LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

CONVERSACIONES CON UN NIHILISTA

 

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Hace un par de semanas en una noche de sábado estuve, entre otros, con un amigo que se autodefine como nihilista.

Mi amigo ha entrado desde hace algún tiempo, de forma no lineal pero sí progresiva, en un proceso de convicción metafísica sobre su propio nihilismo. Y hablo de convicción porque él no es ningún estúpido que se deja llevar irreflexivamente por la inercia del mundo de la frivolidad y los placeres, si no que es una persona inteligente que ha llegado a esa posición en función de cierta evolución personal y seguramente como consecuencia de determinadas situaciones personales, muchas de las cuales desconozco.

 

Aquel sábado el beefeater con limón,  bebida que ambos bebemos, comenzaba a hacer su efecto. La realidad, la rigidez de nuestras estructuras mentales, dejaba ya de ser tan sólida. Imbuidos por una sensación de despreocupación, nuestros análisis y la expresión de nuestros pensamientos se volvían más sinceros, quizá incluso podían parecer llenos de cierto dramatismo existencial que contrasta con la desinhibición interna que comienzas a sentir. Era, en definitiva, un momento donde la careta de lo políticamente correcto y el miedo al “qué pensarán de mi” comenzaba a desvanecerse.

 

Y mi amigo entró en materia. “Yo soy un Nihilista cada vez mas convencido, y hace tiempo que no busco otra cosa que el placer inmediato”, dijo mi amigo, mientras me tachaba, amistosamente, de “idealista”. Lo de idealista lo dijo, fundamentalmente, porque él es lector asiduo y comentarista ocasional del blog en el que os encontráis.

Yo contraataqué hablando de la obligación social de los individuos a intentar mejorar el entorno que les rodea, a aportar algo a la “sociedad” de la que forman parte, son juzgar si ese aporte debería ser constructivo o destructivo, si no basándome en una especie de obligación “de pertenencia” y bidireccional con el entorno.

“Pedro no te equivoques, el ser humano nunca va ser perfecto”; “No pretendo eso, pretendo sencillamente que sea mejor de lo que es ahora” respondí. Pero mi amigo se sacó un As bajo la manga: “Mira a tu alrededor, todo esto que es obra de la sociedad, del ser humano. De aquí a miles de años nada de esto existirá” “Es más, de aquí a millones probablemente el ser humano tampoco exista. No somos más que un accidente universal, un microsegundo en la basta vida del universo” “¿Crees que al universo le importa que estemos aquí? ¿Crees que nuestra vida es trascendente?” “No somos nada, y como consecuencia de eso todas tus acciones de mejora, todo tu compromiso con ciertos principios es irrelevante y una pérdida de tiempo. Nuestra vida, incluso la vida de nuestra raza es intrascendente universalmente hablando”.

 

Tengo que reconocer que me gustan estas conversaciones y hablar sobre semejantes cosas trascendentes y sobre el sentido de la vida, pero en ese momento me sentí un poco atrapado. El argumento parecía científicamente impecable, aunque creo recordar que opuse que esos pensamientos estaban hechos a una escala no humana, y que el ser humano debe tener como ámbito de actuación su pequeña y breve realidad, y que perderte en pensamientos de esa trascendentalidad era una trampa para huir de la realidad.

Sin embargo se me ocurrió una idea muy adecuada para oponerme a ese pensamiento: Hablar de los seres vivos y la entropía*. Mi argumento fue que los seres vivos realmente representan una anomalía dentro del universo, que son seres que luchan contra el principio termodinámico fundamental de que la entropía tiende al máximo, y que su propio mecanismo de reproducción hace que perdure esa excepcionalidad.

 

*Hago un inciso sobre la entropía para quien no sepa que es. Entropía es un concepto termodinámico un poco abstracto que mide el grado de desorden que tiene algo. Se puede hablar de la entropía de un material determinado, de un entorno o del universo mismo. Por ejemplo, un trozo de hielo está más ordenado que ese mismo hielo convertido en agua, y el agua está más ordenada que esa agua convertida en vapor.

Bien, las leyes de la termodinámica dicen que la entropía del universo tiende a aumentar, es decir, que la tendencia natural del universo es hacia un mayor desorden.

 

Mi amigo no veía nada claro que los seres vivos hiciesen disminuir la entropía del universo, y lo negaba en base al principio general de que la entropía del universo siempre tiende a aumentar.

Realmente existe una discrepancia filosófica sobre si los seres vivos aumentan o disminuyen la entropía del universo. Los seres vivos son fundamentalmente ordenados, y en todo momento tienen más orden que si estuviesen muertos, es decir, si estuviesen descompuestos en materia orgánica como lo estaremos todos cuando nos muramos. Sin embargo ahí entran complejos mecanismos, ya que para sobrevivir los mamíferos, por ejemplo, debemos degradar y por lo tanto desordenar materia orgánica para así ordenarnos nosotros mismos.

Sin embargo si ves la vida como un todo, esa degradación que hacemos nosotros que compensa nuestro orden no es así en organismos fotosintéticos como las plantas. Las plantas (y algunos otros organismos) con la fotosíntesis se dedican a transformar el dióxido de Carbono en moléculas orgánicas complejas, es decir, ordenan la materia a través de la energía del sol, y este factor tiene más peso en la ecuación global que los organismos degradadores de materia (las plantas también degradan para conseguir energía, pero menos de lo que generan por fotosíntesis).

 

La conversación se quedó en este punto, pues no llegábamos a ningún consenso sobre el efecto de los seres vivos en la entropía del universo.

Sin embargo este concepto entrópico me sirvió para oponerlo a los principios de trascendentalidad de mi interlocutor. Los seres vivos somos, bajo esta visión, un grupo de entidades con un objetivo común: Vencer las fuerzas termodinámicas que nos degradan. Para vencer estas fuerzas hemos generado los mecanismos de reproducción, que hace que nuestra vida se sustituya por la de otros seres más jóvenes que aguantarán más tiempo en este mundo.

Es una visión muy ecologista ciertamente, muy de pertenencia al entorno, de considerar a cualquier ser vivo de este mundo como un compañero de viaje al que no hacer daño gratuitamente. Esta visión enlaza mucho con la visión que ya conocemos, que es que como seres humanos somos totalmente dependientes de la salud de nuestro ecosistema. Lo que respiramos, lo que comemos, todo depende de estos otros seres que nos permiten que sigamos avanzando como raza.

Y como raza debemos tener claro también que el individuo que está al lado no es algo ajeno. Él está en el mundo con el mismo objetivo que tú: Vivir y hacer perdurar su especie. Quizá no tenga hijos nunca, pero podrá ser una ayuda a los demás, a la sociedad en la que viva, haciendo que otros humanos vivan plenamente sus vidas, ayudándoles a que así sea, y generando un mundo viable para las próximas generaciones.

Y si nos concentramos en estos principios, deduciremos fácilmente cuan importante es, como seres vivos, como seres humanos, la existencia de una sanidad universal que asista a todos los individuos que lo necesiten, que permita sobrevivir a todas las personas, que en el fondo es permitir sobrevivir a nuestra raza. Ya veis, de la entropía he conseguido obtener un principio social: La sanidad universal.

 

Como os imaginaréis, a mi amigo Nihilista y a mi nadie nos quitó la resaca del día siguiente…

 

Comentarios

Pedro, es cierto que mi ejemplo sólo sirve para una habitación aislada, pero es que el universo está aislado. La habitación está contenida en él, y aunque la radiación en forma de calor se pierda en la habitación, esta radiación no se escapa del universo.

Bueno, aún no he colgado el texto sobre decrecimiento económico que menciona la entropía que dije. Pero ya he colgado uno sobre el mismo tema, de avance. El segundo creo que lo colgaré a continuación, mañana o pasado. Saludos,

¡Me ha encantado este artículo! Filosofía, nihilismo, física, un poco de darwinismo social,... y ¡ginebra con limón! ¿Qué más se puede pedir? No me había planteado nunca cómo afectaba el ser humano a la segunda ley de la termodinámica. Como no lo he meditado mucho, no me atrevería a dar una opinión formal, pero creo que el ser humano lucha contra el segundo principio de la termodinámica. Aunque, como he dicho antes, esto no lo he meditado mucho, y tal vez esté siendo "miope", y el ser humano no afecte al "balance total" de entropía. Me ha gustado mucho también el comentario de Adela. El tema de la evolución hay que contextualizarlo: el ser humano no solo "lucha" con su físico, sino también con su inteligencia. El ejemplo más claro puede que sea el de las enfermedades. ¿Dejamos que actúen sobre nosotros, sobreviviendo solo los humanos más fuertes y evolucionando a la par que las bacterias/virus? o ¿Nos defendemos usando la inteligencia, dejando que las bacterias/virus evolucionen mientras que nosotros nos quedamos "físicamente" estancados? Solo el tiempo le dará la razón a una de las dos posturas.

Han conseguido que entienda mejor esto de la entropía, que es uno de los temás de la Educación Secundaria que más flojo tenía. Ya que hablan de los estados inicial, medio y final, intentaré aportar algo. Dicen que si se toma la vida de un individuo desde el inicio hasta el final, la entropia sí aumenta y por lo tanto se daría cumplimiento a la ley termodinámica. Lo contraponen a que el ser vivo se reproduce antes de desaparecer, extiende su A.D.N. y, por lo tanto, dicho aumento de entropía parecería no producirse, lo cual sería una contradicción temporal de la ley termodinámica. Intentaré añadir la siguiente reflexión a eso. Pensemos tomando como sujeto a la especie, no al individuo. Dado que toda especie se inicia y se extingue, aunque los individuos se reproduzcan antes de desaparecer, a largo plazo, el último de su A.D.N. habría desaparecido, todos los individuos lo habrían hecho y la entropía habría aumentado si lo observamos en esa escala temporal. Esto también podría relacionarse con la teoría de fractales, de estructuras que contienen a y son contenidas por otras estructuras similares. Saludos :-) P.D.: Voy a publicar pronto en mi sitio una entrada con unos enlaces sobre bioeconomía y la teoría del decrecimiento que me han parecido muy interesantes. Los decrecementistas hacen una crítica de ciertos aspectos del productivismo, del cual derivan directa o indirectamente tanto capitalismo, como marxismo y socialdemocracia.

Jajaja, ¿Os dáis cuenta que podemos seguir discutiendo mil años y seguiremos teorizando? La verdad es que cuando desaparezcan los seres vivos del universo y miremos el estado inicial (antes de aparecer) y final (cuando ya han sido extinguidos), sí que veremos que la entropía aumenta. El debate es si lo hace en etapas intermedias. El ejemplo de la habitación no es correcto, si no está aislada termodinámicamente. Y eso es lo que pasa con los seres vivos, que no estñan aislados termodinámicamente, que este calor se disipa en el ambiente y en el propio ser vivo como entidad la entropía ha disminuido. Si la habitación fuese termodinámicamente aislada si sería cierto. P.D: Me quedo con esta frase: "mirar la entropía desde un puntos vista antrópico es mirar con miopia", ¡¡Es excelente para un rap!! Sr.M, Leeré su artículo con interés como siempre (Es el enlace que pone "ciudadano público" para quien no lo sepa). Saludos,

La segunda ley de la termodinámica siempre se cumple, es una propiedad del universo. Independientemente de que un individuo genere otro indivudo, el saldo final sigue siendo positivo, ya que el esfuerzo para generar otro individuo éntropicamente ordenado, ha generado mayor entropía que la que se reduce con la creación de este ser. Es decir imagine una habitación desordenada con muchos libros que tiene entropía 100, usted entra en la habitación ordena todos los libros y los pone en una estantería. Posteriormente mide la entropía de la habitación, la entropía medida no será 50 sino 150. Ya que usted al entrar a la habitación entre otras cosas sus músculos han generado calor que han hecho que la entropía final aumente. La entropía es ajena al ciclo vital de cualquier ser vivo, mirar la entropía desde un puntos vista antrópico es mirar con miopia.

Os recomiendo "El fugitivo" de Stephen King.

Ahora que lo tengo identificado como Licenciado en Química (jojojo), ¿podría decirme qué opina sobre estas palabras del arqueólogo, paleontólogo y antropólogo D. E. Carbonell, director de las investigaciones en Atapuerca?: « Colapsaremos porque nuestra conciencia de especie no está socializada. Mire, para metabolizar la revolución industrial hicieron falta dos guerras mundiales. Para metabolizar la revolución científica acontecida en los últimos 20 años hará falta un colapso. En forma de hambre, escasez de energía, desestructuración general, terrorismo... Calculo que en Occidente el colapso tardará aún unas cuantas décadas... Podrían morir 2.000 o 3.000 millones de personas. El mundo ya no será el mismo(...) (...)los primeros sean aquellos que viven en lugares con pocos recursos técnicos. Pero cuando las redes más pobres estén colapsadas, ello traerá consecuencias a las sociedades industrializadas. Y cuanto más compleja es una sociedad, más posibilidad de colapso hay(...) ¿Y cuándo ocurrirá? Antes de acabar el siglo XXI. Hay mucha entropía, es decir, no ha habido una socialización de la ciencia ni del conocimiento y ello provoca un fenómeno de desestabilización, de desorden y un efecto devastador. La consecuencia es la pérdida específica de nuestra especie(...) » Interesante, ¿verdad? Aplica el concepto de entropía a la evolución de la especie. Saludos,

Sr.M, Jeje, sé que había intuido que mi formación era en historia. Otros suponen que mi formación está orientada a la rama económica, pero no, realmente soy químico de formación aunque no de profesión. Estos comentarios de Carbonell me parecen excesivamente catastrofistas. También escuché hace un tiempo unos de Steven Howking que decían que en 100 años el ser humano no podría vivir sobre la tierra, que ya me parecieron entonces o bien una mala traducción, o bien una expresión fuera de lugar. No, no creo que la mitad de la humanidad perezca ni que tengamos que vivir en el espacio en 100 años. Nuestros problemas de recursos, de superpoblación, de colapso de la economía capitalista como la conocemos podrán ser graves, pero no hasta ese extremo. Pero acepto la doctrina general: La falta de socialización, la generación de desigualdades, los comportamientos abrasivos con el entorno con el objetivo de generar riqueza rápida, el olvido de nuestra condición de animal social que vive en una gran manada que se llama sociedad...Todo eso tiene un potencial desestabilizador importante. Miremos la historia, ¿A donde ha llevado una acumulación de riqueza, privilegios, beneficios en una sociedad? A guerras, a revoluciones, a conflictos y a problemas. Las nuevas generaciones parecen no aprender y olvidan constantemente este principio fundamental. Jesús, Cierto que el ser vivo muere, pero antes de morir ha generado otro ser vivo. Ahí es donde está el conflicto, y por lo que la vida no acaba en el ciclo vida-muerte que sí llevaría, si analizamos su estado inicial y final, a un incremento de entropía. La vida acaba, pero otra vida nace. Y así mientras nos dejen. Saludos,

Esta entropia, ¿tropelias? podría traer la renta básica universal, seguro que el cosmos lo agradece. Claro habría que tener como principios éticos el cuidado de la Tierra, el cuidado de las personas y los limites necesarios entre estos. Uffff seguro que yo también he bebido ¿Cuándo, cuánto?

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