LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Entrevista a Mariano Rajoy en EL PAÍS

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 01-11-2010 en General. Comentarios (10)

 

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En el diario EL PAÍS del pasado domingo 30 de Octubre pudimos leer una entrevista a Mariano Rajoy por parte de Javier Moreno. La entrevista es incisiva y un tanto agresiva, como creo que es conveniente hacer a los líderes políticos.

No quiero dejar de comentar muchas de las respuestas del que probablemente será futuro presidente del gobierno.

 

Pregunta: ¿Cuáles son entonces las medidas en España que producirían crecimiento y empleo?

Rajoy: ¿Qué creo yo que hay que hacer? Pues algo similar a lo que ha hecho Cameron, que en cierta manera lo hicimos nosotros, lo recuerdo perfectamente porque estaba allí, claro, en un Consejo de Ministros antes del verano de 1996.

Pregunta: Es decir…

Rajoy: Yo creo que en este momento en España, cuando el problema fundamental es el paro, lo que hay que hacer es ayudar a quienes pueden generar riqueza y puestos de trabajo. Creo que las pequeñas y medianas empresas, sobre todo, y los trabajadores autónomos, han sido maltratados en los últimos tiempos. Y después hay tres o cuatro cosas capitales. Primero: objetivo básico y hay que cumplirlo, reducir el déficit público y la deuda pública. Finalizar el proceso de reestructuración de las Cajas de Ahorros. Hay otro punto que me parece urgente en España, que es la energía. Hay que reunir a todo el mundo, y todo el mundo va a tener que hacer algún sacrificio, porque lo que no podemos aceptar es que la única forma de resolver los problemas de energía que hay en España sea subiendo la tarifa a los ciudadanos o a nuestras empresas.

 

Analicemos el texto. Rajoy dice que sus medidas son parecidas a las de Cameron y que son las mismas que ellos hicieron (¿?). Cuando el periodista le incita a que las explique empieza a decir banalidades. “Generar riqueza y puestos de trabajo”, “Pequeñas y medianas empresas”. Vale muy bien, pero eso no es nada, necesitamos cosas concretas. Rajoy propone “Reducir déficit público y deuda pública” y “finalizar el proceso de reestructuración de las cajas de ahorro”.

Estas dos medidas son exactamente las que está tomando el actual gobierno de España, así que Rajoy realmente lo que ha dicho aquí es que va a continuar la misma política del gobierno sin decirlo.

Lo único interesante aquí es lo que dice de la energía. Rajoy dice que no hay que subir la factura de la luz, y lo dice sabiendo que existe un déficit tarifario en España, por lo que los “sacrificios” de los que habla sólo puede ser que las empresas eléctricas ganen menos dinero o bien que las cosas sigan como ahora, es decir, que sea el estado quien pague el déficit con los impuestos de los ciudadanos. Como es obvio que no le va a pedir a las eléctricas que ganen menos dinero, tiendo a pensar que esto no es más que un artificio para que el ciudadano crea que no le suben la luz cuando el estado la está pagando, por otra parte, con sus impuestos. O sea, nada.

 

Pregunta: ¿Entonces cómo piensa reducir más el déficit? ¿O es que las medidas de este Gobierno sí son suficientes para cumplir nuestros compromisos?

Rajoy: Las medidas que ha adoptado Zapatero son fundamentalmente unas medidas de coyuntura, es decir, ha bajado el sueldo el 5% a los funcionarios, podría subírselo el 3% o bajárselo el 7%. Lo mismo pasa con las pensiones, podría subirlas o bajarlas mucho más o no congelarlas, son medidas coyunturales. Yo creo que lo primero que hay que hacer es una política económica que cree riqueza y que genere ingresos. No está escrito en ningún sitio que por bajar impuestos no vayan a aumentar los ingresos públicos. Y luego hay reformas estructurales que pueden ser muy útiles. Hay una que a mí me parece capital, la ley de estabilidad presupuestaria y el techo de gasto de endeudamiento para todas las Administraciones públicas.

 

Analicemos esto. Para Rajoy el enorme impacto de la bajada de sueldo de funcionarios y congelación de las pensiones son medidas “coyunturales”. Él mismo congeló los sueldos de los funcionarios cuando era ministro de administraciones públicas, y como dice en la respuesta anterior a ésta “Hay que hacer algo parecido a lo que hace Cameron, que es en cierta manera lo que hicimos nosotros”. ¿Entonces cuándo lo hace él es conveniente y cuando lo hace otro coyuntural?

Luego dice otra frase vacía “Política económica que cree riqueza e ingresos”, y una cosa que repetirá en adelante y que me parece muy grave “En ningún sitio está escrito que por bajar impuestos no vayan a aumentar los ingresos públicos”. Este último comentario, que no es tan estúpido como parece, no es más que el rescate de la Curva de Laffer, ecuación que sirve a los economistas “liberales” para justificar una bajada de impuestos en base a un análisis generalmente absurdo y siempre subjetivo de la ecuación. Os dejo link.

 

Pregunta: Vayamos a cosas concretas. Las pensiones: ¿mantendría usted los aumentos en las pensiones como hasta ahora, sin ninguna congelación?

Rajoy: Pues sí, porque yo quiero cumplir el pacto de Toledo (…)

Pregunta: Edad de jubilación, ¿a los 65 años?

Rajoy: Otra prioridad es que la jubilación sea verdaderamente a los 65, porque la media de jubilación en España son los 63. Y yo creo que habría que introducir estímulos para que la gente siguiera trabajando.

Pregunta: ¿Aumentar el periodo para el cálculo de la jubilación?

Rajoy: Sí, yo creo que eso hay que hacerlo.

Pregunta: Sanidad: ¿copago sí o no?

Rajoy: No, yo no soy partidario en este momento del copago.

Pregunta: ¿El sueldo de los funcionarios?

Respuesta: El sueldo de los funcionarios, a fecha de hoy, se hubiera subido con arreglo al IPC. A fecha de hoy.

Pregunta: ¿Recuperaría usted el recorte que les ha infligido el Gobierno de Zapatero?

Rajoy: Pues depende de cuál sea la situación económica del país en el momento en que yo esté en el Gobierno.

Pregunta: Las prestaciones por desempleo.

Rajoy: No es mi intención recortarlas en estos momentos.

Pregunta: ¿En estos momentos?

Rajoy: No es mi intención recortarlas, mi intención es crear empleo (…) Por eso le digo que al final de todo está una política económica que genere confianza y que dé empleo.

 

Analicemos. Excepto la aceptación de que hay que aumentar el periodo para el cálculo de la jubilación, el señor Rajoy no hubiese recortado nada, ni pensiones, ni sueldos, ni prestaciones de desempleo, ni establecería el copago, nada.

¿Cómo demonios piensa reducir el déficit? Con otra frase vacía “Política económica que genere confianza y dé empleo”. No voy a rebatirlo aquí, será el propio entrevistador que le muestre sus flagrantes contradicciones.

 

Pregunta: Dejar sin efecto la subida del IVA, que es algo que usted ha propuesto reiteradamente, supondría al menos otros 5.000 millones.

Rajoy: Vamos a ver la recaudación a final de año, yo no voy a entrar a discutirlo (…) Habrá que verlo, pero yo en ese momento creo que la subida del IVA no es buena para el consumo.

Pregunta: Le digo todo esto porque cuantificando las diez propuestas fiscales que han hecho ustedes en los últimos meses resulta una merma de 30.000 millones en ingresos para el Estado, lo que representa unos tres puntos más de PIB de déficit. Si por otro lado no recorta nada, hay algo que no cuadra.

Rajoy: Mire, las cosas no se pueden hacer así. Ir viendo lo que dice uno, lo que dice otro (¡!!)(…)La economía no es una foto fija. La economía requiere dinamismo, requiere generar confianza, hay factores subjetivos, hay reformas estructurales y, por tanto, a mí ese argumento no me vale.

Pregunta: Durante meses decían que mejor recortar subvenciones a partidos, sindicatos y patronales que a funcionarios o pensionistas, y cuando finalmente lo detallan resulta que proponen recortar 12 millones a los partidos y cinco millones a sindicatos y patronales. Le recuerdo que el déficit son 100.000 millones.

Rajoy: El déficit no se liquida en 24 horas (…) Por tanto, yo no le puedo aceptar eso: nosotros hemos presentado unas enmiendas y creemos que lo más importante desde el punto de vista del recorte del gasto es la ley de estabilidad presupuestaria.

 

Estoy convencido que a la mayoría de lectores les pasará más o menos desapercibido lo que Rajoy está diciendo aquí, pero es algo verdaderamente impresentable.

Habla de ley de estabilidad presupuestaria, pero parece que la estabilidad la va a sacar del aire. Es decir, si se prohíbe el déficit por ley, y no hay recursos para mantener los servicios no tendrá más remedio que recortar lo que está negando que va a recortar. Es decir, está engañando transparentemente al lector.

Cuando el entrevistador le muestra las obvias contradicciones de sus respuestas, Rajoy sólo responde con lo mismo de antes: ”Hay que generar confianza” “dinamismo”. La confianza y el dinamismo que él establecerá desde el gobierno es su escudo para defender sus contradictorias medidas.

¿Y si no se genera la confianza que él vende? ¿Y si baja los impuestos y no recorta el gasto como el pretende y no mejor la economía? Esa política, si fracasa, llevaría a España a la bancarrota Griega.

 

Fuera de ahí no hay mucho destacable en la entrevista. Palabras vacías y ambigüedades de este estilo:

 

Pregunta: ¿Y si Mas se lo pone como condición para apoyarle a usted en caso de que le necesite en Madrid tras las generales de 2012? Concierto o sistema de financiación con efectos similares.

Rajoy: La gente tiene la suficiente inteligencia para saber lo que es razonable y sensato, y lo que debe hacer.

Pregunta: ¿Eso es un sí o un no?

Rajoy: Eso es exactamente lo que he dicho, señor director.

 

Rajoy en estado puro.

Quizá lo único destacable es que a la pregunta de si asegura que mantendrá vigente la ley del matrimonio homosexual en el caso que el tribunal constitucional la valide responde con un contundente “No”, cuando dos años atrás no se quiso comprometer con la respuesta. La sensación es que seguramente no dijo la verdad hace dos años.

 

Yo no creo que Rajoy sea tan irresponsable para hacer lo que se intuye que haría leyendo esta entrevista. Al final, si gobierna, hará exactamente lo mismo que está haciendo este gobierno por los motivos que todos conocemos. Pero de hacer caso a lo que dice Rajoy, es decir, si creyésemos en su palabra y le diésemos credibilidad a entrevistas como estas, a mi me produciría pavor que este señor gobernase España.

Sus respuestas, cuidadosamente ambiguas para no enfadar al votante medio, analizadas con cuidado muestran a un político irresponsable. Frente al lector cuidadoso, dejan en evidencia el cinismo y la demagogia de su autor.

Quien vaya a depositar en este señor sus esperanzas en el futuro de la nación allá él. Yo me niego, señores, a ser transparentemente engañado.

 

Una vorágine demasiado hostil

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 26-10-2010 en General. Comentarios (4)

 

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Si analizásemos el mundo contemporáneo como un observador externo que tuviese el privilegio de comparar distintas épocas creo que si tuviésemos que definir esta época en una palabra, ésta sería vorágine. Vorágine en el modo de vida de la gente, rápido e hiperactivo, pero vorágine también por los cambios sociológicos que estamos viviendo, muy relacionados con el avance de la tecnología.

 

Muchas veces observo a las personas que se acercan a la tercera edad, aquellos que están bien entrados en la cincuentena o han pasado los 60 años, y veo que son personas que sienten, prácticamente, que están viviendo en una época que no es la suya. No pasa con todos, por supuesto, siempre hay gente que se adapta mejor que otras a los avances, pero sí que pueden tener esta sensación la mayoría.

Cuando digo que sienten que no es su época me refiero a que encuentran crecientes dificultades para las exigencias técnicas del mundo contemporáneo. El uso de ordenadores, por ejemplo, es realmente complicado para estas personas, así como cualquier trámite por Internet, bien por desconfianza bien por falta de habilidades ofimáticas.

Y si hablamos de personas algo más mayores, o incluso del segmento de edad que he comentado, podemos extrapolar estas dificultades al uso de teléfonos móviles, aparatos de reproducción de DVD’s e incluso televisores o reproductores de música. Aquí, además, se une una situación más: Los problemas de vista cansada hace especialmente difícil el manejo de aparatos con letras pequeñas.

 

¿A dónde quiero llegar con todo esto? La idea básica que quiero compartir, y que creo que todos hemos observado muchas veces, es la creciente dificultad que tienen estas personas para ejercer de forma, llamémosle, productiva en el mercado laboral.

En casi todas las empresas, por no decir en todas, todo el trabajo administrativo, comercial y de control está informatizado, por no hablar de investigación, proyectos tácticos, etc. El uso de ordenadores de forma relativamente ágil es casi una obligación para acceder a cualquier trabajo que no sea manual, y los trabajadores más mayores sufren con la informática. Quizá puedan llegar a dominar los programas de uso habitual perfectamente, pero casi seguro que ante un problema informática pedirán ayuda a alguien más joven, a no ser que sean especialistas en informática o personas bastante preparadas en campos próximos.

Esta realidad lleva a que los trabajadores más mayores se vean desplazados del mercado laboral. Si una persona de edad avanzada ya tenía de por sí difícil encontrar un trabajo, esta realidad no hace más que aumentar las dificultades. Cualquier chica o chico joven podrá hacer un trabajo administrativo mejor, a ojos de la empresa, que una persona de mediana edad, simplemente por su control en la informática. Juntemos esto con el hecho de que un jovencito suele aspirar a cobrar bastante menos, y al cobrarlo se siente más motivado que una persona más mayor que puede considerar ese sueldo como algo miserable.

 

Cuando llegaba a casa conduciendo me he quedado mirando el autobús. Miré al típico conductor de autobuses estresado del tráfico y con malas formas después de tantas horas de trabajo y pensé: “¿Realmente tiene hoy futuro hacer una “carrera” de conductor?”

No tengo la respuesta, pero impulsando mi imaginación hacia el futuro no me pareció tan extraño que en 25 ó 30 años, por ejemplo, los autobuses no requiriesen conductor. Y si hablamos de los autobuses, ¿no podría pasar lo mismo con los Taxis? No sería tan extraño, pues ya algunos expertos dicen que los coches serán prácticamente autopilotados en pocas décadas.

Es verdad, para hacernos una correcta componente de lugar, que toda la vida ha habido oficios perecederos. Los avances de la sociedad llevan a antiguos oficios en el baúl de la historia. Pero lo que estoy hablando no es eso, es algo más. Hablo del un cambio rapidísimo en la tecnología y, por lo tanto, en las formas de trabajar, que nos deja a todos con el pie cambiado. Cada generación nueva parece controlar más la tecnología punta que la anterior, algo lógico pero muy agresivo para nuestro mercado laboral.

 

La tecnología es parte importante de la economía, pues aumenta la productividad. Es necesario que nuestras empresas se modernicen, absorban los últimos avances, apliquen los sistemas más modernos. Pero no es menos cierto que estos cambios producen una ruptura generacional evidente y deja a muchos trabajadores fuera del mercado. Si la tecnología avanza a un ritmo mayor en el futuro, nos podemos encontrar en una vorágine de cambio constante que no es de fácil asunción para el ser humano, que tiende, a partir de cierta edad, a acomodarse a sus estructuras mentales prefijadas, tanto a nivel tecnológico como en cualquier otra faceta de la vida.

Las fuerzas de este cambio tecnológico son realmente las mismas que nos obligan a trabajar más, a cobrar menos, a reducir nuestro estado del bienestar, etc. Es la productividad, la competitividad, la globalización. La vorágine del cambio tecnológico es parte de esta realidad, menos mala que las anteriores, por supuesto, pero que también tiene efectos negativos sobre un sector social importante.

 

Temo que estemos creando un mundo demasiado hostil. Decía Orwel en Homenaje a Cataluña, después de ver la Barcelona revolucionaria de 1936 (recito de memoria): “En todo esto había cosas que no me gustaban, pero comprendí que existía un estado de las cosas por el que valía la pena luchar. Por lo menos los seres humanos intentaban comportarse como eso, seres humanos, y no engranajes de la maquinaria capitalista”.

En muchos aspectos, hoy somos más “engranajes de la maquinaria capitalista” que los trabajadores de esa época. Buscar más productividad es bueno, pero todo tiene un límite. Y buscar cual es ese límite, qué barreras no puedes traspasar, dónde ese aumento de la productividad se convierte en un ataque al Ser Humano, es, o debería ser, materia de la política y los políticos.

¿Creéis realmente que hay políticos que se hayan hecho esta composición de lugar y la hayan insertado dentro de su mente y acción política? Fuera de políticos reactivos y caducados, la respuesta es No. El virus de la hiperproductividad y la obligada competitividad es lo único que ven. Necesitamos, como digo siempre, esa nueva visión y esa nueva política que nos saque de esta peligrosa espiral.

 

Barajas, los controladores aéreos y Carmen Alborch

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 23-10-2010 en General. Comentarios (5)

 

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Pasar por el aeropuerto de Barajas para hacer un trasbordo puede ser una auténtica odisea. La T4 es una verdadera monstruosidad, quizá necesaria para ese volumen de tráfico aéreo, pero incómoda y estresante para el viajero. Si, además, nos toca viajar un día de huelga encubierta de controladores, la cosa se convierte en inaguantable.

 

El lunes pasado para mi viaje a Oviedo hice escala en Barajas, pues el vuelo directo desde Valencia, uno diario, no se ajustaba bien a mis necesidades. Viajar con escala es muy incómodo y muy costoso en tiempo si tienes una alternativa directa y por eso siempre intento evitarlo.

Al llegar al aeropuerto de Manises vi que había retraso en mi avión. En principio no me puse nervioso, pues tenía casi dos horas de diferencia entre la hora prevista de llegada a Madrid y la salida del avión hacia Asturias. Pero pasaban los minutos y la información no llegaba, hasta que alrededor de una hora después de la teórica hora de embarque nos llaman a embarcar. Parecía que el embarque iba bien hasta que parece ser que se recibió otra orden. “El embarque se suspende, la torre no nos da permiso y posiblemente no podamos volar hasta las 11 de la noche” nos avisó una azafata, ante la desesperación general. Para mi era un problema, pues el avión hacia Asturias despegaba de Barajas a las 9, dos horas antes.

Quejas, rabia, impotencia, vamos lo que ya muchos conoceréis. Cuando la gente se iba a reclamar a las ventanillas de la compañía, hubo otro cambio. Ahora había que embarcar sin demora porque el avión iba a salir ya. “Qué suerte” pensé, cuando ya me veía en tierra al final iba a poder viajar.

Pero cuando subimos al avión y nos preparábamos para despegar el piloto avisó de un nuevo cambio. Hasta 40 minutos después el avión no podría despegar. Eso me rompía los esquemas, si el avión de Oviedo era puntual tendría que hacer noche en Madrid y no llegaría a mis compromisos en Oviedo.

 

Todos estos follones en mi vuelo y en otros (un compañero que viajaba desde Alicante tuvo el mismo problema que yo) se producen, en palabras de la compañía, por “congestión del tráfico aéreo”. La verdad es que lo que está congestionado normalmente son las torres de control, debido a las bajas simultáneas y sospechosas de los controladores aéreos.

Ya hemos hablado de los controladores alguna vez y creo que es opinión general de casi todo el mundo que es impresentable su actitud de “coacción” y el uso de su poder de paralización. Cuando un trabajador que cobra 1.000 euros al mes usa su poder para paralizar una ciudad puede ser comprensible, o puedes intentar ser relativamente empático (también, por supuesto, puede no parecerte adecuados los métodos). Pero cuando hablamos de profesionales que cobran más de 20.000 euros al mes esto se convierte en una coacción inaceptable.

 

Nada más aterrizar en Barajas llamé a un compañero que también cogía el vuelo de Asturias. Me dijo que el vuelo también se había retrasado y que, por lo tanto, estaban embarcando. “¿Dónde estás?” “Ni “puta” idea macho” “Bueno, creo que te dará tiempo, pero corre”.

Y eso hice, como Forrest Gump, correr sin saber a donde. Miré los letreros que indican las puertas de embarque y corrí hacia la K. Claro, el susto vino cuando vi que las puertas K estaban a 18 minutos de distancia. Empecé a correr con dos maletas como un loco por el aeropuerto, cosa que afortunadamente para mi y desgraciadamente para todos hacía mucha más gente que yo. Y corrí hasta que llegué a un tren lanzadera, en el que tuve que subir.

 

En el tren ya no podía correr, así que aproveché para echar una mirada a lo que había en mi alrededor. 5 personas estábamos en el vagón. A parte de mí había dos señores hablando en inglés, y dos personajes conocidos: José Luís Olivas, ex president de la Generalitat Valenciana anterior a Camps y actualmente presidente de Bancaja, y Carmen Alborch, exministra de cultura y portavoz del PSPV en el ayuntamiento de Valencia.

Como yo soy un tipo sociable, y con Olivas ni quería ni sabía de qué hablar, me puse a hablar con Carmen Alborch. En los 3 ó 4 minutos de viaje hablamos de algunas cosas triviales y, también, de los controladores. La verdad es que Carmen estaba casi más caliente que yo, y estuvimos hablando de la actitud de los controladores y del gran servicio que iba a hacer el AVE a todos los que viajan a Madrid asiduamente desde Valencia. Dijo que no volvería a coger un avión para ir a Madrid cuando esté el AVE, algo que creo era producto de la evidente mala leche en la que nos encontrábamos todos.

Aproveché el momento para preguntarle si realmente era cierto que no se presentaba a la alcaldía de Valencia por propia voluntad, o bien si fue una exigencia de partido. Aseguró que lo hizo voluntariamente, que no se sentía con fuerzas porque “El candidato que se presente debe estar pensando a 12 años vista” y ella no tiene cuerda para tanto. La frase es, realmente, reveladora. Carmen sabe perfectamente que Rita Barberá es imbatible hoy, y que será dificilísimo que lo sea de aquí a 4 años. Luego intentó bajar la cifra a 8 años pero el efecto ya estaba hecho. Esta es la desgracia que vivimos en la Comunidad Valenciana.

 

Cuando paró el tren salí corriendo hacia cualquier sitio donde viese la letra K. Creo que me despedí poco cortésmente de Carmen Alborch, así que si improbablemente lees esto, Carmen, te pido disculpas.

El siguiente obstáculo fue un control. Como llevaba portátil y equipaje de mano tuve que perder mucho tiempo en el control. Iba con tanta prisa qué, después de volver a guardar el portátil, coger la Blackberry, etc. Consideré que no tenía tiempo ni para ponerme el cinturón de nuevo, así que lo llevé en la mano mientras seguí corriendo.

La imagen debió ser graciosa, un tipo con dos maletas y un cinturón en la mano corriendo por un aeropuerto sin saber exactamente cuando acaba su trayecto. Finalmente llegué a la puerta de embarque a tiempo, gracias a los mismos retrasos que provocaron todo este trajín.

 

Qué queréis que os diga, la próxima vez que viaje a Oviedo no se me ocurrirá pasar por Barajas. Y si voy a Madrid y puedo haré como dijo Carmen Alborch. Donde esté el AVE que se quiten los aeropuertos.

 

La república popular

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-10-2010 en General. Comentarios (2)

 

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República popular fue el nombre que se le ha dado a la mayoría de países comunistas, desde la finalización de la II guerra mundial. La república popular (people’s republic, en inglés), como concepto, se supone que representaba al “pueblo”, en oposición a las repúblicas “burguesas”, que estaban hechas a la medida de la burguesía. El concepto, en sí, tiene ese punto cínico que se le daban a las cosas en el mundo soviético, igual que se usó el concepto república democrática para referirse a otras repúblicas soviéticas que fueron de todo menos democráticas.

Sin embargo, el concepto de república popular es anterior a la segunda guerra mundial, y originariamente representaba algo que no era exactamente lo que sucedió después.

 

La primera referencia que tengo del uso del término es de José Díaz, secretario general del PCE durante la guerra civil Española, que en un congreso del PCE en 1937 (creo recordar) acuñó el término para referirse a la futura voluntad del PCE una vez acabase la guerra civil.

Para introducirnos en contexto, recordemos que la postura del PCE en la guerra civil era una postura Antirrevolucionaria, es decir, el PCE defendía que no había que hacer una revolución (en contraposición con los anarquistas), que había que defender la propiedad privada y mantener una colaboración con la burguesía liberal. Por lo tanto, los comunistas decían no querer una revolución como la soviética, ni implantar el comunismo en España.

En este contexto,  Díaz hizo unas declaraciones parecidas a estas (recito de memoria):

“Nosotros no queremos implantar el comunismo, pero tampoco volver a la república burguesa anterior al 18 de Julio. Lo que nosotros queremos es una república de nuevo cuño, donde esté extirpado del sistema el germen del fascismo,  para que éste no pueda renacer nunca, y en el que estén presentes todas las fuerzas antifascistas, esto es, una república popular”.

Lo que parecía proponer José Díaz en aquel momento era una especie de república democrática en la que sólo hubiese partidos liberales e izquierdistas, y los partidos conservadores y derechistas estuviesen prohibidos ó “extirpados”.

 

Después de la segunda guerra mundial, en el terreno ocupado por el ejército soviético, se implantaron gobiernos de coaliciones populares, es decir, de partidos que se habían opuesto a la ocupación nazi. Estos gobiernos estuvieron controlados, de facto, por los comunistas, excepto en el caso de Checoslovaquia, en el que el presidente democrático Benes fue restituido.

Como sabemos, todos estos países acabaron implantando sistemas comunistas, incluso Checoslovaquia, teniendo que partir el presidente Benes al exilio. Sin embargo, ¿Era esto un plan premeditado del dictador ruso Stalin? ¿O fue producto de las circunstancias de la guerra fría?

Posiblemente la primera idea del dictador ruso fue el crear allí repúblicas populares al estilo de las que hablaba Díaz, aunque posiblemente con escasa “limpieza” democrática en sus elecciones (para controlar la situación). Esto es: Gobiernos izquierdistas, políticas exteriores aliadas con la URRS, cierta socialización de la economía, pero mantenimiento de la propiedad privada y de ciertas libertades democráticas.

La idea no es absurda. Recordemos que los acuerdos de Yalta permitía a la URSS a tener vecinos limpios de “elementos fascistas” para su seguridad, y eso se cumplía con estas repúblicas populares, con un régimen intermedio entre sovietismo y capitalismo. Claro, el problema era que el que decidía quien era un “elemento fascista” era Stalin.

Pero pudo pasar que la confrontación con los EEUU llevase a Stalin a radicalizar su plan original, y a crear verdaderas dictaduras soviéticas, aunque se mantuvo el apelativo de república popular a los engendros.

 

La otra opción es que el plan de Stalin fuese crear sistemas soviéticos desde un principio, y el concepto república popular no fuese más que el maquillaje que se le aplicó a la RDA, y que posteriormente también aplicó China en los años previos a la revolución cultural (de hecho, China se denomina como república popular).

Ese maquillaje consiste en que el poder teórico lo ejerce un “frente popular” (En la RDA, por ejemplo, dentro de este frente estaba la CDU o el partido liberal, eso sí, dirigidos por políticos pro soviéticos), aunque en la realidad el quien lo ejercía de facto era el PC y su secretario general. Eso sí, el sistema reservaba cierto número de cargos para estos partidos colaboradores, seguramente para “comprar” su adhesión.

 

En todo caso, y dentro de la esfera de la URSS, esas repúblicas populares originales también hubiesen sido estados satélites que hubiesen acabado haciendo lo que la URSS ordenase. Las invasiones de Hungría y Checoslovaquia por parte de la URSS cuando estos países intentaron reformar sus sistemas para hacerlos más democráticos demuestra que la URSS, como todo imperio que se precie, no hizo más que actuar con una sola idea: Aumentar su poder e influencia.

 

Hacia lo inevitable

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 12-10-2010 en General. Comentarios (3)

 

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Licencia Friki....

 

Las últimas encuestas sobre unas posibles elecciones generales en tiempo presente indican que el PP sacaría mayoría absoluta. Más de 13 puntos de diferencia se convierten en una distancia escandalosa, que viene por el hundimiento del PSOE y no tanto por el aumento de la intención de voto del PP, que ha aumentado escasamente.

Más clarividente aún es la valoración del presidente del gobierno, político bien valorado hasta hace unos meses y que actualmente es el peor valorado, incluso por debajo del presidente de ERC. Creo que todo se puede resumir en una frase: El absoluto hundimiento del PSOE y su presidente.

 

No son extraños estos resultados. Además del lógico desgaste del presidente y el PSOE, y del cambio de voto de aquellos que necesitan tonificarse con la ilusión de que un cambio de gobierno puede cambiar las cosas, la razón fundamental de este hundimiento es que la política del PSOE se ha convertido en lo opuesto a lo que su base electoral quiere. Cuando tienes perdido el voto de los que no te han votado y, además, te dedicas a hacer políticas que desagradan a los que te han votado, no hay más resultado que este.

Claro que si el resultado de las encuestas fuese el contrario podríamos hacer el argumento al revés. Es decir, imaginemos que el PSOE le saca 10 puntos al PP, ¿Qué estaríamos diciendo? Diríamos que el PSOE se ha convertido en el partido único de España, porque tiene la fidelidad de los votantes de izquierda por su fachada progresista y que, además, se ha convertido en la derecha real del país, pues las políticas que está haciendo son esencialmente conservadoras, y que por eso ha acabado ocupando el espacio político de la derecha. Algo así como cuando Manuel Azaña le dijo en tono de broma a los ministros de centro-derecha que le cedían el gobierno “Ustedes tienen que entender que la derecha de la república soy yo, y ustedes son unos aprendices extraviados”.

Porque realmente el PSOE es ahora mismo la izquierda nominal y la derecha real, es decir, igual que se ha convertido en el foco de todas las desafecciones se podía haber convertido en el foco de todas las adhesiones. Quizá en una época de bonanza lo hubiese sido, como le pasó a los laboristas británicos.

 

Este es un proceso lógico en todos los países de nuestro entorno. Los gobiernos se están desgastando y perdiendo elecciones, y los gobiernos de izquierda más porque están realizando políticas contrarias a su idiosincrasia. Pero lo que me preocupa especialmente del caso Español es que existe un sujeto pasivo que sin merecerlo, o siendo claros mereciendo lo contrario, se va a encontrar con una mayoría, posiblemente absoluta, en sus manos.

En otros países las opciones menores están creciendo bastante, si no es en representación real sí por lo menos en votos. Pero aquí en España las dos fuerzas menores a nivel nacional, IU y UPyD no despegan. La encuesta del diario público, por ejemplo, les da poco más del 12% entre las dos formaciones, con lo que no pasarán de 15 escaños entre los dos.

La verdad es que la encuesta de Público, concretamente, tiene datos bastante raros. Que la estimación de voto de CiU se haya multiplicado por más de dos respecto a la encuesta pasada indica que la encuesta no está muy bien hecha y que las encuestas en Cataluña han sido pocas. Ciertamente si el PSOE va a bajar 15 puntos su estimación de voto y el PP sube muy poco, ¿Dónde demonios está ese voto?

 

En cualquier caso me preocupa sobremanera el resultado y me hace replantearme, una vez más, hasta que punto los ciudadanos españoles estamos ejerciendo convenientemente el sufragio universal. La democracia se supone que debe dar al ciudadano la capacidad de elección sobre distintas opciones políticas, distintos programas, distintas ideas, etc. El ciudadano debe analizar las opciones y decidir, de forma consciente, qué es lo mejor para su país.

¿Realmente estamos haciendo esto? Yo creo que no. Los españoles no estamos analizando a los partidos y los programas, las ideas y las soluciones que nos plantean. Estamos votando bien reactivamente, bien por desconocimiento profundo de la cruda realidad, bien atrapados por la telaraña bipartidista que nos han tejido durante los últimos 30 años. Rajoy no es el presiente elegido por este país, no, es un señor al que le cae el poder en las manos por rotación, sin que haya hecho nada para merecérselo.

Personalmente no puedo entender ni soportar que un partido que no ha propuesto nada y que, si hacemos caso a sus palabras, parece no tener ideología (recordemos que se presenta como el partido de los trabajadores), pueda llevarse una victoria electoral. Cualquier persona mínimamente enterada sabe que el PP hubiese hecho lo mismo que ha hecho el PSOE, y que cuando llegue al poder va a ser un puro continuismo del gobierno anterior. ¿Por qué votamos así? Es pura rabia, desesperanza, tonificarnos en una ilusión que sabemos que no es real, castigo, incapacidad para pensar más allá de las opciones preconcebidas.

 

El PSOE merece una derrota en las urnas. Un duro golpe le llevará al rincón de pensar donde están otras ex socialdemocracias europeas, que es el sitio donde deben de estar para replantearse hacia donde tienen que ir una vez la tercera vía se ha hundido en la nada.

Pero que el PP gane por puro rebote es algo que creo que este país no se merece. Y no es que el PP sea peligroso ni que su líder lo sea, el problema es el método, es cómo estamos haciendo uso de nuestro derecho al sufragio, es cómo no tenemos la más mínima exigencia para entregarle a un señor las llaves de la gobernabilidad del reino.

Rajoy no es peligroso, pero no puedo de dejar de pensar qué pasaría si a la cabeza del PP hubiese un loco, un fanático o un iluminado. ¿Ganaría igual las elecciones? Todos sabemos la respuesta, y esa respuesta es tan peligrosa que creo que hay que intentar dar soluciones antes de que esto pueda suceder.