresarios piensan que son los verdaderos generadores de riqueza. Ellos son los que sostienen al país, y por eso consideran que deben ser ayudados. Si se quiere salir de la crisis, se debe hacer caso a sus exigencias. Por lo tanto, la culpa de la crisis es de todos aquellos que se resisten a lo que ellos quieren (despido más barato, bajada de cotizaciones a la S.S, etc.): El gobierno y los sindicatos, fundamentalmente.

 

Los trabajadores asalariados piensan que es el trabajador el verdadero foco de riqueza de la sociedad. Ellos son los que trabajan, crean la riqueza y mantienen la economía. Ven como hay gente que quiere aprovechar la crisis para reducir sus derechos sociales, y no están dispuestos a que eso pase. Para ellos los funcionarios son unos privilegiados y los autónomos se quejan sin motivo, puesto que son los primeros que han evadido impuestos toda la vida. Los empresarios con su sed de dinero son los principales culpables de la crisis.

 

Los funcionarios piensan que van a ser el chivo expiatorio de la crisis. Consideran que sus salarios no son altos, que nunca se van a poder hacer ricos con el trabajo que hacen. Ser funcionario implica conformarte con unos ingresos determinados y no vas a poder progresar. Creen que la gente los critica por cierta envidia dada su posición segura, pero que esta gente que los critica no ha tenido nunca la fuerza de voluntad de perder uno o dos años haciendo una oposición. Se niegan a que les congelen los sueldos. Deben ser los que se han lucrado en la época de vacas gordas (Bancos, constructoras, etc.) los que paguen la crisis.

 

Los autónomos también creen que son las mayores víctimas de la crisis. Se quejan de que no tienen derechos sociales y que, en cambio, pagan muchos más impuestos que un asalariado. Muchos autónomos han tenido que cerrar con la crisis, y tienden a echarle la culpa al gobierno de que esto haya sucedido, al que también culpan de no tener prestaciones sociales.

 

La gente que tiene hipotecas por pagar piensa también que son las principales víctimas de la crisis. Ahora casi no pueden pagar sus hipotecas, y están pagando un precio que sus propiedades ahora no valen. Han sido los engañados de la bonanza anterior. Echan pestes de unos gobiernos que no les avisaron de la burbuja inmobiliaria y de unos bancos que les engañaron. A ellos se les debe ayudar a que mantengan sus casas.

 

Quien no tiene hipoteca ni vivienda en propiedad se siente inseguro. En el fondo, con una pizca de malicia, piensan que los que compraron han sido idiotas que se dejaron engañar y que ellos no. No obstante también piensan que quien tiene una vivienda, por lo menos, tienen algo que pueden vender y, por lo tanto, están en mucha mejor situación que ellos. Ellos si han sido las víctimas de la bonanza que puso la propiedad inmobiliaria a precios inaccesibles. Miran con nostalgia la época de sus padres en la que la vivienda era barata y los alquileres protegían al inquilino de abusos.

 

 

Podíamos seguir definiendo grupos y todos ellos tendrían un pensamiento común: Ellos son las víctimas de la crisis y los culpables son otros. Los problemas de las otras personas siempre serán minimizados en comparación con los suyos y, por supuesto, nadie hará autocrítica.

El empresario no va a aceptar que su visión chapucera y aprovechada de la economía y los negocios es uno de los principales pilares por lo que la crisis ha a afectado mas a España que a otros países, al igual que no aceptarán que se les diga que los salarios miserables que ofrecen es una de las principales causas de la contracción del consumo.

El asalariado no aceptará que se está enrocando en unos derechos sociales que, en muchas ocasiones, provienen de la época de la dictadura y que no se pueden mantener un su forma actual. No aceptarán que se les acuse de inmovilistas, ni querrán ver que a lo mejor la cesión de algún derecho a cambio de otros adicionales puede ser conveniente.

El funcionario no aceptará que en tiempos de vacas flacas debe apretarse en cinturón ya que tiene una seguridad que otros no tienen.

El autónomo, aunque haya ganado mucho dinero antaño aprovechando los “trucos” para pagar menos impuestos, no aceptará que su actividad tiene que estar regulada y que son necesarios ciertos controles y trámites.

Los que han comprado una vivienda no querrán ver que han sido ellos, con su excesiva demanda, quienes han provocado esta burbuja inmobiliaria y que han sido ellos los que se han auto engañado.

 

En este contexto social es muy difícil establecer una política adecuada para salir de la crisis. Una sociedad con una visión suspicaz ante todo y que se considera la víctima sólo mirará sus propios intereses. Y así, es imposible realizar políticas de estado y proyectos de reconstrucción importantes. Hay una falta absoluta de visión más allá de los problemas de uno mismo y de asunción de una responsabilidad como parte integrante de la sociedad.

En el fondo los políticos han sido corresponsales de esta situación. Ante la demagogia y en cinismo de algunos que le contaban a la sociedad que iban a hacer políticas que beneficiasen a todo el mundo sin ningún perjuicio ni sacrificio para nadie, todos los partidos se han agarrado a este carro para no perder votos. Los políticos de este país son incapaces de hacer un proyecto a medio plazo que suponga una inversión sin resultados directos, son incapaces de pedirle a la sociedad responsabilidad y sacrificios. Y eso ha potenciado la sensación que tiene la gente se haber sido engañados y de ser los perjudicados por la situación. Se ha potenciado la falta de responsabilidad individual de cada uno.

 

En la política de este país se echan en falta dos cosas fundamentales: Un horizonte político al que llegar, y la capacidad de crear un programa claro para llegar al horizonte fijado. Falta la honradez para decir la verdad y para aceptar que, si la sociedad no está de acuerdo con lo que quieres crear, es mejor que no llegues al gobierno.

Para esto nada ayuda la estructura de partidos que tenemos, con los partidos convertidos en entidades que proveen de cargos públicos a sus afiliados una vez se alternan en el poder, como el los peores tiempos del Canovismo.

 

Quizá son demasiados pensamientos para un solo post...

EL ILUMINADO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 22-10-2009 en General. Comentarios (1)

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Al curita le gustan los niños...En el buen sentido ¡¿Eh?!

 

Hay algunos perfiles de político que parecen sacados de un manual. Un caso muy interesante que es el de los ex-políticos. Hay muchos de ellos que, una vez jubilados, tienden a interpretar el papel del abuelo cebolleta. Todo está ahora peor, antes los políticos éramos mejores, más preparados, la política más seria, etc. Es la típica actitud de muchas personas que se hacen mayores, pero aplicada a la política.

Hay otro perfil de ex-político también muy típico. Es aquel que pierde el sentido de la responsabilidad. Está jubilado, por encima de todo, y eso le lleva a comentar  todo sin preocuparse lo más mínimo por las consecuencias de sus palabras. Algunos de este grupo tienen a degenerar peligrosamente, y se creen salvadores y se sitúan en un ridículo papel de mesías al que nadie hace caso. Se convierten en algo así como iluminados.

 

Pero hoy he descubierto una nueva variante del iluminado, que es el iluminado en activo. Los políticos en activo tienden a ser demagogos, cínicos, manipuladores y, a veces, insultantes en sus argumentos, pero no les da por la iluminación.

Sin embargo hoy, el honorable president Camps, se ha convertido oficialmente en un iluminado. Cualquiera diría que ha entrado levitando por los pasillos de les corts y vestido como aquel personaje televisivo que decía tener contactos con seres de Raticulín.

 

Camps, el perseguido, la representación personal del místico concepto de la valencianidad, el curita redentor, ha hecho gala hoy del enfermizo estado de la política valenciana, convertida en la ciénaga de la española, que no es precisamente la más limpia del mundo.

El honorable es divino. No tiene responsabilidades políticas, no debe excusarse por mentir, no debe dar explicaciones por nada. Miente a su jefe y a su subalterno, pero representa la honestidad. Les corts, representación terrenal de los humanos, no es lo suficientemente importante como para merecer su presencia. Hacía muchísimos meses que no se pasaba por allí en una sesión de control, estaba ocupado paseándose por las tierras valencianas bendiciendo a las masas que le acompañaban.

 

Hoy, el mesías, ha vuelto a sede parlamentaria, y allí ha proclamado el fin de la era Zapateril, el fin del socialismo en España. Amén.

Porque nosotros no lo sabíamos, pero ahora la trama Gürtel es una trama de corrupción que afecta al PSOE. Sí,sí, al PSOE, ya que el gobierno ha contratado a la empresa TECONSA en determinadas licitaciones durante los últimos años.

Si TECONSA financia ilegalmente al PP no es corrupción, es persecución. En cambio si un gobierno socialista contrata a esta empresa sin ningún indicio de ninguna actuación ilegal, entonces sí debemos empezar a sospechar. Claro como el agua.

 

Igual de claro que la investigación de las cuentas del PP. El PP es impoluto, magnífico y decentísimo. Por eso, no tiene que dar explicaciones de sus cuentas.

Pero como son muy honestos le han propuesto a la oposición hacer una investigación general a todos los partidos. La malvada izquierda (o imitaciones de ésta) no ha querido, ¿Qué tendrán que esconder estos sucios socialistas? Seguro que tienen trapos sucios. Esa excusa de que a quien hay que investigar es al acusado por corrupción y no a los demás les debería dar vergüenza.

 

Y también don Ricardo, ¡Ohh! Don Ric. Qué gran persona. No ha hecho nada malo, un tío genial, un currante honrado como el que más que ha cumplido fielmente todas las directrices del partido, todo legal faltaría más. Cualquiera diría que lo han destituido, ¿Por qué lo habrán destituido? Por lo que dice Camps merece un Nobel…

 

Y acabó la sesión. La bancada popular aplaudía a rabiar, mostrando el apoyo al mesías perseguido. Una pena que don Ricardo, futuro Nobel de algo aunque no sabemos aún de qué, no estuviese presente desde su escaño escondido en la última fila para que no lo vea nadie.

Tan sólo la diputada Gema Amor, con cara de circunstancias, no aplaudía. Estaba seria y tensa. No veía cómo la verdad trascendente del universo se acababa de revelar delante de ella. Pobre mujer, Zaplanista tenía que ser (Lo siento, no dejo de aplaudir por vergüenza, es que era Zaplanista).

 

 

…..Las cosas en nuestra tierra ya no se pueden comentar con un tono serio. La realidad no da para ello. La ironía y el sarcasmo parecen la única manera de hacer llevadera esta desvergüenza colectiva.

 

Vuelvo al argumento principal, el iluminado en activo. Parece un nuevo perfil político, pero no lo es. Porque Camps está en activo, pero en funciones. Camps está acabado, le queda como máximo año y medio de gobierno, antes de pasar a un discreto cajón apartado para que no moleste con su pasado.

Y por eso él está actuando así desde hace meses, desde que salió  a la luz la primera información de la Gürtel, aunque ciertamente está potenciando su actitud iluminada conforme cala en la sociedad el convencimiento de que sus actos han sido oscuros. No teme por la hegemonía de su partido en la comunidad, y por eso tampoco hace el más mínimo esfuerzo por dar explicaciones como exige la decencia política.

 

Cuando estuve en Oviedo hace unas semanas todo el mundo nos preguntaba por Camps y sus trajes. Y hay que reconocerle a Camps que ha cumplido una de sus promesas políticas: Ha puesto Valencia en el mapa.

Hace un año nadie sabía quien era el president de la generalitat valenciana. Hoy, todo el mundo conoce hasta su talla de pantalón. Alabado seas president.

MANUEL FRAGA

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 20-10-2009 en General. Comentarios (4)

 

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Hacía tiempo que quería hacer un perfil de este personaje pero no encontraba el momento. Ahora, tras la nueva presencia de Fraga en las primeras de los medios de comunicación diciendo las únicas palabras con criterio sobre la trama Gürtel provenientes de un político del PP, creo que es el momento adecuado.

En muchos comentarios en prensa y blogs veo designar a Fraga como un franquista que debería estar en la cárcel. Siempre me han dado mucha rabia estos comentarios poco razonados, pues Manuel Fraga ha jugado un importante papel en la consolidación de la democracia en España, y sólo por eso creo que merece un respeto.

 

Manuel Fraga empezó su carrera política en el seno de la dictadura. Cuando en un país hay una dictadura tan larga como la hubo en España, o en los países del este, mucha gente que quiere incorporarse a la estructura de la gobernación del estado lo hace sin tener por qué ser adicto al poder político. En este tipo de países se observa, en momentos de transición, un aparente cambio de chaqueta de muchos miembros del stablishment, algo que puede parecer sorpresivo pero que realmente no lo es, ya que hay un gran número de tecnócratas que se integran en estas estructuras políticas y acaban desnaturalizándolas, afortunadamente.

Este fue el caso de algunos políticos que acabaron en UCD o en opciones más a la izquierda. No sé si es exactamente el de Manuel Fraga, porque él se ha negado siempre a condenar su pasado como ministro de la dictadura, pero bien es cierto que Fraga era ligeramente aperturista para lo que se estilaba en los gobiernos del infame caudillo.

 

Cuando llegó la transición Manuel Fraga no quería una democracia moderna. El partido que fundó, Alianza Popular (AP, actual PP), quería una serie de reformas liberales que mantuviesen cierta esencia del régimen anterior. Sin embargo, la escasa fuerza que obtuvo en las elecciones de 1977, muy por detrás de la UCD y el PSOE, e incluso detrás del PCE, frustraron esa extraña opción que él defendía.

En ese momento, en el debate constituyente y hasta 1982, creo que Fraga juega su papel político más relevante. Durante el debate constituyente mostró inconvenientes continuos sobre lo que UCD,PSOE y PCE pactaban. Sin embargo, a última hora Fraga pidió el voto para el sí en el referéndum constituyente. Dijo que había muchas lagunas, muchas cosas que no le gustaban, pero que aún así pedía el sí sirviendo un importante papel a la nación. Fraga reunía al franquismo sociológico, a la gente muy derechista que no llegaban a ser extremistas fanáticos, y esa gente se sentía muy desconfiada ante los cambios que vivía España.

Si ese franquismo sociológico hubiese tenido un líder que se hubiese posicionado claramente en contra de la constitución, ésta hubiese tenido muchas dificultades para haberse consolidado, sobre todo porque el ruido de sables alentado por estos sectores hubiese sido insoportable, mucho más que el que llevó al 23-F. Pero Fraga le sirvió un gran papel a la democracia en ese momento. Él votó a favor de la constitución e hizo un llamamiento a que sus seguidores también lo hiciesen, aunque la mayoría de su grupo parlamentario no votó a favor, y optó por la abstención o la negativa, algo que hace ver que tipo de partido era AP en aquel momento.

 

También fue destacable su papel durante el 23-F. Se escondió como casi todos los diputados debajo del escaño, pero no dudo en oponerse al golpe y estuvo en las manifestaciones del día después. Las malas lenguas dicen que no tenía miedo porque sabía que el futuro gobierno militar le iba a hacer ministro, pero creo que la actitud de Fraga en aquel momento es casi intachable.

En 1982 absorbió la mayoría del voto de la UCD, debido a la descomposición de ésta y a que desde 1979 supo rodearse de gente menos franquista y más moderada, lo que disminuyó el rechazo a su partido.

Sin embargo en 1986 tocó techo electoral. Fraga era una persona proveniente del franquismo, un tipo dialectalmente duro, sin complejos y con tendencia a comentarios muy inconvenientes, lo que le provocaba un amplio rechazo. Él entendió que no podía ganar unas elecciones generales en la vida con ese curriculum, y dejó el relevo a gente más joven, aunque el tiempo ha demostrado que menos honesta que él.

 

Fraga se “retiró” de la política nacional yendo a Galicia, donde gobernó varias legislaturas con mayoría absoluta. Finalmente, después de perder el gobierno en 2005, está situado en un tranquilo retiro en el senado, cámara de jubilados y gentes que no se sabe donde poner. También es presidente de honor del PP, partido que fundó.

Desde 2004 y el paso del PP a la oposición, la voz de Manuel Fraga ha sido la más sensata del PP. Muchas veces ha actuado como voz de la conciencia del PP, aunque nadie en su partido le haya caso, mostrando su oposición a algunas de las actitudes en las que los actuales y pasados dirigentes del PP están instalados hace un lustro. Cuando estás de vuelta de todo eres más honesto y no estás continuamente conspirando y maquinando contra el gobierno al que pretendes derribar. Pero no es solo eso: Manuel Fraga tiene un amplio bagaje político en sus espaldas y sabe que las actitudes conspiranoides y poco críticas pasan factura, que hay que esforzarse por parecer centrista, que no se puede hacer daño al estado porque sí. Esto es algo que sus compañeros, en su miopía, ambición y falta de paciencia no son capaces de ver, porque tienen infinitamente menos capacidad política que el veterano don Manuel, con su acusado sentido de la supervivencia política.

 

Hace unos años vi una gran avenida en Torremolinos llamada avenida de Manuel Fraga. Me pareció extraño que a una persona aún en vida se le dedique tal avenida, pero en cierta manera no me disgustó. Manuel Fraga ha sido una personalidad importante en este país y ha prestado un importante servicio en la transición. Bien se merece este homenaje, por muy lejos que se pueda encontrar de mis ideas.