LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Populismo político, integrismo ciudadano

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 18-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Las declaraciones del candidato de ERC a la presidencia de la generalitat de Cataluña, Joan Puigcercos,  sobre que en Andalucía “no paga impuestos ni dios” han levantado ampollas. Los Andaluces se han indignado y con razón, aunque el gobierno andaluz ha sido bastante más elegante que Puigcercos.

Este comentario de Puigcercos es puro populismo destinado a fomentar el victimismo de los votantes catalanes, que convenientemente orientado se convierte en un voto cautivo e irracional. Yo soy Valenciano, sé cómo de enfermizamente victimista puede ser un político y esto me lo conozco perfectamente. Lo que hace Puigcercos es exactamente lo mismo que hace Camps, lo que pasa es que uno lo orienta hacia el independentismo y el otro hacia el antisocialismo. Pero lo mismo es, opio para el pueblo, vísceras para la piara.

 

No creo que haga falta reseñar la absurdez de la frase de Puigcercos. Deducciones aparte, un trabajador en Andalucía paga prácticamente lo mismo de impuestos que en otras partes de España en función de la renta que tenga por sus cotizaciones al IRPF y la S.S, el impuesto de sociedades lo pagan las empresas Andaluzas al igual que las del resto de España, etc. Si, en términos generales, en Andalucía se pagan menos impuestos que en Cataluña, como realmente se pagan, es porque su renta y beneficios son menores.

Otra cosa es que Cataluña sienta que no se la financia correctamente, pero eso es un tema aparte. Si se quiere entrar en eso lo que se debe hacer es plantear los temas seriamente, descubrir deficiencias y buscar alternativas, no cargar como un bárbaro contra otras comunidades tachándolas de aprovechadas y ladronas. El señor Puigcercos merecería, en un país serio, una dura amonestación y un desprecio de sus votantes, a los que trata como una masa enardecida e ilógicamente visceral.

No sabéis como lamento ver estas cosas en Cataluña, donde hasta hace unos años el debate político parecía propio de una democracia europea avanzada.

 

Estas palabras necias generalmente no afectan al político, que al final no se cree lo que dice y no hace más que actuar y tomar por imbécil al público, pero sí que genera un efecto pernicioso en la ciudadanía. Los ciudadanos que menos conocimiento político tienen son progresivamente fanatizados hacia el interés de un grupo político, perdiendo la necesaria razonabilidad política para poder ejercer una acción auditora ciudadana adecuada y generando odios absurdos.

Y cuidado, que esto no es algo sólo propio de ERC, es algo casi general. Os voy a contar una anécdota.

 

Estuve el otro día visitando a un cliente con el que tenía que negociar una operación económica bastante importante. Tengo bastante confianza con este cliente y un trato muy afable, así que nos tratamos casi como conocidos de toda la vida. Estuvimos hablando de la evolución de la vivienda, de su hermana que era funcionaria, etc.

Hubo un momento en que el cliente, creo que hablando de la bajada de sueldo de su hermana, me dijo: “La verdad, a quien vuelva a votar al PSOE habría que meterlo en un barco y mandarlo a Venezuela, ya que tanto les gusta eso, o a Cuba, o no, mejor, a Corea del Norte”.

El cliente me dijo esto sin saber mis orientaciones políticas, lo cual me dejó verdaderamente sorprendido. El hombre debió suponer por alguna razón que yo era de derechas e iba a compartir su criterio, lo cual de primeras ya es un absurdo porque cualquier derechista sensato jamás aprobaría un despropósito así, pero además me sorprendió mucho como se puede decir esto cuando existe la posibilidad de que tu interlocutor pueda ser uno de los que quieres meter en el barco. Y no penséis que mi cliente es algún empresario bárbaro y semianalfabeto, nada de eso. Es un jefe de compras de un grupo empresarial relativamente importante, licenciado en económicas y que gestiona muchos millones de euros anualmente. Es un hombre verdaderamente meticuloso en sus estudios y en su toma de decisiones, quizá de los más analíticos que conozco. Era increíble, pues, que pudiese estar en una posición tan integrista y tan obviamente disparatada.

Creo que este cliente es un buen ejemplo de a dónde lleva la fanatización ciudadana y cómo incluso personas de un nivel intelectual alto se pueden ver envueltas en estas cosas.

 

Un par de días después el cliente me mandó un email con unas declaraciones de Rodrigo Rato sobre el precio de la vivienda, que según el exministro tiene que bajar como mínimo un 30% más, comentándome que el comentario Rato era “como tú decías”. Le respondí con los datos que yo creía que eran relevantes para ver que, efectivamente, el precio de la vivienda tiene que caer de forma muy importante y durante muchos años, y se los listé a modo de resumen.

Su respuesta fue graciosa: “No dudo que lo harías mucho mejor que la famosa exministra de la vivienda Trujillo. Debes entrar en política y poner un poco de orden de una vez” (¿De verdad le gustaría a este cliente que yo entrase en política? Lo dudo…).

Le comenté a mis compañeros la respuesta del cliente, y con ésta como base comenzamos a discutir sobre la deducción de vivienda habitual. Ellos sostenían que el PP la restablecerá en 2012 y yo decía que no.  La conversación evolucionó y ellos defendieron que la deducción por vivienda daba más beneficio al estado por el incremento de la actividad que suponía esta ayuda a la compra (al recaudarse más impuestos), mientras yo sostenía que ésta había sido un error, que esa presunción era demasiado osada en un entorno depresivo, que no era demostrable para el contexto actual y que en una situación de déficit como la presente hace que eso sea implanteable.

Mis interlocutores no cedían y hacían argumentos macroeconómicos simplistas, llegando a argumentar que cualquier subvención a la compra era beneficiosa para las arcas del estado (argumento absurdo que no hace falta rebatir, pero si tenéis duda pensad, simplemente, una subvención en los artículos de alimentación).

Uno de mis compañeros comenzó a deslizar la conversación hacia argumentos contra el gasto social, los funcionarios, etc. Él es muy capitalista y la cabra tira al monte. Como tampoco era el debate intenté hacerle ver la complejidad de la gobernación del estado, cómo hay miles de partidas, cómo hay que analizar más consecuencias que la propia balanza de ingresos y gastos del estado, cómo hay muchas fuerzas en liza y cada acción tiene una consecuencia sobre la economía y la sociedad.

Pues nada, mi colega, inserto en el calor del debate, no aceptaba nada y se empeñaba en arreglar el país con argumentos de frutería que parece que los centenares de expertos del ministerio de economía, idotas ellos,  no sabían ver. Y mi colega no es ningún tonto, es doctor ingeniero y una persona con muchísima experiencia empresarial y conocimiento de la industria española. ¿Fue simplemente el calor del debate? Creo que en parte sí, porque luego aceptó que teníamos “visiones diferentes de ver el mundo”, pero en parte creo que se le podía haber dicho lo contrario que le dijo Felipe González a Fraga hace más de 30 años, eso de que “le cabe el estado en la cabeza”. A casi nadie le cabe el estado en la cabeza, como es normal, pero creo que en este país casi nadie quiere, tampoco, intentar entender la complejidad del mismo y de la propia sociedad. Los esquemas simples parecen más atractivos.

 

Irresponsabilidad política y poco análisis ciudadano, combinación terrible. Un país que quiere gestionarse bien a si mismo y ser capaz de maximizar sus posibilidades debe tener ética y responsabilidad política, por un lado, y conocimiento político y capacidad de análisis ciudadano por otro. Sin eso estamos condenados a caer en las garras del populismo, el victimismo, la demagogia y los odios absurdos.

Tan sólo me pregunto sí la falta de análisis político ciudadano es causa de la irresponsabilidad política o al revés. ¿Qué fue primero, el huevo o la Gallina?

El sistema hipotecario Español

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 15-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Entrando en el año III de la era de la crisis inmobiliaria seguramente todo el mundo ya sabe algo sobre el sistema hipotecario español y las diferencias con los sistemas hipotecarios de otros países.

Básicamente la situación en España es que la deuda hipotecaria no desaparece con el embargo del bien hipotecado, si no que la deuda permanece si este bien no ha sido vendido por el coste de la deuda, teniendo que pagar el deudor el diferencial más enormes intereses por impago. Esto contrasta con lo que pasa en países como EE.UU en donde, una vez embargado el bien inmobiliario, la deuda se da por saldada.

 

No es desconocido para nadie los problemas que ha acarreado esta ley hipotecaria en España. Viviendas sobrevaloradas que han sido compradas en los años anteriores a precios muy por encima de lo que el mercado está dispuesto a pagar por ellas, propietarios que no pueden pagar las hipotecas por estar en paro, bancos que embargan las viviendas y, finalmente, expropietarios que siguen siendo deudores al banco y a los que se les sigue reclamando deuda y aplicando procedimientos de embargo de cualquier otro bien embargable que tengan.

Esta situación, además, suele arrastrar también a las familias, bien porque son avalistas y, por lo tanto, se deben de hacer cargo obligatoriamente de un porcentaje de la deuda para no perder el bien con el que han avalado, bien porque tienen que ayudar a sus familiares económicamente para que estos no entren en la espiral que hemos comentado antes. Yo conozco gente muy cercana que, por avalar una vivienda a un hijo y habiendo el banco embargado ya la vivienda hipotecada, han estado a punto de perder su piso por esta cadena de responsabilidades si no hubiese sido porque otro familiar, uno más, les ha ayudado.

 

Muchas son las voces que, ahora y ante la terrible situación de sobreendeudamiento y paro que tenemos, claman por cambiar nuestro sistema hipotecario por un sistema más parecido al estadounidense. Esto puede parecer justo y razonable, y fuera de los bancos no parece que nadie debiera estar en contra de esto. Sin embargo el otro día me sorprendí, escuchando una tertulia de catedráticos de economía, cuando escuché que estos señores eran absolutamente contrarios a la aplicación del sistema americano en España y defendiendo al sistema Español por su “seguridad”.

Estas ideas tienen un sentido, fijaos. La tasa de morosidad en España es extremadamente baja si se tiene en cuenta la situación de desempleo y el grado de endeudamiento privado del país. Esto está quitando muchísimos problemas a los bancos, que en función del riesgo hipotecario que hubiesen asumido se podrían ver en terribles dificultades con una tasa de morosidad coherente con el estado del país.

Que no haya morosidad es resultado, precisamente, de este sistema de responsabilidad única del deudor. Si se pudiesen entregar las llaves del piso y resolver la deuda hipotecaria como se hace en EEUU, centenares de miles de personas entregarían su vivienda al banco ante las dificultades económicas. Incluso todo aquel que compró vivienda en los años 2006 ó 2007, que no ha amortizado una parte relevante del crédito y que no se haya “encariñado” con la vivienda, podría perfectamente entregar la casa, pues esa casa no vale hoy ni probablemente valdrá nunca lo que les queda de hipoteca por pagar.

Si en España se pudiese hacer lo que se hace en EE.UU muchos de nuestros bancos podrían quebrar y, en cualquier caso, se generaría un crack económico en el sector de la vivienda terrible para el país.

 

Pero esta visión macroeconómica es muy cortoplacista y bastante miope. Bien, sigamos con el sistema hipotecario que tenemos, ¿Qué va a pasar? Pues que permaneceremos en unos grados de deuda privada altísimos e insostenibles.

La situación se está solventando bastante bien porque el euribor está bajísimo, pero en los próximos meses este indicador va a sufrir una subida progresiva e importante. Las hipotecas volverán a valores muy altos y millones de familias tendrán gran parte de su deuda “secuestrada” por la hipoteca que firmaron entonces. Sin renta disponible baja el consumo y por lo tanto la demanda agregada, generando un efecto depresivo en la economía. Y he usado la palabra depresivo porque esta no es una situación que vaya a durar uno o dos años. Las hipotecas son larguísimas y su efecto secuestrador de renta va a perdurar en el tiempo. Los factores que podrían variar estas previsiones negativas a largo plazo, como la inflación, están fuertemente controlados por una política monetarista que no pertenece al gobierno español, que tampoco tendría la posibilidad, por ejemplo, de devaluar la moneda.

 

¿Cuál es mejor de los dos sistemas? En las circunstancias actuales los dos son malos. Uno nos podría llevar a un peligroso Crack económico, y otro nos podría llevar a una depresión económica permanente. El gobierno, como hacen todos los gobiernos del mundo, ha optado por la segunda opción.

Tampoco idealicemos al sistema americano. Ese sistema ha fracasado al igual que el nuestro. En su sistema la racionalidad del crédito era responsabilidad casi exclusiva de las entidades bancarias, que se han demostrados irracionales y han llevado al país a la situación en la que está. Pero en el nuestro, que la responsabilidad del crédito es mayoritariamente del comprador, hemos caído exactamente en el mismo error de sobreendeudamiento.

Ninguno de los dos agentes de este mercado, ni el banco ni el demandante de crédito, han actuado responsablemente en la época anterior. Valga el ejemplo para entender a donde llevan las desregulaciones económicas y qué pasa cuando se deja la economía en manos exclusivas de los agentes privados.

 

Hay temores bastante ciertos de que toda la “fiesta” de la generación anterior la va a tener que pagar la generación que ahora se incorpora al mercado de trabajo. Anclados en esta política económica conservadora no vamos a ver más que un progresivo descenso de nuestra calidad de vida por muchos años como castigo a los excesos anteriores.

Esto no es justo, y como no lo es alguien tendrá que proponer otro camino y otra manera de hacer las cosas, y que si hay que pagar los excesos del pasado que estos se paguen de forma justa.

Y resulta que Bush no quería...

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 11-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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Los políticos suelen escribir libros de memorias cuando se jubilan. Creo que en los últimos tiempos todos los políticos lo han hecho, algunos incluso por partida doble. Recuerdo leer el libro de memorias de José María Aznar después de que unos amigos me lo regalaran para mi 25 cumpleaños a modo de cachondeo. El libro era autocomplaciente, muy del estilo soberbio de Aznar, aunque no pondría la mano en el fuego a que lo hubiese escrito él.

 

George W.Bush también ha entrado en el grupo de políticos que pretenden ganar un buen pellizco con sus memorias, probablemente escritas por un negro o un Ghost Writer como dicen ellos. Sus memorias se llaman “decision points”, y como es habitual se ha dedicado los días previos a su publicación a conceder entrevistas.

La última entrevista de Bush ha sido en la NBC, donde ha declarado que él no quería atacar Irak y que siempre quiso agotar la vía diplomática, dando a entender que él era uno de los más “pacifistas” dentro de la administración americana en esos momentos.

Por si quedaban dudas, después de hablar de las armas de destrucción masiva y de su no existencia, Bush dijo “No podría afirmar que sí iría a la guerra con Irak otra vez”. De todas maneras Bush sigue defendiendo su decisión en base a argumentos extraños como que con la información de la que disponía en ese momento (y que ahora considera no fiable) había que hacer eso, o que el mundo es mejor son Sadam Husein.

 

Bush nunca me ha parecido un hombre excesivamente inteligente, por no decir exactamente lo contrario. Entiendo que era muy manipulable, y seguramente se dejó guiar de todos los asesores, políticos y militares que tenía alrededor.

Me viene a la cabeza la crisis de los misiles y la actitud de John F. Kennedy para llevar aquella situación. Ante ciertos miembros de la administración y altos funcionarios del estado que querían aplicar una política contundente y agresiva contra los movimientos de la URSS, Kennedy tuvo que hacer muchas concesiones, más en la forma que en el fondo, a estas personas para no crear una división que no se podía permitir. Si un político muy capaz como Kennedy tuvo que ceder en su política, que presiones no habrá tenido que sufrir un hombre presumiblemente poco capaz como Bush.

 

De todos modos estas entrevistas y lo que se presume en las memorias muestra cierto grado de arrepentimiento muy interesante. Decir que no podía asegurar si volvería a atacar Irak viene a decir que probablemente aquello fue un error, y eso es algo muy relevante.

Derrocar a un dictador de tendencias más parecidas al panarabismo que al islamismo en plena guerra contra el terrorismo islamista pareció siempre un contrasentido, y la existencia de armas de destrucción masiva en un país que todavía vivía bajo las consecuencias de la derrota de la guerra del golfo una excusa poco elaborada. Los hechos han demostrado que ambas percepciones eran adecuadas.

Desde un punto de vista izquierdista, liberal (en un sentido americano de la palabra) o simplemente europeísta la idea de que la guerra de Irak fue un error está asumida, pero desde el punto de vista de una derecha atlantista y neocon esta declaración puede ser un punto de inflexión.

De todos modos quedan muchas personas que acogiéndose a la relativa calma del Irak de 2010 y a la retirada última de tropas todavía justifican y consideran positiva aquella intervención. Parece como si las decenas de miles de muertos de la posguerra no hubiesen existido, el auge del terrorismo islamista en el país tampoco ni enorme gasto de recursos militares.  7 años de desastre desaparecidos ante un presente un poco más esperanzador no parece una posición muy aceptable que digamos. Espero que ahora, después de estas ambiguas pero relevante declaraciones estas personas comiencen a desarrollar posiciones más ecuánimes.

 

Por último una curiosidad de la entrevista. Bush dice que José María Aznar era un  “líder visionario”… ¿Qué quiere decir Bush con visionario? Porque tiene connotaciones tanto positivas como negativas….

No obstante no creo que tenga especial relevancia y que sea algo más que un gesto de deferencia y amistad a alguien que le apoyó incondicionalmente. Aznar no tenía visión de nada más que de su propia megalomanía, y esa fue la causa primera de su alineamiento casi fanático con cualquiera de las posiciones de los EE.UU, siendo “más papista que el Papa”.

La verdad es que, volviendo a las memorias de Aznar, me hubiese gustado ver la más mínima autocrítica en ellas como sí ha hecho Bush en las suyas. Pero está visto que era pedir demasiado.

 

Un fantasma en palacio

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 08-11-2010 en General. Comentarios (2)

 

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El pasado 3 de noviembre se entregaron los premios anuales a la excelencia académica en la comunidad valenciana. Mi novia era una de las premiadas, así que pedí un par de horas libres a la empresa y acudí con ella al acto, que se celebraba en el Palau de la generalitat Valenciana donde el molt poc honorable president de la generalitat, Don Francisco Camps, entregaba los diplomas acreditativos a la excelencia a los premiados.

 

El Palau de la generalitat es un edificio que data del siglo XV con un estilo entre gótico y renacentista. Nada más entrar por la puerta accedes a lo que antaño era sin duda un patio interior hoy cubierto por razones obvias.

Al entrar en el palacio los organizadores nos indicaron el camino para llegar a la sala del acto, la Sala Nova o sala de cortes. Este recinto es una sala de forma alargada con pinturas en las paredes que representan a lo que sería una reunión de la antigua diputación del general, con claras representación a los tres grupos de las cortes valencianas del antiguo régimen: El brazo civil, el brazo militar y el brazo eclesiástico.

La diputació del general ó generalitat era una especie de diputación permanente de las cortes valencianas que se ocupaban de legislar ciertos asuntos, recaudar ciertos impuestos, etc. Esta institución, que tenía reflejo en otros reinos de la corona de Aragón, adquirió especial importancia debido a la realidad cuasi federal de la corona de Aragón, que estableció una especie de gobierno compartido entre el soberano y las representaciones de las distintas cortes. Cuando se recuperó el autogobierno en Cataluña y Valencia se decidió nombrar a las instituciones propias de gobierno como Generalitat en vez de Govern, como forma de enlazar con un pasado añorado.

Antes de llegar a la Sala Nova se pasa por la sala de los reyes, donde hay pinturas de todos los soberanos que han regido Valencia desde 1238 hasta 1931 (El último rey representado es Alfonso XIII), es decir, de los reyes de Aragón primero y, a partir de Carlos I, de los reyes de España. Me entretuve bastante viendo los retratos de los reyes de Aragón, a los que sólo conocía por el nombre.

 

Bien, una vez llegamos a la sala nova nos sentaron con un protocolo muy bien estudiado. Premiados a un lado, rectores de universidad a otro y el resto de personas, casi todos acompañantes, en la parte trasera. Yo estuve en cuarta fila creo. Alejandro Font de Mora, conseller de educación, estaba en primera fila con algunos rectores, guardándole a su lado la silla a Camps.

En cuanto vi a los fotógrafos y cámaras corretear de un lado a otro intuí que el President Camps entraba a la sala. La verdad es que la entrada de Camps tenía un aroma de artificio e imagen vacía que incomodaba. Sus andares, lentísimos pero justo en el límite de no parecer un anciano de movilidad limitada o un idiota, estaban perfectamente calculados para que pudiesen hacerle el máximo número de fotos. Cuando, justo a mi lado, se paró a darle la mano creo que era a un rector, aquello parecía una película a cámara lenta. Esto es a lo que lleva esta política de televisión y show, a convertirte en alguien que sólo actúa para las cámaras.

Era la primera vez que veía a Camps de tan cerca. Es más alto de lo que parece en televisión y en fotos, y también está más gordo, aunque los kilos de más están bien disimulados con sus famosos trajes. Pero lo que más me llamó la atención fue su cara. Daba la sensación de estar demacrado. No sé muy bien si esa era su cara normal, o si realmente está, como dicen muchos, venido a menos desde que se destaparon los escándalos de corrupción que le afectan directa e indirectamente, pero la cara era un poema. Luego le he visto en las fotos y videos del acto y realmente no tienen nada que ver con la mala cara que le vi en persona. Se ve que es un hombre muy fotogénico al que le quiere la cámara. Estas deben ser las virtudes que se le piden a un político en estos tiempos…

 

El acto fue bastante breve, no duraría mucho más de media hora. Primero fue la entrega de diplomas a los premiados, que uno a uno iban recibiendo de las manos de Camps y haciéndose la foto con él. Creo recordar que uno de los premiados no se hizo la foto con Camps, aunque no sé si por nerviosismo o por no querer hacerse una foto con ese hombre. Después habló el estudiante que mejores notas había sacado de entre todos los premiados, con un discurso bastante pelota que, si lo escribió él y no fue impuesto, demuestra que ese chico llegará lejos en el mundo de las altas esferas políticas y empresariales, donde el peloteo y el decir lo que otros quieren que digas lleva, desgraciadamente, a la cumbre.

Y finalmente habló Camps. El discurso contenía las típicas frases chovinistas y autocomplacientes que estos políticos del PP valenciano saben hacer tan bien, aunque tampoco fue especialmente cargante ni excesivamente político. Para eso ya están las televisiones y prensas del régimen, que buscarán justo las frases más relevantes para inundarnos en nuestra maravillosa autocomplaciencia, hasta que nos ahoguemos en ella como desgraciadamente ya estamos.

 

Finalizó el acto, y el molt poc honorable se puso a hablar con los premiados explicándoles las pinturas de la sala en la que nos encontrábamos. Luego se dedicó a hablar, ya más distendidamente, con quienes se le acercaban y a hacerse fotos con ellos.

Hubo un momento en que estaba en situación para acabar en una foto con Camps y tener que darle la mano y hablar con él. Como yo no era protagonista del acto y no tengo nada de que hablar con ese señor ni ganas de aparecer en una foto con él, me aparté y me mantuve al margen, lejos de cualquier objetivo que nos pudiese encuadrar a mí y a él en la misma fotografía.

Sé que el lector me comprende. En todas estas situaciones siempre he observado cierto tipo de mitomanía hacia el político. La gente se les acerca servilmente, riéndoles las gracias, casi agradeciendo que hablen con ellos, mientras el político sólo ve una oportunidad de que le hagan una foto y un voto que captar. Esta situación me parece de un servilismo absurdo y de una conciencia ciudadana defectuosa. No es el ciudadano el que debe complacer al político ni reírle las gracias, si acaso debería ser al revés.

Por otro lado, no me apetecía nada fotografiarme ni darle la mano a un president indigno que, tácitamente imputado por corrupción, se aferra a la silla y lo que es más lamentable se justifica con fantasiosas conspiraciones. Si hubiese sido Rita Barberá, Zapatero, Rajoy o el ministro de lo que sea no hubiese tenido problema, pero no con Camps. Camps merece una cuarentena ciudadana.

 

Después del acto, feliz por lo que representaba para mi novia, me quedé observando la arquitectura y el arte del palacio de la generalitat, además de hacernos alguna foto ya sin personas poco deseables en la imagen.

Qué lástima señores que ese edificio y esta tierra estén habitados por fantasmas como ese.

Tiempo de Rubalcaba

Escrito por lasuertesonriealosaudaces 04-11-2010 en General. Comentarios (7)

 

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Cada una de las remodelaciones ministeriales que hace Zapatero me gusta menos que la anterior. Si la vez anterior no comprendí como pudo prescindir de un excelente ministro como Bernat Soria, o del propio César Antonio Molina; hoy no comprendo como puede remover a Trinidad Jiménez de su puesto de ministra de sanidad ó prescindir de Miguel Ángel Moratinos cuando queda escasamente año y medio para las elecciones.

Seguramente mi opinión sobre Moratinos sorprenderá al lector, pero no tengo mala opinión sobre él. Moratinos ha sido uno de los pocos ministros “técnicos” que ha tenido el ministerio de exteriores en democracia. Diplomático de carrera se notaba que era conocedor de las cuestiones internacionales bastante mejor que casi cualquier miembro del PSOE. Cayó en desgracia ante una parte de España cuando reconoció que el gobierno Aznar había apoyado el golpe de estado contra Chávez, algo que era cierto pero que probablemente no debió decir en un programa de televisión. Después de eso, su ausencia de carisma hizo el resto.

Respecto a Trinidad tengo que decir que no me parece que haya hecho una mala labor en el ministerio de sanidad. Hay políticos que una vez llegan a ministro se les ve mucho más competentes y capaces que cuando eran políticos de partido, un caso muy claro de esto es el de Pepe Blanco. Trinidad igual no llegaba a tanto, pues no parece una mala política aunque su estilo personalmente no me gusta mucho, pero creo que es una injusticia remover ministros que no han tenido una sola crítica. Ya veremos que hace en exteriores, pero a priori diría que no es su mejor destino por su carácter.

 

El cambio de gobierno que ha hecho Zapatero responde a una premisa general: Introducir hombres políticos en el gobierno. Por eso los más “técnicos” o los que tenían un perfil más bajo políticamente han sido barridos. Es el tiempo de los Ramón Jáuregui, Pepe Blanco, Leire Pajín y, sobre todo, es tiempo de Rubalcaba.

Porque el cambio de gobierno ha llevado a muchos cambios de peones, pero uno de ellos se ha convertido en Reina. Rubalcaba se ha convertido formalmente en el hombre fuerte del gobierno, en la cabeza de la política de partido en el gobierno.

En la primera época de Felipe González sus gobiernos tenían un carácter dual. Felipe González actuaba de hombre moderado, paciente, sensato, dialogante. Sus virtudes eran potenciadas por su vicepresidente, Alfonso Guerra, que era quien hacía el trabajo sucio más político, más tendente a fidelizar a los votantes izquierdistas. Esos gobiernos eran realmente bicéfalos, aunque la cabeza de Felipe salía más que la de Guerra.

Creo que algo parecido va a pasar con Rubalcaba y Zapatero. Rubalcaba no va a usar ese estilo tan “popular” de Guerra, pero sí va a ser el azote del PP y el político destinado a recuperar la confianza entre sus votantes. Estoy casi convencido que va a ser la imagen del PSOE y del gobierno en casi todos los aspectos.

 

La derecha mediática, esa que no tiene ni criterio ni sentido de nada y que es simplemente un altavoz servil a los intereses de un partido político que empieza por P y acaba por P, arremetió duramente contra Rubalcaba desde el minuto siguiente a ser designado vicepresidente. Los editoriales y artículos de opinión se multiplicaban hablando del GAL, del 11-M y de cualquier cosa que le pudiesen sacar al ministro, fuese real o simplemente mito.

Cómo los Alfonso Usía, los Carlos Dávila o las Isabel San Sebastián de turno atacaban al ministro no mostraba más que una realidad obvia: La derecha, perdón la derechona (No confundir a la derecha con esta gente) está acojonada. Rubalcaba es, políticamente hablando, demasiado hueso para ellos.

Realmente Rubalcaba es un político sobresaliente. Como domina los tiempos, las expresiones faciales, los tonos y los gestos en el discurso político es increíble, en mi opinión adecuados para un curso de oratoria. Rubalcaba convence por sus gestos, sus formas y su calculado cinismo de perfil bajo. Creo que no hay un solo político en España ahora mismo que, ni de lejos, pueda igualarle en este aspecto.

 

Desgraciadamente para el PSOE a este partido no lo salvan ni 10 Rubalcabas. Sin embargo, este movimiento del gobierno me ha hecho reflexionar sobre el futuro del PSOE y las elecciones de 2012.

Creo bastante probable que Zapatero haga como Aznar y no se presente a un tercer mandato. Si esto es así, pocas personas de primera línea del PSOE estarán dispuestas a recoger este encargo destinado al fracaso, por lo menos ninguna joven. Es lógico, esas elecciones pueden acabar con la carreta política de cualquier socialista.

Ya expresé hace meses que el mejor candidato para el PSOE sería Rubalcaba. Es también un político que lleva muchos años en primer plano de la política, es imagen de épocas pasadas y ya no es joven. El PSOE se podría permitir “quemarlo” si les consigue un buen último servicio, que podría ser por ejemplo no perder por mayoría absoluta.

 

¿Será todo este movimiento la preparación de Rubalcaba para ser candidato a presidente del gobierno? No lo descartemos del todo, no es algo que sea imposible. Quizá la vicepresidencia sean las “prácticas” de Rubalcaba para enfrentarse a Rajoy en 2012. Quizá se le quiera dar un papel central en el gobierno para afianzar su imagen pública.

Si Alfredo Pérez Rubalcaba se presenta finalmente a candidato a presidente del gobierno, me parece que a Don Mariano y a los suyos les va a dar un patatús.