LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Aguirre y los liberados sindicales

 

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La presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha anunciado que piensa reducir el número de liberados sindicales en la comunidad de Madrid, que según ella alcanza la imposible cifra de más de 2.000 sólo en la administración autonómica.

Ante la desproporcionada cifra Aguirre ha sido criticada por no saber qué es un liberado sindical, algo que no sé si realmente sabe pero que quizá llevada por la demagogia ha aparentado no saber o ha querido confundir interesadamente.

 

Se habla mucho de los liberados sindicales pero, ¿Qué es realmente un liberado sindical? Básicamente hay que tener claro el concepto de Delegado sindical para así poder contrastarlo con liberado sindical. Un delegado sindical es una persona electa en las elecciones de una empresa para poder ejercer la representación de los trabajadores. La ley dice que un delegado sindical tiene una serie de horas laborales, que dependen del tamaño de la empresa y de cuantos trabajadores representen, que se convierten en horas “sindicales”, y por lo tanto el representante de los trabajadores no tiene que trabajar para la empresa si no que debe dedicarlas a trabajar para el interés de los trabajadores de la empresa. El delegado, por supuesto, cobra su sueldo de la misma manera y puede pasar “dietas” si su función de representación lo justifica.

Un liberado es básicamente lo mismo pero extendido hasta el extremo. Un liberado sindical llega a acumular sobre sí tal cantidad de horas sindicales (generalmente por cesión de estas horas por parte de otros delegados sindicales) que abarcan toda su jornada laboral, por lo que directamente no trabaja en la empresa, aunque cobra de ella. Se supone que el liberado sindical tiene que gastar toda su jornada laboral en tareas de representación de los trabajadores, ayudándoles en sus problemas, trabajando para el sindicato, etc. Cuando haya nuevas elecciones sindicales, el liberado (que también es un delegado) podrá volver a ser electo o no, y podrá volver a acumular las horas sindicales máximas en su persona o no. Si no lo hace volverá a su puesto de trabajo.

 

Esta es la teoría, ¿Cuál es la realidad? La realidad es que en función de la ética de la persona que ejerza de liberado sindical, éste puesto se convierte en algo útil en la empresa o simplemente en un método de abuso por parte del liberado.

Hay liberados que se dedican con esfuerzo a solventarle problemas a sus compañeros, que están trabajando siempre en propuestas, que están siempre disponibles si tienes un problema, etc. En cambio hay otros que están “desaparecidos” frecuentemente no encontrándolos ni en el puesto de trabajo ni en el sindicato, que abusan de las dietas sindicales para viajes y reuniones innecesarias, que no ayudan nada a sus compañeros, y que cuando llegan las nuevas elecciones sólo se dedican a “conspirar” con todos los sindicatos en liza para ver quien le ofrece repetir en el puesto y así no tener que ejercer su trabajo.

Al final el problema es un problema de ética, en lo afecta al terreno personal, y de control sindical en lo que afecta a los sindicatos. Si un liberado sindical es poco ético lo que debe ser es fulminado para las siguientes elecciones y expulsado del sindicato, pero la realidad es que los sindicatos no hacen eso. A veces sí que el sindicato no quiere volver a presentar a ese sujeto en sus listas, y entonces el liberado caradura generalmente buscará otro sindicato que le “acoja” para volver a hacer lo mismo. El proselitismo entre los sindicatos lleva a qué el sindicato receptor suela acoger a esta persona, en vez de alejarlo de las funciones sindicales para siempre. Obsérvese como tiene esto mucho parecido con los partidos políticos y los políticos sinvergüenzas.

 

Los liberados e incluso los delegados suelen ser muy criticados en los centros de trabajo, algunos justamente y otros injustamente. En momento de huelga como este se les critica porque algunos de ellos no pierden el día de salario. Algunos delegados convierten el día de huelga en horas sindicales y lo cobran igual, mientras que los trabajadores que hacen huelga pierden dinero por hacerla. Otra crítica muy típica es que cuando hay despidos en una empresa casi nunca se suele despedir al delegado sindical, algo que es cierto. En momentos como éste, donde el paro es muy alto y los despidos son frecuentes, parece que se vuelca el miedo y la rabia del trabajador sobre ciertas realidades que, pese a no ser justas, representan simplemente un detalle en medio del enorme esquema de dificultad e injusticia en el que nos movemos.

Sin embargo ser delegado sindical también tiene problemas. Los delegados sindicales prácticamente nunca ascienden en la empresa, pues la empresa no quiere sindicalistas en puesto de mando. Esto lleva a que los que han sido delegados sindicales se anclen en su posición laboral. No se les despide, sí, pero no se les asciende. En este momento prima lo primero pero en épocas mejores y en empresas con expectativas de ascenso casi nadie quiere ser delegado sindical.

 

Personalmente siempre me ha parecido que esto de los liberados es algo a eliminar. Me parece que se ha creado una casta de sindicalistas liberados que no es buena. Creo que la figura del delegado sindical sí es necesaria, y las horas sindicales también, pero que estar “liberado” es un error y un problema para el sindicalismo, que con esto sólo fortalece su mala imagen.

Sin embargo lo que intenta hacer Aguirre es puro populismo en un momento en que sabe que la sociedad lo va a aceptar bien. Que haya liberados sindicales no cuesta dinero a la administración porque de los que estamos hablando es del cómputo de horas sindicales, que están establecidas por ley, y qué tienen el mismo coste “En trabajo” estén repartidas por los distintos delegados o generando liberados sindicales.

Además, la confusión entre delegados y liberados (esos más de 2000 que dijo Aguirre deben ser delegados) lleva a pensar que lo que quizá quiere hacer Aguirre es reducir las horas sindicales pero vendiendo a la sociedad de forma sibilina que lo que está atacando es la figura del liberado sindical. En este caso abriríamos otro debate, en el que habría que ver sí realmente sobran horas sindicales en el sector público (téngase en cuenta que muchos de estos trabajadores son funcionarios con plaza fija y que eso disminuye los problemas a nivel laboral respecto a una empresa privada), y qué extensión tendría esto sobre el sector privado.

 

Comentarios

Hola a todos y gracias por comentar. Respondo a Runaway sobre su pregunta sobre la Tasa Tobin. Yo he sido siempre un ardiente defensor de la Tasa Tobin. Lo que dijo Zapatero era, claramente, una Tasa Tobin, y su apoyo también era conocido porque los países de la UE sí que se han mostrado de forma genérica a favor de la tasa. Los bancos se han situado en contra, obviamente porque reduce sus beneficios. Amenazan en que esta tasa acabará perjudicando a los usuarios, algo que posiblemente a corto plazo sea verdad pero que es una trampa en la que no podemos caer. Cualquier subida de impuestos o cualquier limitación de cualquier tipo va a ser vendida como algo que va a perjudicar a los usuarios o consumidores, pero daros cuenta que cualquier ayuda pública que se da para beneficiar a los usuarios y consumidores acaba verdaderamente ayudando a las empresas y a quienes dan estos servicios, que suben los costes de sus productos en la misma cantidad de la ayuda. Eso es lo que ha pasado con las deducciones fiscales de vivienda o las ayudas del alquiler, por ejemplo. Aquí hay un ciclo pernicioso que indicaría que las políticas públicas se deben hacer para beneficiar a las empresas y no a los ciudadanos, y caer ahí es el principio del fin de cualquier estado social. La tasa Tobin es necesaria para una doble función, una de limitación de la especulación financiera y otra de recaudación. Si perjudica a los usuarios a corto plazo esperemos que el mercado realmente funcione y la competencia reduzca el precio de los servicios. Y si no funciona será una prueba más de que las teorías de la competencia perfecta son falaces. Te remito a mi post sobre esto de enero pasado ( http lasuertesonriealosaudaces blogspot es/1263400980/ ) donde hablo un poco más a fondo del problema real de la Tasa y el meollo central de la cuestión, que es su cuantía. Saludos,

Por cierto, Pedro, aunque no tiene mucho que ver con el tema de esta entrada, me gustaria conocer tu opinión. Creo recordar que en alguna ocasión hablaste aquí de la Tasa "tóbin" (ahora lo buscaré en el archivo del blog) y la propuesta de Zapatero en la ONU me sonó mucho a ello. Sin embargo los bancos y las cajas ya se han mostrado radicalmente en contra, incluso, por lo que he leido han calificado la propuesta de Zapatero como de "majadería". Me gustaría conocer tu opinión porque yo de macroeconomía soy un completo ignorante.

De todo he visto. En muchos casos (muchísimos) me he encontrado con comités de empresa en el que destaca un líder, jaleado por otros integrantes del grupo, y el resto, simplemente están, sin apenas hacer o decir nada. Muchos de ellos se presentan a las elecciones para protegerse ante un inesperado despido. Respecto a liberados sindicales, no tengo tanta experiencia, pero los que he conocido han mostrado una actitud más profesional y de entrega sin entrar en si estoy o no de acuerdo con ellos. Por supuesto, que no pretendo que mi pequeño muestreo sirva para aleccionar a nadie, pero parece que de golpe se cuestione la utilidad misma de los sindicatos. Seguramente se pueda reducir el número de horas sindicales, y puede que las aportaciones también pero no podemos olvidar que ellos han participado activamente en los logros sociales adquiridos durante años. Tal vez también ellos estén padeciendo una crisis de ideas y soluciones pero lo mismo podemos decir de gobernantes y políticos, y nadie está sugiriendo que los quiten. Esperanza, que no dice cosas en balde, seguro que ha calculado el momento para despertar a envidiosos o simplemente derechistas, a quienes cualquier momento es bueno para criticar a los sindicatos. La cosa se está poniendo caliente conforme se acerca el día de huelga, y cuando haya pasado, …todos nos habremos olvidado de estas críticas. Un saludo, amigos. Juanqui

No sé si recuerdas en otra entrada anterior, las historia que conté cuando una reunión de sindicalistas vinieron a cenar al restaurante del hotel donde trabajaba, y que me hicieron trabajar 4 horas de más de lo que es mi jornada y que me tuvieron hasta las 4 de la mañana. Algunos eran dirigentes regionales, pero la mayoría liberados viviendo la vida como marqueses. Unos snobs pijo-sindicalistas. A mí nunca me defendieron ni me siento representados por ellos. Puede ser también porque yo siempre trabajé en empresas pequeñas y medianas donde no hay representación sindical, pero yo también he visto mucho rechazo de muchos trabajadores hacia los sindicalistas, aunque en mi caso concreto, no en la forma que en que está en contra Aguirre y toda esta campaña político mediática de la derecha que es más contra los sindicatos que contra los sindicalistas liberados. Hace unos días escribí una entrada muy crítica. Estoy preparando otra también muy crítica y dura para subirla unos días antes de la huelga general.

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