LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

ARTURO PÉREZ REVERTE

 

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Aprovechando la presentación del último libro de Pérez Reverte, El asedio, ambientado en el Cádiz liberal de la guerra de la independencia, me gustaría hablar un poco de este escritor.

Pérez Reverte es un escritor que gusta mucho, más todavía que por sus novelas y libros por sus columnas de opinión en prensa, que lleva publicando hace muchos en el suplemento dominical “el semanal”.

Ojo no estoy diciendo que sea un mal novelista, al contrario. Reverte tiene novelas muy conocidas y muy buenas, como el maestro de esgrima y el club de Dumas. También es el creador de Alatriste. Creo que es un autor muy prolífico y, como veis,  un autor muy volcado en la novela histórica. Y, personalmente, considero que sus juicios sobre los XVII, XVIII y XIX Españoles son bastante acertados.

 

Pérez Reverte fue también corresponsal de guerra durante muchos años, algo que es posible que le haya endurecido el carácter. Presentaba hace muchos años un programa en TVE sobre crímenes y tal, del que dimitió diciendo, directamente, que era “basura”.

En este tipo de situaciones nunca sabes lo que ha pasado, pero a mi las personas que no se casan con el poder, ni se aferran a un puesto y son capaces de pegar un portazo me producen mucho respeto.

Pero, como he dicho antes, querría destacar su faceta de “opinólogo”, sus artículos de opinión y sus juicios sobre la actualidad.

 

Conozco gente que es entusiasta de Pérez Reverte y de sus opiniones políticas. Recuerdo incluso que nuestra ilustre lectora Adelia, la catedrática, una vez reprodujo aquí un texto de Reverte con admiración. Creo que era un texto sobre educación que era muy crítico tanto con la derecha política como con la izquierda política, como es habitual en él.

Sin embargo a mi no me gustan nada las opiniones políticas de Pérez Reverte, voy a explicar por qué.

 

Realmente la característica que definen los textos políticos y de opinión de Reverte es la crítica, no la crítica como algo positivo, si no la crítica destructiva. Reverte es destructivo, arrea a derecha e izquierda sin contemplación ni favoritismo alguno.

Arturo parece ese tipo de personas que están contra el mundo, contra toda la política, deprimidos por el país en que viven, con sus compatriotas, con las esencias españolas. Desde ese planteamiento se sitúa en una posición superior, culturalmente superior, desde donde critica sin cuartel a todos, lo que sin duda para él será el reflejo de una posición independiente y políticamente incorrecta de la que se jacta.

 

Pérez Reverte destila soberbia en sus textos. Quizá desde la posición de un intelectual es difícil evitar cierto grado de soberbia, pero parece que Reverte no hace el más mínimo esfuerzo para contenerla, es más, creo que la potencia especialmente para hacerse “polémico”.

Pero la principal crítica que tengo hacia Reverte no es su soberbia, que al fin y al cabo es algo personal que no empaña la calidad de sus textos, si no su tendencia a la negatividad y la destrucción.

Reverte se comporta como un nihilista desencantado, una persona que no cree en nada positivo, en ninguna idea constructiva, en ninguna alternativa política; sin embargo si tiene muy claro quienes son los “malos” a los que hay que atacar, que la verdad parece que son la mayoría de los que pululan por la centralidad mediática.

 

Vivimos en un país que vive una dualidad muy curiosa. En parte no es crítico, sobre todo aplicado a la política y a ciertas realidades sociales (mucha gente es totalmente pasiva y se aferra a “su” partido y a su líder político como si fuese un Gurú). Pero por otro lado es profundamente criticón y egoísta. Los mismos que depositan una papeleta en la urna de forma acrítica luego exigen a los políticos que resuelvan todos sus problemas sin excepción.

Oír en un típico bar Español una conversación de política es verdaderamente revelador (y tristísimo), pues a la vez oirás la defensa a ultranza de “los tuyos”, la satanización de “los otros”, el volcado de la responsabilidad de muchos de tus problemas a “otros” y todo esto sazonado con grandes dosis de desconocimiento e ignorancia política y económica.

 

En un país totalmente acrítico se necesitan periodistas como Reverte. En un país totalmente criticón y egoísta se necesita otro perfil de periodistas, gentes que hagan a las personas comprometerse por una idea, un proyecto, una causa o cualquier cosa que genere un proyecto colectivo.

¿Qué tipo de periodista necesita España? En mi opinión, sobre todo desde hace un par de años, el factor “criticón” está más potenciado en los españoles que el acrítico. Obviamente esto es una cuestión de equilibrio. Tan malo es una cosa como la otra, y como los españoles oscilamos entre un extremo y el otro creo que eso habla bastante mal de nosotros y de nuestra cultura política como sociedad.

En este contexto, creo que no es el “estilo Reverte” el tipo de periodismo, el tipo de opinólogo generador de opinión, que necesitamos. La lectura de un artículo de Pérez Reverte lo que consigue es que la gente salga a la calle con su sentido de que la culpa es de los otros, de una casta de políticos, economistas y agentes sociales; potenciado y que tiene motivos para sentirse la víctima de una sociedad podrida.

 

Creo que es mucho más difícil ser ecuánime, ser capaz de proponer ideas, alternativas, comprometerte con nuevas ideas y causas; que ser la nueva “daga florentina”, como llamaban a Francisco Silvela.

Sin negar la integridad de Arturo Pérez Reverte y su innegable calidad como escritor, creo que no es un ejemplo a seguir como opinólogo. Si se multiplican los columnistas de este estilo le haremos un flaco servicio al país.

 

Comentarios

POR FIN ENTIENDO AL ESCRITOR REVERTE, ME HA COSTADO ENTENDER SU MANERA DE ESCRIBIR. PERO LO HE CALADO, ES UN GRAN TIMIDO, ESTOS ARTÍCULOS DE OPINON, REFLEJAN SU LADO MAS OCULTO, GAMBERRO, INTROVERTIDO, IRREVERENTE. LOS LIBROS QUE HA ESCRITO, EN MI OPINION, NO SON MACHISTAS.

Creo que este escritor Reverte en el fondo debe ser una persona tímida; y que los artículos de opinión deben ser para él una válvula de escape donde expresar opiniones que en público no creo que se atreva a expresar, tal vez por su timidez. Ese debe ser un punto vulnerable de su persona, apuesto a que debe ser muy educado. En España los colectivos feministas le han tachado de machista, y otros calificativos más fuertes; pero deberían fijarse más hacia el drama de las niñas en Asia, en la India.

Bien, Pedro, sólo un pequeño apunte, ya que he visto que ha puesto una entrada nueva. Sobre la comparación entre Arturo Pérez Reverte y Federico Jiménez Losantos tiene toda la razón. Pretendía básicamente escoger un periodista destructivo de la derecha, alguien que se sale de la norma y trata por todos los medios de distinguirse y crear una imagen propia de periodista independiente, pero que como gobernante no tendría ningún futuro porque es un periodista de oposición. Tampoco quiero decir que el seguidismo de un periodista concreto sea positivo. Lo que me pregunto es si hay una alternativa posible a eso cuando tratamos de grandes grupos de personas poco formadas e indefensas ante el poder político. Simplemente reflexiono sobre si es posible conseguir otra cosa desde el periodismo, ante un público que tiende a no escuchar las voces ecuánimes o demasiado eruditas. Lo ético lo comparto plenamente. ¿Podemos conseguir que haya una cultura política fuerte a corto plazo dejando a un lado el periodismo destructivo como paso previo a la crítica inteligente? ¿Una cultura política sin conectar con el gran público? Al igual que siempre ha habido periodistas destructivos siempre ha habido periodistas políticamente correctos y acríticos que necesitan algún tipo de contrapeso. Sustituir ambos por un periodismo más reflexivo sería lo ideal, pero eso sólo lo pueden llevar a cabo individuos muy bien formados hablando para una opinión pública muy formada y me temo que esa sea una situación ideal muy difícil de conseguir. Por eso me decanto porque el periodista crítico, siendo muy destructivo con lo establecido, plantee cierto tipo de alternativa aunque sea en lo individual. O que deje que otros en su mismo medio hagan esa labor de formación de la opinión pública. No creo que todos los periodistas deban ser iguales, ni mucho menos, porque no todos los individuos somos iguales. Si me lo pregunta a mí, yo tampoco necesito al periodista polémico para inspirarme, pero si lo miramos desde una perspectiva más pragmática posee cierto sentido en la España actual. Pérez Reverte es un pesimista que ataca a las raíces de ese espíritu irracional y futbolero de muchos españoles cuando hablan de política. Creo que es un tipo de periodista que hace falta hasta que la opinión del ciudadano alcanza cierta madurez. Además no todo individuo que sigue a un periodista tiene que dedicarse eternamente a repetir sus frases. La opinión de un periodista, por fama e influencia que tenga, no determina la opinión pública. Un saludo.

Hola Samuel, No estoy de acuerdo, y creo que la discrepancia básica entre nosotros es cual es el problema de este país: Ser acrítico y ser excesivamente criticón. Bueno antes de nada decir que la compación Pérez Reverte y Losantos me parece muy odiosa, pues a pesar de que Reverte no me gusta como opinólogo creo que no tiene mucho que ver con Losantos. Losantos es otro perfil de periodista, más radical, converso (que suele llevar asociada radicalidad), que se fabrica un papel de periodísta polémico y políticamente incorrecto, y que además está muy escorado hacia una opinión política. Pérez Reverte es un hombre más profesional, más capaz y culto (la cultura de Losantos me recuerda a aquel que se ha aprendido una enciclopedia de memoria, no sé, es muy anticuada y pretenciosa), me parece en definita de un perfil más "limpio" que Losantos. Pero a lo que voy. Hablamos de gente acrítica vs gente criticona. La verdad es que es difícil poder definir a la mayoría de la población en uno de esos grupos, pues son las mismas personas las que suelen ser patéticamente criticonas en unas cosas y totalmente acríticas en otras. Pero al final, es una cuestión de positividad. Estar permanentemente enfrentado al mundo, cabreado y considerando a todo y a todos una porquería no aporta nada al mundo. Puede despertar a algunas conciencias, pero quien se despierte por un artículo de Pérez Reverte me temo que pasaria a asumir un seguidismo de este periodista de forma sólida y leal. Y si al final lo que vamos a hacer es sustituir el seguidismo de un partido político por el de un periodísta no ganamos nada, quizá incluso creamos más problemas si el periodísta en cuestión no es una persona fuertemente ética y sin pretensiones de poder. Fíjate las personas que siguen reverencialmente a Losantos. Lo siento, pero para mi son patéticos. Ver como una persona repite un discurso ya dicho, un discurso tan populista y demagógico es verdaderamente impactante. Y sobre todo porque estas personas que asumen las ideas de terceros de esta manera, son incapaces de analizar ni discutir nada sobre esas ideas. Se convierten en puras máquinas de repetición. No veo que se puede sacar de positivo de ahí. No podemos intentar combatir el segudismo y las inquebrantables afecciones políticas con nihilismo, crítica destructiva y postmodernismo pesimista. Es cambiar la pelota de tejado sin ganar nada. No creo que sea mucho pedir periodístas independientes, críticos pero a la vez comprometidos por algo, sin considerar una mierda todo lo que les rodea. Creo que es necesario también no destilar soberbia a raudales y ser un poco comedido. Este es el tipo de periodista que yo quiero y el tipo de periodismo al que yo aspiro, aunque creo que es más fácil conseguir al periodista en singular que el periodismo en plural, debido a la realidad de los grandes medios de comunicación que, admitamoslo, están fuertemente interesados en ciertas decisiones políticas que los convierte muchas veces en voz de sus propios intereses. ¿Debe cumplir alguien el papel de polémico? No lo sé. Yo no lo necesito, aunque quizá alguien lo necesite. Pero recordemos siempre que este tipo de periodista siempre ha existido, y que el hacerse el polémico existe desde que existe el periodismo. Y lo que es peor, no es el reflejo de una personalidad y unas ideas, si no que en la mayoría de los casos no es más que un papel y un personaje para triunfar y ser popular (aunque en el caso de Reverte tengo la sensación que sí es auténtico). Saludos,

Yo tengo quizás la percepción contraria, Pedro. En este país hacen falta más periodistas destructivos, y no porque en sí mismos puedan hacer que un país funcione -yo no votaría a Pérez Reverte ni a Jiménez Losantos-, sino porque es necesario atacar de frente muchas ideas equivocadas. La misión de los periodistas destructivos no es arreglar el mundo, algo a lo que sólo puede aproximarse la gente con unas ideas más positivas, sino simplemente despertar al hombre de la calle. No estoy de acuerdo en todo con Reverte, y creo que a veces sí culpa al sistema de algo de lo que es esencialmente culpable el individuo, pero ese inconformismo político me parece muy sano para cualquier individuo que quiera pensar por sí mismo al margen de lo políticamente correcto. Lo que yo deseo es que pueda haber una evolución de ese pesimismo pueblerino a un escepticismo un tanto más inteligente. Que se dé el paso a las ideas constructivas, a las ideas propias, es sólo cuestión de tiempo, de generaciones; quien piensa que lo que hay es lo peor del mundo sólo necesita identificarse con un periodista que ha leído bastante más que los políticos y que se exponga a sí mismo como modelo de intelectual alternativo. Es un hecho que nadie puede adquirir una cultura y tener una opinión sólida únicamente leyendo a columnistas, sean ecuánimes o destructivos. Pero si esa persona aprende a cuestionar lo que ya hay, a no convertirse digamos en un progre del montón porque es lo que flota en el ambiente, entonces tiene muchas más probabilidades de tener un pensamiento crítico e independiente, de formarse por su cuenta, y en esa etapa de formación libre, aprender a construir. ¿Serán las próximas generaciones como ese típico parásito de bar qur habla de política sin la menor formación ni conocimiento político y económico? Es posible que, en el futuro, tengan un poco más de idea gracias a que en su momento hubo periodistas que supieron conectar con el ciudadano común para transmitirle algunas bases un poco más sólidas. Es verdad que este tipo de periodistas, cuando manejan ideas muy radicales, pueden ser un peligro en la medida que derivan al popilismo, pero en su mayoría creo que es un papel que alguien debe cumplir. No quedarse anclado en ellos es cuestión de cada individuo. Un saludo.

Hola a todos, Veo que todos estamos más o menos de acuerdo excepto quizá Niceto. De todos modos tampoco creo que Niceto discrepe tanto, y más bien su defensa parece que va encauzada hacia el Pérez Reverte escritor, no es columnista. Esquirla, en cambio, dice que Reverte no tiene ni puñetera idea de historia. Yo no diría tanto, pues sí creo que sus novelas están bien ambientadas y están bastante estudiadas, pero sí que es cierto que se ve a si mismo como único representante de la verdad histórica, algo que no hace precisamente que adquieras simpatías. Muy interesante la frase que ha comentado Nicolás sobre la memoria histórica. Para mi este comentario es absolutamente contradictorio en sí mismo. Que una ley de memoria histórica sea peligrosa en un país inculto como este no tiene sentido. Lo peligroso es que no haya memoria histórica ninguna, como no la hay, pues eso lleva a la realidad en la que nos encontramos, con personas que desconocen cual fue la verdadera naturaleza del golpe militar del 36, hasta que punto fue negro ese hecho en nuestra historia, la terrible represión que siguió al golpe, etc. Hoy en España sigue habiendo gente que piensa que Franco salvó a España del comunismo, en vez de hundirla en la pobreza y el oscurantismo durante 2 décadas como realmente hizo. En esta situación está claro que algo falta, y esta ley con sus aciertos y errores está hecha para solucionar esta carencia, y si es polémica es porque en este país se sostienen opiniones que nadie en Alemania sostiene sobre Hitler, ni nadie en Francia sobre el Mariscal Petain. Me ha gustado mucho el análisis del Sr.M, hablando de responsabilidad individual y COLECTIVA, punto último que se olvida frecuentemente. Por cierto ya que hablamos de responsabilidad colectiva, te comento, Runaway, una cosa sobre el reclije y la basura. En ciertos países del centro de europa la tasa municipal de basuras es variable en función del dinero que gaste el ayuntamiento en esta gestión de residuos. Cuanto más se recicla, menos coste tiene para el ayuntamiento, y por la tanto más barata es la taa para todos los vecinos. No me parece una mala idea, aunque me temo que la gente cayese en "que reciclen los demás" y "Lo que yo haga individualmente no es relevante, así que no hago nada". Volvemos a lo mismo, tenemos una carencia terrible de responsabilidad colectiva. Saludos,

Yo con don Arturo tengo sentimientos encontrados y ambivalentes. Por una parte me parece uno de los mejores escritores que ha dado España en mucho tiempo, pero por otra, me parece un intoxicador profesional con ínfulas de semidios venido a la Tierra para iluminarnos con la intensa luz de su sabiduría, obtenida directamente de su ontología mítica. Este señor se ha leído cuatro libros de historia y se cree poseedor de una cátedra desde la que pontificar sobre la verdad y la mentira; pero en realidad cada vez que dice algo sobre la historia de España está metiendo la pata y lo que es peor, confundiendo a la gente. Es fácil descontextualizarlo todo para adaptarlo a los esquemas mentales propios, y es lícito hacerlo - y puede que hasta cierto punto inevitable -, pero hay que ser consciente de que esto ocurre para evitar cometer el grave error de subirse al púlpito a, com digo, pontificar sobre el bien y el mal desde las alturas. Don Arturo, con perdón, no tiene puta idea de Historia, ni de la de España ni de la de ningún sitio, aunque escriba sus opiniones al respecto, que es muy respetable y que personalmente no me molestaría si no se hubiera situado en esa posición de superioridad y de poseedor de la verdad absoluta revelada por Dios.

Nunca he seguido al Sr. Reverte (su producción literaria o periodística), pero he oído hablar mucho de él. Polémico, opiniones encontradas... Me lo imagino de un estilo similar al del Sr. Boadella, el Sr. Sánchez Dragó... incluso el Sr. Jiménez Losantos. Al margen de eso, destacaría algo de lo escrito por Don Pedro. A la crítica destructiva, por imparcial o general que sea, le falta algo para que saliendo del corto plazo aporte algo a la sociedad o país, al conjunto de personas que viven juntas. El desánimo, el cinismo pueden llevar muy bien a ese sentimiento de "la culpa es de los demás". Eso es lo contrario de lo que necesita una Democracia. Una Democracia no es tal porque haya políticos, como escribía el otro día el Sr. S. Benítez. Una Democracia es tal porque hay demócratas. Y ser demócrata no es un empleo ni una profesión, es ser una persona que sabe ser libre y responsable las veinticuatro horas del día. Eso para empezar, que se podrían añadir más elementos a esta definición tan simple. El otro día, el Sr. Pedro escribía sobre el ex Presidente de los U.S.A. J. F. Kennedy y su idea de: ¿qué puedes hacer tú por tu país? Al margen de la tétrica noción del Tío Sam y el militarismo, me centraría en la idea de responsabilidad. La crítica destructiva, el cinismo, el sentir "la culpa es de los demás" nos aleja de vivir en una Democracia y de las bondades de tal sistema de relaciones humanas. Para vivir en Democracia hacen falta cultivar —e incluso hacer cultivar— la libertad y la reponsabilidad propias y ajenas. Por los métodos propios y coherentes de tal libertad y responsabilidad. Los métodos importan casi más que los fines. Un ciudadano que viva en una Democracia debe sentirse responsable de su sociedad, debe sentirse que importa, que cuenta, que puede aportar. Él y sus vecinos son los auténticos arquitectos de su sociedad. Si por el contrario, pensamos o sentimos que la "culpa es de otro", que "la responsabilidad es de otro" o que "la culpa" de las cosas es "de los políticos", vamos apañados. Los políticos son nuestros empleados. Si no actuamos como sus jefes que somos, apañados vamos, de nuevo. Y el sentimiento de que toda la culpa de las cosas "es de otros" es una semilla de las corrientes de odio étnico (y económico) que se ha visto eventualmente en la Historia: contra los negros, los judíos, los musulmanes. También contra los burgueses, los cristianos o los políticos. En medio de ese clima colectivo han acostumbrado a hacerse fuertes organizaciones populistas que llevan bajo el brazo agendas más o menos ocultas de totalitarismo y autoritarismo. Una vez leí un aforismo que decía: "el amor es como la Luna; cuando no crece, mengua". Creo que lo mismo podemos decir para la Democracia o para la calidad democrática de una sociedad. Un cordial saludo,

Yo guardo una opinion distinta de Perez Reverte. Lo he leido a veces en el Semanal, hace mucho que no lo hago, pero principalmente lo conozco por sus novelas, "La carta esferica", "Cabo Trafalgar", "Un dia de colera" y "El pintor de batallas". Es todo lo que he leido de el. Sin considerarlo un escritor magistral, si que me parece un buen narrador de hechos historicos, mezclando habilmente historia e intrahistoria, aun bien sea indirectamente. Para Reverte el heroe no es siempre aquel que aparece en los titulos de libros de historia, sino el español de a pie, de carne y hueso, y que curiosamente nunca llega a gozar de reconocimiento, ni por sus iguales ni por aquellos a los que sirven (sea un rey, un ideal, un partido politico...). Pedro, tu mismo has publicado algunos posts acerca de personajes de este tipo, teneis puntos en comun. Como columnista de opinion, puedo estar de acuerdoen que es acido y corrosivo, y no se muerde la lengua. No coincido con el en muchas cosas, Reverte destila un estilo de patriotismo centralista que no encaja conmigo, pero en general da muchos palos acertados. Ademas, tenemos que tener en cuenta que Reverte no es un comentarista politico, y cuando se mete en salsa, yo creo que esta intentando representar lo que para el es el españolito de a pie, como hace en sus novelas, como una victima de los avatares desencadenados por una clase dirigente que se dedica a mirarse el ombligo.

Se me ha escapado una cosa que quería decir antes, a propósito de lo que decía el escritor en su último artículo de que "España era un país deliberadamente inculto". Una prueba de ello la he visto hoy. Tuve el día libre y como el tiempo estaba inestable para ir de excursión me quedé en casa. A la hora de comer puse un poco la televisión y estuve viendo un programa nuevo de TVE2: Para Todos la 2. Una parte del programa estaba dedicado hoy al Medio Ambiente y más concretamente al reciclaje de la basura. Una de las presentadoras del programa preguntaba entre los invitados al estudio si reciclaban o no. La primera fue una chica jóven, una niñata con un piercing en el labio que dijo que ella no reciclaba. Pero lo peor no fue la negativa, lo peor fue la justificación. Dijo que ella no reciclaba porque ello a ella ni le iba ni le venía, que si le dieran dinero o alguna subvención que entonces sí lo haría, pero que puesto que ella pagaba impuestos era el gobierno el que tenía que reciclar y no ella. Yo lo flipaba, casi se me atraganta la comida con aquella respuesta, me parecía completamente inverosímil que una persona pudiera dar semejante respuesta. Uno puede entender a alquien que diga que no recicla por ingnorancia, por falta de información, porque coge demasiado lejos los contenedores de reciclaje o los puntos limpios o simplemente porque les da pereza separar la basura en casa y dejarla en los contenedores correspondiente, pero pedir subvenciones para ello o que los miembos del gobierno vengan a tu casa a sacarte la basura porque para eso tú pagas impuestos... Es una muestra más de la jactacia de mucha gente alardeando de su falta de cultura y conocimiento. Entre esto, la clase política y empresarial que tenemos, los medios de comunicación, la impunidad que impera para los especuladores, mafiosos y chorizos de guante blanco... no me extraña cómo van las encuestas en intención de voto y se vote lo que se vote (los que votan) me dan ganas de exiliarme la verdad.

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