LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

EL PARO JUVENIL

 

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Hoy se ha publicado un estudio de la organización internacional del trabajo sobre el paro juvenil en el mundo. En este informe se puede observar como el paro juvenil en España, de jóvenes entre 15 y 24 años, es del 37,8%, cifra que parece más escandalosa de lo que es aunque es escandalosa igualmente.

 

Vamos a analizar un poco la cifra para contextualizarla mejor. Para hacer el cálculo se supone que estamos hablando de jóvenes económicamente activos, es decir, que no son estudiantes. Por lo tanto esta cifra no quiere decir que el 40% de los jóvenes estén en paro, si no que lo están el 40% de los que quieren trabajar.

España es un país donde se estudia mucho y se entra en el mercado laboral muy tarde. Por lo tanto la mayoría de estos jóvenes son personas que han tenido poca formación, o bien que acaban de finalizar sus estudios universitarios. La población la compondrán jóvenes sin formación, gentes provenientes de la FP y universitarios recién salidos de la carrera sin experiencia.

También hay que decir que el dato no es nada nuevo. Si hacemos caso a los datos de paro juvenil registrados esta cifra supera el 43%. La diferencia vendrá, probablemente, de aquellos jóvenes que estén estudiando pero que estén como demandantes de empleo.

 

De esta cifra podemos sacar una conclusión clara: El mercado laboral no absorbe al trabajador joven no cualificado, y le cuesta absorber al trabajador joven cualificado pero sin experiencia.

Los jóvenes sin estudios han podido trabajar estos últimos años fundamentalmente en el sector de la construcción y como peones en empresas industriales que mayormente se alimentaban del boom inmobiliario. Cuando la crisis llegó este empleo en el sector de la construcción desapareció, y en el sector industrial ante la caída de demanda los jóvenes fueron los despedidos, fundamentalmente porque tenían contratos temporales e indemnizaciones más baratas.

Estos jóvenes ahora no tienen trabajo, y muchos de los que lo tienen trabajan en la economía sumergida. En zonas rurales muchos de estos jóvenes están desplazando a los inmigrantes en la recogida de la fruta o en cualquier actividad temporera del sector agrario.

 

El trabajador titulado sin experiencia desde hace muchos años ha tardado mucho en colocarse, y casi siempre empezaba en puestos de “infraempleo”, es decir, en empleos por debajo de su cualificación profesional.

Es muy frecuente el trabajo en negro en academias, los puestos de becarios y los doctorados sin beca y sin remuneración que hacen muchos jóvenes titulados al ver que no pueden obtener un empleo. Un gran número de ellos, ante el mercado laboral que ven, se dedican a estudiar oposiciones porque ven que en la función pública van a obtener condiciones laborales mucho mejores de lo que les podría ofrecer el mercado de trabajo privado. La propia realidad de la crisis está llevando a que se sobresaturen las oposiciones, creando una situación de enorme dificultad para acceder a un puesto público. Y si hablamos de un concurso-oposición, la cosa ya roza  lo imposible y la máxima aspiración es estar en “bolsa” para hacer sustituciones y ganar puntos y así, en pocos años, aspirar realmente a la plaza.

 

Después del análisis la pregunta es automática, ¿Cómo se arregla esto?

El problema no es baladí y mucho menos en un país como este donde se está hablando que la gente entra muy tarde en el mercado laboral y el problema que genera esto para las pensiones. Y si juntamos este problema con el problema que comentamos en la entrada anterior, con mi amigo Amalio como ejemplo de las personas mayores que no pueden encontrar empleo, la realidad se vuelve explosiva. Cualquiera diría que sólo es considerado trabajador válido alguien entre 25 y 45 años.

La solución facilona que intentan dar los expertos es la formación, orientada a este segmento de jóvenes sin formación. Aunque esto es parcialmente verdad no debemos olvidad que en cualquier mercado laboral y sistema productivo hay muchos puestos de trabajo que no van a requerir ninguna formación específica. El problema para un joven parado en concreto puede ser su falta de formación, pero si analizamos a los jóvenes sin formación como grupo vemos que el problema no es ese, el problema es que no hay trabajo de forma genérica.

Por otro lado la otra parte del segmento tiene el problema contrario. Tienen formación pero no tienen experiencia, y ante un mercado laboral tan sobresaturado de parados cualquier empresa siempre encuentra algún trabajador de 30 años que cumpla estas dos características, y como en la situación actual la mayoría de gente acepta las condiciones laborales que le ofrecen pues son estos los que acaban trabajando. Al final el problema es idéntico al otro, el mercado laboral no puede absorber a tanto titulado porque nuestra distribución económica no da para ello y nuestra cultura empresarial no sabe canalizar adecuadamente estos recursos humanos.

Quizá el único segmento que se libra de esto son las personas de las formaciones profesionales, que suelen encontrar trabajo rápidamente, aunque no sea muy bueno. Este es un campo a incidir y donde reorientar la formación, aunque si se sobresatura esta formación lo único que haremos es trasladar el problema a este grupo.

 

El paro juvenil ha sido un problema en España desde hace más de dos décadas. En 1988 el paro juvenil fue considerado un problema por el Gobierno de Felipe González y como remedio se ofreció un contrato temporal para jóvenes trabajadores, que provocó la huelga general de 1988.

Desde ese momento no han cesado las reformas “flexibilizadoras” respecto al empleo y, sobre todo, respecto al empleo juvenil. ¿Consecuencia? Las tasas de paro juvenil lejos de disminuir han aumentado año a año, y cuanto más se flexibiliza más paro juvenil hay. Este aparente contrasentido no es una anécdota, es una realidad terrible.

Todavía hay gente que habla de que el problema del paro entre los jóvenes la rigidez del mercado laboral. Con las infinitas modalidades de contratos de obra y servicio, los contratos temporales de indemnizaciones de 8 días por año trabajado (un fortunón), los contratos de prácticas, becarios, etc, etc. Y después de que esté más que demostrado que cada reforma en esta dirección no ha hecho más que agrandar el problema, no puedo entender como se puede seguir defendiendo estas posturas. Y lo grave no es que lo defiendan personas individuales, es que es la postura general de los gobiernos mundiales.

La rigidez laboral puede ser un problema cuando hablamos de trabajadores con muchos años en una empresa o en tanto en cuanto impide la movilidad laboral para la búsqueda de un trabajo mejor, pero seguir insistiendo en esto como causa del empleo juvenil es, cuanto menos, asombroso.

 

El problema del paro juvenil es múltiple, pero básicamente se debe a un mercado laboral que no es capaz de absorberlo. Los esfuerzos para adecuar las enseñanzas y la formación a la demanda del mercado son importantes, pero más importante si cabe son los esfuerzos para generar una demanda empresarial acorde con los recursos humanos disponibles. No es posible que un país con una juventud tan formada no genere iniciativas empresariales que necesiten un personal altamente cualificado. No es posible que nadie sea capaz de ver cómo sacar rendimiento a tanto conocimiento. No es posible una cultura de recursos humanos tan nefasta a nivel de país.

Ese debe ser el principal campo de actuación, porque si realmente generamos empleo de calidad, empleo tecnificado y empresas basadas en el conocimiento, podremos solucionar este problema y concentrarlo en la carencia de formación. Pero si no hay empleo ni para jóvenes con un alto grado de formación tenemos una mala solución.

 

Comentarios

Qué horror :-S Pongo muchas veces "S.L." queriendo decir "Salario Social" o S.S. Lapsus linguae. Lo siento ;-) Lo que propongo es revolucionario, lo cual está de acorde con la Tercera Revolución Industrial en la que nos hallamos desde finales de los 70 aprox. :-) La idea de la Renta Básica originalmente fue expuesta para erradicar la pobreza extrema. Aplicada en general, como mecanismo de redistribución de la renta nacional transferida del trabajo (L) al capital (K), tal y como sugiero, habría de ser baja en comparación con el salario laboral para ir subiendo a medida que el desempleo creciera. Si fuese equiparable y no inferior a un salario laboral, el problema de la desincentivación sí tendría importancia pero sólo mientras hubiese suficiente empleo para comprar por parte de las empresas y vender por parte de los trabajadores. Se podría producir otro problema adicional: inflación. Pero en cuestión de décadas es probable que el desempleo suba una barbaridad. En ese escenario, no es que vaya a haber desincentivación entre la masa laboral, es que ésta no tendrán prácticamente oportunidades de ejercer su profesión de manera asalariada, pues bien habrá desaparecido sustituida por automatización y reingeniería de procesos productivos, bien el salario que se querrá pagar desde las empresas será demasiado bajo debido al enorme ejército de reserva de parados. Ese riesgo de desincentivar entonces podría adquirir un carácter benéfico. La población activa, personas con capacidad y voluntad de trabajar se reduciría, al estimar algunos más provechosa la R.B. que el salario laboral. Esa desincentivación aseguraría a las empresas el contar sólo con profesionales que desean trabajar y no que van "obligados" porque carecen de dinero. Y a los trabajadores les funcionaría como un freno del descenso de los salarios laborales. El problema de la inflación se daría si se incrementa la masa monetaria. Pero eso sólo sucedería si conviven los salarios laborales con una R.B. cuantiosa. En el momento en que mucha gente esté en el paro y los salarios de los empleados bajen, la R.B. no estaría incrementando el dinero en circulación, y con ello la inflación. La idea de esa R.B. es que crezca a medida que los salarios laborales decrecen en el país. De todos modos, al ser incondicional primaría el principio de libertad individual. Habría gente que aprovecharía para p.ej. restaurar edificios y habría gente que se iría a un chiringuito de la playa. Aunque lo segundo sea lúdico, su consumo también beneficiaría a la economía :-P Si atendemos a la teoría de Maslow sobre las motivaciones humanas, es probable que la mayoría de la gente hiciera contribuciones voluntarias a la sociedad y la civilización buscando su autorrealización. El Salario Social descarta ese libre albedrío o "nueva mano invisible" :-) y apuesta directamente por canalizar el acceso a la renta como contrapartida a la prestación de un trabajo concreto planificado por un organismo público. Todo el mundo que lo necesitara tendría garantizada una cierta capacidad adquisitiva por el S.S., pero habría de actuar laboral o profesionalmente donde hiciese falta según sus capacidades. Hablamos de profesores, arquitectos, albañiles, enfermeras, contables, vendedores, cocineros... Habrá para elegir. Se podrá confeccionar una buena cantidad de cosas. A todo esto, no debemos dejar de lado la medida de reducir la jornada laboral máxima legal. En un mundo de desempleo creciente, no tiene sentido que la gente llegue cansada a casa después de trabajar 8 horas, viajar 2 en autobús, y tener 1 o 2 para comer en jornada partida de lunes a viernes. Es de locos. Todo eso mientras otros no pueden acceder ni a 3 horas diarias de lunes a viernes de empleo remunerado. Más que revaluar el trabajo, como he defendido otras veces pensando en el período fordista, ahora estoy apuntando a que desaparecerá paulatinamente en cuestión de décadas por no ser necesario, ya ha comenzado, y que lo normal es que su precio baje en ese proceso. Esto es el postfordismo que llega a su final. La reducción de la jornada laboral ayudaría a frenar el descenso del precio del trabajo, pero solamente lo frenaría. Si el peso de los trabajadores es cada vez menor en las empresas, que se decida subir el salario mínimo legal afectará a las empresas cada vez menos en su competitividad. Aun así, eso sólo garantizaría el poder adquisitivo de esos trabajadores, que serían minoría en el país. Faltaria por resolver el problema de falta de capacidad adquisitiva del resto de ciudadanos de repente desempleados. ¿Perderían las empresas competitividad si se instaura una R.B. o un S.S. financiada mediante potentes impuestos progresivos sobre las rentas del capital? La clave está en que pierdan menos con la exacción fiscal para esos mecanismos redistributivos que lo que han ganado con el aumento de los beneficios vía productividad. Examinemos somera y cualitativamente a qué han destinado esos beneficios. Una empresa aumenta su productividad. Es decir, si tenía 100 trabajadores y producía 1.000 unidades de producto, ahora con esos 100 trabajadores produce 2.000 unidades de producto. En un escenario de sobreproducción y mercados saturados, la empresa producirá entre esas 1.000 unidades de antes y 2.000 unidades de ahora despidiendo a 50 trabajadores y quedándose con los restantes 50 mientras los necesite. Podrá vender más al producir más, lo cual son más ingresos, más beneficios. Y tendrá también más beneficios al no tener los costes laborales de los trabajadores que ha echado: salario, adiestramiento, cotizaciones sociales, indemnizaciones... Los beneficios obtenidos por mayores ingresos y menores costes van a parar básicamente: al accionista mediante un mayor dividendo, a la alta dirección con aumentos de la retribución, a la empresa vía reinversión de capital en nuevos bienes de equipo y tecnologías de procesos. Lo único que hace más productiva a la empresa es la tercera cosa. Por lo tanto, la clave para que las empresas sigan siendo competitivas internacionalmente es que la exacción tributaria que se les haga para instituir una R.B. o un S.S., y que la frenada en el descenso del coste salarial mediante leyes de Salario Mínimo y Jornada Máxima sólo toque una parte de los dividendos y los sueldos millonarios de los altos directivos, pero no la inversión en tecnologías que aumentarán de nuevo la productividad en una iteración más del proceso antes descrito. Si examinásemos cuantitativamente las auténticas barbaridades que suponen los dividendos y la retribución de la alta directiva, comprobaríamos que son suficientes para afrontar R.B./S.S., reducción legal de jornada laboral máxima y de salario mínimo. Además es que les interesa aunque no lo crean o no quieran admitirlo, porque la competitividad no sólo ha de mirarse en el corto plazo, también en el largo. Ahora mismo estamos sufriendo una auténtica crisis de Demanda Agregada por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Si no se instituyen medidas que sostengan ese poder adquisitivo, las empresas no sólo no serían competitivas internacionalmente: es que quebrarían por la caída en ventas. El neoliberalismo es una forma imperfecta de capitalismo/ economía de libre mercado. Arruina empresas y provoca ciclos de Recesión y Depresión. Cuenta con ello como algo normal. La supervivencia del mejor adaptado. Estos ciclos han sido estudiados y descritos por muchos, como Marx, Kondrattief, Keynes... Y se han puesto sobre la mesa mecanismos para corregirlos. La socialdemocracia es una forma mejorada de capitalismo, de economía de mercado mixta. Al final, como ya predijo K. Marx, tiene narices: la fase última del capitalismo bien puede ser el socialismo. El Prof. Rifkin entiende que cuando lo normal sea el desempleo y el poder adquisitivo ya no provenga del empleo, pues esas tareas las realizarán máquinas, ordenadores, etc. y muy muy pocos trabajadores supervisores, deberíamos hablar de Economía de Postmercado. Difícilmente podremos seguir llamando capitalismo a eso. Capitalismo de Postmercado. Suena raro. Aunque el capital seguirá existiendo. Los países socialdemócratas nórdicos gozan, no a pesar de ello, sino quizá precisamente gracias a ello, de economías de las más eficientes y emprendedoras como reconoce la propia O.C.D.E. (Organización para la Cooperación y el Desarrollo) a la que pertenecen. Creo recordar que esto una vez se lo dije al Sr. Alfredo y no se lo terminaba de creer. Busqué el dato, no lo encontré y tuve que rectificar. Ahora sí que tengo el dato a mano: www.attacmallorca.es/2009/06/25/demasiados-funcionarios/ Prof. Navarro. En el tercer párrafo. No veo claro que la economía financiarizada especulativa esté más relacionada con esto que hablamos que otras cosas. Relacionado está todo, pero no acabo de ver que sea un requisito previo para un nuevo contrato social el trabajar políticamente para reducir esa falsa economía de casino y ludópatas irresponsables. Mecanismos como la Tasa Tobin tienen más que ver con ello. Sobre la mano de obra barata pseudoesclava de países de ultramar también se extiende el Prof. Rifkin en su obra. Incluso en esos países, la tendencia es pasar del esclavo o pseudo esclavo humano al esclavo mecánico e informático. Son mucho más productivos. Las multinacionales occidentales han empezado a montar allí sus instalaciones de tecnología punta porque es más barato montarlas más que porque vayan a contar con muchos trabajadores locales míseramente retribuidos. Así que en décadas esos pseudo esclavos extranjeros perderán importancia como factor de competencia internacional. Este tema es realmente apasionante, a la par que crítico y preocupante, por lo que nos jugamos. De pasada añadiré dos cosas, como coda. Una, entiendo si esto que explico va cumpliéndose que la pequeña empresa, sin capacidad de invertir fuertemente en tecnología y bienes de equipo (K), desaparecerá. Podrán aparecer quizá pequeñas "empresas sin ánimo de lucro" (oxímoron), fundaciones, etc. Pero las empresas comerciales tendrán unos requisitos de capital tecnológico mínimos que harán que las microempresas y muchas PYME ya no pueda existir más. ¡Ni contando con mano de obra esclava! Dos, el novelista británico G. Orwell, británico liberal —libertad, igualdad, fraternidad; con confundir con el neoliberalismo— que combatió como voluntario por la Democracia Española en la Guerra Civil (1.936-39), dibujaba en su obra maestra "1984" una terrible y monstruosa dictadura. En su relato reflexionaba sobre los mecanismos y estrategias de dominación de masas, sobre las oligarquías. Dada la posibilidad de que el "maquinismo" diese la posibilidad de liberarse de los horarios laborales a la mayoría de la población por primera vez en la Historia, la oligarquía decidió destruir las tecnologías. La explicación: comprendieron en ese momento —dijo aquél que las ideas sólo surgen cuando se dan las condiciones materiales para ello— que la gente no podía tener tiempo libre y sus necesidades básicas cubiertas, puesto que entonces comenzarían a culturizarse, filosofar... e intervenir en política. La oligarquía de la novela distópica orwelliana prefirió el atraso mecánico, entre otras cosas, al riesgo de perder su puesto privilegiado. Afirmaban: somos los primeros dictadores de la Historia que hemos llegado para quedarnos y no para ser sustituidos por otros regímenes pasado el tiempo. Hemos estudiado todas las dictaduras. Nosotros seremos la última. Terrible, ¿verdad? :-) Un cordial saludo,

Hola, Agitación y sociata, sé que el tema Coll es apasionante para muchos, pero os agradecería que nos pudiésemos centrar un poco más en la temática de los textos. Sé que para sociata puede ser difícil, porque he comentado una realidad concretamente Española y quizá con diferencias notables a la de su país. No obstante estos "cotilleos", propios de programas de variedades, entiendo que proceden más en otros sitios. Además que sepáis que el Sr. Coll lee este blog, aunque ya no comente ;-) Sr.M, Decía progresista que el mi texto faltaban soluciones concretas. Como muchas otras veces, y en relación simbiótica, viene el Sr.M para poner la pata que le falta a mi escrito y traernos, con opinión mayoritariamente certera para mi, posibles soluciones. Pero quiero rebatir un punto. Como llevo diciendo muchas veces hoy nos encontramos en una etapa distinta de la historia del mundo, donde la economía de libre mercado productivo y de servicios ha dejado paso al capitalismo financiero. Y creo que es precisamente esa evolución la que ha restado importancia al factor trabajo y ha maximizado el factor capital. Las ganancias ya no se buscan con inversiones a medio plazo que necesiten crear empleo estable, se buscan con inversiones cortoplacistas que crean empleo temporal o, directamente, con movimiento de capitales que no parecen generar empleo ninguno. Considero que ese es el principal problema de la minimización de la importancia del trabajo, del aumento del desempleo general y opinio que es la primera causa a combatir. Hay que orientar el capital, de la manera que podamos, hacia la productividad real y sacarlo de la especulación. Una vez este primer paso sea conseguido creo que la problemática que plantea seguirá existiendo. La producción necesita cada vez menos personal, y eso parece indiscutible. No es una cuestión lineal, porque realmente aunque la tecnología nos "quite" puestos de trabajo genera otros en otra parte de la cadena productiva o comercial, pero parece claro que menos. No obstante no es cuestión de volver a posciciones ludistas por supuesto. Planteas, entre otras cosas, la existencia de salarios sociales y/o la reducción de las jornadas laborales. Desde mi punto de vista creo que es importante que, independientemente de que la producción no lo requiera, todo el mundo tenga un trabajo las horas que sea necesario. Una sociedad como la que queremos necesita ser producto del trabajo de todos y todos deben tener su trabajo y su papel para no caer en una sociedad friccionada y de abusos. Uno de los párrafos, el penúltimo del primer comentario, hace referencia a un claro concepto de flexiseguridad, otra cosa que llevo aquí defendiendo hace meses desgraciadamente sin reflejo real. Podemos quitar todas las "rigideces" del mercado laboral, sí, pero siempre que tengamos un sistema de protección social que no deje a las personas en paro al límite de la pobreza. Vamos, una socialdemocracia avanzada. Si realmente la productividad va a aumentar flexibilizando el mercado, y la productividad genera ingresos en el sistema, la ecuación debería de cuadrar y poder generar un sistema del bienestar poderoso. Finalmente, todo esto esta muy bien teorizarlo pero debemos entender en qué ámbito se hace eso. Que nuestro pequeño país pueda reducir la jornada laboral insertado en un mundo globalizado y con la presión productivista de los países emergentes, no parece nada serio y nos conduciría probablemente a más problemas de los que solucionamos. Para realizar estas ideas, es necesario un ámbito de actuación más grande. La contención del capitalismo financiero se debe hacer a nivel mundial, o por lo menos con la colaboración de la mayoría de grandes bloques. El estado social debe hacerse, como mínimo, a nivel europeo como ya he planteado alguna vez. Con la potencia económica de la UE sí es posible revertir esta situación de destrucción de derechos sociales, sin embargo un sólo país no podrá hacer otra cosa que dejarse arrastrar por la corriente "liberalizadora" actual. Saludos,

Tercer y último adendo :-) Lo que no se puede hacer —si se pretende que las cosas marchen bien para todos— es eliminar las causas contractuales a cambio de nada, como se quiere hacer y se está haciendo. Eso no hace nada por solucionar el problema del bajo poder adquisitivo de los ciudadanos trabajadores, ni por acercarnos al objetivo del pleno empleo.

Añadiré que cuando digo que las empresas ganarían en flexibilidad organizativa me refiero a algo que he pensado pero no he escrito: la R.B. o el S.L. generalizados podrían ir acompañados de la eliminación de las causas legales restrictivas actuales en el despido improcedente y en la contratación temporal. Sería un modo de que todo el mundo, ambos lados del mercado laboral, ganasen algo.

Enlazando con lo que comentaba en el escrito precedente sobre su amigo Amalio, que veo conectado temáticamente con este aunque aquél fuese algo más particular y éste algo más general, apuntaría que quizá el objetivo del pleno empleo laboral (o desempleo friccional, en un entorno del 2% de la población activa) comience a ser de otra época de acuerdo a la realidad productiva presente y del futuro próximo. La producción económica de las empresas no hace más que aumentar, así como sus beneficios, al mismo tiempo que eliminan puestos de trabajo. Es la magia de la productividad creciente: hacer más (o, como mínimo, igual) con menos. Esto hace, p.ej., que la huelga laboral haya perdido fuerza desde hace décadas, como vd. ha constatado en otras ocasiones. Si el empleo ya no sirve como hace décadas para repartir la riqueza o producción económica nacional entre los ciudadanos, antes trabajadores/ consumidores, cada vez más solamente lo segundo, habrá que buscar otros mecanismos. Podríamos pensar en una reducción artificial de la Oferta Agregada de trabajadore, con una ley de reducción de la jornada laboral máxima (20-25 h. semanales). Podríamos pensar en complementar esa medida con la piedra angular de importancia creciente a medida que el desempleo vaya aumentando y rompiendo todas las barreras conocidas: una Renta Básica Ciudadana o, como mínimo, un Salario Social. Se financiarían, lógicamente, con impuestos sobre los beneficios empresariales progresivos, no regresivos. Estas medidas permitirían mayor flexibilidad a las empresas para su organización al mismo tiempo que contribuirían a repartir la riqueza generada por el aumento de la productividad entre todos los ciudadanos y no sólo entre los grandes accionistas y altos directivos. El reparto no se haría solamente mediante la R.B. o el S.L. mencionados, que además permitirían mantener el poder adquisitivo necesario para que siguiera existiendo la función mercantil de compra y consumo (Demanda), sino también mediante el aumento del tiempo no laboral que permitiría al ciudadano mejorar su vida personal, familiar, vecinal, su participación cívica, política... Saludos,

Sr. M, Hay partes de lo que propone que me parece una revolución de tal alto grado que necesitariamos décadas para alcanzar, y por otro lado hay conceptos que parecen antagónicos y que no creo que lo sean tanto. Hablas de no centrar la nueva sociedad en el trabajo, pero realmente las actividades artísticas, políticas e intelectuales que propones son, objetivamente, trabajo. No es un trabajo asalariado que busque una rentabilidad empresarial, pero sí sería parecido a un trabajo público, o a alguna especie de "beca" pública para dedicarse a ciertas actividades de interés general. Para mi eso no entra en contradicción con el trabajo. Es también un trabajo situado en un ámbito diferente y que responde al interés general, que aporta a la sociedad, cumpliendo uno de los requisitos que expresaba antes. Sobre la renta básica vs el salario social, yo soy claramente partidario del segundo. Lo sería del primero también en los casos de que este sea temporal y que no pudiese entrar en un ciclo de fraude, pero el problema es como compatibilizamos esto con un futuro previsible de alto desempleo. Si aceptamos que no va a haber trabajo para todos en un futuro que ya ha llegado y promovemos la renta básica estamos diciendo, básicamente, que es probable que muchas de las personas que cobren esta renta básica no trabajen nunca. ¿Es eso adecuado? ¿Es eso aceptable? Mientras en una sociedad la mayoría de sus miembros prefieran el trabajo a cobrar la renta básica no habría problemas, pero como los miembros de la sociedad empiecen a considerar que una renta básica es un modo de vida aceptable contra el trabajo se generará un problema enorme, ¿Quien trabaja y quien cobra la renta? ¿Depende de ambiciones (se sobreentiende que la renta será baja y el salario alto)? ¿Depende de la demanda? No lo sé, veo un problema tal y como parece estar planteado. En mi opinión un salario social es mucho más adecuado. En nuestra sociedad hay muchísimas actividades que se quedan sin hacer porque, como ha dicho, no son rentables empresarialmente, o simplemente porque los presupuestos públicos no llegan. Yo prefiero un trabajo de este estilo, una aportación social de este modo, antes que optar por una renta básica que podria en algunos casos desincentivar la aportación del ciudadano. Por otro lado volvemos a la pregunta, ¿Cómo se empieza esto? Si revaluar el trabajo es conflictivo, Crear un mundo así en la época de la globalización lo es mucho más. El problema no es muy diferente a como se construye/amplia una socialdemocracia hoy, bajo el yugo insoportable de la competitividad y de los mercados financieros. Que se tiene que comenzar por un ámbito europeo estamos de acuerdo (yo considero imposible hacerlo a un nivel menor), pero lo que a mi no me parece posible, y en su escrito no queda claro, es que eso se pueda hacer como un cambio único en ese sentido. Es decir, a mi lo que plantea me parece que es subir tres escalones de golpe, cuando antes tenemos que pasar los dos primeros: El fin de la economía especulativa, y el fin de la competencia directa de países de mano de obra barata y derechos sociales nulos (en alguna de las varias formas como se corrije este problema). Si no acabamos con ambas realidades primero, nos encontraremos sin sustento sólido para empezar a fabricar, poco a poco, el tercer escalón del que usted habla. Saludos,

El llamado desempleo tecnológico, o desempleo por causas tecnológicas, producto de la Tercera Revolución Industrial parece que no ha hecho más que comenzar. Probablemente nos estamos encaminando al paradigma de la "fábrica sin trabajadores". El trabajo continúa existiendo pero ahora (cada vez más) lo realizan mayoritariamente los bienes de equipo. Visto esto, quizá hemos de hacer como ya nos aconsejaba el ilustre B. Russell en su "Elogio de la ociosidad" (futurinnopolis.blogspot.com/2010/07/por-la-jornada-de-cuatro-horas-elogio.html) e ir construyendo nuestra sociedad sobre otros valores además de la ética del trabajo. El trabajo remunerado se deprecia al reducirse su demanda por parte de las empresas cada vez más tecnificadas y parece que pretender revaluarlo artificalmente perjudica a las empresas nacionales en un dilema del prisionero de competitividad internacional. Así pues, en lugar de revaluar el trabajo quizá deberíamos pensar en instituir otro contrato social distinto del que llevamos usando en los últimos dos siglos. El nuevo contrato social no tiene por qué tener como elemento central el trabajo remunerado por cuenta y riesgo ajenos como el aún vigente. La diferencia entre una Renta Básica y un Salario Social es que la primera es incondicional y se usaría, dependiendo de su cuantía, bien para evitar la pobreza extrema, bien para mantener la capacidad adquisitiva de los consumidores y que la Economía no entrase en depresión mientras que el segundo se percibiría a cambio de trabajos públicos de interés general. Hay mucho trabajo que el sistema económico actual no realiza, o lo hace con poca calidad y en poca cantidad, porque no es rentable empresarialmente. Por otra parte, si se rompe con el paradigma del empleo laboral asalariado por cuenta y riesgo ajenos como elemento central de la sociedad y se acepta que el empleo será en el futuro como la producción, "just in time", parcial y eventual en su mayoría, de acuerdo a las necesidades empresariales de cada momento y que, en cualquier caso, el desempleo superará ampliamente el 20% de la población activa, en el nuevo contrato social los elementos centrales podrían ser otros como la participación política democrática, la cívica, la intelectual, la artística... Cosas igual de loables si no más y que exigen también esfuerzo, dedicación y pasión. La gente no se quedaría quieta a verlas venir. Somos un bicho muy inquieto las personas. En las antiguas Grecia y Roma los nobles se servían de sus esclavos para vivir sin empleos remunerados como hoy los conocemos. "A cambio" contribuían a su sociedad y a su civilización con aportaciones intelectuales y políticas. Hoy, y en el futuro próximo, los "esclavos" serán las tecnologías. Si hacemos las cosas bien (para todos) nos darán más tiempo libre para nuestra vida social. Si hacemos las cosas mal —si seguimos sin repartir el beneficio del aumento de la productividad—, la Depresión del sistema económico causada por el alto desempleo y la falta de consumo por poco poder adquisitivo se lo llevará todo por delante. El desempleo dejaría de ser un problema si se construye un nuevo contrato social. El ámbito desde el que debe implementarse esto debería ser, en principio, continental europeo como mínimo. Ahora bien, quizá también podría funcionar a niveles geográficos y políticos inferiores si se toman las medidas protectoras del sistema adecuadas. Saludos,

Agitación: a éstas alturas, llorar por el fenómeno del hambre es extemporáneo. Ya he visto demasiada gente morir -en mi tierra- como para que los entuertos ibéricos me compunjan. Dicho sea de paso, las hambrunas podrían acabarse si las grandes "potencias" así lo quisieran, pero el hambre es otra "arma de destrucción masiva". Ahora sólo nos toca ponernos a la orden del movimiento social y empujar el carruaje hacia la misma dirección: "el socialismo real". P.D. La Biblia, tal cuento de hadas, tiene episodios sumamente "divertidos". Cuídate y prepárate a dejar, de una buena vez, el Play Station 3.

Agitación: cálmate. Ésto si no nos morimos antes, se va a poner bastante divertido. Pareciera que temes excesivamente a la "pobreza". Citando a la biblia: "del polvo venimos y en polvo nos convertiremos". Lo único seguro es la muerte, todo lo demás es accesorio. A veces pensamos demasiado en el tema económico, olvidándonos de lo verdaderamente importante: "La Tierra". P.D. A mí no me da miedo el puritano. Sólo soy partidario de asfixiarle. Que se quede ÚNICAMENTE con sus lamebotas.

Juanqui: lo único que les recetarán los entes multilaterales a ustedes, los españoles, es la más dura ortodoxia de la Escuela de Chicago. Les recibiremos con los brazos abiertos en "club de los tercermundistas". Próximamente regresarán a los 70s. "Los lubricantes de ésta versión del capitalismo son la especulación y el fraude".

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