LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Aguirre y los liberados sindicales

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 20-09-2010 en General. Comentarios (4)

 

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La presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha anunciado que piensa reducir el número de liberados sindicales en la comunidad de Madrid, que según ella alcanza la imposible cifra de más de 2.000 sólo en la administración autonómica.

Ante la desproporcionada cifra Aguirre ha sido criticada por no saber qué es un liberado sindical, algo que no sé si realmente sabe pero que quizá llevada por la demagogia ha aparentado no saber o ha querido confundir interesadamente.

 

Se habla mucho de los liberados sindicales pero, ¿Qué es realmente un liberado sindical? Básicamente hay que tener claro el concepto de Delegado sindical para así poder contrastarlo con liberado sindical. Un delegado sindical es una persona electa en las elecciones de una empresa para poder ejercer la representación de los trabajadores. La ley dice que un delegado sindical tiene una serie de horas laborales, que dependen del tamaño de la empresa y de cuantos trabajadores representen, que se convierten en horas “sindicales”, y por lo tanto el representante de los trabajadores no tiene que trabajar para la empresa si no que debe dedicarlas a trabajar para el interés de los trabajadores de la empresa. El delegado, por supuesto, cobra su sueldo de la misma manera y puede pasar “dietas” si su función de representación lo justifica.

Un liberado es básicamente lo mismo pero extendido hasta el extremo. Un liberado sindical llega a acumular sobre sí tal cantidad de horas sindicales (generalmente por cesión de estas horas por parte de otros delegados sindicales) que abarcan toda su jornada laboral, por lo que directamente no trabaja en la empresa, aunque cobra de ella. Se supone que el liberado sindical tiene que gastar toda su jornada laboral en tareas de representación de los trabajadores, ayudándoles en sus problemas, trabajando para el sindicato, etc. Cuando haya nuevas elecciones sindicales, el liberado (que también es un delegado) podrá volver a ser electo o no, y podrá volver a acumular las horas sindicales máximas en su persona o no. Si no lo hace volverá a su puesto de trabajo.

 

Esta es la teoría, ¿Cuál es la realidad? La realidad es que en función de la ética de la persona que ejerza de liberado sindical, éste puesto se convierte en algo útil en la empresa o simplemente en un método de abuso por parte del liberado.

Hay liberados que se dedican con esfuerzo a solventarle problemas a sus compañeros, que están trabajando siempre en propuestas, que están siempre disponibles si tienes un problema, etc. En cambio hay otros que están “desaparecidos” frecuentemente no encontrándolos ni en el puesto de trabajo ni en el sindicato, que abusan de las dietas sindicales para viajes y reuniones innecesarias, que no ayudan nada a sus compañeros, y que cuando llegan las nuevas elecciones sólo se dedican a “conspirar” con todos los sindicatos en liza para ver quien le ofrece repetir en el puesto y así no tener que ejercer su trabajo.

Al final el problema es un problema de ética, en lo afecta al terreno personal, y de control sindical en lo que afecta a los sindicatos. Si un liberado sindical es poco ético lo que debe ser es fulminado para las siguientes elecciones y expulsado del sindicato, pero la realidad es que los sindicatos no hacen eso. A veces sí que el sindicato no quiere volver a presentar a ese sujeto en sus listas, y entonces el liberado caradura generalmente buscará otro sindicato que le “acoja” para volver a hacer lo mismo. El proselitismo entre los sindicatos lleva a qué el sindicato receptor suela acoger a esta persona, en vez de alejarlo de las funciones sindicales para siempre. Obsérvese como tiene esto mucho parecido con los partidos políticos y los políticos sinvergüenzas.

 

Los liberados e incluso los delegados suelen ser muy criticados en los centros de trabajo, algunos justamente y otros injustamente. En momento de huelga como este se les critica porque algunos de ellos no pierden el día de salario. Algunos delegados convierten el día de huelga en horas sindicales y lo cobran igual, mientras que los trabajadores que hacen huelga pierden dinero por hacerla. Otra crítica muy típica es que cuando hay despidos en una empresa casi nunca se suele despedir al delegado sindical, algo que es cierto. En momentos como éste, donde el paro es muy alto y los despidos son frecuentes, parece que se vuelca el miedo y la rabia del trabajador sobre ciertas realidades que, pese a no ser justas, representan simplemente un detalle en medio del enorme esquema de dificultad e injusticia en el que nos movemos.

Sin embargo ser delegado sindical también tiene problemas. Los delegados sindicales prácticamente nunca ascienden en la empresa, pues la empresa no quiere sindicalistas en puesto de mando. Esto lleva a que los que han sido delegados sindicales se anclen en su posición laboral. No se les despide, sí, pero no se les asciende. En este momento prima lo primero pero en épocas mejores y en empresas con expectativas de ascenso casi nadie quiere ser delegado sindical.

 

Personalmente siempre me ha parecido que esto de los liberados es algo a eliminar. Me parece que se ha creado una casta de sindicalistas liberados que no es buena. Creo que la figura del delegado sindical sí es necesaria, y las horas sindicales también, pero que estar “liberado” es un error y un problema para el sindicalismo, que con esto sólo fortalece su mala imagen.

Sin embargo lo que intenta hacer Aguirre es puro populismo en un momento en que sabe que la sociedad lo va a aceptar bien. Que haya liberados sindicales no cuesta dinero a la administración porque de los que estamos hablando es del cómputo de horas sindicales, que están establecidas por ley, y qué tienen el mismo coste “En trabajo” estén repartidas por los distintos delegados o generando liberados sindicales.

Además, la confusión entre delegados y liberados (esos más de 2000 que dijo Aguirre deben ser delegados) lleva a pensar que lo que quizá quiere hacer Aguirre es reducir las horas sindicales pero vendiendo a la sociedad de forma sibilina que lo que está atacando es la figura del liberado sindical. En este caso abriríamos otro debate, en el que habría que ver sí realmente sobran horas sindicales en el sector público (téngase en cuenta que muchos de estos trabajadores son funcionarios con plaza fija y que eso disminuye los problemas a nivel laboral respecto a una empresa privada), y qué extensión tendría esto sobre el sector privado.

 

Un futuro socio-económico peligroso (III)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 16-09-2010 en General. Comentarios (5)

 

CONCLUSIONES

 

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En los dos escritos anteriores hemos analizado dos percepciones de cómo puede ser el futuro en los próximos años. He escogido dos libros con más de 20 años de diferencia en parte para poder analizar parte de las proyecciones del libro de Beck, que como ya dije se han cumplido de forma escalofriantemente certera, y así darle especial verosimilitud al relato de Attali, que en otra circunstancia podría ser tomado por algunos escépticos como ciencia-ficción.

 

En ambos relatos se observa una característica sociológica común: El futuro asoma una continua profundización en el individualismo. Attali comenta en su obra que la historia de los últimos 200 años ha evolucionado en el sentido de una mayor libertad individual, y que ese también será el sentido de la evolución social y política del futuro.

Sin embargo he utilizado la palabra individualismo y no libertad individual a propósito. Libertad individual tiene connotaciones positivas y es, en sí, un valor positivo. Pero tanto en el libro de Beck como en el de Atalli lo que se trata es la libertad individual interpretada como individualismo extremo, el concepto de ampliación de libertad ganada gracias al terreno comido a las obligaciones sociales y a la interacción con otros seres humanos.

Y tanto Attali como Beck interpretan que esa ganancia de libertad individual a costa de un individualismo extremo va a traer asociados más problemas que ventajas. Podríamos decir que pasado un punto de equilibrio adecuado la libertad individual degenera en destrucción de las interacciones sociales y por ende de la sociedad, lo que lleva a una sociedad donde priman los fuertes sobre los débiles. Beck no entra demasiado en posibilidades futuristas concretas, pero para Attali esta sociedad de pocos fuertes y muchos débiles llevará a los últimos a caer en una nueva forma de opresión y a perder realmente muchas de las parcelas positivas de la libertad individual.

 

La historia de la humanidad ha sido muy densa en el terreno ideológico en los últimos 2 siglos. Las personas nos aferramos a las ideologías de una manera parecida a como lo hacemos con las religiones, y muchos seres humanos adquieren unas ideas políticas concretas en la juventud y no las abandonan hasta la muerte. Sin embargo el mundo cambia muy deprisa y lo que era adecuado hace unas décadas no lo es ahora. Lamentablemente la mayoría de gente no suele ser capaz de aceptar que los métodos que su ideología propone ya no son adecuados ante una realidad social tan dinámica.

Muchas personas siguen pensando en que la “opresión” es cosa exclusiva del estado. En nombre de la libertad individual y de la democracia consideran que el estado es la principal amenaza para la libertad humana y por eso insten en que el estado debe ser debilitado, minimizado y reducido a la mínima expresión posible.

Esta realidad que podía ser adecuada para la primera mitad del siglo XIX pero que es aberrante hoy sigue siendo repetida por personas de buenas intenciones, incuso cercanas a utopismo, que actúan como “vehículos” de comunicación de estas ideas en el mundo contemporáneo. Estas personas creen que gracias a la “libertad individual”, la “competencia perfecta” y la eficiencia del libre mercado se generaría un mundo de oportunidades para todos donde se cumpliría la máxima de que cada uno gane en función de su talento y productividad, y donde cualquier persona que tenga voluntad de trabajar podrá tener una vida digna.

Sin embargo las cabezas de estos movimientos, los que los subvencionan y promocionan, los verdaderos ideólogos, son personas con intereses económicos claros y que se sitúan en contra del “estado recaudador” por una cuestión de interés propio. Los que los siguen no son más que soldados arengados en una guerra que no es la suya.

 

Porque ciertamente el mundo desarrollado por Attali correspondería a una evolución del mundo de la globalización y a la aplicación progresiva del libertarianismo y el anarco-capitalismo. La minimización del estado, la privatización de los servicios públicos, el individualismo extremo…Todo en breve historia del futuro responde a esos principios que de manera increíble se están extendiendo en el mundo actual, fundamentalmente en Internet.

Pero la realidad de las aplicaciones de estas ideas no lleva, según Attali, a un mundo de oportunidades y crecimiento económico, si no a un mundo de egoísmo, coacción empresarial, inseguridad económica y física y desigualdades sociales. La destrucción del estado no lleva a la liberación del ser humano, si no al nacimiento de una nueva fuerza coaccionadora representada por un capitalismo global inmoral y ávido de ganancias, que acaba limitando la libertad del ser humano de forma mucho más intensa de lo que lo hacía cualquier estado. La pesadilla Orwelliana ya no es totalitaria y estatalista, se convierte en ultracapitalista.

 

Respecto a la Hiper-Democracia me parece, como ya dije, una cuestión utópica. En un mundo como el que Attali describe la dictadura o la revolución que tome “el poder” sería la opción más probable. Aunque no podemos negar la lógica de la idea, si realmente el hiper-imperio ha destruido a los estados de forma casi total, ¿Qué sentido tiene una revolución que tome el poder sobre un estado que casi no existe? Esta revolución tendría que volver a crear un estado, labor muy difícil, por lo que sólo sería planteable en una situación extrema. La deslocalización del poder en forma de capital es adicionalmente una seguridad de mantenimiento del estado de las cosas.

Observando esta lógica creo que podemos extrapolarla a nuestra realidad. Hoy en día nuestros estados no están desarticulados, pero están vacíos de poder en muchos sentidos. Nuestra política económica no la marca nuestro gobierno, se marca desde los mercados y desde instituciones superiores. Esta es la realidad, así pues, ¿Podríamos hoy desde el gobierno de un país de forma independiente marcar cambios profundos en la política económica de un país? La respuesta es No. Un país no puede, por ejemplo, aumentar de forma importante los impuestos porque provocaría una fuga de capitales y una paralización de la inversión. Al final las medidas que tomásemos para beneficiar a nuestra población acabaría perjudicándola, y eso sería una política suicida.

Ante esta realidad sólo caben dos opciones. O encaramos nuestra acción política en un entorno supranacional, o al igual que Attali propone desarrollamos algún tipo de “Economía relacional” ajena a la esfera del mercado y que conviva con el mismo, y que sirva para mantener la esfera de protección social que el mercado nos resta.

 

Sin embargo para crear una economía relacional desde el estado tenemos un problema. Las exigencias del mercado es reducir el estado, la presión fiscal y los servicios sociales. Si nos encontramos en un entorno de debilitamiento de poder y escasez de recursos, ¿Cómo se crea una economía relacional? Es francamente difícil y vemos que, si los estados siguen siendo desmontados, es imposible crear una economía relacional con el tutelaje de las administraciones públicas.

Así que realmente nuestra principal opción es actuar políticamente en el ámbito supranacional, y en nuestro caso concreto al nivel donde debemos empezar a trabajar es al nivel europeo. Ya lo dije hace unos meses: El estado-nación como principio y fin de la política ha muerto, y la política con P mayúscula se debe hacer en el campo europeo. Quien no entienda esta realidad, está condenado al fracaso.

 

Pero cuidado. Cometeríamos un error terrible si pensamos que podemos llegar a evitar las peores consecuencias de esta futuro mediante ideas reactivas. La reactividad, es decir, el reaccionar contra cualquier cambio que no nos parece adecuado simplemente yendo en la dirección contraria, sería un error monumental. Ni las reacciones conservadoras que defiende buena parte de la izquierda nos valen (Si la alternativa que tenemos a los cambios es quedarnos como estamos ahora, estamos literalmente convirtiendo en conservador al progresista, es decir, estamos traicionando la esencia propia de las ideas que defendemos), ni por supuesto cayendo en la reactividad, síntoma claro de desconcierto político.

Para poder poner freno a este desarrollo previsible de las cosas es necesario que se cree una nueva idea política que proponga un mundo alternativo a esta post-modernidad ultracapitalista. La democracia y la libertad individual deben ser valores asumidos, pero deben poder coexistir con los derechos humanos, la protección de los más débiles y de las personas con problemas y la promoción de una economía al servicio de los ciudadanos en lugar de la conversión del ciudadano en consumidor para insertarlo en un sistema consumista.

Y estas ideas deben tener, también, una base moral nueva o por lo menos diferente. El estilo de vida consumista y la democracia publicitaria y mediática deben dejar paso a un estilo de vida más austero y social y medioambientalmente responsable y a una democracia de fundamentos e ideas. Esta es la primera batalla que hay que ganar, porque si no hay un cambio de mentalidad y valores cualquier nuevo movimiento político que le hable a la gente de responsabilidades sociales acabará siendo como una prédica en el desierto.

Finalmente debemos tener claro que este movimiento debe ser reformista, no revolucionario. Realmente debemos volver a buscar el equilibrio perdido de la sociedad moderna, aunque no de la misma manera porque ya no estamos en la sociedad moderna. La iniciativa privada y la libre empresa tienen cosas positivas que debemos saber mantener, a la vez que controlamos y contrarrestamos las negativas. El rechazo a ciertas características de algo no debe implicar la búsqueda de la destrucción de ese algo, pues acabaremos destruyendo cosas positivas y esa no es una acción política inteligente.

 

A nivel filosófico simplemente me gustaría hacer una puntualización. Un movimiento o unas ideas de esta índole podrán ser demagógicamente tachadas de contrarias a la libertad individual por quienes se opongan a ellas.

Hay que tener claro que la libertad individual es algo a valorar, es algo a fomentar en su terreno crítico e inventivo. Lo que se debe criticar realmente es la libertad individual degenerada en individualismo, la percepción de ser una isla independiente y sin ningún tipo de conexión ni responsabilidad con otros seres humanos.

Los seres humanos son por naturaleza animales gregarios. Nuestra sociedad y civilización se ha creado gracias al gregarismo y eso es una evidencia. El gregarismo nos hace fuerte, el gregarismo nos hace progresar. Pero el gregarismo implica la responsabilidad de vivir en sociedad, de cumplir obligaciones para poder mantener el beneficio de vivir en manada, en colonia. Representa deberes que se convierten en ventajas y en derechos. El individualismo extremo, pues, es absurdo.

Lo importante para una sociedad es eliminar el acaparamiento de poder, que se convierte en coacción, por parte de individuos y estructuras. Si el acaparamiento de poder por parte de un estado es malo, no es mejor el acaparamiento de poder por parte de personas o compañías de negocios. Ambos deben ser combatidos y ambos son peligrosos. Esta lucha contra el acaparamiento de poder será la que conceda al ser humano una verdadera libertad, no una libertad-ficción como la que nos quieren vencer los anarco-capitalistas y similares.

 

Creo que se abre ante nosotros una época de replanteamiento casi total de las cosas. Es el momento de crear, de inventar, de salir de los prejuicios ideológicos para poder generar una nueva vía. Hoy el “Capital” no está en la fábrica, está en el paraíso fiscal. El “opresor” no actúa con policías y militares, lo hace con inversiones en bolsa y acciones especulativas. Hoy no hay “burgueses” y “proletarios”, hay privilegiados por el sistema, muchos de los cuales son trabajadores por cuenta ajena, y perjudicados por el mismo, muchos de los cuales son empresarios.

Entendamos la realidad en su complejidad, entendamos “el flujo de esta era” y articulemos alternativas políticas válidas. No nos empeñemos en convertirnos en piezas de museo.

 

Un futuro socio-económico peligroso (II)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 13-09-2010 en General. Comentarios (4)

 

BREVE HISTORIA DEL FUTURO

 

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Jacques Attali es un economista e intelectual Argelino-Francés. Fue asesor del expresidente Francés François Mitterrand durante algún tiempo y últimamente fue presidente de una comisión que adoptó su nombre dedicada a dar propuestas para revitalizar el crecimiento económico Francés.

Seguramente la obra más conocida de Attali es “Breve historia del futuro”, un ensayo político-económico futurista en el que el autor explica como podría evolucionar la economía y la política en el siglo actual.

 

El ensayo de Attali es muy amplio así que intentaré focalizarme en lo importante. La previsión de futuro de Attali se inicia en el colapso del imperio estadounidense y la creación de un mundo policéntrico y capitalista.

En este mundo habrá un gran mercado global en el que se potenciará el beneficio inmediato, la precariedad de los trabajadores y las migraciones económicas. Una de las ideas de Attali es que se impondrá el nomadismo entre las clases más ricas y preparadas, además de las propias migraciones económicas de los trabajadores pobres.

Este nomadismo será reflejo de la propia realidad del mundo policéntrico. Ya no habrá un solo centro económico, ya no habrá un solo país que sea el “imperio”. El mercado estará en todas partes y se superpondrá a los estados, y los más ricos se convertirán en hipernómadas en busca de los lugares donde haya menor presión fiscal y más posibilidades de ganancias rápidas.

 

En este punto Attali expresa una idea: El hiper-imperio. El hiper-imperio será el imperio del mercado, del capital. Los estados dejarán de ser relevantes, y se descompondrán progresivamente en todos los sentidos. Los servicios sociales serán desmantelados en casi todas partes y sustituidos por los mismos servicios que proveerán empresas privadas, las clases más ricas se sentirán apátridas y sólo les interesará donde pueden hacer más dinero, por lo que se moverán de país en país. Las migraciones cambiarán las poblaciones de los países y las afecciones nacionales de los ciudadanos de los distintos estados disminuirán por esta causa.

En este hiper-imperio los servicios básicos, desde sanidad o pensiones, pero también servicios como la seguridad ciudadana, serán provistos por empresas privadas. Tal será el poder de estas empresas privadas que Attali recoge una idea de George Orwell que se ha popularizado gracias a un frívolo y patético programa de televisión: El gran hermano.

Pero este gran hermano no será controlado por el estado, si no que estará controlado por las empresas privadas. Por ejemplo las compañías sanitarias controlarán qué comen sus asegurados, si fuman, si beben, si hacen prácticas de riesgo, etc. Mediante dispositivos electrónicos o de cualquier otra manera.

Attali ha llamado a esto la Hiper-vigilancia, donde las empresas de servicios básicos controlarán a sus clientes como el gran hermano Orwelliano. Attali no lo indica, pero es obvio que la competencia no funcionará en este caso bien (como no funciona en estos casos normalmente) y todas las empresas que ofrezcan estos servicios actuarán de la misma manera, creando una dictadura tácita. Quien quiera seguridad en cualquiera de los sentidos tendrá que someterse a los dictados de las compañías de servicios.

 

El hiper-imperio es la “primera ola del futuro” como dice Attali, que será sucedida por la segunda ola, que el autor ha llamado el Hiper-conflicto. El hiper-conflicto nacerá a causa de la descomposición tácita de los estados, que ya no tendrán poder ni controlarán nada ni de forma interna ni a nivel internacional. Este hiper-conflicto será el resultante de la suma de multitud de conflictos más pequeños que se darán en distintos ámbitos del mundo policéntrico, donde no habrá una potencia dominante y sí muchos focos de poder local.

El autor habla de cuatro tipos de conflictos que se superpondrán los unos a los otros: Guerras por la escasez, debido a la presión sobre los recursos naturales, Guerras de fronteras, causadas por las aspiraciones territoriales de los distintos centros de poder, Guerras de influencia y finalmente guerras entre piratas y sedentarios.

Estas últimas guerras serán uno de los ejemplos de la realidad a la que nos llevará el hiper-imperio. Ante la desaparición de estados sólidos los piratas camparán por doquier, sobre todo en los estados que nunca fueron fuertes, como ya pasa por ejemplo en Somalia. La población sedentaria será la principal víctima de estos piratas, pues los nómadas se desplazarán si ven algún conflicto.

De hecho la criminalidad será algo muy habitual en este hiper-imperio. Sin estados fuertes que tengan control habrá una explosión de empresas “piratas” que no cumplan las leyes en primer término, y posteriormente también de estados “pirata” controlados por señores de la guerra. También es probable que las mafias económicas acaben controlando amplias regiones y que se erijan en la autoridad real a todos los niveles, fuera del control de nadie.

 

Ante esta realidad de conflicto global aparecerá una gran ola de descontento y frustración, semilla de futuros conflictos “revolucionarios”. La inseguridad se extenderá por todo el hiper-imperio, tanto física como económica, llevando a amplias capas de la población a sentir que este imperio capitalista sólo trajo inseguridad, pobreza, opresión, inmoralidad, destrucción de las identidades nacionales, del medio ambiente. Etc.

Cuando el descontento sea imparable los estados podrán caer en dictaduras de diverso tipo, bien teocráticas, bien nacionalistas identitaria y económicamente o bien de otro tipo. Entendamos que este hiper-imperio estará fundado bajo teóricas democracias capitalistas, aunque vacías de poder en frente al imperio económico. Las revoluciones se volcarán contra la idea de democracia misma, que se considerará la responsable de traer estos males.

 

La tercera ola del futuro será la Hiper-democracia. En mi opinión este es el capítulo menos realista del libro, pero creo que el autor no quiso mostrar un futuro tan sombrío.

Básicamente esta hiper-democracia nacerá desde la base del propio hiper-imperio. Amplias capas de ciudadanos, ya conscientes de que este imperio sólo es una fuente de problemas y conflictos y que la humanidad no puede pervivir así, comenzará un tipo de revolución “desde abajo” en la que se creará un sistema paralelo al imperio económico.

Attali habla de la creación de empresas “relacionales”, de economía relacional, esto es iniciativas sin ánimo de lucro que prestarán servicios a la comunidad de forma paralela y separada al sistema. Serán como ONG’s o sindicatos que actúen en beneficio de la comunidad de manera local en todos los campos: Entretenimiento, educación, sanidad, higiene, gestión de las ciudades, microcréditos, etc.

El mercado se verá poco a poco desplazado por esta economía relacional. La gente no querrá al imperio capitalista, querrá formar parte de la economía relacional. En este punto las empresas “capitalistas” tendrán dos opciones, o desaparecer desplazadas por la hiper-democracia, o bien adaptarse a la economía relacional haciendo como una de sus bases la “responsabilidad social” de la empresa.

Obsérvese que no estamos hablando de una democracia mundial, si no de un nuevo tipo de mundo conectado “en red”, en un tipo de mundo que se gestiona y se gobierna desde la base, y en el que el capitalismo, en su faceta multinacional y de acumulación de capital por pocas manos, será rechazado.

Al final esta hiper-democracia se parecerá a los socialismos utópicos, al federalismo “desde abajo” de Pi i Margall y a ciertas ideas autogestionarias del anarquismo colectivista.

 

Personalmente no veo a esta tercera ola del futuro muy probable, lamentablemente veo bastante más probables las otras dos. Que la humanidad, o grupos humanos localmente llegasen a generar un sistema paralelo al hiper-imperio por mutuo acuerdo me parece una proeza tan sólo posible si se ha llegado a un grado de inseguridad, miedo y desasosiego tal que se haya alcanzado un clima revolucionario total.

Y en caso tal me parece mucho más probable la creación de dictaduras anti-mercado, bien de estirpe soviética, bien nacionalista económica o bien de cualquier otra manera que rechacen el hiper-imperio, o bien la explosión de revoluciones estatalitas y colectivistas, aunque podrían ser democráticas muchas de ellas.

 

 

Como veis el ensayo de Attali nos lleva a un futuro muy conflictivo y terrible, al puro estilo de las novelas y películas sobre un futuro decadente. Pero las ideas de Attali no salen de la nada, ni de la imaginación de un novelista de ficción.

La precarización en la globalización económica, la decadencia estadounidense, los estados “pirata”, la privatización de los servicios básicos, el auge de la violencia y el terrorismo, el nomadismo ahora entendido como migraciones económicas, el debilitamiento de los estados e, incluso, la economía relacional. Todo ello existe ya en el mundo actual, y las tendencias que estamos viendo no son muy distintas a las que Attali describe.

Dijimos en la entrada anterior que Ulrich Beck intuyó perfectamente en 1986 como iba a ser el mundo en 2010, 24 años después. ¿Habrá intuido Attali en 2008 (fecha del ensayo) como va a ser el mundo en 2032?

 

En la tercera parte analizaremos las tendencias compartidas de ambos autores y qué podemos hacer para revertir estas tendencias.

 

Un futuro socio-económico peligroso (I)

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 10-09-2010 en General. Comentarios (7)

 

LA SOCIEDAD DEL RIESGO

 

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¿Hacia donde se dirige el mundo? La crisis del 2008 no parece que vaya a acabar en breve y aunque sabemos que saldremos de ella con cambios importantes no sabemos en qué sentido serán estos.

Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek, decía el premio Nobel Paul.A. Samuelson a finales de 2008. Este parecía que iba a ser el camino, el cambio que iba a sufrir nuestra economía. El control de los bancos, el fin de la desregulación excesiva y la vuelta a cierto modo de keynesianismo. Hasta la derecha centrista europea parecía por la labor.

Sin embargo no hubo valor político para llevar a cabo estos cambios (¿Quizá la primera decepción achacable al presidente Obama?), y la crisis pasó por una segunda fase, que los mercados internacionales se encargaron de marcar, que pasa por la reducción del gasto público de forma drástica bajo la espada de Damocles del encarecimiento de la deuda de cada país y la quiebra técnica. Esa es la fase en la que estamos hoy, un giro a la derecha de las posibles consecuencias de la crisis. Si nada cambiase en los próximos años, el fortalecimiento del poder de los mercados y el debilitamiento de los estados será la consecuencia más probable de esta crisis.

 

Querría tratar en estos escritos sobre el futuro qué nos podría esperar si el mundo persiste por esta vía de debilitamiento de los estados. Para ello querría, primeramente, mostrar las ideas de un par de autores sobre la sociedad que nos espera en los próximos años. En base a eso, podremos sacar algunas conclusiones.

En este escrito querría tratar el concepto de “sociedad del riesgo”, acuñado por el sociólogo Alemán Ulrich Beck en el ya lejano 1986, en su libro “La sociedad del riesgo: Hacia una nueva modernidad”.

 

La sociedad del riesgo es, para Beck, la continuación de la “sociedad moderna” que existía en el mundo después de la segunda guerra mundial. Ya en 1986 intuía Beck hacia donde se movía el mundo ante el auge de la derecha neoliberal de Reagan y Thatcher, y los cambios esperaban a la sociedad en las próximas décadas, enfocados fundamentalmente desde el punto de vista sociológico.

Para ver bien las diferencias entre la sociedad moderna y la sociedad del riesgo creo que es conveniente remarcar las características de la primera. La sociedad moderna se basaba en ciertos principios básicos que podríamos resumir en 4 puntos:

 

  1. Economía mixta y estado del bienestar: Existía un equilibrio entre la economía privada y el estado, siendo éste último el contrapeso al libre mercado y garante de unas condiciones mínimas de vida para la población. Podríamos decir que existía un equilibrio de fuerzas capital-estado.
  2. Equilibrio entre capital y trabajo, ya no sólo garantizado por el estado si no por la propia “conciencia de clase” de las clases subordinadas, que actuaban de contrapeso del capital.
  3. Dualidad ideológica: La existencia de dos sistemas (comunista y capitalista) daba a la sociedad la posibilidad de recibir una información dual, con dos puntos de vista y versiones de la realidad.
  4. Pensamiento modernista: La sociedad aceptaba generalmente los puntos de vista modernistas de progreso y mejora de la sociedad.

 

Analicemos ahora cuales son los puntos básicos de la sociedad del riesgo, intentando contraponerlos con los primeros:

 

  1. Economía capitalista y “victoria” del capital: El estado reduce poco a poco su poder y control sobre la economía privada y ésta entra donde el estado tenía antes monopolio. El estado ya no tiene poder de controlar al capital y se rompe el equilibro.
  2. El capital vence al trabajo: La conciencia de clase desaparece, los trabajadores de “cuello blanco” pierden su sentimiento de pertenencia a la clase asalariada, la clase media se alinea mayoritariamente con las demandas del capital. Debido a lo expresado en el punto anterior y a ésta realidad el trabajo se va progresivamente flexibilizando y el capital se fortalece hasta llegar a dominar al trabajo de forma casi total.
  3. Pensamiento único: Se asume que el capitalismo ha triunfado y se acepta como inevitable la mayor parte del pensamiento capitalista económico. Los medios de comunicación son unívocos en este sentido y no se pone en cuestión el capitalismo por parte de ninguna ideología que no sea marginal.
  4. Pensamiento post-modernista: Se deja de creer en el progreso, en la ideología y en la mejora social. Todo entra dentro del relativismo, y ese mismo relativismo acaba fortaleciendo a quienes tienen el poder.

 

Quizá el resumen sea excesivamente breve, pero lo que me importa es la idea. La sociedad del riesgo representa la victoria del capital, la destrucción de la conciencia de clase. Las personas miran por su propio interés y no por el bienestar global. La conciencia de clase se sustituye por el “lobby”. Las luchas sociales para un mundo mejor se convierten en multitud de luchas parciales de grupos que comparten una característica común, como pueden ser el feminismo, la lucha por los derechos de los homosexuales, el ecologismo, el nacionalismo, etc. Hay una evolución desde el pensamiento de ser un “ciudadano” en su concepción global y social de la palabra a ser un individuo perteneciente a un grupo “tribal” con unos intereses determinados.

La pérdida de poder del estado para controlar la economía, la globalización económica, la reducción de derechos sociales garantizados por el estado y la privatización de los mismos. Es, en definitiva, el auge de la individualidad y de la conciencia tribal y la muerte del progreso y de la “sociedad”, aceptando la victoria del capital.

 

Siempre me ha parecido increíble como en 1986 Ulrich pudo entender tan bien como iba a evolucionar la sociedad. La sociedad en la que vivimos es casi un calco de la que Ulrich pronosticó. Los sindicatos han ido perdiendo poder progresivamente, las utopías han quedado en la marginalidad, los estados desmantelan poco a poco los estados del bienestar, el capital cada día tiene más poder y el estado y las fuerzas del trabajo menos.

Si la actual crisis tiene la salida que parece, es decir, reducción del gasto público, privatización, flexibilización del trabajo e incapacidad de respuesta social, creo que los pronósticos de Ulrich se cumplirán totalmente.

Hemos perdido la seguridad, hemos aceptado el riesgo. Lo único que queda para que se cumpla totalmente el paradigma de Ulrich es la pauperización de las clases subordinadas y, entre ellas, de las clases medias. En mi opinión esta realidad ya se está dando de forma relativa, es decir, de estas personas respecto a la media económica y, por lo tanto, a las clases privilegiadas. Con una caída económica general, que se está solucionando cargándole la factura a las clases medias y bajas, está realidad se puede confirmar de forma cuantitativa.

 

En la próxima entrada hablaremos del ensayo de Jacques Attali “Breve historia del futuro”.

 

DESTINO Y LIBRE ALBEDRÍO

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 05-09-2010 en General. Comentarios (4)

 

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He leído una noticia frívola en un periódico sobre que unos científicos franceses han definido la ecuación de la trayectoria de lanzamiento de un gol que le marcó Roberto Carlos a Francia en el año 1997. Como ya sabéis estas cosas sin sentido se hacen para publicar en revistas científicas y así tener más curriculum investigador, no porque tengan ninguna utilidad.

 

Viendo la noticia empecé a divagar sobre las ecuaciones que definen el movimiento o cualquier otra cosa, porque al final todo es matemático. ¿Por qué el movimiento de ese balón fue el que fue? Al final es una cuestión de fuerzas e influencias que se aplican sobre el balón, es una cuestión de variables. Si las variables que existían en aquel lanzamiento (fuerza del golpeo, lugar del golpeo, gravedad, resistencia del aire, etc.) se repitiesen en un nuevo experimento, la trayectoria volvería a ser la misma.

Lo mismo pasa, por ejemplo, si tiramos un dado al aire. Hay varias variables que influyen en el número que finalmente saldrá en el dado, y si las conociésemos todas podríamos predecir siempre el número que va a salir. Afortunadamente para los Casinos, el ser humano no es capaz de hacer esos análisis a simple vista.

 

Pero vamos un poco más allá. Imaginaos un ser vivo muy simple, como una bacteria. ¿Por qué se mueve la bacteria? ¿Por qué hace lo que hace? La bacteria se moverá en una dirección u otra en función de las influencias que reciba. Al ser un ser vivo tiene un mecanismo muy complejo por lo que influyen millares de situaciones en lo que hace la bacteria pero, al final, se puede resumir en variables. Que suceda la reacción bioquímica X en vez de la Y es una variable, que la pared bacteriana detecte una cosa u otra es otra variable. El conjunto de variables hace a la bacteria hacer una cosa u otra. Y lo más importante, si pudiésemos repetir todas esas variables de la misma manera ¿Haría la bacteria lo mismo? Pues lo lógico, al igual que con el dado o la pelota, es que sí.

 

Y ahora vamos a darle la vuelta de tuerca definitiva. ¿Por qué toma un ser humano una decisión? ¿Por qué he decidido yo escribir esta entrada? En mi mente se han juntado multitud de variables, millares, posiblemente millones, cuyo análisis global ha llevado a que me apeteciese escribir este artículo. Las influencias son físicas (estoy cansado, me duele el tendón), químicas, psicológicas (me gusta el tema, quiero “desconectar” escribiendo) y de muchas otras clases. Unas pesan más que otras, pero al final cada una de estas influencias están también generadas por subinfluencias, es decir, para que por ejemplo me “guste el tema”, para haber generado esa preferencia, ha habido miles de influencias emocionales, recuerdos, pensamientos, etc. Que han formado el “gusto”.

En definitiva, cada una de las decisiones del ser humano se basa en un sistema complejísimo de variables de imposible control para una persona. Tan solo pensemos en la complejidad del sistema neuronal del cerebro humano para entender que hay millones de impulsos nerviosos simples que son los que generan cualquier decisión por tonta que sea.

En el caso de un ser humano resulta prácticamente imposible poder repetir las mismas influencias en un momento posterior. Yo mañana no querré escribir sobre esto porque ya lo he escrito y esa variable va a pesar sobre las demás, y además es imposible probabilísticamente que mis pensamientos, emociones e influencias sean las mismas mañana que hoy. Aquí no me vale, pues, volver a repetir el experimento en las mismas condiciones.

Así que me voy a situar en la ciencia ficción e imaginemos que podemos “reiniciar” el mundo a las 12:00 de esta mañana, o directamente viajar al pasado. En ese caso sí nos encontraríamos ante Pedro tomando la decisión de sí escribir este artículo o no bajo exactamente las mismas circunstancias que antes. ¿Qué haría yo entonces? Todos diríamos que, obviamente, tomaría la misma decisión, y que si lo repetimos un millón de veces el millón de veces tomaría la misma decisión, no tiene sentido que tomase otra.

 

Este pensamiento se llama determinismo e implica que en el mundo no hay “azar” y que todo sucede bajo normas predeterminadas y causa-efecto. Si no sabemos que va a pasar mañana es porque no controlamos todas las variables que influyen en lo que va a suceder mañana, pero si lo supiésemos porque fuésemos algo así como un dios, podríamos predecir el pasado.

El determinismo es algo totalmente aceptado en casi todo en nuestra vida, porque conocemos realmente que el mundo esta regido por leyes físicas. Sin embargo no queremos aceptar su aplicación en nosotros mismos y es lógico. Porque si aceptamos el determinismo lo que estamos aceptando es que, realmente, no tenemos libre albedrío y que estamos predeterminados. Lo que vamos a hacer el resto de nuestra vida está ya marcado por la evolución normal de las causas que tendrán un efecto predeterminado, así que no decidimos nada. Creemos que decidimos, creemos en la ficción de nuestras decisiones libres, pero cada cosa que hacemos está predeterminada por los efectos de las causas preexistentes.

 

Afortunadamente no parece todo tan fácil. Si bien el determinismo funciona bien para analizar si la moneda va a caer en cara o en cruz, o podemos extrapolarlo a sistemas muchos más complejos pero siempre físicos y macromoleculares, para el pensamiento humano la cosa se complica.

Al final nuestras decisiones se basan en millones de impulsos eléctricos neuronales, pero esos impulsos eléctricos neuronales son producto de subcausas químicas y físicas dentro de la propia neurona. Y ahí es donde encontramos un poco de luz contra el determinismo en nuestra vida.

La física cuántica, la que estudia la materia a un nivel atómico y subatómico, se basa entre otros principios en el principio de incertidumbre de Heisenberg. El principio de incertidumbre dice que no se puede conocer a la vez la posición y la trayectoria (realmente la cantidad de movimiento) de una partícula, por lo que en este nivel físico no existe determinación total, si no que te tienes que mover en el ámbito probabilístico.

Aquí entran unas funciones matemáticas que no vienen al caso, pero la cuestión es que es ese nivel atómico en el que se basa la materia, por lo que el principio de incertidumbre aplica a toda la materia, aunque sea irrelevante desde nuestro punto de vista humano. Pero a nivel neuronal, a nivel bioquímico de la neurona, ¿Qué influencia tiene el principio de incertidumbre en los impulsos eléctricos que provienen de las neuronas? No lo sabemos, pero es posible que sea lo sufientemente relevante como para no poder ser tan predeterministas con esto.

Esto nos abre la puerta a no ser seres absolutamente predeterminados y a que hay una componente incontrolable en nuestro comportamiento, aunque sea mínima. Recuperamos, en parte, el Azar, aunque me temo que no el libre albedrío científicamente hablando.

 

Y para acabar de rizar el rizo, todo esto del principio de incertidumbre es lo que abre la puerta a la existencia de universos paralelos. Al no haber una predeterminación clara podemos decir que de cada acción, de cada causa podemos obtener multitud de consecuencias diferentes. Como realmente no podemos localizar las trayectorias como una verdad física absoluta, existe una variedad de trayectorias probabilísticas y cada una nos podría conducir a una consecuencia diferente. Según algunas teorías científicas de vanguardia cada una de estas consecuencias distintas aparecerían en distintos universos, creándose universos paralelos o como dicen los científicos un multiuniverso. Ese multiuniverso se estaría ramificando a cada instante, creando más y más universos cada vez que nos encontramos ante varias posibles consecuencias.

 

Vamos, un follón. Destino, libre albedrío, voluntad…Menos mal que nos dedicamos a analizar los goles de los mundiales.