LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

Un futuro socio-económico peligroso (II)

 

BREVE HISTORIA DEL FUTURO

 

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Jacques Attali es un economista e intelectual Argelino-Francés. Fue asesor del expresidente Francés François Mitterrand durante algún tiempo y últimamente fue presidente de una comisión que adoptó su nombre dedicada a dar propuestas para revitalizar el crecimiento económico Francés.

Seguramente la obra más conocida de Attali es “Breve historia del futuro”, un ensayo político-económico futurista en el que el autor explica como podría evolucionar la economía y la política en el siglo actual.

 

El ensayo de Attali es muy amplio así que intentaré focalizarme en lo importante. La previsión de futuro de Attali se inicia en el colapso del imperio estadounidense y la creación de un mundo policéntrico y capitalista.

En este mundo habrá un gran mercado global en el que se potenciará el beneficio inmediato, la precariedad de los trabajadores y las migraciones económicas. Una de las ideas de Attali es que se impondrá el nomadismo entre las clases más ricas y preparadas, además de las propias migraciones económicas de los trabajadores pobres.

Este nomadismo será reflejo de la propia realidad del mundo policéntrico. Ya no habrá un solo centro económico, ya no habrá un solo país que sea el “imperio”. El mercado estará en todas partes y se superpondrá a los estados, y los más ricos se convertirán en hipernómadas en busca de los lugares donde haya menor presión fiscal y más posibilidades de ganancias rápidas.

 

En este punto Attali expresa una idea: El hiper-imperio. El hiper-imperio será el imperio del mercado, del capital. Los estados dejarán de ser relevantes, y se descompondrán progresivamente en todos los sentidos. Los servicios sociales serán desmantelados en casi todas partes y sustituidos por los mismos servicios que proveerán empresas privadas, las clases más ricas se sentirán apátridas y sólo les interesará donde pueden hacer más dinero, por lo que se moverán de país en país. Las migraciones cambiarán las poblaciones de los países y las afecciones nacionales de los ciudadanos de los distintos estados disminuirán por esta causa.

En este hiper-imperio los servicios básicos, desde sanidad o pensiones, pero también servicios como la seguridad ciudadana, serán provistos por empresas privadas. Tal será el poder de estas empresas privadas que Attali recoge una idea de George Orwell que se ha popularizado gracias a un frívolo y patético programa de televisión: El gran hermano.

Pero este gran hermano no será controlado por el estado, si no que estará controlado por las empresas privadas. Por ejemplo las compañías sanitarias controlarán qué comen sus asegurados, si fuman, si beben, si hacen prácticas de riesgo, etc. Mediante dispositivos electrónicos o de cualquier otra manera.

Attali ha llamado a esto la Hiper-vigilancia, donde las empresas de servicios básicos controlarán a sus clientes como el gran hermano Orwelliano. Attali no lo indica, pero es obvio que la competencia no funcionará en este caso bien (como no funciona en estos casos normalmente) y todas las empresas que ofrezcan estos servicios actuarán de la misma manera, creando una dictadura tácita. Quien quiera seguridad en cualquiera de los sentidos tendrá que someterse a los dictados de las compañías de servicios.

 

El hiper-imperio es la “primera ola del futuro” como dice Attali, que será sucedida por la segunda ola, que el autor ha llamado el Hiper-conflicto. El hiper-conflicto nacerá a causa de la descomposición tácita de los estados, que ya no tendrán poder ni controlarán nada ni de forma interna ni a nivel internacional. Este hiper-conflicto será el resultante de la suma de multitud de conflictos más pequeños que se darán en distintos ámbitos del mundo policéntrico, donde no habrá una potencia dominante y sí muchos focos de poder local.

El autor habla de cuatro tipos de conflictos que se superpondrán los unos a los otros: Guerras por la escasez, debido a la presión sobre los recursos naturales, Guerras de fronteras, causadas por las aspiraciones territoriales de los distintos centros de poder, Guerras de influencia y finalmente guerras entre piratas y sedentarios.

Estas últimas guerras serán uno de los ejemplos de la realidad a la que nos llevará el hiper-imperio. Ante la desaparición de estados sólidos los piratas camparán por doquier, sobre todo en los estados que nunca fueron fuertes, como ya pasa por ejemplo en Somalia. La población sedentaria será la principal víctima de estos piratas, pues los nómadas se desplazarán si ven algún conflicto.

De hecho la criminalidad será algo muy habitual en este hiper-imperio. Sin estados fuertes que tengan control habrá una explosión de empresas “piratas” que no cumplan las leyes en primer término, y posteriormente también de estados “pirata” controlados por señores de la guerra. También es probable que las mafias económicas acaben controlando amplias regiones y que se erijan en la autoridad real a todos los niveles, fuera del control de nadie.

 

Ante esta realidad de conflicto global aparecerá una gran ola de descontento y frustración, semilla de futuros conflictos “revolucionarios”. La inseguridad se extenderá por todo el hiper-imperio, tanto física como económica, llevando a amplias capas de la población a sentir que este imperio capitalista sólo trajo inseguridad, pobreza, opresión, inmoralidad, destrucción de las identidades nacionales, del medio ambiente. Etc.

Cuando el descontento sea imparable los estados podrán caer en dictaduras de diverso tipo, bien teocráticas, bien nacionalistas identitaria y económicamente o bien de otro tipo. Entendamos que este hiper-imperio estará fundado bajo teóricas democracias capitalistas, aunque vacías de poder en frente al imperio económico. Las revoluciones se volcarán contra la idea de democracia misma, que se considerará la responsable de traer estos males.

 

La tercera ola del futuro será la Hiper-democracia. En mi opinión este es el capítulo menos realista del libro, pero creo que el autor no quiso mostrar un futuro tan sombrío.

Básicamente esta hiper-democracia nacerá desde la base del propio hiper-imperio. Amplias capas de ciudadanos, ya conscientes de que este imperio sólo es una fuente de problemas y conflictos y que la humanidad no puede pervivir así, comenzará un tipo de revolución “desde abajo” en la que se creará un sistema paralelo al imperio económico.

Attali habla de la creación de empresas “relacionales”, de economía relacional, esto es iniciativas sin ánimo de lucro que prestarán servicios a la comunidad de forma paralela y separada al sistema. Serán como ONG’s o sindicatos que actúen en beneficio de la comunidad de manera local en todos los campos: Entretenimiento, educación, sanidad, higiene, gestión de las ciudades, microcréditos, etc.

El mercado se verá poco a poco desplazado por esta economía relacional. La gente no querrá al imperio capitalista, querrá formar parte de la economía relacional. En este punto las empresas “capitalistas” tendrán dos opciones, o desaparecer desplazadas por la hiper-democracia, o bien adaptarse a la economía relacional haciendo como una de sus bases la “responsabilidad social” de la empresa.

Obsérvese que no estamos hablando de una democracia mundial, si no de un nuevo tipo de mundo conectado “en red”, en un tipo de mundo que se gestiona y se gobierna desde la base, y en el que el capitalismo, en su faceta multinacional y de acumulación de capital por pocas manos, será rechazado.

Al final esta hiper-democracia se parecerá a los socialismos utópicos, al federalismo “desde abajo” de Pi i Margall y a ciertas ideas autogestionarias del anarquismo colectivista.

 

Personalmente no veo a esta tercera ola del futuro muy probable, lamentablemente veo bastante más probables las otras dos. Que la humanidad, o grupos humanos localmente llegasen a generar un sistema paralelo al hiper-imperio por mutuo acuerdo me parece una proeza tan sólo posible si se ha llegado a un grado de inseguridad, miedo y desasosiego tal que se haya alcanzado un clima revolucionario total.

Y en caso tal me parece mucho más probable la creación de dictaduras anti-mercado, bien de estirpe soviética, bien nacionalista económica o bien de cualquier otra manera que rechacen el hiper-imperio, o bien la explosión de revoluciones estatalitas y colectivistas, aunque podrían ser democráticas muchas de ellas.

 

 

Como veis el ensayo de Attali nos lleva a un futuro muy conflictivo y terrible, al puro estilo de las novelas y películas sobre un futuro decadente. Pero las ideas de Attali no salen de la nada, ni de la imaginación de un novelista de ficción.

La precarización en la globalización económica, la decadencia estadounidense, los estados “pirata”, la privatización de los servicios básicos, el auge de la violencia y el terrorismo, el nomadismo ahora entendido como migraciones económicas, el debilitamiento de los estados e, incluso, la economía relacional. Todo ello existe ya en el mundo actual, y las tendencias que estamos viendo no son muy distintas a las que Attali describe.

Dijimos en la entrada anterior que Ulrich Beck intuyó perfectamente en 1986 como iba a ser el mundo en 2010, 24 años después. ¿Habrá intuido Attali en 2008 (fecha del ensayo) como va a ser el mundo en 2032?

 

En la tercera parte analizaremos las tendencias compartidas de ambos autores y qué podemos hacer para revertir estas tendencias.

 

Comentarios

Gracias a todos, Sr.M, ya hice la corrección que me indicaba. Tanto hablar del futuro me hizo perder el orden de las cosas ;-) El resto del comentario, como siempre, interesantísimo. No comento nada más porque voy a colgar la tercera parte. Tan sólo dar la bienvenida a Nestle. Saludos,

Muy interesante todo este artículo y muy ilustrativo. A la vez que aterrador. Y lo que más miedo da es que, como bien dices, Pedro, muchos de estos síntomas ya se están dando en nuestra sociedad. No me gusta nada el mundo hacia el que vamos.

Pues yo creo que la tercera parte, la hiper-democracia es lo que ya está empezando a surgir; y que hemos, decididamente, de potenciar. O actuamos y nos organizamos, saliendo para ello de nuestros espacios de reflexión para abordar los de acción o nos comen estos del "mercado" por las patas. Un abrazote amigo.

Eso del policentrismo puede parecerse a "internacionalismo" o "anacionalismo". Le dije hace meses a un señor de izquierdas, no marxista pero más próximo y familiarizado con eso que por ejemplo los neocon, que el capitalismo tendía al internacionalismo (traspasar fronteras) superada la fase de los Estado-nación y no estuvo nada de acuerdo. La descomposición de los Estados-nación, cumplida "su función", comienza a vislumbrarse ya. Cualquiera diría que era antipatriota y pensado para debilitar a los U.S.A. lo que hizo por ejemplo el ex Pte. G. W. Bush de ir adelgazando al Ejército estadounidense e ir subcontratando a empresas privadas como Blackwater en las guerras o conflictos bélicos iniciados desde 2.001. Si ese hombre servía a su Pueblo —sin contar ya todas las objeciones a las guerras en general y a ésas dos de Irak y Afganistán en particular, que muy bien se pueden hacer—, ¿qué hacía dando poderes militares a SS.AA., empresas de unos pocos individuos adinerados, que se iban a encargar nada menos que de la dichosa "Seguridad Nacional"? Uno lee a un pensador y estratega como N. Maquiavelo en su "El príncipe", y comprueba que se llega a remontar hasta la publicación de "La Sagrada Biblia" y el episodio mitológico de David contra Goliath para recomendar el no usar mercenarios, pues acaban debilitando la posición de quien los usa. Si no servía el entonces Presidente W. Bush a su Pueblo y tomó esa decisión —que consideramos debilitadora del Estado— sirviendo a los intereses económicos particulares que efectivamente beneficiaba al tomarla, entonces podría ser juzgado por traición, y según las leyes estadounidenses —yo estoy en contra—, ser condenado a la pena capital. Obviamente, es muy improbable que pase eso. Y más si tenemos en cuenta cosas como que nunca se acusó ni condenó a las empresas privadas estadounidenses que vendían el aceite industrial para los aviones del III Reich, o baterías antiaéreas al Telón de Acero. Armas todas ellas que se usarían contra sus compatriotas soldados del Ejército Estadounidense y sus aliados. La fuente de esto es el nunca suficientemente valorado S. Benítez, autor y administrador del sitio web "El arte de la guerra". Nos dice que son episodios del dominio público, siempre que nos "molestemos" en leer libros de Historia y documentos desclasificados de la C.I.A., el Pentágono y el F.B.I. estadounidenses. La Hiper-vigilancia veo que es una suerte de hipertrofia de lo que en empresa se llama Sistema de Información de Dirección Comercial o Sistema de Información de Marketing. Llevado al extremo de formación de un poder económico, político e incluso paramilitar "absoluto" concentrado en una compañía privada con ánimo de lucro mercantil, ese Sistema de Información bien podría adquirir esos rasgos orwellianos. Vemos pinceladas que podrían apuntar en esa dirección en cosas que hacen empresas como p.ej. Microsoft, Telefónica, Facebook, Google... La informatización de sistemas de producción y distribución empresariales permite hacer un espionaje atroz al individuo si es lo que se desea. Cosas como JukiNet en Japón, Carnivor en los U.S.A., el sistema de pedidos a proveedores que los grandes almacenes yanquis WalMart comenzaron a usar en los 90... nos señalan la potencia de la tecnología informática usada para medir, filtrar, comparar y controlar. Hay escrito en su texto que la primera ola (Hiper-imperio) vendrá "precedida" por la segunda ola (Hiper-conflicto). Creo que quería escribir "sucedida" ;-) Todo esto me recuerda a una suerte de neo-feudalismo. Vuelta a un sistema de estratos o castas estáticos y no dinámicos como las clases sociales. Mucho más piramidal que el sistema de clases, que es más bien troncopiramidal. Una vuelta al sistema de Señores de la Guerra que ya conocimos en la Edad Media Europea o que vemos ahora en Oriente Medio. El prof. J. Rifkin, sin llegar a tanto, coincide en algunas características del Hiper-conflicto en su recomendable "El fin del trabajo". Habla de que, si los Estados Democráticos de Derecho no hacen la necesaria transición programada de su Política Económica al post-capitalismo —el cual ya está sucediendo, pues el trabajo asalariado desaparece por la mecanización y se pueden producir bolsas de desempleo tremendas si no se establecen mecanismos alternativos al empleo asalariado para repartir de forma equitativa las rentas nacionales o comunitarias—, entonces será muy frecuente una "guerra de baja intensidad" en urbes como p.ej. Washington. Cualquier ciudad podría ser como México D.F. o incluso Bagdad hoy. Lo de la Hiper-democracia se parece a lo que Rifkin denomina el auge del "tercer sector". Es una denominación confusa, pues muchos por sectores económicos llamamos: primario (p.ej. agricultura), secundario (p.ej. industria automovilística), terciario (p.ej. masajista), cuarto (p.ej. O.N.G.). Él llama tercer sector al "sector social" (O.N.G.), segundo sector al "sector privado" (empresas mercantiles) y primer sector al "sector público" (Estado). Este autor dice que, si las cosas se hacen más o menos bien a nivel político desde ya, en pocas décadas veremos una pérdida relativa de peso y presencia de las empresas privadas y públicas en la vida de la gente. Así, las necesidades no satisfechas por el Mercado y no satisfechas plenamente por el Estado, podrían ser atendidas por la comunidad ciudadana organizada en asociaciones sin ánimo de lucro. Este "tercer sector", según Rifkin, habría de financiarse con un I.V.A. de carácter progresivo (discriminando los bienes y servicios gravados) y por impuestos sobre el capital de las empresas con ánimo de lucro. La concepción de una sociedad "de redes" se parece bellamente a algunas cosas que encontramos en la Naturaleza. Que el Capitalismo evolucionaría, sí o sí, hacia un Socialismo, ya fue predicho hace mucho por un filósofo alemán de imponente barba que luego, como dos milenios antes le pasó al Nazareno, fue convertido maliciosa y/o torpemente en estandarte de cosas contrarias a las que él defendió en vida. Lo que no encajaba bien en la teoría era esa cosa terrible de la "dictadura del proletariado". Rifkin habla de un necesario auge del tercer sector dentro de un clima de transición. Pero pone la condición de que dicha transición sea programada en la Pol. Econ. desde los Estados antes de que pierdan poder de influencia para hacerlo. En caso de que esto no se haga así, el futuro que pinta es post-apocalíptico también. El clima revolucionario generalizado —todos llevamos dentro el espíritu de rebeldía y subversión ante la injusticia estructural potente— surgiría de forma bastante natural. Sería cuestión de tiempo que se canalizara y organizara, ¿verdad? En ese caso, las dictaduras de corte URSS son otra posibilidad tanto o más factibles que esa Hiper-democracia. Las revoluciones que acabaran con democracias estatalistas, también. Pero creo que la probabilidad es menor o que es más difícil a lo anterior. No confío mucho en que una revolución armada, aunque sea de raíz liberal (en su buen sentido :-) pueda acabar con una Democracia de Derecho, en sus contenidos y no sólo en su nombre. Miremos p.ej. la Rev. Francesa, que acabó con un Napoleón terrible. A todo esto, ¿donde dejan el sr. Attali y el autor del escrito anterior a China? Porque la autarquía china tiene un peso creciente. Hay que tenerla en cuenta, aunque también sea cierto que un colapso de la economía de U.S.A. podría perjudicarla muy seriamente. Como el señor Caso apunta en la sección de comentarios, creo que los ciudadanos, que somos siempre mayoría, hemos de jugar nuestro papel de forma activa en todo esto. Si nos quedamos esperando a ver qué pasa... Hemos de jugar nuestras bazas antes de que éstas vayan empeorando. Subiré este artículo también a la 2ACP (Asamblea Abierta de Cibermilitantes Progresistas) en Facebook ;-) Saludos,

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