LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

LAS MEMORIAS DE NICETO ALCALÁ-ZAMORA

 

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Hace muchos años leí los diarios del expresidente de la república Manuel Azaña, un libro interesantísimo y muy recomendable. Recuerdo de la lectura de los diarios unos cuantos días de 1937 en los que Azaña, como método seguramente de abstraerse de la dura realidad de la guerra, dedicaba sus escritos a comentar las impresiones que le había causado leer las memorias del presidente anterior a él, Niceto Alcalá-Zamora, publicadas en la prensa republicana.

 

Parece ser que un periódico local de Valencia llamado “la hora” publicó en los meses de verano de 1937 y en fascículos las memorias de Alcalá-Zamora, que habrían obtenido de algún modo. Estas memorias correspondían al periodo en el que Alcalá fue presidente de la república y precisamente durante aquellos meses la publicación estaba concentrada en la época del bienio negro, concretamente en 1934.

Azaña comenta en sus diarios que no le cabía duda de que eran auténticas pues “el estilo es el hombre” (¡Qué gran verdad!), que habrían sido probablemente robadas de la casa de Don Niceto y que estaban claramente censuradas. Parece ser que este diario tenía unos censores de la Juventud socialista unificada bastante jóvenes e inexpertos, pues la censura que aplicaron se dedicaba básicamente en proteger el honor del presidente de las cortes y miembro del Frente Popular, Diego Martínez Barrio, que era constantemente mencionado por Alcalá ya que formaba en aquel momento parte del gobierno de centro-derecha como ministro de gobernación (interior). Como las memorias de Alcalá-Zamora hablaban sobre una hipotética conspiración Azaña-Largo Caballero para sacarles a ellos del poder por medio de una revolución, y Martínez Barrio era el ministro del ramo en aquella época, los censores pensarían que era mejor no mostrar el pasado “enemigo” de Martínez Barrio respecto a los otros miembros del Frente Popular, y decidieron omitir su nombre sin censurar el resto, quedando bastante chapucero.

 

La cuestión es que al Azaña de aquella época, ávido de tareas intelectuales que le alejasen mentalmente de una guerra que difícilmente podría soportar, estas memorias le interesaron enormemente. Durante decenas de páginas se dedica a analizar las memorias de Alcalá y a rebatirlas, criticando las “imaginaciones febriles” de Don Niceto respecto a todo aquel que pudiese hacerle sombra.

De hecho hay un momento en las memorias en que dice que había pedido y conseguido una “copia” de las memorias originales, sin censura. Hasta ahí llegaba el interés de Azaña por la cuestión.

 

Todo esto me vino a la cabeza al leer este artículo del diario Levante EMV, en el que se comenta que el ministerio de cultura se queda en propiedad las Memorias de Alcalá Zamora, encontradas muchísimo después, ya en 2010, por la Brigada de Patrimonio.

Según cuenta la prensa parece que las memorias fueron robadas de una caja fuerte del banco Crédit Lyonnais en Madrid en 1937, aunque por la lógica de los acontecimientos supongo que es más probable que fuesen robadas durante los meses “revolucionarios” del verano de 1936 y que pululasen por la España republicana hasta llegar a los despachos del periódico “La hora”.

Después de eso nada se supo de estas memorias, que acabaron en manos de un arquitecto Valenciano que intentó vendérselas por 80.000 euros al historiador César Vidal, el cual denunció el caso a la policía. Quiero destacar la acción de Vidal, propia de un historiador profesional y que le honra, por mucho que su método historicista me parezca nefasto y manipulador.

He estado pensando sí realmente la “copia” que consiguió Azaña podía ser la original. Probablemente no, aunque por cierto fetichismo historicista me gustaría que hubiese sido así.

 

Alcalá-Zamora es un personaje importantísimo de la historia de España. Es posible que fuese víctima de “imaginaciones febriles” y de celos patológicos contra todos sus rivales políticos, fruto de la poca influencia política que tenían sus ideas en la España de la época.

Sin embargo siempre mostró su lealtad a la república y a la democracia, y tuvo un instinto especial para ver quienes eran realmente fieles a la república. Prefirió a Samper y a Martinez Barrio antes que a su jefe Lerroux, prefirió a Giménez Fernández antes a que Gil-Robles. Cuando estalló la sublevación militar, Gil-Robles y Lerroux apoyaron a Franco, mientras que los otros se mantuvieron leales al gobierno republicano.

Su destitución de la presidencia de la República casi por unanimidad (no se ha visto unanimidad mayor en la historia de la democracia Española) fue un acto de venganza estúpido y vistas las circunstancias posteriores hubiese sido interesante para la república que se hubiese mantenido en la presidencia y Azaña al frente del gobierno.

Actualmente algunos sectores de la derecha intentan recuperar a Alcalá como referente histórico. Desgraciadamente tengo la sensación de que esto se hace desde un punto de vista “anti-frentepopulista” enmarcado en esta espiral de odio y recelo que parece no acabar nunca en España y que algunos pretenden azuzar con teorías revisionistas.

 

A Alcalá-Zamora hay que recuperarlo como valor histórico de la derecha, pero en base a lo realmente relevante de su personalidad: Su liberalismo, su compromiso con la democracia y su negativa a apoyar la sublevación de 1936, quedándose en el exilio argentino hasta su muerte.

Patrimonio ha valorado el fondo documental encontrado, curiosamente, también en 80.000 euros. Pero estas memorias, esta documentación, por subjetiva que sea, tienen un valor histórico que no se puede medir. La cultura, la memoria y el conocimiento tienen un valor incalculable.

 

Comentarios

Homenaje a la II República de un convencido monárquico. Al igual que a José María Aznar dicen que le atraía la figura de Azaña, a mí siempre me ha llamado la atención el personaje de Alejandro Lerroux. Y es que, lo mismo que José Luis Rodríguez Zapatero, debo estar "muy influido por mi abuelo" ( en mi caso se trataría de mi bisabuelo ) o por las "historietas" que me han contado sobre él. Sí, según parece, mi bisabuelo tuvo cierta proximidad con Lerroux, incluso pudo llegar a ser asesinado ( murió atropellado en 1936 por un automóvil que se dió a la fuga ) por culpa de dicha relación. Del "malo, malísimo" de Alejandro Lerroux, en comparación con la "santidad" de Don Manuel Azaña, me atraen su genial oportunismo, su descarada demagogia y, sobre todo, el que se le acuse de "desviacionismo" tanto por catalanistas como por socialistas. Ya sé que con lo del "Estraperlo" fue un digno predecesor de "los del Gürtel", pero al mismo tiempo intentó modernizar aquella sociedad y, así, luchó a muerte contra los viejos caciquismos, y también contra los nuevos que entonces surgían. Sí, esos que afirman cosas como : "¡ No hay cosa más tonta que un obrero de derechas !", o "¡ Europa no llega más allá del río Ebro !".

De la Segunda República Alcalá Zamora fue la figura que encarnaba la templanza, y por ello su memoria no ha sido tan desprestigiada como la de Lerroux, la de Largo Caballero, la de Prieto o incluso la del mismo Azaña. Que conste que Azaña fue un gran político, pero en mi opinión eligió mal a sus amistades. Claro que en aquella época no había mucho donde elegir, salvo entre los pequeños partidos de ideología radical y democrática, que eran verdaderamente los que de verdad creían en la República. Desde luego que Gil Robles era tan republicano como Largo Caballero. Un saludo.

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