EL MUNDIAL Y LA ECONOMÍA
No sé muy bien si es por afición al fútbol o por sentimiento patriótico, pero la verdad es que el desbarajuste nacional que provoca un mundial es importante.
Os voy a contar una anécdota del día del partido España-Suiza. El sector masculino de mi empresa estuvo desde finales de la semana anterior preparando la manera de poder ver el partido a pesar de que éste era en horario laboral. Se intentó primero convertir la pantalla de la sala de videoconferencias en un improvisado televisor para ver el mundial, aunque parece que fue imposible.
Como no se pudo, al final se decidió ver el mundial en la única televisión con señal de TV que tenemos en las instalaciones de Valencia, que está en el comedor. Para no perder horas de trabajo mis compañeros decidieron comer a las 4 de la tarde en vez de a las 2, y aprovechar el tiempo de la comida para ver el partido.
Yo tenía clase de inglés hasta las 3, así que no pude comer a las 2 con mis compañeras que no estaban interesadas en el fútbol, por lo que me esperé también hasta las
Se palpaba la emoción en el ambiente, y cierta sensación de extrañeza por hacer eso en el comedor de la empresa. A las compañeras que seguían trabajando no cabe decir que no les gustó nada la que se montó, pues replicaban que si a ellas también les iban a dejar no trabajar de
Yo vi la primera parte mientras comía, y ante el soporífero espectáculo y como tenía que acabar una cosa urgente me fui al despacho al finalizar ésta, pero mis compañeros se quedaron para contemplar la segunda parte de la decepción.
He pensado bastante hasta qué punto esto habrá sido general en todas las empresas de España, pues sí me dí cuenta que no llamó NADIE durante las horas del partido, cosa bastante rara a esas horas. Mentira, llamó un compañero de Barcelona que tenía un problema informático con el programa de gestión que usamos preferentemente, ante la indignación de mis compañeros forofos y españolistas cuando preguntó que qué partido se estaba jugando. Mi compañero Catalán es bastante nacionalista, como intuiréis.
Y lo más gracioso del caso es que se acepta que la fuerza laboral del país puede estar viendo el partido sin ningún tipo de rubor. Tanto los empresarios que exprimen las horas de sus trabajadores y que les quitan días de vacaciones así como los que no lo hacen, estoy seguro que aceparán de buen grado que sus trabajadores están viendo “A España”. Porque nosotros tenemos jornada flexible, pero quien no la tenga está objetivamente perdiendo horas de trabajo (Sí, ya sé que en España se trabajan más horas de las que se debiera, pero ya me entendéis)
¿Qué efecto tendrá un partido de este tipo sobre la economía Española? Porque parar dos horas de trabajo en un alto porcentaje de empresas es mucho dinero.
He oído algunas especulaciones sobre el efecto económico de este tipo de acontecimientos, enfocado al incremento del consumo provocado por el mundial (asistencia a locales de hostelería, compra de merchandising, etc.) y a un posible efecto dinamizador de la compra debido a la euforia provocada en el caso de ganar el mundial. Os parecerá mentira, pero se hablaba de muchísimos millones de Euros.
Sin embargo también está la otra parte, las horas que se pierden de trabajo por este tipo de acontecimientos, que ya contribuyen negativamente a la productividad…¿o no? Porque eso tampoco está muy claro, ¿Aumentará la productividad de los trabajadores ante un buen resultado? ¿Disminuirá en caso contrario? Me temo que esto es de imposible estudio cuantitativo, porque no podemos estudiar cual habría sido la productividad en dos situaciones que no se pueden dar simultáneamente. Pero sí que veo bastante claro que un efecto de euforia y de alegría en el trabajador le hace rendir mucho más, por lo menos en un periodo corto de tiempo.
Dicen que el fútbol es el opio del pueblo. Lamentablemente esta frase tiene bastante de verdad.
Yo me quedo con la portada de Xornal de Galicia del día siguiente, que bajo una foto de unos aficionados de la selección disgustados con la derrota, por un lado, y otra de María Teresa Fernández de la Vega y Celestino Corbacho por otro, titularon: MENOS ROJOS.
Aunque el titular es, para mi gusto, demasiado optimista. Debajo de la de los miembros del gobierno debieron escribir NADA ROJOS.