LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

VUELVE LA TASA TOBIN

 

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James Tobin

 

Hace algo más de 10 años el movimiento antiglobalización hizo suya la idea del economista James Tobin de gravar con un impuesto especial los flujos del capital. Realmente lo que James Tobin propuso tenía un objetivo diferente a lo que quería el movimiento antiglobalización: Tobin quería una tasa que desincentivase movimientos especulativos de compra-venta de divisas con el objetivo de evitar en parte la economía especulativa y la posible fuga de capitales en casos de crisis en un país. En cambio, el movimiento antiglobalización veía en la tasa una posibilidad de recaudación de muchos millones de dólares que ellos querían destinar a ayuda al desarrollo del tercer mundo.

 

La tasa Tobin desapareció del primer plano hace unos 5 o 6 años, pero desde el terremoto económico de finales de 2008 la tasa Tobin ha vuelto al debate económico y hoy hay muchos que defienden algo parecido a esta tasa, gobiernos y presidentes incluidos.

 

En la pasada cumbre del cambio climático Francia propuso una especie de tasa Tobin muy baja para recaudar el dinero necesario para luchar contra el calentamiento global, destinando éste a los países en desarrollo (previsiblemente para que inviertan en tecnología poco contaminante).

Días antes, la Unión europea en bloque pidió al FMI que estudiase la aplicación de una tasa mundial sobre las operaciones financieras. Fundamentalmente Francia, Alemania y el Reino unido, aunque también España, Austria y otros países, son los promotores de esta idea, que hubiese parecido utópica hace tan sólo un par de años.

Resulta curioso como gobiernos como el francés o el alemán, que son conservadores, promueven la tasa Tobin. Ya Merkel hace un par de años intentó sin éxito una regulación internacional de fondos especulativos, pero ahora que gobierna con los liberales resulta mucho más curioso. También es extraña la posición de Brown, aunque su posición es compleja puesto que muy probablemente dejará de ser primer ministro en unos meses.

 

Los gobiernos europeos, al igual que otros en Suramérica (Brasil, por ejemplo) parece que han adoptado esta tasa como método para evitar la catastrófica especulación que ha sido causante de la crisis financiera y por extensión de esta crisis económica. Tantos planes de rescate bancario y de reactivación económica parece que han cansado a los gobiernos europeos que no quieren permitir una burbuja igual en el futuro.

Pero la tasa Tobin es algo muy ambiguo, puesto que no está definida la cantidad de gravamen, quien lo tiene que recaudar, en donde se aplicará, ni el destino que tendrá este dinero.

Y ahí está el meollo de la cuestión. El movimiento antiglobalización quiere que este gravamen se recaude a través de las naciones unidas y que vaya destinado a la ayuda al desarrollo. Francia quiere, en cambio, que esta recaudación ayude a la lucha contra el cambio climático. La posición alemana parece más encaminada a crear más recursos económicos para hacer frente a futuros planes de rescate en el caso de haberlos, o quizá para cobrarse los actuales. Otros están más preocupados de que la tasa sea una barrera contra una especulación excesiva en el futuro.

En cuanto a las cantidades porcentuales de la tasa se habla desde el 1% hasta una tasa bajísima, del orden del 0,001%, cantidades tan dispares que convierten a cada una de las opciones en medidas casi totalmente distintas. Y sobre quien debería recaudar la tasa todavía hay más disparidad.

 

Nos encontramos, pues, en una situación en la que todos entienden que hay que hacer algo, podemos vislumbrar que forma tendrá, pero que en todo lo demás es ambiguo.

En mi opinión poco tendrá que ver una tasa del 0,001% recaudada por los estados con una finalidad recaudatoria, que una tasa del 1% gestionada por las naciones unidas con una finalidad de control de la especulación y de financiación de planes importantes para los intereses de la humanidad.

 

El debate no es fácil. La tasa debe ser lo suficientemente alta para evitar la especulación, pero lo suficientemente baja para no desincentivar operaciones económicas realmente productivas o inversiones a largo plazo. En este caso también hay que ver si van a haber estados que se nieguen a aplicar la tasa (que seguro los habrá), cuales son y que repercusión tendría sobre la medida. Si las grandes naciones y las grandes economías la aplican todas, la tasa podrá tener un porcentaje mayor que si sólo lo hacen unas pocas.

Los objetivos de esta recaudación también serán polémicos. Desde posiciones neoliberales se ha dicho que la tasa Tobin llevaría a bloquear las posibilidades de negocio de muchos países pobres, y que sería contraproducente aunque la recaudación fuese a esos mismos países. Estas criticas son, a mi juicio, fantasías y posicionamientos interesados por esos mismos que nos dijeron que la libertad de comercio llevaría al crecimiento económico de los países más pobres, además de otras falsedades, pues es obvio que las diferencias económicas entre el primer mundo y el tercero son cada vez mayores, con un par de países que son excepciones.

Parece que lo más sensato podría ser que este dinero se repartiese entre el FMI y la ONU, el primero con el objetivo de poder aplicar planes de rescate a economías destruidas por la especulación y la confianza excesiva en las bondades del mercado, y la segunda para poder financiar programas contra el cambio climático, como propone la presidencia Francesa.

 

Ya veremos que pasa con esto de la Tasa Tobin. Muchos temen una desnaturalización de la tasa, pero yo creo que es importante avanzar en este camino, aunque quizá la primera medida sea decepcionante. También es muy interesante las buenas intenciones de los países sobre la desaparición de los paraísos fiscales, aunque me temo que en este caso va a ser todavía más complicado.

 

Comentarios

No Pedro, no: yo ni siquiera me refería a evadir esa tasa -- cuando digo creativo me refiero a otras actividades y usted es muy mal pensado ¿no? Yo he hablado de otro tipo de creatividad, incumplir la ley no es de una mente creativa.

Alfredo, Dicen que hecha la ley hecha la trampa. Pero para eso está el legislador, para que lo que tu llamas mentes creativas y otros podrían llamar evasores de impuestos, paguen la tasa que corresponda a sus actividades y se esté vigilante a los incumplimientos de las leyes para su eventual modificación. Snake, Esa teoría tan cacareada por muchos ha demostrado ser un fraude. A ningún dictador africano le va a faltar la fortuna haya tasa Tobin o no. Sus ciudadanos, en cambio, sí pueden verse afectados. Creo que hay que aprender de la historia para ver que hay ciertas cosas que siempre fracasan, y esta de los bloqueos a países dictatoriales es una de ellas. Nuestro mismo caso lo demuestra. La España de Franco fue castigada internacionalmente, pero el régimen ni siquiera se tambaleó. No sivió para nada. Alguien que fue bastante sensato en este punto fue Juan Negrín, que pidió que el plan Marshall también fuese aplicado a España por mucho que gobernase en ella sus mortales enemigos.

Estoy de acuerdo con snake en este caso: nada impedirá que las mentes creativas del capital encuentren formas de esquivar la tasa tobin. Si surge, diré más sobre esto luego porque me opongo con mucha fuerza a esta tasa.

Los dictadores y gobiernos corruptos africanos que recibiran el dinero se deben estar frotando las manos.

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