LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

LA REGULACIÓN Y LA EDUCACIÓN

 

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El día de la final del mundial fui a comprar unos bocadillos a un bar cercano a donde iba a ver el fútbol. Como os imaginaréis el bar estaba muy lleno, y una hora antes del comienzo no quedaba ni un sitio libre.

El rato que pasó entre que pedí los bocadillos y me los sirvieron contemplé en su máxima expresión las consecuencias de un objeto absolutamente diabólico: La Vuvuzela. Extraída probablemente del mismísimo infierno, esta cosa genera un ruido horrible e inaguantable.

Durante esos 10 ó 15 minutos que estuve esperando el ruido de las vuvuzelas era ensordecedor. La gente parecía poseída soplando aquellas cosas, y los que no llevaban sustitutos que no necesitaban el más mínimo esfuerzo, pues las bocinas iban acopladas a botes con gas a presión. Daba igual que se estuviese dentro o fuera del bar, la gente disfrutaba generando una cantidad de decibelios que seguro superaban el límite saludable, y probablemente el límite peligroso.

 

Como no escuchaba nada y no podía hablar con mi novia, me dediqué a observar a la gente y a pensar sobre qué extraños mecanismos mentales llevaban a esas actitudes poco civilizadas. Recordemos que hablo de una hora antes del partido, y que esto se juntaba con el hecho que desde por la mañana muchos coches ya circulaban pitando como energúmenos aunque quedasen 10 horas para el partido.

En todo esto, y entre muchas otras cosas, vi una profunda falta de civismo y de respeto al conciudadano. No creo que se justificable convertir un día determinado en un día “sin ley” por el mero hecho de que se juegue un partido de futbol por importante que sea. Lo entiendo en medio del partido, de la pasión, de la emoción, pero me parece inadmisible antes del partido, e incluso podríamos hablar del después.

 

Cualquier día, como esto se vuelva general, el gobierno decreta la prohibición de las vuvuzelas. No sería extraño en absoluto, porque yo no quiero pensar qué puede pasar como esta moda se extienda, aunque siempre habrá que tener en cuenta los criterios de razonabilidad y capacidad de control de una realidad determinada.

En el fondo sería entrar a legislar sobre una realidad de nueva creación que produce unas molestias generales, y la causa de esa hipotética legislación sería la falta de respecto y civismo de una minoría de personas.

Y en esa idea me quedé, “pegant-li voltes al nano” como se dice por mi tierra. ¿Es este incivismo frecuente el causante de la excesiva regulación de los comportamientos sociales?

 

Porque esto de las vuvuzelas no es muy distinto a lo del botellón. El botellón se inicia en determinado momento, crece, genera problemas de suciedad y ruido por las noches, y ante el nuevo problema las autoridades entran a legislar. Porque al final se ha legislado sobre el botellón por el poco civismo y respeto de la mayoría de sus practicantes, que no se han cortado lo más mínimo ante los ruidos y suciedad que generan.

Algunas diferencias tiene la ley antitabaco, pues el tabaco es algo que existe desde hace siglos, no un fenómeno nuevo. Sin embargo si la mayoría de los fumadores hubiesen sido cuidadosos de no molestar a otras personas en el ámbito público con el humo de sus cigarros seguramente no se hubiese llegado a estos extremos en que está le ley.

 

Algunos de vosotros no estaréis de acuerdo, y achacaréis este exceso de celo legislador al intervencionismo de los gobiernos en materia de libertades publicas, y también a una ciudadanía quejica y victimista.

El donde poder fumar, donde poder beber, qué ruidos hacer o no hacer, llevar o no el cinturón de seguridad, el casco de la moto, qué poder comer, qué sustancias consumir…no sé si llegaréis al límite del expresidente Aznar con aquello de “¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que yo tengo que beber?” pero posiblemente incluso también. Ensalzar la libertad del ser humano contra los intentos reguladores del estado en materia de costumbres.

 

Cuando una sociedad llega a estos debates siempre es complicada la solución. El incivismo de muchos lleva a qué cualquiera de las dos opciones sea mala: No regular ni restringir este tipo de actividades crea víctimas, pero regularlas posiblemente también. La solución es siempre complicada en este tipo de entornos por muy equilibrada e integradora que sea.

No quería entrar a debatir sobre la regulación legal de este tipo de cosas si no sobre cual es la causa originaria del conflicto: La falta de ética. Y esta falta de ética creo que es algo que es cada vez más frecuente en nuestra sociedad.

Una sociedad hedonista, una falta de educación desde la infancia, falta de valores (que no son sólo ni principalmente religiosos ni conservadores), sensación de desapego a la realidad colectiva, individualismo mal entendido, carácter “latino”, etc, etc. Todo ello son causas más o menos importantes de esta falta de civismo.

Y son estos puntos los que debemos atacar, estas son las bases sobre las que tenemos que actuar para evitar los excesos reguladores. Siempre es mejor una buena educación que una buena ley.

 

Por mi parte, sólo quiero expresar mi más ardiente deseo de que el malévolo imperio de la vuvuzela nunca llegue a invadir nuestras calles.

 

Comentarios

No hace faltar prohibir en concreto esos instrumentos. Ya hay una ley que mide los decibelios máximos que se pueden emitir por franjas horarias. Basta con aplicar la ley. El que quiere superar esos decibelios, debe insonorizar su casa o local para poder hacerlo. Comparto la crítica a ese espíritu de incivismo que emana de las pasiones exaltadas, especialmente en torno a ciertas actividades. Una de ellas podría ser el fútbol. Deporte que aprecio y practico, por cierto. Y se disfruta más practicándolo que viéndolo por el televisor, que nuestra civilización se está volviendo en exceso sedentaria y pasiva. "Pegant-li voltes al nano". No lo había oído nunca, pero es una expresión muy pegadiza :-) El botellón, como la trompeta vuvuzela, no deberían ser tanto el objeto de la legislación como sus posibles efectos indeseables. Se prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública pero se permite hacerlo en los bares con terraza por la noche p.ej. Habría que centrarse en los posibles ruidos y suciedad más que en si una persona consume una lata de refresco con gas o una cerveza caminando por o reunido en la vía pública. En nuestro país muchos guardias urbanos ven a alguien terminarse un refresco y arrojar la lata al suelo en lugar de a una papelera (del color pertinente según la codificación de reciclado) y ni le advierte, ni lo amonesta... nada. El propio agente se sentiría mal de tener que hacerlo. De hecho, tienen que hacerlo, con la ley en la mano. Es algo cultural que debemos ir superando y madurando como sociedad. ¡Si hasta un ex Presidente del Gobierno de España, derechista para más inri, que se supone que son amantes del orden :-) , se jactaba de conducir ebrio si le apetecía! No lo dijo exactamente con estas palabras pero se le entendió todo. Y son éstas, leyes que están ya vigentes y no son prohibiciones dacronianas ni mucho menos. Es de sentido común no arrojar la basura al suelo, sea una bolsa entera o solamente una lata de refresco o un papel arrugado. De nada sirven nuevas leyes si no se piensan cumplir y hacer cumplir en general ni las nuevas ni las viejas. Al final, que masas de jóvenes se reúnan en un botellón y no p.ej. en una O.N.G., en un gimnasio, para hacer excursiones por la montaña o para hacer orgías al estilo romano clásico, entre tantísimas cosas que se nos podrían ocurrir, es una muestra de los condicionamientos que se dan en la sociedad en la que vivimos y edificamos día a día. Estamos en una civilización, que engloba a muchas sociedades, donde se está haciendo un proselitismo, una prograganda brutal a favor de la estética sobre la ética. Normalmente no se habla de esta útlima y algunas veces se la ridiculiza como algo antiguo o indeseable por ingenuo e ineficaz. Cuando aparece alguien genuino que la practica diariamente y en general, se le suele apreciar pero no se va más allá de querer extender eso al cuerpo social. Genial frase. Me la apunto: siempre es mejor una buena educación que una buena ley. Cordialmente,

Homenaje a Negrín y a ti, en su aniversario... * julio 23, 2010. JUAN NEGRÍN... (+ lasuertesonriealosaudaces) Escrito por lasuertesonriealosaudaces el 23/07/2009 en su blog LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES y conocido por mí gracias a Su Propia Selección de Mejores Artículos del año 2009 lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/(...) ... En cuanto a lo que que rodea al fútbol, el aparejo que lleva incorporado, burradas múltiples y consentidas... ¿qué decir? si, además, no me gusta. PAQUITA

La vuvuzela ha existido siempre en el futbol, no es de ahora. Es el típico sonido que emana del graderío. Lo que pasa que ahora a los medios de comuniciación les ha dado por hablar de la vuvuzela, pero yo la conozco desde que era pequeño y mi padre me llevaba a ver partidos de fútbol al campo.

Hombre, Fernando, también ha existido el alcohol desde siempre pero los botellones masivos sólo desde hace una década. POr cierto, me niego a llamarle vuv... eso a las putas trompetas de los cojones.

Hemos pasado de las mesnadas a la manadas. Y ya se sabe que cuando el ser humano va en manada puede que sea ser pero pierde la mayor parte de humano.

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