LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Impuestos y Consumo

 

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Cuando los países entran en una espiral de crisis la economía hacen aguas por todos lados: Sube el paro, baja el consumo, aumenta el déficit, etc. Además, las circunstancias actuales económicas hacen que la inflación también suba (fundamentalmente a causa del petróleo), y la realidad económica de la zona euro lleva a que las políticas monetarias no respondan a los intereses de los países en crisis, si no más bien a los intereses de su guardián, la cancillería Alemana.

En España los problemas son varios pero uno es básico: La inmensa deuda privada de ciudadanos, empresas y bancos. Esta deuda es una losa terrible para la futura recuperación del país, pues ni va a permitir endeudarse más de forma fácil ni siquiera a quienes pueden hacerlo, y va a suponer una reducción del consumo importante que puede durar hasta que parte de esas deuda sea digerida, algo que tardará muchos años en el futuro. De hecho los que analizan los parámetros macroeconómicos dicen que el problema principal de la economía hoy es la caída del consumo.

 

Que el consumo caiga es algo normal, pues hemos estado consumiendo en parte a crédito, algo insostenible. Sin embargo unos niveles de consumo moderados y lógicos en función de los ingresos hay que mantenerlos, pues nuestra economía depende fundamentalmente de este consumo. No creo que debamos desconocer tampoco que, para potenciar el consumo, debe haber una política industrial importante que emplee a una parte importante de la población.

Hace un par de días entablé una discusión sobre el efecto de los impuestos en el consumo. Mi interlocutor sostenía que a menos impuestos hay más consumo, premisa que parece lógica así expuesta pero que es probablemente falsa si hacemos un análisis lógico. Esto es importante para poder dar desde los poderes públicos los empujones necesarios a la economía para que ésta no se hunda.

Antes de nada querría hacer unas cuantas consideraciones a modo de hipótesis, que me permitirán sostener mi opinión posterior:

 

1-      Existe un nivel de consumo “base” que se compone de los productos de consumo básicos (comida, vivienda, ropa, transporte, etc.).

2-      Este consumo base se va incrementando con la renta, es decir, el gasto en estos productos básicos aumenta con la renta porque se compran bienes más caros.

3-      Conforme aumenta el nivel de renta personal aumenta el consumo en rentas bajas y medias.

4-      En rentas medio-altas el consumo ya no es lineal con los ingresos, pues comienza a existir una parte importante de los ingresos que van a la inversión, posiblemente a modo de productos bancarios determinados o acciones.

5-      En rentas altas el porcentaje de consumo respecto a la renta es menor que en los otros grupos. La inversión es importante en este grupo.

 

No todo el mundo sigue este esquema pero es el esquema general. Las rentas bajas y medias gastan una parte importante de sus ingresos en consumo, las bajas por necesidad de adquirir los bienes básicos, y las medias por cierta seguridad psicológica (por eso no hay tasas de ahorro altas normalmente). En rentas más altas el consumo es menor en relación con los ingresos, básicamente por la inversión. No voy a entrar en lo conveniente que es la inversión, pues es tema de otra entrada, pero por inversión se entiende tanto la productiva (en actividades económicas que generan empleo) como la no productiva (productos de ahorro que ofrecen los bancos, etc.). Además de esto hay otro punto importante: Las rentas muy altas tienden muchas veces a guardar parte de sus ingresos a países con regímenes fiscales privilegiados y a veces con secreto bancario, algo que no favorece en absoluto al país de salida de los fondos.

 

Cuando hablamos de los impuestos es obvio que, cara al ciudadano que los paga, esto le resta renta disponible en un primer momento. Sin embargo los impuestos no van a un saco y desaparecen, si no que se reintegran en el sistema de distintas maneras (sueldos de funcionarios públicos, servicios, subvenciones, ayudas, pensiones, etc.). De hecho los impuestos sirven para mantener el gasto del estado, y este gasto del estado redunda directamente en el consumo.

A parte de los servicios, generalmente los sueldos de funcionarios, las pensiones, las prestaciones de desempleo, las subvenciones y las ayudas van destinados en un porcentaje alto a las rentas bajas y medias, que son las rentas que mayor porcentaje de sus ingresos consumen.

Así pues el cobro de impuestos progresivos (en los que se paga en función de la renta) ayudaría y potenciaría el consumo, mientras el cobro de impuestos lineales e indirectos (como el IVA) realmente no mejoraría el consumo y posiblemente si el destino de ese dinero no es en gasto social el efecto de estos impuestos sería reducir el consumo.

 

De forma general podríamos decir que unos impuestos moderadamente altos potencian el consumo y el destino de esos ingresos es el que he explicado antes. Esto, por supuesto, no quita del resto de consideraciones, como por ejemplo la de no superar una cierta carga fiscal que podría desincentivar gravemente las actividades económicas.

Potenciar el consumo no es ni debe ser el único objetivo del estado. La inversión también es importante, fundamentalmente la inversión productiva, pero la orientación de esta inversión hacia actividades productivas se realiza mediante otros mecanismos legales y fiscales y, también, mediante el valor del impuesto de sociedades.

Pero en términos generales la existencia de impuestos progresivos es útil y quizá necesaria para poder mantener la demanda agregada de la economía y el consumo, un consumo del que países como en nuestro dependen fuertemente hasta que la economía se oriente de otra manera, algo que puede tardar lustros.

 

Comentarios

¡Sin duda a vd. le gusta la Economía! :-) Un saludo cordial,

Hola Progresista, claro que me acuerdo de ti hombre, que estabas desaparecido. Respecto al consumo como idea genérica has visto aquí una visión positiva del mismo. El siguiente artículo dará una visión negativa del consumo en base a una experiencia personal mia. Yo creo que el secreto de esto es no confundir consumo con consumismo. El consumo es importante para mantener una economía a flote, pero el consumismo es un grave problema en mi opinión, no sólo a nivel económico (por llevar al sobreendeudamiento) si no fundamentalmente a nivel de cultura ciudadana. Ya lo explicaré mejor en el próximo post. En el tema de la inmigración seguimos discrepando. Tú y yo queremos lo mismo, esto es, un estado social. Sin embargo yo creo que la realidad de la inmigración lleva a debilitar ese estado social, y tú por alguna razón que no llego a comprender crees lo contrario. Hablas de entrada "equilibrada", y hombre es obvio que si la entrada es lenta y legal los problemas se minimizan en mucho. No obstante no entiendo qué quieres decir con eso de que aumentarían la "demanda" de ciertas cosas. ¿De qué cosas? Yo creo que demanda en un sentido económico no aumentan, pues es conocido que un inmigrante con trabajos mal pagados y que tiene que enviar remesas a su país tiene un nivel de consumo muy bajo. Si hablas de demandas "sociales", voy a discrepar también contigo fundamentalmente por una razón psicológica. Cuando alguien emigra a un país lo hace para adaptarse a la realidad productiva y laboral de ese país. El inmigrante que tiene trabajo generalmente está agradecido, y si le situas en un conflicto social siempre va a pesar más para él el miedo a perder lo que tiene que las ganas de tener más. Los inmigrantes generalmente no reivinidicarán nada, debido a esta situación, y por otro lado tampoco votan en elecciones nacionales, que es donde realmente se decide en sistema del bienestar. Así pues no los veo como fuerza social en ningún caso por lo que te he dicho, pero además porque al final lo que pasa realmente son todos los mitos que conoces bien sobre que los inmigrantes se llevan todas las ayudas, que abusan de los sistemas de salud, etc, etc. Y eso, al final, es el caldo de cultivo para la privatización y la eliminación de políticas sociales. Saludos,

Hola Pedro, supongo que te acordarás de mi jeje pero hace tiempo que no comento nada contigo por falta de tiempo. Antes que nada, "enhorabuena" por "eso" que ya conoces jeje. Has entrado en la "boca del lobo". Este artículo tuyo me ha puesto a pensar en algo que yo intento moderar mucho porque es una cuestión difícil. A menudo criticamos el "materialismo" y el "consumismo" pero como apuntas aquí, ¿no crees que es algo inevitable y mucho "mejor" que no fomentar nada de consumo y ser un país pobre o deprimido? Cuidado con esto, no abogo por un consumismo desenfrenado a lo bestia pero sí pienso que es importante, que cierto "materialismo" sí es necesario a pesar de que eso le da muchas alas al capitalismo puro y a los liberales. Por otra parte, sabes que discrepo contigo con temas como la inmigración. Ahí estoy más en la línea "neo" liberal. No es que una masa de inmigrantes sea "ideal" ni mucho menos apoyo la esclavitud o el abuso pero la entrada equilibrada de inmigrantes "pobres" sí podría ayudar a aumentar la demanda para determinadas cosas y creo que es un aspecto que ignoras. De hecho si el Estado tomara una política más activa en el ámbito social, primero obviamente necesitaria tener un "objetivo" y esas personas son precisamente las que más necesitan eso. No estoy de acuerdo en que los servicios públicos sean "solo para inmigrantes" como ocurre ahora pero sí usarlo para que otros vean los beneficios de la "cosa pública". Leyendo tu criterio sobre los impuestos, con razón chocas mucho con Coll y su gente jeje. Saludos y feliz año compañero

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