LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

EL DESPRESTIGIO DE DÍAZ FERRÁN

 

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/diazferranaircomet.jpg 

"¿Qué será este bultito que tengo en la garganta?"

 

¿Es Díaz Ferrán la persona adecuada para ser presidente de la patronal? Utilizo a propósito el término “persona adecuada” y no otras construcciones gramaticales como “debe seguir siendo” para no inducir a confusión. Que Díaz Ferrán deba ser o no presidente de la CEOE es algo que deben decidir los propios empresarios en ella representados, pues es su representante y es una decisión exclusivamente suya.

Igual que hay políticos con responsabilidades políticas y morales que son validados por las urnas o dirigentes sindicales posiblemente inadecuados para sus cargos, los empresarios pueden elegir a quien consideren conveniente, aunque sea un estúpido o un inmoral. Pero no es esa la pregunta.

 

La pregunta es si es la persona adecuada, si es adecuado que una persona con estas capacidades de interlocución y de pacto sea el interlocutor de la patronal, si es conveniente que un empresario con enormes dificultades en su entramado de empresas sea la cabeza visible del empresariado Español. Y la respuesta, en mi opinión, es un rotundo no.

Díaz Ferrán es un empresario del sector del turismo y del transporte. Junto a un socio principal, Gonzalo Pascual, tiene una enorme variedad de participaciones en multitud de empresas de estos sectores, aunque su empresa principal es Viajes Marsans, por todos conocida.

Ferrán ha construido un imperio familiar en las diferentes empresas que domina, colocando a sus hijos y a su mujer como consejeros y administradores de distintas sociedades.

 

Los problemas de Díaz Ferrán con sus empresas no son nuevos. El gobierno Argentino le expropió Aerolíneas argentinas por un dólar en 2007, aduciendo que tenía un agujero de 830 millones de dólares (por cierto, si conocéis a algún argentino pregúntenle por Aerolineas Argentinas y las rutas que hacen los equipajes de los pasajeros por continentes distintos al destino esperado).

Ahora los problemas se han centrado en Air Comet después del embargo al que fue sometida por la justicia británica hace sólo unos días. Parece que el imperio construido por Ferrán y su socio está haciendo aguas por todas partes.

Ferrán aduce que todo es un problema de financiación, que los bancos no le prestan dinero y que por eso no ha conseguido el tiempo suficiente para poder vender esta empresa. El argumento, más que una defensa, parece una prueba inculpatoria más. No parece muy lógico pensar que si el resto del grupo fuese solvente Ferrán no hubiese podido obtener un crédito para ganar el tiempo que él cree que necesita, habiéndolo conseguido directamente con un aval personal. Y aunque lo hubiese obtenido, ¿Realmente hubiese podido conseguir un comprador para Air comet con la deuda que tiene en este momento de fusiones de importantes Aerolíneas?

 

Díaz Ferrán es, como veis, el típico gran empresario Español que a través de una u dos empresas matrices ha diversificado sus inversiones en multitud de sociedades, aunque no de sectores. Tiene muchas similitudes con las grandes constructoras (Ferrovial, FCC, ACS) con sus famosos empresarios a la cabeza, y en cierta manera también a la Rumasa de Ruíz Mateos.

Crecimiento enorme, internacionalización, posiblemente un gran apalancamiento financiero, sectores que dependen del endeudamiento del comprador, etc.

 

Y ahora la pregunta clave, ¿Es este el tipo de empresa que queremos para España? Ya no voy a juzgar el éxito o no de Ferrán en sus empresas y los problemas actuales de las mismas, de eso ya han hablado mucho los medios de comunicación y creo que es bastante concluyente, pero quiero ir más allá. ¿Son estos sectores, este tipo de crecimiento económico el que queremos para la España post-crisis?

Parece que existe un consenso más o menos generalizado de que la economía española está concentrada en unos pocos sectores que han tenido un crecimiento rápido y que ya están agotados (agotados en su crecimiento). Todos pedimos una economía más productiva, de más valor añadido, más “industrial”, la generación de sectores innovadores y pioneros, etc.

Y en este contexto no parece lógico que la cabeza visible de los empresarios Españoles, quien va negociar con el gobierno y con los sindicatos sea un empresario no ya con inmensos problemas en sus empresas, si no proveniente de un sector en recesión que no representa en absoluto a los sectores que pretendemos potenciar.

 

Por otro lado está el terreno político. Ferrán ha demostrado en los meses anteriores bastante poca mano izquierda, bastante menos que su antecesor el sindicalista vertical Sr. Cuevas. Ferrán parece que ha visto la crisis como la oportunidad para que se apliquen las políticas neoliberales que él desea. “Se tienen que privatizar todas las empresas públicas y la gestión de todos los servicios públicos”, “La mejor empresa pública es la que no existe”, “Los empresarios lo tenemos muy claro: la mejor forma de solucionar las situaciones complejas es más iniciativa privada y más mercado, menos intervencionismo y más desregulación y, desde luego, una menor presión fiscal” Son algunas de sus frases.

No parece precisamente un alarde de imaginación la del señor Ferrán, ni ha puesto nada sobre la mesa que no se diga leyendo un manual económico de la escuela de Chicago. No hay voluntad de consenso, no hay ideas concretas para la situación española, no hay nada de autocrítica (y están las empresas del caballero para no hacerla) ni nada que se le parezca.

Francamente, parece complicado generar nada constructivo con alguien así. Ya no entro en imputaciones, proximidad clara a un partido político ni en otras cosas. Acabaremos echando de menos al Sr. Pizarro.

 

Yo no sé quien debe ser el presidente de la patronal ni qué características concretas debe cumplir. La patronal es un Lobby, una asociación que busca el beneficio para sus asociados, y el perfil de la persona que ejerce la presidencia debe tener un valor político determinado, una mezcla de persona reivindicativa, convincente y a la vez moderada y pactista.

Sin embargo lo ideal es que el presidente fuese un empresario de éxito de una economía “real”. Es decir, un empresario con una empresa solvente, moderna, con crecimiento sostenido, innovadora; no un empresario dedicado a la compra-venta y la especulación.

Y Díaz Ferrán no cumple ninguna de estas características. Me temo que acabará dimitiendo, u otros le invitarán a la dimisión que viene a ser lo mismo. A no ser que la patronal ya esté jugando la carta de la victoria del PP en 2012, algo que sería bastante irresponsable por su parte.

El tiempo dirá.

Comentarios

Por eso la variante de capitalismo que usted defiende me parece más coherente con sus objetivos que la que defienden estos otros señores anarcocapitalistas, que en el fondo parecen defender un contrasentido. Otra cosa es que me sienta más cercano a los anarcocapitalistas en cuestiones de "moral pública", como usted ya sabe.

Pedro: Visto su entendimiento acerca del Estado, supongo que ahora comprenderá el por qué no soy anarquista en ninguna de sus variantes. Nunca mejor dicho: "El estado ha sido siempre el garante de la propiedad privada tal y como está repartida en un momento determinado de la historia."

Cuando se establece un debate entre personas se debe intentar otorgar significados claros a las palabras para que la comunicación sea posible. Si usted dice que es anarquista, el 95% de los lectores entenderán que usted defiende de forma más o menos clara las ideas del socialismo libertario y las ideas de Bakunin, Kropotkin, etc. Y es lógico porque el anarquismo, es decir, la opción por la desaparición del estado se ha hecho históricamente desde posiciones colectivistas. El estado ha sido siempre el garante de la propiedad privada tal y como está repartida en un momento determinado de la historia. Quienes querían un cambio radical en estas relaciones de propiedad optaron por una de las dos opciones siguientes: La transformación radical de ese estado, como proponían los Marxistas, o la eliminación del estado que mantenía los privilegios de la burguesía y las relaciones de propiedad, como defendían los Anarquistas. Usted podrá decir que bajo el análisis semántico de la palabra anarquismo se pueden interpretar otras opciones, como la desaparición del estado sin interferir en las relaciones de la propiedad. Pero debemos esforzarnos en intentar ser inteligibles por los demás y no usar una palabra porque nos suene bien a pesar de provocar confusión. Como sabrá, y si no lo sabe se lo digo, no me gusta perderme en debates semánticos absurdos. Pero en este mundo, y sobre todo en este país, donde los ex-franquistas dicen ser liberales, Jesús Gil decía ser el más comunista de españa y los que defienden la desaparición del estado con el único objetivo de no tener interferencias sobre sus actividades económicas se llaman anarquistas, creo que deberiamos esforzarnos por hacernos entender. La palabra adecuada para esas opiniones es anarcocapitalismo, anarquismo de mercado o similares, y así evitarán la confusión del público general y podrán salir de un debate sectarizado entre adeptos y enemigos de una u otra teoría. Espero que le interese el post que colgaré en un minuto.

"mi próximo post trata también sobre un anarquista, pero de los de "verdad", no de esos contra los que usted combate" Vaya, no sabía que usted expidiese carnés de anarquista.

Cuando tenga tiempo en sus batallas contra viciosos y demás, ya me explicará usted como provoco gratuitamente por un breve apunte (¿Le he tocado algún punto especialmente sensible Alfredo?). Por cierto, mi próximo post trata también sobre un anarquista, pero de los de "verdad", no de esos contra los que usted combate y que a mi me parece que defienden en una parte sustancial lo mismo que usted con algunas ligeras diferencias. Y no sea tan drástico hombre. Las dificultades serán muchas y todos lo sabemos, pero no tendremos motines como usted dice, aunque más que por la pasividad será por la existencia de prestaciones de desempleo, ayudas sociales y del estado del bienestar. Ya estariamos en pleno motín si no lo tuviésemos. Y los sueldos bajan, obviamente, por una sencilla ecuación: El que es despedido de un puesto de trabajo destruido cobraba más que el que entra al mercado laboral con un puesto de trabajo nuevo.

"¿Prefiere que me retracte aún sabiendo que estoy mientiendo?" Prefiero que me diga la verdad en ese caso. Por supuesto que no quiero que me mienta, ¡eso nunca Pedro! Sí que insistiré hasta el último día de mi vida, que sea larga, Dios mediante, que no tengo nada que ver con anarka.

Alfredo, ¿Quiere que le mienta? No creo que quiera eso, y no puedo dejar de compararle económicamente con un anarcocapitalista cuando honestamente piensó que son parecidos, ¿Prefiere que me retracte aún sabiendo que estoy mientiendo? No entiendo esto en usted. Si tanta "rabia" de la que le compare con un anarcocapitalista, tiene un espacio infinito en este foro para que me muestre usted que estoy equivocado. Pero no me pida que mienta porque a usted no le gusta lo que pienso, eso es huir de la realidad como un adolescente.

Puede pensar lo que quiera pero no queda muy "correcto" intentar hacer comparaciones absurdas desde, como usted mismo dice, la lejanía y el desconocimiento. No tanto por mí, porque yo sé bien lo que defiendo, y por qué lo defiendo y con qué defenderlo sino por vd: Pedro, no caiga en la degradación intelectual sólo para parecer más "guay" que nosotros por eso de "ohh yo estoy por encima de todo eso, sólo soy un observador." No señor, no señor: usted tiene una ideología también aunque es cierto que no entrará mucho en la filosofía pero, de ahí a compararme a mí, ¡a mí! con un anarquista me ofende profundamente y dificulta un diálogo cuando el interlocutor en este caso me compara con un enemigo y con una especie de "grupo" o "colectivo" que, dada otra época más "salvaje", me enfrentaría a un duelo. No me compare por favor con esa gente, y por tercera vez le pido que retracte. ¿Es tan difícil hacer eso para usted? De ser así no le deja en muy buen lugar...

Usted debe entender que las personas que están alejadas de una y otra ideología, todo esto de las diferencias irreconciliables les suena un tanto extraño y sin sentido: Misma posisión ante los impuestos, ante la reducción del estado, liberalismo político formal, etc. Es como si un Hinduista o un Budista se situase ante el "cisma de occidente", la división entre católicos y protestantes, y le pidiesen que viese sus irreconciliables diferencias. Monoteísmo, jesucristo hijo de dios, cielo e infierno después de la muerte, "¡Pero si piensan lo mismo!" diría el hinduista. Los católicos y las diferentes ramas protestantes pensarían que sus diferencias eran irreconciliables y que no tenían nada que ver. Pero no es más que la maximización de la diferencias de quien está circunscrito a un pequeño mundo o un debate intelectual muy acotado. Desde culturas y pensamientos distintos y lejanos podría parecer un debate absurdo. Y en cierta manera así me siento yo ante sus debates entre los conceptos intelectuales que les llevan a pedir en la actualidad prácticamente lo mismo, por lo menos en materia económica. Estos debates basados en los "principios" intelectuales nunca me han interesado demasiado, ya ve que soy más pragmático. Tampoco me interesa especialmente el debate entre dos personajes del siglo XVIII, no porque no sea interesante (que lo es), si no porque su aportación máxima es una lucha de "principios" entre dos doctrinas determinadas entre las que no estoy presente. Como le dije, es como los debates entre leninistas y trostkistas, muy interesantes pero muy inservibles en mi opinión.

Este personaje no sólo no está desprestigiado, sino que desprestigia a la propia organización empresarial que preside, y al mismo tiempo si la preside es porque la mayoría de sus miembros lo han votado y lo han puesto como su alto representante, con lo cual conforme el desprestigio de su representador, así será sus representados. No se trata de que los empresarios no defiendan sus intereses: el ganar el máximo con el mínimo coste, entre ellos los laborales. Pero las empresas, al margen de hacer ricos a sus dueños, tienen una función social porque por eso vivimos en una economía de libre mercado y en un estado de derecho y no en una economía estatal o planificada como lo era en las dictaduras comunistas. Yo se que la mayoría de los empresarios son militantes, votantes o simpatizantes del PP, pero evidentemente éste patético personaje está descaradamente compinchado con el PP para mientras peor mejor.

Añadir un Comentario: